*ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.7,11-17)

• DOMINGO X TIEMPO ORDINARIO-C-
(Junio 9 de 2013)

• El Evangelio de hoy, está lleno de detalles que nos pueden hablar a cada un@.
Vemos al comienzo un encuentro entre dos grupos: Unos caminan alegres, portadores de vida; el otro grupo va triste, por la muerte de un joven.
* El muerto es hijo único de una viuda. Ni su condición de mujer humillada, ni el poder de la muerte son obstáculos para la obra salvadora de Dios.
* La escena tiene lugar en Naín, ciudad amurallada. Jesús se acerca a la ciudad como en otro tiempo Dios al Pueblo de Israel, para liberar.
* Jesús se conmueve, se compromete y da de nuevo la vida. Va contra la ley que declara impuro a quien tocara un cuerpo muerto.
* El relato destaca la libertad e iniciativa de Jesús. La viuda ni siquiera le pide. Simplemente estaba sumida en su dolor. Y Jesús le devuelve el hijo porque siente como propio el dolor de esa madre. El evangelio nos enseña la gratuidad de la salvación; ni siquiera hace falta pedir. Basta ser pobre, basta sufrir, para que Dios (que no quiere el sufrimiento) se haga presente como Padre de misericordia. Lo importante no es el prodigio, sino la acción que brota de la misericordia de Jesús ante el sufrimiento humano. Lucas no olvida, además, el detalle tan humano de Jesús: “Y se lo entregó a su madre”.
* Hoy también muchas madres y pueblos pobres, sufren la muerte física y moral, de sus hij@s jóvenes maltratados por el hambre, enfermedad, falta de trabajo, o porque cayeron en la droga o violencia. Hoy muchos jóvenes se encuentran paralizad@s, como muertos, ante la inseguridad de su futuro, sin que tengan la oportunidad de hablar y ser escuchad@s. La actitud de Jesús señala a nuestras comunidades cristianas un camino: el de la compasión, que lleva a la ayuda eficaz; el del estímulo y aliento, que impulsa a levantarse, a decir su palabra, a caminar con iniciativa.
* Este Evangelio nos lleva a contemplar a Jesús, despacio, una y otra vez: su sensibilidad, su ternura, su compasión, su Amor. Con ese Amor, trae la vida.

* ORACIÓN
* LA VIDA ES TUYA, SEÑOR
* Te damos gracias, Dios nuestro porque nos has dado la vida. Has venido a cogernos de la mano desde lo más profundo del tiempo.
Eres tú quien nos da vida al Espíritu.
Eres tú quien nos proporciona el amor.
Has plantado tu tienda aquí abajo para compartir nuestras vidas, reunir en ti los sufrimientos y con nosotr@s, vencer la muerte,
Jesús de Nazaret, tu te compadeciste de la viuda por su hijo muerto, no permitas que nosotr@s nos acostumbremos a tanta muerte como vemos cada día en el mundo: muertes de esperanzas y del sentido de la vida, muerte de la dignidad humana y quizás también muerte de la fe.
Haznos como Tú, testigos de la Vida, que sepamos actuar movidos por la compasión, acercándonos a cuantos sufren.
* Jesús de Nazaret, ayúdanos a responder generosamente a la gracia que nos has dado de conocerte y a ser testigos sinceros de tu Evangelio de vida y salvación para tod@s.
No nos dejes perder la esperanza. Haz de nosotr@s y de nuestras comunidades un signo de tu presencia en el mundo capaces de mostrar la belleza de la vida y de invitar a seguir tu Palabra, que es Vida. AMÉN
* ZURIÑE

SUFRIMENDUA AINTZAT HARTU BEHARRA-EL SUFRIMIENTO HA DE SER TOMADO EN SERIO

SUFRIMENDUA AINTZAT HARTU BEHARRA
José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

URTEAN ZEHAR 10.  IGANDEA (C) Lk. 7, 11-17
Jesus Nainera iritsi da, herrixka horretan gertaera triste bat bizi dute. Hontan, Jesus bidez dator, ikasleak eta jendetza handi bat bidelagun dituela. Hileta-segizioa irten da herrixkatik hilerrirantz. Ama alargun bat, auzokoak lagun, bere seme bakarrari lur ematera doa.

Hitz gutxitan, emakume horren egoera tragikoa deskribatuko digu Lukasek. Alarguna da, ez du gizonezkoek kontrolatzen duten gizarte hartan zainduko eta babestuko lukeen senarrik. Seme bakarra zuen, baina hau ere hil zaio. Emakumeak ez du ezer esaten. Soilik, negar egiten du. Zer izango da hartaz?

Ustekabekoa izan da topo egitea. Nainen ere Jainkoaren Berri Ona hots egitera zetorren Jesus. Nola erreakzionatuko du orain? Kontakizunaren arabera, «Jaunak begiratu zion,hunkitu zen eta esan zion: Ez dezazula negarrik egin». Nekez deskriba daiteke hobeto Jainkoaren errukiaren Profeta.

Emakumea ez du ezaguna, baina astiro jarri zaio begira. Jabetu da haren minaz eta bakardadeaz, eta hezurretaraino hunkitu da. Emakume hura lur joa ikustea bihotzeraino iritsi zaio. Bat-batekoa izan da Jesusen erreakzioa: «Ez dezazula negarrik egin». Jesusek ezin ikusi du inor ere negarrez. Esku hartu beharra du.

Ez da hasi buruari jiraka. Hilkutxara hurbildu, segizioa geldiarazi eta hildakoari diotso: «Mutikoa, hiri ari natzaik, jaiki hadi». Gaztea zutitu eta hitz egiten hasi denean, Jesusek «amari eman dio», negar egiteari utz diezaion. Elkarrekin dira berriro ama-semeak. Ama ez da jada bakarrik egongo.

Gauza xume dirudi honek guztiak. Kontakizunak ez du azpimarratu Jesusek egin berria duenaren mirarizko alderdia. Soilik, hartan Jainkoaren errebelazioa ikustera gonbidatzen ditu irakurleak, errukiaren Misterio eta biziaren Indar den aldetik, herioaren beraren eskuetatik libratzeko gai den aldetik. Jainkoaren errukiak du bihurtzen Jesus hain sentibera jendearen sufrimenduaren aurrean.

Ahalik eta lasterren berreskuratu beharra dugu Elizan errukia, Jesusen jarraitzaileen biziera berezi bezala. Izen ona galarazi dion sentimendu- eta moraltasun-gexala darion ikusmoldetik liberatu beharra dugu errukia. Zuzentasuna berekin duen errukia da Jesusen agindu handia: «Izan errukitsu zuen Aitak duen errukiaz».

Inoiz baino beharrezkoagoa dugu gaur egun erruki hau. Botere-mailatik, beste edozein gauza hartzen da kontuan biktimen sufrimendua baino lehen. Mindunik eta galtzailerik ez balego bezala jokatu ohi da. Jesusen elkarteetatik haserre handi baten garrasiak atera behar du: errugabeen sufrimendua aintzat hartu behar da; ezin onartu da gizartean gauza normala bailitzan, zeren onartezina baitu Jainkoak. Hark ez du ikusi nahi inor ere negarrez.

El sufrimiento ha de ser tomado en serio

10 Tiempo Ordinario (C) Lucas 7, 11-17
EL SUFRIMIENTO HA DE SER TOMADO EN SERIO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 05/06/13.- Jesús llega a Naín cuando en la pequeña aldea se está viviendo un hecho muy triste. Jesús viene del camino, acompañado de sus discípulos y de un gran gentío. De la aldea sale un cortejo fúnebre camino del cementerio. Una madre viuda, acompañada por sus vecinos, lleva a enterrar a su único hijo.

En pocas palabras, Lucas nos ha descrito la trágica situación de la mujer. Es una viuda, sin esposo que la cuide y proteja en aquella sociedad controlada por los varones. Le quedaba solo un hijo, pero también éste acaba de morir. La mujer no dice nada. Solo llora su dolor. ¿Qué será de ella?

El encuentro ha sido inesperado. Jesús venía a anunciar también en Naín la Buena Noticia de Dios. ¿Cuál será su reacción? Según el relato, “el Señor la miró, se conmovió y le dijo: No llores”. Es difícil describir mejor al Profeta de la compasión de Dios.

No conoce a la mujer, pero la mira detenidamente. Capta su dolor y soledad, y se conmueve hasta las entrañas. El abatimiento de aquella mujer le llega hasta dentro. Su reacción es inmediata: “No llores”. Jesús no puede ver a nadie llorando. Necesita intervenir.

No lo piensa dos veces. Se acerca al féretro, detiene el entierro y dice al muerto: “Muchacho, a ti te lo digo, levántate”. Cuando el joven se reincorpora y comienza a hablar, Jesús “lo entrega a su madre” para que deje de llorar. De nuevo están juntos. La madre ya no estará sola.

Todo parece sencillo. El relato no insiste en el aspecto prodigioso de lo que acaba de hacer Jesús. Invita a sus lectores a que vean en él la revelación de Dios como Misterio de compasión y Fuerza de vida, capaz de salvar incluso de la muerte. Es la compasión de Dios la que hace a Jesús tan sensible al sufrimiento de la gente.

En la Iglesia hemos de recuperar cuanto antes la compasión como el estilo de vida propio de los seguidores de Jesús. La hemos de rescatar de una concepción sentimental y moralizante que la ha desprestigiado. La compasión que exige justicia es el gran mandato de Jesús: “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”.

Esta compasión es hoy más necesaria que nunca. Desde los centros de poder, todo se tiene en cuenta antes que el sufrimiento de las víctimas. Se funciona como si no hubiera dolientes ni perdedores. Desde las comunidades de Jesús se tiene que escuchar un grito de indignación absoluta: el sufrimiento de los inocentes ha de ser tomado en serio; no puede ser aceptado socialmente como algo normal pues es inaceptable para Dios. Él no quiere ver a nadie llorando.

10º DOMINGO T.O., 9 JUNIO 2013,Lc. 7, 11-17

LA VIDA PREVALECE SIEMPRE PORQUE LA MUERTE NO ES NADA

Escrito por  Fray Marcos

Lc 7, 11-17

Celebrada la Ascensión, retomamos el tiempo ordinario, pero como los domingos siguientes tenemos las tres grandes fiestas de Pentecostés, Trinidad y Corpus, aún no habíamos retomado los domingos de ese tiempo litúrgico. Se trata del periodo más largo del año, que nos llevará hasta el nuevo año litúrgico con el Adviento.

Como sabéis, este año no toca leer el evangelio de Lucas. Este evangelio es el que más se preocupa de la vida cotidiana de Jesús: para Lucas, Jesús predica más con lo que hace que con lo que dice. Refleja como ningún otro la reacción de Jesús ante el sufrimiento de la gente, sobre todo de los pobres y marginados; por eso se le suele llamar el evangelio de la misericordia.

El contexto general del evangelio que leemos, es la norma de lo que solía hacer Jesús. Acompañado de sus discípulos, recorre los caminos de Galilea, llevando a todas partes la palabra de Dios y la ayuda a la gente que se siente abandonada.

En Lucas se aprecia mejor esta manera de actuar, porque acompaña siempre los relatos con todo lujo de detalles, que nos permiten adentrarnos en el ambiente en que se producían los «milagros». En el relato que leemos hoy, la gente que acompañaba a Jesús y la que acompañaba a la viuda se aúnan para dar gloria a Dios.

En el evangelio de hoy se nos narra un episodio espectacular, la resurrección del hijo único de una viuda. Es muy difícil precisar en este texto qué es lo que pasó realmente. Sorprende que un acontecimiento como la resurrección de un muerto se narre en un evangelio y se ignore en otros.

La única resurrección que se encuentra en los tres sinópticos es la de la hija de Jairo. Y en los tres se pone en boca de Jesús esta frase: «la niña no está muerte, está dormida».

También nos tiene que hacer pensar el paralelismo que existe entre este texto y la resurrección del hijo de la viuda de Sarepta por el profeta Elías, que hemos leído en la primera lectura. Con frecuencia se toma el AT como modelo para explicar a Jesús.

De grandes profetas del AT se narraban resurrecciones. Es muy fácil que la tradición intentara con estos relatos potenciar la idea de que Jesús era un gran profeta, que no podía ser menos que lo más grandes del AT. De hecho el relato termina dando gloria a Dios porque ha visitado a su pueblo con el envío de un gran profeta.

En todo caso lo que quieren resaltar no es el milagro en sentido estricto, sino el poder de Jesús de dar vida trascendente, significada en esa vida fisiológica recuperada.

Desde que existen los periodistas y los sucesos se narran según lo que pasó realmente, no se ha vuelto a hablar de resurrección. Aunque es verdad que se ha constatado la vuelta a la vida de personas que se habían dado por muertas.

El principal argumento para superar esta trampa no es que Dios tenga o no tenga poder para hacer tal cosa, sino que es absurdo obligar a Dios a entrar en nuestra dinámica y quedarnos tan contentos porque Él cambia de criterio y vuelve a hacer el mundo tal como nos gustaría a nosotros.

Para valorar este relato debemos tener en cuenta el ambiente en que se narra. Las mujeres no contaban en aquella época. Una viuda no tenía la más mínima posibilidad de desenvolverse ni social ni económicamente. La única salvación de una viuda era el hijo, por eso se resalta que era único, es decir la única esperanza de la viuda. La muerte del hijo de una viuda se consideraba un durísimo castigo de Dios.

En el relato, Jesús quiere dejar claro que en ningún caso la actitud de Dios es la de castigar a nadie, y menos a una pobre viuda.

Con frecuencia encontramos en los evangelios una profunda crítica de un mesianismo milagrero. Sin duda fue uno de los mayores peligros de interpretar equivocadamente a Jesús. En el capítulo 6 del evangelio de Juan, después de la multiplicación de los panes les dice a los que le buscaban para proclamarle rey: «Me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros».

Esa tentación es todavía muy fuerte entre nosotros. No hay más que examinar nuestras oraciones litúrgicas o echar un vistazo por Lourdes o Fátima para comprenderlo. Intentamos a toda costa fabricarnos un Dios todopoderoso que acto seguido, ponemos a nuestro servicio. Él accederá a todo lo que le pidamos con tal de que nos comportemos como él quiere.

Es la misma dinámica que tenían los hombres del Paleolítico. Aplacar a Dios, tenerle contento porque de esa manera no empleará su omnipoten¬cia contra nosotros, sino contra otros.

Podemos descubrir un simbolismo profundo entre la muchedumbre que acompaña a la viuda identificados con la muerte y sin solución para esa situación extrema y Jesús y el gentío que le acompaña, que vienen transformados por la vida que él mismo les comunica. La muerte y la vida se encuentran pero la vida es más fuerte que la muerte y termina por envolverles a todos. Todos proclaman la gloria de Dios que les ha llevado a la vida.

Hay un dato en el relato muy interesante. Nadie le pide a Jesús que haga algo por la viuda. Es él el que se siente movido por la compasión (le dio lástima). Este hecho nos hace comprender la calidad humana de Jesús que a su vez, es reflejo de lo que sería Dios si pudiera actuar como nosotros.

La compasión es, para mí, la manera más certera de hablar de una verdadera humanidad. Se ha dicho muchas veces que el mensaje cristiano se resume en el amor. Creo que mucho más acertada sería la palabra compasión para hablar de la misma realidad.

No es preciso tener la capacidad de resucitar a un muerto par ser testigos de la vida y llevar vida a todas partes. Todos tenemos la obligación de llevar alegría y optimismo a donde vayamos.

No son las carencias naturales (dolor, enfermedad, muerte) lo que nos impide ser felices. Es la actitud ante ellas lo que nos impide descubrir las inmensas posibilidades que todos tenemos a pesar de esas limitaciones. Solo si despliego esas posibilidades en mí, estaré preparado para ayudar a los demás a descubrir las suyas, a pesar de sus limitaciones.

La gran tentación es exigirle a Dios que nos saque de nuestras limitaciones. Muchas veces nos ha metido por este callejón sin salida la misma religión. Nuestras limitaciones no son accidentes. No es que a Dios le saliera mal la creación y ahora tiene que andar con parches. Ni el mismo Dios podía hacer una creación sin limitaciones.

Por eso es ridículo creer en un Dios que podría sacarnos de esas situaciones que consideramos insufribles, y que no lo hace porque está encantado viéndonos sufrir. Lo que nos falta no puede anular todo lo que tenemos.

Meditación-contemplación

La muerte no es nada, las limitaciones son ausencia de ser.

Lo real es lo que soy y puedo desplegar.

Si dejo de pensar en mis carencias,

me asombraré de la riqueza que tengo al alcance de la mano.

…………….

También en el orden espiritual es verdad lo dicho.

Empeñarnos en no tener fallos es frustrante,

porque fallos los tendremos hasta la hora de morir.

Fíjate más en todo el bien que puedes hacer cada día.

…………….

Tampoco te dediques a mirar con lupa los fallos de los demás.

Todos son mucho más que esos fallos que puedes detectar en ellos.

Hacerles ver lo bueno que hay en ellos,

puede animarles mucho más a ser mejores.

……………..

Fray Marcos

 

LA PLENITUD HUMANA CONSISTE EN DEJARSE COMER

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Lc 9, 11-17

Es muy difícil no caer en la tentación de decir sobre la eucaristía lo políticamente correcto y dispensarnos de un verdadero análisis del sacramento más importante de nuestra fe. Son tantos los aspectos que habría que analizar, y tantas las desviaciones que hay que corregir, que solo el tener que planteármelo, me asusta. Hemos tergiversado hasta tal punto el mensaje del evangelio, que lo hemos convertido en algo totalmente ineficaz para una verdadera vida espiritual.

En una tribu primitiva, el más espabilado descubrió un día la manera de hacer fuego. El inventor quiso hacer partícipes a otras tribus de las enormes ventajas que la manipulación del fuego podía reportar. Cogió los bártulos y se fue a la tribu más cercana. Reunió a la comunidad y les explicó la manera de hacer fuego y como se podía utilizar para mejorar la calidad de vida. La gente se quedó admirada al ver aparecer el fuego. Les dejó los instrumentos de hacer fuego y se volvió a su tribu.

Unos años después, volvió a la aldea. Cuando lo vieron llegar, todos mostraban su alegría y le condujeron a una pequeña colina apartada del poblado. Allí habían construído un hermoso monumento, donde habían colocado los instrumentos de hacer fuego. Toda la tribu se reunía allí, para adorar aquellos instrumentos tan maravillosos. Pero… ni rastro de fuego en toda la aldea. Su vida seguía exactamente igual que antes. Ninguna ventaja habían extraído del fuego.

Lo último que se le hubiera ocurrido a Jesús, es pedir que los demás seres humanos se pusieran de rodillas ante él. Él sí se arrodilló ante sus discípulos para lavarles los pies; y al terminar esa tarea de esclavos, les dijo: «vosotros me llamáis el Maestro y el Señor. Pues si yo, el Maestro y el Señor os he lavado los pies, vosotros tenéis que hacer los mismo». Esa lección nunca nos ha interesado. Es más cómodo convertirle en objeto de adoración, que imitarle en el servicio y la disponibilidad para con todos los hombres.

Hemos convertido la eucaristía en un rito puramente cultual. En la mayoría de los casos no es más que una pesada obligación que, si pudiéramos, nos quitaríamos de encima. Se ha convertido en una ceremonia rutinaria, que demuestra la falta absoluta de convicción y compromiso. La eucaristía era para las primeras comunidades el acto más subversivo que nos podamos imaginar. Los cristianos que la celebraban se sentían comprometidos a vivir lo que el sacramento significaba. Eran conscientes de que recordaban lo que Jesús había sido durante su vida y se comprometían a vivir como él vivió.

El mayor problema de este sacramento hoy, es que se ha desorbitado la importancia de aspectos secundarios (sacrificio, presencia, adoración) y se ha olvidado totalmente la esencia de la eucaristía, que es precisamente su aspecto sacramental. Con la palabreja «transustanciación» no decimos nada, porque la «sustancia» aristotélica es solo un concepto que no tiene correspondencia alguna en la realidad física. La eucaristía es un sacramento. Los sacramentos ni son ritos mágicos ni son milagros. Los sacramentos son la unión de un signo con una realidad significada.

El signo.- Lo que es un signo lo sabemos muy bien, porque toda la capacidad de comunicación, que los seres humanos hemos desplegado, es a base de signos. Todas las formas de lenguaje no son más que una intrincada maraña de signos. Con esta estratagema hacemos presentes mentalmente las realidades que no están al alcance de nuestros sentidos. En la eucaristía manejamos dos signos.

El Pan partido y preparado para ser comido, es el signo de lo que fue Jesús toda su vida. El signo no está en el pan como cosa, sino en el hecho de que está partido y re-partido, es decir en la disponibilidad en la que se encuentra para poder ser comido. Jesús estuvo siempre preparado para que todo el que se acercara a él pudiera hacer suyo todo lo que él era. Se dejó partir, se dejó comer, se dejó asimilar; aunque esa actitud tuvo como consecuencia última que fuera aniquilado por los oficiales de su religión.

La sangre derramada. Es muy importante tomar conciencia de que para los judíos, la sangre era la vida misma. Con esta perspectiva, está haciendo alusión a la vida de Jesús que estuvo siempre a disposición de los demás. No es la muerte la que nos salva, sino su vida humana que estuvo siempre disponible para todo el que lo necesitaba. El valor sacrificial que se le ha dado al sacramente no pertenece a lo esencial. Se trata de una connotación secundaria que no añade nada al verdadero significado del signo.

La realidad significada.- Se trata de una realidad trascendente, que está fuera del alcance de los sentidos. Si queremos hacerla presente, tenemos que utilizar los signos. Por eso tenemos necesidad de los sacramentos. Dios no los necesita, pero nosotros sí, porque no tenemos otra manera de acceder a esas realidades. Esas realidades son eternas y no se pueden ni crear ni destruir; ni traer ni llevar; ni poner ni quitar. Están siempre ahí. En lo que fue Jesús durante su vida, podemos descubrir esa realidad, la presencia de Dios en él. En el don total de sí mismo descubrimos a Dios que es Don absoluto y eterno.

El primero y principal objetivo al celebrar este sacramento, es tomar conciencia de la realidad divina en nosotros. Pero esa toma de conciencia tiene que llevarnos a vivir esa misma realidad como la vivió Jesús. Toda celebración que no alcance, aunque sea mínimamente, este objetivo, se convierte en completamente inútil. Celebrar la eucaristía pensando que me añadirá algo (gracia) automáticamente, sin exigirme la entrega al servicio de los demás, no es más que un autoengaño.

En la eucaristía se concentra todo el mensaje de Jesús, que es el AMOR. El Amor que es Dios manifestado en el don de sí mismo que hizo Jesús durante su vida. Esto soy yo: don total, amor total, sin límites. Al comer el pan y beber el vino consagrados, estoy completando el signo. Lo que quiere decir es que hago mía su vida y me comprometo a identificarme con lo que fue e hizo Jesús, y a ser y hacer yo lo mismo.

El pan que me da la Vida no es el pan que como, sino el pan en que me convierto cuando me doy. Soy cristiano, no cuando «como a Jesús», sino cuando me dejo comer, como hizo él.

El ser humano no tiene que liberar o salvar su «ego», a partir de ejercicios de piedad, que consigan de Dios mayor reconocimiento, sino liberarse del «ego» y tomar conciencia de que todo lo que es, está en lo que hay de Dios en él. Intentar potenciar el «yo», aunque sea a través de ejercicios de devoción, es precisamente el camino opuesto al evangelio. Solo cuando hayamos descubierto nuestro verdadero ser, descubriremos la falsedad de nuestra religiosidad que solo pretende acrecentar el yo, y para siempre.

La comunión no tiene ningún valor si la desligamos de signo sacramental. El gesto de comer el pan y beber el vino consagrados es el signo de nuestra aceptación de lo que significa el sacramento. Comulgar significa el compromiso de hacer nuestro todo lo que ES Jesús. Significa que, como él, soy capaz de entregar mi vida por los demás, no muriendo, sino estando siempre disponible para todo aquel que me pueda necesitar.

Todas las muestras de respeto hacia las especies consagradas están muy bien. Pero arrodillarse ante el Santísimo y seguir despreciando o ignorando al prójimo, es un sarcasmo. Si en nuestra vida no reflejamos la actitud de Jesús, la celebración de la eucaristía seguirá siendo magia barata para tranquilizar nuestra conciencia. A Jesús hay que descubrirlo en todo aquel que espera algo de nosotros, en todo aquél a quien puedo ayudar a ser él mismo, sabiendo que esa es la única manera de llegar a ser yo mismo.

Meditación-contemplación

La Única Realidad es el Amor (Agape) que es Dios y está siempre en ti.

Los signos son solo medios para llegar a la realidad significada;

Pero son indispensables para nosotros los humanos.

Lo esencial es descubrir esa Realidad y vivirla.

……………………

Si descubro que ese AMOR me identifica con Él,

mi verdadero ser ya no soy yo sino Él.

Mi actuar no será ya mío, sino el de Él.

Solo por ese camino entraré en la dinámica del amor.

………………

En cada eucaristía que celebre,

debo sentir dentro de mí, lo que se significa en el rito.

Al comulgar, manifiesto y fortalezco la intención

de ser como Jesús, pan que se deja comer.

……………

Fray Marcos

 

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.9,11b-17)

• FESTIVIDAD DE “CORPUS CHRISTI.
*(Junio 2 de 2013)

* La fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Memoria viva. Presencia viva. Milagro, misterio, realidad. El pan es una palabra redonda.
Esta fiesta que celebramos del Corpus Christi es presencia viva de solidaridad. festividad de la “solidaridad cristiana”; es el mismo Jesús que sale al encuentro de los nuevos pobres de la tierra para proclamar su proyecto de fraternidad. Comer junt@s es celebrar a Jesús hecho pan para tod@s.
* La Eucaristía no es compatible con una mesa reducida, egoísta, selectiva, sino que implica la preparación de una mesa alargada en proporción a las necesidades de las personas de todos los tiempos y de nuestros días.: Hambre de pan, de amistad, de justicia, de solidaridad de sentido de la vida
Este pan que recupera la dignidad como persona que a veces tienen más necesidad de diálogo que de comida.
* La Eucaristía no es estar solo con Cristo en una relación íntima. Significa salir con El por las calles, meterse en la aventura de las personas. Es una invitación a aproximar y a poner el pan de Jesús en medio del mundo. Jesús en el monte, no hace montañas de pan, sino que invita a unos hombres a repartir lo suyo con los demás.
* El problema del hambre comienza en el corazón humano que se cierra a reconocer a una persona como hermano y se niega a compartir el pan.
* Podemos decir que la Iglesia hace la eucaristía y la Eucaristía hace la Iglesia para que esta pueda hacer la humanidad. Una Iglesia eucarística no solo celebra la comunión, sino que la hace, la construye, la vive. La verdadera Iglesia de Jesús, se hace don, y pan, como nuestro Maestro Jesús de Nazaret para la vida del mundo. Para que tod@s puedan vivir. Es una Iglesia servidora de todas las hambres y de toda la sed del ser humano, que lucha por que desaparezca el hambre de pan porque es un gran escándalo y falta de unidad haciendo desaparecer el hambre de Dios que es el único que da sentido a nuestra vida.
* Celebramos el Cuerpo y Sangre de Cristo, partido y repartido. Una presencia que nos impulsa a que vivamos el compromiso activo de solidaridad. Un compromiso de pan en nuestras manos. Muchos granos que se juntan para hacer pan y hacer Iglesia. La Iglesia del futuro, que tenemos que hacer ya, tendrá que ser la Iglesia del amor y de la solidaridad.
* ORACIÓN
* Nosotros los pueblos desarrollados, podemos elegir entre:
El pan sin sal y el pan salado.
El pan crujiente y el pan de leche.
El panecillo y el pan de pueblo.
El pan integral y el pan con vitamina.
El pan bajo en calorías y el pan de leña
el pan redondo y el pan cuadrado.
El pan de bastones y el pan de barra.
*Esto, nosotr@s, los pueblos desarrollados. Muchos pueblos de Africa, otros países y nuestro mismo país, sólo quieren y nos piden pan, a secas.
Jesús de Nazaret, enséñanos a compartir para que tod@s tengan el pan que necesitan. Esta es nuestra petición en este día.
(SILENCIO ORANTE DE REFLEXIÓN)
* * * * * * *
*SEGUIMOS ORANDO
Si das un trozo de pan y lo compartes con el que lo necesita, lo estás compartiendo con Dios.
Si sonríes a alguien que lo necesita, sonríes a Dios.
Si ayudas a levantarse al que se cae, ayudas a Dios.
Si prestas algo tuyo, se lo prestas a Dios.
Si das algo de lo tuyo a alguien, se lo das a Dios.
Si regalas un vaso de agua a alguna persona, se lo regalas a Dios.
Todo lo que hagamos por los demás con buen corazón, a Dios se lo hacemos.
PODEMOS SEGUIR CADA UN@ LA ORACIÓN. AMÉN.
* * * * * * *
* ORANDO, RECORDAMOS DE NUEVO: “SER PAN”
* Puede que sea bonito, pero no es nada fácil, “hacerse pan”…
*Significa, que ya no puedes vivir solo para ti, sino para l@s demás. Así lo hizo Jesús.
* significa que debes tener paciencia y mansedumbre como el pan, que se deja “amasar”, cocer y partir.
* Significa que debemos ser humildes como el pan, que no figura en la lista de los platos exquisitos…
pero está ahí… para acompañar.
* Significa que debemos cultivar la ternura y la bondad porque así es el pan, tierno y bueno.
* Significa que debemos vivir siempre en el amor más grande, capaz de morir para dar vida, como lo hizo JESÚS DE NAZARET y se hizo PAN.
* Todo esto y más lo vivió JESÚS y por eso, multiplicó el PAN.
* Que nos dejemos “cocer” por el fuego del amor y del Espíritu. Después ya podremos ofrecernos a tod@s l@s que tengan algún hambre…
“Y JESÚS, MULTIPLICARÁ EL PAN” *La comunidad que comparte, vive el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, vive el milagro de un mundo nuevo, de unas relaciones nuevas.
* En el banquete de Reino de Dios, tod@s comen, tod@s se sacian y sobra en abundancia. AMÉN
*ZURIÑE

KRISTOREN GORPUTZ-ODOL SANTUEN FESTABURUA-EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Lk 9, 11 -17

Luze eta gogor joko du ekonomi krisialdi honek. Ez dezagun elkar engaina. Ezin bizi gintezke beste aldera begira. Geure ingurunean, urrunago nahiz hurbilago, ikusiaz joango gara karitateaz bizitzera beharturiko familiak, etxe-desjabetzeak mehatxatzen dituenak, langabeziak jo dituen auzokoak, osasunaren edo botiken arazoa nola konpondu ez dakiten gaixoak.

Inork ez daki, juxtu, nola erreakzionatuko duen gizarteak. Inondik ere, handituz joango da jende askoren ezina, errabia eta etsipena. Aurreikus daiteke liskarra eta delinkuentzia handituko direla. Gerta daiteke ere egoismoa eta norberaren segurtasunaren obsesioa haztea.

Alabaina, gerta daiteke handituz joatea solidaritatea ere. Krisialdiak irakats diezaguke gizatasun handiagoz bizitzen. Irakats diezaguke ere duguna eta premiazko ez duguna partekatzen. Bihur daitezke estuago familien arteko loturak eta elkarrekiko laguntza. Haz daiteke gure sentiberatasuna premiarik handiena dutenentzat. Pobreago izango gara, baina baita gizatasun handiagoko ere.

Krisialdiaren baitan, gure kristau-elkarteak ere haz daitezke anai-arreba arteko maitasunean. Konturatzeko garaia da ezinezkoa dela Jesusi jarraitu eta Aitaren egitasmo gizatartzailean parte hartzea, baldin eta ez bada lan egiten gizartean zuzentasun handiagoa eta ustelkeria txikiagoa izan daitezen, solidaritate handiagoa eta egoismo txikiagoa, erantzukizun handiagoa eta arintasun eta kontsumismo txikiagoak izan daitezen.

Orobat da garaia berreskuratzeko eukaristiak bere baitan duen indar gizatartzailea, baldin eta aitortu eta partekatutako maitasun-esperientzia bezala bizitzen bada. Kristauen topo egiteak, igandero Jesusen inguruan bildurik, kontzientziazio-leku bihurtu behar du eta zinezko solidario izateko eragile.

Krisialdia astinaldi bihur daiteke, ohikeriaz eta erdipurdi bizitzearen kontra, Ezin dugu bat egin Kristorekin geure bihotz barnean, sufritzen ari diren anai-arrebekin bat egin gabe. Ezin partekatu dugu eukaristi ogia, zuzenbidea eta ogia ukatu zaizkion milioika gizakiren goseari ezikusiarena eginez. Burla egitea izango litzateke batak besteari bakea ematea, gizartetik bazterturik direnez ahazten bagara.

Eukaristia ospatzeak begiak irekitzen lagundu behar digu, une honetan zein defenditu, zeini sostengua eman eta zeini lagundu ikusteko. Geure probetxua arriskuan ikustean bakarrik mugiarazten eta borroka eginarazten digun eta, gainerakoan, patxadan bizitzeko aukera eskaintzen digun «zintzotasun-ameskeriatik» esnatu behar gaitu. Eukaristiak, igandero fedez bizirik, gizatasun handiagoko egin gaitzake; baita Jesusen jarraitzaile hobe ere. Krisialdia kristau-argipean bizitzen lagundu gaitzake, duintasuna eta esperantza galdu gabe.

El Cuerpo y la Sangre de Cristo

Lucas 9, 11 -17

EN MEDIO DE LA CRISIS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 29/05/13.- La crisis económica va a ser larga y dura. No nos hemos de engañar. No podremos mirar a otro lado. En nuestro entorno más o menos cercano nos iremos encontrando con familias obligadas a vivir de la caridad, personas amenazadas de desahucio, vecinos golpeados por el paro, enfermos sin saber cómo resolver sus problemas de salud o medicación.

Nadie sabe muy bien cómo irá reaccionando la sociedad. Sin duda, irá creciendo la impotencia, la rabia y la desmoralización de muchos. Es previsible que aumenten los conflictos y la delincuencia. Es fácil que crezca el egoísmo y la obsesión por la propia seguridad.

Pero también es posible que vaya creciendo la solidaridad. La crisis nos puede hacer más humanos. Nos puede enseñar a compartir más lo que tenemos y no necesitamos. Se pueden estrechar los lazos y la mutua ayuda dentro de las familias. Puede crecer nuestra sensibilidad hacia los más necesitados. Seremos más pobres, pero podemos ser más humanos.

En medio de la crisis, también nuestras comunidades cristianas pueden crecer en amor fraterno. Es el momento de descubrir que no es posible seguir a Jesús y colaborar en el proyecto humanizador del Padre sin trabajar por una sociedad más justa y menos corrupta, más solidaria y menos egoísta, más responsable y menos frívola y consumista.

Es también el momento de recuperar la fuerza humanizadora que se encierra en la eucaristía cuando es vivida como una experiencia de amor confesado y compartido. El encuentro de los cristianos, reunidos cada domingo en torno a Jesús, ha de convertirse en un lugar de concienciación y de impulso de solidaridad práctica.

La crisis puede sacudir nuestra rutina y mediocridad. No podemos comulgar con Cristo en la intimidad de nuestro corazón sin comulgar con los hermanos que sufren. No podemos compartir el pan eucarístico ignorando el hambre de millones de seres humanos privados de pan y de justicia. Es una burla darnos la paz unos a otros olvidando a los que van quedando excluidos socialmente.

La celebración de la eucaristía nos ha de ayudar a abrir los ojos para descubrir a quiénes hemos de defender, apoyar y ayudar en estos momentos. Nos ha de despertar de la “ilusión de inocencia” que nos permite vivir tranquilos, para movernos y luchar solo cuando vemos en peligro nuestros intereses. Vivida cada domingo con fe, nos puede hacer más humanos y mejores seguidores de Jesús. Nos puede ayudar a vivir la crisis con lucidez cristiana, sin perder la dignidad ni la esperanza. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

LA TRINIDAD ES UNA ÚNICA REALIDAD

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Jn 16,12-15

De Dios no sabemos ni podemos saber absolutamente nada. Ni falta que nos hace, porque tampoco necesitamos saber lo que es la vida fisiológica, para poder tener una salud de hierro. La necesidad de explicar a Dios es fruto del yo individual que se siente fortalecido cuando se contrapone a todo bicho viviente, incluido Dios.

Cuando el primer cristianismo se encontró de bruces con la filosofía griega, aquellos grandes pensadores hicieron un esfuerzo sobrehumano para «explicar» el evangelio desde aquella arrolladora filosofía. Seguro que ellos se quedaron tan anchos, pero el evangelio quedó hecho polvo.

El lenguaje teológico de los primeros concilios, hoy no lo entiende nadie. Los conceptos metafísicos de «sustancia», «naturaleza» «persona» etc. no dicen absolutamente nada al hombre de hoy. Es inútil seguir empleándolos para explicar lo que es Dios o cómo debemos entender el mensaje de Jesús. Tenemos que volver a la simplicidad del lenguaje evangélico y a utilizar la parábola, la alegoría, la comparación, el ejemplo sencillo, como hacía Jesús. Todos esos apuntes tienen que ir encaminados a la vivencia.

Pero además, lo que la teología nos ha dicho de Dios Trino, se ha dejado entender por la gente sencilla de manera descabellada. En el tema de la Trinidad, la distinción de las tres «personas», sólo se refiere a su relación interna (ab intra). Quiere decir que hay distinción entre ellas, solo cuando se relacionan entre sí. Cuando la relación es con la creación (ad extra), no hay distinción ninguna; actúan siempre como UNO. A nosotros solo llega la Trinidad, no cada una de las «personas» por separado. No estamos hablando de tres en uno sino de una única realidad que es relación.

Cuando se habla con mucho énfasis de la importancia que tiene la Trinidad en la vida espiritual de cada cristiano, se está dando una idea falsa de Dios. Lo único que nos proporciona la explicación trinitaria de Dios es una serie de imágenes útiles para nuestra imaginación, pero nunca debemos olvidar que son imágenes. Mi relación personal con Dios siempre será como única realidad.

Debemos superar la idea de que «crea» el Padre, «salva» el Hijo y «santifica» el Espíritu. Esta manera de hablar es metafórica. Todo en nosotros es obra del único Dios. ¿Qué sentido puede tener, dirigir las oraciones al Padre creyendo que es distinto del Hijo y del Espíritu?

Lo que experimentaron los primeros cristianos es que Dios podía ser a la vez y sin contradicción: Dios que está por encima de nosotros (Padre); Dios que se hace uno de nosotros (Hijo); Dios que se identifica con cada uno de nosotros (Espíritu).

Nos están hablando de un Dios que no se encierra en sí mismo, sino que se relaciona dándose totalmente a todos y a la vez permaneciendo Él mismo. Un Dios que está por encima de lo uno y de lo múltiple. El pueblo judío no era un pueblo filósofo, sino vitalista. Jesús nos enseñó que, para experimentar a Dios, el hombre tiene que aprender a mirar dentro de sí mismo (Espíritu), mirar a los demás (Hijo) y mirar a lo trascendente (Padre).

Lo más importante en esta fiesta que estamos celebrando, sería el purificar nuestra idea de Dios y ajustarla cada vez más a la idea que de Él quiso transmitirnos Jesús. Aquí sí que tenemos una amplia tarea por hacer.

Como buenos cartesianos, intentamos una y otra vez acercarnos a Dios por vía intelectual. Creer que podemos encerrar a Dios en conceptos, aunque sean los muy sublimes de la filosofía griega, es tan ridículo que no merece la pena gastar un minuto en demostrarlo. La realidad de Dios no podemos comprenderla, no porque sea complicada, sino porque es absolutamente simple, y nuestra manera de conocer es analizando y dividiendo la realidad.

Toda la teología que se elaboró para explicar la realidad de Dios es absurda, porque Dios ni se puede ex-plicar, ni com-plicar o im-plicar. Dios no tiene partes que podamos analizar por separado.

Entender a Dios como Padre, pero no como Madre, nos conduce por el camino del poder, de la omnipotencia y la capacidad absoluta de hacer lo que se le antoje. Todos los «poderosos de la tierra» han tenido mucho interés en desplegar esa idea de Dios. Según esa idea, lo mejor que puede hacer un ser humano es parecerse a Él, es decir intentar por todos los medios, ser más, ser grande, tener poder.

Pero ¿de qué sirve ese Dios a la inmensa mayoría de los mortales que se sienten insignificantes? ¿Cómo podemos proponerles que su objetivo es identificarse con ese Dios? Por fortuna Jesús nos dice todo lo contrario, y el AT también, porque su Dios, empieza por estar al lado, no del faraón, sino del pueblo esclavo.

Un Dios que premia y castiga, es verdaderamente útil para mantener a raya a todos los que no se quieren doblegar a las normas establecidas. Machacando a los que no se amoldan, estoy imitando a Dios que hace lo mismo. Cuando en nombre de Dios prometo el cielo (toda clase de bienes) estoy pensando en un dios que es amigo de los que le obedecen. Cuando amenazo con el infierno (toda clase de males) estoy pensando en un dios que, como haría cualquier mortal, se venga de los que no se someten.

Pensar que Dios utiliza con el ser humano el palo o la zanahoria como hacemos nosotros con los animales que queremos domesticar, es hacer a Dios a nuestra imagen y semejanza y ponernos a nosotros mismos al nivel de los animales. Pero resulta que el evangelio dice todo lo contrario. Dios es amor incondicional y para todos. No nos ama porque seamos buenos sino porque Él es bueno. No nos ama cuando hacemos lo que Él quiere, sino siempre. Tampoco nos rechaza por muy malos que lleguemos a ser.

Un dios «que está en el cielo», puede hacer por nosotros algo de vez en cuando, si se lo pedimos con mucha insistencia o nos portamos bien y lo merecemos. Pero el resto del tiempo nos deja abandonados a nuestra suerte. Pero ese miedo a que nos abandone a nuestra suerte es muy útil para que los que actúan en su nombre nos obliguen a obedecer sus directrices.

El Dios del evangelio está en lo hondo de nuestro ser identificado con nosotros mismos. Amándonos antes que nosotros mismos y más que nosotros mismos. Ese Dios no admite intermediarios y no es útil para ningún poder o institución. Pero ese es el Dios de Jesús. Ese es el Dios que siendo Espíritu, tiene como único objetivo llevarnos a la plenitud de la verdad. Y aquí «Verdad», en contra de lo que se piensa, no es conocimiento, sino Vida. El Espíritu nos empuja a ser verdad, a ser auténticos.

Un Dios condicionado a lo que los seres humanos hagamos o dejemos de hacer, no es el Dios de Jesús. Esta idea de que Dios solo nos quiere cuando somos buenos, repetida durante tres mil años, ha sido de las más útiles a la hora de conseguir la docilidad del ser humano a intereses de jerifaltes o de grupos. Esta idea, radicalmente contraria al evangelio ha provocado más sufrimiento y miedo que todas las guerras juntas. Sigue siendo la causa de las mayores ansiedades que no dejan a las personas ser ellas mismas.

Cada vez que predico que Dios es amor incondicional, viene alguien a recordarme: pero es también justicia. Y esa justicia quiere decir para ellos: ¿cómo puede querer Dios a ese desgraciado pecador igual que a mí, que cumplo todo lo que Él mandó?

Lo que acabamos de leer del evangelio de Juan, no hay que entenderlo como una profecía de Jesús antes de morir. Se trata de la experiencia de los cristianos que llevaban setenta años viviendo esa realidad del Espíritu en cada uno de ellos. Ellos sabían que gracias al Espíritu tienen la misma Vida de Jesús. Es el Espíritu el que haciéndoles vivir, les enseña lo que es la Vida. Esa Vida es la que desenmascara toda clase de muerte (injusticia, odio, opresión).

La experiencia pascual consistió en llegar a la misma vivencia interna de Dios que tuvo Jesús. Lo que intentó Jesús con su predicación y con su vida, fue hacer partícipes a sus seguidores de esa vivencia.

Meditación-contemplación

Hoy lo mejor será recordar unas estrofas de S. Juan de la Cruz:

Entreme donde no supe, / y quedeme no sabiendo, /

toda sciencia trascendiendo.

Yo no supe donde entraba, / pero cuando allí me vi, /

sin saber donde me estaba, / grandes cosas entendí; /

no diré lo que sentí, / que me quedé no sabiendo, /

toda sciencia trascendiendo.

Estaba tan embebido, / tan absorto y agenado, /

que se quedó mi sentido / de todo sentir privado, /

y mi espíritu dotado / de un entender no entendiendo. /

toda sciencia trascendiendo.

El que allí llega de vero / de sí mismo desfallece; /

cuanto sabía primero / Mucho bajo le parece, /

y su sciencia tanto crece, / que se queda no sabiendo, /

toda sciencia trascendiendo.

 

que los sabios arguyendo / jamás lo podrán vencer, /

que no llega su saber / ano entender entendiendo, /

toda sciencia trascendiendo.

Y si lo queréis oír, / consiste esta suma sciencia /

en un subido sentir / de la divinal esencia; /

es obra de su clemencia / hacer quedar no entendiendo, /

toda sciencia trascendiendo.

Fray Marcos

 

* ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn.16,12-15)

• DOMINGO VII. T.O. Mayo 26 de 2013
• FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD.
* Celebrar la Santísima Trinidad es una invitación a descubrir la belleza de la vida de quien conoce a Dios y vive unid@ a El. Es testimonio de unidad de comunidad.
* La Liturgia del día nos ofrece tres ejemplos: Moisés, S. Pablo y el propio Jesús.
Moisés nos dice que con Dios se puede dialogar. Y como Dios, acompaña el camino del pueblo, sin cansarse de perdonar y de ayudar a levantarse.
Pablo nos habla del Dios de Amor y de la Paz y nos invita a la alegría y fraternidad. Una presencia que tenemos que irradiar nosotr@s.
Jesús comunica que Dios Padre, ama tanto al mundo que quiere compartir su vida con tod@s y nos manda al Hijo que es Dios, Jesús que ha decidido acercarse a nosotr@s y ha querido compartir nuestra misma suerte, nuestra vida, nuestras preocupaciones, nuestras alegrías y nuestras penas, nuestras ilusiones y temores, para ir delante de nosotr@s y darnos ejemplo.
Dios es el Espíritu Santo que nos ha sido dado para recibirnos como hijos en adopción.
* El misterio de la Trinidad, el Amor de Dios, es, por otra parte, la gran luz que ilumina y clarifica el misterio de la existencia humana, acercarse al misterio de la libertad, de la fraternidad humana, la solidaridad universal. La lucha por la vida a la luz de la Santísima Trinidad, sólo puede ser la suma de los esfuerzos de todos los seres humanos por sacar adelante la vida, la ilusión de vivir, el gozo de compartir la vida y la esperanza en un mundo que sea hogar de tod@s. Por eso, los momentos principales y celebraciones los comenzamos y terminamos: en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu santo. Gloria al Padre, gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo.

• ORACIÓN
• ¡Oh Dios, Trinidad Santísima, misterio insondable de nuestra fe!
Tú nos reservas el rostro misericordioso de Dios y nos revelas su Amor inmenso.
En ti encontramos el corazón del Padre que se desvive por sus hij@s, colmándolos de cuidados y velando todos sus pasos, Gracias Padre.
• En ti Jesucristo, Dios y hombre, compañero de viaje y de fatigas, en todo igual que cualquiera de nosotros. Que vas delante enseñándonos el camino y el sentido de la vida. Gracias Compañero y Amigo Jesucristo.
• Espíritu Santo, te sentimos en lo más profundo de nosotr@s. tú eres nuestra vida, nuestra fuerza
Gracias Amigo.
•Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu. AMÉN

SEGUIMOS ORANDO
• Padre, Hijo y Espíritu Santo, Dios de la vida y esperanza de la Historia.
Tú eres comunidad y familia.
Tú nos enseñas a vivir en la unidad y a comunicar el amor que engendra vida en comunidad.
Haz de nosotr@s mensajer@s de esperanza.
Haz de nosotros constructores de paz en la justicia.
Haz de nosotr@s testigos de tu Amor en la comunidad cristiana, en la familia, en el grupo, allí donde estemos, para que la vida de Dios que nos comunica el Espíritu de Jesús, sea la vida de todas las personas. AMÉN
* * * * * * *
•POSIBLES CITAS QUE NOS AYUDAN A ORAR:
• Gen. 1, – Mt. 3, 16-17 – Mt. 28,18 – 1ª COR. 12, 1-3 –Mt. 11,27 – 1ª Reyes 19, 11-13.
• ZURIÑE

ONBERATASUN GUZTIN SANTUA – LA SANTÍSIMA TRINIDAD

ONBERATASUNAREN MISTERIOA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

Jn. 16, 12-15

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Mendeen joan-etorrian, teologoak saiatu dira Jainkoaren misterioa ikertzen, haren izaera edo natura kontzeptualki sakonduz eta beren ondorioak hizkuntza desberdinez adieraziz. Alabaina, sarritan, agertu baino gehiago ezkutatu egiten dute misterioa gure hitzek. Jesusek ez du hitz askorik egin Jainkoaz. Soil-soilik eskaini digu bere esperientzia.

Jainkoari «Aita» deitzen dio Jesusek, eta onberatasun-misterio bezala esperimentatu du. Presentzia on bezala bizi izan du Aita, bizitza bedeinkatzen duena bezala, bere seme-alabei dei egiten diena bezala gizakiari kalte egiten dion ororen kontra borroka egitera. Fededunek «Jainko» deitzen dugun errealitatearen azken misterio hori Presentzia bat da Jesusentzat, hurbilekoa eta adiskidetsua, munduan, gurekin eta gure alboan, bide bat urratzen ari dena, gizatasun handiagoko giza bizitza sortzeko.

Mundua eraldatzeko bere egitasmoan, Jesusek ez du sekula aparte utzi Aita. Ezin hartu du Aita atzemanezineko misterioan triku eginik balego bezala, bere seme-alaben sufrimenduari atzea emanik bizi balitz bezala. Horregatik, Jainko horren misterio horri begira bizitzeko eskatzen die Jesusek bere jarraitzaileei, bere egitasmoaren Berri Ona sinesteko, berarekin bat egiteko guztientzat zuzenagoa eta zoriontsuagoa izango den munduaren alde, eta beti bila ibiltzeko bere zuzentasuna, bere egia eta bere bakea gure artean gero eta errotuagoak izan daitezen.

Bestetik, Jesusek bere burua Jainko horren «semetzat» esperimentatzen du, lurrean jaio dena, Aitaren egitasmo gizatasunezkoa eragin eta gizakia bere behin betiko betearen betera, heriotzaren beraren gainetik, eramateko. Horregatik, Aitaren nahiaren bila ibiliko da beti. Harekiko leialtasunak haren seme-alaben ongia bilatzera eragingo dio beti. Jainkoarekiko Jesusen grina sufritzen duten guztiekiko erruki bilakatuko da.

Horregatik, Jesusen, Jainkoaren Semearen, bizitza guztia honetan gauzatuko da: bizitza sendatu eta sufrimendua arintzean, biktimak defenditu eta halakoentzat zuzentasuna eskatzean, onberatasun-keinuak ereitean, eta guztiei Jainkoaren doako errukia eta barkazioa eskaintzean, hau da, Aitagandik datorren salbazioa eskaintzean.

Azkenik, Jesusek beti Jainkoaren «Espirituak» eraginda dihardu. Aitarekiko maitasunak bidali du pobreei hots egitera bere egitasmo salbatzailearen Berri Ona. Jainkoaren hatsak mugiarazi du bizitza sendatzera. Espirituaren indar salbatzailea agertu du Jesusek ibilbide profetiko guztian.

Espiritu hori ez da itzaliko munduan Jesusek alde egitean. Jesusek berak hitzeman die hori ikasleei. Espirituaren indarrak Jesusen, Jainkoaren Semearen, lekuko bihurtuko ditu, Aitaren egitasmo salbatzailean lankide. Horrela bizi dugu kristauok, praktikan, Hirutasunaren misterioa.

La Santísima Trinidad (C) Juan 16, 12-15

MISTERIO DE BONDAD

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 22/05/13.- A lo largo de los siglos, los teólogos se han esforzado por investigar el misterio de Dios ahondando conceptualmente en su naturaleza y exponiendo sus conclusiones con diferentes lenguajes. Pero, con frecuencia, nuestras palabras esconden su misterio más que revelarlo. Jesús no habla mucho de Dios. Nos ofrece sencillamente su experiencia.

A Dios Jesús lo llama “Padre” y lo experimenta como un misterio de bondad. Lo vive como una Presencia buena que bendice la vida y atrae a sus hijos e hijas a luchar contra lo que hace daño al ser humano. Para él, ese misterio último de la realidad que los creyentes llamamos “Dios” es una Presencia cercana y amistosa que está abriéndose camino en el mundo para construir, con nosotros y junto a nosotros, una vida más humana.

Jesús no separa nunca a ese Padre de su proyecto de transformar el mundo. No puede pensar en él como alguien encerrado en su misterio insondable, de espaldas al sufrimiento de sus hijos e hijas. Por eso, pide a sus seguidores abrirse al misterio de ese Dios, creer en la Buena Noticia de su proyecto, unirnos a él para trabajar por un mundo más justo y dichoso para todos, y buscar siempre que su justicia, su verdad y su paz reinen cada vez más en entre nosotros.

Por otra parte, Jesús se experimenta a sí mismo como “Hijo” de ese Dios, nacido para impulsar en la tierra el proyecto humanizador del Padre y para llevarlo a su plenitud definitiva por encima incluso de la muerte. Por eso, busca en todo momento lo que quiere el Padre. Su fidelidad a él lo conduce a buscar siempre el bien de sus hijos e hijas. Su pasión por Dios se traduce en compasión por todos los que sufren.

Por eso, la existencia entera de Jesús, el Hijo de Dios, consiste en curar la vida y aliviar el sufrimiento, defender a las víctimas y reclamar para ellas justicia, sembrar gestos de bondad, y ofrecer a todos la misericordia y el perdón gratuito de Dios: la salvación que viene del Padre.

Por último, Jesús actúa siempre impulsado por el “Espíritu” de Dios. Es el amor del Padre el que lo envía a anunciar a los pobres la Buena Noticia de su proyecto salvador. Es el aliento de Dios el que lo mueve a curar la vida. Es su fuerza salvadora la que se manifiesta en toda su trayectoria profética.

Este Espíritu no se apagará en el mundo cuando Jesús se ausente. Él mismo lo promete así a sus discípulos. La fuerza del Espíritu los hará testigos de Jesús, Hijo de Dios, y colaboradores del proyecto salvador del Padre. Así vivimos los cristianos prácticamente el misterio de la Trinidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Camino de Pentecostés

Arnaldo Zenteno

Redes Cristianas

Dentro de la Vida Cristiana y aún dentro de las mismas CEB, el Espíritu Santo suele estar relegado a un segundo plano, si comparamos con el Padre o con el Hijo. O a lo más está presente el día de Pentecostés y en cantos tipos carismático como el Espíritu de Dios se mueve.

Primera parte: El Espíritu Santo en la vida de Jesús.

Creo que si leemos el Evangelio, podemos ver claramente que el Espíritu Santo y su acción están muy presentes y son decisivas en la vida de Jesús. Podemos pensar por ejemplo en la Anunciación a María y en el mismo canto de Isabel y la presencia del Espíritu en María y en el mismo Juan Bautista en el vientre de Isabel.

Si nos vamos deteniendo en la vida de Jesús, podemos ver que va de cierto guiado por el Espíritu Santo. Cuando Jesús se presenta en la Sinagoga de Nazaret, y nos presenta su Misión, nos habla de que está consagrado por el Espíritu que es el que lo envía a anunciar la Buena Noticia a los Pobres y la liberación a los oprimidos. En el Evangelio Jesús nos dice que actúa movido por el Espíritu y también nos dice que el único pecado que no se puede perdonar es el pecado contra el Espíritu Santo al cerrarse al amor de Dios que impulsa y guía toda la Historia de Salvación.

En otro momento clave de la vida de Jesús como es su Oración en la Última Cena que es como su testamento, nos habla expresamente de que Él no nos dejará huérfanos, sino que nos dará al Espíritu para que nos guíe, para que nos recuerde y nos haga comprender el mensaje de Jesús. Y nos dice también que el Espíritu es el Espíritu Consolador y es el que aboga en contra del misterio de iniquidad en el mundo.

Y todas y todos nosotros hemos sido Bautizados – Consagrados como discípulas y discípulos de Jesús, precisamente en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Así como he puesto estos ejemplos, podemos ir leyendo el Evangelio y sentir la presencia del Espíritu en las palabras, en las actitudes y en el actuar todo de Jesús.

Pregunta:

Si es tan importante el Espíritu Santo en la vida de Jesús y en la orientación de su misión y de su caminar ¿Por qué es tan poco relevante en nuestra vida cotidiana como cristianos?

Segunda Parte: El Espíritu Santo en la vida de las Primeras Comunidades y de la Iglesia naciente.

Si pensamos en la vida cotidiana de los cristianos y aún de las Comunidades, podemos decir que la referencia al Espíritu Santo casi siempre se centra en la celebración de Pentecostés y a lo más en su vigilia o novenario.

Si recorremos los Hechos de los Apóstoles podemos ver muy claramente que no solamente hubo un Pentecostés, sino varios Pentecostés, por ejemplo cuando la naciente Iglesia se abre a la Evangelización de los Paganos o Gentiles.

Más aún el libro todo de los Hechos de los Apóstoles, como bien lo hace notar Pablo Richard, es ante todo el libro del caminar e impulso del Espíritu en las Comunidades e Iglesia naciente. Muchas veces más bien solemos decir que el libro de los Hechos es la historia de las primeras Comunidades o sobre todo del caminar Evangelizador de los misioneros y en especial de San Pablo. Pero si leemos y meditamos con detención el libro de los Hechos, podemos descubrir que el actor principal de esta vida inicial de la Iglesia es el Espíritu Santo. Y este Espíritu no sólo impulsa a los evangelizadores, sino que también sabe ayudarlos a corregir su camino.

Un punto muy importante de la acción del Espíritu, es no centrarse solo en la consolidación de las Comunidades existentes recién conformadas, sino también simultáneamente y prioritariamente salir e ir a las fronteras, ir a formar nuevas Comunidades en las distintas partes de Asia y Europa entonces conocidas. Parece que parte del conflicto de Pablo y Bernabé, no fue solo por Juan Marcos, sino por no quedarse prioritariamente, como en ese momento quería Pablo en la consolidación de las Comunidades, sin lanzarse simultáneamente y con prioridad a Evangelizar y formar nuevas Comunidades.

Pregunta

Si esto es así, ¿Por qué al celebrar Pentecostés no nos centramos en renovar nuestro Espíritu Misionero en la formación de nuevas Comunidades y nuevos espacios de la presencia del Evangelio en nuestra sociedad?

Nota: En otro escrito puedo aportar un poco más en detalle lo que aquí vengo diciendo sobre los Hechos de los Apóstoles y que Pablo Richard desarrolla muy amplia y justificadamente.

Nota: Si este año en las CEB vamos a centrarnos en la celebración del Espíritu Santo en torno a la Creación y a la Ecología, creo que esto es muy importante que expresamente lo relacionemos con el Espíritu que nos impulsa a renovar nuestra misión y procurar hacer llegar la presencia de la Buena Noticia de Jesús en distintos ámbitos (no sólo en nuestras Comunidades) y me refiero a todos los espacios en que hoy se lucha por la Ecología y por el amor a la Madre Tierra y en contra de la Contaminación y de aumentar y no frenar la crisis climática.

Fraternalmente,
6 de mayo del 2013. CEB Nicaragua.

Fuente: Red Mundial de Comunidades Eclesiales de Base