Cuando la Iglesia propone el perdón para conseguir silencio

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El caso del obispo Rafael Zornoza destapa algo más que una denuncia archivada: expone una forma de actuar por parte de la Iglesia donde el perdón se ofrece mientras se exige silencio. Cuando la Iglesia pide callar a la víctima, la herida deja de ser solo personal y se convierte en un problema público.

La polémica en torno al obispo de Cádiz, Rafael Zornoza, y la denuncia de abusos que finalmente ha sido archivada por el Vaticano por un tecnicismo jurídico, ha vuelto a situar a la Iglesia ante una de sus contradicciones más profundas. No es solo el cierre del caso lo que indigna, sino la forma en que se ha gestionado: un arzobispo que pide perdón a la víctima mientras le solicita que guarde silencio y que el asunto no llegue a los periódicos. Este episodio, lejos de ser anecdótico, revela hasta qué punto persiste una lógica institucional en la que el reconocimiento del daño convive con el intento de contener su impacto público… Leer más (José Carlos Enríquez Díaz)

Roselló admite que, de haber sido abusado, «me costaría volver a confiar en la Iglesia»

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“He escuchado a víctimas y he leído testimonios muy fuertes y verosímiles. La víctima merece todo el respeto del mundo. Yo, en muchas situaciones de ellos, me costaría volver a confiar en la Iglesia. Y soy obispo, pero reconozco que me costaría”, admite el arzobispo de Pamplona y Tudela

¿Qué pasa por la cabeza de una víctima de abusos en la Iglesia? ¿Volvería a confiar en la institución, volvería a ir a misa, a confesarse, a quedarse a solas con un sacerdote en un templo? Una pregunta que muchos se hacen, pero pocos verbalizan. ¿Y yo, qué haría? Eso mismo se preguntó ayer el arzobispo de Pamplona y Tudela, Florencio Roselló, durante una entrevista en Navarra Televisión.

“He escuchado a víctimas y he leído testimonios muy fuertes y verosímiles. La víctima merece todo el respeto del mundo. Yo, en muchas situaciones de ellos, me costaría volver a confiar en la Iglesia. Y soy obispo, pero reconozco que me costaría”, admitió el prelado, uno de los más firmes en la defensa de los supervivientes de la pederastia eclesial… Leer más (Jesús Bastante)

La “prioridad nacional” frente a la prioridad evangélica

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“A muchas personas habría que meterlas en una lancha, pasar cinco días en el Atlántico, día y noche, sin comer, y ver cómo llegan. Entonces, cuando lleguen, ¿qué haremos? Tendremos que recibirlas y cuidarlas, por supuesto”, declaró mons. José Mazuelos, obispo de Canarias el pasado 23 de abril en un encuentro de la Conferencia Episcopal Española con periodistas para informar de la visita del papa León XIV a Gran Canaria y Tenerife los próximos 11 y 12 de junio.

Fue su respuesta a una pregunta sobre las críticas que se vienen formulando al proceso de regularización de migrantes en España, abierto el 20 de abril; el lunes, de esa misma semana. La reacción de Santiago Abascal, el líder de VOX, fue inmediata en X (antes Twitter), ese mismo día: “Algunas personas que se benefician de la inmigración ilegal deberían abandonar el palacio y bajar a ver las consecuencias que esto tiene para los españoles: para la sanidad, la seguridad, los salarios y los impuestos”… Leer más (Jesús Martínez Gordo)

Hollerich y el miedo a la igualdad: cuando la unidad se convierte en excusa para la injusticia

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La Iglesia teme dividirse si reconoce a las mujeres como iguales, pero lleva siglos fracturada por negarlo. El Evangelio no pide prudencia para conservar privilegios, sino valentía para hacer justicia.

Las recientes declaraciones del cardenal Jean-Claude Hollerich, enfriando cualquier expectativa sobre el acceso de las mujeres al diaconado, no son un gesto de prudencia ni un ejercicio de responsabilidad pastoral, sino la expresión nítida de un miedo antiguo: el miedo de una estructura a perder el control. Bajo el argumento recurrente de evitar la “división”, lo que realmente se protege no es la comunión, sino un modelo de poder construido durante siglos sobre la exclusión de las mujeres. Y en ese gesto hay algo más que cautela: hay cálculo, hay conservación, hay una teología subordinada al poder.

Porque conviene decirlo sin rodeos: la Iglesia no se rompe cuando se hace justicia; se rompe cuando se niega. Y hoy está ya profundamente herida, no por quienes reclaman igualdad, sino por quienes la aplazan indefinidamente… Leer más (José Carlos Enríquez Díaz)

GRACIAS, PAPA FRANCISCO

ECLESALIA

Querido Francisco: Hoy se cumple un año de tu partida, ese lunes de Pascua -21 de abril- apenas amanecido, nos llegó la noticia. El domingo te vimos pasear por la plaza de San Pedro en lo que resultó ser una despedida.

A la distancia de estos 12 meses deseo agradecerte tu paso por nuestro mundo en el tiempo de tu pontificado que nos ha dejado una herencia tan valiosa, comenzando por tus documentos que encierran un maravilloso contenido de temas diversos: Praedicate Evangelium, Evangeli Gaudium, Fratelli Tutti, Laudato Si, Lumen Fidei, Querida Amazonia, Christus Vivit, Gaudete et Exsultate, Amoris Laetitia, Laudate Deum, Diexit Nos

Tus documentos reflejan tu corazón de Buen Pastor, que se preocupa por sus ovejas, las conoce, y las llama por su nombre. Tus actitudes, gestos, palabras, han ido siempre en esa dirección. Has sido un Papa de abrir puertas, procesos, itinerarios y ahora nos toca seguir esos caminos… Leer más (María Luisa Berzosa, Hija de Jesús)

Con los pobres, contra la pobreza

VIDA NUEVA DIGITAL

Vivimos en un mundo complejo y hostil. Siempre lo ha sido, pero hoy especialmente nos rodea el individualismo, la superficialidad, el ruido, la indiferencia, lo que nos obliga a reivindicar la búsqueda de sentido, la necesidad del discernimiento, el valor de la utopía.

La cuestión de desigualdad
Venimos siendo testigos de cómo saltan por los aires criterios, instituciones, normas y realidades que muchos considerábamos definitivamente adquiridas y estables. La persona se subordina al negocio, la vida al interés, la política a la economía, la paz a la guerra.

Estos tiempos donde se desprecia el derecho internacional, se ningunea a las Naciones Unidas y se inician guerras radicalmente injustas (Ucrania, Palestina, Irán, Líbano), que no solo acaban con la vida de seres humanos, sino que también ponen en peligro el abastecimiento de recursos indispensables y amenazan con extender la precariedad económica por todo el planeta… Leer más (Solasbide Pax Romana)

“Cuanto más rezo, más ganas tengo de meterme en líos”

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Esta es la principal conclusión de la segunda conversación del Fòrum de Cristianisme de Valencia, en la que el salesiano Miguel Gambín y la teóloga Pepa Torres dialogaron sobre las razones para la esperanza en tiempos de incerteza. Dos vidas encarnadas en las periferias que nos revelan que la fe, como el Verbo, solo se vuelve creíble cuando se hace carne
“La esperanza no defrauda”, escribió el papa Francisco al inicio del año jubilar. A diferencia del optimismo, que se basa en las expectativas, “la esperanza es creer que, a pesar de las expectativas, hay razones por las que vale la pena luchar”, subrayó Miguel Gambín. Para ilustrarlo recurrió al profeta Jeremías, que compró un campo justo cuando el ejército babilonio estaba a punto de arrasar Jerusalén, y a Martin Luther King que dijo que “aunque supiera que el mundo va a acabar, aun hoy plantaría mi manzana”. La esperanza no nace de cálculos, sino de una fe que nos hace ver el mundo con los ojos de Dios. Una fe que, lejos de anestesiar, empuja a quien la vive a implicarse hasta las últimas consecuencias en la realidad que le rodea… Leer más (Esther Calderón)

LA RESURRECCIÓN: EXPERIENCIA TRANSFORMADORA VS ACONTECIMIENTO PIADOSO

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En general no es más creíble quien más grita y vocifera, sino quien hace de la acción y del compromiso su mejor y única seña de identidad. Y esto que, para la gente sencilla de la vida cotidiana, se ha convertido ya en algo más que evidente por aquello de que «obras son amores», también lo es, y cada vez más, en el plano religioso y/o de la fe. A pesar, todo hay que decirlo, de que muchos se esfuercen por hacer de la alabanza (aunque, quizás, habría que hablar muchas veces de autocomplacencia y de ensimismamiento, para ser más exactos) su mejor signo identitario.

Digo esto a raíz del encuentro multitudinario (85000 personas o más) reunidas en Cibeles el sábado, 11 de abril, para celebrar por cuarto año consecutivo «la alegría de la Pascua y la Resurrección de Cristo con música y alabanzas». Vaya por delante que no voy a juzgar, porque no puedo ni debo hacerlo, la intención ni la dimensión espiritual de ninguno de los participantes allí reunidos. ¡Sólo faltaba! Aunque, sobre la convocatoria y quienes la hacen, sí que tenga mis sospechas y me provoquen ciertas reticencias… Leer más (Juan Zapatero)

El caso Zornoza: un tiro en el pie

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Es imposible guardar silencio cuando llueve sobre mojado una y otra vez. Es imposible guardar silencio cuando las víctimas de abusos en la Iglesia se ven humilladas por decisiones que, más que jurídicas, parecen un recurso para frenar procesos que una vez abiertos a saber qué saldría.

El mes de abril, que nos ha traído la alegría de la resurrección, también nos está dejando una larga lista de decepciones y sinsentidos para las víctimas de abuso en la Iglesia.

La Conferencia Episcopal Polaca ha decidido que sí escuchará a las víctimas, pero no habrá investigación (aunque se han apresurado a dejar claro que, la diócesis en la que Juan Pablo II fue arzobispo no hay víctimas…). La Conferencia Episcopal Portuguesa, después de haber aprobado las indemnizaciones para las víctimas, estas se ven recortadas en un 50%… Leer más (Cristina Inogés Sanz)

La voz de las mujeres en la aurora pascual: entre la memoria del Evangelio y los desafíos actuales

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El nombramiento de Sarah Mullaly como arzobispa de Canterbury y las supuestas declaraciones de León XIV sobre el cierre del sacerdocio femenino han reavivado el debate sobre el lugar de la mujer en la Iglesia

En los relatos de la Resurrección de Cristo se encuentra una de las afirmaciones más revolucionarias del cristianismo primitivo: las primeras testigos del acontecimiento fundante de la fe no fueron los apóstoles, sino las mujeres. María Magdalena, junto a otras discípulas, acude al sepulcro (Mc 16,1-8; Mt 28,1-10; Lc 24,1-12; Jn 20,1-18), descubre la tumba vacía y recibe el encargo de anunciar la Buena Noticia. En el Evangelio de Juan, el Resucitado le dice explícitamente: “Ve a mis hermanos y diles…” (Jn 20,17). En un contexto cultural donde el testimonio femenino carecía de valor jurídico, el Evangelio sitúa a las mujeres como portadoras del primer anuncio pascual. No es un detalle menor, sino una clave teológica de enorme alcance: han convivido con el Señor, han sido testigos de su Resurrección y han sido enviadas por el mismo Cristo…  Leer más (Javier Gil Quintana)