* ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn.18,33b-37)

•DOMINGO XXXIV T.O. –B- (Noviembre 25)

•FESTIVIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO.
* En este último domingo del año Litúrgico, celebramos la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, que tiene profundas raíces bíblicas. (Mt 27,42).
Jesús se convierte en el Rey del Universo, como declarará El mismo al aparecerse a los Apóstoles después de la Resurrección: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra” (Mt.28,18).
* Pero ¿En qué consiste el “poder” de Jesucristo Rey?. No es el poder de los reyes y de los grandes de este mundo; es el poder divino de dar la vida eterna, de librar del mal. Es el poder del amor, que sabe sacar el bien del mal, ablandar un corazón endurecido, llevar la paz al conflicto más endurecido, encender la esperanza en la oscuridad más densa
. Este Reino de la gracia nunca se impone y siempre respeta nuestra libertad. Cristo vino “para dar testimonio de la verdad” (Jn.18,37) –como declaró ante Pilato-
* Si decimos que Jesús es Rey y quisiéramos sacar los rasgos que le caracterizan de los que vemos que Jesús hace y dice en los evangelios nos sale un rey poco acorde a los que han sido las monarquías desde entonces hasta nuestros días: este Rey, Jesús de Nazaret, come con pecadores, está cerca de los pobres, anda por los caminos, no tiene donde reclinar la cabeza, cura, ama, disfruta de sus amig@s, defiende al débil, hasta se salta la ley en sábado para hacer el bien… y sobre todo, anuncia que éste es el reino de Dios, que así es Dios mismo…”He venido para dar testimonio de la verdad”. Por lo que descubrimos que lo que Jesús hace y dice es la VERDAD, de la vida, de Dios mismo.
O R A C I Ó N
* Jesús DE Nazaret, tu contestaste a Pilato: “Mi reino no es de este mundo… Yo He venido AL mundo para ser testigo de La Verdad”…
En esta respuesta, has condensado el significado de tu vida y de tu actividad.
El poder que domina y usa la violencia pertenece al orden injusto, enemigo de Dios y de las personas. Tú sólo has hecho querer, e invitar a querer como el Padre quiere a tod@s..
*Tu reino, es verdad y vida para tod@s.
Tu Reino es libertad y gracia.
Tu Reino es justicia y paz.
Que no nos falte tu aliento, tu vida, tu espíritu para siempre permanecer en tu Reino.
Que tu Espíritu nos ayude a ser testigos de la verdad.
A amar especialmente a l@s que más lo necesiten.
A liberar a l@s esclavizad@s por el mal.
A dar gratis lo que he recibido gratis.
A construir el entendimiento y la paz. AMÉN.

* SEGUIMOS ORANDO
*Tú, Señor, dijiste que tu Reino lo construyen los pobres y oprimid@s, los sencillos y desarmados; que la paz de tu reino está edificada sobre la justicia, y la justicia está al servicio de los humildes.
¿Cómo no vamos a estar desorientad@s?
En nuestro mundo, se fabrica la guerra.
Unos son de izquierdas otr@s de derechas, algunos se ponen en el centro.
Un@s tienen mucho otr@s nada.
El extranjero, dos veces extranjero.
Los poderosos dominan sin piedad.
Reina la violencia, la desigualdad…
¿Cómo no vamos a estar desorientad@s?
Creemos, Señor, que viendo nuestras “costumbres cristianas”, te has asustado y te has ido lejos.
Sabemos en cambio, que vuelves cada día, en los que tienen hambre, en los que viven sin dignidad, en los que sufren la violencia, la muerte, la persecución.
Quizá, señor, te cansan nuestras “etiquetas cristianas”.
Pero, a pesar de todo, no dejas de escucharnos cada día.
Jesús de Nazaret, fuente de agua viva, renueva nuestra fe para que podamos anunciar tu REINO,
Para que nuestros proyectos y esperanzas sean conformes a lo que Tú esperas de nosotr@s.
Danos fuerzas para comenzar tu REINO aquí, en la tierra.
Que allí donde estemos seamos semillas de tu REINO
* Z U R I Ñ E (De timonel)

33 DOMINGO T.O., 18 de Noviembre de 2012, Mc. 13, 24-32

SE ACABA EL TIEMPO: ACERTAR CON JESÚS

Escrito por José Enrique Galarreta

FE ADULTA

Mc 13, 24-32

En el Evangelio vemos el género escatológico en boca de Jesús. Aparte de estas imágenes, las acostumbradas, se añade otra imagen muy usada en el género: EL JUICIO. Al final, el juicio de Dios. En este caso concreto, el juez es Jesús (el Hijo del Hombre). Nosotros solemos creer que cuando se aplica a Jesús el nombre de «el Hijo del Hombre» es para subrayar su humanidad.

Es lo contrario: es un término tomado precisamente de la profecía de Daniel que significa más o menos lo mismo que «El Mesías», «el hombre especialísimo, mensajero de Dios». Nos encontramos, pues, ante una especie de epílogo de la predicación de Jesús. Jesús, rechazado ya definitivamente por los sacerdotes y los doctores, está proclamando su Verdad: Él es el Juez, la norma: optar por él es acertar.

Nos encontramos por tanto ante unos textos en que se mezclan varios niveles de redacción y varios «sucesos» diferentes. Podemos aclarar esta mezcla diferenciando tres temas en estos «discursos escatológicos» de los evangelios:

– la destrucción de Jerusalén y del Templo
– el final de los tiempos
– la conducta del cristiano

Está claro que los textos muestran una predicción de la destrucción de Jerusalén. Pero muestran sobre todo una interpretación de esa destrucción. Los judíos piensan que el Templo es el centro de la presencia de Dios en la tierra.

Por eso pueden pensar que la destrucción del templo es el final: no lo es. Jesús muestra aquí algo muy importante de su mensaje: ha pasado el tiempo en que el Templo, la Circuncisión, el Sábado, los sacrificios… tenían (si tenían) importancia religiosa. Por afirmaciones como ésta decidieron los jefes religiosos de Israel matarle. Jesús anuncia que ése no es el fin sino el tiempo de anunciar el evangelio a todo el mundo.

Esta parte del texto muestra por tanto la gran crisis de los judeo-cristianos, que quedaron obligados a dejar atrás todos los resabios judaicos y abrirse al mundo entero cuando el Templo y el culto son destruidos y ellos mismos expulsados de la Sinagoga. Por eso se les advierte de lo mucho que tendrán que sufrir por mantenerse fieles a Jesús.

En segundo lugar, se habla del final de los tiempos. Se utilizan ingenuas imágenes tomadas de los apocalipsis judíos y que reflejan concepciones cosmológicas muy primitivas. El mensaje no está ahí, en cómo y cuándo va a suceder el final de los tiempos. Más bien se elude la respuesta: «ni el Hijo lo sabe, sólo el Padre». Y se habla expresamente de los falsos profetas que van a anunciar el final de los tiempos con muchos falsos motivos.

En tercer lugar, todo lo anterior se pone como prólogo al mensaje verdadero: estamos viviendo hacia un futuro que necesariamente viene: la vida del ser humano no se explica sin mirar hacia su futuro. Nada de la vida cristiana, ni nada de Jesús, tiene sentido sino mirando al destino de todo.

Ya conocemos la imagen del caminante, del peregrino, para el que el valor primero es llegar y todo lo demás se subordina a ese valor, de manera que cualquier cosa es importante o no lo es solamente si ayuda a caminar. Aquí la imagen es otra: el futuro viene hacia nosotros de manera inexorable. Pero el contenido, el mensaje es el mismo: todos nuestros valores se fundan en el final.

El final se presenta con otra imagen: el JUICIO. Pero esta palabra no debe ser reducida a la interpretación teatral-superficial y a las amenazas catastrofistas. El juicio significa que al final de todo resplandece la verdad. Mientras dura el camino estamos sujetos a error, a apariencias, a engaños.

Esta es una condición del caminante que al final desaparece: al final, la VERDAD. La verdad es Dios, la verdad la anuncia la Palabra de Dios, Jesús. Esto se expresa también con imágenes: Cristo no viene de ningún sitio ni cabalga sobre las nubes sino que todos los humanos se encuentran al final con la revelación definitiva del bien y el mal, el acierto o el error. Y el acierto es Jesús, la Palabra de Dios. Por eso el juez es Cristo.

EN RESUMEN, ESTOS TEXTOS SIGNIFICAN:

– Para los cristianos de aquel tiempo: que cuando se derrumbe la Antigua Ley no se ha acabado nada: empieza la evangelización del mundo.
– Para aquellos cristianos especialmente y también para todos. Que el cómo y el cuándo del final de los tiempos lo sabe sólo Dios y hay que guardarse de los falsos profetas.
– Para todos: todos vivimos «de cara al final». El tiempo sólo es tiempo, se acaba: hay que vivir la vida en tensión hacia ese final, porque lo pasajero sólo tiene sentido de cara a lo definitivo.
– Las primeras generaciones cristianas tuvieron dos tentaciones: pensar que el final de los tiempos era algo inminente, e interpretar la destrucción de Jerusalén como el final de los tiempos.

Se suele afirmar que Jesús mismo pensaba que el final de los tiempos estaba próximo. Personalmente creo que estos textos muestran precisamente lo contrario. Cuando Jesús habla de escatología se desinteresa por el final de los tiempos y da primacía al sentido escatológico personal: es mi tiempo el que se termina; por eso, hay que estar bien despierto.

ÚLTIMAS PUNTUALIZACIONES

En el contexto más histórico, se trata de que Jesús, rechazado por las autoridades religiosas y por los letrados de Israel, va a afrontar su final y se proclama JUEZ. Juez significa que Él es la norma, la Verdad.

Que los que no le aceptan se equivocan y que «aún hay tiempo», pero estamos «en los últimos tiempos», cuando el Reino de Dios ya se ha hecho plenamente presente, cuando hay que optar.

La Palabra de Dios está ahí, y puede ser rechazada. Jesús está proclamando la condición humana: el hombre es dramáticamente libre: puede elegir para su mal. La Palabra está presente, para salvar al hombre, porque puede perderse, y Dios no quiere que esto suceda.

No es correcto sacar de aquí conclusiones sobre la severidad del juicio, sobre el número de los que «se pierden»…. Dios no es un Juez: se usa la imagen de un juicio al final, pero es una imagen, como todas las del género escatológico. La idea es que Dios es la Verdad. Jesús es la Verdad, el acierto. El mensaje no es que Dios se va a portar con los hombres como un Juez severo. Un mensaje aún más fuerte del Evangelio – su mensaje fundamental – es que Dios es Padre, que Jesús es la prueba visible de que Dios es «El Salvador».

No podemos separar estos textos de la gran parábola final de Mateo (25,31), en que se da el mensaje definitivo, la materia del juicio: «A mí me lo hicisteis, a mí me lo dejasteis de hacer».

Se trata de una última, definitiva y drástica «des-sacralización» de lo religioso: servir a Dios no tiene nada que ver con el templo, el rito… sino con la construcción de humanidad. Así construimos nuestra visión del futuro, y nuestro modo de vivir presente: entre la urgencia de seguir a la Palabra, y de anunciarla, para salvar lo humano, que es lo que Dios quiere; y la consciencia de que el ser humano es libre, incluso – aunque parezca increíble – contra la Voluntad Salvadora de Dios.

Otra de las preguntas estériles que nos hacemos es cuántos se salvan, si alguien se condena. Se la hicieron a Jesús: (Lucas 13,23)

«- Señor ¿son pocos los que se salvan? Y Jesús contesta: «esforzaos por entrar por la puerta estrecha…» Una vez más, no es propio de Jesús satisfacer curiosidades sino provocar actitudes de conversión.

PARA NUESTRA ORACIÓN

Muchas parábolas de Jesús, la de la higuera, la del amo ausente que va a volver, la de los talentos, la del administrador infiel, la de las doncellas necias … hacen referencia a la urgencia de aprovechar el tiempo.

Nuestro tiempo es momento de negociar, de caminar, de sembrar… y se acaba. Interpretar toda la vida desde su final, estimarlo todo desde su valor definitivo, no conformarse con el engaño de lo provisional… es Sabiduría de Jesús.

Nuestra vida cristiana no tiene sentido sino mirando al final: esto significa que nuestra vida puede tener sentido, un espléndido sentido; pero también se puede decir que, mirando al final, el modo de vida que llevamos puede no tener sentido.

Aquí se ponen a prueba todas nuestras «sabidurías». «Carpe diem», «a vivir que son dos días», «la vida es para disfrutarla» … Todo eso es verdad, y Jesús lo cumple a rajatabla: aprovechar la vida, vivir a tope, porque la vida es breve, disfrutar ya del reino, buscar las felicidades más íntimas, más profundas y duraderas — NO CONFORMARSE CON MENOS QUE CON SER HIJO, CON EL REINO.

Si algo caracteriza a Jesús es la ambición, el deseo de plenitud, personal y de todos. Y engancharse a ese ideal: que todos, empezando por mí, lleguen a ser todo lo que Dios ha soñado. Porque EL REINO es, ante todo, el sueño de Dios.

S A L M O 16

Guárdame, Señor, que me refugio en Ti.
Decid al Señor: «Tú eres mi Dios,
Tu eres mi Bien y no deseo otro»
Aunque todo el mundo corra tras sus ídolos
mi herencia eres Tú, Señor.
Eres Tu quien garantiza mi suerte
Eres Tú mi herencia y mi riqueza.
Bendigo al Señor, mi consejero
y lo tengo presente sin descanso.
El Señor a mi diestra. El es mi guía.
Así encuentra mi espíritu la paz
mi corazón reposa seguro
porque Tú no abandonas mi vida.
Tú me enseñas el camino de la vida
y encuentro ante tu rostro
la plenitud de vida y de alegría.

José Enrique Galarreta

 

33. IGANDEA URTEAN ZEHAR, INORK EZ DU EGUN HAREN BERRI-NADIE SABE EL DÍA

INORK EZ DU EGUN HAREN BERRI

MK. 13,24-32

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, 14/11/12.- Hizkuntza apokaliptikoa, munduaren azkenaz irudi eta baliabide sinbolikoez eraikia den hori, aspaldi urteetan baino hobeto ezagutzera iritsi izanak, Jesusen esperantzazko mezua entzuteko modua ematen digu gaur egun, jendearen bihotzean estutasuna eta izua ereiteko tentazioan erori gabe.

Gizakiak lurrean bizi duen historia zirraragarriak bere azkena joko du egun batean. Horixe da Jesusen konbentzimendu irmoa. Horixe da gaur egungo zientziaren aurreikuspena ere. Mundua ez da betiko. Bizitza hau bukatuko da. Zertan geldituko dira gure borrokak eta lanak, gure ahaleginak eta ametsak?

Neurritsu mintzatu da Jesus. Ez du elikatu nahi inolako jakin-min gaixotirik. Errotik moztu du kalkuluekin, datekin edo epeekin espekulatzeko edozein ahalegin. «Inor ez daki ez eguna ez ordua…, Aitak soilik». Inolako psikosirik ez azkenaren inguruan. Esku onetan dago mundua. Ez goaz kaosera. Fida gaitezke Jainkoaz, geure Kreatzaile eta Aitaz.

Erabateko konfiantza honetatik agertu du Jesusek bere esperantza: oraingo kreazio hau bukatuko da, baina kreazio berri bati lekua uzteko izango da, erdigunetzat Kristo berpiztua izango duen kreazio berri bati. Sinestekoa al da horrelako gauza handios bat? Hitz egin al genezake horrela ezer gertatu aurretik?

Guztiek uler ditzaketen irudietara jo du Jesusek. Gaur lurra argitzen eta bizitza posible egiten duten eguzkia eta ilargia itzaliko dira egun batean. Mundua ilun geldituko da. Gizadiaren historia ere itzaliko ote da? Horrela bukatuko ote dira gure esperantzak ere?

Markosen bertsioaren arabera, gau horren baitan ikusi ahal izango da «Gizonaren Semea», hau da, Kristo berpiztua, «aginte eta aintza handiz» etorriko baita. Dena argituko du haren argi salbatzaileak. Hura izango da mundu berriaren erdigune, betiko eraberritua izango den gizadiaren hasiera.

Badaki Jesusek ez dela gauza erraza bere hitzetan sinestea. Nola proba dezake gauzak horrela gertatuko direla? Xumetasun harrigarri batez, bizitza udaberri bailitzan bizitzera gonbidatu gaitu. Guztiek ezagutzen dute esperientzia: neguan hila zirudien bizitza esnatzen hasten da; pikondoaren adarretan hosto txiki berriak jaio dira. Guztiek dakite uda hurbil dela.

Orain ezagutzen dugun bizitza hau udaberria bezalako da. Artean ezin uztarik bildu. Ezin eskuratu dugu behin betiko lorpenik. Baina badira bizitza ernetzen ari delako seinale txiki batzuk. Mundu hobeago baten aldeko gure ahaleginak ez dira alferrik galduko. Inork ez du egun haren berri, baina etorriko da Jesus. Hura etortzearekin argituko da fededunek Jainkoa deitzen dugun errealitatearen azken misterioa.

33 Tiempo ordinario (B) Marcos 13, 24-32
NADIE SABE EL DÍA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

ECLESALIA, 14/11/12.- El mejor conocimiento del lenguaje apocalíptico, construido de imágenes y recursos simbólicos para hablar del fin del mundo, nos permite hoy escuchar el mensaje esperanzador de Jesús, sin caer en la tentación de sembrar angustia y terror en las conciencias.

Un día la historia apasionante del ser humano sobre la tierra llegará a su final. Esta es la convicción firme de Jesús. Esta es también la previsión de la ciencia actual. El mundo no es eterno. Esta vida terminará. ¿Qué va a ser de nuestras luchas y trabajos, de nuestros esfuerzos y aspiraciones?

Jesús habla con sobriedad. No quiere alimentar ninguna curiosidad morbosa. Corta de raíz cualquier intento de especular con cálculos, fechas o plazos. “Nadie sabe el día o la hora…, sólo el Padre”. Nada de psicosis ante el final. El mundo está en buenas manos. No caminamos hacia el caos. Podemos confiar en Dios, nuestro Creador y Padre.

Desde esta confianza total, Jesús expone su esperanza: la creación actual terminará, pero será para dejar paso a una nueva creación, que tendrá por centro a Cristo resucitado. ¿Es posible creer algo tan grandioso? ¿Podemos hablar así antes de que nada haya ocurrido?

Jesús recurre a imágenes que todos pueden entender. Un día el sol y la luna que hoy iluminan la tierra y hacen posible la vida, se apagarán. El mundo quedará a oscuras. ¿Se apagará también la historia de la Humanidad? ¿Terminarán así nuestras esperanzas?

Según la versión de Marcos, en medio de esa noche se podrá ver al “Hijo del Hombre”, es decir, a Cristo resucitado que vendrá “con gran poder y gloria”. Su luz salvadora lo iluminará todo. Él será el centro de un mundo nuevo, el principio de una humanidad renovada para siempre.

Jesús sabe que no es fácil creer en sus palabras. ¿Cómo puede probar que las cosas sucederán así? Con una sencillez sorprendente, invita a vivir esta vida como una primavera. Todos conocen la experiencia: la vida que parecía muerta durante el invierno comienza a despertar; en las ramas de la higuera brotan de nuevo pequeñas hojas. Todos saben que el verano está cerca.

Esta vida que ahora conocemos es como la primavera. Todavía no es posible cosechar. No podemos obtener logros definitivos. Pero hay pequeños signos de que la vida está en gestación. Nuestros esfuerzos por un mundo mejor no se perderán. Nadie sabe el día, pero Jesús vendrá. Con su venida se desvelará el misterio último de la realidad que los creyentes llamamos Dios. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

* ORAR CON EL EVANGELIO:(Mc.13,24-32)

* DOMINGO XXXIII. T.O –B (Noviembre18)

* El evangelio de hoy es un texto que nos llena de esperanza y resistencia.
El Mensaje es que el mal no tiene la última palabra. “Los elegidos serán reunidos de horizonte a horizonte”. Ya no habrá nada que temer, la injusticia será aniquilada, el mal desaparecerá…
* Pero no hemos de esperar a la otra vida para que esto se realice. La comunidad creyente tenemos la responsabilidad de continuar lo iniciado por Jesús de Nazaret. Es verdad que la plenitud aquí es impensable, pero eso no nos quita de trabajar sin descanso para aproximarnos a ella. Contamos con el mensaje de esperanza de Jesús, de quien nos fiamos. Sabemos que Dios no nos defraudará.
* Creer en Jesús es comprometerse en la construcción del Reino. No se trata de cruzarse de brazos de cumplir una serie de normas, devociones o ritos. EL CRISTIAN@ SE DISTINGUE POR LO QUE CREE, POR LO QUE CELEBRA Y POR LO QUE VIVE.
* Hoy miramos también a María Madre de la Esperanza para que Ella nos ayude a vivir el Evangelio de su Hijo. Así, daremos frutos de amor, que siempre permanecen.

* O R A C I Ó N
*Jesús De Nazaret: Enséñanos a mirar al cielo.
*Enséñanos a gustar tus Palabras.
*Enséñanos a anunciar tu Mensaje.
*Enséñanos a sentir tu presencia viva,
*Enséñanos a reunirnos en comunidad de creyentes.
*Enséñanos a extender tu Reino.
*Enséñanos a no vivir cruzad@s de brazos.
*Enséñanos a escuchar a tu Espíritu.
*Enséñanos a recorrer tus caminos.
*Enséñanos a esperar tu venida gloriosa.
AMÉN.

* SEGUIMOS ORANDO
*Jesús de Nazaret, ayúdanos a discernir los signos de los tiempos. Que frente a lo que acontece en nuestra sociedad, ni nos durmamos ni nos desentendamos.
Que tengamos siempre presente que somos constructores de tu Reino.
Que los quehaceres y preocupaciones no nos hagan perder de vista lo fundamental.
Enséñanos a practicar la “esperanza” aquí y ahora.
Queremos creer en la familia, en la comunidad, en nosotr@s mismos. Aumenta nuestra fe. Y que siempre sepamos darte gracias a Ti, que eres
CAMINO, VERDAD, Y VIDA. AMÉN

*ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA
*Virgen De la Esperanza, Madre de l@s pobres, Señora de l@s que peregrinan, óyenos. Queremos caminar en la esperanza y vemos hay mucha miseria entre nosotr@s. Falta el pan material en muchas casas. Falta el pan de la verdad en muchas mentes. Falta el pan del amor en muchas personas. Falta el pan de tu Hijo Jesús cuya Luz tú nos trajiste en muchos corazones. Danos almas de pobres para ser felices y arranca del corazón de tantas personas el egoísmo que empobrece. Madre de la Esperanza, somos la Iglesia que camina hacia la Pascua.
Que los Obispos tengan corazón de Padre.
Que los Sacerdotes sean los amigos de Dios para las personas.
Que los laicos seamos ante el mundo, testigos de Jesús Resucitado. Y que caminemos junt@s con todas las personas compartiendo angustias y esperanzas, por los caminos de la paz en la justicia. Madre de Jesús y Madre nuestra, ilumina nuestra esperanza y que la sepamos contagiar. AMÉN.
*Z U R I Ñ E

32 DOMINGO T.O., 11 de Noviembre de 2012, Mc. 12, 38-44

RELIGIÓN Y EGO

Escrito por Enrique Martínez Lozano

Mc 12, 38-44

Pareciera que fue la palabra «viuda» la que hizo que se unieran estos dos breves relatos: la durísima crítica a los letrados (doctores de la ley o escribas), a quienes se acusa, entre otras cosas, de «devorar los bienes de las viudas con pretexto de largos rezos», y el enigmático episodio de la «viuda pobre» que echa en el cepillo del templo «todo lo que tenía para vivir».

El primero de ellos contiene la denuncia de un comportamiento que no es inusual entre la autoridad religiosa: el uso de ropajes especiales, la búsqueda de reconocimiento social, el uso de títulos pomposos heredados del pasado y alejados de la vida cotidiana, el afán por lugares destacados, el negocio económico a costa a veces de gente necesitada… Ni un anticlerical hubiera sido más duro. Y, sin embargo, son palabras del evangelio.

Tales actitudes, cuando se dan en personas religiosas, duelen y escandalizan más, porque suelen predicar justo lo opuesto. Pero, en realidad, son comportamientos que nos acechan a todos, porque definen bien cuál es el funcionamiento habitual del ego.

El ego, ese manojo de necesidades y miedos, no puede buscar otra cosa que su autoafirmación, a costa de lo que sea. Y, dado que el ego solo puede moverse por el mundo de los objetos, lo hace por los caminos del tener, del poder y del aparentar.

Sabemos que el ego es solo un error de percepción. No responde a ninguna realidad consistente, sino que es simplemente el resultado de un proceso de identificación de la mente con un determinado conjunto de pautas mentales y emociones, experiencias y circunstancias vividas.

Sobre todo ello, la mente aprendió a decir «mío» y se generó el ego, con una consecuencia asombrosa: le atribuimos una entidad en sí mismo y terminamos convencidos de que constituía nuestra verdadera identidad.

Una vez producido el equívoco, ya no podíamos hacer otra cosa que vivir para él. De esa manera, nos convertimos en marionetas en sus manos y todo nuestro comportamiento quedó marcado por la egocentración.

Afortunadamente, nuestra verdadera identidad puede haber quedado adormecida o incluso aplastada bajo el peso de un ego que sofoca cualquier otra voz, pero no ha sido eliminada. Por eso podemos seguir experimentándola, aunque sea en forma de anhelo, o incluso solo de insatisfacción.

De hecho, suele ser la insatisfacción, el desencanto o la hartura, lo que nos pone en camino para buscar en profundidad aquello que realmente somos y que sabe a plenitud. Aquello que nunca puede ser afectado negativamente, que siempre se halla a salvo, y que nos desegocentra eficazmente.

Por otro lado, la imagen de la viuda, en la segunda parte del relato, y debido precisamente al contexto, parece ofrecer varios significados. En primer lugar, reflejaría –como antítesis de los letrados- a la persona desidentificada de su yo, hasta el punto que es capaz de darlo todo.

Pero caben otras lecturas: en una de ellas representaría a las personas, especialmente mujeres en estructuras patriarcales o machistas, que son víctimas del sistema, en este caso religioso: aquellas cuyos bienes son «devorados» por la autoridad.

En tercer lugar, sería no solo víctima, sino culpable de sostener aquel sistema que va contra la vida. Porque es ella la que, precisamente con su limosna –incluso lo que necesita para vivir- sigue alimentando una estructura explotadora y caduca. (No olvidemos que, en el evangelio de Marcos, como en el de Juan, el templo –y la religión que él sostenía- se han dado por caducados).

En conjunto, el doble relato supone un cuestionamiento lúcido de toda estructura de poder, particularmente religioso; un cuestionamiento que llega incluso a los detalles más pequeños, como puede ser el ropaje.

Llama la atención que, en esa crítica, se mencionen expresamente los «rezos». Incluso lo que, en principio, tendría que ser la actividad más desinteresada y gratuita, como es la oración, se puede convertir en la coartada para obtener beneficios.

En cualquier caso, más allá de lo específicamente religioso, podemos leer el relato en clave de (des)identificación egoica, como una llamada a ser lúcidos de nuestras propias trampas y una invitación a reencontrarnos con nuestra identidad más profunda, Aquella cuya voz podemos escuchar cuando acallamos la mente y silenciamos los gritos del ego.

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

32. IGANDEA URTEAN ZEHAR, ELIZAKO GAUZARIK HOBENA-LO MEJOR DE LA IGLESIA

ELIZAKO GAUZARIK HOBENA

2012ko azariaren 11a

Mk. 12, 38-44

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Gaurko ebanjelioko pasadizo bien arteko kontrastea ezin gogorragoa da. Lehenengoan, Jesusek jendeari gidari erlijiosoen aurrean azti egoteko esan dio: «Kontuz lege-maisuekin!», horien portaera kaltegarri gerta dakizueke. Bigarrenean, ikasleei dei egin die emakume alargun pobrearen keinuari erreparatzeko: jende xumeak Ebanjelioa nola bizi erakusten ahal die.

Harrigarria da Jesusek darabilen hizkuntza gogorra eta segura, lege-maisuen erlijiotasun faltsua agirian jartzeko. Ezin jasan du haien harrokeria eta nabarmentzeko irrika. Modu nabarmenean nahi dute jantzi eta jendeak begirunez agurtu ditzan, gainerakoak baino handiago direla agertzeko, beren agintea ezarri eta dominatzeko.

Beren harrotasun apartsua elikatzeko baliatzen dira erlijioaz. «Errezo luzeak» egiten dituzte jendeari zirrara eragiteko. Ez dute elkarterik sortzen, guztien gain ematen baitute beren burua. Azken batean, beren burua dute soilik buruan. Jende ahulaz probetxu ateraz bizi dira, zerbitzatu ordez.

Markosek ez ditu jaso Jesusen hitzak, suntsitu izan aurretik Tenpluan ziren lege-maisuak kondenatzeko, baizik eta idazten dien kristau-elkarteak jakinaren gainean ipintzeko. Gidari erlijiosoek elkartearen zerbitzari izan behar dute. Eta ez beste ezer. Horretaz ahazten badira, arrisku gerta daitezke guztientzat. Erreakzionatu egin behar da, kalterik egin ez dezaten.

Bigarren pasadizoan, Jesus eseria dago Tenplu aurreko eskaintzen kutxaren aitzinean. Aberats asko ari da garrantzizko diru-kantitatea botatzen: Tenpluaren sostengu dira. Halako batean emakume bat hurbildu da. Jesusek ikusi du kobrezko bi txanpon bota dituela. Alargun pobre bat da, bizitzan tratu txarrak jasana, bakarrik eta baliabiderik gabe bizi dena. Segur aski, eskale bizi da Tenpluaren inguruan.

Hunkiturik, ikasleei dei egin die Jesusek presaka. Ezin ahaztuko dute emakume honen keinua, zeren, premia jasaten duelarik, «bizitzeko zuen guztia bota baitu». Lege-maisuak erlijiotik probetxua ateraz bizi diren bitartean, dena eman du emakume honek besteentzat, konfiantza guztia Jainkoagan ezarriz.

Honen keinuak egiazko erlijioaren bihotza agertu digu: konfiantza handia Jainkoagan, doakotasun harrigarria, eskuzabaltasuna eta maitasun solidarioa, xumetasuna eta egia. Ez dugu ezagutzen emakume honen izena, ezta aurpegia ere. Hau dakigu soilik: bere Elizako geroko gidarientzat eredua ikusi duela Jesusek emakume honengan.

Gaur egun ere, Elizako gauzarik hobena dira fede xumeko hainbat eta hainbat gizon-emakume. Ez dute idatziko libururik, ezta sermoirik egingo, baina horiek diote eusten bizirik Jesusen Ebanjelioari. Horiengandik behar dugu ikasi apaizek eta gotzainek.

 

32 Tiempo ordinario (B) Marcos 12, 38-44

LO MEJOR DE LA IGLESIA

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

ECLESALIA, 07/11/12.- El contraste entre las dos escenas no puede ser más fuerte. En la primera, Jesús pone a la gente en guardia frente a los dirigentes religiosos: «¡Cuidado con los letrados!», su comportamiento puede hacer mucho daño. En la segunda, llama a sus discípulos para que tomen nota del gesto de una viuda pobre: la gente sencilla les podrá enseñar a vivir el Evangelio.

Es sorprendente el lenguaje duro y certero que emplea Jesús para desenmascarar la falsa religiosidad de los escribas. No puede soportar su vanidad y su afán de ostentación. Buscan vestir de modo especial y ser saludados con reverencia para sobresalir sobre los demás, imponerse y dominar.

La religión les sirve para alimentar fatuidad. Hacen «largos rezos» para impresionar. No crean comunidad, pues se colocan por encima de todos. En el fondo, solo piensan en sí mismos. Viven aprovechándose de las personas débiles a las que deberían servir.

Marcos no recoge las palabras de Jesús para condenar a los escribas que había en el Templo de Jerusalén antes de su destrucción, sino para poner en guardia a las comunidades cristianas para las que escribe. Los dirigentes religiosos han de ser servidores de la comunidad. Nada más. Si lo olvidan, son un peligro para todos. Hay que reaccionar para que no hagan daño.

En la segunda escena, Jesús está sentado enfrente del arca de las ofrendas. Muchos ricos van echando cantidades importantes: son los que sostienen el Templo. De pronto se acerca una mujer. Jesús observa que echa dos moneditas de cobre. Es una viuda pobre, maltratada por la vida, sola y sin recursos. Probablemente vive mendigando junto al Templo.

Conmovido, Jesús llama rápidamente a sus discípulos. No han de olvidar el gesto de esta mujer, pues, aunque está pasando necesidad, «ha echado todo lo que tenía para vivir». Mientras los letrados viven aprovechándose de la religión, esta mujer se desprende de todo por los demás, confiando totalmente en Dios.

Su gesto nos descubre el corazón de la verdadera religión: confianza grande en Dios, gratuidad sorprendente, generosidad y amor solidario, sencillez y verdad. No conocemos el nombre de esta mujer ni su rostro. Solo sabemos que Jesús vio en ella un modelo para los futuros dirigentes de su Iglesia.

También hoy, tantas mujeres y hombres de fe sencilla y corazón generoso son lo mejor que tenemos en la Iglesia. No escriben libros ni pronuncian sermones, pero son los que mantienen vivo entre nosotros el Evangelio de Jesús. De ellos hemos de aprender los presbíteros y obispos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

*ORAR CON EL EVANGELIO:(Mc.12,38-44)

•DOMINGO XXXII. T.O. –B- (Noviembre11)

* El Evangelio de este Domingo, nos hace ver cómo los ojos de Jesús saben ver más allá de las apariencias, y fijarse en hombres y mujeres que, aparentemente, nada de ell@s merece atención. Jesús, sentado, observa la actitud de la gente al dar limosna. No se le escapa la forma de dar de los ricos y la pequeñez de la ofrenda de la viuda. Y juzga el valor y significado de las ofrendas ante Dios desde la clave: “superficialidad/necesidad, abundancia/pequeñez”.
* En una sociedad como la suya, en la que la abundancia era como señal de bendición divina. Jesús nos enseña los valores del Reino: La “pequeñez, totalidad” de la viuda es más valiosa que el don de los ricos.
* El modelo de sociedad y convivencia que configura actualmente nuestro vivir diario está basado no en lo que cada un@ es, sino en lo que cada un@ tiene. Lo importante parece que es “tener” dinero, trabajo, poder, vacaciones… (Son cosas necesarias, sí, pero…).
* Por eso, es importante la invitación de Jesús en este Evangelio a “valorar a las personas desde su capacidad de servicio y solidaridad”.
* El Dios de Jesús sabe ver el corazón, leer en lo profundo del ser humano. A Él no se le escapa nada, como no se le escapó a Jesús el “óbolo de la viuda”, muy pequeño, comparado con lo que echaban los ricos, pero ha echado más que nadie porque era “todo lo que tenía para vivir”. Esta viuda se fió y lo dio todo, se vacío así misma para llenarse de Dios.
* Vivió al “estilo” de Jesús que no se reserva nada para sí; se desvive por los demás, se da todo entero a la causa del Reino, la causa de los pobres, y… eso le lleva a la muerte. * O R A C I Ó N
* Nos sentamos al lado de Jesús y miramos, contemplamos:
Aprendemos a mirar como El, intentar descubrir lo que Él descubre…
Orar es estar con Jesús y dejarnos sorprender por las cosas de cada día, por los signos de los tiempos. Orar es saber ver…
• Dejamos que Jesús nos enseñe.
Le escuchamos y prestamos atención a sus advertencias y enseñanzas como dichas para nosotr@s.
ORAR ES ESCUCHAR AL MAESTRO.
• Piensa y dialoga con la viuda:
• Qué actitud profunda le llevó a responder con ese gesto suyo…
• Abre los ojos.
Dirigimos la mirada a tanta gente que hoy sigue viviendo así, con este talante de generosidad, en tantos lugares del mundo, incluso cerca de nosotr@s…
Nos sentimos gozos@s también de pertenecer a una humanidad y a una Iglesia en la que hay muchas personas entregadas a otr@s dando lo mejor de si mism@s.
• Contemplamos a Jesús en su entrega:
Dando todo lo que tiene y dándose todo entero; vaciándose, anonadándose, cansándose, agotándose, sin nada para sí, todo compartido como una hogaza de pan, sin acumular…
Siendo un hombre-para-los-demás
Él es quien ha dado más que nadie a Dios y a la humanidad.
Tú, Señor, que observas la realidad de la vida, llamas a tus discípul@s, hoy a nosotr@s y nos invitas a ser como la viuda: es La que más entrega a favor del Reino de Dios.
Ayúdanos, Jesús de Nazaret, a entregar lo que somos y tenemos para que tu Reino sea ya, una realidad. AMÉN
* Z U R I Ñ E

31 DOMINGO T.O., 4 de noviembre de 2012 Mc. 12, 25-34

DIOS NO ES UN SER QUE AMA, SINO EL AMOR QUE UNIFICA TODO

Escrito por Fray Marcos

Mc 12, 28-34

FE ADULTA

CONTEXTO

Hoy cambiamos de escenario. Jesús lleva ya unos días en Jerusalén. Ha realizado ya la purificación del templo; ha discutido con los jefes de los sacerdotes, maestros de la ley y ancianos sobre la autoridad de Jesús para hacer tales cosas; con los fariseos y herodianos sobre el pago del tributo al cesar; con los saduceos sobre la resurrección.

Tenemos que arrancar estas discusiones de los prejuicios con que las hemos interpretado hasta el presente. Las discusiones doctrinales eran muy frecuentes en aquella época y no presuponen hostilidad especial contra Jesús; más bien podrían indicar una valoración importante de la persona. El letrado que se acerca hoy a Jesús, no demuestra ninguna agresividad, sino interés por la opinión del Rabí.

EXPLICACIÓN

La pregunta tiene sentido, porque en la Torá, se contabilizaban 613 preceptos. Para muchos rabinos todos los mandamientos tenían la misma importancia, porque eran mandatos de Dios y había que cumplirlos solo por eso. Para otros el mandamiento más importante era el cumplimiento del Sábado. Para otros el amor a Dios era lo primero.

Aunque responde recitando la «shemá» (Dt 6,4-5), Jesús va a dar un salto muy importante en la interpretación, porque une ese texto, que hablaba sólo del amor a Dios, con otro que se encuentra en Lv 19,18, que habla del amor al prójimo. No solo los pone al mismo nivel, sino que termina haciendo de los dos mandamientos uno sólo.

El amor a Dios fue un salto de gigante sobre el temor al amo poderoso y dueño de todo. En el AT el amor a Dios era absoluto, el amor al prójimo relativo, «como a ti mismo». Para la inmensa mayoría de los letrados, el prójimo era el que pertenecía a su pueblo y raza. Según la Torá, era perfectamente compatible un amor a Dios y un desprecio absoluto no solo a los extranjeros sino también a amplios sectores de su propia sociedad judía. En Lucas preguntan a Jesús ¿quién es mi prójimo? y contestó con la parábola del buen Samaritano.

La palabra mandamiento tiene un significado distinto cuando la aplicamos a Dios. Dios no manda nada. Dios, al crear, pone en la criatura el plano, la hoja de ruta por la que tiene que transitar para llegar a su plenitud. Dios no tiene ningún deseo añadido para nosotros. Su «voluntad» es la más alta posibilidad de la criatura, no algo añadido desde fuera después de haberla creado.

En Juan encontraremos repetidas veces: «Un mandamiento nuevo os doy, que os améis unos a otros como yo os he amado». Jesús no dice que ames al prójimo como a ti mismo, sino que ames a los demás como él te ha amado a ti. El cambio es radical. La inmensa mayoría de los cristianos, no se han dado cuenta de esta novedad. Dios no es solo un ser al que puedo amar, sino el AMOR con el que debo amar.

Dios es ágape, don absoluto, infinito y total. Ese amor se manifestó en Jesús. Es puro don, pura gracia que se nos da y nos capacita para amar con ese Amor. En realidad es el único amor. Juan dice: «El amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó». Esa realidad es el fundamento de toda vida espiritual. Es la misma esencia de Dios en la base de nuestra propia existencia. En Dios todo es UNO.

Nuestro amor cristiano sería «caritas», la síntesis del eros humano y el agape divino en una manera concreta y singular de acción relacional con los demás. Se trata de una posibilidad específicamente humana. Por eso desarrollar esa capacidad es crecer en humanidad.

APLICACIÓN

Hablar con propiedad de Dios-Amor-Unidad, es imposible. Nuestro lenguaje está hecho para expresar las realidades sensibles. Al emplearlo para hablar de lo divino se convierte en apunte que pretende ir más allá de lo que puede expresar. Antes de llegar a Dios con nuestros conceptos hemos tocado techo. La única manera de trascender el lenguaje, es la vivencia. Solo la intuición nos puede llevar más allá de todo discurso.

El AMOR es la punta de lanza de la evolu¬ción. En realidad, el camino hacia el amor empezó en las primeras millonési¬mas de segundo después del Big-Bang; cuando las partículas primigenias se unieron para formar unidades superiores. Esta tendencia de la materia, lleva en sí la posibilidad de perfección casi infinita. La aparición de la vida fue un gran salto hacia esa capacidad de unidad. La vida consigue unificar billones de células.

Llegada la inteligencia, el ser humano está capacitado para una unidad que no es la del egoísmo individual. Un conocimiento más profundo y la voluntad, hacen posible una nueva forma de acercamien¬to entre seres que pueden llegar a un grado increíble de unidad, aunque no sea física. Descubierta esa unidad, surge lo específicamente humano. Esta capacidad de salir de la individualidad e identificarme con el otro, es lo que llamamos amor.

Este amor es consecuencia de un conocimiento, pero no racional. Este amor solo llegará después de haber experimentado la presencia en nosotros del Amor que es Dios. Lo mismo que llamamos vida a la fuerza que mantiene unidas a todas las células de un viviente, podemos llamar AMOR a la energía que mantiene unidos a todos los seres de la creación. Si descubro que la base de todo ser es lo divino, descubriré la «razón» del verdadero amor.

Todos los místicos de todas las religiones, de todos los tiempos nos hablan de la indecible felicidad de sentirse uno con el Todo. Esa sensación de integración total es la máxima experiencia que puede tener un ser humano. Una vez llegado a ese estado, el ser humano no tiene nada que esperar. Fijaros hasta qué punto demostramos nuestro despiste, cuando seguimos llamando «buen cristiano» al que va a misa, se confiesa, comulga…

No debo comerme el coco tratando de averiguar si amo a Dios. Lo que tengo que examinar es hasta qué punto estoy dispuesto a darme a los demás. Solo eso cuenta a la hora de la verdad. El amor teórico, el amor que no se manifiesta en obras y actitudes concretas, es una falacia. Ya lo decía Juan en su primera carta: Si alguno dice que ama a Dios y no ama a su prójimo, es un embustero y la verdad no está en él.

Meditación-contemplación

Es el tema más importante que se puede plantear un ser humano.

Lo malo es que planteado desde la razón no tiene salida.

Por mucho que hable del mejor vino, no me emborracharé.

Para saber cómo es un vino, hay que beberlo.

…………………

Tampoco tendrán éxito los mandamientos y preceptos.

El amor es lo más contrario a una obligación impuesta.

O surge espontáneamente de lo hondo del ser

o se queda en una programación estéril.

……………….

Aprender a amar es la tarea más importante para todo ser humano.

Ser más humano es ser capaz de amar más.

Todos los aprendizajes que no te lleven a esa meta,

serán una pérdida de tiempo y tarea inútil.

…………..

Fray Marcos

 

31. IGANDEA URTEAN ZEHAR. INPORTA DUENA-LO IMPORTANTE

INPORTA DUENA

Mk. 12, 28-34

2012ko azaroaren 4a

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Lege-maisu bat hurbildu zaio Jesusi. Ez doa segada edo tranpa bat jartzera. Une bakoitzean nola jokatu adierazten dioten lege eta arauetan oinarritua du bere bizitza. Alabaina, galdera bat atera zaio bihotzean: «Zein agindu da lehena?» Zer da inportanteena bizitzan asmatu ahal izateko?

Oso ondo ulertu du Jesusek gizon honek sentitzen duena. Erlijioan arauak eta aginduak, ohiturak eta errituak pilatuz doazenean, gauza erraza izaten da barreiaturik bizitzea, jakin gabe zer den, zehazki, oinarrizko gauza, bizitza era sanoan bideratu ahal izateko. Honelako zerbait gertatu ohi zen judaismoaren sektore batzuetan.

Jesusek ez dizkio aipatu Moisesen aginduak. Soilik, egunsenti horretan, eguzkia irtetean eta juduen ohiturari jarraituz, jaulki duen otoitza gogorarazi dio: «Entzun, Israel; Jainko gure Jauna da Jaun bakarra: bihotz guztiaz maiteko duzu zeure Jainko Jauna».

Aginduak emateko boterea duen Jainkoa du buruan lege-maisuak. Jesusek, ordea, entzun behar diogun Jainkori begira jarri du gure gizona. Inporta duena ez da aginduak ezagutu eta betetzea. Funtsezko gauza, giza hitzik jaulki gabe hitz egiten digun Jainko horri adi egotea da.

Egiazko Jainkoari entzuten diogunean, maitasunarekiko erakarmena esnatzen da gu baitan. Ez da, berez, agindu bat. Geure bihotza biziaren azken Misterioari irekitzen diogunean sortzen den gonbit hau da: «Maita ezazu». Esperientzia honetan, ez da bitarteko erlijiosorik, ez da teologorik, ez moralistarik. Ez dugu izaten kanpotik inork esan beharrik. Geurez jakin ohi dugu maitatzea dela inporta duena.

Jainkoarekiko maitasun hau ez da sentimendu bat, ez da emozio bat. Biziaren iturburu eta jatorri den hura maitatuz bizitzea da, dela bizia, dela kreazioa, direla gauzak eta dela, nagusiki, jendea maitatuz. Maitatzeaz mintzo da Jesus «bihotz guztiaz, arima guztiaz, izate guztiaz». Ez eskas, ez kalkulu interesatuz. Baizik bihotz handiz eta konfiantzaz.

Lege-maisuak aipatu ez duen beste gauza bat ere gehitu dio Jesusek. Jainkoarekiko maitasun hau ezin bereizi da lagun hurkoarekiko maitasunetik. Lagun hurkoa maitatuz bakarrik maita daiteke Jainkoa. Bestela, gezur hutsa izango da Jainkoarekiko maitasuna. Izan ere, nolatan maita genezake Jainkoa haren seme-alabak maitatu gabe?

Kristauek ez diogu eusten beti Jesusen batura hori. Sarritan jotzen dugu nahastera Jainkoarekiko maitasuna eta jarduera erlijioa nahiz otoitz beroa, gizarteak ahazturik eta erlijioak bazter utzirik dituen haiekiko maitasun praktikoa eta solidarioa alde batera utziz. Baina, zer izan daiteke egiazkorik Jainkoarekiko gure maitasunean, sufritzen ari direnei ezikusia egiten badiegu?

31 Tiempo ordinario (B) Marcos 12, 28-34

4 de noviembre de 2012

LO IMPORTANTE

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

ECLESALIA, 31/10/12.- Un escriba se acerca a Jesús. No viene a tenderle una trampa. Tampoco a discutir con él. Su vida está fundamentada en leyes y normas que le indican cómo comportarse en cada momento. Sin embargo, en su corazón se ha despertado una pregunta: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?» ¿Qué es lo más importante para acertar en la vida?

Jesús entiende muy bien lo que siente aquel hombre. Cuando en la religión se van acumulando normas y preceptos, costumbres y ritos, es fácil vivir dispersos, sin saber exactamente qué es lo fundamental para orientar la vida de manera sana. Algo de esto ocurría en ciertos sectores del judaísmo.

Jesús no le cita los mandamientos de Moisés. Sencillamente, le recuerda la oración que esa misma mañana han pronunciado los dos al salir el sol, siguiendo la costumbre judía: «Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón».

El escriba está pensando en un Dios que tiene poder de mandar. Jesús le coloca ante un Dios cuya voz hemos de escuchar. Lo importante no es conocer preceptos y cumplirlos. Lo decisivo es detenernos a escuchar a ese Dios que nos habla sin pronunciar palabras humanas.

Cuando escuchamos al verdadero Dios, se despierta en nosotros una atracción hacia el amor. No es propiamente una orden. Es lo que brota en nosotros al abrirnos al Misterio último de la vida: «Amarás». En esta experiencia, no hay intermediarios religiosos, no hay teólogos ni moralistas. No necesitamos que nadie nos lo diga desde fuera. Sabemos que lo importante es amar.

Este amor a Dios no es un sentimiento ni una emoción. Amar al que es la fuente y el origen de la vida es vivir amando la vida, la creación, las cosas y, sobre todo, a las personas. Jesús habla de amar «con todo el corazón, con toda el alma, con todo el ser». Sin mediocridad ni cálculos interesados. De manera generosa y confiada.

Jesús añade, todavía, algo que el escriba no ha preguntado. Este amor a Dios es inseparable del amor al prójimo. Sólo se puede amar a Dios amando al hermano. De lo contrario, el amor a Dios es mentira. ¿Cómo vamos a amar al Padre sin amar a sus hijos e hijas?

No siempre cuidamos los cristianos esta síntesis de Jesús. Con frecuencia, tendemos a confundir el amor a Dios con las prácticas religiosas y el fervor, ignorando el amor práctico y solidario a quienes viven excluidos por la sociedad y olvidados por la religión. Pero, ¿qué hay de verdad en nuestro amor a Dios si vivimos de espaldas a los que sufren? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Mc. 12,28b-34)

DOMINGO XXXI. T.O. –B – NOVIEMBRE 4-
• Como siempre, ante la pregunta del fariseo ¿Qué mandamiento es el 1º? Jesús tiene una originalidad en sus respuestas. Sintetiza todo el mundo de los mandatos judíos (Según la tradición 613 mandamientos, 365 prohibiciones y 248 prescripciones) en un solo punto doble. Y declara que el AMOR A DIOS Y EL AMOR AL PRÓJIMO es el centro y núcleo de todos ellos.
• AMOR A DIOS Y AMOR AL PRÓJIMO, son inseparables.
• Jesús, no se anda con chiquitas. Lo único que cuenta es el amor. El amor a Dios se manifiesta en la entrega a las personas, al prójimo, al pobre. La gloria de Dios no está en el cumplimiento del sábado, del culto… etc. “La gloria de Dios es que la persona viva” Como nos recordaba Oscar romero: “La gloria de Dios es que el pobre viva”. Y la medida de ese amor al prójimo ha de ser la misma con la que nos amamos a nosotr@s. Es decir amar como EL NOS AMA. Jesús lo dice con claridad y radicalidad.
• Por mucho que la cultura actual lo olvide, en lo más hondo del ser humano hay una necesidad de amar al desprotegido y de amarlo de manera desinteresada.
• Por eso es bueno que sigan resonando en nosotr@s las palabras de Jesús. “AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN… AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO.
• Dejar que este mensaje nos cale como lluvia suave. Quizá sea bueno, repetirlas despacio varias veces. * O R A C I Ó N
•¡Gracias! Jesús de Nazaret porque nos enseñas una vez más que el amor a Dios se hace patente en el amor a l@s herman@s. Cuando hacemos cuanto está a nuestro alcance “para que el pobre viva”.
Nos enseñas que no es posible encontrarse con Dios, ignorando a l@s demás. No es posible adorar a Dios y olvidar a l@s que sufren. Si no hay amor, Dios no está.
Hoy, te damos gracias, Jesús de Nazaret, por aquell@s que, en tu nombre, siembran la esperanza en nuestro corazón y nos enseñan a amar a Dios y al prójimo.
Gracias también, por aquell@s que se comprometen valientemente a transmitir tu mandamiento de amor, a pesar de los tiempos difíciles que vivimos.
que sepamos seguir este camino de transmisores de tu Mensaje salvador.
Danos, Jesús de Nazaret, motivos para esperar, entereza para mantener nuestra Fe, ilusión para soñar y hacer posible un mundo mejor. Humildad para saber valorar los pequeños signos de tu Reino que ya vivimos. Danos un AMOR que comprenda y acepte a l@s demás.
Danos también nuevos profetas que nos ayuden a salir de nuestra instalación fácil y nos animen a comprometernos con amor, con la causa de l@s pobres.
Ayúdanos, Jesús de Nazaret a comprender de una vez para siempre que Dios y el prójimo son una misma cosa.

SEGUIMOS ORANDO ((M. Quoist)
“Señor, ¿Por qué me has dicho que ame a todos mis hermanos los hombres?
Yo estaba tan tranquilo en mi casa; me había organizado perfectamente,
estaba maravillosamente instalado…,
pero me olvidé de cerrar la puerta, incauto de mí…
Y ahora, Señor, estoy perdido…
Y llegaron los primeros a mi casa.
La verdad es que sí, que aún había sitio en mi corazón.
hasta ahí todo era razonable.
Pero los siguientes, Señor, los demás… en mi vida los había visto; me invadieron sin avisar…
No temas –dice Dios- , lo has ganado todo,
pues mientras ellos entraban en tu casa, yo, tu Padre, he entrado con ellos”. AMÉN
****************
*EN LA FIESTA DE TODOS LOS SANTOS. * ORAMOS.
Hoy, Jesús de Nazaret, queremos recordar a las personas que vivieron las bienaventuranzas con tanta naturalidad que nos pareció o creyeron los que vivieron con ell@s que era una manera natural de vivir.
Gracias, Señor, por su ejemplo.
También queremos llevar ante Ti a todas las personas que viven confiando en Ti y siguen creyendo a pesar de las necesidades y angustias que les toca vivir. Les falta casi todo y aún son capaces de compartir.
Que sientan tu presencia y gusten algo del cielo, ya ahora.
Ayuda y anima, Señor, a las personas que trabajan por la paz.
Por l@s que siguen confiando incluso cuando parece que la paz es una quimera.
Señor, no sufrimos persecuciones pero ser cristian@ parece algo que debemos ocultar.
Señor, los cristian@s hemos hecho cosas mal, pero los creyentes de todos los tiempos han intentado hacer el bien y ayudar a l@s más necesitad@s .
ayúdanos a seguir su ejemplo.
*************
EN EL DÍA DE LOS DIFUNTOS. ORAMOS
Hoy queremos pedirte, Señor, por los difunt@s por los que nadie rezará.
Por tod@s aquell@s que no tienen a nadie que les recuerde.
Señor, la muerte es uno de los momentos más importantes de la vida.
Nos separa de tod@s pero al mismo tiempo nos une a tod@s.
Hoy queremos recordarlo de manera especial..
Enséñanos a ver con los ojos de la fe la resurrección. AMÉN
* Z U R I Ñ E