Urteko 33. Igandea – 33 Tiempo Ordinario, B (Markos 13,24-32), José A. Pagola

Urteko 33. Igandea – B (Markos 13,24-32)
Evangelio del 15/nov/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

KRISTAU KONBENTZIMENDUAK – CONVICCIONES CRISTIANAS

Banaka banaka hiltzen ari ziren Jesus ezagutu zuten ikasleak. Gelditzen zirenek hura ikusi gabe sinesten zuten haren baitan. Eukaristian ezin ikusizko moduan presente zegoela aitortzen zuten, baina noiz ikusiko zuten haren aurpegi bizi-bizi hura?, noiz beteko zen harekin betiko topo egiteko zuten gogo hura?

Jesusen hitza maitasunez eta fedez gogoratuz jarraitzen zuten. Horixe zuten beren janaria pertsekuzio-aldi latz haietan. Baina noiz egiaztatu behar zuten hitz haiek egiazkoak zirela? Ez ote ziren joango hitz haiek apurka-apurka ahantziz? Urteak joan urteak etorri, baina sekula ez zen iristen hain hertsiki irrikatzen zuten Azken Eguna; zer pentsatu handia ematen zien horrek.

Haien esperantza elikatu nahiz, hainbat konbentzimendu eskaini nahi ditu Markosek bere hitzaldi apokaliptikoan. Ez da hartu behar, ordea, hitzaldi hori letraren harira, baizik gaur hain arrotz gertatzen zaizkigun irudi eta sinbolo horietan datorren fedea aurkitzen ahalegindu behar dugu.

Lehenengo konbentzimendua: Gizadiaren historia zoragarri hau bere betera iritsiko da egun batean
Urteen segida adierazten duen «eguzkia» itzaliko da. Hilabeteen erritmoa markatzen duen «ilargiak» ez du gehiago distiratuko. Ez da izango gau-egun bikoterik, ez denborarik. Gainera, «zeruko izarrak eroriko dira», zeruaren eta lurraren arteko distantzia desegingo da, ez da orduz gero espaziorik izango. Oraingo bizitza hau ez da betiko. Egun batean behin betiko Bizia iritsiko da, espaziorik eta denborarik gabea. Jainkoaren Misterioan biziko gara.

Bigarren konbentzimendua: Jesus itzuliko da eta ikasleek ikusi ahal izango dute desiratzen duten haren aurpegia: «Gizonaren Semea etorri datorrela ikusiko dute»
Eguzkia, ilargia eta astroak amatatuko dira, baina mundua ez da argirik gabe geldituko. Jesus izango du betiko argi, gaur abusuaren, injustiziaren eta gezurraren hain esklabo den giza historian egia, zuzentasuna eta bakea ezartzen dituela.

Hirugarren konbentzimendua: Berekin ekarriko du Jesusek Jainkoaren salbamendua
Aitaren ahalmen handia eta salbatzailea berekin duela etorriko da. Ez da etorriko mehatxuzko itxuraz. Ebanjelariak ez du aipatzen hemen auzi- eta gaitzespen-konturik. «Bere hautatuak elkartzera» dator, haren salbazioa fedez espero dutenak biltzera.

Laugarren konbentzimendua: Jesusen hitzak «ez dira igaroko»
Ez dute galduko beren indar salbatzailea. Jesusen jarraitzaileen esperantza eta pobreen arnasa elikatzen jarraituko dute. Ez goaz ezerezera eta hutsera. Jainkoa dugu zain gu besarkatzeko.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

33 Tiempo Ordinario – B (Marcos 13,24-32)
Evangelio del 15/nov/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

CONVICCIONES CRISTIANAS

Poco a poco iban muriendo los discípulos que habían conocido a Jesús. Los que quedaban, creían en él sin haberlo visto. Celebraban su presencia invisible en las eucaristías, pero ¿cuándo verían su rostro lleno de vida? ¿Cuándo se cumpliría su deseo de encontrarse con él para siempre?

Seguían recordando con amor y con fe las palabras de Jesús. Eran su alimento en aquellos tiempos difíciles de persecución. Pero, ¿cuándo podrían comprobar la verdad que encerraban? ¿No se irían olvidando poco a poco? Pasaban los años y no llegaba el «Día Final» tan esperado, ¿qué podían pensar?

El discurso apocalíptico que encontramos en Marcos quiere ofrecer algunas convicciones que han de alimentar su esperanza. No lo hemos de entender en sentido literal, sino tratando de descubrir la fe contenida en esas imágenes y símbolos que hoy nos resultan tan extraños.

Primera convicción: La historia apasionante de la Humanidad llegará un día a su fin
El «sol» que señala la sucesión de los años se apagará. La «luna» que marca el ritmo de los meses ya no brillará. No habrá días y noches, no habrá tiempo. Además, «las estrellas caerán del cielo», la distancia entre el cielo y la tierra se borrará, ya no habrá espacio. Esta vida no es para siempre. Un día llegará la Vida definitiva, sin espacio ni tiempo. Viviremos en el Misterio de Dios.

Segunda convicción: Jesús volverá y sus seguidores podrán ver por fin su rostro deseado: «verán venir al Hijo del Hombre»
El sol, la luna y los astros se apagarán, pero el mundo no se quedará sin luz. Será Jesús quien lo iluminará para siempre poniendo verdad, justicia y paz en la historia humana tan esclava hoy de abusos, injusticias y mentiras.

Tercera convicción: Jesús traerá consigo la salvación de Dios
Llega con el poder grande y salvador del Padre. No se presenta con aspecto amenazador. El evangelista evita hablar aquí de juicios y condenas. Jesús viene a «reunir a sus elegidos», los que esperan con fe su salvación.

Cuarta convicción: Las palabras de Jesús «no pasarán»
No perderán su fuerza salvadora. Han de de seguir alimentando la esperanza de sus seguidores y el aliento de los pobres. No caminamos hacia la nada y el vacío. Nos espera el abrazo con Dios.

José Antonio Pagola

 

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc.12.38-44)

  • DOMINGO XXXII T.O. –B– NOVIEMBRE 8 DE 2015

*          El Dios de Jesús sabe ver el corazón, leer en lo profundo del ser humano. A Él no se le escapa nada, como no se le escapó a Jesús el “óbolo de la viuda”, muy pequeño, casi insignificante (sobre todo si se le compara con lo que echaban los ricos que “echaban” en cantidad), pero ha echado más que nadie porque era “todo lo que tenía para vivir”. También esta viuda se fió y lo dio todo, se vació a sí misma para llenarse de Dios. Ella no escucha el elogio de Jesús, se va. Los discípulos quedan asustados ante la reflexión de Jesús; por eso lo transmiten en el evangelio, que es Buena Noticia: Dios se hace presente de manera especial en Jesús y el Dios de Jesús está a favor de los pobres, de los últimos, de los pequeños.

*          Tampoco Jesús se reserva nada para sí; se desvive por los demás, se da todo entero a la causa del Reino, la causa de los pobres, y… eso le lleva a la muerte. Porque confió y se entregó de lleno a vivir con y para los demás, sobre todo para y con los últimos de su tiempo, los pobres, los pecadores, los marginados, los despreciados, los que se creían lejos de Dios, para esos:  RESUCITÓ  JESÚS

*          La ofrenda de la viuda es el auténtico “sacrificio”. “darse, vaciarse” a favor de los demás y así, “LLENARSE DE DIOS”.

Los cristianos  hoy, debemos aprender a… prescindir de lo superfluo. En estos tiempos de crisis, saber compartir: tiempo, vida, ingresos. Escucha, compañía…

*          Quizá tenemos que aprender, que para resucitar para vivir en plenitud,  hemos de darlo todo, por poco que sea, vaciarnos de nosotros mismos como hemos dicho, para dejarle a Dios ser DIOS EN NOSOTROS, y que todos los pobres, los hambrientos, los enfermos, los presos, los parados, los inmigrantes, todos, tengan vida en abundancia (Jn. 10, 10).

 

*ORACIÓN

Jesús de Nazaret, Dios nuestro, en cada uno de nosotros has puesto en nuestro interior, un tesoro. Cada uno somos una piedra viva que podemos entregarnos a los demás.

Ayúdanos a descubrir lo que tenemos que cambiar  y saber actuar.

Quizás a personas que necesitan ayuda en nuestras comunidades, o grupos.

Haznos comprender y vivir, que la mayor riqueza de la humanidad son las personas que se dedican generosamente a amar, a hacer el bien, a aliviar el sufrimiento de los demás, a compartir gratuitamente la vida y las cualidades personales.

Y haznos superar el miedo a ser generosos.

Jesús, hoy en su Evangelio, nos enseña a ser auténticos, con el ejemplo de una viuda que echa todo lo que tiene, no para quedar bien ante nadie, sino para hacer lo que le pide el corazón.

Nos podemos preguntar ante esta reflexión

¿Qué nos pide hoy Dios a cada uno de nosotros?

Que sepamos escuchar en nuestro interior, y responder como lo hizo la virgen María:

“HÁGASE EN MÍ, SEGÚN TU PALABRA”. AMÉN. ZURIÑE

 

«VIUDAS BUENAS Y TEÓLOGOS MALOS», José Luis Sicre

José Luis Sicre
FE ADULTA

Una viuda con mucha fe (1ª lectura)

Se trata de un relato muy sencillo, que recuerda a las leyendas sobre San Francisco de Asís (las “Florecillas”). Lo importante no es su valor histórico sino su mensaje. Destaco algunos detalles.

1. La pobreza de los protagonistas. En el mundo antiguo, de estructura patriarcal, las personas más marginadas eran las viudas y los huérfanos; la muerte del marido o del padre los condenaba en la mayoría de los casos a la miseria. En nuestro relato, esta situación se ve agravada por la sequía, hasta el punto de la mujer está segura de que ni ella ni su hijo podrán sobrevivir.

2. La fe y la obediencia de la mujer. Muchas veces, comentando este texto, se habla de su generosidad, ya que está dispuesta a dar al profeta lo poco que le queda. Pero lo que el autor del relato subraya es su fe en lo que ha dicho el Señor a propósito de la harina y el aceite, y su obediencia a lo que le manda Elías.

3. La categoría excepcional de Elías, al que Dios comunica su palabra y a través del cual realiza un gran milagro.

Teólogos presumidos y una viuda generosa (evangelio)

El relato tiene dos partes: la primera denuncia a los escribas; la segunda alaba a una viuda. Lo que las relaciona es el la actitud tan contraria de los protagonistas: mientras los escribas “devoran los bienes de las viudas”, la viuda echa en el arca “todo lo que tenía para vivir”.

¡Cuidado con los escribas!

Los escribas eran especialistas en cuestiones religiosas, dedicados desde niños al estudio de la Torá. Tenían gran autoridad y gozaban de enorme respeto entre los judíos. Pero Jesús no se fija en su ciencia, sino en su apariencia externa y sus pretensiones. La descripción que ofrece de ellos no puede ser más irónica, incluso cruel. Forma de vestir (amplios ropajes), presunción (les gustan las reverencias en la calle), vanidad (buscan los primeros puestos en la sinagoga y en los banquetes), codicia (devoran los bienes de las viudas), hipocresía (con pretexto de largos rezos). Todo esto es completamente contrario al estilo de vida de Jesús y a lo que él desea de sus discípulos. Por eso los amonesta severamente: «¡Cuidado con los escribas!».

No es preciso añadir que los discípulos le hicieron poco caso y terminaron vistiendo como los escribas, exigiendo reverencias y besos de anillos, ocupando primeros puestos, y devorando bienes de viudas, viudos y casados. Por desgracia, de este evangelio no se puede decir: «Cualquier parecido con la realidad actual es pura coincidencia», aunque debemos reconocer que la situación ha mejorado bastante.

Elogio de la viuda

En la 1ª lectura y en la segunda parte del evangelio tenemos personajes parecidos: una viuda y un profeta (Elías-Jesús). Pero la relación entre ellos se presenta de manera muy distinta. Basta fijarse en los siguientes detalles:

¿De qué hablan la viuda y el profeta? Elías y la viuda mantienen un diálogo, mientras que Jesús no dirige ni una palabra a la viuda. Cuando ve lo que ha hecho, no la llama para dialogar con ella, sino que llama a sus discípulos para darles una enseñanza.

¿Qué hace la viuda por el profeta? La viuda entrega todo lo que tiene a Elías y trabaja para él; la viuda del evangelio no hace nada por Jesús.

¿Qué hace el profeta por la viuda? Elías hace un gran milagro para resolver el problema económico de la viuda; Jesús no le da ni un céntimo.

La enseñanza silenciosa de la viuda

Los relatos anteriores de Marcos (que no se han leído en las misas del domingo) han ido presentando una serie de personas y grupos que se presentan ante Jesús para discutir con él las cuestiones más diversas: de dónde procede su autoridad, si hay pagar tributo al César, si hay resurrección de los muertos, cuál es el mandamiento principal, etc. Al final aparece esta viuda, que no se preocupa de cuestiones teóricas ni teológicas, ni siquiera se interesa por Jesús; sólo le preocupa saber que hay gente pobre a la que ella puede ayudar con lo poco que tiene.

La viuda es un símbolo magnífico de tantas personas de hoy día que no tienen relación con Jesús, pero que se preocupan por la gente necesitada e intentan ayudarlas, sin considerarse ni ser cristianos. Pero es importante advertir que la preocupación de la viuda no es de boquilla, entrega todo lo que tiene.

Jesús, que no llama a la viuda para dialogar con ella ni pedirle que pase a formar parte del grupo de sus discípulos, nos puede servir de ejemplo para la actitud que debemos adoptar ante esas personas. No hay que intentar convertirlas a toda costa.

En los tiempos que corren, de tanta necesidad para tanta gente, el evangelio de este domingo nos da mucho que pensar y que rezar.

José Luis Sicre

 

 

Urteko 32. igandea – 32 TIEMPO ORDINARIO B (Markos 12,38-44), José A. Pagola

Evangelio del 08/nov/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

KONTRASTEA – CONTRASTE

Erabatekoa da pasadizo bien arteko kontrastea. Tenpluko lege-maisuei buruz buru, kontuz ibiltzeko esan dio Jesusek jendeari. Sasikoa da horien erlijioa: beren osperako baliatzen dute eta jenderik ahulena ustiatzeko. Ez dira horiek miretsi beharrekoak, ez zaio jarraitu behar horien ikasbideari. Bigarren pasadizoan, berriz, emakume alargun pobrearen keinuari begira dago Jesus eta ikasleei dei egin die. Emakume honengandik ikas dezakete, bai, lege-maisuek sekula irakatsiko ez dieten zerbait: Jainkoarekiko guztizko fedea eta mugarik gabeko eskuzabaltasuna.

Zorrotza da lege-maisuen kontrako Jesusen kritika. Herria Jainkoagana bideratu ordez, beren ospearen bila dabiltza, jendearen atentzioa deitu nahi dute beren izen handiaren bila. Gustukoa dute «harro jantzirik ibiltzea», jendearen agurraren eta begirunearen bila. Sinagogako liturgian eta jai-otorduetan «ohorezko jarlekua» eta «lehen eserlekua»nahi izaten dute.

Bada, ordea, Jesusi min handiagoa ematen diona: aintzat eta begirunez hartuak nahi izateak eta agurtuak izateko ume-jarrera zoro horrek baino min handiagoa, alegia. Jainkozaletasun sakonaren itxurak egiten dituzte jendaurreko«otoitzaldi luzeez», baina beren izen erlijioso horretaz baliatzen dira emakume alargunen eta, Bibliaren arabera, izaki ahulenak eta babesgabeenak direnen bizkar bizitzeko.

Hain juxtu, emakume alargun horietako batek jarriko du agerian gidari erlijioso horien erlijio ustela. Alargun honen keinua oharkabea izan da guztientzat, baina ez Jesusentzat. Emakume gajoak bi txanpon bakarrik bota ditu eskaintzen dirutegira. Baina Jesusek berehala dei egin die ikasleei, zeren nekez ikusiko baitute tenpluko ingurumenean behartsuekiko bihotz erlijiosoagorik eta solidarioagorik.

Alargun hau ez dabil ohore eta izen handi bila; ezkutuan eta apal dihardu. Ez dabil inor nola ustiatuko; aitzitik, duen guztia eman du, beste batzuek behar izango dutelako. Jesusen hitzetan, beste inork baino gehiago eman du, zeren ez baitu eman sobera duenetik, baizik «bizitzeko duen guztia eman du».

Ez gaitezen oker ibili. Jende xume den baina bihotz handi eta eskuzabaleko hau, baldintzarik gabe maitatzen dakien hau, da Elizan dugun altxorrik hoberena. Jende hau da mundua gizatarrago egiten ari dena, Jainkoagan benetan sinesten duena, Jesusen Espiritua bizirik mantentzen duena, beste jarrera erlijioso sasiko eta interesatu batzuen aurrean. Jende honengandik ikasi behar dugu Jesusi nola jarraitu. Jende hau da Jesusen antzekoena.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

32 Tiempo Ordinario – B (Marcos 12,38-44)
Evangelio del 08/nov/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

CONTRASTE

El contraste entre las dos escenas es total. En la primera, Jesús pone a la gente en guardia frente a los escribas del templo. Su religión es falsa: la utilizan para buscar su propia gloria y explotar a los más débiles. No hay que admirarlos ni seguir su ejemplo. En la segunda, Jesús observa el gesto de una pobre viuda y llama a sus discípulos. De esta mujer pueden aprender algo que nunca les enseñarán los escribas: una fe total en Dios y una generosidad sin límites.

La crítica de Jesús a los escribas es dura. En vez de orientar al pueblo hacia Dios buscando su gloria, atraen la atención de la gente hacia sí mismos buscando su propio honor. Les gusta «pasearse con amplios ropajes»buscando saludos y reverencias de la gente. En la liturgia de las sinagogas y en los banquetes buscan «los asientos de honor»«los primeros puestos».

Pero hay algo que, sin duda, le duele a Jesús más que este comportamiento fatuo y pueril de ser contemplados, saludados y reverenciados. Mientras aparentan una piedad profunda en sus «largos rezos» en público, se aprovechan de su prestigio religioso para vivir a costa de las viudas, los seres más débiles e indefensos de Israel según la tradición bíblica.

Precisamente, una de estas viudas va a poner en evidencia la religión corrupta de estos dirigentes religiosos. Su gesto ha pasado desapercibido a todos, pero no a Jesús. La pobre mujer solo ha echado en el arca de las ofrendas dos pequeñas monedas, pero Jesús llama enseguida a sus discípulos pues difícilmente encontrarán en el ambiente del templo un corazón más religioso y más solidario con los necesitados.

Esta viuda no anda buscando honores ni prestigio alguno; actúa de manera callada y humilde. No piensa en explotar a nadie; al contrario, da todo lo que tiene porque otros lo pueden necesitar. Según Jesús, ha dado más que nadie, pues no da lo que le sobra, sino «todo lo que tiene para vivir».

No nos equivoquemos. Estas personas sencillas, pero de corazón grande y generoso, que saben amar sin reservas, son lo mejor que tenemos en la Iglesia. Ellas son las que hacen el mundo más humano, las que creen de verdad en Dios, las que mantienen vivo el Espíritu de Jesús en medio de otras actitudes religiosas falsas e interesadas. De estas personas hemos de aprender a seguir a Jesús. Son las que más se le parecen.

José Antonio Pagola

 

ORAR CON EL EVANGELIO: (Mt. 5.1-12a)

Zuriñe en esta gran fiesta a la que todos estamos llamados a la santidad, os envía esta sencilla reflexión, sabiendo que Santo es: El que sigue fielmente el camino de Jesús de nazaret y lo transmite con su vivir y palabras a los demás. Nos animamos ¿Verdad?.

  • DOMINGO XXXI. T.O. –B– NOVIEMBRE 1 de 2015.
  • “FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS”

*          La fiesta de hoy es optimista y esperanzadora: el proyecto del Reino, vivido y predicado por Jesús, ha sido aceptado y puesto en práctica por muchas personas y comunidades de todos los tiempos.

Todos los Santos que hoy celebramos nos demuestran que: SEGUIR A CRISTO ES POSIBLE.

y eso es la santidad.

*          En un mundo como el nuestro, en que hay tanta falta de alegría y de optimismo, icluso a veces que la vida no tiene sentido, la fiesta de hoy nos invita a todos a tener ánimo.

El misterio de los Santos está en que ellos han llegado a la PLENITUD que Dios prepara a todos.

Lo que aquí empieza (vida, amor, felicidad, comunidad etc.) ellos ya lo experimentan. Al final está la iniciativa de Dios. El triunfo porque hemos sido hechos hijos de Dios.

Hoy celebramos a todos esos santos anónimos, no sólo a los “canonizados” oficialmente: sino cristianos, de todos los tiempos y todos los pueblos de la tierra. De cualquier edad y vocación y esto es consolador.  Lo común de todos ellos parece indicarlo el Evangelio:
EL CAMINO DE LAS BIENAVENTURANZAS, que cada uno en su situación ha seguido en su vivir.

El modelo de las bienaventuranzas –para los santos que hoy celebramos y para todos nosotros-

Es la actitud básica del cristiano: la apertura a Dios, la humildad del que sabe que de Él viene la salvación, la disponibilidad, la misericordia, los sentimientos de paz, la justicia. El ejemplo de la Virgen María es transparente: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra”

  • La fiesta de hoy es FIESTA DE FAMILIA: Hijos de Dios que han seguido el mismo camino que nosotros y ahora triunfan por haber sido fieles a su fe.
  • Pero también es LA FIESTA DE CRISTO. Es su mayor éxito: el que a lo largo de los siglos tantos millones de personas hayan creído en Él y hayan aceptado su plan de vida. Parece que fracasó, pero hoy celebramos su triunfo. El evangelio lo han vivido. Hoy es la fiesta del “CRISTO TOTAL”, de la Iglesia cuya cabeza es CRISTO.

SANTO ¿QUIÉ ES? Santo no es necesariamente hacer milagros. Fueron  “normales”. Pero creyeron en el Evangelio y lo cumplieron. Es difícil explicar, pero esos santos de hoy nos lo dicen:
SEGUIR A CRISTO.  Y la fiesta de hoy es:

  • UNA LLAMADA A LA SANTIDAD para todos nosotros.

*ORACIÓN

Vamos a dejar, que Jesús nos hable con su programa de felicidad que nos da.

En el silencio, reposados y tranquilos, leemos el Evangelio de hoy Domingo 1 de Noviembre.

Luego, nos situamos en el monte… Vamos escuchando.

DICE JESÚS. Bienaventurados, dichosos, los que se sienten pobres, necesitados de los demás. Bienaventurados los que todo lo han dejado, esperando encontrar en Él una dicha mejor…

DICEN OTROS. Dichosos los ricos. Los que nada les falta… y menudo tren de vida llevan. Bienaventurados porque ya tienen aquí abajo la felicidad… ¿Para que pensar en lo de arriba, en el Reino de la Verdad?

* HACEMOS SILENCIO DE REFLEXIÓN

DICE JESÚS. Bienaventurados los mansos los que trabajan por instaurar la Paz. Los que son sencillos y humildes y que ante todo buscan sembrar el amor y la amistad. Los que ante la violencia escogen la no violencia; ante el odio, devuelven amor y sinceridad. Estos si son los que ganan el corazón de todos.
DICEN OTROS. Dichosos los que saben ganar en tiempos revueltos a costa de otros, porque saldrán ganando ante esta oportunidad…Dichosos los que son fuertes con sus puños y amenazas porque ganan por ser fuertes…
*          HACEMOS SILENCIO DE REFLEXIÓN

DICE JESÚS. Bienaventurados los misericordiosos y que tienen el corazón limpio, pues obtendrán misericordia y serán capaces de “ver a Dios”.
DICEN OTROS. Dichosos los que parece que lo pasan bien y no se atan a lo que está bien o está mal aunque molesten e incluso ofendan a los demás, pues, dicen, para dos días que pasamos aquí…

*                      HACEMOS SILENCIO DE REFLEXIÓN
Bienaventurados aquellos que creen y confían en una vida futura, feliz, y que Tú, OH Dios, estás encontrándonos una y otra vez en nuestro caminar. Gracias, Señor, por este regalo que nos diste. AMÉN- ZURIÑE

OCHO PUERTAS PARA ENTRAR EN EL REINO DE DIOS

FE ADULTA

En la Fiesta de Todos los Santos, la lectura del evangelio recoge las bienaventuranzas. Es una forma de indicarnos el camino que llevó a tantos hombres y mujeres a lo largo de la historia a la santidad. Resulta imposible comentar cada una de ellas en poco espacio. Me limito a indicar algunos detalles fundamentales para entenderlas.

Las bienaventuranzas no son una carrera de obstáculos

Muchos cristianos conciben las bienaventuranzas como una carrera de obstáculos, hasta que conseguimos llegar a la meta del Reino de Dios.

Y la carrera se hace difícil, trope-zamos continuamente, nos sentí-mos tentados a abandonar cuando vemos tantas vallas derribadas. «No soy pobre material ni espiri-tualmente; no soy sufrido, soy violento; no soy misericordioso; no trabajo por la paz… No hace falta que un juez me descalifique, me descalifico yo mismo.» Las bienaventuranzas se convierten en lo que no son: un código de conducta.

Las bienaventuranzas son ocho puertas para entrar en el Reino de Dios

El arquitecto de la basílica de las bienaventuranzas la concibió con ocho grandes ventanas que permiten ver el hermoso paisaje del lago de Galilea.

Prefiero concebir las bienaventu-ranzas no como ocho ventanas, sino como ocho puertas que permiten entrar al palacio del Reino de Dios.

Para entenderlas rectamente hay que advertir donde las sitúa Mateo: al comienzo del primer gran discurso de Jesús, el Sermón del Monte, en el que expone su programa e indica la actitud que debe distinguir a un cristiano de un escriba, de un fariseo y de un pagano.

A diferencia de los políticos, capaces de mentir con tal de ganarse a los votantes, Jesús dice claramente desde el principio que su programa no va a agradar a todos. Los interesados en seguirle, en formar parte de la comunidad cristiana (eso significa aquí el «Reino de los cielos»), son las personas que menos podríamos imaginar: las que se sienten pobres ante Dios, como el publicano de la parábola; los partidarios de la no violencia en medio de un mundo violento, capaces de morir perdonando al que los crucifica; los que lloran por cualquier tipo de desgracia propia o ajena; los que tienen hambre y sed de cumplir la voluntad de Dios, como Jesús, que decía que su alimento era cumplir la voluntad del Padre; los misericordiosos, los que se compadecen ante el sufrimiento ajeno, en vez de cerrar sus entrañas al que sufre; los limpios de corazón, que no se dejan manchar con los ídolos de la riqueza, el poder, el prestigio, la ambición; los que trabajan por la paz; los perseguidos por querer ser fieles a Dios.

Pero las bienaventuranzas son ocho puertas distintas, no hay que entrar por todas ellas. Cada cual puede elegir la que mejor le vaya con su forma de ser y sus circunstancias.

Evitar dos errores

En conclusión, las bienaventuranzas no dicen: «Sufre, para poder entrar en el Reino de Dios». Lo que dicen es: «Si sufres, no pienses que tu sufrimiento es absurdo; te permite entender el evangelio y seguir a Jesús».

No dicen: «Procura que te desposean de tus bienes para actuar de forma no violenta». Dicen: «Si respondes a la violencia con la no violencia, no pienses que eres estúpido, considérate dichoso porque actúas igual que Jesús».

No dicen: «Procura que te persigan por ser fiel a Dios». Dicen: «Si te persiguen por ser fiel a Dios, dichoso tú, porque estás dentro del Reino de Dios».

Pero, al tratarse de los valores que estima Jesús, las bienaventuranzas se convierten también en un modelo de vida que debemos esforzarnos por imitar. Después de lo que dice Jesús, no podemos permanecer indiferentes ante actitudes como la de prestar ayuda, no violencia, trabajo por la paz, lucha por la justicia, etc. El cristiano debe fomentar esa conducta. Y el resto del Sermón del Monte le enseñará a hacerlo en distintas circunstancias.

Las puertas y el palacio

Finalmente, no olvidemos que estas ocho puertas nos permiten entrar en el palacio y sentarnos en el auditorio en el que Jesús expondrá su programa a propósito de la interpretación de la ley religiosa, de las obras de piedad, del dinero y la providencia, de la actitud con el prójimo… Este gran discurso es lo que llamamos el Sermón del Monte. Limitarse a las bienaventuranzas es como comprar la entrada del cine y quedarse en la calle.

 

José Luis Sicre

 

 

Santu Guztiak – Todos los Santos, José A. Pagola

(Mateo 5,1-12)

Evangelio del 01/nov/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

ZERUA BADELA SINETSI-CREER EN EL CIELO

«Santu Guztien» kristau-jai honetan hau agertu nahi dut: betiko biziaz dudan fedearen ezaugarri batzuk nola hartzen ditudan eta nola ahalegintzen naizen haiek bizitzen. Kristo ezagutzen eta hari jarraitzen dionak ulertuko dit, nik uste.

Zerua badela sinestea niretzat, honako uste hau ezin onartu ahal izatea da: bizitza hau gutako bakoitzarentzat bi hutsune izugarri handiren arteko parentesi koxkor bat besterik ez dela. Jesus sostengutzat hartuz, barruntatzen dut, sumatzen dut, desiratzen eta sinesten dut ezen Jainkoa bere egiazko betera bideratzen ari dela kreazioak eta gizadiaren bihotzak beren baitan bizi duten biziaren, zuzentasunaren eta bakearen desira.

Zerua badela sinestea niretzat, neure indar guztiaz honako honen kontra altxatzea da: gizonezkoen, emakumeen, haurren gehiengo handi hori, bizitza honetan soilik miseria, umilazioa eta sufrimena ezagutu duen hori, betiko ahaztua izango delakoaren kontra altxatzea. Jesusen baitan dudan konfiantzaz, bizitza bat sinesten dut zeinetan ez baita izango pobreziarik eta oinazerik, inor ez baita biziko triste, inork ez baitu izango zertan negar egin. Azkenean beren aberrira iristen ikusiko ditut itsas txaneletan datozenak.

Zerua badela sinestea niretzat, hainbat eta hainbat jenderengana hurbiltzea da: osasunik gabe, gaixo kroniko, elbarri fisiko eta psikiko, depresioan eta larritasunean murgildurik, bizitzeaz eta borroka egiteaz asperturik den jendearengana hurbiltzea. Jesusi jarraituz, sinesten dut ezen egun batean ezagutuko dutela zer den bakean eta guztiz osasuntsu bizitzea. Entzungo diotela Aitari esaten: Sar zaitez zeure Jaunaren gozamenean betiko.

Ezin dut ulertu Jainkoa «Jainko ezkutua» izango dela betiko; ez dugula gozatuko sekula haren begitartea, samurtasuna eta besarkada. Ezin zait burutik pasatu ez dugula Jesusekin topo egingo sekula. Ezin dut ulertu hutsean geldituko dela mundua gizatarragoa eta zoriontsuagoa bihurtzeko egin den hainbat eta hainbat ahalegin. Egun batean azkenak lehenengo izan daitezen eta prostituituak geure aurretik izan ditzagun nahi dut. Erlijio guztietako eta ateismo guztietako egiazko santuak, anonimatuan eta ezer espero gabe bizi izan direnak ezagutu nahi ditut.

Egun batean entzun ahal izango ditugu hitz sinestezin hauek, Apokalipsi liburuak Jainkoaren ahoan ezarri dituen hauek: «Egarri izango denari, doan emanen diot nik bizi-iturritik edatea». Doan! Merezimendurik gabe. Horrela aseko du Jainkoak gu baitan den bizi-egarria.

José Antonio Pagola

Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Todos los Santos – B (Mateo 5,1-12)

Evangelio del 01/nov/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

CREER EN EL CIELO

En esta fiesta cristiana de «Todos los Santos», quiero decir cómo entiendo y trato de vivir algunos rasgos de mi fe en la vida eterna. Quienes conocen y siguen a Jesucristo me entenderán.

Creer en el cielo es para mí resistirme a aceptar que la vida de todos y de cada uno de nosotros es solo un pequeño paréntesis entre dos inmensos vacíos. Apoyándome en Jesús, intuyo, presiento, deseo y creo que Dios está conduciendo hacia su verdadera plenitud el deseo de vida, de justicia y de paz que se encierra en la creación y en el corazón da la humanidad.

Creer en el cielo es para mí rebelarme con todas mis fuerzas a que esa inmensa mayoría de hombres, mujeres y niños, que solo han conocido en esta vida miseria, hambre, humillación y sufrimientos, quede enterrada para siempre en el olvido. Confiando en Jesús, creo en una vida donde ya no habrá pobreza ni dolor, nadie estará triste, nadie tendrá que llorar. Por fin podré ver a los que vienen en las pateras llegar a su verdadera patria.

Creer en el cielo es para mí acercarme con esperanza a tantas personas sin salud, enfermos crónicos, minusválidos físicos y psíquicos, personas hundidas en la depresión y la angustia, cansadas de vivir y de luchar. Siguiendo a Jesús, creo que un día conocerán lo que es vivir con paz y salud total. Escucharán las palabras del Padre: Entra para siempre en el gozo de tu Señor.

No me resigno a que Dios sea para siempre un «Dios oculto», del que no podamos conocer jamás su mirada, su ternura y sus abrazos. No me puedo hacer a la idea de no encontrarme nunca con Jesús. No me resigno a que tantos esfuerzos por un mundo más humano y dichoso se pierdan en el vacío. Quiero que un día los últimos sean los primeros y que las prostitutas nos precedan. Quiero conocer a los verdaderos santos de todas las religiones y todos los ateísmos, los que vivieron amando en el anonimato y sin esperar nada.

Un día podremos escuchar estas increíbles palabras que el Apocalipsis pone en boca de Dios: «Al que tenga sed, yo le daré a beber gratis de la fuente de la vida». ¡Gratis! Sin merecerlo. Así saciará Dios la sed de vida que hay en nosotros.

José Antonio Pagola

 

¡MIRA! TÚ PUEDES VER, Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Mc 10, 46-52

Seguimos en la misma dinámica. Sale Jesús de Jericó, camino de Jerusalén. Hoy no hay enseñanza añadida, el mimos relato entraña la lección. Lo encontramos en los tres sinópticos de manera casi idéntica. Lc sitúa el relato antes de entrar en Jericó. Mt habla de dos ciegos pero el relato es el mismo. Estamos en la última escena, antes de entrar en Jerusalén. Después del relato de hoy, el evangelio de Mc da un profundo quiebro. Lo que acontece en Jerusalén está más cerca del relato de la pasión que de lo narrado hasta ahora.

Es un relato que tiene poco que ver con los que Mc ha utilizado hasta ahora. Le llama. Le pregunta qué es lo que quiere. Admite el título de Hijo de David. No lo aparta de la gente. La curación no va acompañada de ningún gesto. No le manda guardar silencio sobre lo sucedido. Una vez que Mc ha dejado claro que el camino hacia el Reino es la renuncia y la entrega hasta la muerte, ya no hay lugar para los malentendidos. No tiene sentido mandar callar ni rechazar el título de Mesías. Como vamos a ver, todo son símbolos.

Al borde del camino. Bartimeo es el símbolo de la marginación, está fuera del camino, tirado en la cuneta, sin poder moverse, viendo cómo los demás pasan y dependiendo de ellos. El ciego tenía ya asignado su papel, (la exclusión), pero no se resigna. Sigue intentando superar su situación a pesar de la oposición de la gente. “Hijo de David” era un título mesiánico equivocado; suponía un Mesías rey poderoso, que se impondría con la fuerza. A Mc ya no le importa, no le manda callar. En el relato siguiente (la entrada de Jesús en Jerusalén) vuelve a poner “Hijo de David” en boca de la multitud.

Le regañaban para que se callara. Los que acompañan a Jesús no quieren saber nada de los problemas del ciego. Como diciendo: En la situación en que te encuentras no tienes derecho a protestar ni a gritar. Aguanta y cállate. Era el sentir del pueblo judío, tan religioso él. “La gente” significa, para nosotros hoy, la inmensa mayoría de los cristianos que siguen a Jesús, pero no descubren la necesidad de ver más allá de sus narices y emprender un nuevo camino. Una vez más aparece la sutil ironía de Mc: los que seguían a Jesús eran un obstáculo para que el ciego se acercara a él. Los más cercanos a Jesús siguen sin ver.

Llamadlo. Se advierte claramente la carga simbólica del relato. En menos de una línea se repite por tres veces el verbo llamar. La llamada antecede siempre al seguimiento Jesús valora la situación de muy distinta manera que sus acompañantes… Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Al menor síntoma de acogida, el ciego tira el manto y da un salto. Un ciego debía andar a tientas y con cuidado. Ahora confía, aunque no ve. El manto representa lo que había sido hasta el momento. Lo que era su refugio, se convierte en un estorbo. Todas sus esperanzas están ahora puestas en Jesús. Este es el verdadero milagro, que el mismo ciego realiza.

¿Qué quieres que haga por ti? Desde el punto de vista narrativo, la pregunta no tiene ningún sentido. ¡Qué va a querer un ciego! La pregunta que le hace Jesús, es la misma que, el domingo pasado, hacía a Santiago y Juan. La pregunta es idéntica, pero la respuesta es completamente distinta. Los dos hermanos quieren “sentarse” junto a Jesús en su gloria. El ciego quiere ver para “caminar” con él. La diferencia no puede ser más abismal.

¡Que pueda ver! Jesús provoca, con su pregunta un poco absurda, este grito. En toda la Biblia, el “ver” tiene casi siempre connotaciones cognitivas. Ver significa la plena comprensión de aquello que es importante para la vida espiritual. Este grito es el centro del relato, siempre que descubramos que no se trata de una asistencia sanitaria. Se trata de ver el camino que conduce a Jerusalén para poder seguirlo. El camino de la renuncia que conduce hacia el Reino. De ahí la respuesta de Jesús: ¡Anda! El objetivo final no es la visión, sino la adhesión a Jesús y el seguimiento. Una lección para los discípulos que no terminan de ver. Siguen a Jesús por el camino material, pero no por el de la renuncia hacia la cruz.

Tu fe te ha curado. Una vez más, la fe-confianza es la que libera. Solo él ve a Jesús. Solo él le sigue por el camino… el camino que lleva a la entrega total en la cruz. Mc deja bien claro que una respuesta auténtica a la llamada de Jesús, será siempre cosa de minorías. La multitud que seguían a Jesús sigue ciega. Todos estos domingos venimos viendo la falta total de comprensión de los discípulos. No habían ni siquiera atisbado la propuesta de Jesús. Sólo después de la experiencia pascual ven a Jesús y le  siguen.

Y lo seguía por el camino. El ciego, una vez que descubrió a Jesús le sigue en el camino. Antes estaba al borde, es decir fueradel camino. El relato de una ceguera material es el soporte de un mensaje teológico: Jesús es capaz de iluminar el corazón de los hombres que están ciegos y a obscuras. Los discípulos demuestran una y otra vez, su ceguera. Un ciego tirado en el camino, ve. Antes de ver, espera el falso “Mesías davídico”. Después sigue al auténtico Jesús, que va hacia la entrega total en la cruz, y le sigue.

Ya en la primera lectura de Jeremías encontramos un anuncio del este mensaje: Dios salva un resto de su pueblo. No salva a los poderosos, ni a los sabios, ni a los perfectos, (no sienten ninguna necesidad de ser salvados) sino a los ciegos y cojos, preñadas y paridas.Es decir a los débiles. No es el ciego el que está hundido en la miseria. La verdadera miseria humana está en los que, aún siguiendo a Jesús, mandan al ciego que se calle. Lo estamos repitiendo todos los días. ¡Que se callen todos los miserables que molestan! ¡Que eliminen los mendigos de las calles! No nos dejan vivir en paz. No oír, no ver la miseria que hay a nuestro alrededor, mirar hacia otro lado, es la única manera de vivir tranquilos…

La evolución ha sido posible gracias a que la vida ha sido despiadada con el débil. El evangelio establece un cambio sustancial en la marcha de la evolución. Jesús trastoca esa escala de valores, que aún prevalecía entre los hombres de su tiempo. Se daba por supuesto que Dios estaba en esa dinámica, y que todo lo defectuoso era rechazado por Él.  Esto es lo que no podía soportar Nietzsche, porque creía que el evangelio exaltaba la mezquindad. Nunca fue capaz de descubrir el valor de un ser humano a pesar de sus radicales limitaciones. La esencia de lo humano no está en la perfección ni física ni síquica ni mental ni moral sino en la misma persona, independientemente de sus circunstancias.

La actitud de Jesús fue un escándalo para los judíos de su tiempo y sigue siendo escandalosa para nosotros hoy. Creemos ingenuamente que hemos superado esa dinámica. Tal vez hemos avanzado con relación a las limitaciones físicas, pero ¿Qué pasa con los fallos morales? Jesús no solo se acercó a los ciegos, cojos y tullidos; también se acercó a los pecadores públicos, a las prostitutas, a las adúlteras. Lc, inmediatamente después de este relato, inserta el de Zaqueo (publicano-pecador) que expresa lo mismo que éste del ciego, pero con relación a los excluidos por impuros. Nosotros aún seguimos hoy creyendo que los pecadores que nosotros rechazamos, son también  rechazados por Dios. Ellos nos preceden en el Reino de los Cielos, porque seguimos estando ciegos a la manifestación de Dios en Jesús.

La escala de valores que nos propone el evangelio, no sólo es distinta, sino radicalmente opuesta a la que los humanos manejamos todavía hoy. Entendemos al revés el evangelio cuando pensamos: Qué grande es Jesús, que de una persona despreciable, ha hecho una persona respetable. Desde nuestra perspectiva, primero hay que cambiarla, después hablaremos. El evangelio dice lo contrario, esa persona ciega, coja, manca, sorda, pobre, andrajosa, marginada, pecadora; esa que consideramos un desecho humano, es preciosa para Dios. Y por lo tanto es preciosa para Jesús. ¡Nos queda aún mucho por andar!

Meditación-contemplación

¿Qué quieres que haga por ti? –Maestro, que pueda ver.
Grita desde lo hondo de tu ser una y otra vez:
¡Que pueda ver! ¡Que pueda ver!…
Y pronto te responderán:
¡Pero si puedes ver! Sólo tienes que abrir los ojos.
………………

Nos han convencido de que para ver
Necesitamos que alguien me coloque unas gafas.
Absolutamente falso. El ojo interior está hecho para ver,
y tu verdadero ser está siempre iluminado.
………………

Descubre la causa de tu ceguera.
Abre bien los ojos y si hay algo que no te deje ver, apártalo.
Nadie tiene que traerte un candil o prestarte prismáticos.
Tu e-mail está lleno de basura y no cabe el verdadero mensaje.
…………………

Fray Marcos

 

 

 

* ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc.10.46-52)

  • DOMINGO XXX. –T.O-B- 25 Octubre 2015

PASAR DE LA “CEGUERA” A LA VISIÓN ES SÍMBOLO DE ABRIRSE O DE CRECER EN LA FE.

Jesús va por el camino. Desde la cuneta alguien grita su angustia. Se trata de un ciego, sentado, al borde del camino, mendigo cuya subsistencia depende de los demás. Grita:
Hijo de David, ten compasión de mí.

Los que acompañan a Jesús, quieren hacerle callar y el ciego grita aún más fuerte. Jesús se detiene y pide que le llamen. El ciego tiene suficiente fe como para dar un salto hasta el verdadero Camino,

Arroja el manto y se encuentra con Jesús. Jesús le pregunta: ¿QUÉ QUIERES QUE HAGA POR TI? Bartimeo responde. ¡QUE VEA!… Jesús, no deja pasar ninguna realidad humana dolorida.

Es un relato que habla de nosotros mismos. A menudo vamos como los amigos de Jesús tan encantados por  Él que no escuchamos los gritos del entorno, o lo que es peor, los apagamos, los mandamos callar. Jesús en cambio, nos anima a no pasar de largo: “LLAMADLE”. Y algo muy importante: Jesús nos enseña a ESCUCHAR. Pregunta Al ciego qué quiere. ¿Qué va a querer un ciego? Ver. Pero Jesús no da nada por supuesto. Da la palabra, escucha y luego actúa.
Y este hombre con la vista ya en los ojos y en el corazón sigue a Jesús por el camino, se hace discípulo. Un ciego nos enseña a ver. Este ciego nos enseña el camino del discípulo: desear la luz, invocar a pesar de las dificultades, fiarse de la palabra, ponerse en pie, y seguir el camino de Jesús… incluido el que sube a Jerusalén.

Nosotros quizá, tenemos mucho también del ciego del camino. No vemos, nos llegan ecos de que Jesús pasa. Hasta que tenemos el valor de gritar nuestra angustia.

Al ciego, el encuentro personal con Jesús le transforma la vida, empieza a ver claro y descubre que debe hacerse discípulo o seguidor y compañero de Jesús. Ha pasado de estar al margen del camino, incapaz de hacer algo por su cuenta, a descubrir el sentido de su vida… Por otro lado, Jesús le invita a mirar hacia su interior, diciéndole que lo que salva es la fe que hay dentro de él. Sí, la fe debe estar bien arraigada en el corazón del creyente.

Este pasaje nos invita a no sofocar ni hacernos sordos ante las voces que se levantan en nuestro mundo. A animar a todos los que buscan luz, dignidad y a poderse expresar. Y a descubrir el camino por el que siempre pasa Jesús. Que en todos los acontecimientos de cada día descubramos cómo podemos servir y hacer el bien.

El Señor, cada día, nos hace a cada uno esta pregunta: ¿QUÉ QUIERES QUE TE HAGA…?

Y nosotros, nos debemos preguntar:
¿Qué gritos y lamentos oímos…? ¿A qué gritos está atenta la comunidad cristiana…?

ORACIÓN

Escucho a Jesús que me dice: ¿QUÉ QUIERES QUE TE HAGA?…

Jesús de Nazaret, abre mis ojos a la luz para reconocerte vivo donde menos me lo espero.

Abre mis ojos para confesarte delante de quienes me preguntan por Ti, o de quienes no me preguntan.

Abre mis ojos, Jesús, como abriste los ojos del ciego.

Abre mis ojos para descubrir la semilla de tu presencia en las cosas.

Abre mis ojos para verte en todo lo que existe y pasa a mi lado.

Abre mis ojos, Señor, para descubrir como debo seguirte.

Abre mis ojos, Jesús de Nazaret, para que en el camino del día a día, descubra cómo puedo, cómo podemos servir y hacer el bien.

¡Qué yo vea, Señor!

AMÉN. ZURIÑE

ITSU IZATETIK SENDATU – CURARNOS DE LA CEGUERA, José A. Pagola

Urteko 30. igandea – B (Markos 10,46-52)

Evangelio del 25/oct/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

ITSU IZATETIK SENDATU – CURARNOS DE LA CEGUERA

Zer egin genezake geure bihotzean fedea epeltzen ari dela nabari dugunean? Daitekeena ote erreakzionatzea? Irten ote gintezke axola-ezetik? Bartimeo itsuaren sendatzea dakarkigu Markosek, bere irakurleei bihotz emateko, bere bizitza aldaraz lezakeen ibilbidea egitera jo dezaten.

Ez da neke geure burua ezagutzea Bartimeoren irudi horretan. Inoizka «itsu» bezala bizi ohi gara, begirik gabe, Jesusek ikusten zuen moduan, bizitza ikusteko. «Eseririk», ohiko erlijio batean kokaturik, Jesusen urratsei jarraitzeko kemenik gabe. Desbideraturik, Jesus egiten ari den bidearen «ertzean», hura hartu ezinik geure kristau-elkarteen gidaritzat.

Zer egin genezake? Bere itsu-izaera eta guzti, Bartimeok «jakin du» ezen bere ingurunean dabilela Jesus. Ezin utzi du galtzen bere aukera, eta hoska ekin dio, behin eta berriz: «erruki nitaz». Horixe da beti lehenengo gauza: bihotza irekitzea edozein deiri edo esperientziari, geure bizitza sendatzera gonbidatzen gaituenean.

Itsuak ez daki bestek egindako otoitzak errepikatzen. Dei-hotsa bakarrik atera zaio, erruki-eskea soilik, bere burua gaizki ikusten duelako. Dei-hots apal eta egiati hori, bihotz-barnetik atera den hori, bizitza on baten hasiera gerta dakiguke. Jesus ez da igaroko gure ondotik kasurik egin gabe.

Itsuak lurrean jarraitzen du, Jesusengandik urrun, baina adi-adi entzun du bidalitakoek esan diotena: «Aupa! Jaiki! Deika duzu!» Lehenik, bihotza ireki du, esperantzari zirrikitu txiki bat eskainiz. Ondoren, deia entzun du, jaiki eta erreakziona dezan. Azkenik, ez dago bakarrik: deika sumatu du Jesus. Guztiz aldarazi du horrek itsua.

Orduan, hiru urrats egin ditu Bartimeok, bere bizia aldatuko dutenak. «Gain-jantzia bota du», oztopo du Jesusengana joateko. Gero, artean itsumustuka bada ere, «jausi bat egin du», ausart. Horrela, Jesusengana «hurbildu da». Horra zer behar genukeen gutako askok ere: geure fedea itotzen ari diren lotura askotarik geure burua askatu; behingoz erabakia hartu, gerorako utzi gabe, eta Jesusen aurrean jarri, konfiantza xumez eta berriz.

Jesusek galdetu dionean zer nahi duen, itsuak ez du dudarik. Ederki asko daki zer behar duen: «Irakasle, ikus dezadala». Hori du gauzarik inportanteena. Norbait gauzak era berri batean ikusten hasten denean, eraldatu egiten da halakoaren bizitza. Elkarte bat, Jesusen argia ikusten duenean, bihotz-berritu egiten da.

José Antonio Pagola

30 Tiempo Ordinario – B (Marcos 10,46-52)

por Coordinador Grupos de Jesús
30 DOMINGO T.O.,  B (Markos 10,46-52)

CURARNOS DE LA CEGUERA

¿Qué podemos hacer cuando la fe se va apagando en nuestro corazón? ¿Es posible reaccionar? ¿Podemos salir de la indiferencia? Marcos narra la curación del ciego Bartimeo para animar a sus lectores a vivir un proceso que pueda cambiar sus vidas.

No es difícil reconocernos en la figura de Bartimeo. Vivimos a veces como «ciegos», sin ojos para mirar la vida como la miraba Jesús. «Sentados», instalados en una religión convencional, sin fuerza para seguir sus pasos. Descaminados, «al borde del camino» que lleva Jesús, sin tenerle como guía de nuestras comunidades cristianas.

¿Qué podemos hacer? A pesar de su ceguera, Bartimeo «se entera» de que, por su vida, está pasando Jesús. No puede dejar escapar la ocasión y comienza a gritar una y otra vez: «ten compasión de mí». Esto es siempre lo primero: abrirse a cualquier llamada o experiencia que nos invita a curar nuestra vida.

El ciego no sabe recitar oraciones hechas por otros. Solo sabe gritar y pedir compasión porque se siente mal. Este grito humilde y sincero, repetido desde el fondo del corazón, puede ser para nosotros el comienzo de una vida nueva. Jesús no pasará de largo.

El ciego sigue en el suelo, lejos de Jesús, pero escucha atentamente lo que le dicen sus enviados: «¡Ánimo! Levántate. Te está llamando». Primero, se deja animar abriendo un pequeño resquicio a la esperanza. Luego, escucha la llamada a levantarse y reaccionar. Por último, ya no se siente solo: Jesús lo está llamando. Esto lo cambia todo.

Bartimeo da tres pasos que van a cambiar su vida. «Arroja el manto» porque le estorba para encontrarse con Jesús. Luego, aunque todavía se mueve entre tinieblas, «da un salto» decidido. De esta manera «se acerca» a Jesús. Es lo que necesitamos muchos de nosotros: liberarnos de ataduras que ahogan nuestra fe; tomar, por fin, una decisión sin dejarla para más tarde; y ponernos ante Jesús con confianza sencilla y nueva.

Cuando Jesús le pregunta qué quiere de él, el ciego no duda. Sabe muy bien lo que necesita: «Maestro, que pueda ver». Es lo más importante. Cuando uno comienza a ver las cosas de manera nueva, su vida se transforma. Cuando una comunidad recibe luz de Jesús, se convierte.

José Antonio Pagola