•DOMINGO XXXII. T.O. –B- (Noviembre11)
* El Evangelio de este Domingo, nos hace ver cómo los ojos de Jesús saben ver más allá de las apariencias, y fijarse en hombres y mujeres que, aparentemente, nada de ell@s merece atención. Jesús, sentado, observa la actitud de la gente al dar limosna. No se le escapa la forma de dar de los ricos y la pequeñez de la ofrenda de la viuda. Y juzga el valor y significado de las ofrendas ante Dios desde la clave: “superficialidad/necesidad, abundancia/pequeñez”.
* En una sociedad como la suya, en la que la abundancia era como señal de bendición divina. Jesús nos enseña los valores del Reino: La “pequeñez, totalidad” de la viuda es más valiosa que el don de los ricos.
* El modelo de sociedad y convivencia que configura actualmente nuestro vivir diario está basado no en lo que cada un@ es, sino en lo que cada un@ tiene. Lo importante parece que es “tener” dinero, trabajo, poder, vacaciones… (Son cosas necesarias, sí, pero…).
* Por eso, es importante la invitación de Jesús en este Evangelio a “valorar a las personas desde su capacidad de servicio y solidaridad”.
* El Dios de Jesús sabe ver el corazón, leer en lo profundo del ser humano. A Él no se le escapa nada, como no se le escapó a Jesús el “óbolo de la viuda”, muy pequeño, comparado con lo que echaban los ricos, pero ha echado más que nadie porque era “todo lo que tenía para vivir”. Esta viuda se fió y lo dio todo, se vacío así misma para llenarse de Dios.
* Vivió al “estilo” de Jesús que no se reserva nada para sí; se desvive por los demás, se da todo entero a la causa del Reino, la causa de los pobres, y… eso le lleva a la muerte. * O R A C I Ó N
* Nos sentamos al lado de Jesús y miramos, contemplamos:
Aprendemos a mirar como El, intentar descubrir lo que Él descubre…
Orar es estar con Jesús y dejarnos sorprender por las cosas de cada día, por los signos de los tiempos. Orar es saber ver…
• Dejamos que Jesús nos enseñe.
Le escuchamos y prestamos atención a sus advertencias y enseñanzas como dichas para nosotr@s.
ORAR ES ESCUCHAR AL MAESTRO.
• Piensa y dialoga con la viuda:
• Qué actitud profunda le llevó a responder con ese gesto suyo…
• Abre los ojos.
Dirigimos la mirada a tanta gente que hoy sigue viviendo así, con este talante de generosidad, en tantos lugares del mundo, incluso cerca de nosotr@s…
Nos sentimos gozos@s también de pertenecer a una humanidad y a una Iglesia en la que hay muchas personas entregadas a otr@s dando lo mejor de si mism@s.
• Contemplamos a Jesús en su entrega:
Dando todo lo que tiene y dándose todo entero; vaciándose, anonadándose, cansándose, agotándose, sin nada para sí, todo compartido como una hogaza de pan, sin acumular…
Siendo un hombre-para-los-demás
Él es quien ha dado más que nadie a Dios y a la humanidad.
Tú, Señor, que observas la realidad de la vida, llamas a tus discípul@s, hoy a nosotr@s y nos invitas a ser como la viuda: es La que más entrega a favor del Reino de Dios.
Ayúdanos, Jesús de Nazaret, a entregar lo que somos y tenemos para que tu Reino sea ya, una realidad. AMÉN
* Z U R I Ñ E