Bi jarrera oso berezi Jesusengan

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain
Jesusen taldea Galilean barna doa Jerusalemera bidean. Modu isilean doaz, inor konturatu gabe. Bere ikasleak eskolatzeari ekin nahi dio Jesusek bete-betean. Joan-etorri handikoa da haien bihotzean grabatu nahi duena: bere bidea ez da aintzaren, arrakastaren eta boterearen bidea. Kontrakoa da: gurutzera darama eta ukatua izatera, nahiz piztueran amaituko den.
  
Ikasleei ez zaie buruan sartzen Jesus esaten ari zaiena. Beldurra ematen die hari galdetzeak berak. Ez dute pentsatu ere nahi gurutzean josia izan beharra. Ez dator hori haien planekin bat, ezta espero dutenarekin ere. Jesus buru-eskaintzaz eta gurutzeaz mintzo zaien bitartean, beren handinahiez mintzo dira haiek: zein izango da handiena taldean?, zein izango da buru?, zein ohoratuena?
  
Jesus «eseri egin da». Inoiz ere ahaztuko ez duten zerbait irakatsi nahi die. Hamabiei dei egin die, bere egitekoari atxikienik dauden haiei, eta hurbiltzeko gonbita egin die, beragandik urrun samar baitakusa. Bere urratsei jarraitu eta bere antzeko izateko, oinarrizko bi jarduera ikasi beharra dute.
  
Lehen jarrera: «Lehenengo izan nahi duena, izan dadila guztietan azkena eta guztien zerbitzari». Jesusen ikasleak uko egin beharra die bai handinahiari, bai goi-mailari, bai ohoreari eta harrokeriari. Taldeko inork ez du jo behar gainerakoen gain egotera. Aitzitik, azken postua hartu behar du, botererik eta goi-mailarik ez dutenen mailan bizi behar du. Eta, horrela, Jesus bezalako izan: «guztien zerbitzari».
  
Bigarren jarrera: hain inportantea da, non keinu sinboliko bihozkoiaz argitzen baitie Jesusek. Haur bat jarri du Hamabien erdian, taldearen erdi-erdian, handinahiak hartuak diren gizon haiek ohoreez eta handikeriaz ahaztu eta begiak txikiengan, ahulengan, babes- ta zaintza-premiarik handiena behar dutenengan ezar ditzaten.
  
Ondoren, haurra besarkatu eta diotse: «Hau bezalako haur bat nire izenean onartzen duenak, ni neu onartzen nau». «Txiki bat» onartzen duena, munduan denik «handiena», Jesus, onartzen ari da. Eta Jesus onartzen ari dena, hura bidali duen Aita onartzen ari da. Txikiak eta babes gabeak onartzen ari den Eliza, Jainkoa nola onartu irakasten ari da. Aldiz, handikiei begira bizi den eta boteretsuekin bat egiten duen Eliza, Jesusek hots egin duen Jainkoaren Berri Ona nahasten eta gaiztotzen ari da.

Orar con el Evangelio (Mc. 9, 30 – 37)

                  DOMINGO  XXV – T. O. – B  (Sept. 20 de 2009) 

*   El Mensaje de Jesús nos puede resultar sorprendente
en muchos momentos, sobre todo porque parece que nuestros deseos y aspiraciones van por otro lado. Por ejemplo; cuando lo que “se lleva” es destacar y ascender como sea y donde sea,, Jesús nos dice que “el que quiera ser el primero sea el último, el servidor de tod@s”; cuando lo que cuenta es figurar, Jesús nos dice: “Quien acoge un niñ@ en Mi nombre, me acoge a Mí”; o cuando lo que vale es lo que se ve, Jesús nos dice que “va a ser entregado, lo matarán y resucitará”
  

*   Pero así es Jesús, y su Mensaje, y su vida. Jesús nos ofrece una vida plena, con otros centros de interés, PERO CAPACES DE LLENARNOS POR DENTRO Y HACERNOS FELICES. Por eso, la Sabiduría de Dios –nos dice la lectura 1ª – es amante de la paz, comprensiva, llena de misericordia-. Por eso Dios Padre, nos sigue ofreciendo su Camino de Salvación.
*    No somos más personas por tener más, sino por ser más.
*    No somos más personas por mandar más, sino por servir más.
*    No somos más personas por saber más, sino por ser como niñ@s, llen@s de 
     sencillez  y verdad.

 

                                        O R A C I Ó N

 *    Señor, Jesús Maestro y Amigo:

*    Los discípul@s igual que nosotr@s, no entendían la sabiduría de la cruz. Por ello necesitaban que una y otra vez les desmontaras  sus categorías, su afán de ser  los primeros.

*    Nosotr@s, Señor, necesitamos lo mismo:
que nos leas tu cartilla elemental, que nos digas que l@s primer@s en la Iglesia son los que saben  AMAR Y SERVIR, los que saben sacrificarse para que haya más amor en casa, entre las personas, en la Iglesia,

*    Los que luchan para que no haya nadie que pase hambre,
*    Los que exigen libertad para tod@s.
*    Los que intentan la comunión, es decir, la participación de tod@s.

*    Hoy te pedimos Señor:
Que nos des a tod@s tu sabiduría, la sabiduría del amor hasta la cruz, 
la sabiduría que da vida siempre y te impulsa a darla a l@s demás. A M É N
 

                      Z U R I Ñ E   

 

Domingo 20 de septiembre – XXV del ordinario

Lecturas
Sb 2, 12. 17-20  
Sal 53 3-8  
St 3, 16-4, 3  
Mc 9, 30-37

PRIMERAS IDEAS

                Del conjunto de las lecturas de hoy surge una imagen del hombre, discutible, pero claramente negativa. Del evangelio quizá pueda deducirse que los niños se salvan de ella. Hay una muy estrecha relación entre nuestras ideas de Dios y nuestras ideas de los humanos. No en vano, median entre ellos conceptos tan importantes como creación y salvación. La 2ª lec nos presenta “nuestras pasiones” como origen de toda clase de maldades, guerras, codicias, envidias, asesinatos; hasta las peticiones o rezos que hacemos son malas por estar más orientadas por nuestras pasiones que por Dios. En la 1ª lec vemos una conjura de los “impíos” contra los justos, o el justo. Con sólo su presencia en medio de ellos es un reproche a su vida y deciden acabar con él; de paso, comprobarán cómo Dios no lo mantiene y lo abandona. En el evangelio, el poder desencadena las ambiciones y envidias de los mismos discípulos de Jesús. ¿Qué deducimos de este conjunto tan negativo? ¿Esta visión tiene que ver con las palabras de Dios sobre su obra entera, incluidos hombre y mujer, de “vio que era muy buena”? Varias veces creo que he recordado este tema: ¿se da una continuidad entre lo creado y lo salvado o hay una grieta insalvable  entre las dos cosas? No creo que muchos tengamos clara la bondad natural del hombre, sólo estropeada posteriormente por las costumbres, la educación o la socialización. Pero de ahí a resaltar de continuo lo negativo el cambio es excesivo y resulta sospechoso. Parece que señalar la maldad de los humanos da brillo a la obra de salvación y resalta las bondades del Señor.

Leer más

Orar con el Evangelio (Mc. 8, 27 – 35)

* DOMINGO  XXIV  – T. O.  – B  (13 SEPT. 2009)

          Y vosotr@s, ¿quién decís que soy yo”
*       
Es bueno detenernos a responder personalmente y con sinceridad a la pregunta de Jesús: “¿Quién decís que soy yo?”  En realidad, ¿Quién es Jesús para mi?.
¿Un personaje admirable del pasado o alguien a quien siento lleno de vida en mi corazón?.
*        ¿Alguien que llamaba a sus discípulos a seguirle hasta el final, o alguien que me llama a mí a seguirle cada día?.

*        El día en que un@ puede decirle a Cristo:
“TÚ ERES LA VERDAD, EL CAMINO Y LA VIDA”
*Tú  eres mi Salvador. Tú eres el Hijo de Dios encarnado por mi salvación y la de tod@s.
*Casi me atrevería a decir que esta respuesta personal a Jesucristo es el paso más importante y decisivo de cada un@. Lo demás viene después.

                                          O R A C I Ó N

*           Ante la respuesta de Pedro, mi oración se convierte hoy en un Credo:

*  Creo en ti, mi Dios, que eres mi Padre y que me amas.   Que eres justo, bueno y misericordioso, eterno, único creador de toda la belleza que nos rodea.
*  Creo en ti que eres verdad, perdón, fuente de vida y liberación.

*  Creo en un Dios que se hace cercano a quien le busca con sinceridad de corazón.
*  Creo en Dios que me da fuerza y esperanza, que me concede confianza y felicidad y que se desvela por mi.

*  Creo en ti, Padre que nos entregas como tu mejor regalo a JESÚS DE NAZARET. Él nos ha hecho comprender el amor que Tú nos tienes.

*  ¿Quién decís que soy yo?…
*  Creo en ti, Jesús, que eres un hombre abierto y cercano a las gentes, sobre todo a l@s marginad@s.
Hombre valiente capaz de enfrentarte a los poderosos de tu época.

*  Creo en ti, Jesús, liberador y hombre nuevo, nacido en medio del desamor, la incomprensión y la injusticia, y que luchaste contra todo esto. Y que tu solidaridad con tod@s te llevó a entregar tu vida entera hasta morir en la cruz.

  Creo en ti, Jesús, resucitado, que nos dices que el amor es capaz de vencer al mal, la injusticia y la muerte.

*    Y me sigo preguntando para responder día a día:
*  “¿Quién  es para mí Jesucristo?”.
*  “¿Qué significa en mi vida?”.
*  “¿Qué lugar ocupa realmente en mi existencia?”…

                          Z U R I Ñ E 

ORAR CON EL EVANGELIO. (Mc. 8, 27 – 35)

* DOMINGO  XXIV  – T. O.  – B  (13 SEPT. 2009)

          Y vosotr@s, ¿quién decís que soy yo”
*       
Es bueno detenernos a responder personalmente y con sinceridad a la pregunta de Jesús: “¿Quién decís que soy yo?”  En realidad, ¿Quién es Jesús para mi?.
¿Un personaje admirable del pasado o alguien a quien siento lleno de vida en mi corazón?.
*        ¿Alguien que llamaba a sus discípulos a seguirle hasta el final, o alguien que me llama a mí a seguirle cada día?.

*        El día en que un@ puede decirle a Cristo:
“TÚ ERES LA VERDAD, EL CAMINO Y LA VIDA”
*Tú  eres mi Salvador. Tú eres el Hijo de Dios encarnado por mi salvación y la de tod@s.
*Casi me atrevería a decir que esta respuesta personal a Jesucristo es el paso más importante y decisivo de cada un@. Lo demás viene después.

                                           O R A C I Ó N

*           Ante la respuesta de Pedro, mi oración se convierte hoy en un Credo:

* Creo en ti, mi Dios, que eres mi Padre y que me amas.   Que eres justo, bueno y misericordioso, eterno, único creador de toda la belleza que nos rodea.
*  Creo en ti que eres verdad, perdón, fuente de vida y liberación.

*  Creo en un Dios que se hace cercano a quien le busca con sinceridad de corazón.
*  Creo en Dios que me da fuerza y esperanza, que me concede confianza y felicidad y que se desvela por mi.

*  Creo en ti, Padre que nos entregas como tu mejor regalo a JESÚS DE NAZARET. Él nos ha hecho comprender el amor que Tú nos tienes.

*  ¿Quién decís que soy yo?…
*  Creo en ti, Jesús, que eres un hombre abierto y cercano a las gentes, sobre todo a l@s marginad@s.
Hombre valiente capaz de enfrentarte a los poderosos de tu época.

*  Creo en ti, Jesús, liberador y hombre nuevo, nacido en medio del desamor, la incomprensión y la injusticia, y que luchaste contra todo esto. Y que tu solidaridad con tod@s te llevó a entregar tu vida entera hasta morir en la cruz.

  Creo en ti, Jesús, resucitado, que nos dices que el amor es capaz de vencer al mal, la injusticia y la muerte.

*  Y me sigo preguntando para responder día a día:
*  “¿Quién  es para mí Jesucristo?”.
*  “¿Qué significa en mi vida?”.
*  “¿Qué lugar ocupa realmente en mi existencia?”…

                          Z U R I Ñ E 

Jesu Kristo ezagutu

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

Gaurko pasarte hau erdigunea da eta erabakitzailea Markosen kontakizunean. Ikasleek denboralditxoa daramate jada Jesusekin bizitzen. Iritsia dute beren hautua argi eta garbi egiteko ordua. Zeinen jarraitzaile dira? Zer da Jesusengan aurkitu dutena? Zer atzeman dute haren bizian, haren mezuan, haren egitasmoan?       

Harekin ibiltzen hasi diren momentutik, galde eta galde ari dira Jesusen nortasunaz. Hau da haren baitan sumatu duten gauzarik harrigarriena: hitz egitean nabari zaion aginpidea, gaixoak sendatzeko duen ahala, bekatariei Jainkoaren barkazioa eskaintzeko duen maitasuna. Nor da gizon hau, zeinengan hain presente eta hain hurbil sumatzen baitute Jainkoa, biziaren eta barkazioaren Adiskide bezala?     

Harekin bizi izan ez den jendeagan mila zurrumurru dabil, baina bere ikasleen jarrera zaio axola Jesusi: «Eta zuek, nor naizela diozue?» Ez da aski haien artean iritzi desberdinak izatea, gutxi-asko zuzenak. Funtsezkoa da Jesusen arazoan bat egin dutenek haren baitako misterioa ezagut dezaten. Horrela ez bada, zeinek gordeko du bizirik haren mezua?, zer gertatuko zaio Jainkoaren erreinuaz hark duen egitasmoari?, zer izango da hark abian jarri nahi duen talde hartaz?     

Ikasleentzat ere hil ala bizikoa da arazoa. Errotik doakie. Ezin jarraitu zaio Jesusi oharkabean eta kaskarin. Gero eta sakonkiago ezagutu beharra dute. Une hori arte bizi izan dituzten esperientziak bilduz, Pedrok erantzun dio guztien izenean: «Mesias zara zu».      

Mugatua da, artean, Pedroren aitorpen hori. Ikasleek ez dute ezagutu, artean, Jesusek bere etsaien eskuz jasango duen gurutzeko heriotza. Ezin izan dute burutik pasatu ere Aitak Seme kutun bezala piztuko duela. Ez dute izan Jesusen baitan den guztia atzematea emango dien esperientziarik. Hurbiletik hari jarraituz bakarrik joango dira hura ezagutzen, gero eta fede handiagoz.      

Kristauentzat ere hil ala bizikoa da Jesus Kristoren misterioa gero eta sakonago ezagutu eta aitortzea. Elizak, Kristo ezagutzen ez badu, bere burua ere ez du ezagutuko. Kristo ezagutzen ez badu, ezin ezagutuko du bere egitekoaren eta bere eginkizunaren alderik funtsezkoena eta erabakitzaileena. Baina, Jesu Kristo ezagutu eta aitortzeko, ez da aski gure ahoa titulu kristologiko miresgarriez betetzea. Hari hurbiletik jarraitzea da beharrezkoa, eta haren lankide izatea egunez egun. Horra kristau-taldeetan eta elkarteetan eragin beharko genukeen zereginik nagusiena.

Domingo 13 de septiembre – XXIV del ordinario

Lecturas
Is 50, 5-9  
Sal 114, 1-9  
St 2, 14-18  
Mc 8, 27-35
 

EN TORNO A LAS LECTURAS

                De nuevo el tema del sufrimiento. Dicen que el cristianismo es o ha sido especialmente proclive a cierta exaltación del sufrimiento. Este se presenta en el conjunto del mal, como la afectación a la persona del mismo. Cada uno tenemos experiencia real y conclusiones personales sobre el dolor y el sufrimiento. ¿Es esto un “valle de lágrimas”? Esta expresión aparece con frecuencia como estereotipo de la actitud cristiana ante el mundo y ha sido objeto de toda clase de dicterios e ironías. Rebatirla y dejar claro que no es así no me parece que sobrepase mucho el voluntarismo de creer que la causa humana es ajena y contraria al sufrimiento. Tampoco es cuestión de fe cristiana o no. Sólo se trata de una determinada visión del hombre y la mujer, de la historia que han producido, y del futuro que preparan. ¿Podremos prescindir o terminar con el sufrimiento? Incluso, ¿podemos terminar con lo que hoy suele llamarse ‘sufrimiento desproporcionado’ o desmesurado, aceptando así una cierta dosis del mismo como normal e inevitable en la vida? Ningún sistema de pensamiento ha podido encontrarle un lugar cómodo y lógico en el conjunto de cuanto existe. Tampoco los sistemas religiosos lo consiguen mejor. Es una pieza que descuadra todas las composiciones con pretensión de globalidad o universalidad. Una salida, no solución, muy común entre nosotros es orillarlo. Mientras no toca directa o personalmente, no existe. Es curiosa al menos, la pretensión actual de que el sufrimiento, o el mal, siempre ha de tener una explicación, una causa. La encontramos y nos quedamos más tranquilos. Ya sabemos de dónde proviene y lo atajaremos. Ya tenemos causas y explicaciones como para que no resulte discordante en el conjunto. Son como flecos últimos de esa propuesta ya superada sobre si el conocido como “progreso” (versión occidental) había de terminar con el dolor o si las personas gozan de unos como derechos a la felicidad. Un vistazo a la historia más reciente, a partir de los 80 del pasado siglo, nos han convertido en mucho más escépticos respecto a las posibilidades de terminar con el dolor de los humanos y a bastantes no creyentes no les molesta tanto llamar a nuestra situación “valle de lágrimas”. Todos huimos y huiremos siempre del dolor. Me pregunto si las nuevas generaciones disponen de elementos para afrontarlo. No creo que se pueda huir y negar su existencia de manera permanente. Tampoco que el pasarlo bien y estar distraído y disfrutar de la vida a tope suponga una escape real o contribuya ni a disimular el mal y el dolor siempre presentes. Vivir bien y quedar bien en cualquier momento se parten. Viene y llegará el sufrimiento en su diabólica diversidad.

Leer más

Orar con el Evangelio (Mc. 7, 31 – 37)

  DOMINGO  XXIII T. O.  – B – Septiembre  6 de 2009. 

*           Hoy, le presentan a Jesús un “sordo”. Jesús
lo toma consigo . Con su saliva humedece aquella lengua paralizada para dar fluidez a su palabra. No es fácil. El sordomudo no colabora y Jesús hace un último esfuerzo. Respira profundamente, lanza un fuerte suspiro  mirando al cielo en busca de la fuerza de Dios y, luego, grita al enfermo:  “¡EFFETÁ! “ ¡ÁBRETE!”.

            Aquel hombre sale de su aislamiento y, por vez primera, descubre lo que es vivir escuchando a los demás y conversando abiertamente con tod@s.
            Si vivimos sord@s al mensaje de Jesús, si no entendemos su proyecto, ni captamos su amor  a los que sufren, nos encerraremos en nuestros problemas y no escucharemos los de la gente. Pero, entonces, no sabremos anunciar el mensaje de Jesús. A muchos se les hará difícil entender nuestro “evangelio”
            Es urgente que tod@s escuchemos a Jesús: “ABRETE

                                      O R A C I Ó N

 *           Jesús, Tú, haces oír a los “sord@s” y “hablar” a l@s mud@s..
             Jesús de los oídos atentos y de la palabra creadora.: Tu evangelio nos acerca al proyecto de vida que Dios quiere, al oído siempre abierto, como el Padre Dios:
He oído el clamor de mi pueblo” (Ex. 3, 7)
 .

*         Jesús, ayúdanos a dar prioridad en nuestra actividad pastoral, al encuentro, a la escucha…
*          Te contemplamos hoy, Jesús de la “escucha” y la “palabra”,
por territorio pagano: como “uno de tantos”, pasando inadvertido, hablando con cualquiera… conectando con la gente, abriendo tu corazón.
 

*        Jesús de la “escucha” y del habla sincera:
Que tu Espíritu nos inspire las palabras y los gestos adecuados:
*         Para escuchar y hablar contigo y con el Padre.
           para saber hacer “compañía, escucha” 
          
a los que están sol@s, en malos momentos…
           Para aclararnos y animarnos a nosotr@s
mism@s en tu seguimiento.
           Para que nuestras palabras, se acerquen a l@s 
demás y a Dios.

*         Hoy nos haces una invitación a abrirnos.
*         Dios nos quiere “ABIERT@S”,  “SOLIDARI@S”

*        Ayúdanos, Tú, Jesús de la “ESCUCHA”  y de la “PALABRA”.
         Que nos dices con ternura:
                       “¡EFFETÁ!”.  ¡ABRETE!.  AMÉN.

                       Z U R I Ñ E

Gure gorreria sendatu

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 Israelgo profetek sarritan erabili ohi zuten «gorreria» hitza metafora probokatzailetzat, herriak Jainkoari bere bihotza itxi eta eragozpenak jarri izana adierazteko. Herriak «baditu belarriak baina ez du entzuten» Jainkoa esaten ari zaiona. Horregatik, profeta batek bihotz-berritzeko deia egin die guztiei, hitz hauekin: «Jende gorra, entzun eta aditu».

Alde horretatik, ebanjelioetan kontatzen diren gorren sendatzeak «bihotz-berritzearen kontakizun» bezala har daitezke; hain zuzen ere, Jesusi senda gaitzan uztera dei egiten diguten kontakizunak dira; bai gure gorreria, bai Jesusi jarraitzeko ditugun geure eragozpenak senda ditzan uztera. Markosek, bere kontakizunean, ñabardura oso iradokitzaileak dakartza, kristau-elkarteetan bihotz-berritze horretan nola lan egin adierazteko.

Pertsona gorra beste guztiengandik urrun bizi ohi da. Gainera, badirudi ez dela jabetzen bere egoeraz. Ez da saiatzen senda dezakeenagana hurbiltzen. Baina, bere zorionerako, adiskide batzuk beraz axolatu dira eta Jesusengana eraman dute. Horrelakoa izan beharko luke kristau-elkarteak: anai-arreben talde, batak bestea laguntzen dutenek osatua, Jesusen inguruan bizi eta senda ditzan uzten diotelarik.

Gorreria sendatzea ez da gauza erraza. Jesusek berekin hartu du gorra, alde batera erretiratu da eta hari buruz barne-bildu da. Premiazkoa dira barne-biltzea eta harreman pertsonalak. Geure kristau-elkarteetan beharrezkoa dugu ingurugiro hau: fededunei Jesusekin harreman barnekoiagoak eta bizi-indarrekoak izateko aukera emango diena. Jesu Kristorekiko fedea harekiko harreman horietan jaiotzen eta hazten da.

Jesusek era bizian landu ditu gaixoaren belarriak eta mihia, baina ez da aski. Beharrezkoa da gorrak ere parte har dezan. Horregatik, Jesusek, begiak zerurantz, Aitari bere sendatze-lanean bat egin dezan eske, gaixoari hots egin dio, Jesusekiko eta haren Ebanjelioarekiko gor den orok entzun beharreko lehen hitza esanez: «Ireki zaitez».

Premiazkoa da kristauok ere, gaur egun, Jesusen dei hau entzun dezagun. Ez dira gaurkoak une errazak Jesusen Elizarentzat. Azti eta erantzukizunez joka dezagun eskatzen digu. Hondamendia izango litzateke gaur haren deiarekiko gor izatea, haren bizi-hitzei ez entzunarena egitea, haren Berri Ona ez aditzea, aldien ezaugarriei ez antzematea, gure gorrerian hesiturik bizitzea. Jesusen indar sendatzaileak senda gaitzake.

Domingo 6 de septiembre – XXIII del ordinario

Lecturas
Is 35, 4-7ª  
Sal 145, 7-10  
St 2, 1-5  
Mc 7, 31-37
 

PRIMERAS REFLEXIONES EN TORNO AL CONJUNTO DE LAS LECTURAS

                Nuevamente vemos a Jesús en el evangelio, haciendo esos prodigios que llamamos milagros y que el evangelio de Juan prefiere presentar como signos. La figura de Jesús nos gustaría limpia y sencilla, casi de puro diseño, y no lo es tal. Hemos de aceptarla más próxima a un ambiente popular milagrero, confuso y nada nítido. Hoy le vemos en el evangelio ateniéndose a los estilos y ‘escenificaciones’ de los curanderos prodigiosos de su tiempo: retirar al que será objeto del milagro, tocarlo, actuar en él con elementos físicos de intermediación –saliva, barro-, gritar al cielo, hablar en imperativo. Jesús, en pleno papel de curandero excepcional. Nosotros somos ya más racionalistas, creemos poquísimo en los milagros, sabemos de la fijeza de las leyes naturales y de la escasa posibilidad de intervención directa de Dios en ellas, disponemos ya de cuatro ideas sobre enfermedades y psicología y desmontamos con facilidad los milagros numerosos y múltiples de los evangelios. Pero no podemos negar en absoluto que Jesús fue visto por todos en su historia como hacedor de milagros y prodigios, y como exorcista eficaz. Y que él aceptó ese papel (y no el de Mesías, por ejemplo). Este Jesús pobre y popular, propenso a ser confundido con sanadores y exorcistas de su tiempo, es el nuestro. No el que a nosotros nos gustaría o nos resultaría cómodo, sino el que realmente fue y “pasó por uno de tantos”. Los milagros son prácticamente imposibles de presentar con algo de coherencia en la física actual, en un plan de acción de Dios en la historia, -que solemos designar como “providencia”-, finalmente en un Dios vivo y verdadero, pero legitimable en nuestro mundo; omnipotente e inmanente, fundamento de todo y de toda libertad. En el ambiente que rodeaba a Jesús nadie los discutía y eran signo de autoridad y de cercanía a otros poderes importantes, fueran diabólicos o divinos. Jesús hizo signos y prodigios de este estilo, pero sería difícil fijar cuántos, cuáles, dónde y de qué manera, o pretender separar unos de otros como más auténticos o más imaginarios, si todavía nos sirven tales divisiones.

Leer más