CUARESMA: EL DESIERTO, LUGAR DE APRENDIZAJE


Enrique Martínez Lozano

El número “cuarenta” –cuarenta años era la edad de toda una generación- hace alusión, en la Biblia, a un “periodo largo de prueba”. Cuarenta son los años que el pueblo hebreo, liderado por Moisés, pasa en el desierto, camino hacia la “Tierra prometida”; cuarenta días son los que, como “nuevo Moisés”, aparece Jesús en el desierto, sometido a tentaciones, de las que sale airoso, con fidelidad renovada.

El desierto, en la tradición bíblica, es un lugar ambivalente: por un lado, es el escenario de las mayores dificultades, donde el ser humano, sin seguridades a las que aferrarse, se siente sometido a las pruebas más duras; por otro, sin embargo, aparece como el espacio en el que se goza de una especial intimidad con Dios: “La llevaré al desierto y le hablaré al corazón”, le hace decir Oseas a JHWH (Os 2,14). Leer más

«SI VEMOS UNA SOMBRA, DEL OTRO LADO HAY UNA LUZ», 1º de Cuaresma, Fray Marcos

RELIGIÓN DIGITAL

Lc 4, 1-13

Debemos superar el enfoque maniqueo de la cuaresma que hemos vivido durante demasiado tiempo. Sin embargo, el sentido profundo de la cuaresma debemos mantenerlo e incluso potenciarlo. En efecto, en ninguna época de la historia el ser humano se había dejado llevar tan masivamente por el hedonismo. A escala mundial el hombre se ha convertido en productor-consumidor. El grito de guerra de las revueltas estudiantiles del 68 en Francia, era: “No queremos vivir peor que nuestros padres”. No querían ganar menos y consumir menos; para nada, hacían alusión a la posibilidad de ser más humanos.

La crisis económica nos puede ayudar a superar el dilema. ¿Queremos consumir más o nos interesa ser cada día más humanos? En teoría no hay problema para responder, pero en la práctica, todos nos dejamos llevar por el hedonismo, aún a costa de menor humanidad. Aquí está la razón de la cuaresma. Todos tenemos la obligación de pararnos a pensar hacia dónde nos dirigimos. Alcanzar plenitud de humanidad exige el esfuerzo de no instalarnos en la comodidad. Para crecer en humanidad debemos ir más allá de la satisfacción de los instintos. Este es el planteamiento de una cuaresma para la reflexión.

No debemos escandalizarnos cuando los exegetas nos dicen que los relatos de las tentaciones no son historia sino teología. Mc, que fue el primero que se escribió, reduce el relato a menos de tres líneas. No son crónicas de sucesos, pero son descarnadamente reales. Empleando símbolos conocidos por todos, nos quieren hacer ver una verdad teológica fundamental: La vida humana se presenta siempre como una lucha a muerte entre los dos aspectos de nuestro ser; por una parte lo instintivo o biológico y por otra lo espiritual o trascendente. Esa lucha no hay que plantearla en el orden del obrar sino en el del conocer.

El mito del mal personificado (diablo), ha atravesado todas las culturas y religiones hasta nuestros días y por lo que se puede adivinar, tiene cuerda para rato. La realidad es que no necesitamos ningún enemigo que nos tiente desde fuera. El diablo nace como necesidad de explicar el mal, que no puede venir de Dios. Sin embargo, lo que llamamos mal no tiene ningún misterio; es inherente a nuestra condición de criaturas. La voluntad solo es atraída por el bien, pero como nuestro conocimiento es limitado, la razón puede presentar a la voluntad un objeto como bueno, siendo en realidad malo. Todos buscamos el bien, pero nos encontramos con lo malo entre las manos, no porque lo busquemos sino por ignorancia.

El mal es consecuencia de una inteligencia limitada. Sin conocimiento, la capacidad de elección sería imposible y no podía haber mal moral. Si el conocimiento fuera perfecto, también sería imposible porque sabríamos lo que es malo, y el mal no puede ser apetecible. Si la voluntad va tras el mal, es siempre consecuencia de una ignorancia.Es decir, creemos que es bueno para nosotros lo que en realidad es malo. La libertad de elección solo se puede dar entre dos bienes. Plantear una lucha entre el bien y el mal, es puro maniqueísmo. La lucha se da entre el bien aparente (mal), y el bien real. Esto es muy importante.

El domingo pasado decíamos que el ser humano es un proyecto que está toda su vida desarrollándose. La tentación consiste en instalarse en uno de los escalones que tenemos que ascender o, peor aún, utilizar los escalones superiores para ponerlos al servicio de los inferiores. Para que el desarrollo humano concluya con éxito, cada etapa tiene que integrar la anterior y unificarse en una única personalidad, solo que más cerca del objetivo final.

Que las tentaciones sean tres, no es casual. Se trata de un resumen perfecto de todas las relaciones que puede desarrollar un ser humano. La tentación consiste en entrar en una relación equivocada con nosotros mismos, con los demás y con Dios. Una auténtica relación humana con los demás, que es lo que debe manifestarse en nuestra vida real, depende, querámoslo o no, de una adecuada relación con nosotros mismos y con Dios.

1ª tentación: poner la parte superior de nuestro ser al servicio de la inferior. Si eres Hijo de Dios… No se debe entender desde los conceptos dogmáticos acuñados en el s. IV. No hace referencia a la segunda persona de la Trinidad. Significa hijo en el sentido semita. Si tú has hecho en todo momento la voluntad de Dios, también Él hará lo que tú quieres. Fíjate bien que la tentación de hacer la voluntad de Dios para que después Él haga lo que yo quiero, no tiene que venir ningún diablo a sugerírnosla; es lo que estamos haciendo todos, todos los días. Jesús no es fiel a Dios porque es Hijo, sino que es Hijo porque es fiel…

Di que esta piedra se convierta en pan. La tentación permanente es dejarse llevar por los instintos, sentidos, apetitos. Es decir, hacer en todo momento lo que te pide el cuerpo. Es negarse a seguir evolucionando y superarse a sí mismo, porque eso exige esfuerzo. Los instintos nos ayudan a garantizar nuestro ser animal. Si ese fuera nuestro objetivo, no habría nada de malo en seguirlos, como hacen los animales. En ellos los instintos nunca son malos. Pero si nuestro objetivo es ser más humanos, solo a través del esfuerzo lo podremos conseguir, porque debemos ir más allá de lo puramente biológico. El fallo está en utilizar la inteligencia para potenciar nuestro ser animal.

No solo de pan vive el hombre. El pan es necesario, pero, ni es lo único necesario ni es lo más importante. Para el animal sí es suficiente. Nuestro hedonismo cotidiano demuestra que aún no hemos aceptado estas palabras de Jesús. El dar al cuerpo lo que me pide es para muchos lo primero y esencial, descuidando la preocupación por todo aquello que podía elevar nuestra humanidad. El antídoto de esta tentación es el ayuno. Privarnos voluntariamente de aquello que es bueno para el cuerpo, es la mejor manera de entrenarnos para no ceder, en un momento dado, a lo que es malo.

2ª tentación: Si me adoras, todo será tuyo. El poder, en cualquiera de sus formas, es la idolatría suprema. El poder lleva siempre consigo la opresión, que es el único pecado que existe. Adorar a Dios no significa dar incienso a un dios exterior. Se trata de descubrir lo que de Dios hay en nosotros y vivirlo. Nuestro auténtico ser no está en el ego aparente sino más a lo hondo. Si descubro mi ser profundo, no me importará desprenderme de mi falso yo y, en vez de buscar el dominio de los demás, buscaré el servicio a todos. El antídoto es la limosna. Para no caer en la tentación de aprovecharnos de los demás, debemos hacer ejercicios de donación voluntaria de lo que tenemos y de lo que somos.

3ª tentación: Tírate de aquí abajo. Realiza un acto verdaderamente espectacular, que todo el mundo vea lo grande que eres. Todos te ensalzarán y tu (vana) gloria llegará al límite. La respuesta es, que dejes a Dios ser Dios. Acepta tu condición de criatura y desde esa condición alcanza la verdadera plenitud. Dios no tiene que darte nada. Mucho menos podrá tener privilegios con nadie. Ya se lo ha dado todo a todos. Eres tú el que debes descubrir las posibilidades de ser que tienes sin dejar de ser criatura. Ya es hora de que dejemos de acusar a Dios de haber hecho mal su obra y exigirle que rectifique. El antídoto es la oración. Al decir oración no queremos decir “rezos” sino meditación profunda. Descubrir al verdadero Dios, me librará de utilizar al dios ídolo.

No debemos plantearnos la lucha contra el mal desde el voluntaris­mo, sino desde un mejor conocimiento de la persona, de la realidad y de Dios. El pecado no consiste en la trasgresión de una ley, sino en deteriorar tu propio ser. La ley, lo único que puede hacer es advertirte de que esto o aquello puede hacerte daño; pero eres tú, el que tienes que descubrir la razón de mal, si quieres que la voluntad deje de apetecer lo que te daña.

Meditación-contemplación

Cuaresma es tiempo de desierto.
Camina hacia tu interior repleto de peligros y asechanzas.
Para llegar a tu verdadero ser, hay que atravesar tu propio desierto.
Libérate de todo lo que crees ser, para llegar a lo que eres de verdad.
……………………..

Solo en tu propio desierto afrontarás la verdadera batalla de la vida.
Eso sí, empujados por el Espíritu.
En desierto y solo, tienes que tomar la decisión definitiva.
La “tierra prometida”, está ya ahí, al otro lado de tu falso yo.
………………………..

Mantente en el silencio, hasta que se derrumbe el muro que te separa de ti mismo.
Solo la ignorancia nos mantiene alejados del SER.
Deja que la luz que ya está en tu interior te invada por completo.
Serás feliz y harás felices a los que viven junto a ti.
……………………..

Se me ha ocurrido un ejemplo un poco complicado, pero que bien entendido puede ayudarnos. Cuando yo era niño, hacía carros y trenes y barcos. Al hacer barcos de madera, me di cuenta que se inclinaban a un lado. Quitaba madera de ese lado y se me inclinaban hacia el otro. No conseguía que permanecieran verticales. Hasta que me di cuenta de que, poniéndoles en lo hondo un peso, se enderezaban ellos solitos. Después aprendí lo del centro de gravedad y todo eso… si el ser humano no tiene un peso que le equilibre, se pasará la vida dando tumbos a un lado o a otro. Puede superar la bebida, pero se escorará a la sexualidad; puede superar la glotonería, pero se inclinará hacia la avaricia.

El ser humano nunca conseguirá el equilibrio si no encuentra un verdadero peso que enderece y ponga a raya todos sus apetitos. Decíamos el domingo pasado que el ser humano es un proceso. Solo cuando las etapas más humanas de nuestro ser, pueden equilibrar todas las anteriores y ordenarlas en un equilibra completamente estable.

Recordemos lo que dijimos el domingo pasado: el ser humano es un proyecto que está siempre realizándose, entonces comprenderemos perfectamente las tentaciones de Jesús, porque son las nuestras. La gran tentación es instalarnos en cualquiera de los escalones del proceso o, peor todavía, poner los escalones más elevados al servicio de los más bajos.

Fray Marcos

 

 

Garizumako 1. igandea – 1º de Cuaresma, José A. Pagola

Evangelio del 14/feb/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

C (Lukas 4,1-13)

TENTAZIOAK IDENTIFIKATU- IDENTIFICAR LAS TENTACIONES

Ebanjelioen arabera, Jesusek bizi izan dituen tentazioak ez dira izan alde moralekoak. Bere egitekoa edo misioa oker ulertu eta bizitzeko proposatu zaizkion planteamendu dira. Horregatik, haren erreakzioa eredu izan beharko genuke geure portaera moralerako; batez ere, Jesusek gomendatu digun misiotik ez desbideratzeko azti egon beharra agertzen digu.

Guztien gainetik, gaurko Elizak eta hura eratzen dugunek senti ditzakegunak argiago eta erantzukizun handiagoz identifikatzeko laguntza izan ahal ditugu Jesusen tentazioak. Nolatan izan gintezke Jesusekiko Eliza leial, gaur haren egitasmotik eta bizieratik desbidera gaitzaketen tentaziorik arriskutsuenak kontuan hartzen ez baditugu?

Lehenengo tentaldian, Jesusek uko egin dio Jainkoaz baliatzeari harriak ogi «bihurtu» eta gosea horrela asetzeko. Ez du hartu nahi bide hori. Ez du bizi nahi bere onurari begira. Ez du hartu nahi Aita era berekoian. Jainkoaren hitz bizia izango du janari. Jendearen gosea asetzeko bakarrik «ugalduko ditu» ogiak.

Hau da, segur aski, lurralde aberatseko kristauen tentaziorik larriena: erlijioaz baliatzea geure ongizate materialerako, geure kontzientzia lasaitu eta kristautasuna errukirik gabe uzteko, «non dira zuen haurrideak?»dei eginez jarraitzen duen Jainkoari ezentzunarena eginez.

Bigarren tentaldian, Jesusek uko egin dio «boterea eta aintza» lortzeari: boteretsu guztiak bezala, «deabruak»inspiraturiko boterearen abusu, gezur eta zuzengabekeriaren meneko bihurtzeari. Jainkoaren erreinua ezin da ezarri, eskaini egiten da maitasunez. Soilik, pobreen, ahulen eta babesgabeen Jainkoa gurtuko du.

Ahalmen soziala galtzen ari den aldi honetan, beste garai bateko «boterea eta aintza» lortu nahi izateko tentazioa izan lezake Elizak, gizartearen gain botere absolutua bera ere duelakoan. Aukera historikoa galtzen ari gara: gaur egungo gizon-emakumeen aurrean, maitasunaren eta esperantzaren premia hain handia duten honetan, zerbitzu apalaren eta bidelagun izatearen bide berriari ekitearen aukera.

Hirugarren tentaldian, Jesusek uko egin dio arrakasta errazera eta arrandiara jotzeari bere misioa betetzeko. Ez du izan nahi mesias triunfalista. Jainkoa ez du jarriko bere harrokeriaren zerbitzura. Baizik eta, zerbitzari izango da bereen artean.

Beti izango da tentagarri eremu erlijiosoaz baliatzea, norberaren izen ona, sona eta entzutea lortzeko. Ezer gutxi izan daiteke barregarriago Jesusi jarraitzeko orduan arrandiaren eta ohorearen bila ibiltzea baino. Kalte egiten dio horrek Elizari eta egiaren esparru izatea kentzen dio.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

1 Cuaresma – C (Lucas 4,1-13)
Evangelio del 14/feb/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

IDENTIFICAR LAS TENTACIONES

Según los evangelios, las tentaciones experimentadas por Jesús no son propiamente de orden moral. Son planteamientos en los que se le proponen maneras falsas de entender y vivir su misión. Por eso, su reacción nos sirve de modelo para nuestro comportamiento moral, pero, sobre todo, nos alerta para no desviarnos de la misión que Jesús ha confiado a sus seguidores.

Antes que nada, sus tentaciones nos ayudan a identificar con más lucidez y responsabilidad las que puede experimentar hoy su Iglesia y quienes la formamos. ¿Cómo seremos una Iglesia fiel a Jesús si no somos conscientes de las tentaciones más peligrosas que nos pueden desviar hoy de su proyecto y estilo de vida?

En la primera tentación, Jesús renuncia a utilizar a Dios para«convertir» las piedras en panes y saciar así su hambre. No seguirá ese camino. No vivirá buscando su propio interés. No utilizará al Padre de manera egoísta. Se alimentará de la Palabra viva de Dios, solo «multiplicará» los panes para alimentar el hambre de la gente.

Esta es probablemente la tentación más grave de los cristianos de los países ricos: utilizar la religión para completar nuestro bienestar material, tranquilizar nuestras conciencias y vaciar nuestro cristianismo de compasión, viviendo sordos a la voz de Dios que nos sigue gritando ¿dónde están vuestros hermanos?

En la segunda tentación, Jesús renuncia a obtener «poder y gloria» a condición de someterse como todos los poderosos a los abusos, mentiras e injusticias en que se apoya el poder inspirado por el «diablo». El reino de Dios no se impone, se ofrece con amor, solo adorará al Dios de los pobres, débiles e indefensos.

En estos tiempos de pérdida de poder social es tentador para la Iglesia tratar de recuperar el «poder y la gloria»de otros tiempos pretendiendo incluso un poder absoluto sobre la sociedad. Estamos perdiendo una oportunidad histórica para entrar por un camino nuevo de servicio humilde y de acompañamiento fraterno al hombre y a la mujer de hoy, tan necesitados de amor y de esperanza.

En la tercera tentación, Jesús renuncia a cumplir su misión recurriendo al éxito fácil y la ostentación. No será un Mesías triunfalista. Nunca pondrá a Dios al servicio de su vanagloria. Estará entre los suyos como el que sirve.

Siempre será tentador para algunos utilizar el espacio religioso para buscar reputación, renombre y prestigio. Pocas cosas son más ridículas en el seguimiento a Jesús que la ostentación y la búsqueda de honores. Hacen daño a la Iglesia y la vacían de verdad.

José Antonio Pagola

 

 

 

«Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2016: Pistas para su lectura»

Periodista Digital
Adital

El pasado 26 de Enero se dio a conocer a toda la Iglesia el mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma del Año Jubilar. En el documento titulado «’Misericordia quiero y no sacrifício’ (Mt 9,13): Las obras de misericordia en el camino jubilar”,Francisco estructura su propuesta de itinerario cuaresmal en consonancia a la Misericordia, experiencia personal y eclesial a la que estamos invitados durante este 2016.

El propósito de ésta columna es proponer algunas pistas de lectura de este mensaje de manera, esto a modo de pre-texto, es decir, como el inicio de un proceso de reflexión en torno a la palabra del Papa latinoamericano. El mensaje de Cuaresma se divide en tres apartados:

1) María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada;

2) La alianza de Dios con los hombres: una historia de misericordia;

3) Las obras de la misericordia.

Importancia de una «teología de la escucha”

En el mensaje de Cuaresma encontramos que Francisco le otorga a la actitud de la escucha un lugar de importancia. Así el Papa presenta los conceptos de: escucha, escuchar y escuchen. Son siete menciones en total: «escuchar la Palabra de Dios”, «primacía de la escucha orante de la Palabra sobre todo de la palabra profética”, «escucha perfecta de Dios”, «escuchar de distintas maneras el primer anuncio”, «la escucha como forma de evitar la alienación existencial”, la mención del texto de Lázaro y el rico y el pasaje de Lucas «tienen a Moisés y los profetas: que los escuchen” (Lc 16,29) y finalmente «la escucha activa” como actitud pascual y escatológica.

Para el pensamiento y la reflexión bíblica, la intervención de Dios en la historia, la revelación, acontece como un proceso de escucha de su Palabra y de la respuesta a ella mediante la fe como don de la gracia. Entre estas experiencias de escucha se ubica la del profeta, del hombre y la mujer que está llenos del Espíritu de Dios, que anuncian la Palabra de Dios y denuncian todo aquello que va contra esa palabra liberadora, especialmente los abusos cometidos contra los huérfanos, los extranjeros o las viudas.

El profeta y su experiencia tiene un lugar de importancia en el mensaje cuaresmal. Para comprender un poco más la teología de la escucha desde la misión profética, leeremos un texto de Isaías correspondiente al Tercer Canto del Siervo de Yahvé:

«El Señor Dios me ha dado lengua de discípulo, para que Yo sepa sostener con una palabra al fatigado. Mañana tras mañana me despierta, despierta mi oído para escuchar como los discípulos” (Is 50,4)

La figura del profeta, emisario de Dios en medio del pueblo, representa el verdadero prototipo de servicio. Servicio que se basa en dos acciones fundamentales. La primera es la capacidad profética de «sostener con la palabra al fatigado”.

Para poder confortar, el verdadero discípulo debe saber lo que es el dolor.Nuestra sociedad ha impuesto un rechazo generalizado al tema del sufrimiento. Se pasa por alto, se evita. Pero en cambio, el que quiere ser «siervo”, debe someterse, abajarse, salir de su metro cuadrado y compartir la suerte de las masas sufrientes.

La segunda actitud, y la que nos interesa, es la acción de Dios a favor de que su siervo preste oído a sus palabras. Desde el momento en que Dios nos interpela, debemos establecer una capacidad de sano discernimiento. El «oído despierto”, denota un claro signo de fidelidad. Es poner nuestra atención en la revelación, en el signo que estamos presenciando. Quizás será sutil o velado, pero aun así debemos tener la voluntad de prestar nuestra obediencia al plan de liberación y de praxis de la buena nueva fundada en la misericordia.

La sociedad actual nos va colocando en la contrapartida de la escucha. Permanecemos sordos ante la voz del Dios actuante, y no asociamos nuestra vida a su vida. Es la actitud que debemos mejorar y que Francisco la denuncia cuando habla de los totalitarismos de este siglo fundados en «las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar” (parágrafo 3). También se manifiestan en las esperanzas puestas en los «falsos modelos de desarrollo, en la idolatría del dinero que nos hace no mirar y reconocer a los pobres y volvernos indiferentes a su destino” (parágrafo 3).

Dimensión femenino-maternal y mariológica de la Misericordia

Un elemento interesante en el mensaje cuaresmal es la dimensión femenino-maternal que la Misericordia posee y que Francisco la recuerda. Junto a dicha dimensión podemos identificar el sentido mariológico/mariano de la experiencia de la Misericordia. El Papa llega a hablar de un amor visceral. ¿A qué está haciendo referencia?

En la literatura bíblica existe un concepto que es el rahamin, que significa misericordia, la cual «se expresa en hebreo con la raíz raHam, que evoca el seno materno, reHem, y por consiguiente el movimiento interior y las emociones que siente la mujer. Así, pues, el término es imaginario y recuerda el amor y el afecto que la mujer puede sentir por su hijo” (Prevóst, 1992).

No deja de ser interesante que el autor bíblico le aplique características femenino-maternales a Dios. Con esto viene a romperse un imaginario de la masculinidad que se le había aplicado a Dios. Dicho imaginario tendía más a características de venganza, de ira o lucha. En cambio la aplicación del rahamin le asigna a Dios la ternura, la caridad, el amor visceral del que habla Francisco inspirado por las fuentes bíblicas.

Es el amor y la misericordia que, como dice el Papa en Misericordiae Vultus, «proviene desde lo más íntimo como un sentimiento profundo, natural, hecho de ternura y compasión, de indulgencia y de perdón” (MV 6).

Desde nuestras vísceras, desde lo más profundo de nuestro ser creyentes y no creyentes hemos de provocar una corriente de misericordia. Es necesario continuar engendrando la experiencia misericordiosa, el acercamiento a los que viven sin misericordia.

Así fue la actitud de Dios, del que se presentó a Moisés como Yahvé (Cf. Ex 3,14), es decir del que estaría-con-el-pueblo. Su presencia, su rostro «hace de la historia de Dios con su pueblo una historia de salvación” (MV 7).

Con esto, la misericordia es también la entrada que el Pueblo tiene al Misterio absoluto del Dios misericordioso. Es el trato amoroso hecho Alianza, herencia y promesa, conceptos articuladores de la experiencia de fe de Israel y de la Iglesia.

Alianza como historia e historia como alianza

En dos ocasiones Francisco habla de la «alianza” y del «pacto”. La historia es creación de Dios al comienzo de todo. La tradición judeocristiana confiesa a un Dios que proyecta una historia de carácter lineal, positiva y dinámica, una historia que tiene un comienzo (la Creación), un desarrollo salvífico y un término (lo escatológico, la vida eterna).

Esta historia hemos de reconocerla como «lugar teológico”, es decir como espacio en el cual Dios actúa revelándose como misericordia y como lugar donde el creyente practica la escucha.

Pero, si indagamos en la reflexión teológica de Israel antes de realizar una reflexión sobre la historia o la creación, el pueblo comprendió primero que con él Yahvé había pactado una Alianza. Así, el pacto o la alianza constituyen el primer concepto teológico propiamente tal pensado por Israel. Pero esta Alianza puede llegar a romperse a causa de la infidelidad del hombre a causa de su pecado, de «querer ser como Dios” como lo recuerda Francisco retrotrayendo el texto del Génesis.

Pero a pesar del pecado, Dios se manifiesta como rico en misericordia e invita nuevamente a la persona a vivir en alianza de amor con Él. A esto Francisco lo llama «el drama de amor”.

Creemos que esto es leído por el Papa desde la reflexión teológica del suizo Hans Urs Von Balthasar (1905-1988), quien proyecto su teología bajo el concepto de «Teodramática”. En ella habla de «las personas del drama” y cómo la relación del Dios Trinidad con el hombre y sobre todo de Jesucristo se puede interpretar como un drama, como amor y ruptura del mismo, pero ante el cual la acción misericordiosa se Dios terminará prevaleciendo.

En Jesucristo, en quien Francisco reconoce a «la misericordia encarnada” y nos recuerda que es un verdadero hijo de Israel a la vez que Esposo de la Iglesia, podemos reconocer como la Alianza o el pacto tiene pleno y perfecto cumplimiento. Esta acción de Dios en la historia es comunicada primero por Jesucristo y luego por el kerigma (primer anuncio) apostólico. La Alianza de Jesús con la Iglesia y en ella con todo el mundo, tiene como centro y concreción cotidiana la misericordia y sus obras, tanto corporales y espirituales.

Obras de la misericordia y el pecado social

El mensaje de cuaresma del Papa tiene como motivo central las obras de misericordia, corporales y espirituales. Ellas, nos recuerda Francisco, nos permiten comprender que la fe se debe traducir en gestos concretos y cotidianos, en ayudar al prójimo.

Para ello, el Papa propone cuatro verbos en referencia al otro, especialmente al que sufre: «nutrirlo, visitarlo, consolarlo, educarlo”. Estos verbos son extraídos por Francisco desde el discurso escatológico de Mateo 25,35-40 en donde Jesús se identifica con los pobres. Ellos son los privilegiados de la misericordia divina, ya que en ellos podemos ver al Cristo que está «martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga”, nos dice Francisco en el mensaje. Ello iluminado por otros tres verbos «reconocer, tocar, asistir”.

Con la presencia de estos siete verbos, podemos llegar a sostener que la misericordia, lejos de ser una mera teoría o una teología, un discurso estereotipado o bien estructurado, debe convertirse en una acción cotidiana, en una virtud de todos los cristianos y de aquellos no creyentes que actúan movidos por la buena voluntad.

Las obras de la misericordia nos permiten acercarnos corporalmente al que sufre, al que es dañado por las «formas actuales del delirio de omnipotencia” en palabras del Papa. Francisco denuncia abiertamente las formas sociales y políticas de los totalitarismos del siglo XX, la ideología del pensamiento único y de la tecnociencia que buscan hacer de Dios alguien irrelevante, lo que provocaría que el hombre quede reducido a una «masa que se usa”. Existe, por tanto, la conciencia de que las estructuras son afectadas por el llamado pecado social, en donde se nos impide reconocer al que sufre y en donde la única ley es valorar lo propio, no lo ajeno menos lo distinto.

Para concluir: Una Cuaresma que es Jubilar

El Papa Francisco en dos ocasiones sostiene que la Cuaresma es «tiempo de gracia para vencer la alienación existencial” y que es «tiempo favorable para la conversión”. Ambos conceptos del «tiempo” están en directa consonancia con la experiencia del Jubileo, del Año Santo, del tiempo de gracia, del kairós-tiempo oportuno. Esta Cuaresma que es Jubilar ha de estar fundada en la escucha de la Palabra de Dios y en la vivencia de las obras de la misericordia.

La persona humana, naturalmente sedienta de amor y felicidad, puede reconocer en el Dios revelado en la historia, en el Dios de la Alianza, la fuente inagotable de amor y de misericordia que, como dice el Papa, nos permite vencer el infierno entendido como abismo de soledad. Al reconocernos necesitados de la gracia, al confesar nuestra pequeñez y nuestro ser servidores, estaremos experimentado la alegría de la conversión y la conversión a la alegría escatológica, a esa alegría que nos prepara la Cuaresma de manera de llegar renovados a la celebración de los Misterios Pascuales.
Fuente: Periodista Digital

 

 

TODOS ESTAMOS LLAMADOS A SER MÁS, SIN LÍMITES

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Lc 5, 1-11

Desde la lectura del domingo pasado, hemos saltado varios episodios: Empezamos Hoy el cap. 5 del evangelio de Lc con un episodio múltiple: La multitud que se agolpa en torno a Jesús para escuchar la palabra de Dios; la enseñanza desde la barca; la invitación a remar mar adentro; pesca inesperada; la confesión de la indignidad de Pedro; la llamada de los discípulos y el inmediato seguimiento. Como ocurre con frecuencia, no nos dice de qué les habla Jesús, pero lo que sigue, nos da la verdadera pista para descubrir de qué se trata.

El relato de Lc que acabamos de leer, tiene mucho que ver con el que Jn narra en el capítulo 21, después de la resurrección. Allí es Pedro el que va a pescar en su barca. También allí se habla de una noche de pesca sin fruto alguno y Jesús les manda, contra toda lógica, que echen las redes a esa hora de la mañana y en aquel lugar. También narran el mismo resultado de abundante pesca y la precipitada respuesta de Pedro de ir hacia Jesús. Dado el simbolismo que envuelve todo el relato, tiene más sentido en ambiente pascual. De hecho Pedro llama a Jesús “Señor”, título que solo los primeros cristianos le asignaron.

Hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada. El hecho de que la pesca abundante sea precedida de un total fracaso, tiene un significado teológico muy profundo. ¿Quién no ha tenido la sensación de haber trabajado en vano durante décadas? Solo Tendremos éxito cuando actuemos en nombre de lo crístico que hay en nosotros, es decir, en nombre de Jesús. En nombre de Jesús, quiere decir que debemos de actuar de acuerdo con su actitud vital, más allá de nuestras posiciones egoístas raquíticas y a ras de tierra. Lo que se nos pide es algo muy distinto a decir en la oración: por Jesucristo nuestros Señor.

Rema mar adentro. La multitud se queda en tierra, solo Pedro y los suyos (muy pocos) se adentran en lo profundo. Esta sugerencia de Jesús es también simbólica. En griego “bados” y en latín “altum” significan profundidad (alta mar), y expresa mejor el simbolismo. Solo de las profundidades se puede sacar lo más auténtico del hombre. Todo lo que buscamos en vano en la superficie, está dentro de nosotros mismos. Pero ir más adentro no es tan fácil como pudiera parecer. Exige traspasar las seguridades del yo superficial y adentrarse en las incontroladas aguas de nuestro ser más profundo. Confiar en lo que no controlamos exige una fe-confianza auténtica. Decía Teilhard de Chardin: “Cuando bajaba a lo hondo de mi ser, llegó un momento en que dejé de hacer pie y parecía que me deslizaba hacia el vacío”.

Fiado en tu palabra, echaré las redes. El que Pedro se fíe de la palabra de Jesús, que le manda contra toda lógica, echar las redes a una hora impropia, tiene mucha miga. Las tareas importantes la debemos hacer siempre fiándonos de otro. Tenemos que dejarnos conducir por la Vida. Cuando intentamos por todos los medios domesticar y controlar lo que es más que nosotros, aseguramos nuestro fracaso. El mismo Nietzsche dijo: “El ser humano nunca ha llegado más lejos que cuando no sabía a donde le llevaban sus pasos”. Lo que trasciende a nuestro ser consciente es mucho más importante que el pequeñísimo espacio que abarcamos con nuestra razón. Dejarnos llevar por lo que es más grande que nosotros, por el Espíritu que nos desborda es signo de verdadera sabiduría.

No temas. El temor y la vida son incompatibles. Mientras sigamos instalados en el miedo, la libertad mínima indispensable para crecer será imposible. Más de 130 veces se habla en la Biblia del miedo ante la manifestación de lo divino. Casi siempre, sobre todo en los evangelios, se afirma que no hay motivo para ello. El miedo nos paraliza e impide cualquier decisión auténtica hacia la verdadera Vida. Si el acercamiento a Dios nos da miedo, podemos estar seguros de que ese Dios es falso. Cuando la religión sigue apostando por el miedo para hacer cumplir sus preceptos, está manipulando el evangelio y abusando de Dios.

El mar era el símbolo de las fuerzas del mal. “Pescar hombres” era un dicho popular que significaba sacar a uno de un peligro grave. No quiere decir, como se ha entendido con frecuencia, pescar o cazar a uno para la causa de Cristo. Aquí quiere decir: ayudar a los hombres a salir de todas las opresiones que el impiden crecer. Solo puede ayudar a otro a salir de la influencia del mal, el que ha encontrado lo verdadero de sí mismo e invita otro a encontrarlo también. Crecer en mi verdadero ser es lo mejor que puedo hacer por todos los demás y por la creación entera. La primera y principal tarea de todo ser humano está dentro de él, nunca fuera. Dios sólo quiere que seas auténtico, es decir, que seas lo que debes ser.

Y, dejándolo todo, lo siguieron. Seguimos en un lenguaje teológico. Es imposible que Pedro y sus socios dejaran las barcas los peces cogidos, la familia y se fueran físicamente detrás de Jesús desde aquel instante.El tema de la vocación es muy importante en la vida de todo ser humano. La vida es siempre ir más allá de lo que somos, por lo tanto, el mismo hecho de vivir nos plantea las posibilidades que tenemos de ir en una dirección o en otra. Con demasiada frecuencia se reduce el tema de la «vocación» al ámbito religioso. Nada más ridículo que esa postura. Quedaría reducido el tema a una mínima minoría. Todos estamos llamados a una plenitud de ser que consistiría en desplegar nuestras posibilidades más altas.

La vocación no es nada distinto de mi propio ser. No es un acto puntual y externo de Dios en un momento determinado de mi historia. Dios no tiene manera de decirme lo que espera de mí, más que a través de mi ser. Elige a todos de la misma manera, sin exclusiones ni privilegios. La meta es la misma para todos. Dios no puede tener privilegios con nadie. Al crearnos, ha puesto a disposición de cada uno, todas las posibilidades de ser que yo debo desarrollar a lo largo de mi existencia. Ni puede ni tiene que añadir nada a mi ser. Desde el principio están en mí todas esas posibilida­des, no tengo que esperar nada de Dios.

Mi vocación sería encontrar el camino que me lleve más lejos en esa realización personal, aprovechando al máximo todos mis recursos. Los distintos caminos no son, en sí, ni mejores ni peores unos que otros. Lo importante es acertar con el que mejor se adecue a mis aptitudes personales. La vocación la tenemos que buscar dentro de nosotros mismos, no fuera. No debemos olvidar nunca que toda elección lleva consigo muchas renuncias que no se tienen que convertir en obsesión, sino en la conciencia clara de nuestra limitación. Si de verdad queremos avanzar hacia una meta, no podemos elegir más que un camino. El riesgo de equivocarnos no debe paralizarnos, porque aunque nos equivoquemos, si hacemos todo lo que está de nuestra parte, llegaremos a la meta, aunque sea con un mayor esfuerzo.

El relato está resumiendo el proyecto de todo ser humano. Jesús había desarrollado su proyecto de vida y quiere que los demás desarrollen el suyo. Pedro lo ve como imposible y hace patente su incapacidad. Está instalado en su individualidad y en su racionalidad. Todo lo que vaya más allá, le parece inalcanzable. Es figura de todos nosotros que no somos capaces de superar el ego psicológico y el ego mental. Todo lo que no son mis sentimientos y mis proyectos racionales, me desborda y lo considero inalcanzable. Todas las posibilidades de ser que están más allá de esta ridícula acotación, ni las echo en falta ni me interesan.

Pero la verdad es que más allá de lo que creo ser, está lo que soy de verdad. Aquí está la clave de nuestro fracaso espiritual. Descubrimos que hay seres humanos que han alcanzado ese nivel superior de ser, pero nos parece inalcanzable porque “soy un pecado”. “¿Quién te ha dicho que estabas desnudo?” Dios se lo pregunta a Adán, dando por supuesto que Él no ha sido. Notad el empeño que ha tenido la religión en convencernos de que estábamos empecatados y que no debíamos aspirar más que a reconocer nuestros pecado y hacer penitencia. Ojalá superáramos esa tentación y aspirásemos todos a la plenitud a la que podemos llegar. Ni lo biológico, ni lo psicológico, ni lo racional constituyen la meta del hombre.

 

Meditación-contemplación

“Rema mar adentro”.Llega a lo profundo de tu ser.
Es una invitación que se hace a todo ser humano.
Sin esa profundización, no es posible la plenitud humana.
La contemplación es el único camino.
………………………..

No es necesario que recorras los mares buscando alimento.
Aprende a pescar en tu propio pozo.
Lo que con tanto afán buscas fuera de ti,
lo tienes todo al alcance de la mano, dentro de ti.
…………………..

Si no has pescado nada, ¿Qué podrás ofrecer a los demás?
Si no has aprendido a pescar, ¿Cómo podrás enseñar a otros?
Da verdadero sentido a tu vida,
y ayudarás a los demás a conseguirlo.

 

Fray Marcos

 

 

Urteko 5. igandea: «BEKATUA AITORTU – RECONOCER EL PECADO», José A. Pagola

C (Lukas 5,1-11)
Evangelio del 07/feb/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

BEKATUA AITORTU – RECONOCER EL PECADO

Galileako aintzirako mirarizko arrantza oso herrikoia izan zen lehen kristauen artean. Ebanjelari batek baino gehiagok dakar pasadizo hori, baina Lukasek bakarrik erantsi dio eszena hunkigarria, zeinetan Simon Pedro, aldi berean fededun eta bekatari zen ikasle hura, baita protagonista.

Fede-gizona da Pedro, Jesusek liluratua. Bere esperientziak berak baino indar handiagoa dute harentzat Jesusek hitzek. Ondotxo daki Pedrok inork ez diola ekiten aintziran arrantza egiteari eguerdian, batez ere gauez ezer harrapatu ez badu. Baina Jesusek agindu dio eta Pedrok konfiantza osoa du harengan: «Zure hitzean finkatuz, botako ditut sareak».

Aldi berean, bihotz egiazalea da Pedro. Lorturiko arrainketa izugarriaz harriturik, «Jesusen oinetara erori da» eta berezkotasun miresgarriz diotso: «Aldendu nigandik, Jauna, bekataria bainaiz». Guztien aurrean aitortu du Pedrok bekatari dela eta ez dela gai inolaz ere Jesusen ondoan bizitzeko.

Jesus, ordea, ez da izutu bere ondoan ikasle bekatari bat izateaz. Aitzitik, bere burua bekataritzat badu, hobeto ulertu ahal izango du Pedrok Jesus: guztientzat barkatzaile dela eta bekatarientzat eta desiragarri ez direnentzat abegikor.«Ez beldur izan. Gaurdanik giza arrantzale izanen zara». Ikasle bekatari izatearen beldurra kendu dio Jesusek, eta bere misio-lagun bihurtu du, era guztietako gizon-emakumeak elkartu eta Jainkoaren egitasmo salbatzailean sartzera deitzeko.

Zergatik egiten dio hain gogor Elizak bere bekatuak aitortzeari eta bere konbertsio-beharra agertzeari? Jesu Kristorena da Eliza, baina Eliza ez da Jesu Kristo. Inork ez du zertan harritu Elizan bekatua izateaz. «Santua» da Eliza, Jesusen Espirituak eraginik bizi delako; baina «bekatari» da, hainbatetan Espiritu horri aurre egiten eta ebanjeliotik urruntzen delako. Fededunen baitan eta erakundeetan dago bekatua: hierarkia baitan eta Jainkoaren herrian; artzainen baitan eta kristau-elkarteetan. Guztiek dugu bihotz-berritu beharra.

Oso gauza larri da egia ezkutatzen ibiltzea, bihotz-berritzeko eta berriztatzeko dinamikan konprometitzea eragozten baitigu. Bestetik, ez ote ebanjelioaren antzekoagoa Eliza ahul eta zaurigarria, bere bekatua aitortzeko adorea duena, bere miseriak munduaren aurrean nola ezkutatuko, alferrik eta lortu ezinik, ari dena baino? Ez ote sinesgarriago gure elkarteak Kristoren zeregin ebanjelizatzailean ari direnean, beren bekatuak apal-apal aitortuz eta beti ebanjelioaren antzekoago biziera egiten ahaleginduz? Ez ote dugu gaur ere zer ikasi handia Jesusen oinetan bere burua bekatari aitortu duen Pedro apostoluagandik?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

5 Tiempo ordinario – C (Lucas 5,1-11)
Evangelio del 07/feb/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

RECONOCER EL PECADO

El relato de «la pesca milagrosa» en el lago de Galilea fue muy popular entre los primeros cristianos. Varios evangelistas recogen el episodio, pero solo Lucas culmina la narración con una escena conmovedora que tiene por protagonista a Simón Pedro, discípulo creyente y pecador al mismo tiempo.

Pedro es un hombre de fe, seducido por Jesús. Sus palabras tienen para él más fuerza que su propia experiencia. Pedro sabe que nadie se pone a pescar al mediodía en el lago, sobre todo si no ha capturado nada por la noche. Pero se lo ha dicho Jesús y Pedro confía totalmente en él: «Apoyado en tu palabra, echaré las redes».

Pedro es, al mismo tiempo, un hombre de corazón sincero. Sorprendido por la enorme pesca obtenida, «se arroja a los pies de Jesús» y con una espontaneidad admirable le dice: «Apártate de mí, que soy pecador». Pedro reconoce, ante todos, su pecado y su absoluta indignidad para convivir de cerca con Jesús.

Jesús no se asusta de tener junto a sí a un discípulo pecador. Al contrario, si se siente pecador, Pedro podrá comprender mejor su mensaje de perdón para todos y su acogida a pecadores e indeseables. «No temas. Desde ahora, serás pescador de hombres». Jesús le quita el miedo a ser un discípulo pecador y lo asocia a su misión de reunir y convocar a hombres y mujeres de toda condición a entrar en el proyecto salvador de Dios.

¿Por qué la Iglesia se resiste tanto a reconocer sus pecados y confesar su necesidad de conversión? La Iglesia es de Jesucristo, pero ella no es Jesucristo. A nadie puede extrañar que en ella haya pecado. La Iglesia es «santa» porque vive animada por el Espíritu Santo de Jesús, pero es «pecadora» porque no pocas veces se resiste a ese Espíritu y se aleja del evangelio. El pecado está en los creyentes y en las instituciones; en la jerarquía y en el pueblo de Dios; en los pastores y en las comunidades cristianas. Todos necesitamos conversión.

Es muy grave habituarnos a ocultar la verdad pues nos impide comprometernos en una dinámica de conversión y renovación. Por otra parte, ¿no es más evangélica una Iglesia frágil y vulnerable que tiene el coraje de reconocer su pecado, que una institución empeñada inútilmente en ocultar al mundo sus miserias? ¿No son más creíbles nuestras comunidades cuando colaboran con Cristo en la tarea evangelizadora, reconociendo humildemente sus pecados y comprometiéndose a una vida cada vez más evangélica? ¿No tenemos mucho que aprender también hoy del gran apóstol Pedro reconociendo su pecado a los pies de Jesús?

José Antonio Pagola

 

 

 

«LA SALVACIÓN QUE JESÚS OFRECE NO ES LA QUE ESPERAMOS», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Lc 4, 21-30

Seguimos con el tema del domingo pasado. “hoy se cumple esta escritura” pero no va ser como esperan los de su pueblo. En todos los evangelios se habla de los milagros de Jesús como manifestación de su divinidad, pero a la vez se critica que los que le conocieron pretendan poner en ellos la salvación ofrecida por Jesús. Una salvación material que debía consistir en librarles de sus limitaciones desde fuera y por el poder de Dios, directo o a través de un intermediario. Seguimos arrastrando la idea de Dios del paleolítico: el todopoderoso que va a poner su poder a mi servicio si cumplo unos requisitos.

Hoy se cumple esa escritura. Dios la cumple siempre sin tener que hacer nada. Que se cumpla hoy, depende de mí. Por no tener en cuenta estos dos planos, la religión nos ha metido por un callejón sin salida y nos ha hundido en la miseria. Seguimos esperando que Dios haga lo que me toca hacer a mí. Soy yo el que tengo que preguntarme: ¿cumplo yo hoy esa escritura que acabáis de oír?

La misma iglesia, ya desde muy pronto, prefirió potenciar en Jesús la idea de Hijo de Dios y se olvidó de la de Mesías; aunque está claro que en los orígenes querían decir lo mismo. Así, la salvación que se pensaba como acontecimiento que debía darse en la historia, se convirtió en la salvación trascendente y ahistórica para el más allá. El mordiente que encerraba la imagen del mesías, se disolvió como un azucarillo. Jesús ya no necesita hacer presente la liberación desde la historia sino desde la estratosfera de su divinidad.

Hemos leído: “todos le daban su aprobación y se admiraban…”. Pero hay una traducción alternativa: El verbo griego (martyreo) = dar testimonio, que se traduce por “dar su aprobación”, cuando está construido con dativo, significa “testimoniar en contra”. Por otra parte, (thaumazo) = Admirarse, significa también extrañarse, es decir, una admiración negativa. Entonces la traducción sería: “todos se declaraban en contra, extrañados del discurso sobre la gracia (para todos) que salía de sus labios”. Así cobra pleno sentido la respuesta de Jesús, que de otro modo, parece que inicia él la gresca provocando al personal.

La importancia de suprimir la última frase del texto de Is, queda más clara con la explicación que da hoy Jesús. Tiene que rectificar el texto de Is, pero menciona a otros dos profetas que avalan esa aparente mutilación. Elías y Eliseo son ejemplos de cómo actúa Dios con relación a los no judíos. Para entenderlo hoy, podíamos decir que Elías atendió a una viuda libanesa y Eliseo a un general sirio. ¡Qué poco han cambiado las cosas! La atención a la viuda de Sarepta y Naamán el sirio deja en evidencia la pretensión de salvación exclusiva que los judíos, como pueblo elegido pretendían.

El evangelista quiere subrayar que este argumento contundente, no solo no les convence, sino todo lo contrario, provoca la ira de sus vecinos que se sienten agredidos porque les echa en cara su ceguera. La tradición de Mc, que copia Mt, no hace alusión ni al texto de Is ni a Elías y Eliseo. Esto indica la intención de recalcar la oposición de sus paisanos en Lc. Los primeros cristianos se esforzaron por proponer a Jesús como continuación del AT aprovechando cualquier resquicio para demostrar que en él “se cumplen las Escrituras”. Jesús sobrepasó, con mucho, todo lo que pudieron insinuar las Escrituras.

¿No es este el hijo de José? La única razón que dan los de su pueblo para rechazar las pretensiones de Jesús, es que no es más que uno del pueblo, conocido de todos. A mí me parece muy importante este planteamiento por parte del evangelista. La grandeza de Jesús está en que, siendo uno de tantos, fue capaz de descubrir lo que Dios esperaba de él. Jesús no es un extraterrestre que trae de otro mundo poderes especiales, sino un ser humano que saca de lo hondo de su ser lo que Dios ha puesto en todos los seres. Habla de lo que encontró dentro de sí mismo y nos invita a descubrir en nosotros lo mismo que él descubrió.

La primera oposición que sufre Jesús en este evangelio, no viene de los sumos sacerdotes ni de los escribas o fariseos, sino del pueblo sencillo. Sus paisanos ven que no va a responder a las expectativas del judaísmo oficial, y se enfadan. Cualquier visión que vaya más allá de los intereses del gueto, (familia, pueblo, nación, etc.) será interpretada como traición a la institución. Las instituciones tienen como primer objetivo la defensa de unos intereses frente los intereses de los demás. Incluso nuestra manera de entender el ecumenismo, responde a esta dinámica completamente contraria al evangelio.

Los de su pueblo no pueden aceptar un mesianismo para todos. Ellos esperaban un Mesías poderoso que les iba a librar de la opresión de los romanos y a solucionar todos los problemas materiales. Si Jesús se presenta como tal liberador, ellos tenían que ser los primeros beneficiarios de ese poder. Al darse cuenta de que no va a ser así, arremeten contra él. El odio es siempre consecuencia de un amor imposible. El evangelista echa mano del AT para demostrar que los profetas ya habían manifestado esa actitud de Dios a favor de extranjeros en apuros. Quiere decir que su mensaje no es contrario ni ajeno a la Escritura y que las pretensiones de los de su pueblo son una mala interpretación de la misma.

El Dios de Jesús es Amor incondicional, total. No puede tener privilegios con nadie, porque ama a todos infinitamente. Dios no nos ama por lo que somos o por lo que hacemos. Dios nos ama por lo que Él es. Dios ama igual al pobre y al rico, al blanco y al negro, al cristiano y al musulmán, a la prostituta y a la monja de clausura, a Teresa de Calcuta y a Bin Laden… En algún momento de esta escala progresiva nos patinarán las neuronas. Es más de lo que podemos aguantar. Nos pasa lo que a los paisanos de Jesús. Mientras sigamos pensando que Dios me ama porque soy bueno, nadie nos convencerá de que debemos amar al que no lo es. Si llego a descubrir que Dios me ama sin merecerlo, y a pesar de lo que soy, tal vez podríamos entrar en la dinámica del amor que Jesús predicó.

Jesús viene a anunciar una salvación de todas las opresiones. Pero esa salvación no depende de Dios ni de un intermediario de su poder sino de cada uno de nosotros. Su salvación no va contra nadie, sino a favor de todos. Ahora bien,no debemos ser ingenuos, lo que es buena noticia para los oprimidos, es mala noticia para los opresores. De ahí que, en tiempo de Jesús, y en todos los tiempos, los que gozan de privilegios, se opongan, con uñas y dientes, a esa práctica liberadora. Con el evangelio en la mano, no caben medias tientas. Si no estamos dispuestos a liberar a los oprimidos, somos opresores.

Tenemos que hacer un esfuerzo por comprender que el opresor no hace mal porque daña al oprimido, sino que hace mal porque se hace daño a sí mismo. El que explota a otro le priva de unos bienes que pueden ser vitales, pero lo grave es que él mismo se está deteriorando como ser humano. El daño que hace, le afecta al otro en lo accidental. El daño que se hace a sí mismo, le afecta en lo esencial. El que muere por mi culpa puede morir repleto de humanidad; pero yo, al ser la causa de su muerte, me hundo en la más absoluta miseria. Solo una ignorancia profunda me puede llevar a hacerme tanto daño a mí mismo.

¿Hemos caído en la cuenta de que lo único que puede garantizar mi religiosi­dad, es el servicio a los demás? ¿Nos hemos parado a pensar que sin amor no soy nada? Ahora bien, el único amor del que podemos hablar es el amor a los demás. Sin éste, el amor que creemos tener a Dios, es una falacia. La única pregunta a la que debo contestar es esta. ¿Amo? Sin amor, todos los ritos, todas las ceremonias, todas las oraciones, todos los sacrificios, todas las normas cumplidas, no sirven de nada. Toda nuestra vida cristiana se convertirá en un absurdo si tenemos que concluir que no hemos llegado al verdadero amor.

Meditación-contemplación

Toda posible salvación está ya en tu mano.
Todo el poder de Dios está a tu alcance.
Todo lo que te impide ser tú mismo, puedes evitarlo.
Todo lo que no puedes evitar no debe afectarte.
…………………………….

Con frecuencia nos sentimos atrapados por fantasmas.
Ignoramos lo que realmente somos y tenemos.
Añoramos lo que no nos ayudará a ser más humanos.
Toma conciencia de tus posibilidades y desplegarlas.
………………………….

Tú eres, como Jesús, ungido.
Estás capacitado para la tarea que debes realizar.
Cuando despliegues tu verdadera salvación,
Estarás en condiciones de ayudar a otros a encontrarla.
………………………

 

Fray Marcos

 

 

“Padre, que todos sean uno” (Jn 17,21)

CARMEN HERRERO, Fraternidad Monástica de Jerusalén, soeurcarmen@gmail.com
ESTRASBURGO (FRANCIA).

ECLESALIA.- 25/01/16.- Estamos celebrando el octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos, que desde el año 1908 se viene celebrando del 18 al 25 de enero. Esta fecha se ha ido constituyendo en una cita anual que, los cristianos de distintas confesiones, nos damos para orar por la unidad de la Iglesia de Cristo. Es de Cristo de donde brota la unidad de la Iglesia, por ello cuanto más vivimos de Cristo y en Cristo, más cerca estamos los unos de los otros.

Este año, han sido los cristianos de Letonia, quienes han preparado las celebraciones para esta semana de oración por la unidad, invitándonos a reflexionar sobre la grandeza del bautismo, que nos lleva a tomar conciencia de nuestra vocación común. El texto de la primera carta de Pedro,Destinados a proclamar las grandezas del Señor” (1Pe 2,9), ha sido escogido como el lema de esta Semana de Oración por la Unidad. Todos los cristianos estamos llamados a proclamar las grandezas de Dios, como sal y luz que den alegría al mundo e ilumine las oscuridades de los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

La idea fundamental que se quiere transmitir con el texto bíblico: “destinados a proclamar las grandezas del señor” (cf. 1 Pe 2,9), es que todos los bautizados, formando parte de diferentes Iglesias y comunidades eclesiales, compartimos la misma vocación a proclamar las grandezas del Señor y la misma llamada a la santidad.

Durante esta semana, los cristianos que profesamos una misma fe en Jesucristo, Dios y hombre verdadero, nos unimos y reunimos en oración para pedir la unidad de la Iglesia de Cristo. Orar por la Unidad es una exigencia, bautismal y evangélica que expresa el deseo de Jesús: “Padre, que todos sean uno, para que el mundo crea” (Jn 17,21). La oración es la expresión del ecumenismo espiritual, que está al alcance de todos, el cual estamos llamados a vivir, con la certeza de que la oración y la fe mueven montañas y hacen avanzar la unidad de los cristianos.

La división entre los cristianos es un gran cuestionamiento y responsabilidad. Es urgente, pues, que tomemos conciencia del pecado comunitario como es la división. La división entre los cristianos es un escándalo para el mundo no creyente y causa del ateísmo moderno. La división que existe entre las diferentes confesiones cristianas aleja a muchos hombres y mujeres de la fe en Cristo y en su Iglesia. La división es de una gran responsabilidad para quienes profesamos una misma fe en Cristo. Ella es un gran obstáculo para el anuncio del Evangelio. El mundo no puede creer que seamos discípulos de Cristo viéndonos tan divididos, tan alejados los unos de los otros, y hasta condenándonos los unos a los otros; pensando que nuestra Iglesia es la única que posee la verdad plena; y desde esta certeza nos atrevemos a condenar a los hermanos que profesan la misma fe en Cristo. El ecumenismo nos llama a la conversión constante, sin conversión y cambio de mentalidad, la unidad no será posible. La unidad no se realiza en la disciplina y decretos, si bien son necesarios; sino en el corazón, en la inteligencia de la fe y profundidad del amor de unos con otros.

Siendo una realidad que la división existente, no hemos de desanimarnos y si que hemos de reconocer todo lo que se ha avanzado en este camino de acercamiento de unas confesiones con otras; realizando proyectos pastorales y sociales conjuntos, que hace un siglo eran impensables de soñar. Por ello, damos gracias a Dios con el deseo renovado de seguir trabajando y orando para que la unidad de la Iglesia de Cristo sea cada día más real y visible.

Sin ignorar la división existente y el dolor que supone el no poder compartir juntos la eucaristía, no nos quedemos tan sólo en lo que nos separa, sino que tratemos de avanzar en aquello que nos une. Y potenciando lo que ya nos une, poco a poco, se irán clarificando y desapareciendo los obstáculos que nos separan; como dice el papa Francisco: “vivamos la unidad de las Iglesias reconciliadas”.

El Papa Francisco insiste a tiempo y a destiempo para crear una cultura de unidad, de comunión, de familia universal; como fue el deseo de Dios Padre desde el principio de la Creación. Los gestos del papa Francisco hablan por sí solos. ¡Aprendamos! Él hace todo cuanto puede, para derribar los muros de separación y crear lazos de acercamiento, de conocimiento mutuo y de amistad; y así poder avanzar en este proceso de diálogo teológico y eclesiológico que faciliten la unidad visible, tan necesaria para nuestro mundo roto y en continuo conflicto.

Quienes compartimos un mismo bautismo, estamos llamados a vivir la unidad, a trabajarla, primero en nosotros mismo, para luego ser instrumentos de unidad, al interior de nuestra propia familia, comunidad parroquia y a nivel de la Iglesia universal  (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Quiero terminar con una oración:

Dios y Padre de todos, que nos has enviado a tu Hijo, nacido de una mujer, para redimir a la Humanidad, para hermanarnos unos con otros, para enseñarnos el camino del amor, de la paz y la unidad.

Jesús, con tu vida y ejemplo, nos ha mostrado el camino a seguir, pues, tú mismo eres el Camino que conduce al Padre de todos los creyentes.

Cristo, con tu resurrección nos has dado a todos una nueva vida, llena de esperanza, de gozo y de luz.

Que tu resurrección, oh Cristo, nos ayude a quitar las piedras de nuestras divisiones, a salir de la oscuridad de nuestros sepulcros, para convertirnos en Luz para este mundo tan necesitado de ella; en Sal que de sabor y despierte el deseo de escudriñar las Santas Escrituras, tu Palabra, donde realmente aprendemos a conocerte, y conociéndote amarte y amándote también amar a nuestros hermanos.

Que desde la fe en tu resurrección, piedra angular de nuestra unidad, formaremos todos unidos un mundo mejor, un mundo donde cada persona sea reconocida, respetada y amada en lo que ella es: hija e hijo de Dios.

Te pedimos la unidad del corazón y de la inteligencia de la fe, y desde esta unidad seamos piedras vivas en la construcción de tu Iglesia, para que ella aparezca ante el mundo lo que realmente es: Santa e Inmaculada, sin fisura ni mancha alguna. Concédenos, Señor, la gracia de embellecer, con nuestra vida, a nuestra Madre la Iglesia, en lugar de crearle arrugas y manchas que empañan su Esplendor y Belleza con nuestra de sus hijos y hermanos. Amén

 

 

Urteko 4. igandea – 4 Tiempo ordinario, José A. Pagola

Urteko 4. igandea – 4 Tiempo ordinario, José A. Pagola

C (Lukas 4,21-30)
Evangelio del 31/ene/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

EZ OTE DUGU PROFETA BEHARRIK?

«Profeta handi bat sortu da gure artean». Hori aldarrikatzen zuten Galileako herrixketan, Jesusen hitzek eta keinuek harriturik. Halere, besterik da gertatu Nazareten auzotarren artean gantzutu bezala, pobreen Profeta bezala agertu denean.

Jesusek haiek harritu izanari erreparatu dio lehenengo, eta uko egin izanari gero. Ez da gehiegi harritu. Esaera sonatua gogorarazi die: «Hona nik esan: ez da profetarik bereen artean ondo hartua izan denik». Gero, herritik kanpora aterarazi eta hil nahi izan dutenean, bertan behera utzi ditu Jesusek. Kontalariak dio: «haien artetik irten eta urrundu zen». Jesus Profetarik gabe gelditu zen Nazaret.

Profeta da Jesus eta halakotzat dihardu. Ez da tenpluko apaiza, ezta lege-maisua ere. Israelgo profeten tradizioa du bere bizi-eremua. Erregeak eta apaizak ez bezala, profeta ez du inork izendatzen, ez gantzutzen. Jainkoagandik du bere agintea, haren Espirituaz arnastu eta gidatu nahi du bere herri maitea, buruzagi politikoak eta erlijiosoak hartarako gai ez direnean. Ez da halabeharrezkoa kristauek profeta baten baitan haragitua den Jainkoa aitortu izana.

Nahastezinak dira profetaren ezaugarriak. Gizarte zuzengabe baten baitan, zeinetan boteretsuek negar dagitenen sufrimena isilaraziz beren ongizatea bilatzen baitute, ausart ageri da profeta: Jainkoak gizarteko azkenei dien errukitik ekin dio errealitatea irakurtzeari eta bizitzeari. Profetaren bizitza osoa bilakatu da «presentzia alternatibo», zuzengabekeria kritikatuz eta konbertsiorako eta kanbiorako deia eginez.

Bestetik, erlijioa bera egoera zuzengabe bati egokitu eta Jainkoarenak ez diren interesak bere egin dituenean, profeta astindua emanez ageri da, axolagabekeria eta autoengainua dilindan jarriz, erlijio orok duen betikotasunaren eta absolututasunaren ilusioa kritikatuz, guztiei salbatzailea Jainkoa bakarrik dela gogoraraziz. Profetaren presentziak esperantza berria harrotzen du; izan ere, geroa Jainkoaren askatasunetik eta maitasunetik pentsatzera eragiten du.

Jesusen eta haren jarraitzaileen profeta-alderdiari ezikusiarena egiten dion Elizak profetarik gabe gelditzeko arriskua izanen du.

  • Gaur egun, oso kezkaturik gabiltza apaiz gutxi izateaz, eta apaiz-zerbitzurako bokazio eske ari gara. Zergatik ez eskatu Jainkoari profetak bidal ditzan? Ez ote dugu profeta-beharrik? Ez ote dugu sentitzen geure kristau-elkarteetan profeta-espiritua sustatu beharrik?
  • Profetarik gabe, Elizak ez ote du bizi Jainkoak egiten dituen konbertsiorako eta kanbiorako deien aurrean sorgor izateko arriskua?
  • Profeta-espiriturik gabeko kristautasunak, ez ote bizi ordenuak, tradizioak edo Jainkoagandiko berritasunarekiko beldurrak kontrolatuak izateko arriskua?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

4 Tiempo ordinario – C (Lucas 4,21-30)
Evangelio del 31/ene/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

¿NO NECESITAMOS PROFETAS?

«Un gran profeta ha surgido entre nosotros». Así gritaban en las aldeas de Galilea, sorprendidos por las palabras y los gestos de Jesús. Sin embargo, no es esto lo que sucede en Nazaret cuando se presenta ante sus vecinos como ungido como Profeta de los pobres.

Jesús observa primero su admiración y luego su rechazo. No se sorprende. Les recuerda un conocido refrán: «Os aseguro que ningún profeta es bien acogido en su tierra». Luego, cuando lo expulsan fuera del pueblo e intentan acabar con él, Jesús los abandona. El narrador dice que «se abrió paso entre ellos y se fue alejando». Nazaret se quedó sin el Profeta Jesús.

Jesús es y actúa como profeta. No es un sacerdote del templo ni un maestro de la ley. Su vida se enmarca en la tradición profética de Israel. A diferencia de los reyes y sacerdotes, el profeta no es nombrado ni ungido por nadie. Su autoridad proviene de Dios, empeñado en alentar y guiar con su Espíritu a su pueblo querido cuando los dirigentes políticos y religiosos no saben hacerlo. No es casual que los cristianos confiesen a Dios encarnado en un profeta.

Los rasgos del profeta son inconfundibles. En medio de una sociedad injusta donde los poderosos buscan su bienestar silenciando el sufrimiento de los que lloran, el profeta se atreve a leer y a vivir la realidad desde la compasión de Dios por los últimos. Su vida entera se convierte en «presencia alternativa» que critica las injusticias y llama a la conversión y el cambio.

Por otra parte, cuando la misma religión se acomoda a un orden de cosas injusto y sus intereses ya no responden a los de Dios, el profeta sacude la indiferencia y el autoengaño, critica la ilusión de eternidad y absoluto que amenaza a toda religión y recuerda a todos que solo Dios salva. Su presencia introduce una esperanza nueva pues invita a pensar el futuro desde la libertad y el amor de Dios.

Una Iglesia que ignora la dimensión profética de Jesús y de sus seguidores, corre el riesgo de quedarse sin profetas.

  • Nos preocupa mucho la escasez de sacerdotes y pedimos vocaciones para el servicio presbiteral. ¿Por qué no pedimos que Dios suscite profetas? ¿No los necesitamos? ¿No sentimos necesidad de suscitar el espíritu profético en nuestras comunidades?
  • Una Iglesia sin profetas, ¿no corre el riesgo de caminar sorda a las llamadas de Dios a la conversión y el cambio?
  • Un cristianismo sin espíritu profético, ¿no tiene el peligro de quedar controlado por el orden, la tradición o el miedo a la novedad de Dios?

José Antonio Pagola

 

Urteko 3. igandea – 3º Domingo T.O, José A. PagolaC (Lukas 1,1-4; 4,14-21)

Evangelio del 24/ene/2016

por Coordinador Grupos de Jesús

NORABIDE BERA- EN LA MISMA DIRECCIÓN

Jesusen jardueraz hitz egiten hasi aurretik, garbi utzi nahi izan die Lukasek irakurleei zein den Galileako Profetari eragiten dion grina eta zein duen hark bere jardueraren jomuga. Kristauak jakin beharra du norantz eragiten dion Jesusi Jainkoaren Espirituak, zeren hari jarraitzeko haren bidea hartu behar baitu berak ere.

Xeheki deskribatu du Lukasek zer egin duen Jesusek bere herriko sinagogan: zutitu, liburu santua hartu, Isaiasen pasartea aurkitu, testua irakurri, liburua itxi, laguntzaileari itzuli eta eseri. Guztiek behar dituzte adi entzun Jesusek aukeraturiko hitzak, Jainkoak zertara bidali duen Jesusek uste duena adierazten baitute.

Gauza harrigarria: testua ez da mintzo erlijio bat, gutxi asko ona, antolatzeaz edo kultu duinago bat ezartzeaz; aitzitik, pobreenei eta zoritxarrekoei askapena, esperantza, argia eta Jainkoaren onginahia adierazteaz ari da. Hona zer irakurri duen Jesusek: «Jaunaren Espiritua nigan da, igurtzi bainau. Pobreei Berri Ona hots egitera bidali nau, gatibuei askatasuna iragartzera, itsuei ikuspena ematera. Zapalduak askatzera; Jaunaren onginahiaren urtea aldarrikatzera». Bukatzean, esan die: «Gaur bete da entzun duzuen Idazki hau».

Jesus baitan da Jainkoaren Espiritua, eta pobreengana bidali du; haren bizitza osoa premiatsuengana, zapalduengana, umiliarazitakoengana bideratu du. Hori dugu geure norabidea haren jarraitzaileok. Hori da Jainkoak, Jesusengan gizon egin den Jainkoak, giza historiari ezarri nahi dion norabidea. Azkenek lehenengo izan behar dute bizitza duin, aske eta zorioneko hori ezagutzen, Jainkoak oraindanik beretik bere seme-alaba guztientzat nahi duen hori.

Ezin ahaztu gintezke horretaz. «Pobreekiko aukera egitea» ez da hogeigarren mendeko teologo bakan batzuen asmakizuna, ezta Vatikano II.a kontzilioaren ondoren abiatutako moda bat ere. Jainkoaren Espirituak, Jesusen bizitza osoa arnastu duen hark, eginiko aukera da, eta haren jarraitzaileok giza historian txertatu behar duguna. Hau esan zuen Paulo VI.ak: Elizaren eginbeharra da «askapena jaio dadin laguntzea… eta erabatekoa izan dadin lan egitea».

Ezinezkoa da Jesu Kristo nork bere bizi egitea eta hura hots egitea, azkenak defendituz ez bada, baztertuekin bat eginez ez bada. Jesusen Elizan egiten eta handik aldarrikatzen duguna sufritzen dutenek gauza ontzat eta askatzailetzat hartzen ez badute, zer ebanjelio ari gara hots egiten?, zein Jesusi ari gara jarraitzen?, zertan dihardugu? Argiago esanda: zer uste dugu kristauok?, Jesusen norabide bera hartu al dugu?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

3 Tiempo ordinario – C (Lucas 1,1-4; 4,14-21)

Evangelio del 24/ene/2016

por Coordinador Grupos de Jesús

EN LA MISMA DIRECCIÓN

Antes de comenzar a narrar la actividad de Jesús, Lucas quiere dejar muy claro a sus lectores cuál es la pasión que impulsa al Profeta de Galilea y cuál es la meta de toda su actuación. Los cristianos han de saber en qué dirección empuja a Jesús el Espíritu de Dios, pues seguirlo es precisamente caminar en su misma dirección.

Lucas describe con todo detalle lo que hace Jesús en la sinagoga de su pueblo: se pone de pie, recibe el libro sagrado, busca él mismo un pasaje de Isaías, lee el texto, cierra el libro, lo devuelve y se sienta. Todos han de escuchar con atención las palabras escogidas por Jesús pues exponen la tarea a la que se siente enviado por Dios.

Sorprendentemente, el texto no habla de organizar una religión más perfecta o de implantar un culto más digno, sino de comunicar liberación, esperanza, luz y gracia a los más pobres y desgraciados. Esto es lo que lee. «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a anunciar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor». Al terminar, les dice: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír».

El Espíritu de Dios está en Jesús enviándolo a los pobres, orientando toda su vida hacia los más necesitados, oprimidos y humillados. En esta dirección hemos de trabajar sus seguidores. Esta es la orientación que Dios, encarnado en Jesús, quiere imprimir a la historia humana. Los últimos han de ser los primeros en conocer esa vida más digna, liberada y dichosa que Dios quiere ya desde ahora para todos sus hijos e hijas.

No lo hemos de olvidar. La «opción por los pobres» no es un invento de unos teólogos del siglo veinte, ni una moda puesta en circulación después del Vaticano II. Es la opción del Espíritu de Dios que anima la vida entera de Jesús, y que sus seguidores hemos de introducir en la historia humana. Lo decía Pablo VI: es un deber de la Iglesia «ayudar a que nazca la liberación… y hacer que sea total».

No es posible vivir y anunciar a Jesucristo si no es desde la defensa de los últimos y la solidaridad con los excluidos. Si lo que hacemos y proclamamos desde la Iglesia de Jesús no es captado como algo bueno y liberador por los que más sufren, ¿qué evangelio estamos predicando? ¿A qué Jesús estamos siguiendo? ¿Qué espiritualidad estamos promoviendo? Dicho de manera clara: ¿qué impresión tenemos en la iglesia actual? ¿Estamos caminando en la misma dirección que Jesús?

José Antonio Pagola