* DOMINGO XXIV. T.O. –B- sept. 16.
* Han terminado para casi todos/as las vacaciones de verano y necesariamente es momento de pararse a programar, de nuevo nuestra vida y tener medido nuestro tiempo para todo. Es el momento de mirar hacia el horizonte… ¿Hasta dónde quiero llegar? ¿Cuáles van a ser mis metas? Y es en estos momentos que Jesús de Nazaret nos sale al paso, se pone ante nosotros/as a los/as que nos llamamos cristianos/as y nos dice: “¿Quién dices que soy Yo? No nos vale recurrir a opiniones oídas por ahí, (Como suelen hacer en catequesis) tenemos que dar respuestas que hablen desde el testimonio de la propia experiencia e influyan en la forma de vivir y de relacionarnos con El. Nos exige una respuesta vital, ya que lo que respondamos con sinceridad nos comprometerá a ser coherentes. Que nuestro vivir sea, más que cualquier otra cosa, seguirle. Y hacerlo cargando con alegría la cruz de cada día. Aliviando el sufrimiento de los/as demás. Buscando como El, el consumir la propia vida saliendo al encuentro del otro/a.
Quizá como Pedro en un momento de sinceridad le digamos “Tú eres el esperado, el Mesías, el Hijo de Dios; eres nuestro Maestro, nuestro horizonte, nuestro guía… Pero Pedro deja ver también, quizá como nosotros/as, sus miserias; no admite ningún tipo de fracaso en Jesús., en el Mensaje del Reino.
* Por eso la pregunta de Jesús “¿Quién decís que soy yo? ¿Renuncio a proyectos personales, (de intereses, tranquilidad…) para ser fiel en el seguimiento de Jesús? ¿Sé mirar al mundo, como Jesús, y situarme entre los/as que pierden, los/as olvidados/as, los crucificados/as en la crisis y fuera de ella?”¿Quién dice la gente que soy yo?”. “La gente” comenta, compara, lanza rumores, para todos los gustos.; los discípulos dan opiniones sin implicarse. ”Y vosotros/as” que me conocéis de cerca, “¿Quién decís que soy Yo?”…
• O R A C I Ó N
* Jesús De Nazaret, Maestro de vida verdadera: queremos hacernos presentes entre los discípulos y la multitud; queremos escucharte y reconocerte, queremos sincerarnos ante ti como Pedro, aunque tengas que regañarnos. Tampoco nosotros/as tenemos claro tu identidad y tu camino; nos vamos aclarando lentamente.
* El evangelio de hoy nos muestra algunos rasgos de tu identidad para que los sigamos y podamos dar respuesta a tu pregunta. “vosotros ¿Quién decís que soy yo?”
* Enséñanos a meternos entre la gente, a ser universales, a no dejarnos atrapar por grupos de poder.
Enséñanos a estar junto a los/as que sufren; a descubrir el valor de la Cruz como fuente de Resurrección.
Enséñanos a descubrir el Amor de Dios Padre con todas sus criaturas y que nos capacite para la entrega desinteresada y el testimonio.
* Que descubramos que la felicidad de la vida está en amar a Dios y a los/as hermanos/as
Hasta el final.
* Que descubramos que en ese camino andado por Ti, no nos faltará la fortaleza, el consuelo y ánimo de tu Espíritu.
Por eso te pedimos hoy, Jesús de Nazaret, fuerzas para seguir tus huellas: que no nos echemos atrás pase lo que pase; que la fuerza del amor siga moviendo nuestras vidas y las conduzca hasta el final de la Resurrección donde seguiremos gozando contigo.
Gracias, por habernos invitado a tu Reino.
* Que con nuestra vida respondamos a tu pregunta:
* “¿Quién dices que soy Yo?”. AMÉN
Z U R I Ñ E
En una reciente tertulia radiofónica, tres participantes autoproclamados «científicos» abominaban de todo aquello que, viniera de donde viniera, no estuviera «científicamente demostrado». Uno de ellos llegó a afirmar que «el psicoanálisis es una patraña» y que, en cualquier caso, «se hace urgente rechazar de plano todo lo que no pase el filtro científico».
El evangelio de Juan ha conservado el recuerdo de una fuerte crisis entre los seguidores de Jesús. No tenemos apenas datos. Solo se nos dice que a los discípulos les resulta duro su modo de hablar. Probablemente les parece excesiva la adhesión que reclama de ellos. En un determinado momento, “muchos discípulos suyos se echaron atrás”. Ya no caminaban con él.