31 DOMINGO T.O., 4 de noviembre de 2012 Mc. 12, 25-34

DIOS NO ES UN SER QUE AMA, SINO EL AMOR QUE UNIFICA TODO

Escrito por Fray Marcos

Mc 12, 28-34

FE ADULTA

CONTEXTO

Hoy cambiamos de escenario. Jesús lleva ya unos días en Jerusalén. Ha realizado ya la purificación del templo; ha discutido con los jefes de los sacerdotes, maestros de la ley y ancianos sobre la autoridad de Jesús para hacer tales cosas; con los fariseos y herodianos sobre el pago del tributo al cesar; con los saduceos sobre la resurrección.

Tenemos que arrancar estas discusiones de los prejuicios con que las hemos interpretado hasta el presente. Las discusiones doctrinales eran muy frecuentes en aquella época y no presuponen hostilidad especial contra Jesús; más bien podrían indicar una valoración importante de la persona. El letrado que se acerca hoy a Jesús, no demuestra ninguna agresividad, sino interés por la opinión del Rabí.

EXPLICACIÓN

La pregunta tiene sentido, porque en la Torá, se contabilizaban 613 preceptos. Para muchos rabinos todos los mandamientos tenían la misma importancia, porque eran mandatos de Dios y había que cumplirlos solo por eso. Para otros el mandamiento más importante era el cumplimiento del Sábado. Para otros el amor a Dios era lo primero.

Aunque responde recitando la «shemá» (Dt 6,4-5), Jesús va a dar un salto muy importante en la interpretación, porque une ese texto, que hablaba sólo del amor a Dios, con otro que se encuentra en Lv 19,18, que habla del amor al prójimo. No solo los pone al mismo nivel, sino que termina haciendo de los dos mandamientos uno sólo.

El amor a Dios fue un salto de gigante sobre el temor al amo poderoso y dueño de todo. En el AT el amor a Dios era absoluto, el amor al prójimo relativo, «como a ti mismo». Para la inmensa mayoría de los letrados, el prójimo era el que pertenecía a su pueblo y raza. Según la Torá, era perfectamente compatible un amor a Dios y un desprecio absoluto no solo a los extranjeros sino también a amplios sectores de su propia sociedad judía. En Lucas preguntan a Jesús ¿quién es mi prójimo? y contestó con la parábola del buen Samaritano.

La palabra mandamiento tiene un significado distinto cuando la aplicamos a Dios. Dios no manda nada. Dios, al crear, pone en la criatura el plano, la hoja de ruta por la que tiene que transitar para llegar a su plenitud. Dios no tiene ningún deseo añadido para nosotros. Su «voluntad» es la más alta posibilidad de la criatura, no algo añadido desde fuera después de haberla creado.

En Juan encontraremos repetidas veces: «Un mandamiento nuevo os doy, que os améis unos a otros como yo os he amado». Jesús no dice que ames al prójimo como a ti mismo, sino que ames a los demás como él te ha amado a ti. El cambio es radical. La inmensa mayoría de los cristianos, no se han dado cuenta de esta novedad. Dios no es solo un ser al que puedo amar, sino el AMOR con el que debo amar.

Dios es ágape, don absoluto, infinito y total. Ese amor se manifestó en Jesús. Es puro don, pura gracia que se nos da y nos capacita para amar con ese Amor. En realidad es el único amor. Juan dice: «El amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó». Esa realidad es el fundamento de toda vida espiritual. Es la misma esencia de Dios en la base de nuestra propia existencia. En Dios todo es UNO.

Nuestro amor cristiano sería «caritas», la síntesis del eros humano y el agape divino en una manera concreta y singular de acción relacional con los demás. Se trata de una posibilidad específicamente humana. Por eso desarrollar esa capacidad es crecer en humanidad.

APLICACIÓN

Hablar con propiedad de Dios-Amor-Unidad, es imposible. Nuestro lenguaje está hecho para expresar las realidades sensibles. Al emplearlo para hablar de lo divino se convierte en apunte que pretende ir más allá de lo que puede expresar. Antes de llegar a Dios con nuestros conceptos hemos tocado techo. La única manera de trascender el lenguaje, es la vivencia. Solo la intuición nos puede llevar más allá de todo discurso.

El AMOR es la punta de lanza de la evolu¬ción. En realidad, el camino hacia el amor empezó en las primeras millonési¬mas de segundo después del Big-Bang; cuando las partículas primigenias se unieron para formar unidades superiores. Esta tendencia de la materia, lleva en sí la posibilidad de perfección casi infinita. La aparición de la vida fue un gran salto hacia esa capacidad de unidad. La vida consigue unificar billones de células.

Llegada la inteligencia, el ser humano está capacitado para una unidad que no es la del egoísmo individual. Un conocimiento más profundo y la voluntad, hacen posible una nueva forma de acercamien¬to entre seres que pueden llegar a un grado increíble de unidad, aunque no sea física. Descubierta esa unidad, surge lo específicamente humano. Esta capacidad de salir de la individualidad e identificarme con el otro, es lo que llamamos amor.

Este amor es consecuencia de un conocimiento, pero no racional. Este amor solo llegará después de haber experimentado la presencia en nosotros del Amor que es Dios. Lo mismo que llamamos vida a la fuerza que mantiene unidas a todas las células de un viviente, podemos llamar AMOR a la energía que mantiene unidos a todos los seres de la creación. Si descubro que la base de todo ser es lo divino, descubriré la «razón» del verdadero amor.

Todos los místicos de todas las religiones, de todos los tiempos nos hablan de la indecible felicidad de sentirse uno con el Todo. Esa sensación de integración total es la máxima experiencia que puede tener un ser humano. Una vez llegado a ese estado, el ser humano no tiene nada que esperar. Fijaros hasta qué punto demostramos nuestro despiste, cuando seguimos llamando «buen cristiano» al que va a misa, se confiesa, comulga…

No debo comerme el coco tratando de averiguar si amo a Dios. Lo que tengo que examinar es hasta qué punto estoy dispuesto a darme a los demás. Solo eso cuenta a la hora de la verdad. El amor teórico, el amor que no se manifiesta en obras y actitudes concretas, es una falacia. Ya lo decía Juan en su primera carta: Si alguno dice que ama a Dios y no ama a su prójimo, es un embustero y la verdad no está en él.

Meditación-contemplación

Es el tema más importante que se puede plantear un ser humano.

Lo malo es que planteado desde la razón no tiene salida.

Por mucho que hable del mejor vino, no me emborracharé.

Para saber cómo es un vino, hay que beberlo.

…………………

Tampoco tendrán éxito los mandamientos y preceptos.

El amor es lo más contrario a una obligación impuesta.

O surge espontáneamente de lo hondo del ser

o se queda en una programación estéril.

……………….

Aprender a amar es la tarea más importante para todo ser humano.

Ser más humano es ser capaz de amar más.

Todos los aprendizajes que no te lleven a esa meta,

serán una pérdida de tiempo y tarea inútil.

…………..

Fray Marcos

 

31. IGANDEA URTEAN ZEHAR. INPORTA DUENA-LO IMPORTANTE

INPORTA DUENA

Mk. 12, 28-34

2012ko azaroaren 4a

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Lege-maisu bat hurbildu zaio Jesusi. Ez doa segada edo tranpa bat jartzera. Une bakoitzean nola jokatu adierazten dioten lege eta arauetan oinarritua du bere bizitza. Alabaina, galdera bat atera zaio bihotzean: «Zein agindu da lehena?» Zer da inportanteena bizitzan asmatu ahal izateko?

Oso ondo ulertu du Jesusek gizon honek sentitzen duena. Erlijioan arauak eta aginduak, ohiturak eta errituak pilatuz doazenean, gauza erraza izaten da barreiaturik bizitzea, jakin gabe zer den, zehazki, oinarrizko gauza, bizitza era sanoan bideratu ahal izateko. Honelako zerbait gertatu ohi zen judaismoaren sektore batzuetan.

Jesusek ez dizkio aipatu Moisesen aginduak. Soilik, egunsenti horretan, eguzkia irtetean eta juduen ohiturari jarraituz, jaulki duen otoitza gogorarazi dio: «Entzun, Israel; Jainko gure Jauna da Jaun bakarra: bihotz guztiaz maiteko duzu zeure Jainko Jauna».

Aginduak emateko boterea duen Jainkoa du buruan lege-maisuak. Jesusek, ordea, entzun behar diogun Jainkori begira jarri du gure gizona. Inporta duena ez da aginduak ezagutu eta betetzea. Funtsezko gauza, giza hitzik jaulki gabe hitz egiten digun Jainko horri adi egotea da.

Egiazko Jainkoari entzuten diogunean, maitasunarekiko erakarmena esnatzen da gu baitan. Ez da, berez, agindu bat. Geure bihotza biziaren azken Misterioari irekitzen diogunean sortzen den gonbit hau da: «Maita ezazu». Esperientzia honetan, ez da bitarteko erlijiosorik, ez da teologorik, ez moralistarik. Ez dugu izaten kanpotik inork esan beharrik. Geurez jakin ohi dugu maitatzea dela inporta duena.

Jainkoarekiko maitasun hau ez da sentimendu bat, ez da emozio bat. Biziaren iturburu eta jatorri den hura maitatuz bizitzea da, dela bizia, dela kreazioa, direla gauzak eta dela, nagusiki, jendea maitatuz. Maitatzeaz mintzo da Jesus «bihotz guztiaz, arima guztiaz, izate guztiaz». Ez eskas, ez kalkulu interesatuz. Baizik bihotz handiz eta konfiantzaz.

Lege-maisuak aipatu ez duen beste gauza bat ere gehitu dio Jesusek. Jainkoarekiko maitasun hau ezin bereizi da lagun hurkoarekiko maitasunetik. Lagun hurkoa maitatuz bakarrik maita daiteke Jainkoa. Bestela, gezur hutsa izango da Jainkoarekiko maitasuna. Izan ere, nolatan maita genezake Jainkoa haren seme-alabak maitatu gabe?

Kristauek ez diogu eusten beti Jesusen batura hori. Sarritan jotzen dugu nahastera Jainkoarekiko maitasuna eta jarduera erlijioa nahiz otoitz beroa, gizarteak ahazturik eta erlijioak bazter utzirik dituen haiekiko maitasun praktikoa eta solidarioa alde batera utziz. Baina, zer izan daiteke egiazkorik Jainkoarekiko gure maitasunean, sufritzen ari direnei ezikusia egiten badiegu?

31 Tiempo ordinario (B) Marcos 12, 28-34

4 de noviembre de 2012

LO IMPORTANTE

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

ECLESALIA, 31/10/12.- Un escriba se acerca a Jesús. No viene a tenderle una trampa. Tampoco a discutir con él. Su vida está fundamentada en leyes y normas que le indican cómo comportarse en cada momento. Sin embargo, en su corazón se ha despertado una pregunta: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?» ¿Qué es lo más importante para acertar en la vida?

Jesús entiende muy bien lo que siente aquel hombre. Cuando en la religión se van acumulando normas y preceptos, costumbres y ritos, es fácil vivir dispersos, sin saber exactamente qué es lo fundamental para orientar la vida de manera sana. Algo de esto ocurría en ciertos sectores del judaísmo.

Jesús no le cita los mandamientos de Moisés. Sencillamente, le recuerda la oración que esa misma mañana han pronunciado los dos al salir el sol, siguiendo la costumbre judía: «Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón».

El escriba está pensando en un Dios que tiene poder de mandar. Jesús le coloca ante un Dios cuya voz hemos de escuchar. Lo importante no es conocer preceptos y cumplirlos. Lo decisivo es detenernos a escuchar a ese Dios que nos habla sin pronunciar palabras humanas.

Cuando escuchamos al verdadero Dios, se despierta en nosotros una atracción hacia el amor. No es propiamente una orden. Es lo que brota en nosotros al abrirnos al Misterio último de la vida: «Amarás». En esta experiencia, no hay intermediarios religiosos, no hay teólogos ni moralistas. No necesitamos que nadie nos lo diga desde fuera. Sabemos que lo importante es amar.

Este amor a Dios no es un sentimiento ni una emoción. Amar al que es la fuente y el origen de la vida es vivir amando la vida, la creación, las cosas y, sobre todo, a las personas. Jesús habla de amar «con todo el corazón, con toda el alma, con todo el ser». Sin mediocridad ni cálculos interesados. De manera generosa y confiada.

Jesús añade, todavía, algo que el escriba no ha preguntado. Este amor a Dios es inseparable del amor al prójimo. Sólo se puede amar a Dios amando al hermano. De lo contrario, el amor a Dios es mentira. ¿Cómo vamos a amar al Padre sin amar a sus hijos e hijas?

No siempre cuidamos los cristianos esta síntesis de Jesús. Con frecuencia, tendemos a confundir el amor a Dios con las prácticas religiosas y el fervor, ignorando el amor práctico y solidario a quienes viven excluidos por la sociedad y olvidados por la religión. Pero, ¿qué hay de verdad en nuestro amor a Dios si vivimos de espaldas a los que sufren? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Mc. 12,28b-34)

DOMINGO XXXI. T.O. –B – NOVIEMBRE 4-
• Como siempre, ante la pregunta del fariseo ¿Qué mandamiento es el 1º? Jesús tiene una originalidad en sus respuestas. Sintetiza todo el mundo de los mandatos judíos (Según la tradición 613 mandamientos, 365 prohibiciones y 248 prescripciones) en un solo punto doble. Y declara que el AMOR A DIOS Y EL AMOR AL PRÓJIMO es el centro y núcleo de todos ellos.
• AMOR A DIOS Y AMOR AL PRÓJIMO, son inseparables.
• Jesús, no se anda con chiquitas. Lo único que cuenta es el amor. El amor a Dios se manifiesta en la entrega a las personas, al prójimo, al pobre. La gloria de Dios no está en el cumplimiento del sábado, del culto… etc. “La gloria de Dios es que la persona viva” Como nos recordaba Oscar romero: “La gloria de Dios es que el pobre viva”. Y la medida de ese amor al prójimo ha de ser la misma con la que nos amamos a nosotr@s. Es decir amar como EL NOS AMA. Jesús lo dice con claridad y radicalidad.
• Por mucho que la cultura actual lo olvide, en lo más hondo del ser humano hay una necesidad de amar al desprotegido y de amarlo de manera desinteresada.
• Por eso es bueno que sigan resonando en nosotr@s las palabras de Jesús. “AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN… AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO.
• Dejar que este mensaje nos cale como lluvia suave. Quizá sea bueno, repetirlas despacio varias veces. * O R A C I Ó N
•¡Gracias! Jesús de Nazaret porque nos enseñas una vez más que el amor a Dios se hace patente en el amor a l@s herman@s. Cuando hacemos cuanto está a nuestro alcance “para que el pobre viva”.
Nos enseñas que no es posible encontrarse con Dios, ignorando a l@s demás. No es posible adorar a Dios y olvidar a l@s que sufren. Si no hay amor, Dios no está.
Hoy, te damos gracias, Jesús de Nazaret, por aquell@s que, en tu nombre, siembran la esperanza en nuestro corazón y nos enseñan a amar a Dios y al prójimo.
Gracias también, por aquell@s que se comprometen valientemente a transmitir tu mandamiento de amor, a pesar de los tiempos difíciles que vivimos.
que sepamos seguir este camino de transmisores de tu Mensaje salvador.
Danos, Jesús de Nazaret, motivos para esperar, entereza para mantener nuestra Fe, ilusión para soñar y hacer posible un mundo mejor. Humildad para saber valorar los pequeños signos de tu Reino que ya vivimos. Danos un AMOR que comprenda y acepte a l@s demás.
Danos también nuevos profetas que nos ayuden a salir de nuestra instalación fácil y nos animen a comprometernos con amor, con la causa de l@s pobres.
Ayúdanos, Jesús de Nazaret a comprender de una vez para siempre que Dios y el prójimo son una misma cosa.

SEGUIMOS ORANDO ((M. Quoist)
“Señor, ¿Por qué me has dicho que ame a todos mis hermanos los hombres?
Yo estaba tan tranquilo en mi casa; me había organizado perfectamente,
estaba maravillosamente instalado…,
pero me olvidé de cerrar la puerta, incauto de mí…
Y ahora, Señor, estoy perdido…
Y llegaron los primeros a mi casa.
La verdad es que sí, que aún había sitio en mi corazón.
hasta ahí todo era razonable.
Pero los siguientes, Señor, los demás… en mi vida los había visto; me invadieron sin avisar…
No temas –dice Dios- , lo has ganado todo,
pues mientras ellos entraban en tu casa, yo, tu Padre, he entrado con ellos”. AMÉN
****************
*EN LA FIESTA DE TODOS LOS SANTOS. * ORAMOS.
Hoy, Jesús de Nazaret, queremos recordar a las personas que vivieron las bienaventuranzas con tanta naturalidad que nos pareció o creyeron los que vivieron con ell@s que era una manera natural de vivir.
Gracias, Señor, por su ejemplo.
También queremos llevar ante Ti a todas las personas que viven confiando en Ti y siguen creyendo a pesar de las necesidades y angustias que les toca vivir. Les falta casi todo y aún son capaces de compartir.
Que sientan tu presencia y gusten algo del cielo, ya ahora.
Ayuda y anima, Señor, a las personas que trabajan por la paz.
Por l@s que siguen confiando incluso cuando parece que la paz es una quimera.
Señor, no sufrimos persecuciones pero ser cristian@ parece algo que debemos ocultar.
Señor, los cristian@s hemos hecho cosas mal, pero los creyentes de todos los tiempos han intentado hacer el bien y ayudar a l@s más necesitad@s .
ayúdanos a seguir su ejemplo.
*************
EN EL DÍA DE LOS DIFUNTOS. ORAMOS
Hoy queremos pedirte, Señor, por los difunt@s por los que nadie rezará.
Por tod@s aquell@s que no tienen a nadie que les recuerde.
Señor, la muerte es uno de los momentos más importantes de la vida.
Nos separa de tod@s pero al mismo tiempo nos une a tod@s.
Hoy queremos recordarlo de manera especial..
Enséñanos a ver con los ojos de la fe la resurrección. AMÉN
* Z U R I Ñ E

30 DOMINGO T.O., 28 de octubre de 2012, Mc. 10, 46-52

MIENTRAS NO VEAMOS CLARO, SERÁN INEVITABLES LOS TROPIEZOS

Escrito por Fray Marcos

FE ADULTA

Mc 10, 46-52

CONTEXTO

Seguimos en la misma dinámica. Sale Jesús de Jericó, camino de Jerusalén. Hoy no hay enseñanza añadida, el mimos relato entraña la lección. Es la última jornada hacia Jerusalén (Jericó está a unos 30 kms. y era la última parada y fonda). Estamos en la última escena, antes de entrar en Jerusalén. Después, el evangelio de Marcos da un profundo quiebro. Lo que acontece en Jerusalén está más cerca de la pasión que de lo narrado hasta ahora de su vida pública.

Los detalles del relato de hoy tienen poco que ver con los que Marcos ha utilizado hasta ahora. Jesús le llama. Le pregunta qué es lo que quiere. Admite el título de Hijo de David. No lo aparta de la gente. La curación no va acompañada de ningún gesto. No le manda guardar silencio sobre lo sucedido…

Una vez que Marcos ha dejado claro que el camino hacia el Reino es la renuncia y la entrega hasta la muerte, ya no hay lugar para los malentendidos. No tiene sentido mandar callar ni rechazar el título de Mesías. Como vamos a ver, todo son símbolos.

 

EXPLICACIÓN

Al borde del camino. Bartimeo es el símbolo de la marginación, está fuera del camino, tirado en la cuneta, sin poder moverse, viendo cómo los demás pasan, dependiendo de ellos. El ciego tenía ya asignado su papel, (la exclusión), pero no se resigna. Sigue intentando superar su situación a pesar de la oposición de la gente.

«Hijo de David» era un título mesiánico equivocado; suponía un Mesías rey poderoso, que se impondría con la fuerza. A Marcos ya no le importa, no le manda callar. En el relato siguiente (la entrada de Jesús en Jerusalén) vuelve a poner «Hijo de David» en boca de la multitud.

Le regañaban para que se callara. Los que acompañan a Jesús no quieren saber nada de los problemas del ciego. En la situación en que te encuentras no tienes derecho a protestar ni a gritar. Aguanta y cállate. Era el sentir del pueblo judío, tan religioso él.

«La gente» significa, para nosotros hoy, la inmensa mayoría de los cristianos que siguen a Jesús, pero no descubren la necesidad de ver más allá de sus narices y emprender un nuevo camino. Una vez más aparece la sutil ironía de Marcos: los que seguían a Jesús eran un obstáculo para que el ciego se acercara a él.

Llamadlo. Se advierte claramente la carga simbólica del relato. En menos de una línea se repite por tres veces el verbo llamar. La llamada antecede siempre al seguimiento.

Soltó el manto, dio un salto y se acerco a Jesús. Jesús valora la situación de muy distinta manera que sus acompañantes. Al menor síntoma de acogida, el ciego tira el manto y da un salto. Un ciego debía andar a tientas y con cuidado. Ahora confía, aunque no ve. El manto representa lo que había sido hasta el momento. Lo que era su refugio, se convierte en un estorbo. Todas sus esperanzas están ahora en Jesús. Este es el verdadero milagro, que el mismo ciego realiza.

¿Qué quieres que haga por ti? Desde el punto de vista narrativo, la pregunta no tiene ningún sentido. ¡Qué va a querer un ciego! La pregunta que le hace Jesús, es la misma que, el domingo pasado, hacía a Santiago y Juan. La pregunta es idéntica, pero la respuesta es completamente distinta. Los dos hermanos quieren «sentarse» en la gloria con Jesús. El ciego quiere ver para «caminar» con él. La diferencia no puede ser más abismal.

¡Que pueda ver! Jesús provoca, con su pregunta un poco absurda, este grito. En toda la Biblia, el «ver» tiene casi siempre connotaciones cognitivas. Ver significa la plena comprensión de aquello que es importante para la vida espiritual. Este grito es el centro del relato, siempre que descubramos que no se trata de una visión física. Se trata de ver el camino que conduce a Jerusalén para poder seguirlo. El camino de la renuncia que conduce hacia el Reino. De ahí la respuesta de Jesús: ¡Anda! El objetivo final no es la visión, sino la adhesión a Jesús y el seguimiento. Una lección para los discípulos que no terminan de ver. Siguen a Jesús por el camino material, pero no por el de la renuncia hacia la cruz.

Tu fe te ha curado. Una vez más, la fe-confianza es la que libera. Solo él ve a Jesús. Solo él le sigue por el camino… el camino que lleva a la entrega total en la cruz. Marcos deja bien claro que una respuesta auténtica a la llamada de Jesús, será siempre cosa de minorías. La multitud que seguía a Jesús sigue ciega. Todos estos domingos venimos viendo la falta total de comprensión de los discípulos. No habían ni siquiera atisbado la propuesta de Jesús. Solo después de la experiencia pascual ven a Jesús y le siguen.

Y lo seguía por el camino. El ciego, una vez que descubrió a Jesús le sigue en el camino. Antes estaba al borde, es decir fuera del camino. El relato de una ceguera material es el soporte de un mensaje teológico: Jesús es capaz de iluminar el corazón de los hombres que están ciegos y a oscuras. Los discípulos demuestran una y otra vez, su ceguera. Un hombre tirado en el camino, ve. Antes de ver, espera el falso «Mesías davídico». Después sigue al auténtico Jesús, que va hacia la entrega total en la cruz, y le sigue.

Ya en la primera lectura de Jeremías encontramos un anuncio de este mensaje: Dios salva un resto de su pueblo. No salva a los poderosos, ni a los sabios, ni a los perfectos, (no sienten ninguna necesidad de ser salvados) sino a los ciegos y cojos, preñadas y paridas. Es decir a los pobres.

No es el ciego el que está hundido en la miseria. La verdadera miseria humana está en los que, aun siguiendo a Jesús, mandan al ciego que se calle. Lo estamos repitiendo todos los días. ¡Que se callen todos los miserables que molestan! ¡Que eliminen los mendigos de las calles! No nos dejan vivir en paz. No oír, no ver la miseria que hay a nuestro alrededor, mirar hacia otro lado, es la única manera de vivir tranquilos…

APLICACIÓN

La evolución ha sido posible gracias a que la vida ha sido despiadada con el débil. El evangelio establece un cambio sustancial en la marcha de la evolución. Jesús trastoca esa escala de valores, que aún prevalecía entre los hombres de su tiempo. Se daba por supuesto que Dios estaba en esa dinámica, y que todo lo defectuoso era rechazado por Él.

Esto es lo que no podía soportar Nietzsche, porque creía que el evangelio exaltaba la mezquindad. Nunca fue capaz de descubrir el valor de un ser humano a pesar de sus radicales limitaciones. La esencia de lo humano no está en la perfección ni física ni síquica ni mental ni moral sino en la misma persona, independientemente de sus circunstancias.

La actitud de Jesús fue un escándalo para los judíos de su tiempo y sigue siendo escandalosa para nosotros hoy. Creemos ingenuamente que hemos superado esa dinámica. Tal vez hemos avanzado con relación a las limitaciones físicas, pero ¿qué pasa con los fallos morales?

Jesús no solo se acercó a los ciegos, cojos y tullidos; también se acercó a los pecadores públicos, a las prostitutas, a las adúlteras. Lucas, inmediatamente después de este relato, inserta el de Zaqueo (publicano-pecador) que expresa lo mismo que este del ciego, pero con relación a los excluidos por impuros.

Nosotros aún seguimos hoy creyendo que los pecadores que nosotros rechazamos, son también rechazados por Dios. Ellos nos preceden en el Reino de los Cielos, porque seguimos estando ciegos a la manifestación de Dios en Jesús.

La escala de valores que nos propone el evangelio, no solo es distinta, sino radicalmente opuesta a la que los humanos manejamos todavía hoy. Entendemos al revés el evangelio cuando pensamos: ‘Qué grande es Jesús, que de una persona despreciable, ha hecho una persona respetable’.

Desde nuestra perspectiva, primero hay que cambiarla, después hablaremos. El evangelio dice lo contrario, esa persona ciega, coja, manca, sorda, pobre, andrajosa, marginada, pecadora; esa que consideramos un desecho humano, es preciosa para Dios. ¡Nos queda aún mucho por andar!

Meditación-contemplación

¿Qué quieres que haga por ti? –Maestro, que pueda ver.
Grita desde lo hondo de tu ser una y otra vez:

¡Que pueda ver! ¡Que pueda ver!…
Y pronto te responderán:
¡Pero si puedes ver! Solo tienes que abrir los ojos.

……………….

Nos han convencido de que para ver,
Necesitamos que alguien me coloque unas gafas.
Absolutamente falso. El ojo interior está hecho para ver,
y tu verdadero ser está siempre iluminado.

………………

Descubre la causa de tu ceguera.
Abre bien los ojos y si hay algo que no te deja ver, apártalo.
Nade tiene que traerte un candil o prestarte prismáticos.
Tu e-mail puede estar lleno de basura y no cabe el verdadero mensaje.

…………………..

Fray Marcos

 

30. IGANDEA URTEAN ZEHAR, BESTE BEGI BATZUEZ IKUSI-CON OJOS NUEVOS

Mk. 10, 46-52

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Bartimeo itsuaren sendatzea kontatzean, asmo hau izan du Markosek: kristau-elkarteei beren itsutasunetik eta eskastasunetik irten daitezen eskatzea. Horrela bakarrik jarraitu ahal izango diote Jesusi, honen Ebanjelioaren bidetik. Era harrigarrian gaur-gaurkoa da kontakizuna gure egun hauetako Elizarentzat.

«Bide-ertzean eseria dagoen eskale itsua» da Martimeo. Bere bizitzan gaua bizi du beti. Jesusez hitz egiten entzun du, baina ez du ikusi haren aurpegia. Ezin jarraitu dio. Jesus doan bide ondoan da, baina kanpoan. Ez ote da hori gure egoera? Kristau itsuak, bide ondoan eseriak, Jesusi jarraitu ezinik?

Gure artean gaua da. Ez dugu ezagutzen Jesus. Argi-falta dugu, haren bidean ibiltzeko. Ez dakigu norantz doan Eliza. Ez dakigu ere zer etorkizun nahi dugun Elizarentzat. Gu Jesusen jarraitzaile bihurtzea lortzen ez duen erlijio batean kokaturik, Ebanjelioaren ondoan bizi gara, baina kanpoan. Zer egin genezake?

Bere itsutasuna eta guzti, Jesus bere ingurutik igarotzen ari dela sumatu du Bartimeok. Zerbaitek esaten dio Jesusengan duela bere salbazioa: «Jesus, Daviden Semea, erruki zaitez nitaz». Oihu honek, fedez errepikaturik, sendatu egingo du.

Gaur kexuak eta lantuak entzuten dira Elizan, kritikak, protestak, batak bestea gutxiestea. Ez da entzuten gure itsuaren otoitz apal eta konfiantzazkorik. Ahaztu egin dugu Jesusek bakarrik salba dezakeela Eliza hau. Ez dugu sumatzen Jesus gugandik hurbil dela. Geuregan bakarrik sinesten dugu.

Bartimeo itsuak ez du ikusten, baina gai da Jesusen ahotsa entzuteko, hark bidalitakoen bidez: «Aupa, jaiki zaitez, deika duzu». Horra zein giro sortu beharko genukeen Elizan. Batak bestea animatu erreakzionatzeko. Erlijio konbentzional batean kokaturik ez jarraitzeko. Deika ari zaigun Jesusengana itzultzeko. Hau dugu lehen helburu pastorala.

Era miresgarrian erreakzionatu du itsuak: jaikitzea eragozten dion soingainekoa bota eta, bere iluntasunean jauzi bat eginez, Jesusengana hurbildu da. Eskari bakar bat irten zaio bihotzetik: «Maisu, ikusi ahal dezadala». Begiak irekitzen bazaizkio, dena aldatuko da. Kontakizunak, bukatzeko, dio itsuak bista eskuratu duela eta «bidean jarraitu ziola» Jesusi.

Hau bera da kristauek gaur egun behar dugun sendatzea. Eliza eralda lezakeen jauzi berezia. Jesusi begiratzeko era aldatzen badugu, haren Ebanjelioa beste begi batzuez irakurtzen badugu, haren mezuaren jatortasuna sumatzen badugu eta gizatasun handiagoko mundu bat egiteko haren egitasmoak liluratzen bagaitu, Jesusen indarrak erakarriko gaitu. Gure elkarteek ezagutu dute, hari hurbiletik jarraituz, bizitzearen poza.

30 Tiempo ordinario (B) Marcos 10, 46-52

CON OJOS NUEVOS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

ECLESALIA,

La curación del ciego Bartimeo está narrada por Marcos para urgir a las comunidades cristianas a salir de su ceguera y mediocridad. Solo así seguirán a Jesús por el camino del Evangelio. El relato es de una sorprendente actualidad para la Iglesia de nuestros días.

Bartimeo es «un mendigo ciego sentado al borde del camino». En su vida siempre es de noche. Ha oído hablar de Jesús, pero no conoce su rostro. No puede seguirle. Está junto al camino por el que marcha él, pero está fuera. ¿No es esta nuestra situación? ¿Cristianos ciegos, sentados junto al camino, incapaces de seguir a Jesús?

Entre nosotros es de noche. Desconocemos a Jesús. Nos falta luz para seguir su camino. Ignoramos hacia dónde se encamina la Iglesia. No sabemos siquiera qué futuro queremos para ella. Instalados en una religión que no logra convertirnos en seguidores de Jesús, vivimos junto al Evangelio, pero fuera. ¿Qué podemos hacer?

A pesar de su ceguera, Bartimeo capta que Jesús está pasando cerca de él. No duda un instante. Algo le dice que en Jesús está su salvación: «Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí». Este grito repetido con fe va a desencadenar su curación.

Hoy se oyen en la Iglesia quejas y lamentos, críticas, protestas y mutuas descalificaciones. No se escucha la oración humilde y confiada del ciego. Se nos ha olvidado que solo Jesús puede salvar a esta Iglesia. No percibimos su presencia cercana. Solo creemos en nosotros.

El ciego no ve, pero sabe escuchar la voz de Jesús que le llega a través de sus enviados: «Ánimo, levántate, que te llama». Este es el clima que necesitamos crear en la Iglesia. Animarnos mutuamente a reaccionar. No seguir instalados en una religión convencional. Volver a Jesús que nos está llamando. Este es el primer objetivo pastoral.

El ciego reacciona de forma admirable: suelta el manto que le impide levantarse, da un salto en medio de su oscuridad y se acerca a Jesús. De su corazón solo brota una petición: «Maestro, que pueda ver». Si sus ojos se abren, todo cambiará. El relato concluye diciendo que el ciego recobró la vista y «le seguía por el camino».

Esta es la curación que necesitamos hoy los cristianos. El salto cualitativo que puede cambiar a la Iglesia. Si cambia nuestro modo de mirar a Jesús, si leemos su Evangelio con ojos nuevos, si captamos la originalidad de su mensaje y nos apasionamos con su proyecto de un mundo más humano, la fuerza de Jesús nos arrastrará. Nuestras comunidades conocerán la alegría de vivir siguiéndole de cerca. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

* ORAR CON EL EVANGELIO:(Mc.10,46-52)

• DOMINGO XXX.T.O-B-(Octubre 28 -2012

* “JESÚS, TEN COMPASIÓN DE MI”
* Jesús se detuvo, ante los reiterados gritos de Bartimeo, a pesar de que lo mandaban callar los que le rodeaban.
Jesús lo LLAMA. El ciego no se contentó con arrojar el manto; dio UN SALTO, como para demostrar las disposiciones y los deseos de su espíritu, de acercarse a Jesús.
Como Bartimeo, necesitamos desprendernos del “manto” de todo lo que nos ata a nuestro pasado, a nuestras cegueras, y dar “un salto” a una nueva realidad, la Buena noticia de Jesús.
Está ahora Bartimeo delante de Jesús. La multitud contempla la escena… Jesús le pregunta: ¿Qué quieres que haga por ti? El ciego contestó enseguida: “Señor, que vea”. No pide otra cosa que la vista… Y Jesús pronuncia estas palabras, que se oirán muchas veces en el Evangelio: “TU FE TE HA CURADO”. Es la fe, la fuerza que mueve montañas.
• Jesús nos pide como tres pasos para la sanción:
• Jesús en sus curaciones casi siempre pide algo del enfermo. No es un acto pasivo, requiere nuestra cooperación, nuestra confianza.
• En 2º lugar es “levantarse”. No sólo pedir ayuda, sino dar un paso adelante y correr hacia Aquel que puede darte su auxilio.
• En 3er. Lugar, una afirmación sincera de nuestro deseo. Cuando Jesús oye su afirmación, porque confía, viene la curación.
* Debemos imitar la actitud de Bartimeo. Debemos imitar su Oración perseverante, su fortaleza para no rendirnos ante el ambiente adverso.
Ojala que, dándonos cuenta de nuestras “cegueras”, a lo mejor “sentados inmóviles junto al camino, y oyendo que Jesús pasa, le hagamos detenerse junto a nosotr@s por la fuerza de la oración.
* Las palabras de Bartimeo: “Señor que vea” nos pueden servir como una oración sencilla para repetirla muchas veces cuando en nuestra vida o en la de otr@s, se nos presentan situaciones que no sabemos como resolver.
* “Vete, tu fe te ha salvado”. Y Bartimeo, “LE SEGUÍA POR EL CAMINO”.
* Que nosotr@s también “veamos”, Señor, cuál es tu voluntad, cuál es el camino que debemos recorrer, que tú nos señalas.

• O R A C I Ó N
• Jesús de Nazaret:
“TEN COMPASIÓN DE NOSOTR@S”,
«QUEREMOS VER».
Que seas siempre Tú, la luz que nos libere de la ceguera y que te sigamos siempre por el camino. Que no nos quedemos “sentad@s”, que demos el “salto y tiremos lo que nos ata”.
• Jesús de Nazaret:
• Que veamos claramente nuestros pecados y queramos cambiar sinceramente.
• Que veamos la razón de nuestra existencia y comprendamos el sentido de nuestras vidas para ayudar a l@s demás.
• Que veamos la grandeza de Tu amor y nos decidamos a amarte con todas nuestras fuerzas.
• Que veamos Tu rostro en el rostro de nuestros prójimos y los amemos.
• Que veamos Tus huellas en el camino para que sepamos seguirte.
• Que veamos con fe el camino a veces de la Cruz y nos anime a seguirlo para encontrarnos contigo. Y al final contemplemos eternamente tu gloria. AMÉN
* Z U R I Ñ E

29 DOMINGO T.O, 21 de octubre de 2012, Mc. 10, 35-45

SOLO EN LA MEDIDA QUE SIRVAMOS, SEREMOS CRISTIANOS

Escrito por Fray Marcos

Mc 10, 35-45

CONTEXTO

Sigue el camino hacia Jerusalén. Marcos emplea la misma estrategia literaria que en el capítulo anterior, cuando los discípulos discutían quién era el más importante. Después de anunciar, por tercera vez, su pasión, el evangelio propone una reacción totalmente opuesta a la enseñanza de Jesús. Los doce siguen buscando los privilegios del poder. Los apóstoles siguen pensando, que la subida a Jerusalén va a culminar con su entronización como Rey.

El domingo pasado eran las posesiones, hoy es el poder, los dos pilares del egoísmo, que se entremezclan y se sustentan mutuamente. Con este relato se cierra un ciclo que abarca los tres anuncios de la pasión y las enseñanzas de esa propuesta.

EXPLICACIÓN

Los dos hermanos, que se acercan a Jesús, le llaman pomposamente maestro, pero van a decirle lo que tiene que hacer, no a aprender lo que él les está enseñando.

«Uno a tu derecha y otro a tu izquierda». Parece que Santiago y Juan están pidiendo los primeros puestos en el reino terreno que Jesús va a instaurar en Jerusalén. Pero aunque estuvieran pensando en el reino escatológico, más allá de este mundo, se estaría manifestando el mismo afán de superioridad. Ya decíamos el domingo pasado que la actitud egoísta es la misma, se pretendan seguridades para el más acá o para el más allá.

No sabéis lo que pedís. Se refleja una diferencia abismal de criterios. Jesús y los discípulos están en distinta longitud de onda.

Con esta frase, Marcos puede estar proponiendo una sutil proyección sobre el momento mismo de la muerte de Jesús. Si tenemos en cuenta que, para Jesús, el lugar de la gloria es la cruz, le estarían pidiendo que fueran con él a la muerte. Curiosamente, todos los evangelios nos dicen que, efectivamente, había en aquel momento uno a su derecha y otra a su izquierda, pero eran malhechores comunes.

Los otros diez se indignaron. Esta reacción no es más que la señal de que todos estaban en la misma dinámica. También en la protesta por lo que hace otro podemos manifestar el deseo de hacer lo mismo. El resto de los discípulos tenían las mismas ambiciones que los dos hermanos, pero eran cobardes y no tenían la valentía de manifestarlo. La inmensa mayoría de los cristianos seguimos intentando utilizando a Dios en nuestro provecho.

Los jefes de los pueblos lo tiranizan… Es impresionante el resumen que hace de la manera de utilizar el poder en el mundo. Fíjate bien, Jesús no critica ni la democracia ni la monarquía; critica a las personas que ejercen el poder oprimiendo. Jesús da por supuesto que en el ámbito civil, lo normal, es ejercer el poder tiranizando y oprimiendo a los demás. Pero ¡qué distinto lo que propone a sus seguidores! «Nada de eso» sino todo lo contrario: Servir. Una lección que los cristianos olvidaron demasiado pronto.

El Hijo de hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida… Ahora no son los jefes de los sacerdotes los que le quitan la vida, sino que es él el que la entrega libremente. Este cambio de perspectiva es muy importante para el sentido general.

Al decir que da su vida, el texto griego no dice «zoe» ni «bios» sino «psyche», que no significa exactamente vida, sino el fundamento específicamente humano de la vida, lo psicológico. Dar su vida, no significaría entregar su vida biológica muriendo, sino poner su humanidad al servicio de los demás mientras vive. Sería dar su vida, sirviendo.

APLICACIÓN

Es muy común que, en la homilía de hoy, se critique a la Iglesia porque no sigue el evangelio huyendo de todo poder y dedicarse al servicio de los demás, pero hay que tener mucho cuidado, porque los entes de razón no son sujetos de reacciones humanas. Jesús critica a la persona concreta que actúa desde el poder para oprimir a los demás. Son las personas concretas, con nombre y apellidos las que hoy en la Iglesia están actuando sin tener en cuenta el evangelio.

Bastaría con que uno solo de esos jerarcas sirviera de verdad a los demás para que no se pudiera decir que la «jerarquía» oprime o tiraniza. Es curioso que el mismo J. Ratzinger (el Papa actual), en un libro (‘El nuevo pueblo de Dios’) que se publicó en español en 1972, se pregunta, «cómo los sucesotes de los apóstoles, en tiempo de Constantino, llegaron a considerar como correcto lo contrario de lo que les había dicho Jesús a los discípulos».

La verdad es que Constantino, o quien fuera, prometió toda clase de privilegios a aquellos que en aquel momento estaban al frente de la Iglesia, y lo hizo de manera tan convincente que cayeron en la trampa y la mayoría de los dirigentes de hoy día siguen encontrándose tan a gusto, aunque estén a años luz del evangelio. Es más, cada siglo que pasa van encontrando más argumentos para justificar un poder sagrado absoluto.

El evangelio nos dice, por activa y por pasiva, que el cristiano es un ser para los demás. Si no entendemos esto, no hemos comprendido el abc del cristianismo. Pero este mensaje es también la x, porque es la incógnita más difícil de despejar, la realidad más camuflada bajo la ideología justificadora que siempre segrega toda religión institucionalizada.

Somos cristianos en la medida que nos damos a los demás. Dejamos de serlo en la medida que nos aprovechamos o queremos dominarlos de cualquier forma.

Este principio básico del cristianismo no ha venido de ningún mundo galáctico. Ha llegado hasta nosotros gracias a un ser humano en todo semejante a nosotros. Lo descubrió en lo más hondo de su ser. Al comprender lo que Dios era en él, al percibirlo como don total, Jesús hizo el más profundo descubrimiento de su vida. Entendió que la grandeza del ser humano consiste en esa posibilidad que tiene de darse como Dios se da. Jesús descubrió que ese era el fin supremo del hombre, darse, entregarse totalmente, definiti¬vamente.

En ese don total, encuentra el hombre su plena realización. Cuando descubre que la base de su ser es el mismo Dios, descubre la necesidad de superar el apego al falso yo. Liberado del «ego», se encuentra con la verdadera realidad que es. En ese momento, su ser se expande y se identifica con el Ser absoluto. El ser humano se hace uno con Él. Esa es la meta, no hay más. Ni Dios puede añadir nada a ese ser, porque es ya una misma cosa en él.

Mientras no haga este descubrimiento, estaré en la dinámica del joven rico, de los dos hermanos y de los demás apóstoles: buscaré más riquezas, el puesto mejor y el dominio de los demás para que estén a mi servicio. El objetivo de mi vida será la potenciación del «ego» que creo ser.

Aquí no valen programaciones. Si acepto darme a los demás por programa¬ción, será a regañadientes y además porque espero una recompensa, aunque sea espiritual; ya estoy buscando potenciar mi «ego». Tampoco se trata de sufrir, de humillarse ante Dios o ante los demás, esperando que después, Dios me lo pagará con creces. Debemos superar esta trampa y descubrir la máxima gloria en vivir y desvivirse en beneficio de los demás.

No entender esta verdad, nos ha llevado a exigir de Dios, incluso para Jesús, una gloria. La necesidad de un lenguaje sobre Jesús glorificado, es fruto de esta incomprensión. El 90% del lenguaje sobre Jesús, está hecho desde esta perspectiva. En el evangelio hay datos más que suficientes para descubrir esta falsedad, pero nos agarramos a un clavo ardiendo para no aceptar la verdad. El hombre ha tenido siempre miedo a la oscuridad. Lo sorprendente es que también tiene pánico a la luz, cuando ilumina demasiado.

El objetivo de Jesús como ser humano fue entregarse, deshacerse, aniquilarse en beneficio de los demás. Ahí, y no después, llegó a su plenitud, como ser humano. Su consumación fue idéntica realidad a su consumición en favor de los demás. No lo hizo esperando una recompensa de gloria. La superación de yo y la identificación con Dios es ya su máxima gloria. No puede haber más. ¡Estamos a años luz del evangelio!

Meditación-contemplación

Opresión, tiranía, sometimiento, esclavitud, servidumbre.
Entre vosotros nada de eso, dice Jesús.
La realidad nos está diciendo,
todo eso lo encontramos en cada uno de nosotros.

……………….

Si la esencia del cristiano es el amor de servicio
y eso no lo cumplimos,
¿qué hemos hecho del cristianismo de Jesús?
¿No nos estamos engañando con una moral tranquilizante?

…………………

La larga lucho que tuvo Jesús con sus discípulos
para que superaran su mentalidad egoísta,
es la misma que tenemos que llevar a cabo
cada uno de nosotros contra nosotros mismos.

………………….

Fray Marcos

29. IGANDEA URTEAN ZEHAR, ZUEK HORRELAKORIK EZ-DE ESO NADA

2012ko urriaren 21a

Mk. 10, 35-45

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA

Jerusalemera igoz doazela, hiriburuan espero dion dolorezko zoriaren berri emanez doa Jesus ikasleei. Hauek ez diote ulertzen. Beren artean eztabaidatuz doaz lehen postuen inguruan. Santiago eta Joan, biak lehen orduko ikasleak, Jesusi hurbildu zaizkio, zuzenean eskatzeko, egun batean esertzeko modua egin diezaien «bata bere eskuinean eta bestea bere ezkerrean».

Hatsa erdi galdurik ageri da Jesus: «Ez dakizue zer ari zareten eskatzen». Ematen du taldeko inork ez duela ulertzen Jesusi jarraitzeak, haren egitasmoan parte hartuz, beti izango duela berekin, ez boterearen handitasunaren bidea, baizik nekearen eta gurutzearen bidea.

Bitartean, Santiagoren eta Joanen ausardiaz jabetzean, beste hamarrak haserre jarri dira. Inoiz baino nahasiago ageri da taldea. Handi nahikeria ari da taldea banatzen. Jesusek guztiak elkartu ditu bere pentsaera argi eta garbi azaltzeko.

Beste ezer baino lehen, erromatar inperioko herrietan zer gertatzen ari den adierazi die. Guztiek dituzte ezagutzen Antipasen eta herodestar familien abusuak Galilean. Honela laburtu ditu Jesusek: Buruzagitzat emanak direnek herriak «tiranizatzeko» erabiltzen dute beren boterea, eta handikiek menpekoak «zapaldu» besterik ez dute egiten. Ezin zorrotzago mintzo da Jesus: «Zuek horrelakorik ez».

Bereen artean ez du horrelakorik ikusi nahi: «Handi izan nahi duena, izan dadila zuen zerbitzari, eta lehenengo izan nahi duena,izan dadila guztien esklabo». Jesusen elkartean ez da izango lekurik zapaltzen duen boterearentzat, baizik laguntzen duen zerbitzuarentzat soilik. Jesusek ez du nahi bere eskuin-ezkerretan buruzagiak eserita, baizik bera bezalako zerbitzariak, gainerakoentzat bizia ematen dutenak.

Gauzak argi utzi ditu Jesusek. Eliza ez da eraikitzen goikoek ezarritako ezerekin, baizik behean jartzen direnen zerbitzuaz. Ez da han lekurik hierarkiarentzat, ohorezko nahiz dominatzaile gisa. Ezta botere-metodo eta estrategiarentzat ere. Zerbitzuak du kristau-elkartea eraikitzen.

Jesusek halako garrantzia ematen dio esaten ari denari, non bere burua ematen baitu etsenplutzat, zeren ez baita etorri mundu honetara zerbitza dezaten, baizik «zerbitzari izateko eta bere bizia emateko askoren ordain». Jesusek ez dio irakatsi inori nola garaile atera Elizan, baizik nola zerbitzari izan Jainkoaren erreinuaren egitasmoan, ahulenak eta premiatsuenak direnentzat eginahalean jokatuz.

Jesusen irakaspena ez da buruzagientzat bakarrik. Eginkizun eta erantzukizun desberdinetatik, guztiok behar du konprometitu buru-eskaintza handiagoz bizitzen Jesusen egitasmoaren alde. Ez dugu Elizan Santiagoren eta Joanen imitatzaile beharrik; Jesusen jarraitzaile leialak ditugu behar. Garrantzizko izan nahi dutenek, ekin diezaiotela lanari eta lanean parte hartzeari.

 

29 Tiempo ordinario (B) Marcos 10, 35-45

DE ESO NADA

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

Mientras suben a Jerusalén, Jesús va anunciando a sus discípulos el destino doloroso que le espera en la capital. Los discípulos no le entienden. Andan disputando entre ellos por los primeros puestos. Santiago y Juan, discípulos de primera hora, se acercan a él para pedirle directamente sentarse un día «el uno a su derecha y el otro a su izquierda».

A Jesús se le ve desalentado: «No sabéis lo que pedís». Nadie en el grupo parece entenderle que seguirle a él de cerca colaborando en su proyecto, siempre será un camino, no de poder y grandezas, sino de sacrificio y cruz.

Mientras tanto, al enterarse del atrevimiento de Santiago y Juan, los otros diez se indignan. El grupo está más agitado que nunca. La ambición los está dividiendo. Jesús los reúne a todos para dejar claro su pensamiento.

Antes que nada, les expone lo que sucede en los pueblos del imperio romano. Todos conocen los abusos de Antipas y las familias herodianas en Galilea. Jesús lo resume así: Los que son reconocidos como jefes utilizan su poder para «tiranizar» a los pueblos, y los grandes no hacen sino «oprimir» a sus súbditos. Jesús no puede ser más tajante: «Vosotros, nada de eso».

No quiere ver entre los suyos nada parecido: «El que quiera ser grande, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero, que sea esclavo de todos». En su comunidad no habrá lugar para el poder que oprime, solo para el servicio que ayuda. Jesús no quiere jefes sentados a su derecha e izquierda, sino servidores como él, que dan su vida por los demás.

Jesús deja las cosas claras. Su Iglesia no se construye desde la imposición de los de arriba, sino desde el servicio de los que se colocan abajo. No cabe en ella jerarquía alguna en clave de honor o dominación. Tampoco métodos y estrategias de poder. Es el servicio el que construye la comunidad cristiana.

Jesús da tanta importancia a lo que está diciendo que se pone a sí mismo como ejemplo, pues no ha venido al mundo para exigir que le sirvan, sino «para servir y dar su vida en rescate por muchos». Jesús no enseña a nadie a triunfar en la Iglesia, sino a servir al proyecto del reino de Dios desviviéndonos por los más débiles y necesitados.

La enseñanza de Jesús no es solo para los dirigentes. Desde tareas y responsabilidades diferentes, hemos de comprometernos todos a vivir con más entrega al servicio de su proyecto. No necesitamos en la Iglesia imitadores de Santiago y Juan, sino seguidores fieles de Jesús. Los que quieran ser importantes, que se pongan a trabajar y colaborar. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

* ORAR CON EL EVANGELIO.(Mc.10,35-45)

* DOMINGO XXIX T.O. –B- Octubre 21
* DOMUND. MISIONEROS DE LA FE.
* Hoy el Evangelio de nuevo nos recuerda: El que quiera ser grande, sea vuestro servidor.
En el canto de comunión Mt. 28, 19-20. Haced discípulos de todos los pueblos. Yo estoy con vosotros. Y pedimos en la oración: “Operarios para que sea enseñado el Evangelio”.
* Hoy que celebramos en la Iglesia el DOMUND. Con el lema: MISIONEROS DE LA FE y que hemos comenzado EL AÑO DE LA FE. Vemos que en el evangelio se hacen continuas referencias a la fe como don que hay que pedir. A nadie se le puede imponer. Se llega a la fe cuando la persona se adentra en el conocimiento y en la aceptación de la Persona de Jesús y de su Mensaje. Entonces el creyente “se abre” a los nuevos planes de Dios mediante la primera conversión.
* Como creyentes, estamos llamad@s a ser Misioner@s de la fe, comunicadores de esa fe que profesamos en este mundo que se encuentra en “crisis” de fe, pero sin embargo, gran parte de la humanidad, tiene hambre de Dios. Por eso tenemos que renovar el entusiasmo de comunicar la fe personal y comunitaria “La fe es don que se nos ha dado para que la compartamos”. Es un proceso largo y laborioso y requiere en estos tiempos “creatividad” y fuerte unión al primer Misionero que fue Jesús de Nazaret y El mismo nos dice todo es posible al que tiene fe”. Por eso, tenemos que gritarle “Creo, pero ayuda mi falta de fe” (Mc. 9, 22-24).
* Esta es la tarea de los misioner@s, que, con sus palabras y, sobre todo, con el testimonio de sus vidas, comunican la fe a aquell@s que libremente han mostrado el deseo de conocer y seguir al Maestro. Y “la fe nace del Mensaje que se escucha” (Rom. 10,17), porque “es la PALABRA oída la que invita a creer”. Que la oración nos anime en esta Misión.

A VOSOTROS OS LLAMO AMIGOS
ASÍ NOS DICE JESÚS DE NAZARET EN
ESTE AÑO DE LA FE,
EN ESTE DÍA DEL DOMUND: QUE SOMOS “MISIONEROS DE LA FE.

A vosotros, que compartís mi proyecto y lo lleváis a cabo y lo comunicáis.
a vosotros, que recibís mi Palabra y la ponéis en práctica;
a vosotros, que os reunís en mi nombre y recordáis mi presencia
os llamo amigos.
A vosotros, que sois fuertes en vuestra debilidad;
a vosotros, que os mantenéis firmes en la opción evangélica;
a vosotros que progresáis en la fe puesta en acción,
os llamo amigos.
A vosotros, dispuestos a dar la cara, a arrimar el hombro, a echar una mano;
a vosotros con quienes se puede contar de manera incondicional para toda buena causa,
os llamo amigos.
A vosotros que afrontáis la realidad e intentáis mejorarla;
a vosotros, que no renunciáis a la utopía y camináis hacia ella;
a vosotros, que dais una oportunidad a un futuro mejor,
os llamo amigos.
A vosotros, que celebráis lo que creéis y compartís lo que tenéis;
A vosotros en la fiesta y juntos en la lucha;
a vosotros que tenéis mis sentimientos y mi Espíritu,
os llamo amigos.
Z U R I Ñ E

28 DOMINGO T.O., 14 de octubre de 2012, Mc. 10, 17-30

TENEMOS QUE ELEGIR, O SEGURIDADES O REINO DE DIOS

Escrito por Fray Marcos

FE ADULTA

Mc 10, 17-30

CONTEXTO

El contexto es el mismo que el domingo pasado (cuando salía al camino). Cerca ya de Jerusalén, a donde se dirige Jesús para completar su misión. Es un episodio entrañable, pero con un triste desenlace. El hombre rico no se decide a dar el paso del seguimiento. Aunque lo verdaderamente importante es el motivo por el que se niega a seguir a Jesús: las riquezas. Para los judíos las riquezas eran signo de la bendición de Dios.

EXPLICACIÓN

El llegar ‘corriendo’, indica gran interés y necesidad urgente. El joven era rico, Sin embargo no las tenía todas consigo. Sin duda, el rico esperaba de Jesús algún precepto aún más difícil que los de Moisés. Jesús no añade más preceptos sino una propuesta original. En vez de seguridades, confianza sin límites. En vez de cumplimiento de la Ley, seguimiento. Jesús sube a Jerusalén, a su muerte. Seguir a Jesús supone estar dispuesto al fracaso.

El ‘arrodillarse’, es un signo exagerado de respeto y admiración.

‘Heredar vida definitiva’. En tiempo de Jesús, significaba garantizar una existencia feliz más allá de la muerte. El rico ya tenía garantizada la existencia feliz en el más acá. Lo que busca en Jesús, es asegurar la existencia para el más allá.

Los mandamientos que Jesús recuerda, son los de la segunda tabla, es decir los que se refieren al prójimo, no los que se refieren directamente a Dios. Esta enseñanza es exclusiva de Jesús. Para cualquier judío, los importantes eran los de la primera tabla.

‘¿Por qué me llamas «bueno»?’ En esta respuesta Jesús nos está diciendo dónde está la verdadera pobreza. Él se siente vacío de toda posesión. Sentirse vacío hasta de la propia pobreza, sentirse vacío de la misma bondad. Ni soy nada ni tengo nada, porque ni siquiera hay un sujeto (ego) capaz de ser o tener.

Es casi imposible no sentirse atrapado por las riquezas, pero es mucho más difícil superar el sentimiento de creerse superior. La peor soberbia es la de creerme bueno y con derechos ante Dios, que niego a los demás.

‘Una cosa te falta: seguirme’. ¿Qué sutil diferencia quiere señalar Marcos, entre «heredar vida definitiva» y «seguir a Jesús»? Para ‘heredar la vida’, basta cumplir una Ley; para entrar en el Reino hay que preocuparse de los demás. Seguir a Jesús, es mucho más que el cumplimiento de unos mandamientos.

No se trata de ser mejor que los demás, sino de ser diferente. Mateo nos da una pista: «si quieres llegar hasta el final». Pero, ¿puede tener algún sentido emprender un camino para no llegar a la meta? La meta es la plenitud del hombre

¡Qué difícil será entrar en el Reino, al que pone su confianza en las riquezas! Las riquezas en sí ni son buenas ni son malas. ¡Qué más quisiera Dios que todos tuviésemos de todo! Las posesiones o el cumplimiento de la Ley para obtener seguridad, es lo que impide alcanzar una meta verdaderamente humana. El desenlace del encuentro es triste, pero el comentario que hace Jesús es aún más desolador.

‘Entonces, ¿quién podrá «salvarse»?’ Los discípulos siguen pensando que es imposible subsistir sin seguridades. No se refiere solamente a quién podrá salvarse en el más allá, como entendemos hoy la salvación, sino quién podrá mantener una vida verdaderamente humana, si se desprende de todo lo que tiene y no procura asegurarse el futuro. Así cobra sentido la respuesta de Jesús, «para los hombres, imposible, no para Dios».

APLICACIÓN

Estamos ante uno de los textos más difíciles de comprender de todo el evangelio. Llevamos veinte siglos dando tumbos o hacia la demagogia barata o al espiritualismo estéril. Una vez más debemos advertir que no es posible una explicación racional, que no la tiene, sino de experiencia interior que nos lleve a una actitud como la de Jesús. Aunque es imposible explicar la enseñanza, vamos a intentar superar algunos malentendidos, que nos siguen impidiendo aceptar el verdadero mensaje.

Buscar la propia salvación individual aquí abajo o en el más allá, es la mejor señal de no haber superado el «ego». La meta última del hombre es la superación de todo ego (y por lo tanto de todo egoísmo). El objetivo último de todo ser humano es el amor al hombre, que exige una entrega incondicional al servicio de otro.

El apego a las riquezas nace siempre de un «ego»; mientras exista la preocupación por uno mismo, no puede alcanzarse la meta. El obstáculo no son las riquezas, sino la existencia de ese «ego» que me obliga a buscar seguridades, para el más acá o para el más allá.

Pensar que el rico está condenado y el pobre está salvado, es demagogia. El hecho de tener o no tener bienes materiales, no es lo significativo. Un pobre que no tiene nada, puede estar más apegado a los bienes que ambiciona, que el rico a lo que posee.

Tanto el pobre como el rico tendrán que dar un paso de gigante para entrar en la dinámica del evangelio. La única ventaja del pobre sería que, al cerrársele la puerta fácil de las seguridades materiales, se vería obligado a buscar la verdadera salida. A esto apuntan las bienaventuranzas.

Otra trampa frecuente, es creer que el evangelio propone la pobreza de espíritu. Según esta interpretación, no importa lo que hayas acumulado, con tal de que tengas «espíritu cristiano», lleves una vida «religiosa» y seas capaz de dar limosna y hacer «obras de caridad».

La Iglesia como institución, ha caído en esta trampa. Bajo el pretexto de tener para dárselo a los pobres, no le ha importado acumular ingentes riquezas. No basta que la Iglesia atienda a los pobres. La Iglesia tiene que renunciar a las seguridades, lo mismo que cada cristiano.

La tercera trampa es creer que el evangelio se refiere a las riquezas injustas. Una vez más tenemos que hacer la distinción entre lo legal y lo justo. Las leyes no solo permiten, sino que favorecen la acumulación de riquezas porque están hechas por los ricos.

No hay justificación posible para una situación en la que unos despilfarran sin miramiento y otros mueren literalmente de hambre. Nuestro mundo es radicalmente injusto. Ahora bien, los únicos que no tienen responsabilidad alguna en esta situación, son los pobres.

Por último, está la trampa de interpretar el evangelio como una oferta de cristianismo a dos velocidades. Para ello se habla de ‘los consejos evangélicos’ que serían un plus voluntario para los más decididos.

Esto ha hecho mucho daño a la inmensa mayoría de los cristianos, porque les ha dado motivos para pensar que lo que dice el evangelio de la riqueza no va con ellos. Ha hecho daño también a los que optan por la vida religiosa, porque les ha hecho creer que son los perfectos y por lo tanto con más derechos ante Dios, aunque en ningún caso hayan renunciado a las seguridades.

La propuesta de Jesús no conlleva ninguna renuncia. Si, al llevarla a la práctica, tenemos la sensación de perder algo, es que no hemos comprendido nada. No se trata de renunciar a nada sino de elegir el camino que me lleve a la plenitud que puedo alcanzar como ser humano.

Como seres limitados, elegir un camino lleva consigo el renunciar a ir en otras direcciones. En contra del sentir de la mayoría, el renunciar a tener más no es de tontos, sino de personas muy despiertas. La sabiduría consistiría en acertar en la elección.

La crisis que estamos padeciendo podría ayudarnos a tomar en serio el evangelio. El afán de acumular riquezas sin límite nos ha llevado a la situación actual. Hasta mediados del siglo pasado, la economía consistía en producir bienes o servicios que se vendían por un precio no siempre justo. Pero la perversión del capitalismo actual consiste en utilizar el dinero (casi siempre el de otros) para producir más dinero, sin producir ningún bien ni beneficio para nadie sino todo lo contrario. Ese dinero artificial sacado de la manga, es el que está controlando todo el organigrama económico que se deteriora cada día más.

Meditación-contemplación

Si quieres llegar hasta el final, una cosa te falta.
Pero, ¿de verdad quiero llegar hasta el final?
Y ¿qué sentido tiene emprender una carrera
si no tienes intención de llegar a la meta?

……………

Es ridículo pensar que Dios nos exige renunciar a algo.
No se trata de renunciar, sino de elegir bien.
Pero el secreto de toda buena elección es el conocimiento.
Tomar conciencia de lo que es mejor será el primer paso.

……………

Cuando queremos alcanzar dos metas a la vez,
el fracaso está asegurado
La plenitud de ser y las seguridades son incompatibles,
Nunca podremos armonizarlas.

Fray Marcos