* ORAR CON EL EVANGELIO:(Lc.2,16-21)

• SANTA MARÍA MADRE DE DIOS –
Enero 1 de 2013

• La Liturgia de Año Nuevo está llena de esperanza y confianza. Dios nos Bendice. Dios nos regala su bendición a cada un@ de nosotr@s, pero también a la humanidad, sedienta de Bendición, ansiosa de Paz. De esa Paz que es don y tarea, donde tod@s estamos convocados. Una Paz que se apoya en la justicia, en el perdón, en la verdad…

• SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS.
* Es la fiesta central de este día, Y a Ella dirigimos hoy nuestra mirada y nuestra oración. Ella es la primera de tantas “madres coraje” que han conocido, escuchado y seguido a Jesucristo. Desde el SÏ incondicional a Dios que afecta a toda la existencia entendemos su vida sencilla, luchadora, discreta y profética, contemplativa y arriesgada. Ella ha sabido mirar la realidad con el cariño con que Dios la mira, se ha fijado en los favoritos del Padre, los pequeños, y ha apostado toda la vida en el proyecto de Dios.
* Hoy le pedimos que nos enseñe a mirar la vida con un corazón abierto y agradecido, que nos ayude a seguir los pasos de su Hijo y ha construir la gran familia de los Hijos de Dios.
* Dios nos bendice, hoy y siempre. ¡FELIZ AÑO NUEVO!
que cada día esté lleno de su Amor; que en cada jornada de este año que comienza descubramos su llamada; que en todo momento seamos trabajadores de un mundo como El sueña: Un mundo en PAZ Y CON PAN Y TRABAJO PARA TOD@S.

•ORACIÓN A MARÍA MADRE DE DIOS
Y MADRE NUESTRA

* María, Madre sencilla, mujer del pueblo, que sabes escuchar y estás pendiente cuando la gente quiere contarte algo, escucha nuestra oración en este día en que te recordamos.
* No pretendemos que nos libres de nuestros problemas. No deseamos olvidar que la vida hay que vivirla aunque haya momentos difíciles; queremos estar preparad@s para todo.
* Nos hace falta esa confianza, esa Fe que Tú tienes en Dios. Nuestras fuerzas a veces, parecen desfallecer.
* En el Evangelio, en la Historia te vemos siempre callada, humilde, como si fueras cobarde ante la vida. Pero es ahí, en tu sencillez, donde está tu valor más importante y a nosotr@s nos cuesta mucho ser sencill@s
* Sabemos que intercedes delante de Dios, que tu palabra y tus consejos sí valen. Intercede por nosotr@s delante de nuestro Padre Dios y ayúdanos a seguir fielmente el camino de tu Hijo, a que nuestra vida dé buenos frutos.
Que el Espíritu nos ilumine para que a través del año que comenzamos vivamos como hij@s de Dios y como herman@s. Así se hará un año feliz y de paz.
Demos gracias a Dios por haber hecho la maravilla de María, Madre de su Hijo y Madre nuestra. Que nos fijemos en Ella para imitarla y le supliquemos que nos muestre a Jesús “fruto bendito de su vientre”. AMÉN
• * * * * * *
“Entramos en un nuevo año”.
Tomamos conciencia de que la situación del mundo en pleno éxodo, no nos puede dejar impasibles. Sabemos que la fuerza nos viene del Dios de la Encarnación, nuestro gran tesoro a compartir, Jesús, la Palabra viva, que ha venido para que tod@s tengan vida y vida en abundancia. . Vivir esta espiritualidad de Encarnación, compartirla, es el regalo que podemos hacer al mundo, es la fuente de nuestra energía.
¡FELIZ AÑO NUEVO! ¡URTE BERRI ON!
• ZURIÑE

LA SAGRADA FAMILIA, 30 de Diciembre de 2012, Lc. 2,41-52 y Lc. 2,16-21

Escrito por Fray Marcos

Lc 2, 41-52 / Lc 2, 16-21

EL EVANGELIO NO «SACRALIZA» NINGÚN MODELO DE FAMILIA

CONTEXTO histórico

Vamos a hacer un pequeño análisis de lo que era la familia en tiempo de Jesús. Solo así estaremos en condiciones de comprender lo que nos dice el evangelio. En aquel tiempo no existía la familia nuclear, formada por el padre la madre y los hijos. En su lugar encontramos el clan o familia patriarcal. El control absoluto pertenecía al varón más anciano. Todos los demás miembros: hijos, hermanos, tíos, primos, esclavos formaban una unidad sociológica. Este modelo ha persistido en toda el área mediterránea durante miles de años. Cuando un miembro varón se casaba, la esposa entraba a formar parte de su familia, olvidándose de la suya propia. La ceremonia principal de la boda consistía en conducir a la novia desde la casa de su padre a la casa del novio (aquí «casa» tiene el significado de clan).

Todos los miembros de la familia, formaban una unidad de producción y de consumo. Pero la riqueza básica del clan era el honor. Sus miembros estaban obligados a mantenerlo por encima de todo. La vergüenza de un miembro era la vergüenza de toda la familia. Por eso el deber primero de todos y de cada uno, era mantener el estatus social limpio de toda sospecha. No era sólo una cuestión social, sino también económica. Las relaciones económicas eran inconcebibles al margen de la honorabilidad y el prestigio familiar. Era vital para el clan que ningún miembro se desmandara y malograra el bienestar de toda la familia. Esto no quiere decir que no tuvieran los esposos relaciones especiales entre ellos y con los hijos. Incluso podían tener su casa propia, pero nunca gozaban de independencia.

Esta perspectiva nos permite comprender mejor algunos episodios de los evangelios. El que acabamos de leer es un ejemplo. Desde la idea de una familia formada por José, María y Jesús, es incomprensible que se volvieran de Jerusalén sin darse cuenta de que faltaba Jesús. Si todo el clan (treinta – cincuenta personas) sube a Jerusalén, como familia, los varones estarían juntos, las mujeres también y los jóvenes andarían por su lado, sin preocuparse demasiado los unos de los otros, porque la seguridad la daba el grupo.

Otros pasajes también se explican mejor desde esta perspectiva: (Mc 3, 20-21) «Al enterarse ‘los suyos’ se pusieron en comino para echarle mano, pues decían que había perdido el juicio». Lo que pretendía su familia era impedir que siguiera por el camino que había emprendido. Trataban de evitar una catástrofe, para él y para todo el clan. El tiempo les dio la razón.

Un poco más adelante (Mc 3, 31-34): «Una mejer dice a Jesús: tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan. Jesús contestó: Y ¿quiénes son mi madre y mis hermanos? De una manera clara se nos está diciendo que para llevar a cabo su obra, Jesús tuvo que romper con su clan, lo cual no supone para nada que rompiera con sus padres. Este episodio lo recoge también (Mt 12, 46-50) y (Lc 8,19-21).

Hay otro aspecto que también se explica mejor desde este contexto. La costumbre de casarse muy jóvenes (las mujeres a los 12 -13 años y los hombres a los 13-14). Era vital adelantar la boda, porque a los cuarenta eran ya ancianos. En el ambiente que tenían que vivir, no era tan grave la inexperiencia de los recién casados, porque seguían bajo la tutela del clan. También la responsabilidad de criar y educar a los hijos era tarea colectiva, sobre todo de las mujeres.

Jesús no se sometió a ese control porque le hubiera impedido desarrollar su misión. Fijaros el ridículo que hacemos cuando en nombre de Jesús, predicamos una obediencia ciega, es decir, irracional, a personas o instituciones. Cuando creemos que el signo de una gran espiritualidad, es someter la voluntad a otra persona, dejamos de ser nosotros mismos. La explicación que acabo de dar, pretende armonizar la responsabilidad de Jesús con su misión y el cariño entrañable que tuvo que sentir, sobre todo por su madre.

El relato evangélico que acabamos de leer, está escrito ochenta años después de los hechos; por lo tanto no tiene garantías de historicidad. Sin embargo, es muy rico en enseñanzas teológicas. No hay nada de sobrenatural ni de extraordinario en lo narrado. Se trata de un episodio que revela un Jesús que empieza a tomar contacto con la realidad desde su propia perspectiva. Justo a los doce años empezaban a ser personas, a tomar sus propias decisiones y a ser responsables de sus propios actos.

Sentado en medio de los doctores. Los doctores no tienen ningún inconveniente en admitirle en el «foro de debate». Tiene ya su propio criterio y lo manifiesta. Sus padres no entienden nada. No es difícil imaginar que sus padres no lo comprendieran. La verdad es que fue, para casi todos los que le conocieron incomprensible la calidad humana del que se llamaría a sí mismo hijo de hombre.

Lucas está preparando lo que va a significar toda la vida pública, adelantando una postura que no es de niño, sino de persona responsable y autónoma. Sigue el texto diciendo: siguió bajo su autoridad, pero ya ha dejado claro que su misión va más allá de los intereses de su clan.

La última referencia es también un aldabonazo a nuestro empeño en hacerle Dios antes de tiempo. Dice el texto que Jesús crecía en estatura en sabiduría y en gracia ante Dios y los hombres.

Debemos buscar la ejemplaridad de la familia de Nazaret donde realmente está, huyendo de toda idealización que lo único que consigue es meternos en un ambiente irreal que no conduce a ninguna parte. Sus relaciones, aunque se hayan desarrollado en un marco familiar distinto del nuestro, pueden servirnos como ejemplo a nosotros, en nuestro propio modelo de familia.

Lo importante no es la clase de institución familiar en que vivimos, sino los valores humanos que desarrollamos. Jesús predicó lo que vivió. Si predicó la entrega, el servicio, la solicitud por el otro, quiere decir que primero lo vivió. El marco familiar es el primer campo de entrenamiento para todo ser humano. El ser humano nace como proyecto, que tiene que ir desarrollándose a lo largo de toda la vida con la ayuda de los demás.

Debemos tener mucho cuidado de no sacralizar ninguna institución. Las instituciones son instrumentos que tienen que estar siempre al servicio de la persona humana. Ella es el valor supremo. Las instituciones ni son santas ni sagradas.

Con demasiada frecuencia se abusa de las instituciones para conseguir fines ajenos al bien del hombre. Entonces tenemos la obligación de defendernos de ellas. No son las instituciones las culpables sino algunos seres humanos que se aprovechan de ellas para conseguir sus propios intereses a costa de los demás.

No se trata de echar por la borda una institución por el hecho de que me exija esfuerzo. Todo lo que me ayude a crecer en mi verdadero ser, me exigirá esfuerzo. Pero nunca puedo permitir que la institución me exija nada que me deteriore como ser humano.

La familia sigue siendo hoy el marco privilegiado para el desarrollo de la persona humana, pero no sólo durante los años de la niñez o juventud, sino durante todas las etapas de nuestra vida. El ser humano solo puede crecer en humanidad a través de sus relaciones con los demás. La familia es el marco insustituible para esas relaciones profundamente humanas. Sea como hijo, como hermano, como pareja, como padre o madre, como abuelo. En cada una de esas situaciones, la calidad de la relación nos irá acercando a la plenitud humana.

Los lazos de sangre o de amor natural debían ser puntos de apoyo para aprender a salir de nosotros mismos e ir a los demás con nuestra capacidad de entrega y servicio. Las relaciones familiares tenían que enseñarnos a dejar nuestro egoísmo.

En ninguna parte del NT se propone un modelo de familia, sencillamente porque no se cuestiona el modelo de familia existente en aquel tiempo. Debemos tener esto muy en cuenta cuando en nombre del evangelio queremos imponer un modelo determinado de familia. La predicación de Jesús no va encaminada nunca a defender las instituciones, sino a las personas que la forman. En cualquier modelo de familia lo importante es el amor, que Jesús predicó y que debemos desarrollar en cualquier circunstancia que la vida nos plantee.

Meditación-contemplación

No sería mala idea hacer hoy la meditación todos juntos en familia.

Piensa: ¿Qué sería yo sin los demás?

Nada, absolutamente nada. Ni siquiera mi existencia sería posible.

Si los que te rodean han hecho posibles que tú seas,

¿es mucho pedir, que tú ayudes a los demás a ser?

………………………………..

¿Cómo podría la araña tejer su tela si no tuviera puntos de apoyo para fijar su trama?

Tu vida depende de esos puntos de apoyo.

Deja que otros se apoyen en ti para tejer su propia vida.

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La familia es el primer campo de entrenamiento para alcanzar humanidad.

No dejes de entrenarte cada día.

Pero la verdadera batalla hay que ganarla en la relación con los de fuera.

Deja que todos encuentren en ti un apoyo para seguir viviendo.

Es la única manera de vivir tú a tope.

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FAMILIA SANTUA-LA SAGRADA FAMILIA, 30 de Diciembre de 2012, Lk. 2, 41-52

BESTE TANKERA BATEKO FAMILIA

Lukas 2, 41-52

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, 26/12/12.- Katolikoen artean senez bezala defenditzen da familiaren balioa, baina ez diogu ematen beti familia-egitasmoaren eduki konkretuaz gogoeta egiteari, Ebanjelioaren arabera hartuz eta biziz. Nolakoa izango litzateke Jesusengan inspiratutako familia bat?

Jesusen arabera, Kreatzailearen misterioan du jatorria familiak; emakumea eta gizonezkoa «haragi bakarra» izatera erakartzen ditu Kreatzaileak, beren bizitza partekatuz, batak besteari buru-eskaintza eginez, maitasun aske eta doakoak arnasturik. Hau da lehenengo gauza, eta erabakitzailea. Gurasoen maitasun-esperientzia honek sor dezake familia osasuntsua.

Beren maitasunaren dei sakonari jarraituz, bizi berri baten sorburu bihurtzen dira gurasoak. Horixe dute beren eginkizunik kilikagarriena. Beraien maitasunari sakontasun eta horizonte berri bat ematen ahal dizkiona. Beraien egintza sortzailea, munduan, betiko sendotzen ahal duena.

Seme-alabak erregalu bat dira eta erantzukizun bat. Erronka zaila baina atsegin parerik gabea. Jesusen jarduerak, beti jende txikia defendituz eta haurrak besarkatuz eta bedeinkatuz, oinarrizko jarrera iradokitzen du: munduko ibilaldia hasten dutenen bizitza hauskorra defenditzea. Ezin eskainiko die inork ezer hoberik.

Familia kristau batek esperientzia berezi bat bizitzera jotzen du gaur egungo gizarte honetan, axolagabe eta agnostiko honetan: bere sutondoa Jesusen arabera eraikitzera. «Bi edo hiru nire izenean elkartzen direnean, han nagoke ni haien artean». Jesus da familiaren bizitza sanoa arnasten, sostengatzen eta norabidetzen duena.

Familia, orduan, eremu pribilegiatu bihurtzen da, kristau-fedearen esperientziarik oinarrizkoenak bizitzeko: konfiantza Jainko Onberagan, gizakiaren adiskideagan; Jesusen biziera erakarle gertatzea; Jainkoaren egitasmoa aurkitzea, guztientzat mundu duinago, zuzenago eta maitagarriago bat eraikitzeko. Familian Ebanjelioa irakurtzea esperientzia erabakitzailea da honetarako guztirako.

Fede xume baina grinatsuaz Jesus bizi duten etxe batean, onarpen handiko familia hazten da, premiarik handiena dutenen sufrimenduaz sentibera, munduan gizatasun handiagoa ezartzeko konprometitua. Bere arazoetan hesitzen ez dena familia, baizik eta giza familia osoari irekia.

Problema desberdinek gainditurik ikusten du guraso askok gaur egun beren burua, eta bakartiegi, beren eginkizuna bete ahal izateko. Ez ote lukete jasotzen ahal laguntza zehatzago eta eginkorrago bat kristau-elkarteen aldetik? Guraso fededun askori on handia egingo lioke elkarrekin aurkitzeak, beren kezkak partekatzeak eta elkar sostengatzeak. Ez da jokabide ebanjelikoa gurasoei eginkizun heroikoak eskatu eta, ondoren, haien borrokaz eta buruhausteez axolagabe bizitzea.

Sagrada Familia (C) Lucas 2, 41-52
UNA FAMILIA DIFERENTE
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 26/12/12.- Entre los católicos se defiende casi instintivamente el valor de la familia, pero no siempre nos detenemos a reflexionar el contenido concreto de un proyecto familiar, entendido y vivido desde el Evangelio. ¿Cómo sería una familia inspirada en Jesús?

La familia, según él, tiene su origen en el misterio del Creador que atrae a la mujer y al varón a ser “una sola carne”, compartiendo su vida en una entrega mutua, animada por un amor libre y gratuito. Esto es lo primero y decisivo. Esta experiencia amorosa de los padres puede engendrar una familia sana.

Siguiendo la llamada profunda de su amor, los padres se convierten en fuente de vida nueva. Es su tarea más apasionante. La que puede dar una hondura y un horizonte nuevo a su amor. La que puede consolidar para siempre su obra creadora en el mundo.

Los hijos son un regalo y una responsabilidad. Un reto difícil y una satisfacción incomparable. La actuación de Jesús, defendiendo siempre a los pequeños y abrazando y bendiciendo a los niños, sugiere la actitud básica: cuidar la vida frágil de quienes comienzan su andadura por este mundo. Nadie les podrá ofrecer nada mejor.

Una familia cristiana trata de vivir una experiencia original en medio de la sociedad actual, indiferente y agnóstica: construir su hogar desde Jesús. “Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Es Jesús quien alienta, sostiene y orienta la vida sana de la familia.

El hogar se convierte entonces en un espacio privilegiado para vivir las experiencias más básicas de la fe cristiana: la confianza en un Dios Bueno, amigo del ser humano; la atracción por el estilo de vida de Jesús; el descubrimiento del proyecto de Dios, de construir un mundo más digno, justo y amable para todos. La lectura del Evangelio en familia es, para todo esto, una experiencia decisiva.

En un hogar donde se le vive a Jesús con fe sencilla, pero con pasión grande, crece una familia siempre acogedora, sensible al sufrimiento de los más necesitados, donde se aprende a compartir y a comprometerse por un mundo más humano. Una familia que no se encierra solo en sus intereses sino que vive abierta a la familia humana.

Muchos padres viven hoy desbordados por diferentes problemas, y demasiado solos para enfrentarse a su tarea. ¿No podrían recibir una ayuda más concreta y eficaz desde las comunidades cristianas? A muchos padres creyentes les haría mucho bien encontrarse, compartir sus inquietudes y apoyarse mutuamente. No es evangélico exigirles tareas heroicas y desentendernos luego de sus luchas y desvelos.

 

 

ORAR CON E EVANGELIO.Lc.2,41-52.

•FESTIVIDAD DE LA SAGRADA
FAMILIA.
* Diciembre 30 de 2012

* Tú tuviste una familia, Jesús De Nazaret. El sufrimiento y el dolor fueron raramente ausentes en tu casa, como en las nuestras; pero allí hubo Amor.
* Amor que soporta, que perdona, que olvida, que crea novedad cada día, que anima a seguir viviendo a pesar de todo, que rompe el egoísmo, fuente de dolor.
* ¡Haz, Jesús de Nazaret!, que nuestras familias sean signo de tu Amor. Sabemos que no es la facilidad el camino, que tú camino es siempre el que sube…
* Que sea el pan de nuestra mesa: “Hacer tu voluntad”. Que el pan nuestro, tu pan bendito, nunca falte en las familias.
* Haz que en nuestro mundo de incomprensiones y de lejanías no nos falte tu Amor.
Hemos sido llamad@s a la paz que supera todas las diferencias. La unidad familiar debe ser reflejo de la vida que Cristo desea para su Iglesia.
* Que la noche en familia sea menos noche hasta que lleguemos a tu día, que no conoce ocaso.

* ORACIÓN POR LAS FAMILIAS.

Madre de la esperanza, que en Belén diste a luz a Jesús.
Intercede por nosotros, para que en cada familia cristiana se viva el amor fiel a imagen de Jesucristo.
Que los jóvenes descubran lo que es el servicio.
Que la vida humana sea acogida y protegida con amor y entrega.
Que la Iglesia sea el hogar donde cada persona experimenta el abrazo de Dios.
Madre nuestra de la esperanza, enséñanos a crecer como personas y en la fe, a amar contigo y como Tú
Estrella del mar, brilla sobre nosotros y guíanos en nuestro camino para que la Iglesia y nuestras familias sean esperanza para la humanidad.
Vayamos a casa después de esta celebración, felices y contentos.
La familia de Nazaret es nuestro ejemplo. Y que esa sagrada familia: Jesús, María y José que hoy celebramos, se acuerde de las nuestras para que todos vivamos en paz y unidos. Amén.
• ORACIÓN AL FINAL DEL AÑO

• Gracias, Dios Padre de Misericordia, fuente de donde viene todo bien.
Hoy nos permites cerrar un año más y comenzar otro nuevo.
Gracias por el tiempo que nos das para crecer y caminar en tu búsqueda, para construir el mundo y caminar al lado de los hombres y mujeres.
Gracias por lo que hay de bueno a nuestro lado y en todo el universo.
Danos fuerza para ser fieles. Danos ganas de vivir y trabajar para que tu obra de creación no cese de multiplicarse en todo y por todos.
Danos la alegría de apreciar nuestro tiempo y sentirnos cercanos a tod@s.
Y perdónanos, Señor, nuestros pecados porque con frecuencia olvidamos tu Amor con nosotros. AMÉN
•¡ZORIONAK! ¡FELIZ AÑO NUEVO!
ZURIÑE

NAVIDAD, 25 de Diciembre de 2012, Jn 1, 1-18

LA ÚNICA EXPERIENCIA MÍSTICA POSIBLE ES LA DE UNIDAD

Fray Marcos
Fe Adulta

Jn 1, 1-18

El misterio de la encarnación que estamos celebrando es un misterio de amor. Por eso lo celebramos con la eucaristía que es el sacramento del amor. Si Dios me ama es porque es amor. Es decir, Dios, que es amor, está en mí. Ese amor es el fundamento de mi ser, o mejor es mi verdadero ser en lo que tiene de fundamento. Todo lo que no es Amor es secundario y accidental en mí. Dios está encarnado en todas sus criaturas y esa presencia es lo que les hace consistentes y lo que les da valor trascendente. El hombre puede descubrir esa realidad y vivirla conscientemente. Esa será su plenitud.

El comienzo del evangelio de Juan es un contrapunto al que hemos leído anoche de Lucas. Con él, la liturgia intenta nivelar la balanza para que no nos quedemos en la paja del pesebre y lleguemos de verdad a la sustancia del misterio de Navidad. Los dos relatos están hablando de lo mismo, pero el lenguaje es tan diverso que apenas podríamos sospechar que se refieren a la misma realidad. Ni uno ni otro hablan con propiedad, porque lo que estamos celebrando no puede encerrarse ni en imágenes ni en conceptos.

En el evangelio de Juan se dice: «En la palabra había vida y la vida era la luz de los hombres». No me explico por qué tenemos tantas dificultades para entender esto correctamente. El texto no dice que la luz me llevará a la Vida, sino al revés, es la Vida la que me tiene que llevar a la luz, es decir, a la comprensión.

No es el mayor o mejor conocimiento lo que me traerá la verdadera salvación, sino la vivencia dentro de mí. Dios que es Vida está en mí y me comunica esa misma Vida; todo lo demás es consecuencia de este hecho. Lo que salga de mí, será la manifestación de esa Vida-salvación.

La encarnación sigue siendo el tema pendiente del cristianismo. Si no lo enfocamos como es debido, lo reducimos a una creencia sin peso alguno en nuestra vida real. El prólogo de Juan dice: «kai Theos en o Logos» y en latín: «et Deus erat Verbum». En castellano podemos traducir: «y la Palabra era Dios» o «Dios era la Palabra». Puede parecer que es lo mismo, pero en realidad expresan algo muy distinto.

En el primer caso, se explica lo que es el Verbo, por lo que es Dios. En el segundo, se explica lo que es Dios por lo que es el Verbo. Es Dios el que se identifica con el ser humano Jesús. Si se hizo hombre en Jesús, es que se hace hombre en todos los seres humanos. Por el contrario, si es Jesús el que se hace Dios, nosotros quedamos completamente al margen de lo que allí pasó.

No se trata de limitar la singularidad de Jesús, sino de descubrir que todo lo que pasó en él, no es ajeno a cada uno de nosotros. Jesús hizo presente a Dios en un momento determinado de la historia, porque fue un ser histórico; pero la historia no afecta para nada a Dios. Dios no tiene sucesos. Lo que hace en un instante está siempre haciéndolo. Dios se está encarnando siempre. Por lo tanto no se trata de celebrar un acontecimiento pasado, sino de descubrir ese acontecimiento en el momento presente y vivirlo como lo vivió Jesús.

En la eucaristía resumimos el proceso que debemos hacer como seres humanos. Tomando conciencia de nuestras limitaciones (pecados, si queréis) patentes en nuestra manera de actuar, lo que sale de nosotros. Luego descubrimos la actitud de Dios para con nosotros, Él es amor que nos acepta como somos, por lo que Él es, no por lo que somos. Tomamos conciencia de su presencia en lo hondo de nuestro ser y nos identificamos con esa parte de nuestro ser que es lo divino. Desde ahí recorremos el camino inverso e intentamos que nuestra vida esté de acuerdo con ese ser descubierto. Se trata de dejar que nuestro actuar, surja espontáneamente de nuestro verdadero ser. Si no descubrimos y nos identificamos con nuestro verdadero ser, nuestra vida cristiana seguirá siendo artificial y vacía de verdadero sentido cristiano.

Meditación-contemplación

Dios era la palabra y la palabra se hizo carne.

………………….

No existe un Dios lejano en alguna parte del universo, y menos aún, fuera de él.

Tampoco existe nada fuera de la divinidad.

Amor y unidad son la misma realidad.

La única experiencia mística posible es la de UNIDAD.

………………………

En la Palabra había Vida, y la Vida era la luz de los hombres.

La Vida es lo primero. La luz es la consecuencia de la Vida.

No es el conocimiento el que me llevará a la vida espiritual.

Es la Vida la que me hará comprender, sin necesidad de comprender.

…………………

Cuanto más profunda es la tiniebla

más necesaria, pero también más patente se hace la luz.

Éste es el sentido de la fiesta de Navidad (solsticio de invierno).

Si descorres las tupidas cortinas de tu ego, aparecerá la luz,

iluminará tu ser y todo lo que te rodea quedará también iluminado.

…………………….

Fray Marcos

* ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.2,1-14;Jn.1,1-18)

• LA NATIVIDAD DEL SEÑOR
• “EL SÍ DE DIOS A LA HUMANIDAD”
• La Palabra, dice Juan en el Evangelio, “Acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria”. La Palabra plantó su tienda junto a nuestras tiendas.
diciendo esto, Juan nos propone un cambio en nuestra manera de comprender a Dios es en la actuación de este hombre, Jesús, porque lo que más manifiesta la gloria de Dios no es u poder, sino su Amor…
• Dios se fía de nosotr@s más que nosotr@s mismos. Dios nos ha mirado, y nos ha visto débiles, pero a la vez nos ha visto merecedores de un gran amor. Dios ha visto que valía la pena amarnos. Y ha visto que valía la pena ser como nosotr@s somos. Y se ha hecho hombre.
• Dios, haciéndose hombre, dice sí a la humanidad. Y dice sí a todas las posibilidades que los hombres y mujeres llevamos en nuestro interior y que a menudo tenemos apagadas. A menudo olvidamos que podemos amar mucho. Trabajar, ayudar, llorar, reír mucho y siempre con el Dios de Jesús que camina con nosotr@s, para eso se hizo humanidad, para humanizarnos.
• Jesús, ha vivido de la manera que hace que la vida humana sea totalmente valiosa.
Intentar vivir como El, y tenerlo por compañero de camino, empaparse de su amistad, y descubrir con Él que nuestra vida y la vida de tod@s los hombres y mujeres es valiosa hasta el punto de ser vida de Dios, es lo más grande que podemos desear.
• Así podemos cantar con gozo al DIOS-CON-NOSOTROS y decir por eso:
¡FELIZ NAVIDAD! Dios nos salva.
¿Qué salvación necesitamos? Para Dios, nada hay imposible. Pero se hizo “humanidad” para que con nosotr@s, juntos, hagamos un mundo más humano. Así, siempre será NAVIDAD.

* LA NOCHE DE LA PALABRA
¡Amigos! ¡amigas!, ¡es la noche de la Navidad!. ¡Es la noche de un suceso único!
La noche en que Dios nos habla cara a cara, como un igual a todos nosotros.
La noche en que Dios nos habla como hombre. “Soy uno de vosotros, ¿Queréis recibirme?”
Es la noche en que Dios se pone a nuestro lado.
¿Podría a caso hablar de lejos a los que ama?
Es la noche en que Dios viene a estar y vivir con nosotr@s, cada día.
¿Se puede acaso hablar a los que ama sin pensar en ell@s?
Amigos, amigas, ¡ES LA NOCHE DE NAVIDAD!
Por eso, ¡rompamos en cantos y luces!
Es la noche de la Palabra; por tanto, estemos atentos, estemos a la escucha.
Y demos nuestra respuesta. Es la noche de la Palabra.
Dios viene a dar su Palabra.
¡FELIZ NOCHE! ¡ZORIONAK! ¡DIOS POR MEDIO DE JESÚS NOS HABLA!

(Si se utiliza como pregón, se puede tener la iglesia con poca luz y al decir. Rompamos en cantos y luces, iluminar todo)

*ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE BELÉN
* Señora De Belén
Señora de la noche más bella y esperada. Señora del silencio y de la luz,
La Paz y la Esperanza.
Señora de la sencillez de los pastores y de los ángeles que cantan
“Gloria a Dios en el cielo, Paz en la tierra porque Dios nos ama”
Señora de los pobres y de los niños, de los que no tienen nada, de los que sufren soledad, porque no encuentran comprensión en ningún alma…
Gracias por habernos dado a Jesús esta Noche, por habernos entregado el Pan que nos faltaba,
Enséñanos Madre a ser pobres y pequeños a no tener ambición por nada.
A compartir y a entregarnos a ser mensajeros y mensajeras de la Paz y la Esperanza…
Con nuestro estilo de vivir siguiendo al “DIOS-CON-NOSOTROS”, que nos diste, en esta
NOCHE SANTA. Que así sea.ZURIÑE

PROFESIÓN DE FE
* Yo creo en un Niño pobre que nació de noche en una cuadra, arropado sólo por el amor de sus padres y la bondad de la gente más sencilla.
* Yo creo en un hombre sin importancia, austero, fiel, compasivo y valiente,
Que hablaba con Dios como con su Madre, contando, llanamente, cuentos sencillos,
Y por eso molestó a tanta gente. Que al final lo mataron, lo mataron los poderosos, los santos, los sagrados.
Yo creo que está vivo, más que nadie, y que en Él, más que en nadie, podemos conocer a Dios y sabemos vivir mejor.
Y doy gracias al Padre porque Él nos regaló este Niño que nos ha cambiado la vida, y nos ha dado sentido y esperanza.
Yo creo en este Niño pobre, y me gustaría parecerme a El. AMÉN (J. E. Galarreta)

Z U R I Ñ E

IV DOMINGO DE ADVIENTO: MARÍA, TODO UN SÍMBOLO DE PRESENCIA DIVINA

Escrito por Fray Marcos

4º Adviento

CONTEXTO

Durante el Tiempo de Navidad, vamos a leer una y otra vez relatos del comienzo del evangelio del Lucas y Mateo; lo que se llama «el evangelio de la infancia». Los exegetas nos han demostrado por activa y por pasiva, que esos textos no podemos tomarlos como si fueran crónicas de sucesos.

Esos relatos son teología narrativa. En estos casos, que el texto se ajuste más o menos a los hechos, que sea totalmente inventado o que tenga como fundamento mitos ancestrales, no tiene importancia ninguna. Lo importante es descubrir el mensaje espiritual que el autor ha querido transmitirnos.

Tenemos la obligación de interpretarlos desde los conocimientos del mundo y del hombre que hoy tenemos, y con la ayuda inestimable de la exégesis. Toda la ‘prodigiosa’ literatura que se ha desarrollado, tomando los relatos por históricos, no hace más que distorsionar el mensaje.

EXPLICACIÓN

El texto que acabamos de leer es exclusivo de Lucas. Todo el conjunto tiene un sentido simbólico; desde la primera palabra ‘anastasa’, que significa levantarse, surgir, y que se ha pasado por alto en la traducción oficial. Es el verbo que se emplea para indicar la resurrección. Significa que María resucita a una nueva vida, la del Espíritu, que le lleva a darse a los demás.

La visita de María a su prima simboliza la visita de Dios a Israel. La subida de Galilea a Judá nos está adelantando la trayectoria de la vida pública de Jesús. También el Arca de la alianza recorrió el mismo camino por orden de David. María y Jesús (lo más grande) se digna visitar a lo pequeño. El Emmanuel se manifiesta en el signo más sencillo, una visita.

Todo acontece fuera del marco de la religiosidad oficial. Desde ahora Dios lo debemos encontrar en lo cotidiano, donde se desarrolla la vida. Jesús, ya desde el vientre de su madre, empieza su misión, llevar a otros la salvación y la alegría.

El relato evangélico de hoy, nos quiere transmitir que María descubre al verdadero Dios dentro de ella misma. Ese descubrimiento le impulsa al servicio, «fue a toda prisa a la montaña».

Todo el mensaje del evangelio de Lucas está condensado en este sencillo relato. La escena nos está diciendo que la verdadera salvación siempre repercutirá en beneficio de los demás; si alguien la descubre, inmediatamente la comunicará. La salvación no puede quedar encerrada en uno mismo; si es verdadera, la llevaremos a donde quiera que vayamos, aún sin proponérnoslo.

La visita comunica alegría (el Espíritu), también a la criatura que Isabel llevaba en su vientre. Una vez más descubrimos el empeño por dejar a Juan por debajo de Jesús. Por dos veces en tan corto espacio nos dice que saltó la criatura en su vientre.

Si leemos con atención, descubriremos que todo el relato se convierte en un gran elogio a María. Y es el mismo Espíritu Santo el que provoca esa alabanza: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!» ¿Cuántas veces se habrá repetido esta alabanza a través de los siglos?

«¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?» «Dichosa tú que has creído». Aquí creer no significa la aceptación de verdades, sino confianza sin límites en un Dios, que siempre quiere lo mejor para el ser humano. A continuación de lo que hemos leído, María pasa el elogio a Dios con el canto del magníficat.

Lo que intentan estos relatos de la infancia de Jesús, es presentarlo como una persona de carne y hueso, aunque extraordinaria, ya desde antes de nacer. Cuando afirmamos que esos relatos no son históricos no queremos decir que Jesús no fuera una figura histórica. El NT hace siempre referencia a una historia humana concreta, a una experiencia humana única. Sin esa referencia al hombre Jesús, el evangelio carecería de todo fundamento.

Ahora bien, el lenguaje que emplea cada uno de los evangelistas para referirse al mismo Jesús, es muy distinto. Basta comparar los relatos de la infancia de Mateo y Lucas con el prólogo de Juan, para darnos cuenta de la abismal diferencia. Tanto unos como otro, no se pueden tomar al pie de la letra; hay que interpretarlos para que nos lleven al verdadero mensaje.

La novedad que se manifiesta en María, no elimina ni desprecia la tradición, sino que la integra y transforma. El relato está haciendo constantes referencias al AT. En ningún orden de la vida, debemos vivir volcados hacia el pasado porque impediríamos el progreso. Pero nunca podremos construir el futuro destruyendo nuestro pasado. El árbol no crece si se cortan las raíces. Lo nuevo, si no integra y perfecciona lo antiguo nunca será auténtico.

A esa vivencia de Jesús, hace referencia la carta a los Hebreos que acabamos de leer. Jesús no es un extraterrestre, sino un ser humano como nosotros, que supo responder a las exigencias de su ser. La clave está en esa frase: «Aquí estoy para hacer tu voluntad.» (Heb 10,5-10)

No se trata de ofrecer a Dios «dones», del tipo que sea. Se trata de darnos a nosotros mismos. Esa actitud es la caracte¬rística de una persona volcada sobre su verdadero ser, proyectada hacia lo divino que hay en ella. Pablo contrapone la encarnación al culto. Dios «no acepta holocaustos ni víctimas expiatorias». Solo haciendo su voluntad, damos culto a Dios. En Juan, dice Jesús: «Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre».

Los primeros cristianos no llegaron a la conclusión de que Jesús era Hijo de Dios porque descubrieron la «naturaleza» de Dios y la de Cristo y vieron que coincidían, sino porque descubrieron que Jesús cumplió, en todo, la voluntad de Dios. Hacía presente a Dios en lo que era y lo que hacía. Para el pensamiento semítico, ser hijo no era principalmente haber sido engendrado si no el reflejar lo que era el padre, cumplir su voluntad, ser imagen del padre. Esa fidelidad al ser del padre era lo que convertía a alguien en verdadero hijo. Descubrir esto en Jesús, les llevó a considerarlo, sin ningún género de duda, Hijo de Dios.

Esa voluntad no la descubrió Jesús porque tuviera hilo directo con Dios, que le iba diciendo lo que debía hacer. Como cualquier mortal, tuvo que ir descubriendo a lo largo de su vida lo que Dios esperaba de él. Siempre atento, no solo a las intuiciones internas, sino también a los acontecimien¬tos y situaciones de la vida, fue adquiriendo ese conocimiento de lo que Dios era para él, y de lo que él era para Dios. ‘La voluntad de Dios’ no es algo añadido a nuestro ser o venido de fuera. Es nuestro ser en cuanto proyecto y posibilidad de alcanzar su plenitud. De ahí que, ser fiel a Dios, es ser fiel a sí mismo.

APLICACIÓN

En todas las épocas, los seres humanos han intentado hacer la voluntad de Dios, pero era siempre con la intención de que el «Poderoso» hiciera después la voluntad del ser humano. Era la actitud del esclavo que hace lo que su dueño le manda, porque es la única manera de sobrevivir. Es una pena que después del ejemplo que nos dio Jesús, los cristianos sigamos haciendo lo mismo de siempre, intentar comprar la voluntad de Dios a cambio de nuestro servilismo. En esa dirección van casi todas las oraciones, los sacrifi¬cios, las promesas, votos, etc. que las personas «religiosas» hacemos a Dios.

Salvación y voluntad de Dios son la misma realidad. Jesús, como ser humano, tuvo que salvarse. Para nuestra manera de entender la encarnación, esta idea resulta desconcertante. Como consecuencia de nuestro maniqueísmo, creemos que salvarse consiste en librarse de algo negativo (pecado). La salvación de Dios no consiste en algo negativo (quitar) sino en alcanzar la plenitud, que está más allá de lo fisiológico, lo psicológico y lo racional. Todo ser humano comienza su andadura como un proyecto que tiene que ir desarrollándose. Jesús llevó ese proyecto al límite. Por eso es el Hijo de Hombre, hombre acabado, hombre perfecto. Por eso hace presente a Dios, por eso es Hijo.

Jesús, descubriendo las exigencias de su ser y llevándolas al desarrollo pleno, desplegó todas las posibili¬dades del ser humano y nos ha marcado el camino que nosotros debemos seguir para alcanzar también la misma plenitud. Pero cada uno debe recorrer su propia senda. Nadie puede tomar el camino de otro como modelo. La meta sí es la misma para todos, pero el punto de salida es siempre distinto para cada uno. Los demás pueden ayudarme a descubrir mi camino, pero nunca podrán recorrerlo por mí; nunca podrán hacer lo que tengo que hacer yo, porque la meta de todo el recorrido es el centro de mi propio ser.

Meditación-contemplación

«¡¡Dichosa tú que has creído!!» dice Isabel a María.

¡Dichoso tú si, de verdad, confías! Digo yo.

María, después de haber engendrado a Jesús, lo lleva a su prima Isabel.

Incluso antes de darle a luz, ya lo manifiesta a los demás.

………………………………

Con gran atrevimiento dice el Maestro Eckhart:

«La tarea más importante del alma es engendrar a Dios».

Claro que una vez engendrado, no tiene más remedio que ver la luz.

También dice Eckart: Dios me necesita para existir.

…………………….

La semilla divina ya está dentro de ti.

Solo tienes que dejar que se desarrolle. Así de sencillo.

Si la dejas crecer en ti,

enseguida se manifestará en la superficie de tu ser.

Como María, irás a todas partes, llevando a Dios.

…………………………

 

 

 

 

ABENDUALDIKO IV. IGANDEA,2012ko abenduaren 23a, EMAKUME FEDEDUNAK-MUJERES CREYENTES

EMAKUME FEDEDUNAK

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Lk. 1, 39-45/ Jn. 1, 1-18

Jainkoaren deia hartu ondoren, Mesiasen ama izango dela iragarriz, Mariak bideari egin dio, berak bakarrik. Bizitza berria hasi du, Jesus Semearen zerbitzuan. «Presaka» doa, adorez. Bere poza Elisabet lehengusinarekin partekatu beharra sentitzen du eta haren haurdunaldiko azken hilabeteetan hari lagundu beharra.

Bi ama horien topaketa ezohiko eszena da. Gizonezkoak ez daude presente. Bi emakume xume dira, inolako titulurik gabeak, juduen erlijioan inolako nabarmentasunik gabeak. Maria, Jesus alde guztietara berekin daramala, eta Elisabet, profeta-espirituaz betea, apaiz izan gabe bere lehengusina bedeinkatzeko ausardia izan duena.

Maria sartu da Zakariasen etxean, baina ez doa senarragana. Zuzenean, Elisabet agurtzera doa. Ez dakigu zer agur izan zen. Soilik, etxea pozez gainezka jarri zuela agur hark. Mariak bizi duen poza da, aingeruaren agurra entzun duenetik: «Poztu zaitez, graziaz bete hori».

Elisabetek ezin eutsi dio bere ezusteari eta pozari. Mariaren agurra entzun orduko, sabelean daraman haurraren mugimenduak sentitu eta «poz-jauzitzat» hartu ditu. Berehala, Maria bedeinkatu du goraki: «Bedeinkatua zu emakumeen artean eta bedeinkatua zure sabeleko fruitua».

Inoiz ez dio eman lehengusinari Maria izena. Bere misioarekin guztiz bat egina ikusi du: bere Jaunaren ama da. Emakume fededun ikusi du, zeinetan betez joango baitira Jainkoaren asmoak: «Zorionekoa zu sinetsi duzulako».

Gehienik harriarazi duena, Mariaren jokabidea izan da. Ez zaio etorri Mesiasen ama izatearen duintasuna agertzera. Ez da etorri Elisabet zerbitzari hartzeko, baizik bera haren zerbitzari izateko. Elisabet bere onetik aterata dabil harriduraz: «Zein naiz ni neure Jaunaren ama bisitan etor dakidan?»

Hainbat dira Elizaren barnean bakean bizi ez diren emakumeak. Batzuei handitzen ari zaie hoztasun-sentimendua eta ondoeza. Sufritu egiten dute, alor guztietan lehen lankideak izan eta doi-doi hartzen dituzte aintzat Elizaren ibilbideaz pentsatu, erabaki eta eragiteko orduan. Guztioi ari zaigu kalte egiten egoera hau.

Mendetako historiaren zamak, gizonezkoak kontrolatu eta dominatu izan duenak, ez digu uzten jabetzen Elizaren pobretze handi horretaz; alegia, emakumeari presenteago eta eginkorrago egoteko aukerarik ez emateak dakarren pobretzeaz. Guk ez diogu entzuten, baina Jainkoak sustatu ditzake emakume fededunak, profeta-espirituz beteak, poza kutsatuko digutenak eta Elizari gizatasun handiagoko aurpegiera emango diotenak. Bedeinkazio bat izango dira. Jesusi su eta leialtasun handiagoz jarraitzen erakutsiko digute.

MUJERES CREYENTES

Escrito por José Antonio Pagola

Lc 1, 39-45 / Jn 1, 1-18

Después de recibir la llamada de Dios, anunciándole que será madre del Mesías, María se pone en camino sola. Empieza para ella una vida nueva, al servicio de su Hijo Jesús. Marcha «aprisa», con decisión. Siente necesidad de compartir su alegría con su prima Isabel y de ponerse cuanto antes a su servicio en los últimos meses de embarazo.

El encuentro de las dos madres es una escena insólita. No están presentes los varones. Solo dos mujeres sencillas, sin ningún título ni relevancia en la religión judía. María, que lleva consigo a todas partes a Jesús, e Isabel que, llena del espíritu profético, se atreve a bendecir a su prima sin ser sacerdote.

María entra en casa de Zacarías, pero no se dirige a él. Va directamente a saludar a Isabel. Nada sabemos del contenido de su saludo. Solo que aquel saludo llena la casa de una alegría desbordante. Es la alegría que vive María desde que escuchó el saludo del Ángel: «Alégrate, llena de gracia».

Isabel no puede contener su sorpresa y su alegría. En cuanto oye el saludo de María, siente los movimientos de la criatura que lleva en su seno y los interpreta maternalmente como «saltos de alegría». Enseguida, bendice a María «a voz en grito» diciendo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre».

En ningún momento llama a María por su nombre. La contempla totalmente identificada con su misión: es la madre de su Señor. La ve como una mujer creyente en la que se irán cumpliendo los designios de Dios: «Dichosa porque has creído».

Lo que más le sorprende es la actuación de María. No ha venido a mostrar su dignidad de madre del Mesías. No está allí para ser servida sino para servir. Isabel no sale de su asombro. «¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?».

Son bastantes las mujeres que no viven con paz en el interior de la Iglesia. En algunas crece el desafecto y el malestar. Sufren al ver que, a pesar de ser las primeras colaboradoras en muchos campos, apenas se cuenta con ellas para pensar, decidir e impulsar la marcha de la Iglesia. Esta situación nos esta haciendo daño a todos.

El peso de una historia multisecular, controlada y dominada por el varón, nos impide tomar conciencia del empobrecimiento que significa para la Iglesia prescindir de una presencia más eficaz de la mujer. Nosotros no las escuchamos, pero Dios puede suscitar mujeres creyentes, llenas de espíritu profético, que nos contagien alegría y den a la Iglesia un rostro más humano. Serán una bendición. Nos enseñarán a seguir a Jesús con más pasión y fidelidad.

José Antonio Pagola

* ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.1,38-45)

•DOMINGO IV DE ADVIENTO –C- (Diciembre 23 de 2012)

* En el último domingo de Adviento, el 4º, la Liturgia nos invita a poner los ojos en María, la madre de Jesús, la madre del Hijo de Dios.
María aparece como una mujer atenta a las necesidades de los demás y, por ello, es capaz de viajar kms. De Nazaret a Ein Karem para ayudar a su parienta Isabel.
* Lo que hizo posible la encarnación de Dios hará posible su presencia hoy y su revelación a la humanidad. Dios necesita la cooperación humana; Dios nos necesita, que ¡alegría! da saber esto. Estas semanas anteriores en las que descubrimos la necesidad de
cambio y conversión, nos llenan de esperanza y gozo.
Y todo queda plasmado en el adviento de una madre que espera un hijo. María vive en estado de adviento; es la maestra que nos enseña las actitudes necesarias para vivir este tiempo.
* Creer y esperar: “Dichosa tú que has creído”…
* Acompañar y servir. Tras el primer gesto de decir “SÏ”, se puso en camino…
* Saludar y bendecir: Hay muchas maneras de acercarnos a las personas.
El saludo de María trae paz, alegría y bendición de Dios.
* Dios no necesitó para nacer, grandeza, sino humildad, sencillez y pobreza. Nada hay pequeño para Dios, con lo “pequeño” hace cosas “grandes”. Cuando Dios llena una vida, todo se transforma en servicio. Las almas llenas de Dios, llevan la alegría de Dios a todos los rincones de la tierra. Sólo la fe hace presente a Dios en nuestras vidas. Ese es el ejemplo que nos da hoy y siempre María.
* ORACIÓN A MARÍA
* María:
Al conocer la noticia salvadora de Dios, dejas tus cosas y te lanzas a anunciarlo con alegría.
Te venimos a pedir decisión y alegría. Decisión para anunciar el mensaje de dios, para proclamar ante todos sus maravillas, para decir que nos has salvado a tod@s, que sepamos levantar nuestra mirada hacia lo alto.
Te pedimos María alegría para que el mensaje cale, para que al ver nuestro gozo se convenzan de la realidad de la salvación, de que lo que dios promete se cumple.
Queremos en una palabra, ser apóstoles.
María, danos la fuerza necesaria para proclamar el mensaje de nuestro Dios.
Madre, enséñanos a proclamar nuestra fe con nuestro vivir. AMÉN
* * O R A C I Ó N
* Jesús de Nazaret, sí, lo pequeño, lo humilde… Es muchas veces pisoteado por El mundo.
Nuestros ojos son ciegos para ver lo que para Ti, es grande. El servicio, salir de camino, descubrir las necesidades de l@s otr@s y abrirse a ell@s, muchas veces carece de importancia para nosotr@s, parece que estamos fabricad@s para consumir, para triunfar…
* En nuestra tierra, se ponen belenes… pero parece que ya no hay un Belén para que nazcas Tú. Ya no hay una María como tu Madre que mire al Mesías, ni personas de desierto capaces de oír tu voz.
* Vienes en Pan y vino; pero no te comprendemos…
¡Entiéndenos, Jesús de Nazaret!. Vamos cargad@s con la historia de veinte siglos, carecemos de fuerza para levantar a Ti los ojos. ¡Ven a salvarnos, Señor!
Cuando Dios llena una vida, todo se transforma. Jesús de Belén. Jesús de Nazaret, ¡Ven a salvarnos!, te necesitamos. AMÉN

* CONTINUAMOS ORANDO
* Dijo María: “AQUÍ ESTÁ LA ESCLAVA DEL SEÑOR; HÁGASE EN MÍ SEGÚN TU PALABRA”
* Señor, nos preparamos para tu nacimiento. Según el relato Bíblico hoy estás de camino hacia Belén. Acuérdate, Señor, de l@s que están de camino hacia su país porque entre nosotr@s no han encontrado trabajo.
* María era una joven intrépida. Viaja sola para encontrarse con su prima Isabel.
Que sepamos nosotr@s también ir donde nos necesitan sin miedos ni timideces.
* María fue una bendición para la casa de Zacarías e Isabel.
Que nuestra presencia, llene de Paz y alegría a l@s que se encuentran con nosotr@s; que sepamos compartir lo poco o mucho que tenemos.
* Señor, tu venida fue motivo de alegría. Que no nos dejemos llevar por los negocios y montajes de estos días que son motivo de tristeza para los que no tienen trabajo o están en situación difícil…
* Ayúdanos a llevar como tu Madre María, alegría, esperanza y Paz, allá donde estemos. AMÉN
Z U R I Ñ E

III DOMINGO DE ADVIENTO, 16 DE DICIEMBRE DE 2012, Lc. 3, 10-18

UN SANTO TRISTE ES UN TRISTE SANTO

Escrito por Fray Marcos

FE ADULTA

Lc 3, 10-18

INTRODUCCIÓN

La primera palabra de la liturgia de este domingo, la antífona de entrada tomada de la segunda lectura, es una invitación a la alegría. Claro que esa alegría no se debe a que llega el turrón y los regalos, sino a que Dios es Emmanuel.

Esa alegría, en el AT, está basada siempre en la salvación que va a llegar. Hoy estamos en condiciones de dar un paso más y descubrir que la salvación ha llegado ya porque Dios ya ha llegado, y con su venida a cada uno de nosotros, nos ha comunicado todo lo que Él mismo es. No tenemos que estar alegres porque Dios está cerca, sino porque Dios está ya en nosotros.

La alegría es como el agua de una fuente, la vemos solo cuando aparece en la superficie, pero antes, ha recorrido un largo camino que nadie puede conocer, a través de las entrañas de la tierra. La alegría no es un objetivo a conseguir directamente. Es más bien la consecuencia de un estado de ánimo que se alcanza después de un proceso. Ese proceso empieza por el conocimiento, es decir una toma de conciencia de mi verdadero ser. Si descubro que Dios forma parte de mi ser, encontraré la absoluta seguridad dentro de mí. Las realidades que vienen de fuera, son secundarias, frente a la realidad divina dentro.

EXPLICACIÓN

¿Qué tenemos que hacer? La pregunta es una prueba de la sinceridad de los que se acercan a Juan. Con cuatro pinceladas marca el Bautista la necesidad de cambiar la manera de pensar y de actuar. Tres versículos antes, llama ‘raza de víboras’ a los que cumplían escrupulosamente con los ritos y las leyes, pero se olvidaban completamente de los demás.

Como Jesús, Juan no quiere saber nada de lo que se cocina en el templo ni del cumplimiento minucioso de las normas legales. La religiosidad que no llega a los demás no es la religiosidad que Dios quiere. En esto coincide totalmente con Jesús.

El Bautista, desde la perspectiva de una religiosidad judía, pide a los que le escuchan una determinada conducta moral para escapar al castigo inminente. Esa conducta no se refiere al cumplimiento de normas legales, como hacían los fariseos (esto es un gran avance sobre la religiosidad oficial) sino a manifestar la preocupación por los demás. En ningún caso hace alusión a la religión, lo que pide a todos es mejorar la convivencia humana.

El evangelio de Jesús propone una motivación más profunda. El objetivo no es escapar a la ira de Dios sino imitarle en la actitud de entrega a los demás. Jesús nos invita a descubrir el amor que es Dios dentro de nosotros y en consecuencia, dedicarnos a obrar conforme a las exigencias de esa presencia.

Para el Bautista, la aceptación de Dios depende de lo que nosotros hagamos. El evangelio nos dice que la aceptación por parte de Dios es el punto de partida, no la meta. Seguir esperando la salvación de Dios, es la mejor prueba de que no la hemos descubierto dentro y seguimos anhelando que nos llegue de fuera.

El poblado estaba en expectación. Una bonita manera de indicar la ansiedad de que alguien les saque de su situación angustiosa. Todos esperaban al ansiado Mesías y la pregunta que se hacen tiene pleno sentido. ¿No será Juan el Mesías? Muchos así lo creyeron, no solo cuando predicaba, sino también mucho después de su muerte.

La explicación que da a continuación (yo no soy el Mesías) no es más que el reflejo de la preocupación de los evangelistas por poner al Bautista en su sitio; es decir, detrás de Jesús. Para ellos no hay discusión posible. Jesús es el Mesías. Juan es solo el precursor.

APLICACIÓN

La seguridad de tener a Dios en mí, no depende de mi perfección. Es anterior a mi propia existencia y depende solo de Él. El no tener esto claro nos hunde en la angustia y terminamos creyendo que solo pueden ser felices los perfectos, porque solo ellos tienen asegurado el amor de Dios. Con esta actitud estamos haciendo un dios a nuestra imagen y semejanza; estamos proyectando sobre Dios nuestra manera de proceder y nos alejamos de las enseñanzas del evangelio que nos dicen exactamente lo contrario.

Dios no forma parte de mi ser para ponerse al servicio de mi contingencia, sino para arrastrar todo lo que soy, a la trascendencia. La vida espiritual no puede consistir en poner el poder de Dios de parte de nuestro falso ser, sino en dejarnos invadir por el ser de Dios y que Él nos arrastre hacia lo absoluto.

La dinámica de nuestra religiosidad actual es absurda. Estamos dispuestos a hacer todos los «sacrificios» y «renuncias» que un falso dios nos exige, con tal de que después cumpla él los deseos de nuestro falso yo.

La verdad es que no hemos aceptado la encarnación ni en Jesús ni en nosotros. No nos interesa para nada el «Emmanuel» (Dios-con-nosotros), sino que Jesús sea Dios y que él, con su poder, potencie nuestro ego. Lo que nos dice la encarnación es que no hay nada que cambiar, Dios está ya en mí y esa realidad es lo más grande que puedo esperar. Ésta tenía que ser la causa de nuestra alegría. Lo tengo ya todo. No tengo que alcanzar nada. No tengo que cambiar nada de mi verdadero ser. Tengo que descubrirlo y vivirlo. Mi falso ser se iría desvaneciendo y mi manera de actuar cambiaría. En Jesús lo hemos visto claro.

Estamos engañados cuando esperamos encontrar la salvación en la satisfacción de deseos referidos a nuestro falso ser. Satisfacer las exigencias de los sentidos, los apetitos, las pasiones, nos proporcionará placer, pero eso nada tiene que ver con la felicidad. En cuanto deje de dar al cuerpo lo que me pide, responderá con dolor y nos hundirá en la miseria. Removemos Roma con Santiago para que Dios no tenga más remedio que darnos la salvación que le pedimos. Muchos, en nombre de la religión, han puesto precio a esa salvación: si haces esto y dejas de hacer lo otro, tienes asegurada la salvación que deseas.

El reconocimiento de Dios, del que hablamos, no es racional ni discursivo, sino vivencial y de experiencia. Ésta es la mayor dificultad que encontramos en nuestro camino hacia la plenitud. Nuestra estructura mental cartesiana, no nos permite valorar otros modos de conocimiento. Estamos aprisionados en la racionalidad que se ha alzado con el santo y la limosna, y nos impide llegar al verdadero conocimiento de nosotros mismos. Así permanecemos engañados creyendo que somos lo que no somos. Pidiendo incluso a Dios, que potencie nuestro falso ser, porque creemos que ahí está nuestra salvación.

La alegría de la que habla la liturgia de hoy, no tiene nada que ver con la ausencia de problemas o con el placer que me puede dar la satisfacción de los sentidos. La alegría no es lo contrario al dolor o al sufrimiento. Las bienaventuranzas lo dejan muy claro. Si fundamento mi alegría en que todo me salga a pedir de boca, estoy entrando en un callejón sin salida. Mi parte caduca y contingente termina fallando siempre. Si me empeño en apoyarme en esa parte de mi ser, el fracaso está asegurado. Cuando el dolor produce tristeza es que no lo estamos asumiendo desde la perspecti¬va de Jesús.

La respuesta que debemos dar hoy a la pregunta: ¿qué debemos hacer?, es muy simple: Compartir. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? Tengo que adivinarlo yo. Ni siquiera la respuesta de Juan nos puede tranquilizar, pues en la realización de una serie de obras puede entrar en juego la programación y entonces nos tranquilizará solo en parte. No se trata de hacer esto o dejar de hacer lo otro, sino de fortalecer una actitud que me lleve en cada momento a responder a la necesidad concreta del otro que me necesita. Se trata de que desde el centro de mi ser fluya humanidad en todas las direcciones.

La salvación, hoy como ayer, consiste en un convencimiento vivencial de lo que significa ser humano. No alcanzaré mayor grado de humanidad por ponerme nuevos capisayos (obras buenas, oraciones…), sino por dejar que fluya, desde dentro, mi verdadero ser. No tengo que entrar en la dinámica de una programación para llegar a ser. Tengo que descubrir lo que soy para actuar como lo que realmente soy. Solo sacando fuera lo falso que tengo dentro iré alcanzando paso a paso, mayores cotas de humanidad.

Meditación-contemplación

No preguntes a nadie lo que tienes que hacer,

inmediatamente caerás en una programación.

Descubre tu verdadero ser y ahí encontrarás sus exigencias.

Tu meta tiene que ser alcanzar tu plenitud.

…………………..

Solo podrás crecer como ser humano

si tus relaciones con los demás son cada día más humanas.

No hay otro camino para alcanzar la meta.

Necesitas al otro para ser tú en plenitud.

……………….

Todos los esfuerzos en el ámbito religioso

tienen que terminar en los demás.

Ninguna otra práctica puede tener sentido

si no desemboca en la preocupación por el hermano.

………………..

Fray Marcos