* ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc.21,25-28;34-36)

• A D V I E N T O
• De nuevo comenzamos el ADVIENTO, tiempo de evaluar, de hacer el balance de nuestras vidas y con nueva ilusión reemprender de nuevo el camino de conversión.
Tod@s sabemos que adviento significa “venida”, pero tenemos que recordar que el adviento nos ayuda a revivir tres venidas, muy distintas entre sí. En la primera venida recordamos el nacimiento de Jesús de Nazaret y no nos podemos quedar aquí, hay que caminar.
La siguiente venida, es la venida de la presencia de Dios, reconocida ahora entre nosotr@s en la Escritura, en la Eucaristía y en la comunidad. Así se hace presente Jesús en nuestras vidas, eternamente con nosotros. El Dios-con-nosotr@s.
• La última venida a la que apunta el adviento es la “segunda venida”, la parusía… Jesús prometió, y el cristiano cree, que el Hijo regresará en gloria al final de los tiempos.
• Esta es la venida que esperamos. Entonces el reino de Dios, por el que nos afanamos con todas nuestras fuerzas, llegará en plenitud.

• DOMINGO I DE ADVIENTO. – C –
(Diciembre 2 de 2012)

• Todo el adviento está marcado por la llamada a ver y descubrir. A ver los detalles y los brotes de la vida y esto depende de las actitudes de cada un@. Ya que corremos el riesgo de vivir embotad@s y adormecid@s por mil intereses inmediatos incapaces de despertarnos al sentido más profundo de la vida.

• La 1ª parte del Evangelio de hoy, con su lectura apocalíptica, nos sugiere una situación difícil, etapas duras, como la que estamos viviendo en el presente, pero el evangelista nos invita a vivir con esperanza, con optimismo; Jesús nos ha redimido. “Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.”

• Nosotr@s, comunidad cristiana, no podemos contagiarnos del pesimismo ambiental: las dificultades, la crisis, el desaliento… no deben hacernos desfallecer, desilusionar. ¡No!. La llamada del Evangelio es de Esperanza, ilusión, de empuje a hacer todo lo que esté en nuestras manos para superar esta situación. Es tiempo de construir una realidad diferente, un mundo mejor, para tod@s. Un Reino de Dios.

• Sacudíos del sueño, la rutina. Es una llamada a vivir los signos de los tiempos y a la propia realidad personal. No basta con mirar al mundo, que si hay que hacerlo, pero hay que mirar también nuestro corazón. Preguntémonos en que tenemos que cambiar; cómo pasar de las esperas pasivas a la esperanza activa; cómo enraizarnos en la persona de Jesús para volver a nacer del Espíritu.

• O R A C I Ó N
• Jesús de Nazaret despierto y atento a la vida:
Iniciamos la preparación de la Navidad.
Para nosotr@s creyentes en ti, eres como una luz que esclarece nuestra esperanza.
Que alumbra y calienta nuestra actividad: vivir amando gratuitamente a tod@s.
Tus comunidades dedicamos cuatro semanas para recordar tu nacimiento. Es tu Espíritu que siempre nos anima a celebrar tu venida.
Hoy, primer domingo de adviento, queremos tomar conciencia del “momento en que vivimos”. De la situación del ser humano en nuestro mundo. Ilumina nuestra inteligencia para conocernos de verdad. Enciende nuestro corazón para sentir como tú las dolencias de nuestro mundo; dinamiza nuestra voluntad para despertarnos, levantarnos y trabajar para conseguir metas humanizadotas. ¡VEN, SEÑOR JESÚS! Te necesitamos. AMÉN.
*SEGUIMOS ORANDO EN ESTE PRIMER
DOMINGO DE ADVIENTO
* Jesús de Nazaret:
Empezamos hoy un nuevo año litúrgico:
Celebración de “tu venida con nosotr@s”. Tú, Hijo de Dios, encarnado, hecho hombre, viviendo la verdad de la vida; realizando y proponiendo un modo de vida verdaderamente humano; disfrutando y sufriendo nuestras limitaciones.
• A nuestro mundo sigue llegando tu Buena Noticia, manifestando tu Amor, respetuoso y libre, a toda persona.
• “Poneos en pie y levantad la cabeza”, nos dices constantemente, sed libres, y ayudar a levantarse al humillado y herido. No tengáis miedo, trabajad vuestros talentos.
• “Estad despiertos”. Para ver la realidad de la vida, comprenderla y actuar…
Esto es lo que deseamos: liberarnos de nuestras esclavitudes, mirar la vida conscientemente y sentir internamente tu presencia amorosa, comprensiva, esperanzadora.
Ayúdanos a vivir en la Esperanza y saberla contagiar. AMÉN.
Z U R I Ñ E

34 DOMINGO T.O., 25 DE NOVIEMBRE 2012, Jn. 18, 28-40

YO SOY… Y SOY REY, EN JESÚS QUIEREN DECIR LO MISMO

Escrito por Fray Marcos

FE ADULTA

Jn 18, 28-40

CONTEXTO

Es muy importante que tengamos una pequeña idea del momento y por qué motivo se instituyó esta fiesta. Fue Pío XI en 1925, cuando la Iglesia estaba perdiendo su poder y su prestigio acosada por la modernidad. Con esta fiesta se intentó recuperar el terreno perdido ante un mundo secular, laicista y descreído. En la encíclica se dan las razones para instituir la fiesta: recuperar el reinado de Cristo y de su Iglesia. Para un Papa de aquella época, era inaceptable que las naciones hicieran sus leyes al margen de la Iglesia y sin tener en cuenta su poder y sus directivas.

El contexto del evangelio es un jugoso diálogo entre Pilato y Jesús inmediatamente antes de condenarle a muerte. Es muy poco probable que sea histórico, pero eso no le resta nada de su importancia, todo lo contrario, nos está transmitiendo lo que una comunidad muy avanzada de finales del siglo I pensaba sobre Jesús. Dos breves frases puestas en boca de Jesús nos pueden dar la pauta de reflexión: «mi Reino no es de este mundo» y «yo para eso he venido, para ser testigo de la verdad».

EXPLICACIÓN

¿Qué significa un Reino que no es de este mundo? Se trata de una expresión que no podemos «comprender» porque todos los conceptos que podemos utilizar son de este mundo. ¿En qué estamos pensando los cristianos cuando después de estas palabras, nombramos a Cristo rey, no solo del mundo, sino del universo? Que me lo expliquen, porque soy incapaz de entenderlo.

Tal vez encontremos una pista en la otra frase: «he venido para ser testigo de la verdad». Pero solo si no entendemos la verdad como verdad lógica (adecuación de una formulación racional a la realidad) sino entendiéndola como verdad ontológica, es decir, como la adecuación de un ser a lo que debe ser según su esencia. Jesús siendo auténtico, siendo verdad, es verdadero Rey

Cuando los hebreos entran en contacto con la gente que vivía en ciudades, descubren las ventajas de aquella estructura social y los mismos israelitas piden a Dios un rey. Esto fue interpretado por los profetas como una traición (el único rey de Israel es Dios); pero al final tienen que ceder. El rey era el que cuidaba de una ciudad o de un pequeño grupo de pueblos. Tenía la responsabilidad de que hubiera orden en las relaciones sociales. Lo mismo les defendía de los enemigos, que se preocupaba de los alimentos, que impartía justicia. A lo largo del AT, se va espiritualizando esa idea del rey, llegándose a identificar con la del Mesías, y termina por ser la imagen clave para toda la apocalíptica. El final de la historia será un Reino de Dios que termina venciendo el reino del mal.

Solo en este contexto podemos entender la predicación de Jesús sobre el Reino de Dios. Sin embargo el contenido que él le da, es más profundo. En tiempo de Jesús, el futuro Reino de Dios se entendía como una victoria del pueblo judío sobre los gentiles y una victoria de los buenos sobre los malos. Jesús predica un reino de Dios muy distinto; un Reino del que nadie va a quedar excluido, y del que forman parte las prostitu¬tas, los pecadores, los marginados…

También los gentiles están llamados y muchos judíos se quedarán fuera. El Reino que Jesús anuncia no tiene nada que ver con las expectativas de los judíos de la época. Por desgracia tampoco tiene nada que ver con las expectativas de los cristianos de hoy.

El «poder» se presenta en los evangelios, como una tentación: «Te daré todo el poder de estos reinos y su gloria» (Lc 4, 6). En Juan, la multitud quiere llevárselo para proclamarle rey, pero él se marcha a la montaña, él solo. Toda la predicación de Jesús gira en torno al «Reino»; pero no se trata de un reino suyo, sino de «el Reino de Dios». Jesús nunca se propuso él mismo como objeto de su predicación. Es un error confundir el «reino de Dios» con el reino de Jesús.

La encíclica dice: «a Cristo le compete en sentido propio y estricto, como hombre, el título de Rey». ¿De qué reinado está hablando? Siempre que nos imaginamos a Jesús-el-Cristo separado de Dios, aunque sea sentado a su derecha, patinamos.

La característica fundamental del Reino predicado por Jesús es que ya está aquí, aunque no se identifica con las realidades mundanas. No hay que esperar a un tiempo escatológico, sino que ha comenzado ya, pero supera la idea de un reino externo: «No se dirá, está aquí o está allá, porque mirad: el reino de Dios está dentro de vosotros».

No se trata de preparar un reino para Dios, se trata de un reino que es Dios. Cuando decimos «reina la paz», no estamos diciendo que la paz tenga un reino. Se trata de hacer presente a Dios entre nosotros, siendo lo que tenemos que ser; pero después de haber descubierto a Dios reinando en lo más hondo de nuestro corazón.

No es un reino de personas físicas, sino de actitudes vitales. Cuando me acerco al que me necesita, hago presente el Reino de Dios y cuando me preocupo de mí pisoteando a los demás, excluyo de mí y de mi entorno el Reino.

En el evangelio que acabamos de leer podemos encontrar alguna pista para descubrir el verdadero sentido que puede tener esta fiesta. Cuando Pilato pregunta a Jesús si era rey, responde: «mi reino no es de este mundo… mi reino no es de aquí». Pilato no entiende nada. Nosotros lo hemos entendido mal. Para Juan, la palabra «mundo» tiene varios significados. Aquí no significa la materialidad de lo creado, sino la manera injusta como los hombres se relacionan entre sí.

Jesús es lo contrario de lo que se entiende por un rey. Es el reino del amor y de la entrega al servicio a los demás. Para reinar de esa manera no necesita ni soldados ni poder. Lo va a demostrar entregando su vida en la cruz. Estaremos en la verdadera perspectiva si no olvidemos que Jesús reinó desde la cruz. Aceptar la muerte como entrega total, es toda su gloria y todo su poder. Jesús hace presente el Reino que es Dios, cuando se olvida de sí mismo y pone todo lo que es al servicio de todos.

Otra clave para orientar bien esta fiesta puede ser lo que dice Jesús a Pilato. «Yo para eso he nacido, para ser testigo de la verdad». Pero ¡ojo! No se trata de morir por una doctrina teórica. Se trata de morir por el hombre. Se trata de dar testimonio de lo que es el hombre en su verdadera realidad.

El «Hijo de hombre» (único título que Jesús se aplica a sí mismo), nos da la clave para entender lo que pensaba de sí mismo. Se considera el hombre auténtico, el modelo de hombre, el hombre verdad. Su intención es que todos lleguen a identificarse con él. Jesús es la última referencia para todo el que quiera llegar a manifestar en su vida la verdadera calidad humana.

Poco después del párrafo que hemos leído, Pilato saca afuera a Jesús, después de ser azotado, y dice a la multitud: «Este es el hombre». Jesús no solo es el modelo de hombre, sino que exige a sus seguidores que demuestren con su vida, que responden al modelo que ven en él.

Jesús dice: «soy rey», no: soy el rey. Indicando así que todo el que se identifique con él, será también rey. Esa es la meta que Dios quiere para todos los seres humanos. Rey de poder solo puede haber uno. Reyes servidores debemos ser todos. No se trata de que un hombre reine sobre otro, sino de un Reino donde todos se sientan reyes porque todos están al servicio de todos. Como Jesús, debemos identificarnos con Dios hasta tal punto, que todo lo que haga manifieste mi verdadero ser y haga presente a Dios.

Mucho me temo que no sea este el sentido que le damos a la fiesta. Cualquier connotación que el título tenga con el poder, tergiversa el mensaje de Jesús. Una corona de oro en la cabeza y un cetro de brillantes en las manos de Jesús, son mucho más denigrantes que la corona de espinas y la caña que le pusieron los soldados. Si no nos damos cuenta de esto, es que estamos proyectando sobre Dios y sobre Jesús nuestros propios anhelos de poder.

Ni el «Dios todopoderoso» ni el «Cristo del Gran Poder» tienen absolutamente nada que ver con el evangelio. El Dios de Jesús es el «Abba», padre y madre que cuida de nosotros entregándonos todo los que Él es en cada instante. Ni se impone ni nos gobierna ni nos domina. Es esta realidad la que tenemos que descubrir y hacer presente en nuestra vida. Esto es también lo que tenemos que expresar en todas nuestras relaciones con los demás.

Meditación-contemplación

Dijo Jesús: yo he venido para ser testigo de la verdad.

Está hablando de la verdad ontológica.

No se refiere a verdades doctrinales o científicas.

Está hablando de la verdad de su ser.

…………..

Ser verdadero es lo contrario de ser falso.

Falso es todo aquello que aparenta ser una cosa

y en realidad es lo opuesto.

Ser Verdad es ser lo que somos sin falsearlo.

…………….

Lo que los demás ven en mí,

¿es lo que soy en lo hondo del mi ser?

El más alto objetivo de tu vida

es descubrir tu verdadero ser y manifestarlo en todo momento.

……..

Fray Marcos

 

34. IGANDEA URTEAN ZEHAR. JESUKRISTO GURE JAUNA, DIREN GUZTIEN ERREGEA-FIESTA DE CRISTO REY

EGIA ERAGIN

JOAN 18, 32-37

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, 21/11/12.- Jesusen kontrako auzia, Jerusalemera joatean, Pilato bizi ohi zen jauregian egin zuten segur aski. Han topo egin zuten, hogeita hamargarren urteko apirilaren goiz batean, Jesus izeneko akusatu babesgabe batek eta Erromako inperio-sistema boteretsuaren ordezkari batek.

Bien arteko solasaldia dakar Joanen ebanjelioak. Egia esateko, galdaketa baino gehiago, Jesusen hitzaldia dela ematen du, ebanjelariarentzat interesgarri diren gai batzuk argitzeko. Une jakin batean, aldarrikapen handi hau egin du Jesusek: «Honetarako etorri naiz ni mundura: egiaren lekuko izateko. Egiarena den orok entzuten du nire ahotsa».

Jesusen profeta-ibilbidea definitzen duen oinarrizko ezaugarri bat biltzen du baieztapen honek: Jainkoaren egian bizitzeko duen gogoa. Jesusek ez du egia esan bakarrik egiten, baizik eta bilatu egiten du egia eta, soilik, bere seme-alaba guztientzat gizatasun handiagoko mundua nahi duen Jainkoaren egia.

Horregatik, aginpidez mintzo da Jesus, baina agintekeria faltsurik gabe. Egiazaletasunez mintzo da Jesus, baina dogmatismorik gabe. Ez da mintzo beren egia ezarri nahi duten fanatikoak bezala. Ezta, hartan sinetsi gabe, beharturik defendatzen duten funtzionarioak bezala ere. Ez da sentitu sekula egiaren zaindari, baizik lekuko.

Jesusek ez du bihurtu propaganda Jainkoaren egia. Ez da baliatu hartaz bere probetxurako, baizik behartsuen defentsarako. Ezin jasan du gezurra edo bidegabekeria ezkutatzea. Ezin eroan du manipulazioa. Jesus horrela «ahotsik gabekoen ahots, eta ahots gehiegi dutenen kontrako ahots» (Jon Sobrino) bihurtu da.

Ahots hau inoiz baino beharrezkoagoa da krisialdi ekonomikoak harrapatua duen gizarte honetan. Egia ezkutatzea oinarri sendoenetako bat da, finantza-botere handien eta halakoen eskakizunen mende dagoen kudeaketa politikoaren jardueran. Gezurrean biziarazi nahi digute krisialdia.

Ahal duten guztia egiten dute krisiaren eragile nagusienen erantzukizuna ezkutatzeko, eta biktima ahulenen eta babesgabeenen sufrimenduari ezikusia egiten diote erarik makurrenean. Premia gorrikoa da krisialdia gizatartzea, sufritzen dutenen egia arretaren erdigune bihurtuz eta gero eta larriagoa den halakoen egoerari lehenengo ardura eskainiz.

Guztiei eskatzekoa den lehen egia da hori, gizatasunik gabe izan nahi ez badugu. Ororen aurreko datua da. Ezin hartu dugu ohiko gauzatzat gizon-emakume ahulenak betetzen ari diren giza bazterketa eta etsipena. Jesusi jarraitzen diogunok entzunarazi egin behar dugu haien ahotsa, eta, senak eraginda, haien defentsari eta laguntzari ekin. Egiarena den orok entzuten du Jesusen ahotsa.

 

Fiesta de Cristo Rey (B) Juan 18, 32-37

INTRODUCIR VERDAD

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, buenasnoticias@telefonica.net

ECLESALIA, 21/11/12.- El juicio contra Jesús tuvo lugar probablemente en el palacio en el que residía Pilato cuando acudía a Jerusalén. Allí se encuentran una mañana de abril del año treinta un reo indefenso llamado Jesús y el representante del poderoso sistema imperial de Roma.

El evangelio de Juan relata el dialogo entre ambos. En realidad, más que un interrogatorio, parece un discurso de Jesús para esclarecer algunos temas que interesan mucho al evangelista. En un determinado momento Jesús hace esta solemne proclamación: «Yo para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz».

Esta afirmación recoge un rasgo básico que define la trayectoria profética de Jesús: su voluntad de vivir en la verdad de Dios. Jesús no solo dice la verdad, sino que busca la verdad y solo la verdad de un Dios que quiere un mundo más humano para todos sus hijos e hijas.

Por eso, Jesús habla con autoridad, pero sin falsos autoritarismos. Habla con sinceridad, pero sin dogmatismos. No habla como los fanáticos que tratan de imponer su verdad. Tampoco como los funcionarios que la defienden por obligación aunque no crean en ella. No se siente nunca guardián de la verdad sino testigo.

Jesús no convierte la verdad de Dios en propaganda. No la utiliza en provecho propio sino en defensa de los pobres. No tolera la mentira o el encubrimiento de las injusticias. No soporta las manipulaciones. Jesús se convierte así en «voz de los sin voz, y voz contra los que tienen demasiada voz» (Jon Sobrino).

Esta voz es más necesaria que nunca en esta sociedad atrapada en una grave crisis económica. La ocultación de la verdad es uno de los más firmes presupuestos de la actuación de los grandes poderes financieros y de la gestión política sometida a sus exigencias. Se nos quiere hacer vivir la crisis en la mentira.

Se hace todo lo posible para ocultar la responsabilidad de los principales causantes de la crisis y se ignora de manera perversa el sufrimiento de las víctimas más débiles e indefensas. Es urgente humanizar la crisis poniendo en el centro de atención la verdad de los que sufren y la atención prioritaria a su situación cada vez más grave.

Es la primera verdad exigible a todos si no queremos ser inhumanos. El primer dato previo a todo. No nos podemos acostumbrar a la exclusión social y la desesperanza en que están cayendo los más débiles. Quienes seguimos a Jesús hemos de escuchar su voz y salir instintivamente en su defensa y ayuda. Quien es de la verdad escucha su voz. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

* ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn.18,33b-37)

•DOMINGO XXXIV T.O. –B- (Noviembre 25)

•FESTIVIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO.
* En este último domingo del año Litúrgico, celebramos la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, que tiene profundas raíces bíblicas. (Mt 27,42).
Jesús se convierte en el Rey del Universo, como declarará El mismo al aparecerse a los Apóstoles después de la Resurrección: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra” (Mt.28,18).
* Pero ¿En qué consiste el “poder” de Jesucristo Rey?. No es el poder de los reyes y de los grandes de este mundo; es el poder divino de dar la vida eterna, de librar del mal. Es el poder del amor, que sabe sacar el bien del mal, ablandar un corazón endurecido, llevar la paz al conflicto más endurecido, encender la esperanza en la oscuridad más densa
. Este Reino de la gracia nunca se impone y siempre respeta nuestra libertad. Cristo vino “para dar testimonio de la verdad” (Jn.18,37) –como declaró ante Pilato-
* Si decimos que Jesús es Rey y quisiéramos sacar los rasgos que le caracterizan de los que vemos que Jesús hace y dice en los evangelios nos sale un rey poco acorde a los que han sido las monarquías desde entonces hasta nuestros días: este Rey, Jesús de Nazaret, come con pecadores, está cerca de los pobres, anda por los caminos, no tiene donde reclinar la cabeza, cura, ama, disfruta de sus amig@s, defiende al débil, hasta se salta la ley en sábado para hacer el bien… y sobre todo, anuncia que éste es el reino de Dios, que así es Dios mismo…”He venido para dar testimonio de la verdad”. Por lo que descubrimos que lo que Jesús hace y dice es la VERDAD, de la vida, de Dios mismo.
O R A C I Ó N
* Jesús DE Nazaret, tu contestaste a Pilato: “Mi reino no es de este mundo… Yo He venido AL mundo para ser testigo de La Verdad”…
En esta respuesta, has condensado el significado de tu vida y de tu actividad.
El poder que domina y usa la violencia pertenece al orden injusto, enemigo de Dios y de las personas. Tú sólo has hecho querer, e invitar a querer como el Padre quiere a tod@s..
*Tu reino, es verdad y vida para tod@s.
Tu Reino es libertad y gracia.
Tu Reino es justicia y paz.
Que no nos falte tu aliento, tu vida, tu espíritu para siempre permanecer en tu Reino.
Que tu Espíritu nos ayude a ser testigos de la verdad.
A amar especialmente a l@s que más lo necesiten.
A liberar a l@s esclavizad@s por el mal.
A dar gratis lo que he recibido gratis.
A construir el entendimiento y la paz. AMÉN.

* SEGUIMOS ORANDO
*Tú, Señor, dijiste que tu Reino lo construyen los pobres y oprimid@s, los sencillos y desarmados; que la paz de tu reino está edificada sobre la justicia, y la justicia está al servicio de los humildes.
¿Cómo no vamos a estar desorientad@s?
En nuestro mundo, se fabrica la guerra.
Unos son de izquierdas otr@s de derechas, algunos se ponen en el centro.
Un@s tienen mucho otr@s nada.
El extranjero, dos veces extranjero.
Los poderosos dominan sin piedad.
Reina la violencia, la desigualdad…
¿Cómo no vamos a estar desorientad@s?
Creemos, Señor, que viendo nuestras “costumbres cristianas”, te has asustado y te has ido lejos.
Sabemos en cambio, que vuelves cada día, en los que tienen hambre, en los que viven sin dignidad, en los que sufren la violencia, la muerte, la persecución.
Quizá, señor, te cansan nuestras “etiquetas cristianas”.
Pero, a pesar de todo, no dejas de escucharnos cada día.
Jesús de Nazaret, fuente de agua viva, renueva nuestra fe para que podamos anunciar tu REINO,
Para que nuestros proyectos y esperanzas sean conformes a lo que Tú esperas de nosotr@s.
Danos fuerzas para comenzar tu REINO aquí, en la tierra.
Que allí donde estemos seamos semillas de tu REINO
* Z U R I Ñ E (De timonel)

33 DOMINGO T.O., 18 de Noviembre de 2012, Mc. 13, 24-32

SE ACABA EL TIEMPO: ACERTAR CON JESÚS

Escrito por José Enrique Galarreta

FE ADULTA

Mc 13, 24-32

En el Evangelio vemos el género escatológico en boca de Jesús. Aparte de estas imágenes, las acostumbradas, se añade otra imagen muy usada en el género: EL JUICIO. Al final, el juicio de Dios. En este caso concreto, el juez es Jesús (el Hijo del Hombre). Nosotros solemos creer que cuando se aplica a Jesús el nombre de «el Hijo del Hombre» es para subrayar su humanidad.

Es lo contrario: es un término tomado precisamente de la profecía de Daniel que significa más o menos lo mismo que «El Mesías», «el hombre especialísimo, mensajero de Dios». Nos encontramos, pues, ante una especie de epílogo de la predicación de Jesús. Jesús, rechazado ya definitivamente por los sacerdotes y los doctores, está proclamando su Verdad: Él es el Juez, la norma: optar por él es acertar.

Nos encontramos por tanto ante unos textos en que se mezclan varios niveles de redacción y varios «sucesos» diferentes. Podemos aclarar esta mezcla diferenciando tres temas en estos «discursos escatológicos» de los evangelios:

– la destrucción de Jerusalén y del Templo
– el final de los tiempos
– la conducta del cristiano

Está claro que los textos muestran una predicción de la destrucción de Jerusalén. Pero muestran sobre todo una interpretación de esa destrucción. Los judíos piensan que el Templo es el centro de la presencia de Dios en la tierra.

Por eso pueden pensar que la destrucción del templo es el final: no lo es. Jesús muestra aquí algo muy importante de su mensaje: ha pasado el tiempo en que el Templo, la Circuncisión, el Sábado, los sacrificios… tenían (si tenían) importancia religiosa. Por afirmaciones como ésta decidieron los jefes religiosos de Israel matarle. Jesús anuncia que ése no es el fin sino el tiempo de anunciar el evangelio a todo el mundo.

Esta parte del texto muestra por tanto la gran crisis de los judeo-cristianos, que quedaron obligados a dejar atrás todos los resabios judaicos y abrirse al mundo entero cuando el Templo y el culto son destruidos y ellos mismos expulsados de la Sinagoga. Por eso se les advierte de lo mucho que tendrán que sufrir por mantenerse fieles a Jesús.

En segundo lugar, se habla del final de los tiempos. Se utilizan ingenuas imágenes tomadas de los apocalipsis judíos y que reflejan concepciones cosmológicas muy primitivas. El mensaje no está ahí, en cómo y cuándo va a suceder el final de los tiempos. Más bien se elude la respuesta: «ni el Hijo lo sabe, sólo el Padre». Y se habla expresamente de los falsos profetas que van a anunciar el final de los tiempos con muchos falsos motivos.

En tercer lugar, todo lo anterior se pone como prólogo al mensaje verdadero: estamos viviendo hacia un futuro que necesariamente viene: la vida del ser humano no se explica sin mirar hacia su futuro. Nada de la vida cristiana, ni nada de Jesús, tiene sentido sino mirando al destino de todo.

Ya conocemos la imagen del caminante, del peregrino, para el que el valor primero es llegar y todo lo demás se subordina a ese valor, de manera que cualquier cosa es importante o no lo es solamente si ayuda a caminar. Aquí la imagen es otra: el futuro viene hacia nosotros de manera inexorable. Pero el contenido, el mensaje es el mismo: todos nuestros valores se fundan en el final.

El final se presenta con otra imagen: el JUICIO. Pero esta palabra no debe ser reducida a la interpretación teatral-superficial y a las amenazas catastrofistas. El juicio significa que al final de todo resplandece la verdad. Mientras dura el camino estamos sujetos a error, a apariencias, a engaños.

Esta es una condición del caminante que al final desaparece: al final, la VERDAD. La verdad es Dios, la verdad la anuncia la Palabra de Dios, Jesús. Esto se expresa también con imágenes: Cristo no viene de ningún sitio ni cabalga sobre las nubes sino que todos los humanos se encuentran al final con la revelación definitiva del bien y el mal, el acierto o el error. Y el acierto es Jesús, la Palabra de Dios. Por eso el juez es Cristo.

EN RESUMEN, ESTOS TEXTOS SIGNIFICAN:

– Para los cristianos de aquel tiempo: que cuando se derrumbe la Antigua Ley no se ha acabado nada: empieza la evangelización del mundo.
– Para aquellos cristianos especialmente y también para todos. Que el cómo y el cuándo del final de los tiempos lo sabe sólo Dios y hay que guardarse de los falsos profetas.
– Para todos: todos vivimos «de cara al final». El tiempo sólo es tiempo, se acaba: hay que vivir la vida en tensión hacia ese final, porque lo pasajero sólo tiene sentido de cara a lo definitivo.
– Las primeras generaciones cristianas tuvieron dos tentaciones: pensar que el final de los tiempos era algo inminente, e interpretar la destrucción de Jerusalén como el final de los tiempos.

Se suele afirmar que Jesús mismo pensaba que el final de los tiempos estaba próximo. Personalmente creo que estos textos muestran precisamente lo contrario. Cuando Jesús habla de escatología se desinteresa por el final de los tiempos y da primacía al sentido escatológico personal: es mi tiempo el que se termina; por eso, hay que estar bien despierto.

ÚLTIMAS PUNTUALIZACIONES

En el contexto más histórico, se trata de que Jesús, rechazado por las autoridades religiosas y por los letrados de Israel, va a afrontar su final y se proclama JUEZ. Juez significa que Él es la norma, la Verdad.

Que los que no le aceptan se equivocan y que «aún hay tiempo», pero estamos «en los últimos tiempos», cuando el Reino de Dios ya se ha hecho plenamente presente, cuando hay que optar.

La Palabra de Dios está ahí, y puede ser rechazada. Jesús está proclamando la condición humana: el hombre es dramáticamente libre: puede elegir para su mal. La Palabra está presente, para salvar al hombre, porque puede perderse, y Dios no quiere que esto suceda.

No es correcto sacar de aquí conclusiones sobre la severidad del juicio, sobre el número de los que «se pierden»…. Dios no es un Juez: se usa la imagen de un juicio al final, pero es una imagen, como todas las del género escatológico. La idea es que Dios es la Verdad. Jesús es la Verdad, el acierto. El mensaje no es que Dios se va a portar con los hombres como un Juez severo. Un mensaje aún más fuerte del Evangelio – su mensaje fundamental – es que Dios es Padre, que Jesús es la prueba visible de que Dios es «El Salvador».

No podemos separar estos textos de la gran parábola final de Mateo (25,31), en que se da el mensaje definitivo, la materia del juicio: «A mí me lo hicisteis, a mí me lo dejasteis de hacer».

Se trata de una última, definitiva y drástica «des-sacralización» de lo religioso: servir a Dios no tiene nada que ver con el templo, el rito… sino con la construcción de humanidad. Así construimos nuestra visión del futuro, y nuestro modo de vivir presente: entre la urgencia de seguir a la Palabra, y de anunciarla, para salvar lo humano, que es lo que Dios quiere; y la consciencia de que el ser humano es libre, incluso – aunque parezca increíble – contra la Voluntad Salvadora de Dios.

Otra de las preguntas estériles que nos hacemos es cuántos se salvan, si alguien se condena. Se la hicieron a Jesús: (Lucas 13,23)

«- Señor ¿son pocos los que se salvan? Y Jesús contesta: «esforzaos por entrar por la puerta estrecha…» Una vez más, no es propio de Jesús satisfacer curiosidades sino provocar actitudes de conversión.

PARA NUESTRA ORACIÓN

Muchas parábolas de Jesús, la de la higuera, la del amo ausente que va a volver, la de los talentos, la del administrador infiel, la de las doncellas necias … hacen referencia a la urgencia de aprovechar el tiempo.

Nuestro tiempo es momento de negociar, de caminar, de sembrar… y se acaba. Interpretar toda la vida desde su final, estimarlo todo desde su valor definitivo, no conformarse con el engaño de lo provisional… es Sabiduría de Jesús.

Nuestra vida cristiana no tiene sentido sino mirando al final: esto significa que nuestra vida puede tener sentido, un espléndido sentido; pero también se puede decir que, mirando al final, el modo de vida que llevamos puede no tener sentido.

Aquí se ponen a prueba todas nuestras «sabidurías». «Carpe diem», «a vivir que son dos días», «la vida es para disfrutarla» … Todo eso es verdad, y Jesús lo cumple a rajatabla: aprovechar la vida, vivir a tope, porque la vida es breve, disfrutar ya del reino, buscar las felicidades más íntimas, más profundas y duraderas — NO CONFORMARSE CON MENOS QUE CON SER HIJO, CON EL REINO.

Si algo caracteriza a Jesús es la ambición, el deseo de plenitud, personal y de todos. Y engancharse a ese ideal: que todos, empezando por mí, lleguen a ser todo lo que Dios ha soñado. Porque EL REINO es, ante todo, el sueño de Dios.

S A L M O 16

Guárdame, Señor, que me refugio en Ti.
Decid al Señor: «Tú eres mi Dios,
Tu eres mi Bien y no deseo otro»
Aunque todo el mundo corra tras sus ídolos
mi herencia eres Tú, Señor.
Eres Tu quien garantiza mi suerte
Eres Tú mi herencia y mi riqueza.
Bendigo al Señor, mi consejero
y lo tengo presente sin descanso.
El Señor a mi diestra. El es mi guía.
Así encuentra mi espíritu la paz
mi corazón reposa seguro
porque Tú no abandonas mi vida.
Tú me enseñas el camino de la vida
y encuentro ante tu rostro
la plenitud de vida y de alegría.

José Enrique Galarreta

 

33. IGANDEA URTEAN ZEHAR, INORK EZ DU EGUN HAREN BERRI-NADIE SABE EL DÍA

INORK EZ DU EGUN HAREN BERRI

MK. 13,24-32

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, 14/11/12.- Hizkuntza apokaliptikoa, munduaren azkenaz irudi eta baliabide sinbolikoez eraikia den hori, aspaldi urteetan baino hobeto ezagutzera iritsi izanak, Jesusen esperantzazko mezua entzuteko modua ematen digu gaur egun, jendearen bihotzean estutasuna eta izua ereiteko tentazioan erori gabe.

Gizakiak lurrean bizi duen historia zirraragarriak bere azkena joko du egun batean. Horixe da Jesusen konbentzimendu irmoa. Horixe da gaur egungo zientziaren aurreikuspena ere. Mundua ez da betiko. Bizitza hau bukatuko da. Zertan geldituko dira gure borrokak eta lanak, gure ahaleginak eta ametsak?

Neurritsu mintzatu da Jesus. Ez du elikatu nahi inolako jakin-min gaixotirik. Errotik moztu du kalkuluekin, datekin edo epeekin espekulatzeko edozein ahalegin. «Inor ez daki ez eguna ez ordua…, Aitak soilik». Inolako psikosirik ez azkenaren inguruan. Esku onetan dago mundua. Ez goaz kaosera. Fida gaitezke Jainkoaz, geure Kreatzaile eta Aitaz.

Erabateko konfiantza honetatik agertu du Jesusek bere esperantza: oraingo kreazio hau bukatuko da, baina kreazio berri bati lekua uzteko izango da, erdigunetzat Kristo berpiztua izango duen kreazio berri bati. Sinestekoa al da horrelako gauza handios bat? Hitz egin al genezake horrela ezer gertatu aurretik?

Guztiek uler ditzaketen irudietara jo du Jesusek. Gaur lurra argitzen eta bizitza posible egiten duten eguzkia eta ilargia itzaliko dira egun batean. Mundua ilun geldituko da. Gizadiaren historia ere itzaliko ote da? Horrela bukatuko ote dira gure esperantzak ere?

Markosen bertsioaren arabera, gau horren baitan ikusi ahal izango da «Gizonaren Semea», hau da, Kristo berpiztua, «aginte eta aintza handiz» etorriko baita. Dena argituko du haren argi salbatzaileak. Hura izango da mundu berriaren erdigune, betiko eraberritua izango den gizadiaren hasiera.

Badaki Jesusek ez dela gauza erraza bere hitzetan sinestea. Nola proba dezake gauzak horrela gertatuko direla? Xumetasun harrigarri batez, bizitza udaberri bailitzan bizitzera gonbidatu gaitu. Guztiek ezagutzen dute esperientzia: neguan hila zirudien bizitza esnatzen hasten da; pikondoaren adarretan hosto txiki berriak jaio dira. Guztiek dakite uda hurbil dela.

Orain ezagutzen dugun bizitza hau udaberria bezalako da. Artean ezin uztarik bildu. Ezin eskuratu dugu behin betiko lorpenik. Baina badira bizitza ernetzen ari delako seinale txiki batzuk. Mundu hobeago baten aldeko gure ahaleginak ez dira alferrik galduko. Inork ez du egun haren berri, baina etorriko da Jesus. Hura etortzearekin argituko da fededunek Jainkoa deitzen dugun errealitatearen azken misterioa.

33 Tiempo ordinario (B) Marcos 13, 24-32
NADIE SABE EL DÍA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

ECLESALIA, 14/11/12.- El mejor conocimiento del lenguaje apocalíptico, construido de imágenes y recursos simbólicos para hablar del fin del mundo, nos permite hoy escuchar el mensaje esperanzador de Jesús, sin caer en la tentación de sembrar angustia y terror en las conciencias.

Un día la historia apasionante del ser humano sobre la tierra llegará a su final. Esta es la convicción firme de Jesús. Esta es también la previsión de la ciencia actual. El mundo no es eterno. Esta vida terminará. ¿Qué va a ser de nuestras luchas y trabajos, de nuestros esfuerzos y aspiraciones?

Jesús habla con sobriedad. No quiere alimentar ninguna curiosidad morbosa. Corta de raíz cualquier intento de especular con cálculos, fechas o plazos. “Nadie sabe el día o la hora…, sólo el Padre”. Nada de psicosis ante el final. El mundo está en buenas manos. No caminamos hacia el caos. Podemos confiar en Dios, nuestro Creador y Padre.

Desde esta confianza total, Jesús expone su esperanza: la creación actual terminará, pero será para dejar paso a una nueva creación, que tendrá por centro a Cristo resucitado. ¿Es posible creer algo tan grandioso? ¿Podemos hablar así antes de que nada haya ocurrido?

Jesús recurre a imágenes que todos pueden entender. Un día el sol y la luna que hoy iluminan la tierra y hacen posible la vida, se apagarán. El mundo quedará a oscuras. ¿Se apagará también la historia de la Humanidad? ¿Terminarán así nuestras esperanzas?

Según la versión de Marcos, en medio de esa noche se podrá ver al “Hijo del Hombre”, es decir, a Cristo resucitado que vendrá “con gran poder y gloria”. Su luz salvadora lo iluminará todo. Él será el centro de un mundo nuevo, el principio de una humanidad renovada para siempre.

Jesús sabe que no es fácil creer en sus palabras. ¿Cómo puede probar que las cosas sucederán así? Con una sencillez sorprendente, invita a vivir esta vida como una primavera. Todos conocen la experiencia: la vida que parecía muerta durante el invierno comienza a despertar; en las ramas de la higuera brotan de nuevo pequeñas hojas. Todos saben que el verano está cerca.

Esta vida que ahora conocemos es como la primavera. Todavía no es posible cosechar. No podemos obtener logros definitivos. Pero hay pequeños signos de que la vida está en gestación. Nuestros esfuerzos por un mundo mejor no se perderán. Nadie sabe el día, pero Jesús vendrá. Con su venida se desvelará el misterio último de la realidad que los creyentes llamamos Dios. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

* ORAR CON EL EVANGELIO:(Mc.13,24-32)

* DOMINGO XXXIII. T.O –B (Noviembre18)

* El evangelio de hoy es un texto que nos llena de esperanza y resistencia.
El Mensaje es que el mal no tiene la última palabra. “Los elegidos serán reunidos de horizonte a horizonte”. Ya no habrá nada que temer, la injusticia será aniquilada, el mal desaparecerá…
* Pero no hemos de esperar a la otra vida para que esto se realice. La comunidad creyente tenemos la responsabilidad de continuar lo iniciado por Jesús de Nazaret. Es verdad que la plenitud aquí es impensable, pero eso no nos quita de trabajar sin descanso para aproximarnos a ella. Contamos con el mensaje de esperanza de Jesús, de quien nos fiamos. Sabemos que Dios no nos defraudará.
* Creer en Jesús es comprometerse en la construcción del Reino. No se trata de cruzarse de brazos de cumplir una serie de normas, devociones o ritos. EL CRISTIAN@ SE DISTINGUE POR LO QUE CREE, POR LO QUE CELEBRA Y POR LO QUE VIVE.
* Hoy miramos también a María Madre de la Esperanza para que Ella nos ayude a vivir el Evangelio de su Hijo. Así, daremos frutos de amor, que siempre permanecen.

* O R A C I Ó N
*Jesús De Nazaret: Enséñanos a mirar al cielo.
*Enséñanos a gustar tus Palabras.
*Enséñanos a anunciar tu Mensaje.
*Enséñanos a sentir tu presencia viva,
*Enséñanos a reunirnos en comunidad de creyentes.
*Enséñanos a extender tu Reino.
*Enséñanos a no vivir cruzad@s de brazos.
*Enséñanos a escuchar a tu Espíritu.
*Enséñanos a recorrer tus caminos.
*Enséñanos a esperar tu venida gloriosa.
AMÉN.

* SEGUIMOS ORANDO
*Jesús de Nazaret, ayúdanos a discernir los signos de los tiempos. Que frente a lo que acontece en nuestra sociedad, ni nos durmamos ni nos desentendamos.
Que tengamos siempre presente que somos constructores de tu Reino.
Que los quehaceres y preocupaciones no nos hagan perder de vista lo fundamental.
Enséñanos a practicar la “esperanza” aquí y ahora.
Queremos creer en la familia, en la comunidad, en nosotr@s mismos. Aumenta nuestra fe. Y que siempre sepamos darte gracias a Ti, que eres
CAMINO, VERDAD, Y VIDA. AMÉN

*ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA
*Virgen De la Esperanza, Madre de l@s pobres, Señora de l@s que peregrinan, óyenos. Queremos caminar en la esperanza y vemos hay mucha miseria entre nosotr@s. Falta el pan material en muchas casas. Falta el pan de la verdad en muchas mentes. Falta el pan del amor en muchas personas. Falta el pan de tu Hijo Jesús cuya Luz tú nos trajiste en muchos corazones. Danos almas de pobres para ser felices y arranca del corazón de tantas personas el egoísmo que empobrece. Madre de la Esperanza, somos la Iglesia que camina hacia la Pascua.
Que los Obispos tengan corazón de Padre.
Que los Sacerdotes sean los amigos de Dios para las personas.
Que los laicos seamos ante el mundo, testigos de Jesús Resucitado. Y que caminemos junt@s con todas las personas compartiendo angustias y esperanzas, por los caminos de la paz en la justicia. Madre de Jesús y Madre nuestra, ilumina nuestra esperanza y que la sepamos contagiar. AMÉN.
*Z U R I Ñ E

32 DOMINGO T.O., 11 de Noviembre de 2012, Mc. 12, 38-44

RELIGIÓN Y EGO

Escrito por Enrique Martínez Lozano

Mc 12, 38-44

Pareciera que fue la palabra «viuda» la que hizo que se unieran estos dos breves relatos: la durísima crítica a los letrados (doctores de la ley o escribas), a quienes se acusa, entre otras cosas, de «devorar los bienes de las viudas con pretexto de largos rezos», y el enigmático episodio de la «viuda pobre» que echa en el cepillo del templo «todo lo que tenía para vivir».

El primero de ellos contiene la denuncia de un comportamiento que no es inusual entre la autoridad religiosa: el uso de ropajes especiales, la búsqueda de reconocimiento social, el uso de títulos pomposos heredados del pasado y alejados de la vida cotidiana, el afán por lugares destacados, el negocio económico a costa a veces de gente necesitada… Ni un anticlerical hubiera sido más duro. Y, sin embargo, son palabras del evangelio.

Tales actitudes, cuando se dan en personas religiosas, duelen y escandalizan más, porque suelen predicar justo lo opuesto. Pero, en realidad, son comportamientos que nos acechan a todos, porque definen bien cuál es el funcionamiento habitual del ego.

El ego, ese manojo de necesidades y miedos, no puede buscar otra cosa que su autoafirmación, a costa de lo que sea. Y, dado que el ego solo puede moverse por el mundo de los objetos, lo hace por los caminos del tener, del poder y del aparentar.

Sabemos que el ego es solo un error de percepción. No responde a ninguna realidad consistente, sino que es simplemente el resultado de un proceso de identificación de la mente con un determinado conjunto de pautas mentales y emociones, experiencias y circunstancias vividas.

Sobre todo ello, la mente aprendió a decir «mío» y se generó el ego, con una consecuencia asombrosa: le atribuimos una entidad en sí mismo y terminamos convencidos de que constituía nuestra verdadera identidad.

Una vez producido el equívoco, ya no podíamos hacer otra cosa que vivir para él. De esa manera, nos convertimos en marionetas en sus manos y todo nuestro comportamiento quedó marcado por la egocentración.

Afortunadamente, nuestra verdadera identidad puede haber quedado adormecida o incluso aplastada bajo el peso de un ego que sofoca cualquier otra voz, pero no ha sido eliminada. Por eso podemos seguir experimentándola, aunque sea en forma de anhelo, o incluso solo de insatisfacción.

De hecho, suele ser la insatisfacción, el desencanto o la hartura, lo que nos pone en camino para buscar en profundidad aquello que realmente somos y que sabe a plenitud. Aquello que nunca puede ser afectado negativamente, que siempre se halla a salvo, y que nos desegocentra eficazmente.

Por otro lado, la imagen de la viuda, en la segunda parte del relato, y debido precisamente al contexto, parece ofrecer varios significados. En primer lugar, reflejaría –como antítesis de los letrados- a la persona desidentificada de su yo, hasta el punto que es capaz de darlo todo.

Pero caben otras lecturas: en una de ellas representaría a las personas, especialmente mujeres en estructuras patriarcales o machistas, que son víctimas del sistema, en este caso religioso: aquellas cuyos bienes son «devorados» por la autoridad.

En tercer lugar, sería no solo víctima, sino culpable de sostener aquel sistema que va contra la vida. Porque es ella la que, precisamente con su limosna –incluso lo que necesita para vivir- sigue alimentando una estructura explotadora y caduca. (No olvidemos que, en el evangelio de Marcos, como en el de Juan, el templo –y la religión que él sostenía- se han dado por caducados).

En conjunto, el doble relato supone un cuestionamiento lúcido de toda estructura de poder, particularmente religioso; un cuestionamiento que llega incluso a los detalles más pequeños, como puede ser el ropaje.

Llama la atención que, en esa crítica, se mencionen expresamente los «rezos». Incluso lo que, en principio, tendría que ser la actividad más desinteresada y gratuita, como es la oración, se puede convertir en la coartada para obtener beneficios.

En cualquier caso, más allá de lo específicamente religioso, podemos leer el relato en clave de (des)identificación egoica, como una llamada a ser lúcidos de nuestras propias trampas y una invitación a reencontrarnos con nuestra identidad más profunda, Aquella cuya voz podemos escuchar cuando acallamos la mente y silenciamos los gritos del ego.

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

32. IGANDEA URTEAN ZEHAR, ELIZAKO GAUZARIK HOBENA-LO MEJOR DE LA IGLESIA

ELIZAKO GAUZARIK HOBENA

2012ko azariaren 11a

Mk. 12, 38-44

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Gaurko ebanjelioko pasadizo bien arteko kontrastea ezin gogorragoa da. Lehenengoan, Jesusek jendeari gidari erlijiosoen aurrean azti egoteko esan dio: «Kontuz lege-maisuekin!», horien portaera kaltegarri gerta dakizueke. Bigarrenean, ikasleei dei egin die emakume alargun pobrearen keinuari erreparatzeko: jende xumeak Ebanjelioa nola bizi erakusten ahal die.

Harrigarria da Jesusek darabilen hizkuntza gogorra eta segura, lege-maisuen erlijiotasun faltsua agirian jartzeko. Ezin jasan du haien harrokeria eta nabarmentzeko irrika. Modu nabarmenean nahi dute jantzi eta jendeak begirunez agurtu ditzan, gainerakoak baino handiago direla agertzeko, beren agintea ezarri eta dominatzeko.

Beren harrotasun apartsua elikatzeko baliatzen dira erlijioaz. «Errezo luzeak» egiten dituzte jendeari zirrara eragiteko. Ez dute elkarterik sortzen, guztien gain ematen baitute beren burua. Azken batean, beren burua dute soilik buruan. Jende ahulaz probetxu ateraz bizi dira, zerbitzatu ordez.

Markosek ez ditu jaso Jesusen hitzak, suntsitu izan aurretik Tenpluan ziren lege-maisuak kondenatzeko, baizik eta idazten dien kristau-elkarteak jakinaren gainean ipintzeko. Gidari erlijiosoek elkartearen zerbitzari izan behar dute. Eta ez beste ezer. Horretaz ahazten badira, arrisku gerta daitezke guztientzat. Erreakzionatu egin behar da, kalterik egin ez dezaten.

Bigarren pasadizoan, Jesus eseria dago Tenplu aurreko eskaintzen kutxaren aitzinean. Aberats asko ari da garrantzizko diru-kantitatea botatzen: Tenpluaren sostengu dira. Halako batean emakume bat hurbildu da. Jesusek ikusi du kobrezko bi txanpon bota dituela. Alargun pobre bat da, bizitzan tratu txarrak jasana, bakarrik eta baliabiderik gabe bizi dena. Segur aski, eskale bizi da Tenpluaren inguruan.

Hunkiturik, ikasleei dei egin die Jesusek presaka. Ezin ahaztuko dute emakume honen keinua, zeren, premia jasaten duelarik, «bizitzeko zuen guztia bota baitu». Lege-maisuak erlijiotik probetxua ateraz bizi diren bitartean, dena eman du emakume honek besteentzat, konfiantza guztia Jainkoagan ezarriz.

Honen keinuak egiazko erlijioaren bihotza agertu digu: konfiantza handia Jainkoagan, doakotasun harrigarria, eskuzabaltasuna eta maitasun solidarioa, xumetasuna eta egia. Ez dugu ezagutzen emakume honen izena, ezta aurpegia ere. Hau dakigu soilik: bere Elizako geroko gidarientzat eredua ikusi duela Jesusek emakume honengan.

Gaur egun ere, Elizako gauzarik hobena dira fede xumeko hainbat eta hainbat gizon-emakume. Ez dute idatziko libururik, ezta sermoirik egingo, baina horiek diote eusten bizirik Jesusen Ebanjelioari. Horiengandik behar dugu ikasi apaizek eta gotzainek.

 

32 Tiempo ordinario (B) Marcos 12, 38-44

LO MEJOR DE LA IGLESIA

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

ECLESALIA, 07/11/12.- El contraste entre las dos escenas no puede ser más fuerte. En la primera, Jesús pone a la gente en guardia frente a los dirigentes religiosos: «¡Cuidado con los letrados!», su comportamiento puede hacer mucho daño. En la segunda, llama a sus discípulos para que tomen nota del gesto de una viuda pobre: la gente sencilla les podrá enseñar a vivir el Evangelio.

Es sorprendente el lenguaje duro y certero que emplea Jesús para desenmascarar la falsa religiosidad de los escribas. No puede soportar su vanidad y su afán de ostentación. Buscan vestir de modo especial y ser saludados con reverencia para sobresalir sobre los demás, imponerse y dominar.

La religión les sirve para alimentar fatuidad. Hacen «largos rezos» para impresionar. No crean comunidad, pues se colocan por encima de todos. En el fondo, solo piensan en sí mismos. Viven aprovechándose de las personas débiles a las que deberían servir.

Marcos no recoge las palabras de Jesús para condenar a los escribas que había en el Templo de Jerusalén antes de su destrucción, sino para poner en guardia a las comunidades cristianas para las que escribe. Los dirigentes religiosos han de ser servidores de la comunidad. Nada más. Si lo olvidan, son un peligro para todos. Hay que reaccionar para que no hagan daño.

En la segunda escena, Jesús está sentado enfrente del arca de las ofrendas. Muchos ricos van echando cantidades importantes: son los que sostienen el Templo. De pronto se acerca una mujer. Jesús observa que echa dos moneditas de cobre. Es una viuda pobre, maltratada por la vida, sola y sin recursos. Probablemente vive mendigando junto al Templo.

Conmovido, Jesús llama rápidamente a sus discípulos. No han de olvidar el gesto de esta mujer, pues, aunque está pasando necesidad, «ha echado todo lo que tenía para vivir». Mientras los letrados viven aprovechándose de la religión, esta mujer se desprende de todo por los demás, confiando totalmente en Dios.

Su gesto nos descubre el corazón de la verdadera religión: confianza grande en Dios, gratuidad sorprendente, generosidad y amor solidario, sencillez y verdad. No conocemos el nombre de esta mujer ni su rostro. Solo sabemos que Jesús vio en ella un modelo para los futuros dirigentes de su Iglesia.

También hoy, tantas mujeres y hombres de fe sencilla y corazón generoso son lo mejor que tenemos en la Iglesia. No escriben libros ni pronuncian sermones, pero son los que mantienen vivo entre nosotros el Evangelio de Jesús. De ellos hemos de aprender los presbíteros y obispos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

*ORAR CON EL EVANGELIO:(Mc.12,38-44)

•DOMINGO XXXII. T.O. –B- (Noviembre11)

* El Evangelio de este Domingo, nos hace ver cómo los ojos de Jesús saben ver más allá de las apariencias, y fijarse en hombres y mujeres que, aparentemente, nada de ell@s merece atención. Jesús, sentado, observa la actitud de la gente al dar limosna. No se le escapa la forma de dar de los ricos y la pequeñez de la ofrenda de la viuda. Y juzga el valor y significado de las ofrendas ante Dios desde la clave: “superficialidad/necesidad, abundancia/pequeñez”.
* En una sociedad como la suya, en la que la abundancia era como señal de bendición divina. Jesús nos enseña los valores del Reino: La “pequeñez, totalidad” de la viuda es más valiosa que el don de los ricos.
* El modelo de sociedad y convivencia que configura actualmente nuestro vivir diario está basado no en lo que cada un@ es, sino en lo que cada un@ tiene. Lo importante parece que es “tener” dinero, trabajo, poder, vacaciones… (Son cosas necesarias, sí, pero…).
* Por eso, es importante la invitación de Jesús en este Evangelio a “valorar a las personas desde su capacidad de servicio y solidaridad”.
* El Dios de Jesús sabe ver el corazón, leer en lo profundo del ser humano. A Él no se le escapa nada, como no se le escapó a Jesús el “óbolo de la viuda”, muy pequeño, comparado con lo que echaban los ricos, pero ha echado más que nadie porque era “todo lo que tenía para vivir”. Esta viuda se fió y lo dio todo, se vacío así misma para llenarse de Dios.
* Vivió al “estilo” de Jesús que no se reserva nada para sí; se desvive por los demás, se da todo entero a la causa del Reino, la causa de los pobres, y… eso le lleva a la muerte. * O R A C I Ó N
* Nos sentamos al lado de Jesús y miramos, contemplamos:
Aprendemos a mirar como El, intentar descubrir lo que Él descubre…
Orar es estar con Jesús y dejarnos sorprender por las cosas de cada día, por los signos de los tiempos. Orar es saber ver…
• Dejamos que Jesús nos enseñe.
Le escuchamos y prestamos atención a sus advertencias y enseñanzas como dichas para nosotr@s.
ORAR ES ESCUCHAR AL MAESTRO.
• Piensa y dialoga con la viuda:
• Qué actitud profunda le llevó a responder con ese gesto suyo…
• Abre los ojos.
Dirigimos la mirada a tanta gente que hoy sigue viviendo así, con este talante de generosidad, en tantos lugares del mundo, incluso cerca de nosotr@s…
Nos sentimos gozos@s también de pertenecer a una humanidad y a una Iglesia en la que hay muchas personas entregadas a otr@s dando lo mejor de si mism@s.
• Contemplamos a Jesús en su entrega:
Dando todo lo que tiene y dándose todo entero; vaciándose, anonadándose, cansándose, agotándose, sin nada para sí, todo compartido como una hogaza de pan, sin acumular…
Siendo un hombre-para-los-demás
Él es quien ha dado más que nadie a Dios y a la humanidad.
Tú, Señor, que observas la realidad de la vida, llamas a tus discípul@s, hoy a nosotr@s y nos invitas a ser como la viuda: es La que más entrega a favor del Reino de Dios.
Ayúdanos, Jesús de Nazaret, a entregar lo que somos y tenemos para que tu Reino sea ya, una realidad. AMÉN
* Z U R I Ñ E