2º DOMINGO DE CUARESMA, 4 de marzo, Mc. 9, 2-10

José Antonio Pagola

El relato de la “Transfiguración de Jesús” fue desde el comienzo muy popular entre sus seguidores. No es un episodio más. La escena, recreada con diversos recursos de carácter simbólico, es grandiosa. Los evangelistas presentan a Jesús con el rostro resplandeciente mientras conversa con Moisés y Elías.
Los tres discípulos que lo han acompañado hasta la cumbre de la montaña quedan sobrecogidos. No saben qué pensar de todo aquello. El misterio que envuelve a Jesús es demasiado grande. Marcos dice que estaban asustados.
La escena culmina de forma extraña: «Se formó una nube que los cubrió y salió de la nube una voz: Este es mi Hijo amado. Escuchadlo». El movimiento de Jesús nació escuchando su llamada. Su Palabra, recogida más tarde en cuatro pequeños escritos, fue engendrando nuevos seguidores. La Iglesia vive escuchando su Evangelio.
Este mensaje de Jesús, encuentra hoy muchos obstáculos para llegar hasta los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Al abandonar la práctica religiosa, muchos han dejado de escucharlo para siempre. Ya no oirán hablar de Jesús si no es de forma casual o distraída.
Tampoco quienes se acercan a las comunidades cristianas pueden apreciar fácilmente la Palabra de Jesús. Su mensaje se pierde entre otras prácticas, costumbres y doctrinas. Es difícil captar su importancia decisiva. La fuerza liberadora de su Evangelio queda a veces bloqueada por lenguajes y comentarios ajenos a su espíritu.
Sin embargo, también hoy, lo único decisivo que podemos ofrecer los cristianos a la sociedad moderna es la Buena Noticia proclamada por Jesús, y su proyecto de una vida más sana y digna. No podemos seguir reteniendo la fuerza humanizadora de su Evangelio.
Hemos de hacer que corra limpia, viva y abundante por nuestras comunidades. Que llegue hasta los hogares, que la puedan conocer quienes buscan un sentido nuevo a sus vidas, que la puedan escuchar quienes viven sin esperanza.
Hemos de aprender a leer juntos el Evangelio. Familiarizarnos con los relatos evangélicos. Ponernos en contacto directo e inmediato con la Buena Noticia de Jesús. En esto hemos de gastar las energías. De aquí empezará la renovación que necesita hoy la Iglesia.
Cuando la institución eclesiástica va perdiendo el poder de atracción que ha tenido durante siglos, hemos de descubrir la atracción que tiene Jesús, el Hijo amado de Dios, para quienes buscan verdad y vida. Dentro de pocos años, nos daremos cuenta de que todo nos está empujando a poner con más fidelidad su Buena Noticia en el centro del cristianismo.
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
ASKATU EBANJELIOAREN INDARRA
José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain
«Jesusen Antzaldatzearen» kontakizuna oso herrikoi izan zen hasiera hartatik beretik haren jarraitzailean artean. Ez da pasadizo bat gehiago. Eszena, sinbolo-izaerako baliabidez berregina, handiosa da. Moisesekin eta Eliasekin hizketan ari dela, aurpegi dirdaitsuz aurkeztu dute Jesus ebanjelariek.
Mendi-gailurrera lagundu dioten hiru ikasleak txunditurik gelditu dira. Zer pentsa ez dakitela. Handiegia da Jesus inguratzen duen misterioa. Beldurrez zeudela dio Markosek.
Era bitxian amaitu da eszena: «Estali zituen hodei bat eratu zen eta ahots bat atera hodeitik: Hau da ene Seme maitea. Entzuiozue». Jesusen deia entzutetik sortu zen haren mugimendua. Haren Hitza, geroago lau idazki laburretan bildua, beste jarraitzaile batzuk eraginez joan zen. Jesusen Ebanjelioa entzunez bizi da Eliza.
Jesusen mezu honek oztopo handirekin egiten du gaur topo, gure aldiko gizon-emakumeengana iristeko. Praktika erlijiosoa alde batera uztearekin, jende askok utzi dio haren Hitza entzuteari. Jada ez dute entzungo Jesusez hitz egiten, kasu bakanen batean edo era zabarrean ez bada.
Kristau-elkarteetara hurbiltzen direnek berek ere ezin estimatu dute erraz Jesusen Hitza. Haren mezua beste jarduera, ohitura eta irakaspen batzuen artean galdurik gertatzen da. Nekez atzeman daiteke haren funtsezko garrantzia. Jesusen espirituaren araberako ez diren hizkerek eta iruzkinek blokeatzen dute Ebanjelioaren indar askatzailea.
Halaz guztiz, gaur egun ere, kristauek gizarteari eskaintzen ahal diogun funtsezko gauza bakarra Jesusek hots egindako Berri Ona da, eta bizitza sanoago eta duinago baterako haren egitasmoa. Ezin jarraitu dugu Ebanjelioak duen jendea gizatar egiteko indarrari hesia jartzen.
Geure elkarteetan garbi, bizi eta ugari korriarazi behar dugu. Iritsi dadila jendearen sukalderaino, ezagutu ahal dezatela beren bizitzarentzat zentzu berri bat bilatzen dutenek, ezagutu ahal dezatela esperantzarik gabe bizi direnek.
Ebanjelioa lagunartean irakurtzen ikasi behar dugu. Ebanjelioaren kontakizunak familiar bihurtzen saiatu behar dugu. Jesusen Berri Onarekin zuzeneko harremanak izan behar ditugu eta ondo-ondokoak. Honetan erabili behar dugu geure energia. Horrela hasiko da gaur Elizak behar duen eraberritzea.
Eliz erakundea mendetan izan duen erakartzeko indarra galtzen ari den honetan, Jesusek, Jainkoaren Seme maiteak, egiaren eta biziaren bila dabiltzanentzat duen erakartzeko indarra aurkitu behar dugu. Urte gutxi barru, konturako gara dena ari zaigula bultzaka, kristautasunaren erdigunean Jesusen Berri Ona leialtasun handiagoz jartzera.

1º DOMINGO DE CUARESMA, 26 de Febrero, Mc. 1, 12-15

SIN LUCHA NO PUEDE HABER VICTORIA
Fray Marcos
“Perdona a tu pueblo Señor; no estés eternamente enojado, perdónalo Señor”. Desde niños hemos cantado cientos de veces esta estrofa con el corazón encogido. Esta idea de Dios está en las antípodas del evangelio. No sólo no es “buena noticia” sino que nos hunde en la más absoluta miseria.
Hemos puesto en el perdón de Dios la meta de nuestras relaciones con Dios. Jesús nos dice que el perdón es precisamente el punto de partida. Con esta perspectiva hemos arruinado todo proceso espiritual en nuestra vida.
Nuestro concepto de pecado se basa en el mito de la ruptura. A partir de ahí, la religiosidad consistirá en una recuperación de lo perdido. Hoy tenemos conocimientos suficientes para intentar otras explicaciones más de acuerdo con los datos que manejamos sobre el hombre, sobre el mundo y sobre Dios. Somos el fruto de una evolución y seguimos avanzando. No he perdido ninguna de mis posibilidades, y mi obligación es aLucasanzar la máxima plenitud posible. La ruptura con Dios es imposible, porque Él forma parte de mi propio ser.
Esto no quiere decir que no falle. El pecado es una de las experiencias más dolorosas y humillantes del ser humano. Lo que tenemos que superar es una explicación demasiado primitiva del fallo y descubrir un modo de afrontarlo que pueda ser útil para superarlo eficazmente.
El mal no tiene nada de misterio. Es consecuencia inevitable de nuestra condición de criaturas limitadas. Una inercia de tres mil ochocientos millones de años de evolución, que nos empuja hacia el individualismo, no puede ser contrarrestada por medio millón de años de trayectoria humana, durante la cual la mayoría se limitan a vegetar.
En efecto, el primer objetivo de todo ser vivo fue mantener esa vida contra todas las agresiones externas e internas. Esta experiencia se va almacenando en el ADN. Gracias a ese instinto, la vida no sólo se conservó sino que fue aLucasanzando cotas más altas de perfección, hasta llegar al “homo sapiens sapiens”.
Su relativa perfección biológica permite al hombre unas relaciones con lo que no es él completamente distintas, fundadas ahora en la armonía y la amabilidad con todo ser. Pero permanece en él, el instinto de conservación que le lleva al individualismo egoísta. La lucha está servida. La visión miope tiene que ser superado por un apropiado conocimiento de sus nuevas posibilidades y por un ejercicio de altruismo que le lleve a potenciar su ser por medio de esas nuevas relaciones.
Fijaros bien que los tres temas clásicos de la cuaresma son: oración, ayuno, limosna. En ellos quedan resumidas todas las posibles relaciones humanas: con Dios, con uno mismo, con los demás. La calidad humana del hombre depende de la calidad de sus relaciones. Si no sobrepasan lo puramente instintivo, esas relaciones estarán basadas en un individualismo feroz, buscando el provecho biológico inmediato. Si esas relaciones están basadas en el conocimiento de tu auténtico ser, te llevarán a la armonía con todos los seres.
CONTEXTO EVANGÉLICO
En los tres ciclos litúrgicos, se lee, el primer domingo de cuaresma, el relato de las tentaciones. Este año leemos a Marcos. Es tan breve, que han tenido que añadir unos versículos de relleno. Sin embargo, la concisión no vacía de contenido la narración, sino todo lo contrario. Es impresionante la riqueza del mensaje
EXPLICACIÓN
El hecho de que Marcos sea tan breve, siendo el primero que escribió, nos está diciendo que en Mateo y Lucas, se trata de una elaboración progresiva, y no de un olvido de los detalles por parte de Marcos. También pudiera ser que Mateo y Lucas encontraran ya el relato ampliado en la fuente Q, anterior a Marcos. En todo caso, esas diferencias nos estarían demostrando el carácter simbólico del relato, más allá de las limitaciones de tiempo y lugar. Marcos está planteando en tres líneas toda la trayectoria human de Jesús.
El objetivo del relato es muy distinto en Mateo y Lucas, y en Marcos. Este último no pretende ponernos en guardia sobre las clases de tentaciones que podemos experimentar. En Marcos no hay tres tentaciones, porque plantea toda su vida como una constante lucha contra el mal. La clase de tentaciones que sufre y el resultado de la lucha será el tema de todo el evangelio, por eso no tiene sentido adelantar acontecimientos. En el evangelio de Marcos, no vuelve a aparecer Satanás. Su lugar lo van a ocupar instituciones y personas de carne y hueso, que a través de toda la obra intentarán apartar a Jesús de su misión liberadora.
“Inmediatamente”. Así empieza el relato, pero como no sabemos lo que pasó antes, no tiene sentido decir: inmediatamente después; por eso comienza la lectura de hoy con la anodina frase de siempre “en aquel tiempo”. Es interesante saber que en el versículo anterior nos habló de la bajada del Espíritu sobre Jesús en el bautismo. Es muy significativo que el Espíritu se ponga a trabajar, de inmediato. Toda la actuación de Jesús se realiza bajo la fuerza del Espíritu. Este Espíritu, no es todavía el “Espíritu Santo” según la idea que nosotros tenemos; se trata de la fuerza de Dios que le capacita para actuar.
El Espíritu le empujó. El verbo griego empleado es “ekballo” = Empujar, echar fuera. No se trata de una amable invitación, sino de una acción que supone una cierta violencia. El Espíritu no abandona a Jesús, pero le arrastra a otro lugar: el desierto.
Al recibir el Espíritu en el bautismo, Jesús no queda inmunizado y apartado de la lucha contra el maligno. Como todo hijo de vecino (hijo de hombre), Jesús tiene que debatirse en la vida para alcanzar su plenitud. Precisamente por haber alcanzado la meta como ser humano, está capacitado para marcarnos el camino a nosotros.
Al desierto. No hace falta resaltar la importancia que tiene la figura del desierto en la espiritualidad del AT. El desierto es el lugar teológico de la lucha, de la prueba; y, superada la prueba, del encuentro con Dios. Es imposible recordar todo el simbolismo del desierto para el pueblo judío. La clave de su historia religiosa se encuentra en el desierto. Jesús sufre las mismas tentaciones que Israel, pero las supera.
No se trata del desierto físico, sino del símbolo de la lucha. Es muy significativo que todos los evangelios nos hagan ver cómo Jesús encontrará a Satanás en su mismo pueblo.
Se quedó en el desierto cuarenta días. El número cuarenta es otra clave simbólica para entender el relato:
40 días duró el diluvio,
40 años pasó el pueblo judío en el desierto,
40 días estuvo Moisés en el Sinaí,
40 días para que se conviertan los ninivitas,
40 días camina Elías por el desierto.
No se trata de señalar un tiempo cronológico, sino de evocar una serie de acontecimientos salvíficos en la historia del pueblo judío, que quedarán superados por la experiencia de Jesús.
Tentado por Satanás. “Peireo” no significa en primer lugar tentar, sino probar. Para nosotros la tentación es un mal en sí misma, pero el sentido del verbo griego indica más bien una prueba que hay que superar. No puede haber aprobado si no hay examen.
En Mateo y Lucas, las tentaciones tienen lugar al final de los cuarenta días de ayuno. En Marcos no aparece el ayuno por ninguna parte, y la tentación abarca todo el tiempo que duró el retiro en el desierto. Marcos no nos habla de penitencia, sino de lucha. En Marcos todo sucede a la vez y durante los cuarenta días: tentación, presencia de las fieras y servicio de los ángeles. Tampoco se da por terminado el tiempo de la tentación; sigue toda su vida.
Estaba entre las fieras. La traducción oficial de “alimañas”, condiciona la interpretación. El texto griego y el latino dice: animales salvajes concretos, conocidos por todos. Puede entenderse como que Jesús está en la vida en medio de todas las fuerzas que condicionan al hombre, unas buenas (Espíritu, ángeles), otras malas (Satanás, fieras) Pero también podría aludir a los tiempos idílicos del paraíso, donde la armonía entre seres humanos y la naturaleza entera, era total. Recordemos que el tiempo mesiánico se había anunciado como una etapa de armonía entre hombres, naturaleza y fieras.
Y los ángeles le servían. Aparte de lo difícil que resulta el saber qué quería decir la palabra ángel, tenemos el problema del verbo “servir”. El verbo que emplea es “diakoneô” que significa servir, pero con un matiz de afecto personal en el servicio.
Su primer significado era, “servir a la mesa”. Pero aquí este significado iría en contra de todo el sentido del relato, porque indicaría que en vez de ayunar era alimentado por los ángeles. Podría significar las fuerzas del bien, o la expresión de que Dios estaba de su parte.
En el NT “diaconía” es un término técnico que expresa la actitud vital de servicio, de los seguidores de Jesús. Se dice de algunas mujeres que “servían” a Jesús.
MEDITACIÓN – APLICACIÓN
Hoy no podemos hacer una aplicación concreta del evangelio. Toda nuestra vida tiene que estar orientada por la actitud de Jesús que acabamos de descubrir. Como él debemos afrontar nuestra existencia desde la perspectiva del espíritu de Dios, es decir dejándonos llevar por lo que hay en nosotros de divino, no por la inercia del instinto.
Meditación-contemplación
Sin lucha no puede haber victoria.
Oración
La tentación fundamental es hacer un dios a mi medida,
dejándonos llevar por una cómoda idolatría.
El antídoto es el Dios de Jesús,
que me dará fuerza y valor para derribar todos los ídolos.
……………
Ayuno
Si me creo solo biología y sicología individual,
mi única meta será siempre el egoísmo.
Si descubro mi verdadero ser,
surgirá dentro de mí la armonía y la capacidad de amar.
………..
Limosna
La relación con los demás es la pantalla
en la que se refleja mi disco duro.
Ella me dirá lo que de verdad hay dentro de mí.
Si no examino con cuidado lo que aparece al exterior,
Nunca descubriré lo que tengo que cambiar dentro.
Fray Marcos

7º DOMINGO T.O., 19 de Febrero, Mc. 2, 1-12

DIOS, EL QUE ME CURA DE MIS PECADOS
José Enrique de Galarreta
FE ADULTA
El relato es brillante, espectacular, perfectamente ambientado en las costumbres. Marcadamente igual en los tres sinópticos, recoge sin duda un suceso famoso, que produjo notable impacto.
Destaca la relación establecida por Jesús: la gran fe que muestran los portadores del enfermo es recompensada. Pero Jesús desborda las expectativas, no se limita a ofrecer la curación, sino que llega a ofrecer mucho más, la curación de un mal más profundo, el pecado. Una vez más, el pecado se presenta como enfermedad, como la peor enfermedad, y Jesús trae la curación de parte de Dios.
Esta oferta es escandalosa. Los letrados ven muy bien el significado profundo de la oferta de Jesús. Un curandero y un mago pueden ofrecer la curación de una enfermedad. La curación del pecado es cosa de solo Dios. Así pues, ¿quién es éste hombre? o, mejor ¿quién se ha creído que es? «Siendo hombre, te arrogas poderes divinos».
Jesús lo estaba esperando, se diría que lo ha provocado. Y acepta el reto. Como siempre, no se defiende sino que contraataca. ¿Qué es más fácil, curar la enfermedad o perdonar los pecados?
Para los escribas, para cualquiera es más fácil decir «perdonados están tus pecados», porque esto no es más que una frase, sin comprobación posible. Pero Jesús sabe que curar la enfermedad es más fácil que curar el pecado. Curar la enfermedad es arreglar una máquina descompuesta. Curar el pecado es volver al ser humano hacia Dios.
Es mucho más fácil querer salir de la enfermedad que querer salir de los propios pecados, porque la enfermedad nos molesta mientras que los pecados nos gustan. Es la vieja teología del pecado que expone el Libro del Génesis: Eva no peca por maldad contra Dios sino porque la fruta es apetitosa. Librar al ser humano de la fascinación del pecado, eso sí que es un milagro.
Y cuando el paralítico sale con su camilla a cuestas, todo el mundo reconoce que jamás se ha visto nada parecido. Ellos hablan de la curación espectacular del paralítico, nosotros lo entendemos mejor, es decir, que un ser humano se atreva a liberar a los otros seres humanos de la fascinación del pecado. (La gente glorificó a Dios que da tal poder a los hombres -así lo cuenta Mateo-).
Pero para eso está Jesús, para quitar el pecado del mundo. Se anuncia por tanto el centro de la misión de Jesús. Todavía es pronto para que entiendan que Dios ni siquiera perdona, sino que busca al hijo extraviado y se vuelve loco de alegría cuando un hijo apartado se vuelve a Él. Todavía lo expresan con el término raquítico de «perdón», pero ya se ha explicado por qué Jesús es Buena Noticia: porque nos va a librar de nuestros pecados.
R E F L E X I Ó N
«Nunca hemos visto nada igual»: sin entenderlo aún, estaban diciendo: «nunca hemos visto hasta ahora el rostro de Dios». Y estamos en la esencia de la Buena Noticia.
Hay una progresión en la comprensión de Dios, y se muestra bien en estos -y otros muchos- textos. Lo aplicaremos, brevemente, a tres temas:
· el milagro
· Dios
· el perdón.
La antigua interpretación del milagro fue simplemente la avasalladora presencia del poder de Dios en favor de Israel (y en contra de sus enemigos). El más espectacular, y también el más deformado por la interpretación religiosa, es sin duda el relato de la salida de Egipto: las plagas y el paso del mar: ni Faraón ni el mismo mar se pueden oponer al poder de Dios que protege a Israel (y mata a sus enemigos, aunque sean inocentes).
Más tarde, el milagro es la demostración de que alguien es verdadero profeta, porque en él actúa el poder de Dios. Así, los maravillosos milagros de Eliseo.
Estas dos interpretaciones aparecen en los evangelios aplicadas a Jesús: así entendieron muchos en Israel los milagros de Jesús: presencia del poder de Dios.
Pero la esencia de los milagros de Jesús va más allá: muestran cómo es Dios. A Dios le conocemos en Jesús; y en Jesús que cura entendemos que Dios es, «esencialmente» (para nosotros) el que cura.
Así accedemos al progresivo conocimiento de Dios. Tras superar la etapa primitiva del dios como presencia circunstancial de poder en lugares concretos, Israel entiende a Dios como Señor Todopoderoso, majestuoso, legislador, justo, retribuidor, inclinado al perdón. Es imagen que tiene más de razón humana que de Palabra revelada, y se deriva entera del concepto de Amo. Y es, evidentemente, correcta, pero no suficiente.
Israel entiende después que Dios es su Libertador, el que trabaja por la libertad, física y espiritual del pueblo (la Patria y la Ley), el que mora en medio de su pueblo, y lo formula con la Alianza y la Promesa. Es el Dios del Éxodo y el Dios de toda la historia ‘deuteronomista’.
Ese dios puede quedar encerrado en el protagonismo religioso del «Pueblo elegido» y, aún más peligroso, en el templo. La respuesta a ese Dios puede quedar encerrada en el cumplimiento escrupuloso de la ley y del culto «para ser justo e irreprochable a los ojos de Dios».
En Jesús, la Palabra queda limpia de todo proceso racional: no deducimos cómo es Dios, sino que contemplamos su rostro: eso es Jesús. «A Dios nadie le ha visto jamás, pero el Hijo nos lo ha dado a conocer».
Me gusta entender este pasaje pensando que «el Hijo» se refiere simplemente a Jesús, no específicamente a la segunda persona de la Trinidad. En el hombre Jesús, el Hijo, conocemos a su Padre, Dios. En Jesús que no da abasto a curar, conocemos al Padre, que es, esencialmente (para nosotros), Médico. Nadie ha podido inventar este Rostro de Dios. Esto es pura Palabra.
De esta forma se culmina también la progresión de nuestro conocimiento del pecado. Primero fue «impureza», algo que se contrae casi por el mero hecho de vivir, y algo que aparta de Dios, impide acceder a su presencia; «impuro» es lo enteramente contrario a «santo».
Por eso Dios es el «completamente Otro», el «tres veces santo», y su presencia está velada, y se necesitan intermediarios, expiaciones, sacrificios…
Más tarde, el pecado fue «culpa», desobediencia, rebelión. El ser humano es capaz de plantar cara ante Dios, creerse libre y desobedecer impíamente, como un adolescente altanero. La salida del pecado se basa entonces en la paciencia de Dios, más inclinado al perdón que a la cólera; el perdón se obtiene por el arrepentimiento, por la penitencia, que logran «ablandar» al Señor y evitan el justo castigo.
Jesús que cura como respuesta a la fe y proclama el perdón gratuito revela otra dimensión en la relación de los humanos con Dios. El Señor sabe muy bien de qué barro estamos hechos, y sigue trabajando en este barro, sigue insuflando en este barro su espíritu. La teología del perdón más avanzada del AT., la más cercana a la de Jesús, es la del capítulo 2-3 del Génesis.
El hombre es barro con espíritu de Dios, las dos cosas -contradictorias- a la vez. El pecado se produce por la fascinación de lo aparentemente bueno, y es ante todo un grave error, creerse más listo que Dios y llamar bueno a lo que nos apetece, ignorando la Palabra. Y eso nos puede destruir. Pero el Génesis termina ahí. Cómo se arregla eso, el Génesis no lo sabe, y recurre al tópico de Dios enojado y a la expulsión.
Jesús sí sabe lo que hace Dios: y hace lo mismo, curar, a cambio de la fe. Fiarse de Dios para ser curado. Fiarse de que Dios es sobre todo médico, aceptar la Palabra: ése es el camino de la salud.
Y así se culmina en Jesús el concepto primero de toda la Biblia: Dios es el Creador. No porque en el principio del tiempo actuó para lanzar el universo, sino porque constantemente, permanentemente, trabaja contra la destrucción, contra la tendencia de la materia al caos, contra la tendencia de la libertad ciega al error suicida: Dios es el que constantemente crea orden, crea vida.
Creador y Salvador es lo mismo: la historia de la creación es la historia de la salvación. La historia de la Creación no se entiende sin conocer el Corazón de Dios: es una historia de amor.
Y así, el perdón queda atrás: de una relación jurídica entre dos seres independientes pasa a ser «aceptar mi condición de ser creado, constantemente creado por el amor de Dios». Dios es el amor creador, nosotros somos los que vivimos si aceptamos ser creados por el amor de Dios.
Hemos invertido el sentido de la relación Dios-hombre respecto al pecado: pensamos que Dios nos perdonará si acudimos a él arrepentidos, si hacemos penitencia. Pero Jesús muestra que es al revés: Dios ofrece su amistad, su cariño, su ayuda, previamente, porque Dios es amor, porque es mi madre. Lo nuestro no es impetrar, conseguir, sino responder. Dios conoce de antemano nuestras debilidades, nuestras oscuridades, y se ofrece para fortalecer y para iluminar.
Y será este Dios el que sea rechazado por los santos y los puros de Israel, como un paradigma del rechazo posterior, crónico y significativo, del Dios de Jesús y, expresamente, de la definición que da Jesús del pecado y de la relación de Dios con nosotros, los pecadores.
Nosotros, la iglesia entera, hemos preferido la vieja postura: Dios perdona si hay arrepentimiento. Es una posición mucho más jurídica, mucho más controlable, mucho más administrable por los ministros de ese dios-juez. Pero debemos considerar, con gozo, la palabra de Jesús: Dios es el que me invita a la salud, a la claridad, a la plenitud. Lo nuestro es responder.
José Enrique Galarreta

6º DOMINGO T.O., 12 de Febrero, Mc. 1, 40 – 45

SENTIR LÁSTIMA, SER COMPASIVOS
«Si quieres puedes limpiarme… lo tocó y dijo: Quiero: queda limpio.»

Fray Marcos
Fe Adulta

 

CONTEXTO

Seguimos en el primer capítulo de Marcos. Después de un enunciado general, que resume su habitual manera de actuar (fue predicando por las sinagogas y expulsando demonios), nos narra la curación de un leproso.

Sigue Marcos más atento a los hechos que a las palabras. El leproso no tiene nombre. Tampoco se habla de tiempo y lugar determinados. Se advierte una falta total de lógica narrativa. Apenas ha pasado un día de la predicación de Jesús y ya le conocen hasta los leprosos que vivían en total aislamiento.

EXPLICACIÓN

La primera lectura es suficientemente expresiva. La lepra era el motivo más radical de marginación. Lo que se entendía por lepra en la antigüedad, no coincide con lo que es hoy esa enfermedad concreta. Más bien se llamaba lepra a toda enfermedad de la piel que se presentara con un aspecto más o menos repugnante. Leer más

5º DOMINGO T.O., 5 de Febrero, Mc. 1, 29 – 39

Fray Marcos
FE ADULTA

«De madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar».

JESÚS CURA PARA QUE SEAMOS CAPACES DE SERVIR

Recuerda que los evangelios no son crónicas de sucesos. Son teología narrativa. No tiene ninguna importancia que las palabras de Jesús sean exactamente las que él pronunció; ni que los hechos narrados hayan acontecido así, en un momento y lugar determinado.

Lo importante es el mensaje que quieren trasmitirnos y que seamos capaces de traducirlo a nuestro lenguaje, siempre relativo, de manera que lo podamos entenderlo hoy. Para ello es imprescindible que nos coloquemos en el ambiente de aquella época y conozcamos las características de aquella cultura. Es lo que intento.

CONTEXTO

Seguimos en el primer día de la actuación de Jesús. Marcos intenta perfilar a grandes rasgos y con firmes trazos, la figura de Jesús. Se trata de un montaje programático, para dejar muy clara la manera habitual que tenía Jesús de desarrollar su ministerio.
No podemos desligar la perícopa que hemos leído hoy de la del domingo pasado. Ambas forman un todo teológico progresivo, que empieza en el lugar de oración del pueblo, la sinagoga, y termina orando solo en descampado. Allí revive la experiencia de Dios, que le permite hablar y actuar con autoridad. Leer más

4º DOMINGO T.O., 29 de Enero, Mc. 1, 21-28

RUTINA O NOVEDAD

Enrique Martínez Lozano

Ante el modo de enseñar de Jesús, la gente quedaba “asombrada”. Y el autor del evangelio lo atribuye al hecho de que “enseñaba, no como los letrados, sino con autoridad”.

Generalmente, la gente queda asombrada cuando el mensaje que oye le suena a “nuevo” y, al mismo tiempo, encuentra “eco” en su interior. Y eso ocurre porque quien habla “conecta” con la realidad que, aunque quizás dormida, habita ya en los oyentes.

Si no hay novedad, no es fácil que se produzca asombro; la rutina provoca sólo, según los casos, sueño, autosatisfacción o enardecimiento (cuando los eslóganes conocidos fomentan el fanatismo).

Pero si es sólo “novedad”, el asombro será superficial y pasará tan rápidamente como llegó. Y ése no parece que fue el caso de Jesús. La gente que lo escucha queda “asombrada”, porque se ha sentido “tocada” por lo que dice el maestro: éste ha sabido “poner palabras” a lo que ellos ya sentían o intuían, aun sin haberlo hecho consciente.

A este modo de hablar, Marcos lo llama “enseñar con autoridad”. “Autoridad” es lo opuesto a imposición. Del latín “augere”, significa “aumentar” y, en cierto sentido, aupar Leer más

3º DOMINGO T.O., 22 de Enero, Mc. 1, 14 – 20

DEJARLO TODO Y SEGUIRLE

José Enrique Galarreta

El Evangelio de Marcos comienza (Cap 1, 1-14) con la predicación de Juan Bautista y el Bautismo de Jesús. Parece indicar que cuando arrestan a Juan, Jesús «toma el testigo», y empieza a predicar por su cuenta. Sin embargo, no todos los especialistas están de acuerdo con esta interpretación. Sí lo están en que Jesús, después de su bautismo y la cuarentena en el desierto, se va a Galilea, donde comienza su anuncio del Reino. Inmediatamente después viene el texto que consideramos hoy. Su tema es el comienzo de la predicación de Jesús y el llamamiento de los primeros discípulos, las dos parejas de hermanos.

Todo ello en el contexto de «los últimos tiempos», es decir, la llamada es porque «ya está aquí el Reino de Dios» y hay que dedicarse a él, tema al que se alude en la carta de Pablo, de manera muy dramatizada, es decir, en el contexto de «el fin del mundo está cerca», que es como se entendió por algún tiempo esta idea.

Así pues, se nos recuerda un tema esencial: somos la Iglesia, invitados por Jesús para anunciar el Reino, invitados a «seguir a Jesús dejándolo todo». Esta frase ha sido la que ha permitido una interpretación restrictiva: el llamamiento es «para los que lo dejan todo», los religiosos, los frailes… Los demás (incluidos los sacerdotes seculares) no están llamados a dejarlo todo. Leer más

DOMINGO 2º T.O., 15 Enero 2012, Jn. 1, 35-42

LLAMADOS POR JESÚS

José Enrique Galarreta
FE ADULTA

El «Tiempo Ordinario» comprende dos grupos de domingos: desde El Bautismo del Señor a Cuaresma, y desde Pentecostés a Adviento. No se celebra nada en concreto. Se ofrece una lectura semicontinua de los Sinópticos. Este año (ciclo B), se lee el Evangelio de Marcos, con alguna inclusión de fragmentos de Juan. Las Lecturas del A.T. están relacionadas temáticamente con los evangelios. Las segundas lecturas se toman de las Cartas, básicamente de Pablo y Santiago, y tienen poca relación con los otros textos.

El pasaje del evangelio se toma del capítulo primero de Juan y recoge «el llamamiento», la vocación de los primeros discípulos de Jesús.

El camino hacia la fe en Jesús sería aún largo. Vendría después el llamamiento a la orilla del lago, el comienzo de la fe en Caná de Galilea, la amistad profunda, la crisis de la cruz, la fe definitiva en el resucitado. Pero éste fue el principio: aquí «se encontraron con Jesús».

Hoy se nos presenta un bello tema de meditación. Una reflexión sobre nuestro propio encuentro con Dios y sobre nuestra vocación. Se plantean dos líneas profundas: un encuentro personal y un llamamiento. Leer más

EPIFANÍA, 6 de enero de 2012. Mt. 2, 1-12

DIOS ESTÁ ENCARNADO Y SE MANIFIESTA

Esta fiesta es de las más antiguas que se conocen. Durante mucho tiempo se celebraban en ella tres “epifanías” de la vida de Jesús: la adoración de los Magos, el bautismo de Jesús y las bodas de Caná. Hay que tener en cuenta que el 6 de Enero se celebraba en Roma el triple triunfo de Augusto Cesar.

Fue la única fiesta de Navidad que se celebró en toda la Iglesia, hasta que en Occidente se empezó a celebrar la Natividad el 25 de Diciembre.

La palabra “Epifanía” significa en griego «manifestación», sobre todo la aparición de la primera claridad de la mañana. Siguió celebrándose también en occidente la fiesta de Epifanía, pero con otros significados.

Empezábamos el tiempo de Navidad con un relato del evangelista Lucas que hablaba de pastores, ángeles y el niño en el pesebre. Hoy terminamos el tiempo de Navidad con otro relato no menos fantástico de Mateo, sobre unos magos que vienen a adorar al Rey de los judíos. En esta “historia” está recogida la tradición del AT y la experiencia de los primeros cristianos.

Se intenta expresar una cristología ya avanzada. Debemos recordar que el título de Rey no se le dio a Jesús hasta después de su muerte. También debemos tener presente que los tres títulos que en el relato se sobreentienden (Rey, Hijo de Dios y Mesías) se implican unos en otros. También se manifiesta en este relato una conciencia nueva sobre la universalidad del mesianismo de Jesús. Leer más

MARÍA, MADRE DE JESÚS, 1º de enero 2012, Lc. 2, 16-21

“VER” EL MISTERIO

ENRIQUE MARTÍNEZ LOZANO
FE ADULTA

La conciencia mítica presentó este relato como una historia de dioses venidos de fuera. La lectura literalista lo convirtió en una “anécdota” pastoril. La misma repetición, cada Navidad, hizo de él una rutina acostumbrada.

Parece necesario superar esas estrecheces para acoger la admirable hondura que encierra esa escena que, en su nivel profundo o espiritual, habla de todos nosotros.

Se habla de unos pastores, de un pesebre, de un recién nacido con sus padres, de una mujer que “guarda” un secreto, de gloria y alabanza a Dios… Toda la escena quiere introducirnos en un Silencio admirado y agradecido, pleno de luz y de alabanza.

La sencillez del relato es la otra cara de su profundidad ilimitada. Su objetivo no es contarnos un hecho histórico, una simple anécdota ocurrida a algunas personas en Belén. No transmite unos datos con los que nuestra mente quede entretenida (más aún, es opinión común entre los exegetas que, probablemente, Jesús no nació en Belén). Leer más