30 DOMINGO T.O., 28 de octubre de 2012, Mc. 10, 46-52

MIENTRAS NO VEAMOS CLARO, SERÁN INEVITABLES LOS TROPIEZOS

Escrito por Fray Marcos

FE ADULTA

Mc 10, 46-52

CONTEXTO

Seguimos en la misma dinámica. Sale Jesús de Jericó, camino de Jerusalén. Hoy no hay enseñanza añadida, el mimos relato entraña la lección. Es la última jornada hacia Jerusalén (Jericó está a unos 30 kms. y era la última parada y fonda). Estamos en la última escena, antes de entrar en Jerusalén. Después, el evangelio de Marcos da un profundo quiebro. Lo que acontece en Jerusalén está más cerca de la pasión que de lo narrado hasta ahora de su vida pública.

Los detalles del relato de hoy tienen poco que ver con los que Marcos ha utilizado hasta ahora. Jesús le llama. Le pregunta qué es lo que quiere. Admite el título de Hijo de David. No lo aparta de la gente. La curación no va acompañada de ningún gesto. No le manda guardar silencio sobre lo sucedido…

Una vez que Marcos ha dejado claro que el camino hacia el Reino es la renuncia y la entrega hasta la muerte, ya no hay lugar para los malentendidos. No tiene sentido mandar callar ni rechazar el título de Mesías. Como vamos a ver, todo son símbolos.

 

EXPLICACIÓN

Al borde del camino. Bartimeo es el símbolo de la marginación, está fuera del camino, tirado en la cuneta, sin poder moverse, viendo cómo los demás pasan, dependiendo de ellos. El ciego tenía ya asignado su papel, (la exclusión), pero no se resigna. Sigue intentando superar su situación a pesar de la oposición de la gente.

«Hijo de David» era un título mesiánico equivocado; suponía un Mesías rey poderoso, que se impondría con la fuerza. A Marcos ya no le importa, no le manda callar. En el relato siguiente (la entrada de Jesús en Jerusalén) vuelve a poner «Hijo de David» en boca de la multitud.

Le regañaban para que se callara. Los que acompañan a Jesús no quieren saber nada de los problemas del ciego. En la situación en que te encuentras no tienes derecho a protestar ni a gritar. Aguanta y cállate. Era el sentir del pueblo judío, tan religioso él.

«La gente» significa, para nosotros hoy, la inmensa mayoría de los cristianos que siguen a Jesús, pero no descubren la necesidad de ver más allá de sus narices y emprender un nuevo camino. Una vez más aparece la sutil ironía de Marcos: los que seguían a Jesús eran un obstáculo para que el ciego se acercara a él.

Llamadlo. Se advierte claramente la carga simbólica del relato. En menos de una línea se repite por tres veces el verbo llamar. La llamada antecede siempre al seguimiento.

Soltó el manto, dio un salto y se acerco a Jesús. Jesús valora la situación de muy distinta manera que sus acompañantes. Al menor síntoma de acogida, el ciego tira el manto y da un salto. Un ciego debía andar a tientas y con cuidado. Ahora confía, aunque no ve. El manto representa lo que había sido hasta el momento. Lo que era su refugio, se convierte en un estorbo. Todas sus esperanzas están ahora en Jesús. Este es el verdadero milagro, que el mismo ciego realiza.

¿Qué quieres que haga por ti? Desde el punto de vista narrativo, la pregunta no tiene ningún sentido. ¡Qué va a querer un ciego! La pregunta que le hace Jesús, es la misma que, el domingo pasado, hacía a Santiago y Juan. La pregunta es idéntica, pero la respuesta es completamente distinta. Los dos hermanos quieren «sentarse» en la gloria con Jesús. El ciego quiere ver para «caminar» con él. La diferencia no puede ser más abismal.

¡Que pueda ver! Jesús provoca, con su pregunta un poco absurda, este grito. En toda la Biblia, el «ver» tiene casi siempre connotaciones cognitivas. Ver significa la plena comprensión de aquello que es importante para la vida espiritual. Este grito es el centro del relato, siempre que descubramos que no se trata de una visión física. Se trata de ver el camino que conduce a Jerusalén para poder seguirlo. El camino de la renuncia que conduce hacia el Reino. De ahí la respuesta de Jesús: ¡Anda! El objetivo final no es la visión, sino la adhesión a Jesús y el seguimiento. Una lección para los discípulos que no terminan de ver. Siguen a Jesús por el camino material, pero no por el de la renuncia hacia la cruz.

Tu fe te ha curado. Una vez más, la fe-confianza es la que libera. Solo él ve a Jesús. Solo él le sigue por el camino… el camino que lleva a la entrega total en la cruz. Marcos deja bien claro que una respuesta auténtica a la llamada de Jesús, será siempre cosa de minorías. La multitud que seguía a Jesús sigue ciega. Todos estos domingos venimos viendo la falta total de comprensión de los discípulos. No habían ni siquiera atisbado la propuesta de Jesús. Solo después de la experiencia pascual ven a Jesús y le siguen.

Y lo seguía por el camino. El ciego, una vez que descubrió a Jesús le sigue en el camino. Antes estaba al borde, es decir fuera del camino. El relato de una ceguera material es el soporte de un mensaje teológico: Jesús es capaz de iluminar el corazón de los hombres que están ciegos y a oscuras. Los discípulos demuestran una y otra vez, su ceguera. Un hombre tirado en el camino, ve. Antes de ver, espera el falso «Mesías davídico». Después sigue al auténtico Jesús, que va hacia la entrega total en la cruz, y le sigue.

Ya en la primera lectura de Jeremías encontramos un anuncio de este mensaje: Dios salva un resto de su pueblo. No salva a los poderosos, ni a los sabios, ni a los perfectos, (no sienten ninguna necesidad de ser salvados) sino a los ciegos y cojos, preñadas y paridas. Es decir a los pobres.

No es el ciego el que está hundido en la miseria. La verdadera miseria humana está en los que, aun siguiendo a Jesús, mandan al ciego que se calle. Lo estamos repitiendo todos los días. ¡Que se callen todos los miserables que molestan! ¡Que eliminen los mendigos de las calles! No nos dejan vivir en paz. No oír, no ver la miseria que hay a nuestro alrededor, mirar hacia otro lado, es la única manera de vivir tranquilos…

APLICACIÓN

La evolución ha sido posible gracias a que la vida ha sido despiadada con el débil. El evangelio establece un cambio sustancial en la marcha de la evolución. Jesús trastoca esa escala de valores, que aún prevalecía entre los hombres de su tiempo. Se daba por supuesto que Dios estaba en esa dinámica, y que todo lo defectuoso era rechazado por Él.

Esto es lo que no podía soportar Nietzsche, porque creía que el evangelio exaltaba la mezquindad. Nunca fue capaz de descubrir el valor de un ser humano a pesar de sus radicales limitaciones. La esencia de lo humano no está en la perfección ni física ni síquica ni mental ni moral sino en la misma persona, independientemente de sus circunstancias.

La actitud de Jesús fue un escándalo para los judíos de su tiempo y sigue siendo escandalosa para nosotros hoy. Creemos ingenuamente que hemos superado esa dinámica. Tal vez hemos avanzado con relación a las limitaciones físicas, pero ¿qué pasa con los fallos morales?

Jesús no solo se acercó a los ciegos, cojos y tullidos; también se acercó a los pecadores públicos, a las prostitutas, a las adúlteras. Lucas, inmediatamente después de este relato, inserta el de Zaqueo (publicano-pecador) que expresa lo mismo que este del ciego, pero con relación a los excluidos por impuros.

Nosotros aún seguimos hoy creyendo que los pecadores que nosotros rechazamos, son también rechazados por Dios. Ellos nos preceden en el Reino de los Cielos, porque seguimos estando ciegos a la manifestación de Dios en Jesús.

La escala de valores que nos propone el evangelio, no solo es distinta, sino radicalmente opuesta a la que los humanos manejamos todavía hoy. Entendemos al revés el evangelio cuando pensamos: ‘Qué grande es Jesús, que de una persona despreciable, ha hecho una persona respetable’.

Desde nuestra perspectiva, primero hay que cambiarla, después hablaremos. El evangelio dice lo contrario, esa persona ciega, coja, manca, sorda, pobre, andrajosa, marginada, pecadora; esa que consideramos un desecho humano, es preciosa para Dios. ¡Nos queda aún mucho por andar!

Meditación-contemplación

¿Qué quieres que haga por ti? –Maestro, que pueda ver.
Grita desde lo hondo de tu ser una y otra vez:

¡Que pueda ver! ¡Que pueda ver!…
Y pronto te responderán:
¡Pero si puedes ver! Solo tienes que abrir los ojos.

……………….

Nos han convencido de que para ver,
Necesitamos que alguien me coloque unas gafas.
Absolutamente falso. El ojo interior está hecho para ver,
y tu verdadero ser está siempre iluminado.

………………

Descubre la causa de tu ceguera.
Abre bien los ojos y si hay algo que no te deja ver, apártalo.
Nade tiene que traerte un candil o prestarte prismáticos.
Tu e-mail puede estar lleno de basura y no cabe el verdadero mensaje.

…………………..

Fray Marcos

 

30. IGANDEA URTEAN ZEHAR, BESTE BEGI BATZUEZ IKUSI-CON OJOS NUEVOS

Mk. 10, 46-52

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Bartimeo itsuaren sendatzea kontatzean, asmo hau izan du Markosek: kristau-elkarteei beren itsutasunetik eta eskastasunetik irten daitezen eskatzea. Horrela bakarrik jarraitu ahal izango diote Jesusi, honen Ebanjelioaren bidetik. Era harrigarrian gaur-gaurkoa da kontakizuna gure egun hauetako Elizarentzat.

«Bide-ertzean eseria dagoen eskale itsua» da Martimeo. Bere bizitzan gaua bizi du beti. Jesusez hitz egiten entzun du, baina ez du ikusi haren aurpegia. Ezin jarraitu dio. Jesus doan bide ondoan da, baina kanpoan. Ez ote da hori gure egoera? Kristau itsuak, bide ondoan eseriak, Jesusi jarraitu ezinik?

Gure artean gaua da. Ez dugu ezagutzen Jesus. Argi-falta dugu, haren bidean ibiltzeko. Ez dakigu norantz doan Eliza. Ez dakigu ere zer etorkizun nahi dugun Elizarentzat. Gu Jesusen jarraitzaile bihurtzea lortzen ez duen erlijio batean kokaturik, Ebanjelioaren ondoan bizi gara, baina kanpoan. Zer egin genezake?

Bere itsutasuna eta guzti, Jesus bere ingurutik igarotzen ari dela sumatu du Bartimeok. Zerbaitek esaten dio Jesusengan duela bere salbazioa: «Jesus, Daviden Semea, erruki zaitez nitaz». Oihu honek, fedez errepikaturik, sendatu egingo du.

Gaur kexuak eta lantuak entzuten dira Elizan, kritikak, protestak, batak bestea gutxiestea. Ez da entzuten gure itsuaren otoitz apal eta konfiantzazkorik. Ahaztu egin dugu Jesusek bakarrik salba dezakeela Eliza hau. Ez dugu sumatzen Jesus gugandik hurbil dela. Geuregan bakarrik sinesten dugu.

Bartimeo itsuak ez du ikusten, baina gai da Jesusen ahotsa entzuteko, hark bidalitakoen bidez: «Aupa, jaiki zaitez, deika duzu». Horra zein giro sortu beharko genukeen Elizan. Batak bestea animatu erreakzionatzeko. Erlijio konbentzional batean kokaturik ez jarraitzeko. Deika ari zaigun Jesusengana itzultzeko. Hau dugu lehen helburu pastorala.

Era miresgarrian erreakzionatu du itsuak: jaikitzea eragozten dion soingainekoa bota eta, bere iluntasunean jauzi bat eginez, Jesusengana hurbildu da. Eskari bakar bat irten zaio bihotzetik: «Maisu, ikusi ahal dezadala». Begiak irekitzen bazaizkio, dena aldatuko da. Kontakizunak, bukatzeko, dio itsuak bista eskuratu duela eta «bidean jarraitu ziola» Jesusi.

Hau bera da kristauek gaur egun behar dugun sendatzea. Eliza eralda lezakeen jauzi berezia. Jesusi begiratzeko era aldatzen badugu, haren Ebanjelioa beste begi batzuez irakurtzen badugu, haren mezuaren jatortasuna sumatzen badugu eta gizatasun handiagoko mundu bat egiteko haren egitasmoak liluratzen bagaitu, Jesusen indarrak erakarriko gaitu. Gure elkarteek ezagutu dute, hari hurbiletik jarraituz, bizitzearen poza.

30 Tiempo ordinario (B) Marcos 10, 46-52

CON OJOS NUEVOS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

ECLESALIA,

La curación del ciego Bartimeo está narrada por Marcos para urgir a las comunidades cristianas a salir de su ceguera y mediocridad. Solo así seguirán a Jesús por el camino del Evangelio. El relato es de una sorprendente actualidad para la Iglesia de nuestros días.

Bartimeo es «un mendigo ciego sentado al borde del camino». En su vida siempre es de noche. Ha oído hablar de Jesús, pero no conoce su rostro. No puede seguirle. Está junto al camino por el que marcha él, pero está fuera. ¿No es esta nuestra situación? ¿Cristianos ciegos, sentados junto al camino, incapaces de seguir a Jesús?

Entre nosotros es de noche. Desconocemos a Jesús. Nos falta luz para seguir su camino. Ignoramos hacia dónde se encamina la Iglesia. No sabemos siquiera qué futuro queremos para ella. Instalados en una religión que no logra convertirnos en seguidores de Jesús, vivimos junto al Evangelio, pero fuera. ¿Qué podemos hacer?

A pesar de su ceguera, Bartimeo capta que Jesús está pasando cerca de él. No duda un instante. Algo le dice que en Jesús está su salvación: «Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí». Este grito repetido con fe va a desencadenar su curación.

Hoy se oyen en la Iglesia quejas y lamentos, críticas, protestas y mutuas descalificaciones. No se escucha la oración humilde y confiada del ciego. Se nos ha olvidado que solo Jesús puede salvar a esta Iglesia. No percibimos su presencia cercana. Solo creemos en nosotros.

El ciego no ve, pero sabe escuchar la voz de Jesús que le llega a través de sus enviados: «Ánimo, levántate, que te llama». Este es el clima que necesitamos crear en la Iglesia. Animarnos mutuamente a reaccionar. No seguir instalados en una religión convencional. Volver a Jesús que nos está llamando. Este es el primer objetivo pastoral.

El ciego reacciona de forma admirable: suelta el manto que le impide levantarse, da un salto en medio de su oscuridad y se acerca a Jesús. De su corazón solo brota una petición: «Maestro, que pueda ver». Si sus ojos se abren, todo cambiará. El relato concluye diciendo que el ciego recobró la vista y «le seguía por el camino».

Esta es la curación que necesitamos hoy los cristianos. El salto cualitativo que puede cambiar a la Iglesia. Si cambia nuestro modo de mirar a Jesús, si leemos su Evangelio con ojos nuevos, si captamos la originalidad de su mensaje y nos apasionamos con su proyecto de un mundo más humano, la fuerza de Jesús nos arrastrará. Nuestras comunidades conocerán la alegría de vivir siguiéndole de cerca. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

* ORAR CON EL EVANGELIO:(Mc.10,46-52)

• DOMINGO XXX.T.O-B-(Octubre 28 -2012

* “JESÚS, TEN COMPASIÓN DE MI”
* Jesús se detuvo, ante los reiterados gritos de Bartimeo, a pesar de que lo mandaban callar los que le rodeaban.
Jesús lo LLAMA. El ciego no se contentó con arrojar el manto; dio UN SALTO, como para demostrar las disposiciones y los deseos de su espíritu, de acercarse a Jesús.
Como Bartimeo, necesitamos desprendernos del “manto” de todo lo que nos ata a nuestro pasado, a nuestras cegueras, y dar “un salto” a una nueva realidad, la Buena noticia de Jesús.
Está ahora Bartimeo delante de Jesús. La multitud contempla la escena… Jesús le pregunta: ¿Qué quieres que haga por ti? El ciego contestó enseguida: “Señor, que vea”. No pide otra cosa que la vista… Y Jesús pronuncia estas palabras, que se oirán muchas veces en el Evangelio: “TU FE TE HA CURADO”. Es la fe, la fuerza que mueve montañas.
• Jesús nos pide como tres pasos para la sanción:
• Jesús en sus curaciones casi siempre pide algo del enfermo. No es un acto pasivo, requiere nuestra cooperación, nuestra confianza.
• En 2º lugar es “levantarse”. No sólo pedir ayuda, sino dar un paso adelante y correr hacia Aquel que puede darte su auxilio.
• En 3er. Lugar, una afirmación sincera de nuestro deseo. Cuando Jesús oye su afirmación, porque confía, viene la curación.
* Debemos imitar la actitud de Bartimeo. Debemos imitar su Oración perseverante, su fortaleza para no rendirnos ante el ambiente adverso.
Ojala que, dándonos cuenta de nuestras “cegueras”, a lo mejor “sentados inmóviles junto al camino, y oyendo que Jesús pasa, le hagamos detenerse junto a nosotr@s por la fuerza de la oración.
* Las palabras de Bartimeo: “Señor que vea” nos pueden servir como una oración sencilla para repetirla muchas veces cuando en nuestra vida o en la de otr@s, se nos presentan situaciones que no sabemos como resolver.
* “Vete, tu fe te ha salvado”. Y Bartimeo, “LE SEGUÍA POR EL CAMINO”.
* Que nosotr@s también “veamos”, Señor, cuál es tu voluntad, cuál es el camino que debemos recorrer, que tú nos señalas.

• O R A C I Ó N
• Jesús de Nazaret:
“TEN COMPASIÓN DE NOSOTR@S”,
«QUEREMOS VER».
Que seas siempre Tú, la luz que nos libere de la ceguera y que te sigamos siempre por el camino. Que no nos quedemos “sentad@s”, que demos el “salto y tiremos lo que nos ata”.
• Jesús de Nazaret:
• Que veamos claramente nuestros pecados y queramos cambiar sinceramente.
• Que veamos la razón de nuestra existencia y comprendamos el sentido de nuestras vidas para ayudar a l@s demás.
• Que veamos la grandeza de Tu amor y nos decidamos a amarte con todas nuestras fuerzas.
• Que veamos Tu rostro en el rostro de nuestros prójimos y los amemos.
• Que veamos Tus huellas en el camino para que sepamos seguirte.
• Que veamos con fe el camino a veces de la Cruz y nos anime a seguirlo para encontrarnos contigo. Y al final contemplemos eternamente tu gloria. AMÉN
* Z U R I Ñ E

29 DOMINGO T.O, 21 de octubre de 2012, Mc. 10, 35-45

SOLO EN LA MEDIDA QUE SIRVAMOS, SEREMOS CRISTIANOS

Escrito por Fray Marcos

Mc 10, 35-45

CONTEXTO

Sigue el camino hacia Jerusalén. Marcos emplea la misma estrategia literaria que en el capítulo anterior, cuando los discípulos discutían quién era el más importante. Después de anunciar, por tercera vez, su pasión, el evangelio propone una reacción totalmente opuesta a la enseñanza de Jesús. Los doce siguen buscando los privilegios del poder. Los apóstoles siguen pensando, que la subida a Jerusalén va a culminar con su entronización como Rey.

El domingo pasado eran las posesiones, hoy es el poder, los dos pilares del egoísmo, que se entremezclan y se sustentan mutuamente. Con este relato se cierra un ciclo que abarca los tres anuncios de la pasión y las enseñanzas de esa propuesta.

EXPLICACIÓN

Los dos hermanos, que se acercan a Jesús, le llaman pomposamente maestro, pero van a decirle lo que tiene que hacer, no a aprender lo que él les está enseñando.

«Uno a tu derecha y otro a tu izquierda». Parece que Santiago y Juan están pidiendo los primeros puestos en el reino terreno que Jesús va a instaurar en Jerusalén. Pero aunque estuvieran pensando en el reino escatológico, más allá de este mundo, se estaría manifestando el mismo afán de superioridad. Ya decíamos el domingo pasado que la actitud egoísta es la misma, se pretendan seguridades para el más acá o para el más allá.

No sabéis lo que pedís. Se refleja una diferencia abismal de criterios. Jesús y los discípulos están en distinta longitud de onda.

Con esta frase, Marcos puede estar proponiendo una sutil proyección sobre el momento mismo de la muerte de Jesús. Si tenemos en cuenta que, para Jesús, el lugar de la gloria es la cruz, le estarían pidiendo que fueran con él a la muerte. Curiosamente, todos los evangelios nos dicen que, efectivamente, había en aquel momento uno a su derecha y otra a su izquierda, pero eran malhechores comunes.

Los otros diez se indignaron. Esta reacción no es más que la señal de que todos estaban en la misma dinámica. También en la protesta por lo que hace otro podemos manifestar el deseo de hacer lo mismo. El resto de los discípulos tenían las mismas ambiciones que los dos hermanos, pero eran cobardes y no tenían la valentía de manifestarlo. La inmensa mayoría de los cristianos seguimos intentando utilizando a Dios en nuestro provecho.

Los jefes de los pueblos lo tiranizan… Es impresionante el resumen que hace de la manera de utilizar el poder en el mundo. Fíjate bien, Jesús no critica ni la democracia ni la monarquía; critica a las personas que ejercen el poder oprimiendo. Jesús da por supuesto que en el ámbito civil, lo normal, es ejercer el poder tiranizando y oprimiendo a los demás. Pero ¡qué distinto lo que propone a sus seguidores! «Nada de eso» sino todo lo contrario: Servir. Una lección que los cristianos olvidaron demasiado pronto.

El Hijo de hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida… Ahora no son los jefes de los sacerdotes los que le quitan la vida, sino que es él el que la entrega libremente. Este cambio de perspectiva es muy importante para el sentido general.

Al decir que da su vida, el texto griego no dice «zoe» ni «bios» sino «psyche», que no significa exactamente vida, sino el fundamento específicamente humano de la vida, lo psicológico. Dar su vida, no significaría entregar su vida biológica muriendo, sino poner su humanidad al servicio de los demás mientras vive. Sería dar su vida, sirviendo.

APLICACIÓN

Es muy común que, en la homilía de hoy, se critique a la Iglesia porque no sigue el evangelio huyendo de todo poder y dedicarse al servicio de los demás, pero hay que tener mucho cuidado, porque los entes de razón no son sujetos de reacciones humanas. Jesús critica a la persona concreta que actúa desde el poder para oprimir a los demás. Son las personas concretas, con nombre y apellidos las que hoy en la Iglesia están actuando sin tener en cuenta el evangelio.

Bastaría con que uno solo de esos jerarcas sirviera de verdad a los demás para que no se pudiera decir que la «jerarquía» oprime o tiraniza. Es curioso que el mismo J. Ratzinger (el Papa actual), en un libro (‘El nuevo pueblo de Dios’) que se publicó en español en 1972, se pregunta, «cómo los sucesotes de los apóstoles, en tiempo de Constantino, llegaron a considerar como correcto lo contrario de lo que les había dicho Jesús a los discípulos».

La verdad es que Constantino, o quien fuera, prometió toda clase de privilegios a aquellos que en aquel momento estaban al frente de la Iglesia, y lo hizo de manera tan convincente que cayeron en la trampa y la mayoría de los dirigentes de hoy día siguen encontrándose tan a gusto, aunque estén a años luz del evangelio. Es más, cada siglo que pasa van encontrando más argumentos para justificar un poder sagrado absoluto.

El evangelio nos dice, por activa y por pasiva, que el cristiano es un ser para los demás. Si no entendemos esto, no hemos comprendido el abc del cristianismo. Pero este mensaje es también la x, porque es la incógnita más difícil de despejar, la realidad más camuflada bajo la ideología justificadora que siempre segrega toda religión institucionalizada.

Somos cristianos en la medida que nos damos a los demás. Dejamos de serlo en la medida que nos aprovechamos o queremos dominarlos de cualquier forma.

Este principio básico del cristianismo no ha venido de ningún mundo galáctico. Ha llegado hasta nosotros gracias a un ser humano en todo semejante a nosotros. Lo descubrió en lo más hondo de su ser. Al comprender lo que Dios era en él, al percibirlo como don total, Jesús hizo el más profundo descubrimiento de su vida. Entendió que la grandeza del ser humano consiste en esa posibilidad que tiene de darse como Dios se da. Jesús descubrió que ese era el fin supremo del hombre, darse, entregarse totalmente, definiti¬vamente.

En ese don total, encuentra el hombre su plena realización. Cuando descubre que la base de su ser es el mismo Dios, descubre la necesidad de superar el apego al falso yo. Liberado del «ego», se encuentra con la verdadera realidad que es. En ese momento, su ser se expande y se identifica con el Ser absoluto. El ser humano se hace uno con Él. Esa es la meta, no hay más. Ni Dios puede añadir nada a ese ser, porque es ya una misma cosa en él.

Mientras no haga este descubrimiento, estaré en la dinámica del joven rico, de los dos hermanos y de los demás apóstoles: buscaré más riquezas, el puesto mejor y el dominio de los demás para que estén a mi servicio. El objetivo de mi vida será la potenciación del «ego» que creo ser.

Aquí no valen programaciones. Si acepto darme a los demás por programa¬ción, será a regañadientes y además porque espero una recompensa, aunque sea espiritual; ya estoy buscando potenciar mi «ego». Tampoco se trata de sufrir, de humillarse ante Dios o ante los demás, esperando que después, Dios me lo pagará con creces. Debemos superar esta trampa y descubrir la máxima gloria en vivir y desvivirse en beneficio de los demás.

No entender esta verdad, nos ha llevado a exigir de Dios, incluso para Jesús, una gloria. La necesidad de un lenguaje sobre Jesús glorificado, es fruto de esta incomprensión. El 90% del lenguaje sobre Jesús, está hecho desde esta perspectiva. En el evangelio hay datos más que suficientes para descubrir esta falsedad, pero nos agarramos a un clavo ardiendo para no aceptar la verdad. El hombre ha tenido siempre miedo a la oscuridad. Lo sorprendente es que también tiene pánico a la luz, cuando ilumina demasiado.

El objetivo de Jesús como ser humano fue entregarse, deshacerse, aniquilarse en beneficio de los demás. Ahí, y no después, llegó a su plenitud, como ser humano. Su consumación fue idéntica realidad a su consumición en favor de los demás. No lo hizo esperando una recompensa de gloria. La superación de yo y la identificación con Dios es ya su máxima gloria. No puede haber más. ¡Estamos a años luz del evangelio!

Meditación-contemplación

Opresión, tiranía, sometimiento, esclavitud, servidumbre.
Entre vosotros nada de eso, dice Jesús.
La realidad nos está diciendo,
todo eso lo encontramos en cada uno de nosotros.

……………….

Si la esencia del cristiano es el amor de servicio
y eso no lo cumplimos,
¿qué hemos hecho del cristianismo de Jesús?
¿No nos estamos engañando con una moral tranquilizante?

…………………

La larga lucho que tuvo Jesús con sus discípulos
para que superaran su mentalidad egoísta,
es la misma que tenemos que llevar a cabo
cada uno de nosotros contra nosotros mismos.

………………….

Fray Marcos

29. IGANDEA URTEAN ZEHAR, ZUEK HORRELAKORIK EZ-DE ESO NADA

2012ko urriaren 21a

Mk. 10, 35-45

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA

Jerusalemera igoz doazela, hiriburuan espero dion dolorezko zoriaren berri emanez doa Jesus ikasleei. Hauek ez diote ulertzen. Beren artean eztabaidatuz doaz lehen postuen inguruan. Santiago eta Joan, biak lehen orduko ikasleak, Jesusi hurbildu zaizkio, zuzenean eskatzeko, egun batean esertzeko modua egin diezaien «bata bere eskuinean eta bestea bere ezkerrean».

Hatsa erdi galdurik ageri da Jesus: «Ez dakizue zer ari zareten eskatzen». Ematen du taldeko inork ez duela ulertzen Jesusi jarraitzeak, haren egitasmoan parte hartuz, beti izango duela berekin, ez boterearen handitasunaren bidea, baizik nekearen eta gurutzearen bidea.

Bitartean, Santiagoren eta Joanen ausardiaz jabetzean, beste hamarrak haserre jarri dira. Inoiz baino nahasiago ageri da taldea. Handi nahikeria ari da taldea banatzen. Jesusek guztiak elkartu ditu bere pentsaera argi eta garbi azaltzeko.

Beste ezer baino lehen, erromatar inperioko herrietan zer gertatzen ari den adierazi die. Guztiek dituzte ezagutzen Antipasen eta herodestar familien abusuak Galilean. Honela laburtu ditu Jesusek: Buruzagitzat emanak direnek herriak «tiranizatzeko» erabiltzen dute beren boterea, eta handikiek menpekoak «zapaldu» besterik ez dute egiten. Ezin zorrotzago mintzo da Jesus: «Zuek horrelakorik ez».

Bereen artean ez du horrelakorik ikusi nahi: «Handi izan nahi duena, izan dadila zuen zerbitzari, eta lehenengo izan nahi duena,izan dadila guztien esklabo». Jesusen elkartean ez da izango lekurik zapaltzen duen boterearentzat, baizik laguntzen duen zerbitzuarentzat soilik. Jesusek ez du nahi bere eskuin-ezkerretan buruzagiak eserita, baizik bera bezalako zerbitzariak, gainerakoentzat bizia ematen dutenak.

Gauzak argi utzi ditu Jesusek. Eliza ez da eraikitzen goikoek ezarritako ezerekin, baizik behean jartzen direnen zerbitzuaz. Ez da han lekurik hierarkiarentzat, ohorezko nahiz dominatzaile gisa. Ezta botere-metodo eta estrategiarentzat ere. Zerbitzuak du kristau-elkartea eraikitzen.

Jesusek halako garrantzia ematen dio esaten ari denari, non bere burua ematen baitu etsenplutzat, zeren ez baita etorri mundu honetara zerbitza dezaten, baizik «zerbitzari izateko eta bere bizia emateko askoren ordain». Jesusek ez dio irakatsi inori nola garaile atera Elizan, baizik nola zerbitzari izan Jainkoaren erreinuaren egitasmoan, ahulenak eta premiatsuenak direnentzat eginahalean jokatuz.

Jesusen irakaspena ez da buruzagientzat bakarrik. Eginkizun eta erantzukizun desberdinetatik, guztiok behar du konprometitu buru-eskaintza handiagoz bizitzen Jesusen egitasmoaren alde. Ez dugu Elizan Santiagoren eta Joanen imitatzaile beharrik; Jesusen jarraitzaile leialak ditugu behar. Garrantzizko izan nahi dutenek, ekin diezaiotela lanari eta lanean parte hartzeari.

 

29 Tiempo ordinario (B) Marcos 10, 35-45

DE ESO NADA

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

Mientras suben a Jerusalén, Jesús va anunciando a sus discípulos el destino doloroso que le espera en la capital. Los discípulos no le entienden. Andan disputando entre ellos por los primeros puestos. Santiago y Juan, discípulos de primera hora, se acercan a él para pedirle directamente sentarse un día «el uno a su derecha y el otro a su izquierda».

A Jesús se le ve desalentado: «No sabéis lo que pedís». Nadie en el grupo parece entenderle que seguirle a él de cerca colaborando en su proyecto, siempre será un camino, no de poder y grandezas, sino de sacrificio y cruz.

Mientras tanto, al enterarse del atrevimiento de Santiago y Juan, los otros diez se indignan. El grupo está más agitado que nunca. La ambición los está dividiendo. Jesús los reúne a todos para dejar claro su pensamiento.

Antes que nada, les expone lo que sucede en los pueblos del imperio romano. Todos conocen los abusos de Antipas y las familias herodianas en Galilea. Jesús lo resume así: Los que son reconocidos como jefes utilizan su poder para «tiranizar» a los pueblos, y los grandes no hacen sino «oprimir» a sus súbditos. Jesús no puede ser más tajante: «Vosotros, nada de eso».

No quiere ver entre los suyos nada parecido: «El que quiera ser grande, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero, que sea esclavo de todos». En su comunidad no habrá lugar para el poder que oprime, solo para el servicio que ayuda. Jesús no quiere jefes sentados a su derecha e izquierda, sino servidores como él, que dan su vida por los demás.

Jesús deja las cosas claras. Su Iglesia no se construye desde la imposición de los de arriba, sino desde el servicio de los que se colocan abajo. No cabe en ella jerarquía alguna en clave de honor o dominación. Tampoco métodos y estrategias de poder. Es el servicio el que construye la comunidad cristiana.

Jesús da tanta importancia a lo que está diciendo que se pone a sí mismo como ejemplo, pues no ha venido al mundo para exigir que le sirvan, sino «para servir y dar su vida en rescate por muchos». Jesús no enseña a nadie a triunfar en la Iglesia, sino a servir al proyecto del reino de Dios desviviéndonos por los más débiles y necesitados.

La enseñanza de Jesús no es solo para los dirigentes. Desde tareas y responsabilidades diferentes, hemos de comprometernos todos a vivir con más entrega al servicio de su proyecto. No necesitamos en la Iglesia imitadores de Santiago y Juan, sino seguidores fieles de Jesús. Los que quieran ser importantes, que se pongan a trabajar y colaborar. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

* ORAR CON EL EVANGELIO.(Mc.10,35-45)

* DOMINGO XXIX T.O. –B- Octubre 21
* DOMUND. MISIONEROS DE LA FE.
* Hoy el Evangelio de nuevo nos recuerda: El que quiera ser grande, sea vuestro servidor.
En el canto de comunión Mt. 28, 19-20. Haced discípulos de todos los pueblos. Yo estoy con vosotros. Y pedimos en la oración: “Operarios para que sea enseñado el Evangelio”.
* Hoy que celebramos en la Iglesia el DOMUND. Con el lema: MISIONEROS DE LA FE y que hemos comenzado EL AÑO DE LA FE. Vemos que en el evangelio se hacen continuas referencias a la fe como don que hay que pedir. A nadie se le puede imponer. Se llega a la fe cuando la persona se adentra en el conocimiento y en la aceptación de la Persona de Jesús y de su Mensaje. Entonces el creyente “se abre” a los nuevos planes de Dios mediante la primera conversión.
* Como creyentes, estamos llamad@s a ser Misioner@s de la fe, comunicadores de esa fe que profesamos en este mundo que se encuentra en “crisis” de fe, pero sin embargo, gran parte de la humanidad, tiene hambre de Dios. Por eso tenemos que renovar el entusiasmo de comunicar la fe personal y comunitaria “La fe es don que se nos ha dado para que la compartamos”. Es un proceso largo y laborioso y requiere en estos tiempos “creatividad” y fuerte unión al primer Misionero que fue Jesús de Nazaret y El mismo nos dice todo es posible al que tiene fe”. Por eso, tenemos que gritarle “Creo, pero ayuda mi falta de fe” (Mc. 9, 22-24).
* Esta es la tarea de los misioner@s, que, con sus palabras y, sobre todo, con el testimonio de sus vidas, comunican la fe a aquell@s que libremente han mostrado el deseo de conocer y seguir al Maestro. Y “la fe nace del Mensaje que se escucha” (Rom. 10,17), porque “es la PALABRA oída la que invita a creer”. Que la oración nos anime en esta Misión.

A VOSOTROS OS LLAMO AMIGOS
ASÍ NOS DICE JESÚS DE NAZARET EN
ESTE AÑO DE LA FE,
EN ESTE DÍA DEL DOMUND: QUE SOMOS “MISIONEROS DE LA FE.

A vosotros, que compartís mi proyecto y lo lleváis a cabo y lo comunicáis.
a vosotros, que recibís mi Palabra y la ponéis en práctica;
a vosotros, que os reunís en mi nombre y recordáis mi presencia
os llamo amigos.
A vosotros, que sois fuertes en vuestra debilidad;
a vosotros, que os mantenéis firmes en la opción evangélica;
a vosotros que progresáis en la fe puesta en acción,
os llamo amigos.
A vosotros, dispuestos a dar la cara, a arrimar el hombro, a echar una mano;
a vosotros con quienes se puede contar de manera incondicional para toda buena causa,
os llamo amigos.
A vosotros que afrontáis la realidad e intentáis mejorarla;
a vosotros, que no renunciáis a la utopía y camináis hacia ella;
a vosotros, que dais una oportunidad a un futuro mejor,
os llamo amigos.
A vosotros, que celebráis lo que creéis y compartís lo que tenéis;
A vosotros en la fiesta y juntos en la lucha;
a vosotros que tenéis mis sentimientos y mi Espíritu,
os llamo amigos.
Z U R I Ñ E

28 DOMINGO T.O., 14 de octubre de 2012, Mc. 10, 17-30

TENEMOS QUE ELEGIR, O SEGURIDADES O REINO DE DIOS

Escrito por Fray Marcos

FE ADULTA

Mc 10, 17-30

CONTEXTO

El contexto es el mismo que el domingo pasado (cuando salía al camino). Cerca ya de Jerusalén, a donde se dirige Jesús para completar su misión. Es un episodio entrañable, pero con un triste desenlace. El hombre rico no se decide a dar el paso del seguimiento. Aunque lo verdaderamente importante es el motivo por el que se niega a seguir a Jesús: las riquezas. Para los judíos las riquezas eran signo de la bendición de Dios.

EXPLICACIÓN

El llegar ‘corriendo’, indica gran interés y necesidad urgente. El joven era rico, Sin embargo no las tenía todas consigo. Sin duda, el rico esperaba de Jesús algún precepto aún más difícil que los de Moisés. Jesús no añade más preceptos sino una propuesta original. En vez de seguridades, confianza sin límites. En vez de cumplimiento de la Ley, seguimiento. Jesús sube a Jerusalén, a su muerte. Seguir a Jesús supone estar dispuesto al fracaso.

El ‘arrodillarse’, es un signo exagerado de respeto y admiración.

‘Heredar vida definitiva’. En tiempo de Jesús, significaba garantizar una existencia feliz más allá de la muerte. El rico ya tenía garantizada la existencia feliz en el más acá. Lo que busca en Jesús, es asegurar la existencia para el más allá.

Los mandamientos que Jesús recuerda, son los de la segunda tabla, es decir los que se refieren al prójimo, no los que se refieren directamente a Dios. Esta enseñanza es exclusiva de Jesús. Para cualquier judío, los importantes eran los de la primera tabla.

‘¿Por qué me llamas «bueno»?’ En esta respuesta Jesús nos está diciendo dónde está la verdadera pobreza. Él se siente vacío de toda posesión. Sentirse vacío hasta de la propia pobreza, sentirse vacío de la misma bondad. Ni soy nada ni tengo nada, porque ni siquiera hay un sujeto (ego) capaz de ser o tener.

Es casi imposible no sentirse atrapado por las riquezas, pero es mucho más difícil superar el sentimiento de creerse superior. La peor soberbia es la de creerme bueno y con derechos ante Dios, que niego a los demás.

‘Una cosa te falta: seguirme’. ¿Qué sutil diferencia quiere señalar Marcos, entre «heredar vida definitiva» y «seguir a Jesús»? Para ‘heredar la vida’, basta cumplir una Ley; para entrar en el Reino hay que preocuparse de los demás. Seguir a Jesús, es mucho más que el cumplimiento de unos mandamientos.

No se trata de ser mejor que los demás, sino de ser diferente. Mateo nos da una pista: «si quieres llegar hasta el final». Pero, ¿puede tener algún sentido emprender un camino para no llegar a la meta? La meta es la plenitud del hombre

¡Qué difícil será entrar en el Reino, al que pone su confianza en las riquezas! Las riquezas en sí ni son buenas ni son malas. ¡Qué más quisiera Dios que todos tuviésemos de todo! Las posesiones o el cumplimiento de la Ley para obtener seguridad, es lo que impide alcanzar una meta verdaderamente humana. El desenlace del encuentro es triste, pero el comentario que hace Jesús es aún más desolador.

‘Entonces, ¿quién podrá «salvarse»?’ Los discípulos siguen pensando que es imposible subsistir sin seguridades. No se refiere solamente a quién podrá salvarse en el más allá, como entendemos hoy la salvación, sino quién podrá mantener una vida verdaderamente humana, si se desprende de todo lo que tiene y no procura asegurarse el futuro. Así cobra sentido la respuesta de Jesús, «para los hombres, imposible, no para Dios».

APLICACIÓN

Estamos ante uno de los textos más difíciles de comprender de todo el evangelio. Llevamos veinte siglos dando tumbos o hacia la demagogia barata o al espiritualismo estéril. Una vez más debemos advertir que no es posible una explicación racional, que no la tiene, sino de experiencia interior que nos lleve a una actitud como la de Jesús. Aunque es imposible explicar la enseñanza, vamos a intentar superar algunos malentendidos, que nos siguen impidiendo aceptar el verdadero mensaje.

Buscar la propia salvación individual aquí abajo o en el más allá, es la mejor señal de no haber superado el «ego». La meta última del hombre es la superación de todo ego (y por lo tanto de todo egoísmo). El objetivo último de todo ser humano es el amor al hombre, que exige una entrega incondicional al servicio de otro.

El apego a las riquezas nace siempre de un «ego»; mientras exista la preocupación por uno mismo, no puede alcanzarse la meta. El obstáculo no son las riquezas, sino la existencia de ese «ego» que me obliga a buscar seguridades, para el más acá o para el más allá.

Pensar que el rico está condenado y el pobre está salvado, es demagogia. El hecho de tener o no tener bienes materiales, no es lo significativo. Un pobre que no tiene nada, puede estar más apegado a los bienes que ambiciona, que el rico a lo que posee.

Tanto el pobre como el rico tendrán que dar un paso de gigante para entrar en la dinámica del evangelio. La única ventaja del pobre sería que, al cerrársele la puerta fácil de las seguridades materiales, se vería obligado a buscar la verdadera salida. A esto apuntan las bienaventuranzas.

Otra trampa frecuente, es creer que el evangelio propone la pobreza de espíritu. Según esta interpretación, no importa lo que hayas acumulado, con tal de que tengas «espíritu cristiano», lleves una vida «religiosa» y seas capaz de dar limosna y hacer «obras de caridad».

La Iglesia como institución, ha caído en esta trampa. Bajo el pretexto de tener para dárselo a los pobres, no le ha importado acumular ingentes riquezas. No basta que la Iglesia atienda a los pobres. La Iglesia tiene que renunciar a las seguridades, lo mismo que cada cristiano.

La tercera trampa es creer que el evangelio se refiere a las riquezas injustas. Una vez más tenemos que hacer la distinción entre lo legal y lo justo. Las leyes no solo permiten, sino que favorecen la acumulación de riquezas porque están hechas por los ricos.

No hay justificación posible para una situación en la que unos despilfarran sin miramiento y otros mueren literalmente de hambre. Nuestro mundo es radicalmente injusto. Ahora bien, los únicos que no tienen responsabilidad alguna en esta situación, son los pobres.

Por último, está la trampa de interpretar el evangelio como una oferta de cristianismo a dos velocidades. Para ello se habla de ‘los consejos evangélicos’ que serían un plus voluntario para los más decididos.

Esto ha hecho mucho daño a la inmensa mayoría de los cristianos, porque les ha dado motivos para pensar que lo que dice el evangelio de la riqueza no va con ellos. Ha hecho daño también a los que optan por la vida religiosa, porque les ha hecho creer que son los perfectos y por lo tanto con más derechos ante Dios, aunque en ningún caso hayan renunciado a las seguridades.

La propuesta de Jesús no conlleva ninguna renuncia. Si, al llevarla a la práctica, tenemos la sensación de perder algo, es que no hemos comprendido nada. No se trata de renunciar a nada sino de elegir el camino que me lleve a la plenitud que puedo alcanzar como ser humano.

Como seres limitados, elegir un camino lleva consigo el renunciar a ir en otras direcciones. En contra del sentir de la mayoría, el renunciar a tener más no es de tontos, sino de personas muy despiertas. La sabiduría consistiría en acertar en la elección.

La crisis que estamos padeciendo podría ayudarnos a tomar en serio el evangelio. El afán de acumular riquezas sin límite nos ha llevado a la situación actual. Hasta mediados del siglo pasado, la economía consistía en producir bienes o servicios que se vendían por un precio no siempre justo. Pero la perversión del capitalismo actual consiste en utilizar el dinero (casi siempre el de otros) para producir más dinero, sin producir ningún bien ni beneficio para nadie sino todo lo contrario. Ese dinero artificial sacado de la manga, es el que está controlando todo el organigrama económico que se deteriora cada día más.

Meditación-contemplación

Si quieres llegar hasta el final, una cosa te falta.
Pero, ¿de verdad quiero llegar hasta el final?
Y ¿qué sentido tiene emprender una carrera
si no tienes intención de llegar a la meta?

……………

Es ridículo pensar que Dios nos exige renunciar a algo.
No se trata de renunciar, sino de elegir bien.
Pero el secreto de toda buena elección es el conocimiento.
Tomar conciencia de lo que es mejor será el primer paso.

……………

Cuando queremos alcanzar dos metas a la vez,
el fracaso está asegurado
La plenitud de ser y las seguridades son incompatibles,
Nunca podremos armonizarlas.

Fray Marcos

XXVIII. IGANDEA URTEAN ZEHAR, JESUSEKIN KRISIALDIAN-CON JESÚS EN MEDIO DE LA CRISIS

2012ko urriaren 14a

JESUSEKIN KRISIALDIAN
Mc. 10, 17-30

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA.- Bideari ekin aurretik, ezezagun bat hurbildu zaio Jesusi, korrika. Itxuraz, presa du bere arazoa konpontzeko: «Zer behar dut egin betiko bizia heredatzeko?» Ez zaizkio axola bizitza honetako kontuak. Dena erabakia du.

Moisesen Legea proposatu dio Jesusek. Gauza bitxia bada ere, ez dizkio oroitarazi hamar aginduak, baizik lagun hurkoaren kontra aritzea eragozten dutenak. Gazte hori gizon ona da, judu-erlijioaren betetzaile fina: «Hori guztia txikitandik bete dut».

Jesus begira-begira gelditu zaio, maitasunez. Miresgarria da inori kalterik egin ez dion pertsona baten bizitza. Jesusek orain beregana erakarri nahi du gazte hori, gizatasun handiagoko mundu bat egiteko bere egitasmoan parte har dezan, eta proposamen harrigarri hau egin dio: «Gauza bat duzu falta: zoaz, saldu duzun guztia, eman dirua pobreei…eta, segidan, jarraitu niri».

Gauza askoren jabe da aberatsa, baina gauza bakarra falta zaio: Jesusi benetan jarraitu ahal izatea. Ona da gazte hori, baina diruari lotua. Bere aberastasunei uko egiteko eskatu dio Jesusek, eta pobreen zerbitzura jartzeko. Berea pobreekin partekatuz bakarrik jarraitu ahal izango dio Jesusi, honen egitasmoan parte hartuz.

Gaztea, ordea, ez da sentitu horretarako gai. Ongizatea du amesten. Ez du kemenik bere aberastasunik gabe bizitzeko. Ororen gain du jarria bere dirua. Eta uko egin dio Jesusi jarraitzeari. Korrika etorria zen Jesusez gogoberoturik. Triste urrundu da orain. Ez du sentituko sekula Jesusen lankide izatearen poza.

Gaur egungo ekonomi krisialdi hau gonbita da Jesusen jarraitzaileontzak, bizitza neurritsuagoa egitera, eskura dugun eta duintasunez bizi ahal izateko beharrezkoa ez dugun hura premian direnekin partekatzera. Galdera zehatzak egin beharrean gara, une hauetan Jesusi jarraitu nahi badiogu.

Lehenengo gauza, diruarekin ditugun harremanak berrikustea da: zer egin geure diruarekin?, zertarako aurreztu?, zertan inbertitu?, zeinekin partekatu premiazkoa ez duguna? Ondoren, geure kontsumoa berrikustea da: erantzukizun handiagoz jokatzeko, eta bihozkadaka eta alferrik xahutzen ibili gabe: zer dut erosten?, non dut erosten?, zertako dut erosten?, zeini laguntzen ahal diogu behar duena erosten?

Geure bihotzondoan egin beharreko galderak ditugu; baita geure familietan, geure kristau-elkarteetan eta eliz erakundeetan ere. Ez dugu zertan egin keinu heroikorik, baina, ildo horretan pauso txiki batzuk ematen baditugu, ezagutuko dugu Jesusi jarraitzearen poza, pertsona batzuen krisia gizatarrago eta jasangarriago eginez. Horrela ez bada, kristau ontzat izango dugu geure burua, baina gure erlijioari poza faltako zaio.

28 Tiempo ordinario (B) Marcos 10, 17-30

14 de octubre de 2012
CON JESÚS EN MEDIO DE LA CRISIS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

ECLESALIA,- Antes de que se ponga en camino, un desconocido se acerca a Jesús corriendo. Al parecer, tiene prisa para resolver su problema: “¿Qué haré para heredar la vida eterna?”. No le preocupan los problemas de esta vida. Es rico. Todo lo tiene resuelto.

Jesús lo pone ante la Ley de Moisés. Curiosamente, no le recuerda los diez mandamientos, sino solo los que prohíben actuar contra el prójimo. El joven es un hombre bueno, observante fiel de la religión judía: “Todo eso lo he cumplido desde pequeño”.

Jesús se le queda mirando con cariño. Es admirable la vida de una persona que no ha hecho daño a nadie. Jesús lo quiere atraer ahora para que colabore con él en su proyecto de hacer un mundo más humano, y le hace una propuesta sorprendente: “Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres… y luego sígueme”. El rico posee muchas cosas, pero le falta lo único que permite seguir a Jesús de verdad. Es bueno, pero vive apegado a su dinero. Jesús le pide que renuncie a su riqueza y la ponga al servicio de los pobres. Solo compartiendo lo suyo con los necesitados, podrá seguir a Jesús colaborando en su proyecto.

El joven se siente incapaz. Necesita bienestar. No tiene fuerzas para vivir sin su riqueza. Su dinero está por encima de todo. Renuncia a seguir a Jesús. Había venido corriendo entusiasmado hacia él. Ahora se aleja triste. No conocerá nunca la alegría de colaborar con Jesús.

La crisis económica nos está invitando a los seguidores de Jesús a dar pasos hacia una vida más sobria, para compartir con los necesitados lo que tenemos y sencillamente no necesitamos para vivir con dignidad. Hemos de hacernos preguntas muy concretas si queremos seguir a Jesús en estos momentos.

Lo primero es revisar nuestra relación con el dinero: ¿Qué hacer con nuestro dinero? ¿Para qué ahorrar? ¿En qué invertir? ¿Con quiénes compartir lo que no necesitamos? Luego revisar nuestro consumo para hacerlo más responsable y menos compulsivo y superfluo: ¿Qué compramos? ¿Dónde compramos? ¿Para qué compramos?

¿A quiénes podemos ayudar a comprar lo que necesitan?

Son preguntas que nos hemos de hacer en el fondo de nuestra conciencia y también en nuestras familias, comunidades cristianas e instituciones de Iglesia. No haremos gestos heroicos, pero si damos pequeños pasos en esta dirección, conoceremos la alegría de seguir a Jesús contribuyendo a hacer la crisis de algunos un poco más humana y llevadera. Si no es así, nos sentiremos buenos cristianos, pero a nuestra religión le faltará alegría. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

* ORAR CON EL EVANGELIO:(Mc.10,17-30)

DOMINGO XXVIII. T.O. –B- OCTUBRE 14

* “ALGO NOS FALTA”.
“LA LÓGICA DEL REINO”
* La riqueza es un obstáculo muchas veces para seguir a Jesús y entrar en el Reino de Dios, no porque sea mala, o porque Dios no la quiera, o porque la pobreza es lo evangélico, sino, porque muchas veces impide nuestro vivir; tener mucho puede ser un problema, pues fácilmente cierra el paso a una vida más humana y evangélica. Como le pasa al joven que narra el Evangelio.
* Aunque nos cueste entenderlo, la lógica del Reino no es la de acaparar y poseer, sino la del compartir. (Es fácil reflexionarlo y escribirlo, pero difícil vivirlo). El Reino, la Vida, no es conquista humana sino don gratuito de Dios. Mientras no sepamos cambiar la lógica del mérito por la de la gratuidad, nuestro deseo de poseer por el compartir, nuestros miedos por la confianza en Dios, será difícil que comprendamos este Evangelio.
* El joven “corre” nos dice el Evangelio. En la vida, a veces, descubrimos proyectos, llamadas, realidades que nos ilusionan y desinstalan, que nos impulsan a salir de los caminos rutinarios, que infunden aires nuevos a nuestras vidas. Esto le ocurrió a esta persona del relato.Por eso se acercó “corriendo”. Pero… “frunció el ceño”, y se marchó….
* Yo creo que Jesús miró al rico con simpatía simplemente, porque tuvo la ingenuidad de preguntarle “¿Qué me falta”? Y Jesús le ofreció asomarse al mundo de la libertad y de la com-pasión. Un mundo en el que se aprende a disfrutar con muy poco y en el que, sobre todo se disfruta verdaderamente consiguiendo que otros sufran menos y puedan disfrutar al menos, un poco.
* Jesús invita a renunciar a un programa de vida basado en “el tener y en el cumplir” y nos invita a la aceptación de su persona basada en el “ser y el seguir”.
* Jesús es el modelo, fuerza y perfección suma para quien desea seguir sus huellas.

* O R A C I Ó N
* Jesús de Nazaret, ayúdanos a descubrir lo que nos falta, que no nos demos La media vuelta ante tus llamadas. Que nos dejemos llenar por Ti. Que en la oración, sepamos descubrir lo que somos fijándonos en Ti
Sabemos que nuestra vida está siempre en tus manos.
Sabemos que nuestra vida no depende de los bienes.
Pero… también tú sabes, Señor, que nuestra historia está sembrada de mucha miseria y hambre; la solidaridad a veces es muy escasa.
Por eso, jesús de Nazaret, tenemos miedo… nos cuesta confiar en tu Palabra.
Ayúdanos, Jesús, a confiar en Ti. A que nuestra vida sea austera y sencilla, que trabajemos por suprimir la miseria, que seamos capaces de compartir.
Haznos comprender, Jesús del Reino:
Que la confianza debe estar en tu Espíritu que está con nosotr@s.
Con él podemos trabajar y vivir el Reino de la fraternidad, la igualdad, la justicia, el amor, la paz, la libertad. AMÉN
Z U R I Ñ E

27 DOMINGO T.O., 7 de Octubre de 2012, Mc. 10, 2-16

LA MUJER, LOS NIÑOS Y LOS ÚLTIMOS

Escrito por Enrique Martínez Lozano

FE ADULTA

Mc 10, 2-16

Parece que el «tema» de este texto no es el que salta a primera vista. A partir de la pregunta que le hacen, Jesús no se centra tanto en la cuestión del divorcio (o repudio), cuanto en el lugar de la mujer.

En realidad, la misma pregunta suena extraña, si tenemos en cuenta que nadie, en Israel, negaba la licitud del «repudio», en virtud del cual el marido podía despedir a la mujer. Lo que se discutía, según las diferentes escuelas, más o menos rigoristas, eran los motivos que lo justificaban.

Sea el que fuere el motivo de aquella pregunta, la respuesta de Jesús se va a centrar en dos puntos: la «intuición primera» (y, por tanto, también el «horizonte») hacia el que tiende la relación amorosa y la posición de la mujer.

En la tradición judeocristiana, la relación de la pareja se expresa con las palabras: «serán los dos una sola carne». Se trata de una expresión vigorosa y de una imagen espléndida, que subraya la unidad-en-la-diferencia.

En ese sentido, puede incluso verse como el paradigma de lo que es todo lo real: unidad sin costuras, en la que no se niega la diferencia, pero esta queda integrada o abrazada en la Unidad mayor que nada deja fuera.

En los comentarios posteriores, así como en la casuística moral, el problema surgió cuando estas palabras se leyeron de un modo literalista. Pero el evangelio no es un conjunto de anécdotas ni una suma de principios morales, sino palabra de sabiduría. Cuando esto se olvida, el literalismo desemboca en el fundamentalismo.

Una cosa es el «principio de sabiduría», tal como lo formula el maestro de Nazaret, a partir del texto del Génesis, y otra bien diferente es pretender aplicarlo de un modo voluntarista a lo que puede ocurrir en cada pareja concreta.

A nadie habría de resultarle difícil de comprender la infinidad de factores y de condicionamientos, que explican funcionamientos tan dispares de una pareja a otra. Debido a ello, se producirán inevitablemente aciertos y errores, así como decisiones que no puedan llevar a otra cosa que a un «mal menor».

El propio Jesús, que condena el adulterio, se erige como defensor de una mujer sorprendida en adulterio, a quienes los observantes religiosos querían apedrear (Juan 8,1-11).

Pero, como decía, la respuesta de Jesús va a centrarse en otra cuestión, por la que no le habían preguntado. Más aún, se trataba de algo tan lejano a lo que era el pensamiento oficial y el imaginario colectivo, que la toma de postura de Jesús debió resultarles escandalosa. Hasta el punto de que, una vez en casa, los propios discípulos le vuelven a insistir «sobre el mismo tema».

La «novedad» de Jesús radica en plantear la posibilidad de algo que la sociedad judía no contemplaba: que fuera la mujer la que pidiera el divorcio.

Lo que eso significaba era bien simple: situar a varón y mujer en pie de igualdad. O, dicho de otro modo, desactivar el machismo que, como ocurre todavía hoy en no pocos ámbitos geográficos y culturales, lleva a considerar a la mujer como «propiedad» del varón o, al menos, a su servicio.

Es claro que tales actitudes machistas, por más que se hubieran mantenido durante siglos, contradecían flagrantemente aquel primer principio bíblico que hablaba de «ser los dos una sola carne».

En realidad, la actitud de Jesús es coherente con toda su trayectoria. Si algo queda claro en el relato evangélico es su posicionamiento decidido a favor de «los últimos», «los pequeños», «los niños»…

El maestro de Nazaret, rompiendo tabúes intocables como el del parentesco y el del estatus social, se coloca voluntariamente en la escala más baja de la pirámide, en el lugar de los últimos y, tanto con sus palabras como con su comportamiento él mismo se autoestigmatiza, situándose en los márgenes de la sociedad y de la religión.

Este hombre, voluntariamente «desclasado», elige la pobreza (Marcos 10,21) y aparece como el hombre fraternal, que sabe ver, en cada persona que se le acerca, a un hermano, a una hermana. Se muestra profundamente acogedor, particularmente con quienes se sentían más discriminados por cuestiones sociales o religiosas (enfermos, pecadores, mujeres, niños; Zaqueo, María Magdalena, la mujer adúltera…). No hay duda: los «últimos» son sus preferidos: no porque sean «mejores», sino porque son «últimos».

Por todo ello, no parece casual que, tras el relato en el que se defiende la igualdad de la mujer con respecto al varón, aparezca la escena de los niños.

En el evangelio –como en la Palestina del siglo I-, la figura del niño no evoca algo positivo, sino todo lo contrario. Por eso, cuando sobre esa figura se han proyectado estereotipos posteriores, no solo se ha caído en un anacronismo histórico, sino que hasta parecía que se elogiaban actitudes infantiles.

En el evangelio, el «niño» es imagen de quien «no cuenta», «el último de todos». Por eso, la expresión «dejad que los niños se acerquen a mí», habría que traducirla más adecuadamente por «dejad que los últimos se acerquen a mí». Y así es como comprendemos el enfado de los discípulos que, por querer impedirlo, son objeto de la ira de Jesús.

El maestro de Nazaret se identifica con los «niños» o «los últimos» (abrazar significa identificarse) y deja claro que solo puede comprender y vivir su proyecto –que él llamaba «reino de Dios»- quien está dispuesto a «ser niño», es decir, a colocarse voluntariamente en el último lugar, como él mismo había hecho: «el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir» (Marcos 10,45); «yo estoy entre vosotros como el que sirve» (Lucas 22,27).

Enrique Martínez Lozano

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