7. IGANDEA URTEAN ZEHAR, “DEI ESKANDALAGARRI BAT-UNA LLAMADA ESCANDALOSA” de José A. Pagola

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Mt. 5, 38-48

Maitasunerako deia liluragarria izan ohi da beti. Segur aski, jende askok onartu zuen Jainkoa eta lagun hurkoa maitatzeko Jesusek egindako deia. Legearen sintesirik hobena zen dei hura. Baina imajina ez zutena izan zen, behin batean arerio edo etsaiak maitatzeko eskatuko ziela.

Alabaina, horixe eskatu zien Jesusek. Bibliako tradizioaren inolako sostengurik gabe, bere herriaren otoitza elikatzen zuten mendekuzko salmoetatik urrunduz, bere ingurunean arnasten zen gorrotozko giro orokorrari aurre egunez, ezin argiago hots egin zuen Jesusek dei hau: «Nik, ordea, hau diotsuet: Maitatu zeuen etsaiak, egin on gaitzesten zaituztenei eta otoitz egin izen txarra jartzen dizuetenei».

Eskandalagarria da Jesusen hizkuntza, eta harrigarria; baina bat dator Jainkoaz berak duen esperientziarekin. Aita ez da gogorra: maite ditu bere etsaiak berak ere, ez dabil inor nola galduko. Bere handitasun ez du jartzen mendekuan, baizik guztiak baldintzarik gabe maitatzean. Jainko horren seme edo alaba dela uste duenak, ez du munduan gorrotorik ereingo, ezta ere inor suntsituko.

Etsaia maitatzea ez da Jesusentzat bigarren mailako bat, ez da zuzentasun heroiko batera deituak liratekeen pertsonentzat. Dei horrekin, etsaiarekiko beste jarrera bat txertatu nahi du historian: errotik atera nahi du mundutik gorrotoa eta indarkeria suntsitzailea. Jainkoaren antzeko izan nahi duen batek ez du elikatuko inoren aurkako gorrotorik, baizik eta gizon-emakume guztien ona bilatuko du, etsaiena barne.

Etsaiarekiko maitasunaz mintzo denean, Jesus ez da ari, gaitza egiten digunarentzat gugan txera-, sinpatia- edo maitasun-sentimendua elikatzeko eskatzen. Etsaiak kalte egiten ahal digun etsai izaten jarraituko du, eta nekez aldatuko dira gure bihotzeko sentimenduak.

Etsaia maitatzeak hau esan nahi du lehenik eta behin: halakoari kalterik ez egitea, ez ibiltzea nola kalte egingo, ez desiratzea kalterik. Ez dugu harritu behar halakoarentzat maitasunik sentitzen ez badugu. Berezkoa du batek zauritua edo umiliatua sentitzea. Hau da kezkatzekoa: gorrotoa eta mendeku-egarria elikatzen jarraitzea.

Baina, jakina, kontua ez da gaitzik ez egitea bakarrik. Urrats batzuk aurrera egin genitzake, premian ikusten badugu on egiteko prest egoteraino. Ez dezagun ahaztu, gizakoiago garela barkatzen dugunean, ez eta mendekatzen garenean halakoaren zoritxarraz poztuz.

Ez da gauza erraza etsaiari zinez barkatzea. Zenbait inguruabarretan, gerta dakioke jende bati, izatez, ezinezko gauza izatea bere bihotza ukapenetik, gorrototik edo mendeku-egarritik liberatzea. Ez genuke juzgatu behar inor ere kanpotik. Jainkoak bakarrik ulertzen gaitu, hark bakarrik barkatzen digu baldintzarik gabe, baita barkatzeko gai ez garenean ere.

 

7 Tiempo ordinario (A) Mateo 5, 38-48

UNA LLAMADA ESCANDALOSA

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 19/02/14.- La llamada al amor es siempre seductora. Seguramente, muchos acogían con agrado la llamada de Jesús a amar a Dios y al prójimo. Era la mejor síntesis de la Ley. Pero lo que no podían imaginar es que un día les hablara de amar a los enemigos.

Sin embargo, Jesús lo hizo. Sin respaldo alguno de la tradición bíblica, distanciándose de los salmos de venganza que alimentaban la oración de su pueblo, enfrentándose al clima general de odio que se respiraba en su entorno, proclamó con claridad absoluta su llamada: “Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os calumnian”.

Su lenguaje es escandaloso y sorprendente, pero totalmente coherente con su experiencia de Dios. El Padre no es violento: ama incluso a sus enemigos, no busca la destrucción de nadie. Su grandeza no consiste en vengarse sino en amar incondicionalmente a todos. Quien se sienta hijo de ese Dios, no introducirá en el mundo odio ni destrucción de nadie.

El amor al enemigo no es una enseñanza secundaria de Jesús, dirigida a personas llamadas a una perfección heroica. Su llamada quiere introducir en la historia una actitud nueva ante el enemigo porque quiere eliminar en el mundo el odio y la violencia destructora. Quien se parezca a Dios no alimentará el odio contra nadie, buscará el bien de todos incluso de sus enemigos.

Cuando Jesús habla del amor al enemigo, no está pidiendo que alimentemos en nosotros sentimientos de afecto, simpatía o cariño hacia quien nos hace mal. El enemigo sigue siendo alguien del que podemos esperar daño, y difícilmente pueden cambiar los sentimientos de nuestro corazón.

Amar al enemigo significa, antes que nada, no hacerle mal, no buscar ni desear hacerle daño. No hemos de extrañarnos si no sentimos amor alguno hacia él. Es natural que nos sintamos heridos o humillados. Nos hemos de preocupar cuando seguimos alimentando el odio y la sed de venganza.

Pero no se trata solo de no hacerle mal. Podemos dar más pasos hasta estar incluso dispuestos a hacerle el bien si lo encontramos necesitado. No hemos de olvidar que somos más humanos cuando perdonamos que cuando nos vengamos alegrándonos de su desgracia.

El perdón sincero al enemigo no es fácil. En algunas circunstancias a la persona se le puede hacer en aquel momento prácticamente imposible liberarse del rechazo, el odio o la sed de venganza. No hemos de juzgar a nadie desde fuera. Solo Dios nos comprende y perdona de manera incondicional, incluso cuando no somos capaces de perdonar. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

 

* ORAR CON EL EVANGELIO. Mt.5.17-37)

• ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt. 5. 17-37)
• DOMINGO 6º. T.O. –A- 16 FEBRERO.

* El pasado domingo escuchábamos a Jesús decir a sus discípulos “vosotros sois la sal, vosotros sois la luz”. Y ahora les dice: “No penséis que he venido a suprimir la ley y los profetas; sino a dar plenitud” es decir descubrir su verdadero sentido. La ley es como un indicador de dirección en el camino, marca los límites del camino, pero no es el camino.
* Jesús llama a vivir “en otra onda”, no la de la ley sino la del Espíritu y el corazón, porque es desde dentro donde las personas ponemos en juego la fidelidad a Dios y la entrega a los demás.
* Jesús nos da la síntesis de sus palabras en el versículo 20: “si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos”. Jesús, libera de la opresión de la ley y de las tradiciones.
* Dios sigue trabajando en la Historia y el espíritu habla en ella. Dios no quiere una actitud de esclavos. La fe es una respuesta en el plano del amor. En la carta a los hebreos se nos dice: en muchas ocasiones y de diversas maneras Dios habló antiguamente por los profetas. Ahora, nos ha hablado “POR SU HIJO”. Jesús resume “y sobre todo ilumina, con sus palabras y vida” la verdadera ley está en el amor… a veces buscamos el cumplimiento de la ley por la seguridad que nos da. Hemos cumplido… tenemos méritos… podemos enseñar nuestra hoja de servicios…
Jesús se carga esta actitud de los que queremos reducir la vida a cumplimiento de preceptos.
La ley de Jesús como decimos es el amor: dar vida, respetar al otro, servir, querer, animar, compartir…
• Sería bueno que después de reflexionar este Evangelio nos hiciésemos alguna pregunta:
• ¿Vivimos agarrados a los preceptos? O ¿Estamos en el camino de la liberación del espíritu de la fe? El evangelio, Jesús, su camino, su vivir, es el mejor indicador. Y nos dice:
“No penséis que he venido a suprimir la ley, no, vengo a darle plenitud, no legalismos”
* El agua de la vida la recibimos de Dios, como una lluvia; pero llueve sobre nosotros para que nos hagamos manantial y brotemos agua viva de vida verdadera, así el Reino dará sus frutos.

* ORACIÓN
Jesús de Nazaret. Ayúdanos a vivir en la Verdad. A veces más que eso nos gusta aparentar.
Tú en cambio nos dices cual es lo importante de la ley:
Que sepamos construir la persona y la comunidad a tu estilo. No reunirnos por cumplir, sino para celebrar el encuentro contigo que nos enseñas a vivir con bondad, con amor gratuito, la generosidad.
Tú, sigues invitándonos a no tener miedo para seguir el camino del Evangelio que eres TÜ y con delicadeza y amor y estilo de vivir, comunicarlo a otros.
Ayúdanos a creer y confiar en la fuerza de tu Palabra y a dejarnos transformar desde dentro por la presencia de tu Espíritu en nosotros.
Que nuestro deseo sea construir el Reino que el Padre quiere construir, aquí y ahora, contigo, Jesús de Nazaret y con nosotros. AMÉN
*ZURIÑE

6º DOMINGO T.O., «MIRAR DESDE EL CORAZÓN», Enrique Matínez Lozano

Escrito por  Enrique Martínez Lozano

FE ADULTA

Mt 5, 17-37

El escriba que era Mateo se vio atrapado en un conflicto, al igual que la mayor parte de su comunidad: ¿cómo conciliar la novedad de Jesús con la fidelidad a la ley de Moisés?

Es ese dilema el que produce, en el evangelio, afirmaciones que suenan contradictorias (por más que los exegetas traten luego de armonizarlas): así, se dice que se ha de cumplir hasta la última tilde de la ley pero, al mismo tiempo, se habla de una «justicia» mayor que la de los letrados y fariseos; se afirma que Jesús no viene a abolir la ley, pero a continuación se formulan las famosas «antítesis» («se dijo…, pero yo os digo…»), que suponen una auténtica ruptura con la ley anterior.

En cierto modo, da la impresión de que las primeras comunidades judeocristianas –como la del propio Mateo- se vieron obligadas a mantener un equilibrio no siempre fácil entre quienes enfatizaban la novedad y quienes, por el contrario, buscaban salvar a toda costa la ortodoxia tradicional.

Con esta clave de lectura, resulta más fácil dar razón de las contradicciones del texto. Por otro lado, las dificultades surgidas en la vida cotidiana de la comunidad explicarían también esas referencias minuciosas acerca de los pleitos.

Con respecto a las conocidas antítesis, lo más llamativo, sin duda, es su radicalidad. Una radicalidad que apunta al corazón: no se trata solo de «no matar», «no adulterar» o «no jurar». Recurriendo a un estilo hiperbólico, tan del gusto oriental, Jesús apunta directamente a la necesidad de vivir en conexión constante con lo mejor de nosotros mismos, es decir, anclados en esa identidad profunda que compartimos con todo y con todos.

Solo desde ese «lugar» –con esfuerzo, pero sin ningún tipo de voluntarismo- es posible «ver» de tal manera que lo que brote de nosotros lleve el sello del amor, hasta en lo más pequeño.

Esa forma de «ver» y de vivir está por encima del culto. Por ello, el texto insiste en priorizar la reconciliación por encima de la ofrenda del altar.

Cuando uno se asoma por determinados portales de Internet que se dicen cristianos y lee los insultos groseros con los que se descalifica a quien manifiesta una opinión diferente, le duele constatar lo lejos que estamos aún de las palabras del Maestro, lo lejos que estamos aún de «ver».

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

6. IGANDEA URTEAN ZEHAR, «EZ GEURE ARTEKO GERLARI-NO A LA GUERRA ENTRE NOSOTROS»

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Mateo 5, 17-37

ECLESALIA, 12/02/14.- Juduak harro mintzo ohi ziren Moisesen Legeaz. Tradizioaren arabera, Jainkoak berak eman zion Lege hori bere herriari. Harengandik hartu zuten gauzarik onena zen. Lege horretan dator egiazko Jainko bakarraren gogoa. Hor aurkitzen ahal dute behar duten guztia, Jainkoari leial izateko.

Jesusentzat ere garrantzizkoa da Legea, baina ez da jada erdigune. Beste esperientzia bat bizi eta komunikatu du Jesusek: gainean da Jainkoaren erreinua; gure artean bidea nola urratuko dabil Aita, mundua gizakoiago bihurtzeko. Ez dugu aski Moisesen Legea betetzea. Aitari geure barrua ireki beharra dugu eta harekin lan egin beharra, bizitza zuzenago eta anai-arreba artekoago egiten.

Horregatik, Jesusen arabera, ez da aski «Ez hil» dioen legea betetzea. Beharrezkoa da, gainera, geure bizitzatik erauztea oldarkortasuna edo agresibitatea, gainerakoek gutxiestea, irainak edo mendekua. Inork hil ez duen hark, bete du legea, bai; baina bere burua indarkeriatik liberatzen ez badu, ez du artean Jainkoa errege bere bihotzean, alegia gurekin batean bizitza gizakoiago bat eraiki nahi duen Jainkoa.

Behatzaile batzuen arabera, zabalduz doa hizkuntza bat, gaur egungo gizartean oldarkortasuna handitzen doala islatzen duen bat. Gero eta sarriago dira irainak, umilarazteko, gutxiesteko, zauritzeko. Ukapenak, erresuminak, gorrotoak edo mendekuak eragindako hitzak.

Bestalde, solasaldiak sarritan bihurtzen dira hitz zuzengaberen sare, han eta hemen gaitzespena eta errezeloa ereinez. Maitasunik eta errespeturik gabe esandako hitzak dira, elkar bizitza pozoitzen eta kalte egiten dutenak. Kasik beti haserreak, kaxkarkeriak edo zitalkeriak eraginda.

Ez da gertatzen hau guztia gizarteko bizikidetzan bakarrik. Arazo larria da gaur egungo Elizan ere. Frantzisko aita santua sufritzen ari da «kristau batzuk beste kristau batzuen kontra gerlan» ikustean: zatiketa, gatazka eta aurkaritza biziz. Ebanjelioaren hain kontrakoa da egoera hori, non premiazko dei hau egin beharra sentitu baitu: «Ez geure arteko gerlari».

Hona nola mintzo den Aita Santua: «Min dut egiaztatzean kristau-elkarte batzuetan, baita pertsona sagaratuen artean ere, baimentzen ditugula askotariko eratan gorrotoa, kalumnia, izena belztea, mendekua, zeloa, norberaren ideiak ezarri nahia edozein gauzaren truke, eta, are gehiago, pertsekuzioa bera, sorgin-ehiza ankerra dirudiena. Nor ebanjeliza genezake portaera horrekin?» Honelako Eliza baten alde lan egin nahi du: «guztiak harriarazten dituena, elkar nola zaintzen duzuen, elkarri nola hats ematen diozuen, elkarrentzat nolako bidelagun zareten ikustean».

6 Tiempo ordinario (A) Mateo 5, 17-37
NO A LA GUERRA ENTRE NOSOTROS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 12/02/14.- Los judíos hablaban con orgullo de la Ley de Moisés. Según la tradición, Dios mismo la había regalado a su pueblo. Era lo mejor que habían recibido de él. En esa Ley se encierra la voluntad del único Dios verdadero. Ahí pueden encontrar todo lo que necesitan para ser fieles a Dios.

También para Jesús la Ley es importante, pero ya no ocupa el lugar central. Él vive y comunica otra experiencia: está llegando el reino de Dios; el Padre está buscando abrirse camino entre nosotros para hacer un mundo más humano. No basta quedarnos con cumplir la Ley de Moisés. Es necesario abrirnos al Padre y colaborar con él en hacer una vida más justa y fraterna.

Por eso, según Jesús, no basta cumplir la ley que ordena “No matarás”. Es necesario, además, arrancar de nuestra vida la agresividad, el desprecio al otro, los insultos o las venganzas. Aquel que no mata, cumple la ley, pero si no se libera de la violencia, en su corazón no reina todavía ese Dios que busca construir con nosotros una vida más humana.

Según algunos observadores, se está extendiendo en la sociedad actual un lenguaje que refleja el crecimiento de la agresividad. Cada vez son más frecuentes los insultos ofensivos proferidos solo para humillar, despreciar y herir. Palabras nacidas del rechazo, el resentimiento, el odio o la venganza.

Por otra parte, las conversaciones están a menudo tejidas de palabras injustas que reparten condenas y siembran sospechas. Palabras dichas sin amor y sin respeto, que envenenan la convivencia y hacen daño. Palabras nacidas casi siempre de la irritación, la mezquindad o la bajeza.

No es este un hecho que se da solo en la convivencia social. Es también un grave problema en la Iglesia actual. El Papa Francisco sufre al ver divisiones, conflictos y enfrentamientos de “cristianos en guerra contra otros cristianos”. Es un estado de cosas tan contrario al Evangelio que ha sentido la necesidad de dirigirnos una llamada urgente: “No a la guerra entre nosotros”.

Así habla el Papa: “Me duele comprobar cómo en algunas comunidades cristianas, y aún entre personas consagradas, consentimos diversas formas de odios, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, deseos de imponer las propias ideas a costa de cualquier cosa, y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos?”. El Papa quiere trabajar por una Iglesia en la que “todos puedan admirar cómo os cuidáis unos a otros, cómo os dais aliento mutuamente y cómo os acompañáis”.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

* ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt.5.13-16)

• DOMINGO V. T.O.-A- FEBRERO 9 de 2014

* Mateo parece que recoge aquí unas palabras de Jesús con la imagen de la sal y de la luz, para dar ánimo a sus discípulos, en aquel entonces perseguidos.
Dice Jesús: “Vosotros sois la sal de la tierra;… vosotros sois, la luz del mundo… Brille también vuestra luz delante de las personas… que vean el bien que hacéis”… Es como si Jesús nos estuviera diciendo: haced visible en vuestra vida la fuerza transformadora del evangelio; mostrad que el Reino de Dios está ya presente.
* Tenemos en cuenta que la sal cumple dos fundamentos básicos: a) como condimento, sazona los alimentos y da sabor; y actúa también como conservante, preserva de la corrupción.
* Nosotros entendemos la acción de la sal por el sabor que da. El Evangelio puede poner en la vida un sabor y una “gracia” nueva. La sal es como un producto humilde que se diluye en los alimentos.
“Vosotros sois la sal”, es decir personas que impregnan la vida de sabor pero sin que pueda separarse, de la masa de las personas, esparciendo y contagiando el evangelio.
“vosotros sois la luz”. Como en la imagen de la sal, se trata de una luz sencilla que señala y orienta sin deslumbrar. Eso si, supone una invitación expresa a ser luz. No somos cristianos para andar escondidos sino para expresarlo; no somos cristianos para vivir aislados sino para meternos en medio de la masa y dar sabor. Con estas imágenes, Jesús nos hace una llamada a ser testigos, a ofrecer un testimonio personal y comunitario. Si eres luz, debes mostrarla, pasarla a otros, no meterla bajo una campana sino donde ilumine y rompa la oscuridad. El mundo valora más al testigo que al orador, (aunque en ocasiones sea necesario hablar, comunicar, iluminar con palabras que den sabor).
* Sólo los cristianos, que se han dejado transformar por el espíritu de las Bienaventuranzas, serán luz del mundo y sal de la tierra. Así, seguiremos a Jesús, que pasó por el mundo haciendo el bien, sanando, liberando, dando de comer…
* Quizás una de nuestras primeras tareas sea la de volver a “salar” nuestra fe con la “luz del evangelio”, la oración y el clima de la comunidad fraterna. Necesitamos redescubrir que la fe es sal que se puede saborear y nos puede hacer vivir de una manera nueva todo.
* Y en este día, también celebramos la CAMPAÑA CONTRA EL HAMBRE. MANOS UNIDAS, con el lema: “UN MUNDO NUEVO PROYECTO COMÚN”. El Evangelio nos dice que tenemos que ser “sal” para dar sabor, pero ¿Cómo dar sabor si no hay plato con comida para salar?… Primero, tendremos que llenar los platos para que luego los puedan saborear. Y Jesús nos dice: Vosotros sois la sal de la tierra… Sin duda, nos hace falta, buenos sacos de sal del COMPARTIR.
Así surgirá “UN MUNDO NUEVO, QUE ES PROYECTO COMÚN.

* ORACIÓN

Señor has puesto tu mirada sobre nosotros, has puesto tu confianza y tu esperanza y cuentas con nosotros. Nos has llamado para ser “sal y luz del mundo”. Ayúdanos a ser personas de tus Bienaventuranzas, de manera que con palabras y obras hagamos un mundo nuevo donde brille la luz y la sal del Evangelio. “SAL” es decir dar sabor, comunicar, transmitir, contagiar a otros aquello que uno vive. LUZ. Llamados a ser una pequeña luz en medio de este mundo desorientado. Que sepamos responder a esta llamada de vivir de forma sencilla para denunciar el consumismo y la injusticia en la distribución de riquezas que crean tanta hambre y sufrimiento.
¿Cómo vamos a salar, a dar sabor, si en muchos hogares, en muchos países los platos están vacíos de comida y de toda necesidad vital?
Ayúdanos, Señor a que seamos, manos unidas en oración y en el don.
Manos unidas a Ti, siendo solidarias, compartiendo el pan
Manos unidas capaces de trabajar por un mundo nuevo.
Manos abiertas sin fronteras.
Manos generosas que lleguen, allí donde hay necesidad.
Manos unidas a las manos de los pobres.
Manos del Evangelio, sembradoras de Vida, de Luz, de Esperanza y de Paz. AMÉN
* ZURIÑE

5º DOMINGO T.O., «LAS OBRAS DEMOSTRARÁN LO SALADOS QUE SOMOS», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
Fe Adulta

Mt 5, 13-16

El texto que acabamos de escuchar es continuación de las bienaventuranzas, asignado para el domingo pasado. Estamos en el principio del primer discurso de Jesús en el evangelio de Mateo. Es por tanto un texto al que se le quiere dar su importancia. Se trata de dos comparaciones aparentemente sin importancia, pero que tienen un mensaje de extraordinario valor para la vida real del cristiano.

Las parábolas no necesitan explicación ni comentario. Se explican por sí mismas. Exigen, eso sí, una respuesta personal y vital al interrogante que plantean. Si me dejo interpelar por ellas, descubriré una nueva dimensión de la existencia a la que soy invitado. Puede que las de hoy necesiten aclaración de algunos conceptos que se nos pueden escapar, pero la esencia del mensaje sigue llegando a nosotros con toda nitidez.

Las parábolas me colocan ante una alternativa: o seguir como estaba en mi modo de apreciar la realidad, o aceptar esa nueva manera de afrontar la vida que me sugieren. Si pretendo entender la parábola de una forma racional, no me servirá de nada. Las parábolas nos trasmiten la frescura de la enseñanza de Jesús. Las parábolas nos proponen datos simples y cotidianos pero es para llevarnos más allá de lo ordinario. Haber convertido el evangelio en dogmas, nos ha alejado del verdadero mensaje de Jesús.

Aunque la sal y la luz no tienen nada en común, hay un aspecto en el que coinciden. Ninguna de las dos es provechosa por sí misma. La sal sola no sirve de nada para la salud, solo es útil cuando acompaña a los alimentos. La luz no se puede ver, es absolutamente oscura hasta que tropieza con un objeto. ¡Qué interesante! Resulta que cada uno de nosotros separados de los demás, no somos absolutamente nada. Mi existencia solo tendrá sentido en la medida que pase a formar parte de los demás.

La sal es uno de los minerales más simples, pero también más imprescindibles para nuestra alimentación. Sus propiedades son principalmente dos: da sabor a las comidas y conserva los alimentos. Partiendo de estas cualidades físicas, tenemos que descubrir el significado espiritual. Cuando se nos exige que seamos sal, se nos está pidiendo que ayudemos a los demás a evitar la corrupción y que les comuniquemos sabor humano.

La sal actúa desde el anonimato. Si un alimento tiene la cantidad precisa, pasa desapercibida, nadie se acuerda de la sal. Cuando a un alimento le falta o tiene demasiada, entonces nos acordamos de ella. No se puede comer directamente. Si no hay comida, la sal es simplemente veneno. Lo que importa no es la sal, sino la comida sazonada. La sal no se puede salar a sí misma. Pero es imprescindible para los demás.

Jesús dice que «sois la sal, la luz». El artículo determinado nos advierte que no hay otra sal, que no hay otra luz. Todos tienen derecho a esperar algo de nosotros. El mundo de los cristianos no es un mundo aparte. La salvación que propone Jesús es la salvación para todos. La única historia, el único mundo tiene que quedar sazonado e iluminado por la vida de los que siguen a Jesús. Pero cuidado, cuando la comida tiene exceso de sal se hace intragable. La dosis tiene que estar bien calculada.

No podemos olvidar un aspecto importante en las parábolas. La sal, para salar, tiene que deshacerse, disolverse, dejar de ser lo que era. La lámpara o la vela produce luz, pero el aceite o la cera se consumen. Todos estaríamos dispuestos a salar o a dar luz, si con ello se potenciara nuestro «yo». Es más, muchas veces obramos pensando en el beneficio que puede reportarnos el tratar a los demás con humanidad. Las obras de misericordia, que después te van a pagar con creces en el más allá, son exactamente lo contrario de lo que nos dice el evangelio.

Los cristianos hemos contribuido más a quitar sabor a la vida que a dárselo; a mantener la oscuridad que a iluminar. No nos hemos presentado como los que saben sacar jugo a la vida y ayudar a los demás a sacárselo. Nuestro anuncio ha sido muy triste noticia para los demás.

«Pero si la sal se desvirtúa, ¿con qué se salará? No sirve más que para tirarla y que la pise la gente»: esta frase no es fácil de entender para nosotros hoy. La sal no puede volverse sosa. Pero parece ser que la sal se utilizaba como material refractario en los hornos de cocer el pan. Colocaban dentro del horno placas de sal para conservar el calor. Pero esas placas con el uso perdían su virtualidad y tenían que ser reemplazadas. Los restos de las placas retiradas se tiraban a los caminos para compactar la tierra.

El tema de la luz es muy frecuente en el AT. Partiendo de un dato experimental se descubre su importancia para el desarrollo de la vida. No sólo porque la luz es imprescindible para la vida, sino porque el ser humano no podría desenvolverse en la oscuridad. De ahí que la luz se haya convertido en el símbolo de la misma vida y todo lo que la rodea. Así como la oscuridad se ha convertido en el símbolo de la muerte.

Cuando se nos pide que seamos luz del mundo, se nos está exigiendo algo decisivo para la vida espiritual propia y de los demás. La luz brota siempre de una fuente incandescente. Si no ardes no podrás emitir luz. Pero si estás ardiendo, no podrás dejar de emitir luz. Solo si vivo a tope, puedo ayudar a los demás a desarrollar su propia vida. Ser luz, significa poner todo nuestro bagaje espiritual al servicio de los demás.

Pero, como en el caso de la sal, debemos de tener cuidado de iluminar, no deslumbrar. La luz que aportamos debe estar al servicio del otro, es decir, pensando en el bien del otro y no en mi vanagloria. Si alguien sale de la oscuridad, debemos dosificar la luz para no dañar sus ojos. Los cristianos somos mucho más aficionados a deslumbrar que a iluminar. Cegamos a la gente con excesivas trascendencias y hacemos inútil el mensaje de Jesús para iluminar la vida real de cada día.

No sé si hemos caído en la cuenta de que no se nos pide salar o iluminar, sino ser sal, ser luz. El matiz tiene su importancia. La tarea fundamental de cada uno está dentro de él mismo, no fuera. La preocupación de cada uno debe ser alcanzar la plenitud humana. Si eres sal, todo lo que toques quedará sazonado. Si eres luz, todo quedará iluminado a tu alrededor. Nos creemos luz y sal, pero sin darnos cuenta de que hemos perdido toda capacidad de salar e iluminar, porque somos sal sosa y luz extinguida.

En el último párrafo de la lectura de hoy hay una enseñanza esclarecedora. ¿Cómo debemos ser sal y luz? «Para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre». La única manera eficaz para trasmitir el mensaje son las obras. Una actitud verdaderamente evangélica se transformará inevitablemente en obras. Evangelizar no es proponer una doctrina muy elaborada y convincente. No es obligar a los demás a aceptar nuestra propia ideología o manera de entender la realidad.

Tampoco las obras que son fruto solo de una programación externa, ayudan a los demás a encontrar su propio camino. Solo las obras que son reflejo de una actitud vital auténtica, son cauce de iluminación para los demás. Lo que hay en mi interior, solo puede llegar a los demás a través de las obras. Yo mismo me conoceré solo a través de las obras. Pero también aquí podemos caer en la trampa si son una programación. En la vida religiosa, más que en ningún otro ámbito, es imprescindible la autenticidad.

Meditación-contemplación

Puedo desplegar mi capacidad de sazonar

o puedo seguir toda mi vida siendo insípido.

Puedo vivir encendido y dar calor y luz

o puedo estar apagado y llevar frío y oscuridad a todas partes.

……………………

Soy sal para todos los que me rodean

en la medida que hago participar a otros de mi plenitud humana.

Soy luz en la medida que vivo en mi verdadero ser

y muestro a otros el camino que les puede llevar a ser.

……………………..

No intentes sazonar antes de convertirte en sal,

solo conseguirás comunicar tu insustancialidad.

No intentes dar luz, antes de arder.

Solo conseguirás atormentarte.

………………..

Fray Marcos

 

5. IGANDEA URTEAN ZEHAR, IRTEN PERIFERIARA-SALIR A LA PERIFERIA, José A. Pagola

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Mateo 5, 13-16

ECLESALIA, 05/02/14 .- Bi irudi ausart eta harrigarriz eman du aditzera Jesusek zer iritzi duen bere jarraitzaileez eta zer espero duen haiengandik. Ez dute bizi behar, kaskoan beti beren onura, beren fama edo beren boterea dutela. Nahiz eta talde koxkor bat diren Erromaren Inperio tzarraren erdian, lurrak beharrezko duen «gatz» izan behar dute eta munduari falta zaion «argi».

«Lurraren gatz zarete zuek». Galileako jende xumeak berez atzeman du Jesusen hizkuntza. Mundu guztiak daki gatza, batez ere, janari gustua emateko dela eta janaria usteltzetik gordetzeko. Modu berean, Jesusen ikasleek jendeari bizitza ahogozatzera eragin behar diote, usteltzen utzi gabe.

«Munduaren argi zarete zuek». Eguzkiaren argirik gabe, mundua ilunpean gelditzen da, eta ezin izaten dugu norabidetu eta bizitzaz gozatu, ilunpean. Alabaina, Jesusen ikasleek eskain dezakete behar dugun argia, norabidetzeko, bizitzaren azken zentzuan sakontzeko eta esperantzaz bide egiteko.

Bi metafora horiek bat datoz garrantzizko puntu batean. Gatza, ontzi batean aparte baldin badago, ez da ezertarako on. Elikagaien artean jarri eta janariarekin nahasten denean bakarrik ematen ahal dio gustua jaten dugunari. Gauza bera gertatzen da argiarekin ere. Itxian eta ezkutuan badago, ezin argitzen ahal du inor. Ilunpean direnekin dagoenean bakarrik argitzen eta norabidetzen ahal du. Mundutik aparte legokeen Eliza bat ezin izaten ahal litzateke, ez gatz, ez argi.

Frantzisko aita santuak ikusten du gaur egungo Eliza bere baitan itxirik dagoela, beldurrak sorgorturik, eta urrunegi arazo eta sufrimenduetatik, bizitza modernoari gustua eman ahal izateko eta Ebanjelioaren zinezko argia eskaini ahal izateko. Bat-batekoa izan du bere erreakzioa Aita Santuak: «Periferiara irten beharrean gara».

Behin eta berriz dio: «Nahiago dut kalera irteteagatik elbarria, zauritua eta zikindua den Eliza bat, itxia eta bere segurtasunari atxikitzearen aitzakiaz eta eroso bizi nahi izateagatik gaixo den Eliza bat baino. Ez dut gogoko erdigune izateaz arduratzen den eta, ondorioz, obsesio- eta prozedura-sare batean harrapatua gertatzen den Eliza bat».

Kristau guztiei doakie Frantziskoren deia. «Ezin geldi gintezke lasai geure elizen barnean, itxarote zurrunean». «Bestearen aurpegiarekin topo egitearen arriskua bizitzera gonbidatzen gaitu Ebanjelioak beti». Berak «topo egitearen kultura» deitzen duen hori sarrarazi nahi du Elizan Aita Santuak. Konbentziturik dago «Elizak gaur egun gaitasun hau behar duela: zauriak sendatzeko eta bihotzei berotasuna emateko gaitasuna».

 

5 Tiempo ordinario (A) SALIR A LAS PERIFERIAS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 05/02/14.- Jesús da a conocer con dos imágenes audaces y sorprendentes lo que piensa y espera de sus seguidores. No han de vivir pensando siempre en sus propios intereses, su prestigio o su poder. Aunque son un grupo pequeño en medio del vasto Imperio de Roma, han de ser la “sal” que necesita la tierra y la “luz” que le hace falta al mundo.

“Vosotros sois la sal de la tierra”. Las gentes sencillas de Galilea captan espontáneamente el lenguaje de Jesús. Todo el mundo sabe que la sal sirve, sobre todo, para dar sabor a la comida y para preservar los alimentos de la corrupción. Del mismo modo, los discípulos de Jesús han de contribuir a que las gentes saboreen la vida sin caer en la corrupción.

“Vosotros sois la luz del mundo”. Sin la luz del sol, el mundo se queda a oscuras y no podemos orientarnos ni disfrutar de la vida en medio de las tinieblas. Los discípulos de Jesús pueden aportar la luz que necesitamos para orientarnos, ahondar en el sentido último de la existencia y caminar con esperanza.

Las dos metáforas coinciden en algo muy importante. Si permanece aislada en un recipiente, la sal no sirve para nada. Solo cuando entra en contacto con los alimentos y se disuelve con la comida, puede dar sabor a lo que comemos. Lo mismo sucede con la luz. Si permanece encerrada y oculta, no puede alumbrar a nadie. Solo cuando está en medio de las tinieblas puede iluminar y orientar. Una Iglesia aislada del mundo no puede ser ni sal ni luz.

El Papa Francisco ha visto que la Iglesia vive hoy encerrada en sí misma, paralizada por los miedos, y demasiado alejada de los problemas y sufrimientos como para dar sabor a la vida moderna y para ofrecerle la luz genuina del Evangelio. Su reacción ha sido inmediata: “Hemos de salir hacia las periferias”.

El Papa insiste una y otra vez: “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrase a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termina clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos”.

La llamada de Francisco está dirigida a todos los cristianos: “No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos”. “El Evangelio nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro”. El Papa quiere introducir en la Iglesia lo que él llama “la cultura del encuentro”. Está convencido de que “lo que necesita hoy la iglesia es capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones”.

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO:(Lc.2.22-40)

• DOMINGO 4º. T.O.-A- FEBRERO 2 de 2014
• PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO

* Esta fiesta cierra el ciclo de Navidad, exactamente a los 40 días. A mediados del siglo V se celebraba ya con el nombre de “la fiesta de las luces” reúne varios nombres: Presentación de Jesús en el templo y Purificación de María.
Aunque es de carácter Cristológico, en ella se conmemora un acontecimiento muy importante en la vida de María: su purificación y la presentación de su Hijo al sacerdote en el templo. Es esta una fiesta de “la Luz”
Además se la conoce como “la candelaria”, se llama así, porque es costumbre de bendecir las candelas que se van a necesitar durante el año. Su sentido: que nunca falte en las casas la luz tanto física como espiritualmente. (Actualmente no se celebra este acto como antes).
* María (sin tener necesidad de ello) acude humildemente a cumplir la ley como cualquier otra mujer. Y María presenta con sur virginales brazos al mismo Hijo de Dios…
Además, hace la ofrenda de los pobres, dos tórtolas, y cuando la Sagrada Familia estaban dispuestos para marchar, se realizó el prodigio del ENCUENTRO con Simeón y luego con Ana.
* (Podemos descubrir, como la mujer, está muy presente, en los planes de Dios desde el antiguo Testamento. Y el valor de la familia donde las raíces cristianas arraigan.)
San Lucas nos cuenta con detalles aquel encuentro: Simeón, con el Niño en brazos proclama
“Ahora, Señor, ya puedes dejar irse en paz a tu siervo, porque han visto mis ojos al Salvador… al que has presentado ante todos los pueblos: LUZ PARA ALUMBRAR A LAS NACIONES y gloria de tu pueblo Israel
Y le dijo a la Madre “Mira, que este Niño está puesto para caída y levantamiento para muchos…
Y a Ti, una espada te traspasará el alma.”
* Ana, acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del Niño a todos lo mismo que Simeón… “Ahora”, hoy, también nosotros, podemos ver al Salvador y llevar su LUZ, hablar de El. Tenemos motivos para alabar y dar gracias. Pero a veces, no lo hacemos porque no nos dejamos guiar por el Espíritu; o no sabemos descubrir, en los signos normales y cotidianos, la presencia liberadora de Dios, o porque ya no esperamos la liberación. La fuerza, el impulso del Espíritu de Dios de Jesús la llevamos dentro, desde el bautismo. El mismo nos dice: “Yo soy la Luz del mundo el que me sigue no anda en tinieblas”. Simeón se dejó guiar por su Fuerza, por su Luz. (Tres veces en este corto Evangelio, nos habla Lucas, del Espíritu que impulsa, ilumina)
Por eso con la Luz, del Espíritu de Dios en nosotros
ORAMOS:
* (Primero es bueno reconstruir en el silencio la escena, tener poca luz en el lugar de oración).
* María con el Niño y José, llegan al templo…
Van a cumplir la ley, como toda mujer… Encuentro con Simeón…. Con Ana… Las otras madres…
Encendemos una lamparita… Llega la Luz… Encendemos todo…
Dejamos que el Espíritu de Jesús nos hable… (Música…)
Te adoramos, te damos gracias Padre Santo en este día en que tu Hijo Jesús fue llevado por María y José al templo para se presentado y proclamado como LUZ DE TODAS LAS NACIONES, por eso somos guiados por tu LUZ. Que esta LUZ nos penetre y transforme (Música…silencio)
Que tu Espíritu nos abra la mirada interior de nuestro corazón para que te sepamos reconocer como te reconocieron Ana y Simeón.
Que el Espíritu Santo nos haga comprender que la Luz que hemos visto y recibido debemos comunicarla y hacer posible que ilumine a otras personas. De nuestra fidelidad y entrega depende que tu LUZ llegue a todos los rincones del mundo, empezando por los cercanos, familia, amigos, compañeros de trabajo, grupos, comunidades y más…
Que María, Madre de Jesús y nuestra, mujer que creyó en la Palabra de Dios y que se dejó orientar por su Luz, nos ayude en nuestro caminar. Ella que nos trajo al Mesías, Salvador y Luz. AMÉN
***
*SEGUIMOS ORANDO CON UNA REFLEXIÓN DE LAS BIENAVENTURANZAS

* Dichosos vosotros, que apostáis por lo invisible y lo poético, porque veréis más allá de todo.
* Dichosos vosotros que tendéis puentes de encuentro y abrís túneles de comunicación, porque facilitáis los encuentros y abrazos.
*Dichosos vosotros, que escucháis y esperáis en silencio, porque la impaciencia puede malograr vuestros planes.
* Dichosos cuando arrimáis el hombro y sois solidarios, porque se puede contar con vosotros.
* Dichosos vosotros, cuando lloráis de pena o de alegría porque todavía tenéis remedio.
* Dichosos vosotros si dais la mano y con ella os dais vosotros mismos.
* Dichosos si anteponéis el bien común a vuestros intereses particulares.
* Dichosos los limpios de corazón porque Dios está con ellos. AMÉN .
ZURIÑE

«EL SALVADOR»… ¿QUÉ ES SALVARSE?, Enrique Martínez Lozano

Escrito por  Enrique Martínez Lozano
FE ADULTA

Lc 2, 22-40

La purificación de la madre y la presentación del niño constituían los dos momentos del rito que estipulaba la ley mosaica –y otras similares, en otras tantas culturas-, justo cuarenta días después del parto. Tras ese tiempo –la «cuarentena»-, la mujer salía por primera vez de casa, tras haber dado a luz.

Sabemos que las culturas antiguas eran propensas a regular minuciosamente todo lo relacionado con la vida y la sexualidad: se trataba de dos dimensiones básicas, ante las que el ser humano se sentía sobrecogido. No es extraño que lo relacionado con ellas fuera campo propicio para la legislación que establecía tabúes y, en una cultura machista o patriarcal, declarara «impura» a la mujer cuando vivía algo relacionado con el sexo y el origen de la vida.

Esta práctica, legislada en la ley judía, se halla en la base del establecimiento, precisamente el día 2 de febrero –una vez que se había convenido en fechar el nacimiento el día 25 de diciembre: «Dies Natalis Solis»– de esta doble fiesta en la Iglesia católica: la purificación de María y la presentación de Jesús.

Y, como lectura adecuada para la misma, se toma este texto correspondiente al «evangelio de la infancia», de Lucas. Si todo el relato evangélico –aun sin negar un fondo histórico, nada fácil de determinar en cada caso- es catequesis, los relatos de la infancia no tienen otra finalidad que la de presentar –en clave teológica- lo que será Jesús para la comunidad de sus seguidores.

Nos hallamos, pues, en la perspectiva de Lucas, en pura teología. Desde el inicio de su escrito, el autor quiere decirnos quién es Jesús. Y para ello se sirve de la figura de dos ancianos venerables, caracterizados por su ardiente espera de la liberación del pueblo.

De ese modo, Lucas pone en labios de Simeón la palabra que, según su propia comunidad, define la identidad de Jesús: es el Salvador. No es casual: el llamado «tercer evangelio» será el que se refiera a Jesús con ese término, poniendo especial énfasis en mostrar su dimensión compasiva o misericordiosa, en particular con respecto a los pobres, los necesitados y los considerados «pecadores» por parte de la religión oficial.

«Salvación», sin embargo, es una de tantas palabras gastadas y, en cierto sentido, pervertidas por el uso excesivo e inadecuado. Los tonos mítico-heterónomo, espiritualista, individualista, perfeccionista-culpabilizador, moralista-rigorista…, con los que ha solido venir revestida, la han sacado definitivamente de nuestro vocabulario cotidiano.

Si, como sucede también con otras palabras igualmente gastadas, tuviéramos que encontrar otra que evocara su contenido, quizás podría servirnos el término «comprensión» (o incluso «consciencia»).

Porque la «salvación» no es «algo» añadido a lo que somos; ni algo que hayamos de buscar «fuera» o en el futuro. Si todo es aquí y ahora, si únicamente existe el Presente y Presencia es nuestra verdadera identidad, la «salvación» (de la ignorancia, de la confusión, del sufrimiento y de la muerte) no puede consistir en otra cosa que en reconocerlo, es decir, en comprender y vivir lo que somos.

En este sentido, es claro que nos «salvamos» en la medida en que accedemos a nuestra verdadera identidad. Y esta no puede ser objeto de una «creencia» –no se halla al alcance de la mente-, sino de una experiencia: únicamente podemos conocer quiénes somos precisamente cuando lo somos.

Desde esta clave, Jesús no «viene a salvarnos» de un supuesto pecado original que nos habría hecho perder, por generaciones, la amistad de Dios. Nos salva porque reconocemos en él a alguien que ha «comprendido», que ha «visto» el Secreto último de lo Real y se ha vivido en coherencia con ello. Jesús nos salva porque nos hace de «espejo» de lo que somos todos (Enrique MARTÍNEZ, ¿Qué Dios y qué salvación? Claves para comprender el cambio religioso, Desclée De Brouwer).

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

JAUNAREN AURKEZPENA, «FE SENCILLA-FEDE XUMEA, José A. Pagola

FEDE XUMEA

Jaunaren Aurkezpena Lk, 2, 22-4o

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, 29/01/14.- Jesusen jaiotzaren kontakizuna txundigarria da. Lukasen arabera, harrera egiteko lekurik ez duen herri batean jaio da Jesus. Artzainek Betleem osoan ibili behar izan dute haren bila, harik eta bazter batean aurkitu duten arte, ganadu-aska batean etzana, gurasoak beste lekukorik gabe.

Itxuraz, Lukasek bigarren kontakizun bat eraiki beharra sentitu du, haurra anonimatutik atera eta jendaurrean aurkezteko. Eta zein leku egokiagorik Jerusalemgo Tenplua baino, Jesus handikiro onartu izateko, Jainkoak bere herriari bidaliko Mesias bezala?

Alabaina, berriro ere txundigarria izango da Lukasen kontakizuna. Gurasoak haurrarekin Tenplura hurbildu direnean, ez zaizkie bidera irten ez apaiz nagusiak, ez gainerako gidari erlijiosoak. Urte batzuen buruan, horiek salduko dute gurutzean josi dezaten. Jesusek ez du izan onarpenik bere buruaz seguru eta pobreen sufrimenduaz ahazturik den erlijio horretan.

Ez dira etorri harrera egitera lege-maisuak ere, beren «giza tradizioak» Tenpluaren aterpean predikatzen zituzten haiek. Urte batzuk geroago, uko egin diote Jesusi, larunbataren legea hausten duelako. Jesusek ez du ezagutu onarpenik bizitza era duinago eta sanoagoan bizitzeko laguntza ez diren irakaspen eta tradizio erlijiosoetan.

Jesus onartu eta Jainkoaren Bidalitzat aitortu dutenak, adin handiko bi lagun izan dira; fede xumea dute eta bihotza irekia; beren bizitza luzean Jainkoaren salbamenaren zein bizi izan dira. Ematen du, pertsonaia sinboliko ote diren iradokitzen dutela beraien izenek. Gizonezkoak Simeon du izena (hau da: «Jaunak entzun du»); emakumeak Ana du izena (hau da: «Erregalua»). Aldi guztietan eta herri guztietan, bere konfiantza Jainkoagan ezarririk bizi izan den fede xumeko hainbat eta hainbat jenderen ordezkari dira biak.

Biak dira Israel herriko ingurune sanokoak. «Yahveren Pobreen Taldekotzat» hartuak dira biak. Ezer ez duten jendea dira, soil-soilik Jainkoaganako beren fedea dute. Ez dute buruan, ez beren aberastasunik, ez beren ongizaterik. Hauxe espero dute soilik: beren herriak behar duen «kontsolamendua», belaunez belaun bila ari diren «askapena», lurreko herriek bizi duten ilunpea argituko duen «argia». Eta hona: beren esperantzak Jesusengan bete direla sentitu dute orain.

Behin betiko salbazioa Jainkoagandik espero duen fede xume hau gehiengoaren fedea da. Fede bat gutxi landua, kasik beti otoitz trakets eta zabartuan gauzatzen dena, adierazpen ez oso ortodoxotan formulatzen dena, batez ere larrialdi zailetan esnatzen dena. Fede bat, zeina ulertzeko eta onartzeko Jainkoak inolako arazorik ez duena.

FE SENCILLA

Presentación del Señor (A) Lucas 2, 22-40

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 29/01/14.- El relato del nacimiento de Jesús es desconcertante. Según Lucas, Jesús nace en un pueblo en el que no hay sitio para acogerlo. Los pastores lo han tenido que buscar por todo Belén hasta que lo han encontrado en un lugar apartado, recostado en un pesebre, sin más testigos que sus padres.

Al parecer, Lucas siente necesidad de construir un segundo relato en el que el niño sea rescatado del anonimato para ser presentado públicamente. ¿Qué lugar más apropiado que el Templo de Jerusalén para que Jesús sea acogido solemnemente como el Mesías enviado por Dios a su pueblo?

Pero, de nuevo, el relato de Lucas va a ser desconcertante. Cuando los padres se acercan al Templo con el niño, no salen a su encuentro los sumos sacerdotes ni los demás dirigentes religiosos. Dentro de unos años, ellos serán quienes lo entregarán para ser crucificado. Jesús no encuentra acogida en esa religión segura de sí misma y olvidada del sufrimiento de los pobres.

Tampoco vienen a recibirlo los maestros de la Ley que predican sus “tradiciones humanas” en los atrios de aquel Templo. Años más tarde, rechazarán a Jesús por curar enfermos rompiendo la ley del sábado. Jesús no encuentra acogida en doctrinas y tradiciones religiosas que no ayudan a vivir una vida más digna y más sana.

Quienes acogen a Jesús y lo reconocen como Enviado de Dios son dos ancianos de fe sencilla y corazón abierto que han vivido su larga vida esperando la salvación de Dios. Sus nombres parecen sugerir que son personajes simbólicos. El anciano se llama Simeón (“El Señor ha escuchado”), la anciana se llama Ana (“Regalo”). Ellos representan a tanta gente de fe sencilla que, en todos los pueblos de todas los tiempos, viven con su confianza puesta en Dios.

Los dos pertenecen a los ambientes más sanos de Israel. Son conocidos como el “Grupo de los Pobres de Yahvé”. Son gentes que no tienen nada, solo su fe en Dios. No piensan en su fortuna ni en su bienestar. Solo esperan de Dios la “consolación” que necesita su pueblo, la “liberación” que llevan buscando generación tras generación, la “luz” que ilumine las tinieblas en que viven los pueblos de la tierra. Ahora sienten que sus esperanzas se cumplen en Jesús.

Esta fe sencilla que espera de Dios la salvación definitiva es la fe de la mayoría. Una fe poco cultivada, que se concreta casi siempre en oraciones torpes y distraídas, que se formula en expresiones poco ortodoxas, que se despierta sobre todo en momentos difíciles de apuro. Una fe que Dios no tiene ningún problema en entender y acoger.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).