Domingo 24 de enero – III del ordinario

Lecturas
Ne 8, 2-4a. 5-6. 8-10  
Sal 18, 8-10. 15  
1Cor 12, 12-30  
Lc 1, 1-4. 4, 14-21
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                Este domingo entra en las fechas fijadas para los ocho días de oración por la unidad de los cristianos. Sería conveniente dedicarlo a este tema. Centrar con él las oraciones, la homilía, los cantos y el ambiente general. Hay tres formularios en el misal romano dedicados a esta causa e incluyen un prefacio. Con todo esto, sin necesidad de cambiar las lecturas del día, y con la ilusión que pongan la comunidad y el presidente, podremos construir una buena –y necesaria- celebración sobre la unidad, tan urgente y tan lenta, de todos los cristianos y sus iglesias y congregaciones.

                La 1ª lectura se presta a una reflexión sobre la liturgia. Nos muestra un caso de liturgia a la vuelta del destierro y lo hace con precisión. Los gestos y actitudes, los actores, el lugar, los objetos de esa liturgia. Cuidar todos los detalles y unirlos aportando coherencia en su expresión es básico para toda celebración. Que el pueblo se acostumbre a la expresión corporal. Cambiamos dos o tres veces de postura en nuestras liturgias, pero demasiado maquinalmente y con poca conciencia del significado del cuerpo y sus actitudes. Es ya tópico denunciar lo poco expresiva que resulta la liturgia romana en todo lo relacionado con el cuerpo. Aun tópico, es evidentemente cierto. Pero, en el fondo, carecemos de voluntad, de disposición y educación, para ir haciendo de nuestro cuerpo algo que expresa y potencia nuestro interior. Saber  manifestar nuestros sentimientos con el cuerpo en cualquier ámbito, y más ante Dios. Si siento algo, lo expreso con una determinada postura corporal. Si adoro, si escucho, si como, si acojo, lo hago de forma que se me nota. Tan en serio, tan intensamente, que el mismo gesto refuerza mi actitud. La valoración de la liturgia pasa por la valorización del cuerpo y sus posibilidades expresivas. Quizá haga falta una explicación, una pedagogía y una formación, de nuestras posturas corporales partiendo de esas actitudes radicalmente religiosas que las personas testimoniamos en nuestras celebraciones.

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ORAR CON EL EVANGELIO.

*               ORAR  CON  UNA  VIDA QUE PASO A MEJOR VIDA.

* Esta mañana  me enteraba de la muerte de JESUS LEZAUN. Sacerdote que ORABA CON LA VIDA Y POR LA VIDA.
   Lo conocía  mas  por sus escritos que en persona, pero me convencía.

* He pasado un buen rato, leyendo lo que ya algunos afortunadamente han escrito de su vida  en la “Red herrieliza”  Yo no se hacerlo, pero por eso, solo me atrevo, a hacer esta pequeña oración. Seguro que  el, tan buen escritor, me sonreirá desde 
                 
*         ORACION
  A  LA  MUERTE DE  JESUS  LEZAUN

*    ¡Oh Dios, Pastor de las almas, te pido por Jesús Lezaun a quien hiciste Sacerdote y Pastor de muchas comunidades, de much@s amig@s  y también de quien con alegría leía sus escritos y le daban vida.

*    Tu conoces bien sus palabras, sus escritos y sus obras  y también  sus  luchas y sufrimientos…

*    Te pido  que lo admitas en la gloria de los elegidos,. Que descanse contigo ¡Oh Dios!, porque supo ser valiente como tu Hijo Jesús de Nazaret que llego a la muerte de Cruz por predicar la Verdad y dar ejemplo con su vida.

*    Que Jesús  Lezaun,  junto contigo, nos ayudéis a l@s que caminamos hacia la ciudad eterna, a seguir defendiendo la Verdad y la justicia con  la valentía que el lo hizo.  AMEN.

*                        Z U R I Ñ E

 

ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc. 1, 1-4; 4, 14-21)

*                          DOMINGO  3º TIEMPO ORDINARIO. C.(ENERO 24)

*           En este tercer domingo del tiempo ordinario, ya veo nos anuncia Jesús cuál es su misión (que también será la nuestra) DAR LA BUENA NOTICIA A TOD@S. Y es Buena Noticia,  porque afecta sobre todo  a los pobres, a los oprimidos de una forma u otra, a l@s últim@s de este mundo…Es Buena Noticia, porque nos descubre los designios de Dios, que son de CERCANÍA de ATENCIÓN, de AMOR…
*           Y la gente, se quedaba atónita escuchando a Jesús. Y nosotr@s, quizá en nuestras Celebraciones de la eucaristía en que nos proclaman esta Buena Noticia, estamos con el pensamiento en otras cosas…
*           Y esta Buena Noticia, nos urge a compartirla con tod@s. desde la fe, en un solo dios y padre, aunque otr@s  aunque los caminos no sean siempre los mismos.Dios quiere que todas las personas se salven y lleguen al conocimiento de la VERDAD.

                                                              O R A C I Ó N

*           Señor, en este ya casi último día en del octavario por la unión de las Iglesias te seguimos pidiendo por   la unidad: La unidad en la familia y entre familias, en el barrio, en el pueblo, en el país, en todo el mundo.
*           Te pedimos, Señor, por la UNIDAD en nuestras comunidades, en nuestra Parroquia, en nuestra diócesis, en toda la Iglesia y con todas las Iglesias cristianas y religiones del mundo.
*           Te pedimos por la UNIDAD, para que derribemos todas las murallas que nos separan y eliminemos las barreras que nos acorralan y suprimamos los intereses que nos enfrentan.
*           Te pedimos por la UNIDAD para que acertemos a tener caminos de diálogo, para que nos decidamos a tender puentes, a tender la mano… Y así, fundirnos en un abrazo  con toda la familia humana, en tus brazos PADRE, en tus brazos.
*           ¿Seremos capaces de esforzarnos por hacerlo posible?…
*           Señor que tu Palabra se encarne en nosotr@s. Que Tu Palabra, sea fuerza, luz y  levadura en la masa. Que sea paz, armonía, alegría para tod@s.  AMÉN.
                    

                                                     Z U R I Ñ E         

Domingo 17 de enero – II del ordinario

Lecturas
Is 62, 1-5  
Sal 95, 1-3. 7-10  
1Cor 12, 4-11  
Jn 2, 1-11
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                De nuevo en el llamado tiempo ordinario. Y de nuevo la necesaria, por difícil, apuesta por la novedad en medio de la monotonía de lo acostumbrado. La novedad la pone el misterio que celebramos: el encuentro semanal con Cristo resucitado. Es semanal, pero de “ordinario” no tiene nada, pues se define por lo extraordinario. La normalidad la ponemos nosotros, junto con el peligro de rutina y falta de fuerza. Celebramos a Cristo resucitado y nos encontramos con él. Aunque sea semanal, no es nada ordinario.

                ¿Es el evangelio de las bodas de Caná un evangelio para bodas? Quizá cuestiona de entrada estas nuestras, con frecuencia, de tan débil identidad cristiana. El relato parte de costumbres de la tradición de bodas, pero se convierte en manos del evangelista en el primero de sus “signos”. Recoge siete el evangelio de Juan y, como tales, trata de llevarnos mucho más allá de lo que narran. De hecho, este primero mismo ya manifiesta la gloria de Jesús y hace crecer la fe de los discípulos en él. Más allá de los hechos narrados, quiere suscitar fe en Jesús y en su “hora”, y hacernos vislumbrar algo de la gloria que encierra, algo de su misterio y de su obra. Nuestras bodas, por sencillas que se celebren (cosa ya imposible entre nosotros), entran de lleno en la “hora” de Dios, en su momento de salvación. Expresan un amor continuado, incondicional. Ninguno más largo y dilatado (la creación entera) y más incondicional (“él es fiel y no puede desdecirse a sí mismo” (2Tm 2, 13) que el de Dios a nosotros. Y lo celebran en una abundancia loca de vino, alegría y fiesta. El vino nuevo y fuera de toda proporción de Caná sustituye al agua, como el banquete de bodas sustituye a la austeridad del Bautista. Toda boda cristiana tiene todo eso. Otra cosa es cuál de esos aspectos sea hoy más inteligible a nuestra fe, y más adecuado a las bodas de hoy tal como se celebran. Todos nuestros amores, cualquiera de ellos, debieran dejar huellas de que Dios siempre nos quiere incondicionalmente. Mucho más los expresados públicamente en las bodas. Son sacramento precisamente en ese su indicar con claridad la unión indestructible de Dios con los humanos que viene de siempre, pero se expresa de forma insuperable en la hora de Jesús, en su desposorio de sangre, agua y amor, su hora, para todos los futuros esposos suyos. Es el de Caná un evangelio de bodas, si recoge y expresa la certeza de todos de que no son sólo estos los que se quieren y unen, sino Dios y su pueblo ahora y para siempre. Si los signos no dan para tanto en la fe de los reunidos, es probable que empobrezcamos el significado de este evangelio. Y sería más “evangelio” en ese momento la referencia al plan inicial de Dios y su gozo y bondad. También en su fondo recoge y desea llegar a la significación de Caná, pero no lo explicita y no obliga a afirmaciones rotundas, alejadas de lo que sinceramente se celebra; más próximo a una bendición de Dios sobre la unión de los humanos.

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* ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn. 2, 1-11)

                         DOMINGO  SEGUNDO. T.O. – C – (Enero 17)

*           Comenzamos los domingos del Tiempo Ordinario
Un tiempo que nos lleva y nos aproxima  a Jesús;  un tiempo que debe ser un proceso profundo de maduración y reflexión cristiana.
*           Desde el Evangelio de hoy, Jesús es un misterio en cercanía, de acompañamiento, de amistad.
*           Todo comenzó en una fiesta de bodas.
La vida, también es  una “fiesta”, a pesar del “temporal”… Jesús no vino a “aguarnos” la fiesta sino a completarla  y llevarla a su plenitud.
*           Jesús estaba celebrando una fiesta con sus amig@s, pregonando con su presencia que el mundo es bueno que la vida tiene una trascendencia. Y allí, en una boda ha tenido lugar el primer “SIGNO” realizado por Jesús.
*           Todo comenzó en una fiesta… todo comenzó por esa realidad  tan bonita que se llama “comprensión”…

                            *           O R A C I Ó N

*           Una fiesta, creer en Ti, Señor, es una fiesta.
¿Qué es la vida sin fe?.  ¿Sin dar sentido a mi vida?.

*           Viviendo a veces en esta esclavitud de querer siempre más. De envidiar, de correr y consumir, más y más.
            En esta esclavitud, poder pensar en Ti como Libertador, ¡Qué alivio, Dios!, ¡Qué alivio!…
*           Jesús, Tú eres el VINO de la boda y el AGUA del desierto. La LUZ del caminante perdido a media noche, eres la senda descubierta a media noche.
*           Una “GOTA” de Jesús en la tinaja de mi vida, puede cambiar en vino mi “agua sosa”  de mi estilo de vivir y me puede llenar de gozo y alegría.
*           Y… porque una Mujer, MARÍA MADRE DE JESÚS, descubrió lo que ocurría.
estaba atenta a lo que pasaba, pensando en l@s demás y no sólo en ella misma…
            Y… con sencillas palabras les dijo y nos dice:
           “HACED  SIEMPRE,  LO  QUE ÉL  OS  DIGA”.
            Así, el “AGUA  SOSA”  de mi vida, se puede convertir en vino bueno  de  felicidad  y de alegría..

          *Hoy,  es  fiesta: “HACED  LO  QUE  ÉL  OS DIGA

                              Z U R I Ñ E

*           Mañana día 18, comenzamos el octavario por la unión de las Iglesias, (Que buena falta nos hace).
            Por eso, me uno a vosotr@s  con esta

*                      O R A C I Ó N

*           Señor, no permitas que nos acostumbremos a nuestras divisiones. Líbranos de considerar normal lo que es un escándalo para el mundo, una ofensa a tu Amor.
*           Reúnenos en el amor y la verdad.
Enséñanos a reconocer los dones de tu gracia en tod@s nuestr@s herman@s. Elimina de nuestro corazón el odio. Pon en él tu perdón.

*         Aumenta en nosotr@s la acogida de tu Palabra y nuestra fidelidad a su mensaje, actualizándole en el hoy.
*           Danos respeto y amor por quienes te buscan por caminos diferentes, propios de su cultura.

*           Aléjanos de la superficialidad porque nuestra vida perderá su sentido.
Ayúdanos a entrar en nuestro interior donde Tú habitas, Fuente de Unidad, Justicia y Paz, Camino, Verdad y Vida.
            Reúnenos en el amor y la verdad.

*           Por tu misericordia, reúne, Señor, a tu pueblo cristiano dividido. Que avancemos en el diálogo entre religiones. Que celebremos junt@s la Pascua del Señor, con la gracia y fuerza de tu Espíritu.
*          REÚNENOS EN EL AMOR Y LA VERDAD. AMÉN.

                          Z U R I Ñ E

ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc. 3, 15-16, 21-22)- C –

                         *  EL  BAUTISMO  DEL  SEÑOR.  (Enero 10 de 2010)

*           Al reflexionar sobre la Palabra de Dios en el día de hoy, me lleva a “contemplar a Jesús”;  y ver su inquietud  juvenil, que le hace ir adonde Juan Bautista, su situación interior de búsqueda, que le hace estar ansioso por la verdad, por la justicia, por Dios…
            Me hace escuchar la proclamación que hace la voz y aplicarla a mi persona: “Este hombre es el Hijo de Dios para mí”.  Y también  Dios me dice: “Tú eres mi hij@, a quien yo quiero, mi predilect@”,  pues somos “hij@s en el Hijo”.

*           Y veo, como el Bautista no busca su propio prestigio. Sólo desea que la voluntad de Dios se haga presente.
*           A Jesús, tampoco le importa la fama. Se acerca al bautismo de Juan como uno más. A partir de este gesto sencillo, DIOS SE MANIFIESTA, nos muestra el auténtico rostro de Jesús: El ESPÍRITU SANTO baja sobre Él, y el Padre le reconoce públicamente como:   “SU  HIJO  AMADO, EL PREDILECTO”.

                                                           O R A C I Ó N

*           Sigo orando, Señor, veo que el  Espíritu es la gracia, el don gratuito,
            Nos trae la libertad verdadera para tod@s.

*           Así Jesús, empezó su tarea: Impulsado por el Espíritu, sintiéndose amado por el Padre. Y a nosotr@s nos invitas a hacer la misma experiencia.
*           Enséñanos, Jesús, a vivir mirándote a Ti.
Ver nuestros pasos, decisiones y actitudes a tu Luz  que nos lleve a cambios en nuestra vida a una mayor experiencia de relación con Dios.
*           Contemplar muestra vida entera desde Jesús.

*           Que sepamos revivir nuestro bautismo hoy: como identidad de hij@s de Dios, como vocación, como decisión, como elección, como compromiso, como don…

*           Señor, tu bautismo nos recuerda, que un día dejaste tu casa y saliste en busca del designio de Dios para tu vida. Y TE HUMANIZASTE EN ENTREGA A L@S DEMÁS.
*           Que los cristian@s sepamos encontrar nuestro lugar dentro de la comunidad cristiana sintiéndonos hij@s muy amad@s del Padre y dispuest@s a cumplir su voluntad como Tú, en favor  del  Reino. AMÉN.

                        Z U R I Ñ E

Domingo 10 de enero – Bautismo del Señor

Lecturas
Is 40, 1-5. 9-11  
Sal 103, 1-2. 4. 24-25. 27-30  
Ti 2, 11-14. 3, 4-7  
Lc 3, 15-16. 21-22
 

PRIMERAS IDEAS

       Conviene en este día señalar las diferencias entre el bautismo cristiano y el de Juan, que es el que  Jesús recibe. No veo que sea hoy día para hablar del bautismo, por ese peligro de confusión entre lo que se realizó en Jesús y lo que sucede en cada uno de los cristianos. El bautismo cristiano parte y se fundamenta en la muerte y la resurrección del Señor –a ello hace referencia la entrada y salida del agua-. El de Juan señala la conversión de los pecados de quien se bautiza y puede que incluya la referencia a la entrada en la tierra prometida. Si el más pequeño de los que creen en Jesús es mucho mayor que el Bautista (Mt 11, 11), también el bautismo cristiano es mayor y mejor, que el del desierto con Juan. Otra cosa es la manifestación (epifanía) de Dios en Jesús, a propósito de ese bautismo. La inmersión en la vida de la santa Trinidad sí sería el bautismo cristiano.

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ORAR CON EL EVANGELIO: ( Mt. 2, 1 – 12)

*      EPIFANÍADios se manifiesta – (Enero 6)

*  Epifanía significa manifestación. Jesús es la Epifanía de Dios, quien se manifiesta en la forma más indiscutible de humanidad, que es la de un niño. Pero hay una caracterís­tica importante de la epifanía de Dios en Jesús: es la de su universalidad. El relato de los Magos de Oriente manifies­ta claramente que para el amor de Dios no hay fronteras. “Dios ama a todos los hombres, quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. ¡Con cuánta frecuencia descalificamos a quienes profesan otras religiones, les consideramos inferiores, les hemos querido imponer “nuestra “ verdad, nuestra propia imagen de Dios…! La historia de los Magos nos habla de personas que buscan a Dios con sinceridad. Por eso lo encuentran. Sin embargo quienes creían estar más cerca de Dios, los conocedores de la Ley y los Profetas, no son capaces de descubrir al Mesías, al Dios hecho hombre. Abramos hoy nuestros horizontes, nuestra mente y nuestro corazón y descubramos la grandeza de Dios que se mani­fiesta a todos los hombres, sin hacer diferencia de raza, lengua o religión. 

                                      *  Oración

 * Señor, Dios y Padre Nuestro; Tú no eres un Dios oculto a nuestras vidas, sino que estás más cerca de nosotros que dos corazones que se cruzan o dos vidas que se encuentran.  – Pues en tu Hijo Jesús te hemos conocido,  y continuamos viviendo tu presencia en el amor a los demás, en la fraternidad.

* Hoy nosotros, como en otro tiempo ocurrió a los magos de Oriente, sabemos que sólo puede encontrarse contigo quien de verdad  te busca,  quien está dispuesto a desplazarse, a salir de su comodidad; quien desde su propia necesidad busca en tu vida y tus palabras el sentido de su vida,  de su trabajo y de sus días. 

– Es una lástima que nos hayamos acostumbrado  a llamarte Padre, Señor… porque como fruto de esa costumbre ya no nos encontramos contigo ni en la oración, ni en la reflexión sobre nuestra propia vida, ni en los hombres, en quienes tú te manifiestas.   

* Ésta es nuestra súplica esperanzada hoy: danos fe y sensibilidad para comprender que tu vida y nuestra vida se encuentran en cada momento,  si nosotros queremos; y ayúdanos a comprender las exigencias que nacen diariamente  de nuestro encuentro contigo. Que sepamos seguir  Tu “ESTRELLA” y seguir su LUZ. Como los "Magos".
  También nosotr@s, en Cristo, somos llamad@s a ser  luz.  AMÉN
                
                                        ZURIÑE            
                  
 

Domingo 3 de enero de 2010 – Segundo de navidad

Lecturas
Si 24, 1-2. 8-12  
Sal 147, 12-15. 19-20  
Ef 1, 3-6. 15-18  
Jn 1, 1-18
 

IDEAS PRIMERAS

                Según  la precisión  que queramos pedir al  término “himno”, tanto pudiera ser que no correspondiera a ninguna de las tres lecturas como que lo hiciera a las tres. Pertenecen a un estilo peculiar de alabanza y admiración por alguien y por sus obras, para honrarle y celebrar sus éxitos, sin ponderar tanto sus implicaciones individuales o sus consecuencias vitales. Un himno recurre siempre a lenguajes, estructuras y expresiones poéticas, en el intento de que las palabras vayan más lejos que sus significados literales. Incluye por tanto un como acto de fe en las palabras y su riqueza siempre abierta e limitada. Exige salir de sí mismo y sus alrededores inmediatos para fijarse en algo de fuera, que hace olvidar las propias necesidades y centrar la atención y las palabras en otro diferente. En él fija su atención y le dedica, de entrada, su pensamiento y su tiempo. Olvido de sí y atención y tiempo para lo externo, al descubrir su excelencia. En las liturgias de la reforma tienen mucha importancia los himnos, interpretados sólo para cantar las alabanzas de Dios, no para ir ejecutando otras cosas mientras se canta. Afirmación a su vez de la importancia de una cosa en sí misma, la música, sin necesidad de acompañarla o hacer acompañar otras funciones -como no sean las letras-. La música en su real condición artística de superar lo inmediato para acercar a algo mayor y diferente. Pararnos, salir de nosotros, admirar, ponderar y terminar cantando porque no podemos por menos. Tanto en el Testamento primero como en el nuevo encontramos muchos himnos. Parten de la radicalidad creyente de salir de sí y encontrarse feliz en el otro, Dios, al que todo debe y de quien todo procede. Se fija en él, recuerda cosas suyas, se admira, se siente entusiasmado, y le canta. En la liturgia podrían utilizarse muchos más himnos. Oficialmente sólo figura en la misma el “Gloria a Dios en el cielo”. Sería bueno recuperar a todo el pueblo cantando a gusto, sin hacer otra cosa, sin andar, incensar, mucho menos comer, sólo cantar y disfrutar en Dios y en el canto que se le dedica. No será himno, cuando parte de ideas individualistas o deviene en moralejas prácticas. Himnos de alabanza a nuestro Dios. Con todos fuera de sí mismos, literalmente ex-tasiados.

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SANTA MARÍA MADRE DE DIOS. (Lc. 2, 16 – 21)

*                            SANTA  MARÍA  MADRE  DE  DIOS.  (Enero  1)

*           María descubre el hacer de Dios, su Palabra, en su existencia cotidiana y, por eso, lo conserva y medita en su corazón. Ella, desde la pedagogía divina, va percibiendo cómo Dios actúa  en el mundo, pero también en su vida, y responde de una forma generosa, sin cálculos.

                                                             O R A C I Ó N

*           María es Madre porque acoge la vida, le da cobijo, la cultiva en su interior..

*           María “conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón”.

*           Ayúdanos, Señor, a conservar lo bueno que hemos vivido y a recordar lo menos bueno como una lección.

*           Señor, los pastores se volvieron dándote gracias por cuanto habían visto y oído.
            Haznos agradecid@s y capaces de descubrirte en cada momento de la vida.

*           Ayúdanos, Jesús nuestro, a mirar a María, tu Madre.
            Concédenos un corazón contemplativo como el suyo: Que intuya lo que Dios quiere de nosotr@s.

*           Señor, bendícenos y protégenos.
Que sintamos tu favor a lo largo de este nuevo año.
Y que en tu nombre seamos portadores de PAZ.  AMÉN.

                        Z U R I Ñ E