*ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.3,10-18)

* ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc. 3,10-18)
* DOMINGO 3º ADVIENTO –C- (Diciembre 16)

* La Palabra de Dios nos invita a vivir en una alegría que surge de dentro porque somos capaces de VER como el Señor actúa en nuestra vida.
Difícilmente experimentaremos esta alegría sino vencemos el obstáculo, que se nos presenta en este camino hacia la Navidad, de la ceguera que nos impide hacer esta pregunta: “Entonces ¿qué hacemos?.
Cuando vamos por la vida como “que todo va bien en nosotr@s y que nada debemos cambiar” y que por lo tanto todo debe seguir igual, nos viene muy bien esas palabras primeras del Evangelio: ¿qué debemos hacer? Y cuando un@ pregunta qué debe hacer es porque ha comprendido que debe dar un giro en su vida y emprender un camino nuevo: practicar la justicia, personal y comunitaria.
Juan el bautista nos sitúa ante nuestra verdad y responsabilidad personal. No les habla de prácticas religiosas, todas sus exigencias están referidas a la convivencia, a reconocer la dignidad del otr@, al respeto de los derechos de los demás. Al compartir. El prepara el camino solamente.
* EL SEÑOR ESTA CERCA: es la BUENA NOTICIA QUE ANUNCIA Juan Bautista. Su llamada a la solidaridad no se basa en voluntarismos; acompaña a la certeza de que el Señor llega. “Esto nos llena de esperanza y ALEGRÍA”. “Estad alegres en el Señor”.
Se dice a veces, que los cristian@s no damos muestras de demasiada alegría. Nos tenemos que preguntar, si es así, si no es por falta de fe en la presencia viva del Señor.
* Preparemos pues la venida del Señor que llega por caminos de justicia; celebremos este anuncio que nos llena de alegría.
* ¿Qué haremos para encontrar la Alegría? No es necesario huir del mundo, lo único que se nos pide es vivir con rectitud, poner como meta los otr@s. Seguir las huellas de AQUEL que por salvarnos vino del cielo a un establo… Jesús de Nazaret.

* O R A C I Ó N
* Tu has venido, Señor.
Tu necesitas, así lo has querido, nuestros pies para caminar, nuestras lenguas para hablar, nuestras manos para trabajar. Para hacerte a Ti presente… Dar paz, alegría, justicia y amor al mundo. Eso quieres de nosotr@s.
* Tú amaste al mundo hasta la locura de la entrega total, y cuando te fuiste nos dejaste comprometid@s, dejando tu tesoro en nuestras manos.
Quizá, Señor, nuestro egoísmo ha velado tu rostro…
* Sabemos que tú vienes al mundo siempre que alguien convierte su egoísmo en Amor
Jesús de Nazaret, que tu presencia se haga notar en nuestras palabras, en nuestro caminar, en nuestro compartir, en nuestro rostro, en nuestro vivir. Que sepamos gritar de verdad. ¡ALEGRAOS! ¡EL SEÑOR ESTÁ CERCA! AMÉN

*SEGUIMOS ORANDO CON MARÍA
*MARÍA. Al conocer la noticia salvadora de Dios, dejas tus cosas y te lanzas a anunciarlo con alegría.
Te venimos a pedir decisión y alegría.
Decisión para anunciar el mensaje de Dios, para proclamar ante tod@s sus maravillas, para decir que nos ha salvado a tod@s, que levantemos nuestra mirada hacia lo alto.
Te pedimos alegría para que el mensaje cale, para que al ver nuestro gozo se convenzan de la realidad de la salvación, de que lo que Dios promete se cumple. Queremos en una palabra, ser testigos.
María, danos la fuerza necesaria para proclamar con nuestras vidas el mensaje de nuestro Dios.
El Dios que se nos hace presente. Está cerca. Está con nosotros.
Z U R I Ñ E

* PROFESIÓN DE FE DE ADVIENTO
Yo creo en un niño pobre que nació de noche en una cuadra, arropado sólo por el amor de sus padres y la bondad de la gente más sencilla.
Yo creo en un hombre sin importancia, austero, fiel, compasivo y valiente, que habla con dios como con su Madre, contando cuentos sencillos, y por eso molestó a tanta gente que al final lo mataron, lo mataron los poderosos, los creídos santos.
Yo creo que está vivo más que nadie, y que en Él, más que en nadie, podemos conocer a Dios y sabemos vivir mejor.
Y doy gracias al Padre porque Él nos regaló este Niño
Que nos ha cambiado la vida, y nos ha dado sentido y esperanza.
Yo creo en ese Niño pobre, y me gustaría parecerme a Él. AMÉN
(De E. Galarreta)

* ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc.1,26-38)

•ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc. 1,26-38)

* FESTIVIDAD DE MARÍA INMACULADA.

• María, Madre sencilla, mujer del pueblo, que sabes escuchar y estar pendiente cuando la gente quiere contarte algo, escucha nuestra oración en este día que te recordamos.
• No pretendemos que nos liberes de nuestros problemas. No deseamos olvidar que la vida hay que vivirla aunque haya momentos difíciles; queremos estar preparad@s para todo.
• Nos hace falta esa confianza, esa FE que tú tienes en Dios. Nuestras fuerzas parecen desfallecer.
• En el Evangelio, en la historia te vemos siempre callada. Pero es ahí, en tu sencillez, donde está tu valor más importante y a nosotr@s nos cuesta mucho ser sencill@s.
• Sabemos que intercedes delante de Dios, que tu palabra y tus consejos sí valen.
• Intercede por nosotr@s Madre Inmaculada delante de nuestro Padre Dios y ayúdanos a que nuestra vida de buenos frutos. AMÉN

• Z U R I Ñ E

II DOMINGO DE ADVIENTO, 9 DE DICIEMBRE DE 2012, Lc. 3, 1-6

Escrito por Fray Marcos

FE ADULTA

Lc 3, 1-6

INTRODUCCIÓN

Las tres figuras de la liturgia de Adviento son: Juan Bautista, Isaías y María. La liturgia de hoy empieza por el primero. La importancia de este personaje está acentuada por el hecho de que hacía, por lo menos, trescientos años que no aparecía un profeta en Israel.

Al narrar Lucas la concepción y el nacimiento de Juan antes de decir casi lo mismo de Jesús, está manifestando lo que este personaje significaba para los cristianos de la época. La idea de precursor inmediato es la clave de todo lo que nos dicen de él.

Los evangelistas destacan la figura de Juan, aunque todos están interesados en resaltar la superioridad de Jesús. Se advierte una cierta polémica en las primeras comunidades, a la hora de dar importancia a Juan. Para los primeros cristianos no tuvo que ser fácil aceptar la influencia del Bautista en la trayectoria de Jesús. El hecho de que Jesús acudiese a Juan para ser bautizado, nos manifiesta que Jesús tomó muy en serio la figura de Juan, y que se sintió atraído e impresionado por su mensaje. Juan tuvo una influencia muy grande en la religiosidad de su época. Relatos extrabíblicos confirman que en el momento del bautismo de Jesús, él era ya muy famoso, mientras que a Jesús aún no le conocía nadie.

CONTEXTO

Es muy importante el comienzo del evangelio de hoy. Estamos en el capítulo 3, y curiosamente se olvida de todo lo anterior. Como si dijera: ahora comienza de verdad el evangelio. Se intenta situar los acontecimientos en unas coordenadas concretas de tiempo y lugar, para dejar claro que no se saca de la manga los relatos. Hay que notar que el «lugar» no es Roma ni Jerusalén sino el desierto. También se quiere significar que la salvación está dirigida a hombres concretos de carne y hueso, y que esa oferta implica, no solo al pueblo judío, sino a todo el orbe conocido: «todos verá la salvación de Dios».

Como buen profeta, Juan descubrió que para hablar de una nueva salvación, nada mejor que recordar el anuncio del gran profeta Isaías. Él anunció una auténtica liberación para su pueblo, precisamente cuando estaba más oprimido en el destierro y sin esperanza de futuro. Juan intenta preparar al pueblo para una nueva liberación, predicando un cambio de actitud en la relación con Dios y con los demás.

El mensaje de Jesús se aparta en gran medida del de Juan. Juan predica un bautismo de conversión, de metanoya, de penitencia. Habla del juicio inminente de Dios, y de la única manera de escapar de ese juicio, su bautismo. No predica un evangelio -buena noticia- sino la ira de Dios, de la que hay que escapar.

No es probable que tuviera conciencia de ser el precursor, tal como lo entendieron los cristianos. Habla de «el que ha de venir» pero se refiere al juez escatológico, en la línea de los antiguos profetas.

Jesús por el contrario, predica una «buena noticia». Dios es Abba, es decir Padre-Madre, que ni amenaza ni condena ni castiga, simplemente hace una oferta de salvación total. Nada negativo debemos temer de Dios. Todo lo que nos viene de Él es positivo. No es el temor, sino el amor lo que tiene que llevarnos hacia Él.

Muchas veces me he preguntado, y me sigo preguntando, por qué, después de veinte siglos, nos encontramos más a gusto con la predicación de Juan que con la de Jesús. ¿Será que el Dios de Jesús no lo podemos utilizar para meter miedo y tener así a la gente sometida?

Hay un aspecto de su doctrina que sí coincide con el mensaje de Jesús. Critica duramente una esperanza basada en la pertenencia a un pueblo o en las promesas hechas a Abrahán, sin que esa pertenencia conlleve compromiso alguno. Para Juan, el recto comportamiento personal es el único medio para escapar al juicio de Dios. Por eso coincide con Jesús en la crítica del ritualismo cultual y la observancia puramente externa de la Ley.

APLICACIÓN

Al ser humano se le ofrecen hoy infinidad de caminos por los que puede desarrollar su existencia. ¿Cuál será el que le lleve a la verdadera salvación? Como decía Pablo, más que nunca necesitamos hoy crecer en sensibili¬dad para apreciar los auténticos valores humanos. Precisamente porque las ofertas engañosas son más variadas y mucho más atrayentes que nunca, es más difícil acertar con el camino adecuado.

Dios no tiene ni pasado ni futuro; no puede «prometer» nada. Dios es la salvación que se da a todos en cada instante. Algunos hombres (profetas) experimentan esa salvación según las condiciones históricas que les ha tocado vivir, y la comunican a los demás como promesa o como realidad. La misma y única salvación de Dios, llega a Abrahán, a Moisés, a Isaías, a Juan o a Jesús, pero cada uno la vive y la expresa según la espiritualidad de su tiempo.

No encontraremos la salvación que Dios quiere hoy para nosotros, si nos limitamos a repetir lo políticamente correcto. Solo desde la experiencia personal podremos descubrir esa salvación. Cuando pretendemos vivir de experiencias ajenas, la fuerza de placer inmediato acaba por desmontar la programación. En la práctica, es lo que nos sucede a la inmensa mayoría de los humanos. El hedonismo es la pauta: lo más cómodo, lo más fácil, lo que menos cuesta, lo que produce más placer inmediato, es lo que motiva nuestra vida.

Más que nunca, nos hace falta una crítica sincera de la escala de valores en la que desarrollamos nuestra existencia. Digo sincera, porque no sirve de nada admitir teóricamente la escala de Jesús y seguir viviendo en el más absoluto hedonismo. Tal vez sea esto el mal de nuestra religión, que se queda en la pura teoría. Hace ya tiempo, un ministro del gobierno, hablando de los problemas del norte de África, decía muy serio: «Es que para los musulmanes, la religión es una forma de vida». Se supone que para los cristianos, no.

Al celebrar una nueva Navidad, podemos experimentar cierta esquizofrenia. Lo que queremos celebrar es una salvación que apunta a la superación del hedonismo, del placer y del egoísmo. Pero lo que vamos a hacer en realidad es intentar que en nuestra casa no falte de nada en estas Navidades. Si no disponemos de los mejores manjares, si no podemos regalar a nuestros seres queridos lo que les apetece, no habrá fiesta. De esta manera, sin darnos cuenta, caemos en la trampa del consumismo. Cuando nuestras «necesidades» podemos satisfacer¬las en el supermercado, ¿qué necesidad tenemos de otra salvación?

En las lecturas bíblicas debemos descubrir una experiencia de salvación. No quiere decir que tengamos que esperar para nosotros la misma salvación que ellos anhelaban. La experien¬cia es siempre intransferible. Si ellos esperaron la salvación que necesitaron en un momento determinado, nosotros tenemos que encontrar la salvación que necesitamos hoy. No esperando que nos venga de fuera, sino descubriendo que está en lo hondo de nuestro ser y tenemos capacidad para sacarla a la superficie. Dios salva siempre. Cristo está viniendo.

El ser humano no puede, de una vez por todas, planificar su salvación trazando un camino claro y directo que le lleve a su plenitud. Su capacidad es limitada. Solo tanteando puede conocer lo que es bueno para él. Nadie puede dispensarse de la obligación de seguir buscando. No solo porque lo exige su propio progreso, sino porque es responsable de que los demás progresen. No se trata de imponer a nadie los propios descubrimientos, sino de proponer nuevas metas para todos. Dios viene a nosotros siempre como nueva salvación. Ninguna de las salvaciones anunciadas por los profetas puede agotar la oferta de Dios.

Es importante la referencia a la justicia, que hace por dos veces Baruc (Bar 5,1-9) y también Pablo (Flp 1,4-11), como camino hacia la paz. El concepto que nosotros tenemos de justicia, es el romano, que era la restitución según la ley de un equilibrio roto. El concepto bíblico de justicia es muy distinto. Se trata de dar a cada uno lo que espera, según el amor.

Normalmente, la paz que buscamos es la imposición de nuestros criterios, sea con astucia, sea por la fuerza. Mientras sigan las injusticias, la paz será una quimera inalcanzable.

Meditación-contemplación

El profeta es una persona que descubre algo importante para su vida,

y que se lo comunica a los demás para que también lo vivan.

No se trata de un conocimiento intelectual, sería un maestro.

Se trata de un descubrimiento de lo que ES.

…………………..

Trata de recordar a los «profetas» que te han ayudado en ese camino hacia tu ser.

Piensa no sólo en los «grandes» sino en los pequeños, pero cercanos.

Siente agradecimiento hacia todos ellos.

Piensa ahora si has descubierto en ti mismo algo interesante.

…………………

Lo que vivió-experimentó Jesús,

ha hecho libres a muchísimas personas.

¿Te está ayudando a ti a alcanzar la libertad?

Ese es el primer objetivo de tu existencia.

…………….

Fray Marcos

 

ABENDUALDIKO II. IGANDEA, 2012ko abenduaren 9a, Lc. 3, 1-6

BIDE BERRIAK URRATU

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, 05/12/12.- Jesusi bidea funtsezko moduan urratu zion profetatzat hartu zuten Joan Bataiatzailea lehen kristauek. Horregatik, mendetan barna, dei bizi bihurtu da Bataiatzailea: Jesusi harrera ona egin ahal izateko, bidea prestatzera eragiten digun dei bizia.

Isaias profetagandik jaso duen oihu honetan laburtu du Lukasek Bataiatzailearen mezua: «Prestatu bidea Jaunari». Nola entzun, ordea, oihu hau gaur egungo Elizan? Nola urratu bidea, gaur egungo gizon-emakumeek Jesusekin topo egiteko moduan? Nola egin harrera ona Jesusi geure elkarteetan?

Lehenik eta behin, jabetu beharra dugu ezen harreman biziagoa behar dugula Jesusekin berarekin. Ez da aski erlijio-doktrinaz bakarrik elikatzea. Ezin jarraitu ahal diogu Jesusi, hura abstrakzio bikain huts bihurturik. Harekin bizi-lotura behar dugu, haren bizierak erakar gaitzan utzi beharra, hark Jainkoaz eta gizakiaz duen grinak kutsa gaitzan utzi beharra.

Gizarte moderno honetako «basamortu espiritualean», honela behar dugu hartu eta eratu kristau-elkartea: Jesusen Ebanjelioari harrera ona egiten zaion gune edo leku bezala. Bizi beharra dugu fededunek, fede txikiagokoek, fede eskasekoek eta, are, fedegabeek Jesusen ebanjelio-kontakizunaren inguruan elkartzearen esperientzia. Jesusi aukera eman beharra dugu bere indar gizatarraz gure problemak, krisialdiak, beldurra eta esperantza blai egin ditzan.

Ez genuke ahaztu behar. Ebanjelioetan ez dugu ikasten doktrina akademiko bat Jesusez, mendetan barna ezinbestean zaharkituz joango litzatekeena. Bizitzeko era bat ikasten dugu, aldi guztietan eta kultura guztietan bideragarri izango litzatekeena: Jesusen beraren biziera edo bizitzeko era. Doktrinak ez du bihotza ukitzen, ez du bihotz-berritzen, ez maitemintzen ere; Jesusek bai.

Ebanjelio-kontakizunarekin zuzeneko eta ondoz ondoko esperientziak fede berri batera jaioarazten gaitu, ez «doktrinatze» edo «ikasketa teoriko» baten bidez, baizik Jesusekin bizi-ukipena izanez. Jesusek fedea bizitzen irakasten digu, ez derrigortuz, baizik erakarriz. Kristau-bizitza biziarazten digu, ez eginbeharreko gauza bezala, baizik kutsadura bezala. Ebanjelioaren ukipenean biziz, Jesusen jarraitzaile izatearen geure egiazko nortasuna berreskuratzen dugu.

Ebanjelioetan barna ibiliz, esperimentatzen dugu Berpiztuaren presentzia ikusezin eta isilak gizatasun-ezaugarriak eta ahots jakin bat hartzen dituela. Bat-batean dena da aldatzen: gure bizitzari zentzua, egia eta esperantza ematen dizkion Norbait lagun dugula bizi gintezke. «Ebanjelizazio berriaren» sekretua Jesusekin zuzeneko eta ondoz ondoko ukipenean bizitzean datza. Hura gabe ezinezkoa da fede berri bat sortzea.

2 Adviento (C) Lucas 3, 1-6

ABRIR CAMINOS NUEVOS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

ECLESALIA, 05/12/12.- Los primeros cristianos vieron en la actuación del Bautista al profeta que preparó decisivamente el camino a Jesús. Por eso, a lo largo de los siglos, el Bautista se ha convertido en una llamada que nos sigue urgiendo a preparar caminos que nos permitan acoger a Jesús entre nosotros.

Lucas ha resumido su mensaje con este grito tomado del profeta Isaías: «Preparad el camino del Señor». ¿Cómo escuchar ese grito en la Iglesia de hoy? ¿Cómo abrir caminos para que los hombres y mujeres de nuestro tiempo podamos encontrarnos con él? ¿Cómo acogerlo en nuestras comunidades?

Lo primero es tomar conciencia de que necesitamos un contacto mucho más vivo con su persona. No es posible alimentarse solo de doctrina religiosa. No es posible seguir a un Jesús convertido en una sublime abstracción. Necesitamos sintonizar vitalmente con él, dejarnos atraer por su estilo de vida, contagiarnos de su pasión por Dios y por el ser humano.

En medio del «desierto espiritual» de la sociedad moderna, hemos de entender y configurar la comunidad cristiana como un lugar donde se acoge el Evangelio de Jesús. Vivir la experiencia de reunirnos creyentes, menos creyentes, poco creyentes e, incluso, no creyentes, en torno al relato evangélico de Jesús. Darle a él la oportunidad de que penetre con su fuerza humanizadora en nuestros problemas, crisis, miedos y esperanzas.

No lo hemos de olvidar. En los evangelios no aprendemos doctrina académica sobre Jesús, destinada inevitablemente a envejecer a lo largo de los siglos. Aprendemos un estilo de vivir realizable en todos los tiempos y en todas las culturas: el estilo de vivir de Jesús. La doctrina no toca el corazón, no convierte ni enamora. Jesús sí.

La experiencia directa e inmediata con el relato evangélico nos hace nacer a una fe nueva, no por vía de «adoctrinamiento» o de «aprendizaje teórico», sino por el contacto vital con Jesús. Él nos enseña a vivir la fe, no por obligación sino por atracción. Nos hace vivir la vida cristiana, no como deber sino como contagio. En contacto con el evangelio recuperamos nuestra verdadera identidad de seguidores de Jesús.

Recorriendo los evangelios experimentamos que la presencia invisible y silenciosa del Resucitado adquiere rasgos humanos y recobra voz concreta. De pronto todo cambia: podemos vivir acompañados por Alguien que pone sentido, verdad y esperanza en nuestra existencia. El secreto de la «nueva evangelización» consiste en ponernos en contacto directo e inmediato con Jesús. Sin él no es posible engendrar una fe nueva. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

* ORAR CON EL EVANGLIO:(Lc.3,1-6)

• DOMINGO 2º DE ADVIENTO –C-
(Diciembre 9 de 2013)
• Hemos comenzado un año litúrgico más, un nuevo camino hacia la Navidad.
• Un camino “nuestro” lleno de obstáculos para que pueda realizarse el encuentro de aquel Jesús que es la clave que da sentido a nuestra existencia.
• Hoy surge fuerte y poderosa ante nosotr@s una figura clave en el Adviento, un protagonista: Juan Bautista.
• Él se encuentra con el obstáculo de nuestra sordera, su voz es una llamada al cambio. La salvación viene siempre de una Palabra: de DIOS.
• “La Palabra de Dios vino sobre Juan en el desierto”. Sólo en el desierto donde las personas se ven obligadas a vivir de lo esencial, donde no se puede vivir de apariencias sino en la verdad, ahí, se puede escuchar la llamada de Dios a cambiar el mundo. La llamada, ya escuchada de Isaías y repetida por Juan Bautista, nos invita a entrar en el dinamismo de la conversión, a ponernos de nuevo en camino, a cambiar desde dentro y crecer en lo fundamental, en el amor.
• Esa renovación desde dentro tiene su manifestación externa: “Que se abajen los montes y se rellenen los valles, que se enderece lo torcido y se iguale lo escabroso, que se supriman desigualdades y se acorten distancias para que la salvación pueda llegar a tod@s”
• La Palabra de Dios se hace presente en la historia; en la historia de la humanidad y en cada una de nuestras historias personales y comunitarias.
• La humanidad sigue necesitando de hombres y mujeres que nos ayuden a escuchar la voz de Dios.
• Será Navidad, si al abrir nuestros oídos a la Palabra del Señor nos disponemos a decir: “Que se eleven los baches del subdesarrollo y la pobreza; que desciendan los montes de la injusticia y el egoísmo; que se enderezcan las curvas de la mentira, y la marginación; que se allanen los senderos de la relación entre las personas”.
• Si los caminos se allanan, la salvación de Dios en persona llegará. Viene por los caminos rectos de la humildad, de la Paz, de la pobreza y del Amor. AMÉN

• O R A C I Ó N
• ¡Ven, Señor Jesús!
Han pasado dos mil años y ya ves cómo andamos, Señor.
Un año más, a la espera de tu venida. Un año más, acallando con esperanza y fuerza las voces de l@s que gritan: esto no tiene arreglo.
Un año más nos ponemos en camino y vienen y nos alcanzan desde siglos atrás: Isaías, Juan Bautista, María. Nos acompañan en el camino, nos ayudan a decir, a gritar, a cantar: “VEN, SEÑOR JESÚS, VEN”.
• Isaías nos dice: El desierto reverdecerá, la estepa florecerá…
Animad a l@s desesperanzad@s y cobardes de corazón.
* Escuchamos a Juan, el Precursor: convertíos, ya viene, ya está cerca, preparad el camino al Señor, allanad sus senderos. Juan, nos invita a tomar en serio, a recorrer con austeridad, el camino del ADVIENTO.
* Y aquí está a nuestro lado, ella, MARÍA. Nuestra Señora de la esperanza, que nos
trae la LUZ.
* Lo sabemos, Señor; la tarea del Adviento no es sólo pedir tu venida, es allanar las sendas, es arreglar los caminos. Es encender luces de esperanza.
¡VEN, SEÑOR JESÚS! TE NECESITAMOS.

* SEGUIMOS ORANDO: GRACIAS, SEÑOR
Gracias, Señor,
porque me invitas a allanar los senderos,
a preparar el camino para que vengas.
Gracias, Señor,
porque quieres contar conmigo.
Gracias, Señor,
porque quieres entrar en mi casa
y hacer de ella una morada nueva.
Gracias, Señor,
porque te acuerdas de nosotros
y de mí,
y te pones en el camino
por el que yo voy caminando,
para que te encuentre
porque tú me has encontrado.
Gracias, Señor,
porque vienes,
porque estás,
porque estarás. Gracias, Señor. Amén.

• O R A C I Ó N
• Jesús Del Adviento, humanidad divina. Salvación nuestra:
Nos disponemos a recordar tu venida a nuestro mundo;
Hace tiempo que dijimos sí a tu Reino; pero seguimos resistentes a tu mensaje y a tu vida; necesitamos renovar el bautismo que nos vinculó con el Padre y contigo, necesitamos que tu Espíritu venga en ayuda nuestra para que nos recuerde:
el amor incondicional que nos tienes; despierte en nosotr@s los deseos de justicia, bondad, fraternidad, verdad, paz… AMÉN
• Z U R I Ñ E

I DOMINGO DE ADVIENTO, 02 DE DICIEMBRE DE 2012

ESTAMOS SALVADOS, PERO NO NOS HEMOS ENTERADO TODAVÍA

Lc 21, 25-28 y 34-36

FRAY MARCOS

FE ADULTA

INTRODUCCIÓN

Con el primer Domingo de Adviento, comenzamos el nuevo año litúrgico que es una puesta en escena de los acontecimientos que dieron lugar al cristianismo. De la misma manera que en la vida normal, se inventó el teatro para escenificar las relaciones sociales y así poder comprenderlas mejor, así en el ámbito religioso, escenificamos las experiencias religiosas de nuestros antepasados. Para nosotros la figura clave es Jesús, por eso el año litúrgico se desarrolla en torno a su vida.

No tiene mayor importancia que Jesús haya nacido el 25 de diciembre o en cualquier otro día del año. Como tampoco la tiene que haya nacido en el año 1 ó en el año 5 antes de Cristo. Lo importante es descubrir que la esencia de nuestra religión tuvo su origen en la experiencia humana del hombre Jesús.

Empezamos con los cuatro domingos de Adviento, como preparación para celebrar el momento más importante de ese proceso que terminó en la religión cristiana. No nos debe extrañar la increíble riqueza de los textos litúrgicos de este tiempo de Adviento. Ello se debe a que el pueblo de Israel vivió toda su historia como tiempo de adviento, es decir, como una continua espera.

Pero también el pueblo cristiano, vive las expectativas de la llegada definitiva del Reino de Dios. Por eso, tanto el AT, como el NT, están plagados de textos bellísimos sobre este tema fundamental en toda la Escritura. Nosotros encontramos una dificultad a la hora de entender estos textos, porque están escritos desde unas expectativas completamente diferentes y en un lenguaje extraño. Sin embargo el mensaje es simple: Pase lo que pase, debemos tener total confianza en Dios que salva siempre.

EXPLICACIÓN

Tal vez nos produzca una cierta confusión el hecho de que la liturgia apunta en una doble dirección. Por una parte, nos invita a estar en vela para la venida futura y definitiva de Cristo. Por otra, nos invita a prepararnos a celebrar dignamente la primera venida, es decir, su nacimiento como ser humano. Ambas perspectivas son hoy problemáticas. Celebrar el nacimiento de Jesús como acontecimiento histórico, no servirá de nada si no nos sentimos implicados en lo que significó su propia vida. Entender literalmente la segunda venida, será echar balones fuera por el otro extremo.

Esos dos extremos serán referencias importantes, solo si nos llevan a afrontar adecuadamente el presente. No tiene sentido hablar hoy del fin del mundo ni de catástrofes futuras. Ni siquiera de la «futura venida de Cristo». Lo importante no es que vino, ni que vendrá, sino que viene en este instante. Hablar hoy del futuro en cualquiera aspecto es ponerse fuera de juego y no aceptar el verdadero mensaje de las lecturas. Quedarse en la celebración de un hecho histórico, no cambiará nada en mi vida.

Debe hacernos pensar el hecho de que los Judíos esperaron durante dieciocho siglos la liberación. Y cuando llegó Jesús con su oferta de salvación, la rechazaron porque no era lo que ellos esperaban.

La venida del Mesías no fue suficiente para los judíos, porque no esperaban esa salvación, pero tampoco fue suficiente para los primeros cristianos, también judíos, que siguieron esperando la «segunda venida» en la que sí se realizará la verdadera salvación, porque entonces vendrá «con gran poder y gloria».

Aún hoy, seguimos esperando una salvación a nuestra medida, no la que realmente trajo Jesús, que es la que Dios quiere para nosotros. Si comprendiéramos que Dios ya nos ha dado todo lo que puede darnos, dejaríamos de esperar que Dios venga a «hacer» algo para salvarnos.

A todos nos resulta muy complicado abandonar una manera de ver a Dios que nos da seguridades, que es lo único que nos importa de verdad. Preferimos seguir pensando en el Dios todopoderoso que actúa a capricho, donde quiere, cuando quiere, y desde fuera. Solo requiere de nosotros que cumplamos, también externamente, sus mandamientos.

Desde esta perspectiva nos sentimos forzados a hacer lo que nos parece que le agrada y de otra, a esperar con miedo a que en el momento último nos coja confesados. De esa manera no hay forma de hacer presente el Reino de Dios que está dentro de nosotros. Y además, nos quedamos tan frescos, echando la culpa de que no estemos salvados, a Dios que es demasiado cicatero a la hora de concedernos lo que tanto deseamos.

Dios está viniendo siempre. Si el encuentro no se produce es porque estamos dormidos o, lo que es peor, con la atención puesta en otra parte. La falta de salvación se debe a que nuestras expectativas van en una dirección equivocada. Esperamos actuaciones espectaculares por parte de Dios. Esperamos una salvación que se me conceda como un salvoconducto, y eso no puede funcionar.

Da lo mismo que la esperemos aquí o para el más allá. Lo que depende de mí no lo puede hacer Dios ni lo puede hacer otro hombre. Esta es la causa de nuestro fracaso. Esperamos que otro haga lo que solamente yo puedo hacer.

Dios es la salvación y ya está en mí. Lo que de Dios hay en mí es mi verdadero ser. No tengo que conseguir nada ni cambiar nada en mí. Simplemente tengo que despertar y descubrirlo. Tengo que salir del engaño de creer que soy lo que no soy.

Esta vivencia me descentra de mí mismo y me proyecta hacia los demás; me identifica con todo y con todos. Mi falso ser, mi ego, mi individualidad se disuelve. Esa experiencia de salvación tendrá consecuencias irreversibles en mi comportamiento con los demás y con las cosas, que ahora, hecho el descubrimiento, forman parte de mí mismo. Dios no me salva como recompensa a mis actos. Mis obras serán la consecuencia de la salvación que Dios me da.

En las primeras comunidades cristianas se acuñó una frase, repetida hasta la saciedad en la liturgia: «Marañatha» = ¡Ven, Señor Jesús! Vivieron en la contradicción de una escatología realizada y una escatología futura.

«Ya, pero todavía no». Hay que tener mucho cuidado a la hora de entender estas expresiones. «Ya», por parte de Dios, que nos ha dado ya todo lo que necesitamos para esa salvación. Si no fuera así, se convertiría en un tirano. «Todavía no», por nuestra parte, porque seguimos esperando una salvación a nuestra medida y no hemos descubierto el alcance de la verdadera salvación, que ya poseemos. Aquí radica el sentido del Adviento. Porque «todavía no» estamos salvados, tenemos que tratar de vivir el «ya». Eso nunca lo conseguiremos si nos dormimos en los laureles.

Jesús apunta hacia una salvación muy distinta de la que esperamos. «He venido para que tengan vida y la tengan abundante.» ¿Cuál es la tierra prometida que nosotros esperamos hoy? Como los judíos, ¿esperamos una tierra que mane leche y miel, es decir mayor bienestar material, más riquezas, más seguridades de todo tipo, poder consumir más? Seguimos apegados a lo caduco, a lo transitorio, a lo terreno. Seguimos convencidos de que la felicidad está en el consumo. La liturgia nos propone cuatro domingos para prepararnos. Los comercios adelantan más cada año la oferta de productos navideños…

La confianza, la esperanza, la paz, la ilusión la tengo que mantener aquí y ahora, a pesar de todas las apariencias. No debemos esperar que el mundo cambie para alcanzar la verdadera salvación. Confiar, creer es ya cambiar el mundo. Si no es así, estoy confiando en el ídolo. Siempre tendemos a ver la presencia de Dios en los acontecimientos favorables, y pensar que Dios está alejado de nosotros cuando las cosas no van bien. Esa es la interpretación de la historia que hizo el pueblo judío. Jesús dejó muy claro que Dios está siempre ahí, pero se manifiesta con rotundidad en la cruz, aunque sea difícil descubrirlo.

El Adviento no me invita a mirar hacia fuera: pasado y futuro, sino a mirar hacia dentro. Si consigo que nada de lo que tengo me ate y me desligo de lo que creo ser, aparecerá mondo y lirondo mi verdadero SER. Solo ahí puedo encontrar la auténtica felicidad.

¡Qué nos está pasando! Celebramos con inmensa alegría el nacimiento de una nueva vida, pero seguimos despidiendo a nuestros muertos con un «funeral». Debemos atrevernos a no ver el fin de una vida como un fracaso. Al final del camino, nada de lo que eres en tu esencia, se ha truncado. Eso es lo que se desprende del evangelio. Eso es lo que Jesús predicó y vivió.

Meditación-contemplación

Dios viene, pero no de fuera.
Jesús vuelve, pero no se ha ido.
Hay que superar los conceptos de pasado y de futuro.
Solo así entrarás en la dinámica de una auténtica revelación.

…………….

Dios es siempre el mismo, no puede cambiar.
Está en la historia, y a la vez, más allá de la historia.
Descúbrelo en lo hondo de tu ser y aparecerá a través de ti.
No tienes nada que esperar de fuera.

…………….

No tiene nadie que venir a salvarte.
Tienes que descubrir que estás salvado desde siempre y para siempre.
Lo que te llegue de fuera ni aumenta ni disminuye esa salvación.
Pero puede ayudarte o impedir que la descubras y la vivas.

……………

Fray Marcos

 

ABENDUALDIKO I. IGANDEA 2012ko ABENDUAREN 2a, Luc. 21,25-28. 34-36

HASERREA ETA ESPERANTZA

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Hautsezineko konbentzimendu bat du sostengu, hasieratik beretik, Jesusen jarraitzaileen fedeak: Jainkoak arnasturik, bere behin betiko askapenera bideratua da giza historia. Gizakiaren jasanezineko kontraesanek eta aro guztietan burutzen diren izugarrikeriek ezin suntsi dezakete gure esperantza.

Geure sostengu dugun mundu hau ez da behin betikoa. Egun batean, kreazio osoak agertuko ditu azkenera iritsi delako «seinaleak», gutako inork imajina edo uler ez dezakeen bizi berri eta askatu bati lekua uzteko.

Ebanjelioek jasoa dute Jesusen gogoeta bat aldien azken honetaz. Era paradoxikoan, Jesusek ez du jarri bere arreta momentu hartan gertatuko diren «gertaera kosmikoetan». Bere xedea, horizonte horren aurrean, bere jarraitzaileei argi eta azti bizitzeko estilo bat proposatzea du Jesusek.

Historiaren azkena ez da izango nahas-mahas edo kaos bat, ez da izango bizitza suntsitzea, erabateko heriotza. Argi eta ilun artean, geure bihotzaren deiak entzunez nahiz geure baitan dugun alde hobenari ezentzuna eginez, bide eginez goaz fededunok astiro «Jainkoa» deitzen dugun errealitatearen azken misteriorantz.

Ez genuke bizi behar beldurrak edo larriak jota. «Azken eguna» ez da izango sumindura- edo mendeku-eguna, baizik askapen-eguna. Hitz harrigarri hauekin laburbildu du Lukasek Jesusen pentsaera: «Jaiki zaitezte, jaso burua; hurbil da zuen askapena». Soilik orduan ezagutuko dugu egiaz nola maite duen Jainkoak mundua.

Geure konfiantza indarberritu beharra dugu, bihotza goratu eta esperantza esnatu beharra. Egun batean, finantza-botereek lur joko dute. Boteretsuen zorakeriarenak egingo du. Gerlen, krimenen eta genozidioen biktimak biziko dira. Mundua gizatasun handiagoko egin nahia eta ahalegina ez dira galduko betiko.

Bere jarraitzaileei, beren barnean astindu bat eman nahi die Jesusek. «Zabiltzate kontuz: ez dakizuela burua moteldu». Ez zaiteztela bizi zoroak bezala. Ez zaiteztela bizi azalkeriari eta gehiegikeriari emanik. Eutsi bizirik haserreari. «Bizi beti erne». Ez zabartu. Bizi azti eta erantzukizunez. Ez aspertu. Bizi beti tentsio bizian.

Nola ari gara bizitzen aldi hau, zaila ia guztientzat, estua askorentzat, ankerra ezintasunean murgilduak direnentzat? Erne bizi al gara? Ala lo? Kristau-elkarteetan haserrea eta esperantza arnastu behar ditugu. Eta bakarra da bidea: etsipenean, amorruan eta umilazioan murgildurik, ezer gabe gelditzen ari direnen ondoan bizitzea.

I Adviento (C) Lucas 21,25-28. 34-36

INDIGNACIÓN Y ESPERANZA

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

ECLESALIA, 28/11/12.- Una convicción indestructible sostiene desde sus inicios la fe de los seguidores de Jesús: alentada por Dios, la historia humana se encamina hacia su liberación definitiva. Las contradicciones insoportables del ser humano y los horrores que se cometen en todas las épocas no han de destruir nuestra esperanza.

Este mundo que nos sostiene no es definitivo. Un día la creación entera dará «signos» de que ha llegado a su final para dar paso a una vida nueva y liberada que ninguno de nosotros puede imaginar ni comprender.

Los evangelios recogen el recuerdo de una reflexión de Jesús sobre este final de los tiempos. Paradójicamente, su atención no se concentra en los «acontecimientos cósmicos» que se puedan producir en aquel momento. Su principal objetivo es proponer a sus seguidores un estilo de vivir con lucidez ante ese horizonte.

El final de la historia no es el caos, la destrucción de la vida, la muerte total. Lentamente, en medio de luces y tinieblas, escuchando las llamadas de nuestro corazón o desoyendo lo mejor que hay en nosotros, vamos caminando hacia el misterio último de la realidad que los creyentes llamamos «Dios».

No hemos de vivir atrapados por el miedo o la ansiedad. El «último día» no es un día de ira y de venganza, sino de liberación. Lucas resume el pensamiento de Jesús con estas palabras admirables: «Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación». Solo entonces conoceremos de verdad cómo ama Dios al mundo.

Hemos de reavivar nuestra confianza, levantar el ánimo y despertar la esperanza. Un día los poderes financieros se hundirán. La insensatez de los poderosos se acabará. Las víctimas de tantas guerras, crímenes y genocidios conocerán la vida. Nuestros esfuerzos por un mundo más humano no se perderán para siempre.

Jesús se esfuerza por sacudir las conciencias de sus seguidores. «Tened cuidado: que no se os embote la mente». No viváis como imbéciles. No os dejéis arrastrar por la frivolidad y los excesos. Mantened viva la indignación. «Estad siempre despiertos». No os relajéis. Vivid con lucidez y responsabilidad. No os canséis. Mantened siempre la tensión.

¿Cómo estamos viviendo estos tiempos difíciles para casi todos, angustiosos para muchos, y crueles para quienes se hunden en la impotencia? ¿Estamos despiertos? ¿Vivimos dormidos? Desde las comunidades cristianas hemos de alentar la indignación y la esperanza. Y solo hay un camino: estar junto a los que se están quedando sin nada, hundidos en la desesperanza, la rabia y la humillación.

* ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc.21,25-28;34-36)

• A D V I E N T O
• De nuevo comenzamos el ADVIENTO, tiempo de evaluar, de hacer el balance de nuestras vidas y con nueva ilusión reemprender de nuevo el camino de conversión.
Tod@s sabemos que adviento significa “venida”, pero tenemos que recordar que el adviento nos ayuda a revivir tres venidas, muy distintas entre sí. En la primera venida recordamos el nacimiento de Jesús de Nazaret y no nos podemos quedar aquí, hay que caminar.
La siguiente venida, es la venida de la presencia de Dios, reconocida ahora entre nosotr@s en la Escritura, en la Eucaristía y en la comunidad. Así se hace presente Jesús en nuestras vidas, eternamente con nosotros. El Dios-con-nosotr@s.
• La última venida a la que apunta el adviento es la “segunda venida”, la parusía… Jesús prometió, y el cristiano cree, que el Hijo regresará en gloria al final de los tiempos.
• Esta es la venida que esperamos. Entonces el reino de Dios, por el que nos afanamos con todas nuestras fuerzas, llegará en plenitud.

• DOMINGO I DE ADVIENTO. – C –
(Diciembre 2 de 2012)

• Todo el adviento está marcado por la llamada a ver y descubrir. A ver los detalles y los brotes de la vida y esto depende de las actitudes de cada un@. Ya que corremos el riesgo de vivir embotad@s y adormecid@s por mil intereses inmediatos incapaces de despertarnos al sentido más profundo de la vida.

• La 1ª parte del Evangelio de hoy, con su lectura apocalíptica, nos sugiere una situación difícil, etapas duras, como la que estamos viviendo en el presente, pero el evangelista nos invita a vivir con esperanza, con optimismo; Jesús nos ha redimido. “Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.”

• Nosotr@s, comunidad cristiana, no podemos contagiarnos del pesimismo ambiental: las dificultades, la crisis, el desaliento… no deben hacernos desfallecer, desilusionar. ¡No!. La llamada del Evangelio es de Esperanza, ilusión, de empuje a hacer todo lo que esté en nuestras manos para superar esta situación. Es tiempo de construir una realidad diferente, un mundo mejor, para tod@s. Un Reino de Dios.

• Sacudíos del sueño, la rutina. Es una llamada a vivir los signos de los tiempos y a la propia realidad personal. No basta con mirar al mundo, que si hay que hacerlo, pero hay que mirar también nuestro corazón. Preguntémonos en que tenemos que cambiar; cómo pasar de las esperas pasivas a la esperanza activa; cómo enraizarnos en la persona de Jesús para volver a nacer del Espíritu.

• O R A C I Ó N
• Jesús de Nazaret despierto y atento a la vida:
Iniciamos la preparación de la Navidad.
Para nosotr@s creyentes en ti, eres como una luz que esclarece nuestra esperanza.
Que alumbra y calienta nuestra actividad: vivir amando gratuitamente a tod@s.
Tus comunidades dedicamos cuatro semanas para recordar tu nacimiento. Es tu Espíritu que siempre nos anima a celebrar tu venida.
Hoy, primer domingo de adviento, queremos tomar conciencia del “momento en que vivimos”. De la situación del ser humano en nuestro mundo. Ilumina nuestra inteligencia para conocernos de verdad. Enciende nuestro corazón para sentir como tú las dolencias de nuestro mundo; dinamiza nuestra voluntad para despertarnos, levantarnos y trabajar para conseguir metas humanizadotas. ¡VEN, SEÑOR JESÚS! Te necesitamos. AMÉN.
*SEGUIMOS ORANDO EN ESTE PRIMER
DOMINGO DE ADVIENTO
* Jesús de Nazaret:
Empezamos hoy un nuevo año litúrgico:
Celebración de “tu venida con nosotr@s”. Tú, Hijo de Dios, encarnado, hecho hombre, viviendo la verdad de la vida; realizando y proponiendo un modo de vida verdaderamente humano; disfrutando y sufriendo nuestras limitaciones.
• A nuestro mundo sigue llegando tu Buena Noticia, manifestando tu Amor, respetuoso y libre, a toda persona.
• “Poneos en pie y levantad la cabeza”, nos dices constantemente, sed libres, y ayudar a levantarse al humillado y herido. No tengáis miedo, trabajad vuestros talentos.
• “Estad despiertos”. Para ver la realidad de la vida, comprenderla y actuar…
Esto es lo que deseamos: liberarnos de nuestras esclavitudes, mirar la vida conscientemente y sentir internamente tu presencia amorosa, comprensiva, esperanzadora.
Ayúdanos a vivir en la Esperanza y saberla contagiar. AMÉN.
Z U R I Ñ E

34 DOMINGO T.O., 25 DE NOVIEMBRE 2012, Jn. 18, 28-40

YO SOY… Y SOY REY, EN JESÚS QUIEREN DECIR LO MISMO

Escrito por Fray Marcos

FE ADULTA

Jn 18, 28-40

CONTEXTO

Es muy importante que tengamos una pequeña idea del momento y por qué motivo se instituyó esta fiesta. Fue Pío XI en 1925, cuando la Iglesia estaba perdiendo su poder y su prestigio acosada por la modernidad. Con esta fiesta se intentó recuperar el terreno perdido ante un mundo secular, laicista y descreído. En la encíclica se dan las razones para instituir la fiesta: recuperar el reinado de Cristo y de su Iglesia. Para un Papa de aquella época, era inaceptable que las naciones hicieran sus leyes al margen de la Iglesia y sin tener en cuenta su poder y sus directivas.

El contexto del evangelio es un jugoso diálogo entre Pilato y Jesús inmediatamente antes de condenarle a muerte. Es muy poco probable que sea histórico, pero eso no le resta nada de su importancia, todo lo contrario, nos está transmitiendo lo que una comunidad muy avanzada de finales del siglo I pensaba sobre Jesús. Dos breves frases puestas en boca de Jesús nos pueden dar la pauta de reflexión: «mi Reino no es de este mundo» y «yo para eso he venido, para ser testigo de la verdad».

EXPLICACIÓN

¿Qué significa un Reino que no es de este mundo? Se trata de una expresión que no podemos «comprender» porque todos los conceptos que podemos utilizar son de este mundo. ¿En qué estamos pensando los cristianos cuando después de estas palabras, nombramos a Cristo rey, no solo del mundo, sino del universo? Que me lo expliquen, porque soy incapaz de entenderlo.

Tal vez encontremos una pista en la otra frase: «he venido para ser testigo de la verdad». Pero solo si no entendemos la verdad como verdad lógica (adecuación de una formulación racional a la realidad) sino entendiéndola como verdad ontológica, es decir, como la adecuación de un ser a lo que debe ser según su esencia. Jesús siendo auténtico, siendo verdad, es verdadero Rey

Cuando los hebreos entran en contacto con la gente que vivía en ciudades, descubren las ventajas de aquella estructura social y los mismos israelitas piden a Dios un rey. Esto fue interpretado por los profetas como una traición (el único rey de Israel es Dios); pero al final tienen que ceder. El rey era el que cuidaba de una ciudad o de un pequeño grupo de pueblos. Tenía la responsabilidad de que hubiera orden en las relaciones sociales. Lo mismo les defendía de los enemigos, que se preocupaba de los alimentos, que impartía justicia. A lo largo del AT, se va espiritualizando esa idea del rey, llegándose a identificar con la del Mesías, y termina por ser la imagen clave para toda la apocalíptica. El final de la historia será un Reino de Dios que termina venciendo el reino del mal.

Solo en este contexto podemos entender la predicación de Jesús sobre el Reino de Dios. Sin embargo el contenido que él le da, es más profundo. En tiempo de Jesús, el futuro Reino de Dios se entendía como una victoria del pueblo judío sobre los gentiles y una victoria de los buenos sobre los malos. Jesús predica un reino de Dios muy distinto; un Reino del que nadie va a quedar excluido, y del que forman parte las prostitu¬tas, los pecadores, los marginados…

También los gentiles están llamados y muchos judíos se quedarán fuera. El Reino que Jesús anuncia no tiene nada que ver con las expectativas de los judíos de la época. Por desgracia tampoco tiene nada que ver con las expectativas de los cristianos de hoy.

El «poder» se presenta en los evangelios, como una tentación: «Te daré todo el poder de estos reinos y su gloria» (Lc 4, 6). En Juan, la multitud quiere llevárselo para proclamarle rey, pero él se marcha a la montaña, él solo. Toda la predicación de Jesús gira en torno al «Reino»; pero no se trata de un reino suyo, sino de «el Reino de Dios». Jesús nunca se propuso él mismo como objeto de su predicación. Es un error confundir el «reino de Dios» con el reino de Jesús.

La encíclica dice: «a Cristo le compete en sentido propio y estricto, como hombre, el título de Rey». ¿De qué reinado está hablando? Siempre que nos imaginamos a Jesús-el-Cristo separado de Dios, aunque sea sentado a su derecha, patinamos.

La característica fundamental del Reino predicado por Jesús es que ya está aquí, aunque no se identifica con las realidades mundanas. No hay que esperar a un tiempo escatológico, sino que ha comenzado ya, pero supera la idea de un reino externo: «No se dirá, está aquí o está allá, porque mirad: el reino de Dios está dentro de vosotros».

No se trata de preparar un reino para Dios, se trata de un reino que es Dios. Cuando decimos «reina la paz», no estamos diciendo que la paz tenga un reino. Se trata de hacer presente a Dios entre nosotros, siendo lo que tenemos que ser; pero después de haber descubierto a Dios reinando en lo más hondo de nuestro corazón.

No es un reino de personas físicas, sino de actitudes vitales. Cuando me acerco al que me necesita, hago presente el Reino de Dios y cuando me preocupo de mí pisoteando a los demás, excluyo de mí y de mi entorno el Reino.

En el evangelio que acabamos de leer podemos encontrar alguna pista para descubrir el verdadero sentido que puede tener esta fiesta. Cuando Pilato pregunta a Jesús si era rey, responde: «mi reino no es de este mundo… mi reino no es de aquí». Pilato no entiende nada. Nosotros lo hemos entendido mal. Para Juan, la palabra «mundo» tiene varios significados. Aquí no significa la materialidad de lo creado, sino la manera injusta como los hombres se relacionan entre sí.

Jesús es lo contrario de lo que se entiende por un rey. Es el reino del amor y de la entrega al servicio a los demás. Para reinar de esa manera no necesita ni soldados ni poder. Lo va a demostrar entregando su vida en la cruz. Estaremos en la verdadera perspectiva si no olvidemos que Jesús reinó desde la cruz. Aceptar la muerte como entrega total, es toda su gloria y todo su poder. Jesús hace presente el Reino que es Dios, cuando se olvida de sí mismo y pone todo lo que es al servicio de todos.

Otra clave para orientar bien esta fiesta puede ser lo que dice Jesús a Pilato. «Yo para eso he nacido, para ser testigo de la verdad». Pero ¡ojo! No se trata de morir por una doctrina teórica. Se trata de morir por el hombre. Se trata de dar testimonio de lo que es el hombre en su verdadera realidad.

El «Hijo de hombre» (único título que Jesús se aplica a sí mismo), nos da la clave para entender lo que pensaba de sí mismo. Se considera el hombre auténtico, el modelo de hombre, el hombre verdad. Su intención es que todos lleguen a identificarse con él. Jesús es la última referencia para todo el que quiera llegar a manifestar en su vida la verdadera calidad humana.

Poco después del párrafo que hemos leído, Pilato saca afuera a Jesús, después de ser azotado, y dice a la multitud: «Este es el hombre». Jesús no solo es el modelo de hombre, sino que exige a sus seguidores que demuestren con su vida, que responden al modelo que ven en él.

Jesús dice: «soy rey», no: soy el rey. Indicando así que todo el que se identifique con él, será también rey. Esa es la meta que Dios quiere para todos los seres humanos. Rey de poder solo puede haber uno. Reyes servidores debemos ser todos. No se trata de que un hombre reine sobre otro, sino de un Reino donde todos se sientan reyes porque todos están al servicio de todos. Como Jesús, debemos identificarnos con Dios hasta tal punto, que todo lo que haga manifieste mi verdadero ser y haga presente a Dios.

Mucho me temo que no sea este el sentido que le damos a la fiesta. Cualquier connotación que el título tenga con el poder, tergiversa el mensaje de Jesús. Una corona de oro en la cabeza y un cetro de brillantes en las manos de Jesús, son mucho más denigrantes que la corona de espinas y la caña que le pusieron los soldados. Si no nos damos cuenta de esto, es que estamos proyectando sobre Dios y sobre Jesús nuestros propios anhelos de poder.

Ni el «Dios todopoderoso» ni el «Cristo del Gran Poder» tienen absolutamente nada que ver con el evangelio. El Dios de Jesús es el «Abba», padre y madre que cuida de nosotros entregándonos todo los que Él es en cada instante. Ni se impone ni nos gobierna ni nos domina. Es esta realidad la que tenemos que descubrir y hacer presente en nuestra vida. Esto es también lo que tenemos que expresar en todas nuestras relaciones con los demás.

Meditación-contemplación

Dijo Jesús: yo he venido para ser testigo de la verdad.

Está hablando de la verdad ontológica.

No se refiere a verdades doctrinales o científicas.

Está hablando de la verdad de su ser.

…………..

Ser verdadero es lo contrario de ser falso.

Falso es todo aquello que aparenta ser una cosa

y en realidad es lo opuesto.

Ser Verdad es ser lo que somos sin falsearlo.

…………….

Lo que los demás ven en mí,

¿es lo que soy en lo hondo del mi ser?

El más alto objetivo de tu vida

es descubrir tu verdadero ser y manifestarlo en todo momento.

……..

Fray Marcos

 

34. IGANDEA URTEAN ZEHAR. JESUKRISTO GURE JAUNA, DIREN GUZTIEN ERREGEA-FIESTA DE CRISTO REY

EGIA ERAGIN

JOAN 18, 32-37

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, 21/11/12.- Jesusen kontrako auzia, Jerusalemera joatean, Pilato bizi ohi zen jauregian egin zuten segur aski. Han topo egin zuten, hogeita hamargarren urteko apirilaren goiz batean, Jesus izeneko akusatu babesgabe batek eta Erromako inperio-sistema boteretsuaren ordezkari batek.

Bien arteko solasaldia dakar Joanen ebanjelioak. Egia esateko, galdaketa baino gehiago, Jesusen hitzaldia dela ematen du, ebanjelariarentzat interesgarri diren gai batzuk argitzeko. Une jakin batean, aldarrikapen handi hau egin du Jesusek: «Honetarako etorri naiz ni mundura: egiaren lekuko izateko. Egiarena den orok entzuten du nire ahotsa».

Jesusen profeta-ibilbidea definitzen duen oinarrizko ezaugarri bat biltzen du baieztapen honek: Jainkoaren egian bizitzeko duen gogoa. Jesusek ez du egia esan bakarrik egiten, baizik eta bilatu egiten du egia eta, soilik, bere seme-alaba guztientzat gizatasun handiagoko mundua nahi duen Jainkoaren egia.

Horregatik, aginpidez mintzo da Jesus, baina agintekeria faltsurik gabe. Egiazaletasunez mintzo da Jesus, baina dogmatismorik gabe. Ez da mintzo beren egia ezarri nahi duten fanatikoak bezala. Ezta, hartan sinetsi gabe, beharturik defendatzen duten funtzionarioak bezala ere. Ez da sentitu sekula egiaren zaindari, baizik lekuko.

Jesusek ez du bihurtu propaganda Jainkoaren egia. Ez da baliatu hartaz bere probetxurako, baizik behartsuen defentsarako. Ezin jasan du gezurra edo bidegabekeria ezkutatzea. Ezin eroan du manipulazioa. Jesus horrela «ahotsik gabekoen ahots, eta ahots gehiegi dutenen kontrako ahots» (Jon Sobrino) bihurtu da.

Ahots hau inoiz baino beharrezkoagoa da krisialdi ekonomikoak harrapatua duen gizarte honetan. Egia ezkutatzea oinarri sendoenetako bat da, finantza-botere handien eta halakoen eskakizunen mende dagoen kudeaketa politikoaren jardueran. Gezurrean biziarazi nahi digute krisialdia.

Ahal duten guztia egiten dute krisiaren eragile nagusienen erantzukizuna ezkutatzeko, eta biktima ahulenen eta babesgabeenen sufrimenduari ezikusia egiten diote erarik makurrenean. Premia gorrikoa da krisialdia gizatartzea, sufritzen dutenen egia arretaren erdigune bihurtuz eta gero eta larriagoa den halakoen egoerari lehenengo ardura eskainiz.

Guztiei eskatzekoa den lehen egia da hori, gizatasunik gabe izan nahi ez badugu. Ororen aurreko datua da. Ezin hartu dugu ohiko gauzatzat gizon-emakume ahulenak betetzen ari diren giza bazterketa eta etsipena. Jesusi jarraitzen diogunok entzunarazi egin behar dugu haien ahotsa, eta, senak eraginda, haien defentsari eta laguntzari ekin. Egiarena den orok entzuten du Jesusen ahotsa.

 

Fiesta de Cristo Rey (B) Juan 18, 32-37

INTRODUCIR VERDAD

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, buenasnoticias@telefonica.net

ECLESALIA, 21/11/12.- El juicio contra Jesús tuvo lugar probablemente en el palacio en el que residía Pilato cuando acudía a Jerusalén. Allí se encuentran una mañana de abril del año treinta un reo indefenso llamado Jesús y el representante del poderoso sistema imperial de Roma.

El evangelio de Juan relata el dialogo entre ambos. En realidad, más que un interrogatorio, parece un discurso de Jesús para esclarecer algunos temas que interesan mucho al evangelista. En un determinado momento Jesús hace esta solemne proclamación: «Yo para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz».

Esta afirmación recoge un rasgo básico que define la trayectoria profética de Jesús: su voluntad de vivir en la verdad de Dios. Jesús no solo dice la verdad, sino que busca la verdad y solo la verdad de un Dios que quiere un mundo más humano para todos sus hijos e hijas.

Por eso, Jesús habla con autoridad, pero sin falsos autoritarismos. Habla con sinceridad, pero sin dogmatismos. No habla como los fanáticos que tratan de imponer su verdad. Tampoco como los funcionarios que la defienden por obligación aunque no crean en ella. No se siente nunca guardián de la verdad sino testigo.

Jesús no convierte la verdad de Dios en propaganda. No la utiliza en provecho propio sino en defensa de los pobres. No tolera la mentira o el encubrimiento de las injusticias. No soporta las manipulaciones. Jesús se convierte así en «voz de los sin voz, y voz contra los que tienen demasiada voz» (Jon Sobrino).

Esta voz es más necesaria que nunca en esta sociedad atrapada en una grave crisis económica. La ocultación de la verdad es uno de los más firmes presupuestos de la actuación de los grandes poderes financieros y de la gestión política sometida a sus exigencias. Se nos quiere hacer vivir la crisis en la mentira.

Se hace todo lo posible para ocultar la responsabilidad de los principales causantes de la crisis y se ignora de manera perversa el sufrimiento de las víctimas más débiles e indefensas. Es urgente humanizar la crisis poniendo en el centro de atención la verdad de los que sufren y la atención prioritaria a su situación cada vez más grave.

Es la primera verdad exigible a todos si no queremos ser inhumanos. El primer dato previo a todo. No nos podemos acostumbrar a la exclusión social y la desesperanza en que están cayendo los más débiles. Quienes seguimos a Jesús hemos de escuchar su voz y salir instintivamente en su defensa y ayuda. Quien es de la verdad escucha su voz. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).