• DOMINGO X TIEMPO ORDINARIO-C-
(Junio 9 de 2013)
• El Evangelio de hoy, está lleno de detalles que nos pueden hablar a cada un@.
Vemos al comienzo un encuentro entre dos grupos: Unos caminan alegres, portadores de vida; el otro grupo va triste, por la muerte de un joven.
* El muerto es hijo único de una viuda. Ni su condición de mujer humillada, ni el poder de la muerte son obstáculos para la obra salvadora de Dios.
* La escena tiene lugar en Naín, ciudad amurallada. Jesús se acerca a la ciudad como en otro tiempo Dios al Pueblo de Israel, para liberar.
* Jesús se conmueve, se compromete y da de nuevo la vida. Va contra la ley que declara impuro a quien tocara un cuerpo muerto.
* El relato destaca la libertad e iniciativa de Jesús. La viuda ni siquiera le pide. Simplemente estaba sumida en su dolor. Y Jesús le devuelve el hijo porque siente como propio el dolor de esa madre. El evangelio nos enseña la gratuidad de la salvación; ni siquiera hace falta pedir. Basta ser pobre, basta sufrir, para que Dios (que no quiere el sufrimiento) se haga presente como Padre de misericordia. Lo importante no es el prodigio, sino la acción que brota de la misericordia de Jesús ante el sufrimiento humano. Lucas no olvida, además, el detalle tan humano de Jesús: “Y se lo entregó a su madre”.
* Hoy también muchas madres y pueblos pobres, sufren la muerte física y moral, de sus hij@s jóvenes maltratados por el hambre, enfermedad, falta de trabajo, o porque cayeron en la droga o violencia. Hoy muchos jóvenes se encuentran paralizad@s, como muertos, ante la inseguridad de su futuro, sin que tengan la oportunidad de hablar y ser escuchad@s. La actitud de Jesús señala a nuestras comunidades cristianas un camino: el de la compasión, que lleva a la ayuda eficaz; el del estímulo y aliento, que impulsa a levantarse, a decir su palabra, a caminar con iniciativa.
* Este Evangelio nos lleva a contemplar a Jesús, despacio, una y otra vez: su sensibilidad, su ternura, su compasión, su Amor. Con ese Amor, trae la vida.
* ORACIÓN
* LA VIDA ES TUYA, SEÑOR
* Te damos gracias, Dios nuestro porque nos has dado la vida. Has venido a cogernos de la mano desde lo más profundo del tiempo.
Eres tú quien nos da vida al Espíritu.
Eres tú quien nos proporciona el amor.
Has plantado tu tienda aquí abajo para compartir nuestras vidas, reunir en ti los sufrimientos y con nosotr@s, vencer la muerte,
Jesús de Nazaret, tu te compadeciste de la viuda por su hijo muerto, no permitas que nosotr@s nos acostumbremos a tanta muerte como vemos cada día en el mundo: muertes de esperanzas y del sentido de la vida, muerte de la dignidad humana y quizás también muerte de la fe.
Haznos como Tú, testigos de la Vida, que sepamos actuar movidos por la compasión, acercándonos a cuantos sufren.
* Jesús de Nazaret, ayúdanos a responder generosamente a la gracia que nos has dado de conocerte y a ser testigos sinceros de tu Evangelio de vida y salvación para tod@s.
No nos dejes perder la esperanza. Haz de nosotr@s y de nuestras comunidades un signo de tu presencia en el mundo capaces de mostrar la belleza de la vida y de invitar a seguir tu Palabra, que es Vida. AMÉN
* ZURIÑE