* ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.10,1-12;17-20)

DOMINGO XIV. T.O. –C- Julio 7 de 2013
* SAN FERMÍN

* Jesús, mandó a otros setenta y dos discípulos de dos en dos a comunicar su Mensaje de Salvación. Pero les puso unas condiciones. No llevar: ningún bastón, ni alforja, ni pan, ni sandalias, ni dinero…
* Ante esto, hago la reflexión con palabras de un documento de hace años de J. Calvo, que me parecen estupendas.
Cuando no tienes nada para llevar ¿Con qué te quedas? Sólo tú mism@, ligero de equipaje. Jesús con esto nos dice con esto, que lo importante somos nosotr@s, nuestra persona. Todo lo demás puede velar el Mensaje.
* NINGÚN BASTÓN. El bastón o la muleta, es algo que te da seguridad… En este caso puede ser el poder, los títulos… todo esto puede impedir y crear distanciamiento con la gente. ¡Sólo tú mism@!
* NI ALFORJA, NI PAN. Esto suena muy duro. ¿Qué puede haber de malo en la alforja en un poco de pan? La alforja puede ser el comienzo del almacén, del frigorífico… Aquí se juega poner en mi miso mi fe, mi esperanza, mi amor, en una palabra mi Evangelio. ¡Sólo tú mism@!
* NI SANDALIAS. Quien habla de Jesús no debe ir por el camino mejor que la gente sencilla.
* NI DINERO. El dinero nos da posibilidad de amontonar. Puedo vivir como si fuera pobre y no lo soy. Lo que cuenta realmente en este mundo (aunque sea necesario) no lo conseguimos con dinero. No hay tiendas para comprar amig@s, Amor, esperanza, alegría etc. No tomar dinero supone confiar en la bondad de l@s otr@s que no te van a abandonar. ¡Sólo tú mism@!
* NI DOS TÚNICAS. Ya se sabe. A la segunda camisa sigue la segunda chaqueta, vestido etc. Reflexionando todo esto me vienen a la mente cantidad de símbolos de rango, de nuestra sociedad, pero también de nuestra vida Eclesial y clerical…
* Hablar de Jesús y vivir un poco como Jesús, es nuestra Misión como discípul@s. No hace falta que regalemos nuestros zapatos, sino pensar como podemos ayudar a los que no los tienen. No se trata de echar pestes del dinero y de la alforja, pero si pertenecemos al grupo de amig@s de Jesús, tod@s deben notar que hemos comprendido EL MENSAJE DEL COMPARTIR. EL MENSAJE DE PAZ.
* El seguimiento de Jesús no consiste en seguir a un líder, sino en la unión a su persona. El sentido de las Palabras de Jesús es la alegría de saber que estamos en buenas manos. Tengamos éxito o fracaso en la Misión, el Padre está con nosotr@s. Que sigamos con ilusión, la tarea del Reino.
* Y no olvidemos: “de dos en dos”, sabiéndonos apoyar, aconsejar, suplir, perdonar, dialogar.

* ORACIÓN
* Jesús de Nazaret, cuando miro a mi alrededor, descubro que tu oferta de paz es necesaria y urgente. Concédenos servirte de todo corazón, ofreciendo a nuestra sociedad a nuestros grupos y comunidades, caminos de encuentro y reconciliación.
Jesús de Nazaret, eres Pan partido que da vida a la humanidad. Tú deseas que todas las personas participen de tu Resurrección y comuniquen tu paz, al diálogo que humaniza y al perdón que libera de injusticias y opresiones violentas.
Señor Jesús, esperanza y Buena Noticia para todo viviente. El encuentro contigo, es anuncio de sentido y salvación, para cada un@ de los que creemos en Ti, y para tod@s aquell@s con los que nos cruzamos en el camino de la vida.
* En tu nombre, seguimos anunciando y proponiendo tu Evangelio, tu Reino.
Que podamos ser testigos tuyos desde la sencillez y la paciencia, la creatividad y el gozo, la valentía y la confianza.
* Te damos gracias, porque ofreces a tod@s el don de salvación. Ayúdanos a compartir con otr@s el gozo de la fe. Que nuestras actitudes de austeridad y pobreza, de caridad y servicio acompañen nuestros gestos y palabras.
* Es tiempo de verano, para un@s, tiempo de vacaciones. Otr@s no las podrán tener ni ahora ni nunca. Por eso te pedimos que despiertes en el corazón de todas las personas el deseo de trabajar y comprometerse en la construcción de una sociedad donde tod@s puedan vivir con dignidad: será la mejor señal de que el Reino que predicaste y por el que diste la vida está cerca de nosotr@s. AMÉN
* A TOD@S. ¡FELICES FIESTAS DE SAN FERMÍN! QUE SE VIVAN CON PAZ, ALEGRÍA,
ENTREGA, UNIÓN.
* ZURIÑE

14. IGANDEA URTEAN ZEHAR//BERRITASUNARI BELDURRIK EZ-SIN MIEDO A LA NOVEDAD

Lukas 10, 1-12. 17-20

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Frantzisko aita santua erreguka ari zaio Elizari, bere baitatik irten dadin, beldurraz eta bere probetxuaz ahazturik. Beti ere, jendearen eguneroko bizitzan sartzeko eta Ebanjelioa aditzera emateko gizon-emakumeak sufritzen eta gozatzen ari diren lekuan, borroka eta lana egiten duten lekuan.

Bere hizkuntza garbiaz eta bere hitz bizi eta zehatzez, begiak ireki nahi dizkigu, Elizak, bere jarrera autodefentsazkoan, itotzeko duen arriskuaz ohartarazteko: «Eliza bere ate barruan ixten denean, gaixotu egiten da»; «bere baitan ixten den Eliza gaixo bat baino nahiago dut, mila bider, Eliza gorabeheratsu bat».

Argia da Frantziskoren lema: «Elizak bere baitatik irten beharra du periferiara, kanpora, Ebanjelioaren testigantza egiteko eta gainerakoekin topo egiteko». Ez ditu gogoan planteamendu teorikoak, baizik urrats zehatzak: «Irten gaitezen geure baitatik pobretasunarekin topo egiteko».

Ondotxo daki Aita Santuak zer ari den esaten. Berritze ebanjeliko sakonera eraman nahi du gaur egungo Eliza. Ez da gauza erraza. «Berritasunak beldur-apur bat ematen digu beti, zeren seguruago sentitzen baikara, dena kontrolpean baldin badugu, guk geuk badugu eraikitzen, programatzen eta planifikatzen geure bizitza geure eskemen, segurtasunen eta gustuen arabera».

Alabaina, Frantzisko ez da «Jainkoaren berritasunaren» beldur. Mendekoste igandean Eliza osoari egin dio galdera funtsezko bat, ondorengo urteetan erantzuna eman beharko dioguna: «Prest al gaude Jainkoaren berritasunak aurkezten dizkigun bide berriak egiteko ala erantzuteko gaitasuna galdua duten egitura zaharkituetan hesitu nahi dugu?»

Ez dut ezkutatu nahi neure poza Frantzisko aita santuak egiten digun deia entzutean; hain juxtu ere, Elizan arnasa ebanjelizatzailea berritzeko deia, Jesusek berak bere jarraitzaileengan ikusi nahi zuen arnasa. Lukas ebanjelariak gogorarazi dizkigu Jesusen kontsignak: «Ekin bideari». Ez da zertan egon ezeren zain. Ezin hesitu dugu Jesus geure parrokiako elizan. Eguneroko bizitzan ezagutarazi behar dugu hura.

«Ez eraman poltsarik, ez zakutorik, ez oinetakorik». Modu xume eta apalean irten behar dugu bizitzara. Pribilejiorik gabe, botere-egiturarik gabe. Ebanjelioa ezin ezarri da indarrez. Kutsatu egiten da Jesusekiko fedetik eta Aitaganako konfiantzatik.

Etxe batean sartzean, esazue: «Bakea etxe honetakoei». Hori da lehenengo gauza. Utzi alde batera inor gaitzestea, sendatu gaixoak, arindu munduan den sufrimendua. Esan gizon-emakume guztiei Jainkoa hurbil dutela eta gizatasun handiagoko bizitza egiteko lanean ikusi nahi gaituela. Horixe da Jainkoaren erreinuaren albiste handia.

14 Tiempo ordinario (C) Lucas 10, 1-12. 17-20

SIN MIEDO A LA NOVEDAD

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 03/07/13.- El Papa Francisco está llamando a la Iglesia a salir de sí misma olvidando miedos e intereses propios, para ponerse en contacto con la vida real de las gentes y hacer presente el Evangelio allí donde los hombres y mujeres de hoy sufren y gozan, luchan y trabajan.

Con su lenguaje inconfundible y sus palabras vivas y concretas, nos está abriendo los ojos para advertirnos del riesgo de una Iglesia que se asfixia en una actitud autodefensiva: “cuando la Iglesia se encierra, se enferma”; “prefiero mil veces una Iglesia accidentada a una que esté enferma por encerrarse en sí misma”.

La consigna de Francisco es clara: “La Iglesia ha de salir de sí misma a la periferia, a dar testimonio del Evangelio y a encontrarse con los demás”. No está pensando en planteamientos teóricos, sino en pasos muy concretos: “Salgamos de nosotros mismos para encontrarnos con la pobreza”.

El Papa sabe lo que está diciendo. Quiere arrastrar a la Iglesia actual hacia una renovación evangélica profunda. No es fácil. “La novedad nos da siempre un poco de miedo, porque nos sentimos más seguros, si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos y planificamos nuestra vida según nuestros esquemas, seguridades y gustos”.

Pero Francisco no tiene miedo a la “novedad de Dios”. En la fiesta de Pentecostés ha formulado a toda la Iglesia una pregunta decisiva a la que tendremos que ir respondiendo en los próximos años: “¿Estamos decididos a recorrer caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheraremos en estructuras caducas que han perdido la capacidad de respuesta?

No quiero ocultar mi alegría al ver que el Papa Francisco nos llama a reavivar en la Iglesia el aliento evangelizador que Jesús quiso que animara siempre a sus seguidores. El evangelista Lucas nos recuerda sus consignas. “Poneos en camino”. No hay que esperar a nada. No hemos de retener a Jesús dentro nuestras parroquias. Hay que darlo a conocer en la vida.

“No llevéis bolsas, alforjas ni sandalias de repuesto”. Hay que salir a la vida de manera sencilla y humilde. Sin privilegios ni estructuras de poder. El Evangelio no se impone por la fuerza. Se contagia desde la fe en Jesús y la confianza en el Padre.

Cuando entréis en una casa, decid :”Paz a esta casa”. Esto es lo primero. Dejad a un lado las condenas, curad a los enfermos, aliviad los sufrimientos que hay en el mundo. Decid a todos que Dios está cerca y nos quiere ver trabajando por una vida más humana. Esta es la gran noticia del reino de Dios. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

13. IGANDEA URTEAN ZEHAR, Nola jarraitu Jesusi / Cómo seguir a Jesús

José Antonio Pagola

Jesusek deliberatuki ekin dio Jerusalemerako bideari. Jakinaren gainean da han izango duen arriskuaz, baina ezerk ez dio atzera eginarazi. Bere bizitzak xede bakarra du: Jainkoaren erreinuaren egitasmoa hots egin eta sustatu. Ibilbidea gaizki hasi da: samariarrek uko egin diote. Jesus, ordea, egina dago horretara: gauza bera gertatu zaio Nazaret bere herrian.

Jesusek badaki ez dela gauza erraza beraren bidelagun izatea, profeta ibiltariaren bizitzan. Ezin eskaini die bere jarraitzaileei segurtasunik eta osperik, lege-maisuek beren ikasleei bezala. Jesusek ez du inor engainatu nahi. Jarraitu nahi diotenek ikasi beharra izango dute bera bezala bizitzen.

Bidean doazela, ezezagun bat hurbildu zaio. Gogotsu ageri da: «Noranahi zoazela jarraituko dizut». Beste ezer baino lehen, Jesusek adierazi dio ez dezala espero beragandik segurtasunik, probetxurik, ongizaterik. Berak ere «ez du bere burua non ezarririk». Ez du etxerik, eskaintzen diotena jaten du, ahal duen lekuan lo egiten.

Ez gaitezen engainatu. Jesusi zinez jarraitzea eragozten digun oztopo handia, gaur egun, bizileku dugun ongizatea da. Beldurra diogu Jesus aintzat hartzeari, zeren bai baitakigu era eskuzabalago eta solidarioagoan bizitzea eskatuko ligukeela. Geure ongizate txikiaren esklabo gara. Agian, ekonomi krisiak bihur gaitzake gizatasun handiagoko eta kristauago.

Beste batek eskatu dio Jesusi utz diezaiola, berari jarraitu aurretik, aitari lur ematera joaten. Hitz-joko zirikatzaile eta enigmatikoz erantzun dio Jesusek: «Utzi hildakoek hildakoei lur eman diezaieten; zu zoaz Jainkoaren erreinua hots egitera». Hitz nahastaile hauek koloka jartzen dute gure biziera konbentzionala.

Zabaldu beharra dugu mugitzen garen ikusmira. Familia ez da den guztia. Bada garrantzizkoagorik. Jesusi jarraitzea erabakitzen badugu, gogoan hartu beharra dugu giza familia osoa ere: inork ez luke bizi behar etxerik gabe, aberririk gabe, paperik gabe, eskubiderik gabe. Guztiok egiten ahal dugu zerbait gehiago mundu zuzenago eta anai-arreba artekoago baten alde.

Beste bat prest dago Jesusi jarraitzeko, baina, aurrez, agur egin nahi dio familiari. Hitz txundigarri hauek bota dizkio Jesusek: «Goldeari atxiki eta atzera begira jarraitzen duenak ez du balio Jainkoaren erreinurako». Jesusen egitasmoan lankide izateak hari erabat emana bizitzea esan nahi du, aurrera begira bizitzea zabartu gabe, etorkizunerantz bide egitea iraganean hesitu gabe.

Duela gutxi, Frantzisko aita santuak Elizan gaur egun gertatzen ari den gauza batez ohartarazi gaitu: «Beldur gara Jainkoak beste bide batetik eramango ote gaituen, sarritan mugatuak, itxiak eta egoistak diren geure ohiko horizontetatik ateraraziz, bereetara bideratzen gaituelarik».

Cómo seguir a Jesús / Nola jarraitu Jesusi

13º Tiempo ordinario (C)
Lucas 9, 51-62

José Antonio Pagola

Jesús emprende con decisión su marcha hacia Jerusalén. Sabe el peligro que corre en la capital, pero nada lo detiene. Su vida solo tiene un objetivo: anunciar y promover el proyecto del reino de Dios. La marcha comienza mal: los samaritanos lo rechazan. Está acostumbrado: lo mismo le ha sucedido en su pueblo de Nazaret.

Jesús sabe que no es fácil acompañarlo en su vida de profeta itinerante. No puede ofrecer a sus seguidores la seguridad y el prestigio que pueden prometer los letrados de la ley a sus discípulos. Jesús no engaña a nadie. Quienes lo quieran seguir tendrán que aprender a vivir como él.

Mientras van de camino, se le acerca un desconocido. Se le ve entusiasmado:”Te seguiré adonde vayas”. Antes que nada, Jesús le hace ver que no espere de él seguridad, ventajas ni bienestar. Él mismo “no tiene dónde reclinar su cabeza”. No tiene casa, come lo que le ofrecen, duerme donde puede.

No nos engañemos. El gran obstáculo que nos impide hoy a muchos cristianos seguir de verdad a Jesús es el bienestar en el que vivimos instalados. Nos da miedo tomarle en serio porque sabemos que nos exigiría vivir de manera más generosa y solidaria. Somos esclavos de nuestro pequeño bienestar. Tal vez, la crisis económica nos puede hacer más humanos y más cristianos.

Otro pide a Jesús que le deje ir a enterrar a su padre antes de seguirlo. Jesús le responde con un juego de palabras provocativo y enigmático: “Deja que los muertos entierren a sus muertos, tú vete a anunciar el reino de Dios”. Estas palabras desconcertantes cuestionan nuestro estilo convencional de vivir.

Hemos de ensanchar el horizonte en el que nos movemos. La familia no lo es todo. Hay algo más importante. Si nos decidimos a seguir a Jesús, hemos de pensar también en la familia humana: nadie debería vivir sin hogar, sin patria, sin papeles, sin derechos. Todos podemos hacer algo más por un mundo más justo y fraterno.

Otro está dispuesto a seguirlo, pero antes se quiere despedir de su familia. Jesús le sorprende con estas palabras: “El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios”. Colaborar en el proyecto de Jesús exige dedicación total, mirar hacia adelante sin distraernos, caminar hacia el futuro sin encerrarnos en el pasado.

Recientemente, el Papa Francisco nos ha advertido de algo que está pasando hoy en la Iglesia: Tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, sacándonos de nuestros horizontes, con frecuencia limitados, cerrados y egoístas, para abrirnos a los suyos.

* ORAR CON EL ENVANGELIO. (Lc.9,51-62)

* DOMINGO XIII. T.O. –C- Junio 30 de 2013

* Nos encontramos en el Evangelio de hoy, con una de las grandes decisiones de Jesús. Parece como que tenía una agenda que cumplir: “IR A JERUSALÉN”, y el día de la cita con la ciudad amada, para su sacrificio era una realidad. Durante más de 30 años se mantuvo fiel en todo, con el Padre, haciendo su voluntad y con las personas. Año tras año asistió a la celebración de las distintas fiestas en la ciudad de Jerusalén, pero en esos días, había tiempo para sonreír, Jesús lo pasaba bien, ya que aun faltaba mucho tiempo para su muerte. Como algo muy extraño, podemos ver que es Cristo, quien va hacia el lugar del tormento.
* Durante el camino a Jerusalén encuentra la dificultad de no sentirse acogido. A pesar de todo no se frena, incluso reprende a sus discípulos que querían cambiar de camino. Camina firme hacia la “meta”. Esta experiencia de no ser aceptado, va preparando a los apóstoles para más adelante que tendrán dificultades, y no siempre será fácil entrar en todas partes.. El relato nos demuestra que los apóstoles no estaban preparados para aceptar el rechazo y quieren reaccionar violentamente.
* La tarea de anunciar el Reino, (vocación y misión a la que estamos llamad@s) no es fácil. El propio Jesús lo experimentó; acabó con un grupo reducido y aun estos lo abandonaron en los últimos momentos…
Jesús conoce mejor que nadie los muchos enemigos que nos pueden asaltar a l@s creyentes, valores que son del mundo pero no del Reino y que es difícil remar: dinero, fama, seguridad, clase social etc… Por eso Jesús, no impone: invita y ayuda: “SI QUIERES SEGUIRME… Y nos deja siendo LIBRES para elegir.
* Seguir a Jesús comporta dos actitudes: abnegación y hacer del Reino de Dios el valor a partir del cual se organicen los demás valores. Y buscar cómo conseguir interesar a las personas por el REINO. Y o que es más importante el POR QUÉ hemos de vivir así.
* ¿Cómo me sitúo yo en este camino? ¿Cómo nos situamos? Y ¿Por qué?…

* ORACION
*Gracias, Jesús de Nazaret porque eres el Dios que no obliga ni exige, sino el que nos ama y ofrece.
Gracias, porque no nos rechazas cuando caemos, sino que repites tu llamada para que sigamos tu camino.
Gracias, porque no quisiste actuar desde la lejanía y te hiciste uno de nosotros.
Gracias, porque apasionado por DIOS PADRE como Tú estabas, nos enseñaste a conocerle.
Danos fuerza y energía para vivir y seguir tu camino y así mostrarlo a otr@s.
• Ayúdanos a descubrir vivo en nuestro corazón el amor de Dios, ese Dios que enamora, encandila y seduce. Ese Dios que nos deja perplejos y que a la vez nos pone en “marcha”. AMÉN.

• SEGUIMOS ORANDO: ESTAMOS EN TIEMPO DE VIVIR, SER FELICES, DESCANSAR Y ORAR.
* Jesús De Nazaret, muchas veces nos preguntamos ¿cuál es el camino?, ¿Cómo aprendemos a caminar por él?.
• Tenemos la respuesta clara, el Camino eres Tú, y lo sabemos, se aprende viviendo como Tú,. Nos los enseñaste: Pasando por la vida haciendo el bien, bendiciendo a los que no nos aceptan, dejándonos guiar por el Espíritu. Sintiendo el gozo de ser amads por el padre.
• *Te damos gracias Jesús de Nazaret, porque, con toda tu vida, nos enseñas el único Camino que conduce a la vida plena.
• Una vez más te damos gracias porque nos invitas a seguirte. Haz que no olvidemos que también debemos ayudar a otras personas a descubrir que tú eres
“EL CAMINO DE LA VIDA” Amén.
ZURIÑE
.

13º DOMINGO T.O., EL ESPÍRITU DE JESÚS UNE, NUNCA SEPARA de Fray Marcos

Escrito por Fray Marcos
Lc 9, 51-62

El domingo pasado decíamos que se producía un quiebro en el evangelio de Lucas. Hoy lo vemos con toda claridad. A lo largo de diez capítulos nos va hablar de la subida a Jerusalén. Todos los evangelios proponen la subida de Jesús a Jerusalén como un marco teológico, pero Lucas le da un énfasis especial. Comienza con las frases programáticas que hemos leído hoy, y termina con la expulsión de los vendedores del templo. Es una trayectoria geográfica, pero sobre todo, una trayectoria espiritual: subida al Padre a través de la muerte.

«Cuando iba llegando el tiempo de que se lo llevaran a lo alto, también él resolvió ponerse en camino para encararse con Jerusalén». La frase es un resumen de la vida y muerte de Jesús, incluida la resurrección y glorificación. Este evangelio deja claro lo que va a pasar. Por muy desagradable que pueda parecer, es aceptado expresamente por Jesús, tal vez como la única manera de convencerles de que todo lo que había hecho y enseñado, era lo correcto.

El episodio de los discípulos rechazados, tiene mucha miga. Los samaritanos eran considerados herejes por los judíos, que no perdían la ocasión de humillarlos y despreciarlos. No es de extrañar que ellos a su vez, tomaran la revancha cuando podían.

Si los enviados hubieran propuesto bien el mensaje de Jesús, si hubieran comunicado las verdaderas intenciones de Jesús al subir a Jerusalén, no solo no les hubieran rechazado, sino que les hubieran aceptado con los brazos abiertos. Nada más de acuerdo con sus intereses podían esperar los samaritanos. Alguien que fuera capaz de criticar tan duramente lo que se cocía en el templo, tenía que tener toda su aprobación. Pero seguramente les hicieron pensar en una subida «para hacerse cargo del reino», que era lo que los discípulos esperaban. Tergiversaron el mensaje y fueron rechazados de plano.

La reacción de los Zebedeo no tiene pérdida. Piensan en un nuevo Elías, que había mandado bajar fuego del cielo que consumió a los emisarios del rey. Pretenden que Jesús haga honor a su condición de profeta poderoso. Otra tentación constante del hombre, poner a Dios de su parte contra todo bicho viviente que le lleve la contraria.

Jesús les «increpó» (el mismo verbo que emplea cuando expulsa los demonios). En otro evangelista Jesús es más explícito y les responde: «No sabéis de qué espíritu sois». Y yo me pregunto: ¿Por qué a través de la historia, olvidando esta actitud de Jesús, nos hemos seguido comportando como Santiago y Juan? Siempre que ha tenido el poder suficiente, la Iglesia ha respondido con violencia extrema contra todo el que no aceptara su doctrina o sus normas. Ni siquiera la libertad religiosa, que es un derecho básico de todo ser humano, ha sido capaz de aceptarla hasta que ha perdido la capacidad de imponer su absolutismo.

Como el domingo pasado, se trata de responder a la pregunta: ¿Quién es Jesús? Si de verdad aceptásemos el espíritu de Jesús, la primera consecuencia sería la tolerancia. Jesús no impone nada, simplemente propone la buena noticia del Reino y deja en libertad para aceptarla o rechazarla. Su mensaje entraña una oferta de verdadera liberación, pero como tal, solo puede interesar a los que sienten que están oprimidos por realidades que no les dejan ser ellos mismos. Toda falta de identificación con el otro, supone una falta de identificación con el Dios de Jesús. Esto no siempre lo tenemos claro. Toda actitud que nos separa de los demás, nos separa también de Dios.

A continuación propone Lucas tres candidatos a seguirle. No olvidemos que se encuentran en Samaría, tierra hostil al judaísmo oficial. A pesar de ello, algunos manifiestan la intención de seguir a Jesús. Naturalmente se trata de un montaje literario para incrustar tres máximas claves en el pensamiento de Jesús. Por lo tanto lo importante son las respuestas, que a cada una de las propuestas da Jesús; no los interlocutores, que ni siquiera tienen nombre.

Con frases cortas y tajantes se intenta aclarar una actitud vital sin miramientos de ninguna clase. Se quiere resaltar la radicalidad del mensaje y por lo tanto del seguimiento. Esa exigencia es una oferta, no una imposición (en contra de lo que acaban de manifestar los discípulos). Cada uno es libre de aceptarla o no. Ni siquiera se dice si los aspirantes la aceptaron.

Esa exigencia no es un capricho de Dios, sino que la pide la misma naturaleza de la oferta de salvación que nos hace Jesús. Nuestra condición de criaturas, y por lo tanto limitadas, es la que nos obliga, una vez tomado un camino, a tener que abandonar todos los demás. La renuncia a aquello que me gusta, dejará de ser renuncia si lo hago con conocimiento y libertad, para convertirse en elección de lo mejor.

No siempre, lo que me causa más placer, lo que menos me cuesta, lo que más me agrada, lo que me pide el ADN, es lo mejor para alcanzar la plenitud del ser humano. La vida es por naturaleza lucha y superación. Si desaparece la tensión interna es que ha llegado la muerte.

Nuestra religión nos ha presentado el seguimiento de Jesús como una renuncia. La utilización de este concepto es la mejor señal de que no hemos entendido nada. No se trata de renunciar, sino de elegir lo que de verdad es bueno para mi auténtico ser. Dios quiere nuestra plenitud, Tenemos que superar la idea de un Dios que para ser Él más, tiene que humillar al hombre. No, la causa de Dios es la causa del hombre. Dios está identificado con su criatura; por lo tanto la mayor gloria de Dios es que la criatura llegue a su plenitud.

No tenemos que amar a Dios sobre todas las cosas; tenemos que amar a Dios en todas las cosas. Pero si las cosas ocupan el lugar de Dios, me estoy apartando de mi verdadera meta.

La primera máxima: «Las zorras tienen madrigueras, los pájaros nido, pero el Hijo de Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza». En el ambiente de itinerancia en el que se desarrolla esta parte del evangelista, no se hace hincapié en la pobreza, sino en la disponibilidad. El que quiera seguir a Jesús tiene que estar completamente libre de trabas. Ni siquiera la seguridad de un hogar debe impedirle estar dispuesto siempre para la marcha. No son las posesiones o las relaciones sociales las que impiden el seguimiento sino el estar apegado a cualquier cosa que te impida ser realmente tú mismo.

La segunda: «Deja que los muertos entierren a sus propios muertos». Es también radical, pero no debemos entenderla en sentido literal. Lo que le pide a Jesús el aspirante, no es que le permitiera no enterrar a su padre que había muerto, sino que le dejara cumplir con el precepto de atender a su padre anciano hasta que muriera. Jesús antepone las exigencias del Reino a la obligación prescrita por la Ley de atender a los padres en su ancianidad. La Ley debe ser superada por una total disponibilidad hacia todos, no solo hacia los seres queridos. La enigmática respuesta de Jesús da a entender que él había pasado a la vida, pero que los que se quedaban en casa de su familia, permanecían en la muerte espiritual.

La tercera: «El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios». Despedirse de su familia no debemos entenderlo como «decirles adiós». En aquella sociedad despedirse significaba dedicar días o semanas a celebrar la separación. El significado es muy parecido al anterior, pero aquí se quiere resaltar la apertura integral a todos los seres humanos. Ya no hay particularismos, ni siquiera existe «mi familia». Ahora toda la humanidad es mi familia. El círculo familiar suele ser la excusa donde camuflo un egoísmo amplificado que me impide darme a todos. El mal uso que se ha hecho de esta frase, sobre todo en ambientes de vocación religiosa, nos obliga a repensarla bien.

Las exigencias radicales que propone Jesús en el evangelio, debemos interpretarlas desde la perspectiva del Reino. No se refieren tanto a la materialidad de las realidades que hay que abandonar, cuanto al desapego de toda seguridad que es la verdadera exigencia del seguimiento.

Se trata de vivir una escala de valores de acuerdo con el Reino, pero no quiere decir que haya que renunciar a todo lo humano para llevar una vida desencarnada. Decíamos el domingo pasado que todo lo humano debe de ser incorporado a la vida. La familia, la amistad, el compromiso social son valores que pueden ser incorporados al mensaje de Jesús, siempre que no les demos un valor exagerado y confiemos solo en ellos.

Meditación-contemplación

¡No sabéis de qué espíritu sois!

La mayoría de los cristianos no nos hemos enterado.

Si te preocupa que alguien te rechace,

es que no has entendido lo que realmente eres

y sigues mendigando el favor de los otros y en eso confías.

………………..

Lo que debería preocuparnos es que aún somos capaces de rechazar al otro.

Seguimos sin confiar en lo que somos y en lo que es Dios para nosotros.

Por eso necesitamos de seguridades externas.

No se trata de librarse de los demás, sino de liberarse de uno mismo.

…………………………

La necesidad de juzgar, de condenar, de aislar al que no piensa como nosotros,

es la mejor prueba de incomprensión del evangelio.

Todos los fundamentalismos son fruto de la misma actitud,

una falta de confianza en Dios y en la Vida.

……………………..

Fray Marcos

12º DOMINGO T.O., ¿QUIÉN ES JESÚS PARA MÍ?

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Lc 9, 18-24

Los tres sinópticos relatan el mismo episodio, aunque con diferencias notables. Se plantea abiertamente el significado del mesianismo de Jesús. Tema que no quedó resuelto hasta después de la experiencia pascual. No se trata, pues de un relato estrictamente histórico, sino de un planteamiento teológico del tema más importante y complicado de todo el NT. Ni para ellos fue fácil aceptar el verdadero mesianismo, ni lo es para nosotros, pues seguimos sin aceptar que el ser cristiano lleva consigo renunciar al ego y darse a los demás.

Jesús estaba orando, como siempre que va a decir o hacer algo importante. El evangelio dice que el único que estaba orando era Jesús solo, aunque los discípulos estaban allí. Sin tener en cuenta esa oración de Jesús nada de lo que fue y predicó puede explicarse. La forma en que Jesús habla de Dios, se inspira en su experiencia personal. La experiencia básica de Jesús fue la presencia de Dios en su propio ser. Jesús experimentó que Dios lo era todo para él y él debía ser todo para los demás. Tomó conciencia de la fidelidad de Dios-amor y respondió vitalmente a esta toma de conciencia. Al atreverse a llamar a Dios «Abba» (Papá), Jesús abre un horizonte completamente nuevo en las relaciones con el Absoluto.

Para Jesús, como para cualquier ser humano, la base de toda experiencia religiosa reside en la condición de criaturas. El hombre se descubre sustentado por la acción creadora de Dios. El modo finito de ser uno mismo, demuestra que es más de Dios que de sí mismo. Sin Dios no sería posible nuestra existencia. Jesús descubre que el centro de su vida está en Dios. Pero eso no quiere decir que tenga que salir de sí para encontrar su centro. «Intimior intimo meo». Descubrir su fundamento en Dios, es fuente de una inesperada plenitud. La experiencia de Dios será la revelación de la más alta humanidad.

Jesús de Nazaret nunca se presenta como absoluto. Para él lo único absoluto era Dios. Él se consideró siempre como un ser humano más. La opinión de la gente indica ya una alta consideración de la persona de Jesús, pero está lejos de acertar. La opinión de Pedro, parece acertada; pero «el Ungido», era la manera de designar al Mesías que el pueblo esperaba. Un Mesías nacionalista que traería la salvación política, económica y religiosa. Esa opinión no debe ser divulgada porque es también falsa. A continuación se nos propone la verdadera figura del Mesías que la primera comunidad pascual había descubierto con tanta dificultad.

El Mesías se convierte en «Hijo de hombre», el modelo de hombre, el ser humano que vive su plenitud. No es el triunfador, el poderoso, el que está por encima de los demás, sino el que aguanta, el que sufre, el que tiene que padecer las iras y rencores de los suyos, el humillado y despreciado, precisamente por no renunciar a ser «humano». Y todo esto hasta el extremo, hasta perder la vida por mantener esa actitud. El que quiera adherirse al Mesías, no tiene más remedio que emprender el mismo camino. Exige el negarse a sí mismo.

La frase de Jesús «el que quiera salvar su vida la perderá»; no es una exageración, sino una verdad básica. Hacer que todo gire en torno a nuestro falso «yo», es potenciar en nosotros aquello que tiene un valor relativo. No podemos dejar de ser egoístas si no superamos el apego a un «ego». En la medida en que ponga como objetivo último salvar mi vida, seré egoísta y por lo tanto me deshago como persona. En la medida en que sea capaz de desprenderme de todo apego, incluido el apego a la vida, a favor de los demás, estaré amando de verdad, y por lo tanto creciendo como ser humano. Mi Vida con mayúscula se potenciará, y la vida con minúscula, cobra entonces su auténtico sentido.

La pregunta que se hicieron aquellos primeros cristianos tenemos que hacérnosla nosotros hoy. ¿Quién es Jesús? La mejor prueba de que no es fácil responder, es la falsa alternativa, que se planteó en el siglo pasado, entre el Jesús histórico o el Cristo de la fe. Los discípulos compartieron su vida con el Jesús de Nazaret y aceptaron a aquel ser humano que les proporcionó una paz, una alegría y una seguridad increíbles; pero mientras vivieron con él, no fueron capaces de ir más allá de lo que veían. Solamente a través de la experiencia pascual se adentraron en el verdadero significado de aquella persona fuera de serie.

Al morir Jesús, se preguntaron si con la muerte de su líder se había acabado todo. Solo entonces empezaron a trascender la figura aparente de Jesús y descubrieron lo que se escondía detrás de aquella realidad visible. Fueron dándose cuenta de que allí había algo más que un simple ser humano. Entonces fueron conscientes de que el verdadero UNGIDO ya se encontraba en el Jesús de Nazaret. Este Mesías, descubierto en pascua, no coincide con el que esperaban los judíos y los propios discípulos, antes de esa experiencia. Ahora se trata de Jesús el Cristo, Jesucristo, genial integración del Jesús histórico y el Cristo de la fe.

Cristo no es una idea abstracta surgida en la primera comunidad de seguidores, sino la realidad de Jesús visto con los rayos X de la experiencia pascual. Cristo ni se puede identificar con Jesús ni se puede separar de él. Durante tres años, sus seguidores convivieron con él sin enterarse de quién era en realidad; pero una vez que desapareció su figura sensible, fueron capaces de descubrir lo que en aquella figura humana se escondía. No se puede separar el valor de una moneda, de la cantidad y la forma del metal que la constituye. La moneda tiene tal valor, precisamente porque tiene tal forma, tal tamaño y un determinado metal precioso. Todo lo que hay de divino en Jesús está en su humanidad.

¿Quién es Jesús para nosotros hoy? No se trata de dar una respuesta teórica ni una cristología aquilatada que responda a todas las cuestiones formales relativas a la persona de Jesús. Mucho menos, dogmas que definan su naturaleza divina. Lo tenemos crudo, porque los evangelios nos hablan de Jesucristo desde la experiencia pascual, y es muy difícil descubrir al Jesús de Nazaret que ellos conocieron y del que partieron para llegar a Cristo. Los cristianos de hoy empezamos la casa por el tejado y cuando nos damos cuenta, resulta que carecemos de muros y sobre todo de cimientos. Sin experiencia pascual no hay cristiano.

Debemos darnos cuenta de lo lejos que estamos del encarnar en nuestra vida ese valor supremo, que Jesús encarnó. Somos cristianísimos para tener a Dios de nuestra parte y nos saque las castañas del fuego. Echemos una ojeada a nuestras oraciones y descubriremos la idea que tenemos del Mesías. La misma que Pedro propuso y rechazó Jesús. Lo hemos colocado a la derecha de Dios; le hemos dado plenitud de poder y gloria; le hemos hecho juez de vivos y muertos; para, a renglón seguido, decir que el que cumpla con lo que dijo se sentará con él a juzgar a los infieles. Estas cosas las dice el NT, en contra de la misma actitud de Jesús. Un ejemplo más de lo difícil que fue aceptar su mensaje.

Una cosa es llamarse cristiano y otra serlo. No es nada fácil darse cuenta de que la plenitud humana está en el desarrollo de una capacidad de salir de sí, de identificarse con los demás. No es nada fácil salir de la dinámica del hedonismo que nos empuja a dar satisfacción a los sentidos, a buscar lo más cómodo, lo que me agrada, lo que menos me cuesta. Mantener estas actitudes hedonistas y llamarse cristiano, es una contradicción. Pero tampoco debemos caer en la trampa del masoquismo. Dios quiere para cada uno de nosotros lo mejor. Quiere que disfrutemos de todo lo que nos rodea, de las personas y de las cosas. Todo es positivo, siempre que tengamos claro que lo primero es el bien integral del hombre.

No es fácil entender bien lo que hoy nos dice el evangelio. No se trata de machacar una parte de nuestro ser para salvar otra. Se trata de descubrir un fallo en nuestra percepción de nosotros mismos, es decir, que con frecuencia creemos ser los que no somos y vivimos engañados. Se trata de liberarnos de todo aquello que nos ata a lo caduco y nos impide elevarnos a la plenitud que nuestro verdadero ser exige. La liberación llega cuando hemos establecido una auténtica escala de valores y somos capaces de dar a cada faceta de nuestra compleja vida, la importancia que tiene, ni más ni menos.

Meditación-contemplación

Lo que Jesús es y significa, no se puede meter en conceptos,

porque está más allá de los sentidos y de la razón.

Si experimentas lo que hay de Dios en ti,

podrás vislumbrar lo que Jesús vivió y manifestó.

……………………

Más allá de nuestro «yo» físico, psíquico y mental,

se encuentra nuestro auténtico ser,

que es lo divino que hay en cada uno de nosotros

y que está siempre ahí como la única realidad verdadera.

……………………

Para alcanzar ese verdadero ser y verdadera Vida,

es necesario no quedar enganchado en lo terreno.

«Perder» lo caduco, lo contingente, lo limitado

es el único camino para alcanzar lo absoluto.

………………..

Fray Marcos

 

12. IGANDEA URTEAN ZEHAR, NOR DA GURETZAT?-¿QUIÉN ES PARA NOSOTROS?

NOR DA GURETZAT?

Lk.. 9, 18-24

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA.- Ezaguna da pasadizoa. Filiporen Zesarean gertatu zen. Ikasleek badaramate alditxo bat Jesusekin. Zergatik jarraitzen diote? Bere ingurukoek bere buruaz zer uste duten jakin nahi du Jesusek: «Eta zuek, nor naizela diozue?» Hauxe da gaur egungo kristauek ere egin beharko genukeen galdera. Nor da Jesus guretzat? Zer pentsatzen dugu hartaz? Jarraitzen al diogu?

Nor da guretzat Galileako profeta hori?, bere ondoren idazkirik ez baina lekukoak utzi dituen hori? Ez da aski «Jainkoaren Mesias» dela esatea. Berak urratutako bidean urratsak egiten jarraitu behar dugu, berak eragin nahi zuen sua piztu behar dugu munduan. Nolatan hitz egin genezake hartaz hainbeste, haren zuzentasun-egarria, haren solidaritate-desioa, haren bake-gogoa sentitu gabe?

Ikasi al dugu Jesusengandik Jainkoari «Aita» esaten?, Jainkoaren baldintzarik gabeko maitasunean eta erruki mugagabean konfiantza izanik? Ez da aski «Gure Aita» esatea. Behin betiko lur azpiratu behar ditugu, harengandik urrunaraziz, gugan ernetzen diren mamu eta ikara erlijiosoak. Eta liberatu beharra dugu esklabo bezala biziarazten gaituzten hainbat eta hainbat idolo eta sasi-jainko.

Adoratzen al dugu Jesusengan Jainko biziaren Misterioa, gure artean haragi egina? Ez da aski Jesusen jainkozko izaera aitortzea formula abstraktuak erabiliz, bizitzarekin zerikusirik ez dutenak eta gaur egungo gizon-emakumeen bihotza ukitzeko gaitasunik ez dutenak. Jesusen keinu eta hitzetan biziaren eta gizakiaren Jainko Adiskidea aurkitu behar dugu. Ez ote da hori albisterik hobena, Jesusekin nola topo egin bila dabiltzanei aditzera emateko.

Ba al dugu usterik Jesusek hots egindako maitasunean? Ez da aski haren agindua behin eta berriz errepikatzea. Beti bizirik eutsi beharko genioke haren kezkari: mundu anai-arreba artekoago batera bide egiteko, premiarik handiena dutenentzat maitasun solidarioa eta sortzailea eraginez. Zer gertatuko litzateke, egunen batean maitasunaren suak erlijioen bihotza eta herrien ekimena mugiaraziko balitu?

Entzun dugu Jesusen agindua, mundura jendea sendatzera irteteko? Ez da aski haren mirariak aldarrikatzea. Gaur ere bizitza sendatu beharra dugu hark egiten zuen bezala, sufrimendua arinduz, galduei duintasuna itzuliz, zauriak sendatuz, bekatariei harrera ona eskainiz, baztertuak ukituz. Non dira haren keinuak eta arnas hitzak lur jota direnentzat?

Jesusek su-hitzak bazituen bere garaiko boteretsuen injustizia eta Tenpluko erlijioaren gezurra gaitzesteko, zergatik ez gara matxinatzen haren jarraitzaileok goseak, elikatze-faltak eta gure ardura-ezak egunero abaildurik daukaten hainbat milaka jenderen suntsipenaren aurrean?

12 Tiempo ordinario (C) Lucas 9, 18-24
¿QUIÉN ES PARA NOSOTROS?
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 19/06/13.- La escena es conocida. Sucedió en las cercanías de Cesarea de Filipo. Los discípulos llevan ya un tiempo acompañando a Jesús. ¿Por qué le siguen? Jesús quiere saber qué idea se hacen de él: “Vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Esta es también la pregunta que nos hemos de hacer los cristianos de hoy. ¿Quién es Jesús para nosotros? ¿Qué idea nos hacemos de él? ¿Le seguimos?

¿Quién es para nosotros ese Profeta de Galilea, que no ha dejado tras de sí escritos sino testigos? No basta que lo llamemos “Mesías de Dios”. Hemos de seguir dando pasos por el camino abierto por él, encender también hoy el fuego que quería prender en el mundo. ¿Cómo podemos hablar tanto de él sin sentir su sed de justicia, su deseo de solidaridad, su voluntad de paz?

¿Hemos aprendido de Jesús a llamar a Dios “Padre”, confiando en su amor incondicional y su misericordia infinita? No basta recitar el “Padrenuestro”. Hemos de sepultar para siempre fantasmas y miedos sagrados que se despiertan a veces en nosotros alejándonos de él. Y hemos de liberarnos de tantos ídolos y dioses falsos que nos hacen vivir como esclavos.

¿Adoramos en Jesús el Misterio del Dios vivo, encarnado en medio de nosotros? No basta confesar su condición divina con fórmulas abstractas, alejadas de la vida e incapaces de tocar el corazón de los hombres y mujeres de hoy. Hemos de descubrir en sus gestos y palabras al Dios Amigo de la vida y del ser humano. ¿No es la mejor noticia que podemos comunicar hoy a quienes buscan caminos para encontrarse con él?

¿Creemos en el amor predicado por Jesús? No basta repetir una y otra vez su mandato. Hemos de mantener siempre viva su inquietud por caminar hacia un mundo más fraterno, promoviendo un amor solidario y creativo hacia los más necesitados. ¿Qué sucedería si un día la energía del amor moviera el corazón de las religiones y las iniciativas de los pueblos?

¿Hemos escuchado el mandato de Jesús de salir al mundo a curar? No basta predicar sus milagros. También hoy hemos de curar la vida como lo hacía él, aliviando el sufrimiento, devolviendo la dignidad a los perdidos, sanando heridas, acogiendo a los pecadores, tocando a los excluidos. ¿Dónde están sus gestos y palabras de aliento a los derrotados?

Si Jesús tenía palabras de fuego para condenar la injusticia de los poderosos de su tiempo y la mentira de la religión del Templo, ¿por qué no nos sublevamos sus seguidores ante la destrucción diaria de tantos miles de seres humanos abatidos por el hambre, la desnutrición y nuestro olvido? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

*ORAR CON EL EVANGELIO: (Lc.7,36-8,3)

* DOMINGO XI – T.O –C -. Junio 16 de 2013

* En la sociedad en que vivió Jesús, profundamente patriarcal, el dinero no era el valor primero, sino el prestigio, la estima que una persona tiene a los ojos de los demás. Esto también contaba en la religión. Los privilegios y derechos eran proporcionados al rango de cada uno, por lo cual el colectivo de marginad@s quedaba totalmente excluido@s. Por eso, para saber de verdad cómo es Dios debemos dirigir nuestra mirada a Jesús de Nazaret.
* Así nos fijamos en el evangelio de hoy. En la mujer pecadora, que se acerca a Jesús, y Jesús no la rechaza sino que la acoge con amabilidad, se deja tocar, besar… De nuevo vemos la misericordia de Dios con los pecadores. Es lo que nos enseña Jesús con su mensaje, pero sobre todo, con su conducta, cambió muchas cosas. Lo que más llama la atención es el cambio que introdujo en los valores, que deben regir la vida de las personas. Para los judíos, era el cumplimiento escrupuloso de la ley. Para Jesús, no.
* Jesús, vio que lo que cambia a la gente es la “acogida”; por eso, nunca Jesús amenazó.
En muchas narraciones aparece Jesús junto con los pecadores y come con ellos. En este comportamiento de Jesús se ve claro su actitud: la acogida tierna y entrañable. Sin embargo, esto no significa que Jesús no reconozca la realidad del pecado, ni tampoco la minimiza, pero recalca que la venida del reino es gracia y no venganza. Por eso no rechaza a la mujer pecadora, pero tampoco ataca a Simón; quiere hacer que comprenda la parábola. Jesús tiene una acogida liberadora, por eso reconocer el propio pecado no lleva a la angustia, ni al miedo, sino que es algo liberador, porque en la acogida resplandece el amor gratuito que nos ama tal como somos, incluso más de lo que merecemos. La acogida también es liberadora porque devuelve la dignidad de los despreciad@s y marginad@s, como lo vemos en la magadalena. Lo que dignifica a la persona, es el Amor. Esta acogida, expresión de un amor incondicional de Dios, logra, lo que no logra las puras exigencias morales, ni las amenazas, ni las condenas, ni los desprecios sociales, logra la liberación gozosa interior. ¡Qué bien lo expresa la mujer pecadora! El gran amor, que manifiesta en sus gestos, es prueba de una experiencia profunda del amor a Dios que le ha perdonado. Jesús alaba a la mujer porque ha sido capaz de parar, mirarse, y llorar su pecado. El fariseo en cambio, no se siente deudor de nada… Y ¡qué bien lo comprendió Jesús! Al decir a la mujer: “Tu fe te ha salvado, vete en paz”.
*¿En cuál de los dos personajes nos vemos reflejad@s nosotr@s como personas y como creyentes?

* ORACIÓN
* Jesús de Nazaret, Maestro y Amigo.
Nos alienta tu delicadeza con l@s pecadores, como es el caso de la “mujer” del Evangelio, que, superando el que dirán y la extrañeza del fariseo, que pensaba para sus adentros: “si este fuera profeta, sabría quien es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora”.
Tú, Jesús, no te defiendes ni justificas, sino que cuentas la “parábola de los dos deudores”.
También razonas el motivo del perdón:
“Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor”.
Y además añades:
“Tu fe te ha salvado, vete en paz”.
He aquí la clave de tu Mensaje: condenar el pecado y salvar al pecador.
Ayúdanos, Jesús de Nazaret a tener humildad para reconocer nuestros pecados y, amándote y teniendo fe, volver a Ti, con actitud de arrepentimiento y conversión, para recibir tu perdón y tu paz, y empezar de nuevo nuestro camino. AMÉN
ZURIÑE

11º DOMINGO T.O., 16 de Junio de 2013, Lc. 7, 36-8,3

EL VALOR SUPREMO ESTÁ EN LA PERSONA, NO EN SU MORAL

Escrito por  Fray Marcos

Lc 7, 36-8, 3

Este relato lo narran los cuatro evangelistas, aunque con detalles muy diferentes. Es un relato clave en los evangelios, porque nos demuestra con un hecho concreto, la actitud de Jesús para con los pecadores; pero también la actitud de aquellos fariseos cumplidores, que no eran capaces de ver más allá de sus narices o mejor, más allá de lo que manda la Ley. Los fariseos identificaban al pecador con su pecado. Jesús ve el valor de la persona humana más allá de sus fallos, que puedan hacernos pensar que esa persona es despreciable.

Hoy no se necesita mayores exégesis, porque el mensaje está muy claro. La clave está en analizar con cuidado los personajes que manifiestan sus actitudes a través del relato. La pecadora, Jesús, el fariseo y en los otros evangelistas, los apóstoles (Judas), que desde la superficialidad y raquitismo, desde la que solemos operar la mayoría de los mortales, no se enteran de nada y hablan, de despilfarro y de los pobres. Pero no debemos olvidar, que el verdadero protagonista es Dios o mejor las ideas sobre Dios.

Es muy interesante descubrir que este relato y otros parecidos, no concuerdan con la idea que los cristianos hemos mantenido sobre los fariseos. No debían ser tan enemigos de Jesús, cuando le invitaban a comer, gesto que solo se tenía con las personas distinguidas y de cierto rango. Aunque no estuvieran de acuerdo con muchas de sus enseñanzas, su oposición no debió ser tan tajante desde el principio.

«Evangelio» significa en griego, buena noticia. Pues la mejor de todas las noticias que podía recibir cualquier ser humano es la que vamos a comentar hoy: Dios es perdón, porque Dios es amor. Tal vez sea el aspecto más original de todo el mensaje de Jesús. La experiencia de Dios que llegó a tener él, es la raíz de todo su mensaje. Esa experiencia le llevó a hablar de Dios como Abba (padre y madre). Si no comprendemos y aceptamos este mensaje, todo lo demás carece de coherencia y nos llevará a un callejón sin salida.

Los judíos no fueron capaces de encajar el tema del perdón tal como lo predicaba Jesús. Claro que creían en el perdón de Dios, pero lo interpretaban a la manera del perdón humano. Después de dos mil años, seguimos sin aceptar el perdón que predicó Jesús. Seguimos escandalizándonos de que Dios ame a los malos. Aceptamos que Dios perdone a los buenos, pero eso de que ame al pecador antes de que se arrepienta, es algo que supera todo lo que pudiéramos aceptar de un Dios «justo». ¿Que ventajas tendríamos, entonces los que nos portamos bien, aunque alguna vez fallemos? Es ésta una actitud muy sutil que pone de manifiesto hasta qué punto aceptamos con sordina el mensaje del evangelio.

Nos distanciamos del evangelio cuando planteamos nuestras relaciones con Dios como si fuera un ser humano. Es más, nos atrevemos a decirle que tome ejemplo de nosotros (perdónanos como nosotros perdonamos).

Dios no tiene actos. En Dios los verbos no se conjugan porque no está afectado por tiempos ni modos. Dios todo lo que hace, lo es. Todo lo que posee, es esencial en Él. Pensar que Dios cambia de postura con relación a un pecador porque hace penitencia es descabellado, si lo entendemos literalmente. Es solo una manera de decir que el pecador, en un momento determinado, se da cuenta de lo que Dios es para él, y que sus pecados no le han apartado un ápice de ese Dios que es amor.

«Tus pecados están perdonados». El mismo evangelio presupone una mala interpretación de la frase cuando se pone en duda la potestad de Jesús para perdonar pecados. No queremos ver la realidad. Jesús no dice: ‘Yo te perdono’, porque con el conocimiento que tiene de Dios, sabe muy bien, que ni él ni Dios tiene nada que perdonar. La actitud de Dios es siempre la misma, no puede cambiar. Eternamente será amor.

Lo que dijo Jesús, lo puede decir cualquiera a cualquiera. Por parte de Dios, tus pecados están siempre perdonados. La pelota está siempre en tu tejado. Tú eres el que debes cambiar tu actitud vital para que descubras ese perdón y pueda significar algo esencial para cambiar tu vida. El descubrir que Dios sigue amándote, a pesar de tus fallos, tiene que llevarte a una confianza absoluta y total en Él. Eso confianza es el fundamento de todo futuro verdaderamente humano. Sin esa confianza, el futuro se oscurece definitivamente.

Este es el mensaje de Jesús. Esto es lo que Jesús quiso decirnos de Dios. Otra cosa es que nosotros lo hayamos aceptado realmente. ¿En qué lugar queda la confesión, tal como se ha entendido durante siglos? Es un problema que tenemos que resolver, pero nunca a costa del mensaje evangélico. La confesión se ha utilizado muchas veces como instrumento de control sobre la gente. Esto es lo que tenemos que superar. Recordemos aquel cuento oriental: Un vendedor de agua tenía su puesto muy cerca de una fuente, el éxito de su negocio consistía en que los transeúntes no descubrieran que la fuente estaba a unos metros de distancia, detrás de unos arbustos… La conclusión es clara: no os dejéis engañar, no aceptéis agua envasada y tasada. Id a la fuente.

Lo que acabamos de decir, no sólo no hace inútil la confesión, sino que le otorga su verdadera dimensión humana. Para mí, la confesión es el más maravilloso invento de nuestros dos mil años de cristianismo. El mayor bien que yo mismo he hecho nunca a una persona ha sido en la confesión. Dios no necesita la confesión, pero nosotros sí. Esto debemos tenerlo muy claro a la hora de utilizar el sacramento de una manera provechosa. La confesión es un signo que debe llevarme al descubrimiento de una realidad, el amor que es Dios. Es un proceso de iluminación que cambia la manera de verme.

Basta tomar conciencia de que alguien me ama para que todo cambie a mi alrededor La mujer del evangelio mostraba un agradecimiento tan grande, porque era consciente de que el perdón que había recibido era signo de un gran amor. El amor es una realidad tan profundamente humana que nadie, que se sienta querido de verdad, puede seguir indiferente. Es más, solo si uno se siente amado, podrá descubrir su capacidad de amar.

El automatismo a la hora de celebrar los sacramentos no tiene sentido. La confesión no es un quitamanchas. La confesión es un proceso que me debe llevar de una conciencia de pecado a una conciencia de superación de esos fallos. De una desesperanza a una total confianza, en lo que yo soy, y en lo que es Dios. Esta es la verdadera fe-confianza. El objetivo primero de la confesión debe ser el descubrir el amor incondicional de Dios. Una vez que nos sentimos amados, surgirá en nosotros el deseo de corresponder, amando.

No podremos entender el tema del perdón si no tenemos claro el concepto de pecado. Pecado no es el incumplimiento de una ley. Una acción o una omisión, no son pecado porque esté mandada o prohibida. Al contrario, está mandado o prohibido porque es pecado. Esta sutileza no es fácil de captar, pero es imprescindible para aclararse.

Si no descubro la razón de mal en lo que hago o dejo de hacer, nunca estaré motivado para la acción o la omisión. El pecado siempre es fruto de una falta de conocimiento. Si yo estoy convencido de que algo es malo para mí, nunca podría la voluntad apetecerlo. Cuando la voluntad quiere algo, es porque la razón se lo presenta como bueno. Por eso la superación del fallo no se consigue por voluntarismo, sino por un conocimiento más profundo.

«Tu fe te ha salvado». No es lo que ha hecho y dicho Jesús lo que salva. Es el cambio de actitud de la mujer, reconociendo y confesando su pecado, y descubriendo que por parte de Dios está superado, lo que le ha traído la salvación. En realidad se trata de una toma de conciencia de lo que Dios es, a pesar de lo que somos nosotros. Es reconocer que Dios, que me conoce mejor que yo mismo, me acepta como soy.

Aquí «fe», como casi siempre en la Biblia, significa confianza. La confianza salva siempre, porque no tiene en cuanta la calidad ni la cantidad de los fallos sino la calidad de la confianza que tengamos en Dios.

Meditación-contemplación

«Tus pecados están perdonados».

El mayor obstáculo para una experiencia mística,

es el creer que mis fallos me alejan de Dios.

Este sentimiento es fruto de un desconocimiento del hombre y de Dios.

………………….

Si no somos capaces de aceptarnos tal como somos.

Nuestra relación con Dios estará falseada y no puede llevarnos a buen puerto.

Descubrir que Dios nos acepta como somos,

es un gran avance para que nos aceptemos también nosotros.

………………….

Si consigo ir más allá de mis fallos,

descubriré mi ser luminoso e intachable.

Descubriré que esa parte de mi ser no depende de mi sino de Dios.

Es por tanto, amable, digno de ser amado, por Dios y por mí.

…………………..

Fray Marcos

 

11. IGANDEA URTEAN ZEHAR, PROSTITUITUEN BABESLEA-DEFENSOR DE LAS PROSTITUTAS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Lk. 7, 36-8,3

ECLESALIA, 12/06/13 Simonen etxean dago Jesus. Bazkaltzera gonbidatu duen fariseua da Simon. Ustekabean emakume bat sartu da otordu-aretoan. Berehala ezagutu dute gonbidatuek. Herrixkako prostituitu bat da. Atsekabez eta zer gertatuko zain jarri dira mahaikideak. Nola erreakzionatuko du Jesusek? Kanporatu egingo ote du, gonbidatuak kutsa ez ditzan?

Emakumeak ez du hitzik egin. Mespretxuari jarria dago, batez ere fariseuen ingurunean. Jesusengana doa zuzenean, haren oinetan belaunikatu eta negarrari eman dio. Ez daki nola eskertu egin dion harrera: musuka ari zaio oinetan, berekin ekarri duen lurringai usaintsuz igurtziz eta bere ile-adatsez lehortuz.

Fariseuaren erreakzioa ez da luzatu. Ezin disimulatu du bere mespretxua: «Gizon hau [Jesus] profeta balitz, jakingo luke zein eta zer den emakume hau: bekatari bat». Fariseu hori ez da Jesus bezain xaloa. Oso ondo daki emakume hau prostituitu bat dela, Jesus ukitzeko ez-duina. Apartatu egin beharko genuke.

Jesusek, ordea, ez du kanporatu, ez dio ukorik egin. Aitzitik, errespetuz eta samur onartu du. Emakumearen keinuetan maitasun garbia sumatu du eta esker oneko fedea. Guztien aurrean, emakumeari mintzo zaio, haren duintasuna babesteko eta Jainkoak nola maite duen agertzeko: «Barkatuak dituzu zeure bekatuak». Ondoren, gonbidatuak eskandalizatuz, bere fedean berretsi nahi du emakumea eta biziera berri bat opa dio: «Zeure fedeak salbatu zaitu. Zoaz bakean». Berekin izango du Jainkoa beti.

Duela hilabete batzuk, Topaketa Pastoral oso berezi batean parte hartzera deitu ninduten. Bazen gure artean emakume prostituituen talde bat. Astiro hitz egin ahal izan nuen haiekin. Ezin ahaztuko ditut sekula. Hiru egunetan entzun ahal izan genien hitz egiten beren ezintasunaz, beren beldurraz, beren bakardadeaz… Lehen aldiz ulertu nuen zergatik maite zituen Jesusek hartaraino. Ulertu nituen, halaber, gidari erlijiosoei Jesusek zuzentzen zizkien hitz hauek: «Jakizue zerga-biltzaileak eta prostituitu.

Emakume engainatu eta esklabo egindako hauek, abusu-mota guztien mende bizi diren hauek, bakarturik edukitzeko izua hezurretaraino sartu dieten hauek, hauetako asko inolako babesik eta segurtasunik ez duten hauek: mundu krudel eta gizatasunik gabeko baten biktima ikusezin dira, hein handi batean gizarteak isilpean jarria eta Elizak praktikan ahaztua duen mundu baten biktima.

Jesusen jarraitzaileok ezin egin diogu ezikusiarena emakume hauen sufrimenduari. Gure Elizbarrutiek ezin utzi ditu beren zori tristean abandonaturik. Ozenki hitz egin behar dugu gizartearen kontzientzia esnatzeko. Askoz ere sostengu handiagoa eskaini behar diegu emakume hauen eskubide eta duintasunaren alde borrokan ari direnei. Hartaraino maite zituen Jesus hura, lehena izango litzateke gaur ere defentsa horretan

11 Tiempo ordinario (C) Lucas 7,36-8,3
DEFENSOR DE LAS PROSTITUTAS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 12/06/13.- Jesús se encuentra en casa de Simón, un fariseo que lo ha invitado a comer. Inesperadamente, una mujer interrumpe el banquete. Los invitados la reconocen enseguida. Es una prostituta de la aldea. Su presencia crea malestar y expectación. ¿Cómo reaccionará Jesús? ¿La expulsará para que no contamine a los invitados?

La mujer no dice nada. Está acostumbrada a ser despreciada, sobre todo, en los ambientes fariseos. Directamente se dirige hacia Jesús, se echa a sus pies y rompe a llorar. No sabe cómo agradecerle su acogida: cubre sus pies de besos, los unge con un perfume que trae consigo y se los seca con su cabellera.

La reacción del fariseo no se hace esperar. No puede disimular su desprecio: “Si este fuera profeta, sabría quién es esta mujer y lo que es: una pecadora”. El no es tan ingenuo como Jesús. Sabe muy bien que esta mujer es una prostituta, indigna de tocar a Jesús. Habría que apartarla de él.

Pero Jesús no la expulsa ni la rechaza. Al contrario, la acoge con respeto y ternura. Descubre en sus gestos un amor limpio y una fe agradecida. Delante de todos, habla con ella para defender su dignidad y revelarle cómo la ama Dios:“Tus pecados están perdonados”. Luego, mientras los invitados se escandalizan, la reafirma en su fe y le desea una vida nueva: “Tu fe te ha salvado. Vete en paz”. Dios estará siempre con ella.

Hace unos meses, me llamaron a tomar parte en un Encuentro Pastoral muy particular. Estaba entre nosotros un grupo de prostitutas. Pude hablar despacio con ellas. Nunca las podré olvidar. A lo largo de tres días pudimos escuchar su impotencia, sus miedos, su soledad… Por vez primera comprendí por qué Jesús las quería tanto. Entendí también sus palabras a los dirigentes religiosos: “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas entrarán antes que vosotros en el reino de los cielos”.

Estas mujeres engañadas y esclavizadas, sometidas a toda clase de abusos, aterrorizadas para mantenerlas aisladas, muchas sin apenas protección ni seguridad alguna, son las víctimas invisibles de un mundo cruel e inhumano, silenciado en buena parte por la sociedad y olvidado prácticamente por la Iglesia.

Los seguidores de Jesús no podemos vivir de espaldas al sufrimiento de estas mujeres. Nuestras Iglesias diocesanas no pueden abandonarlas a su triste destino. Hemos de levantar la voz para despertar la conciencia de la sociedad. Hemos de apoyar mucho más a quienes luchan por sus derechos y su dignidad. Jesús que las amó tanto sería también hoy el primero en defenderlas. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).