- DOMINGO 1º DE CUARESMA –A- 2014-MARZO- 9
* Después del Bautismo de Jesús, lleno del Espíritu Santo, el evangelio de Mt. Nos sitúa a Jesús camino del desierto.
Lleno del Espíritu, llegó para Jesús la hora de la Misión, la hora de anunciar y hacer presente el Reino de Dios. A él dedicó toda su persona y todas sus capacidades. La novedad de su Mensaje, de su estilo de sus gestos no sólo suscitan expectación sino también rechazo.
Jesús, necesita como toda persona, discernir, para saber cómo hacer y busca el Espíritu de Dios, en el silencio del “desierto”. Y allí, Jesús fue tentado como nosotros; el diablo quiso apartarlo de su Misión. Pero Jesús supo mantenerse firme en su condición de Hijo, Siervo y cumplir con plena fidelidad su vocación y Misión en este mundo, la salvación de la humanidad caída. Pero el mal no pudo con Jesús; por eso es el hombre perfecto, el Maestro a quien se puede seguir como modelo.
Jesús tuvo que ir al desierto, (Mc.1,12) lugar de prueba y encuentro con Dios.
* El desierto es lugar de “PASO”. Nadie construye una casa en la arena. Es lugar de paso.
Los hebreos anduvieron 40 años por el desierto. Elías también.
Para nosotros, no es imprescindible desplazarse a un lugar geográfico, desde nuestra propia casa,
trabajo de cada día podemos captar la provisionalidad. Somos “peregrinos”, hacia la Patria.
* El desierto es lugar de “DIFICULTADES”. Vivimos en una sociedad secularizada, donde hasta la palabra “Dios” anda ausente. Como si no se le necesitara. Así brotan las injusticias.
* El desierto es lugar privilegiado para un “ENCUENTRO CON DIOS”. Jesús, se retiraba a lugares solitarios, (Lc. 5,15) al silencio y nosotros aprendemos de El y necesitamos buscar silencio para ESCUCHARLE A EL que nos impulsa a vencer la tentación y a seguir con El, el camino de conversión.
* CUARESMA, es un buen tiempo para reflexionar, con paz, sobre el rumbo de nuestra vida y para prepararnos para acoger y entender la mayor prueba de amor de Jesús de Nazaret: su PASION Y RESURRECCIÓN. La que puede cambiar y convertir una vida de forma radical.
* Son muchas las ocasiones en que vemos que Jesús se retira solo para orar. De día, de noche… Un silencio lleno por una búsqueda: descubrir la voluntad del Padre.
* Que esta Cuaresma sepamos buscar ese silencio para el encuentro con Dios, para entender y conocer mejor el Evangelio, para descubrir las llamadas que surgen en mi vida, en nuestra vida. Y todo ello para, como Jesús, volver a los caminos a la vida del día a día a anunciar con palabras, con hechos, con la vida la BUENA NOTICIA, a todos y siempre más cerca de los pobres. Siempre a la Luz de ese Jesús de Nazaret que nos dice:
“VOSOTROS SOIS MIS AMIGOS SI HACÉIS LO QUE YO OS DIGO”… “A VOSOTROS OS HE LLAMADO AMIGOS PORQUE OS COMUNIQUÉ CUANTO ESCUCHÉ A MI PADRE.” (Jn. 15,9-15).
* Iniciamos este camino hacia la PASCUA. Camino En que se nos invita a renovarnos en el Espíritu de Jesús. Porque la meta de nuestro camino es Jesús de Nazaret. Celebrar la PASCUA es transformarse asumiendo algo de Jesús en nuestra vida: Una palabra, sentimiento, estilo, actitud, entrega. Es una peregrinación en la que El mismo nos acompaña a través del desierto de nuestra pobreza, sosteniéndonos en el camino hacia LA ALEGRÍA DE LA PASCUA.
Los que hemos escuchado la voz del Espíritu, en este tiempo. Los que hemos descubierto que somos hijos de Dios. ¡Adentrémonos en el desierto al estilo de Jesús de Nazaret,! sin miedo
CUARESMA, es un tiempo para vivirlo en CAMINO, con la esperanza siempre abierta, y la mirada siempre fija, en LA PASCUA, que es definitiva.
Que me encuentre a mí mismo con la certeza de que Tú me acompañas, Amigo mío.
Mete dentro de mí tu Palabra. ¡Mientras atravieso el desierto del ruido!
Que la fuerza de tu Palabra entre en mis pensamientos, en mis miedos, en mis debilidades, y que se detenga allí donde se necesite renovar la vida.
Habla, Señor, y yo te escucharé. AMÉN
ZURIÑE