La dignidad y la muerte
Redacción de alandar
"Es un alivio saber que ha terminado por fin un calvario demasiado largo para Eluana y sus padres. Le desconectaron la sonda para acortar la agonía y adelantar la vida", escribe el franciscano Joxe Agirre en una carta a Eluana que reproducimos completa. Utiliza Joxe la palabra ‘calvario’, un término que este mes es usado con más frecuencia que el resto del año, al menos en las iglesias cristianas. La actualidad litúrgica, pues, y la actualidad de los medios de comunicación nos ponen en bandeja tratar de la muerte digna.
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Los sueldos millonarios de los ejecutivos
Ramón Muñoz
Desde que estallara la crisis financiera en agosto de 2007, los países desarrollados, con EE UU y la UE a la cabeza, han tenido que inyectar alrededor de cinco billones de euros (toda la riqueza que crea España en cinco años) de dinero público para evitar la quiebra de bancos, aseguradoras y empresas manufactureras. Pero en muchos casos, los directivos de las firmas intervenidas siguen cobrando sobresueldos e indemnizaciones millonarias que han levantado la ira popular en forma de secuestros de gerentes, amenazas de muerte, protestas y vandalismo.
La Iglesia, en crisis. Juan José Tamayo, teólogo
El retroceso de la Religión en la Sociedad española
Afirmar que el preservativo agrava el sida convierte al papa Benedicto XVI en defensor de una teología de la muerte En lugar de hacer autocrítica, la jerarquía católica busca todo tipo de culpables de su falta de credibilidad
La Iglesia católica romana está pasando por una de las crisis más profundas de su historia. Y el catolicismo español no es una excepción. Va perdiendo credibilidad a pasos agigantados entre los propios creyentes, pero también, de manera ostensible, ante la sociedad.
Camino de Emaús: Myriam, Lucas y Cleofás
De Jerusalén a Emaús viajaban a pie tres caminantes al mediodía del domingo (Lc 24,13). Cleofás con jeta cariacontecida (Lc 24, 17), Myriam exultante (Mt 28, 8), Lucas alicaído.
“Alegra esa cara, hombre”, dice Myriam a Cleofás con una palmada en el hombro, “la mañana está espléndida, pasó la lluvia invernal, brotan flores en la vega y llegó la primavera (Cant. 2,11); cielo azul, fragancia de romero y tomillo, almendros como nieve que encandila, nardo, enebro y azafrán, canela y cinamomo” (Cant.4,14) ”.
“No estamos para esas bobadas, Myriam”, dice Cleofás. “Pero, hermanos, ¿cuántas veces tendré que repetirlo para que me creáis? (Mc 16, 10’11) Ya os he dicho que está vivo el Alfa y Omega, el que Vive (Ap 1,17-18), que lo ví de madrugada (Jn 20,1), estaba como nunca, radiante (Mc 9,3). Dijo que nos lo vamos a encontrar en Galilea (Mt 28,7), que va por delante (Mc 16,7), yo quería abrazarlo con toda el alma y cuerpo, estrechar su cabellera mientras le besaba, pero primero era lo de subir a Abba (Jn 20,17), luego la Ruah nos daría ojos del corazón (Ef 1,18) para verle y sexto sentido para caer en la cuenta de que ha penetrado en lo más dentro de nuestro dentro como no penetra ni el abrazo más íntimo en este mundo (Jn 14,23)”.
No devoción, sino hechos
Franz Wieser (Perú)
En Lima se nota en estos días mucha devoción. Hasta los diarios más amarillos lucen temas relacionados con el Cristo Crucificado. Iglesias llenas, sermones de 3 horas, peregrinajes de un templo a otro, procesiones. No cabe duda, San Pablo repetiría el elogio a los atenienses: “Veo que son un pueblo muy religioso…”. Sin embargo aquel templo dedicado al “Dios desconocido” daba cuenta, que este pueblo griego tan culta, concebía que su fe sufre de limitaciones, que debe haber algo más auténtico, inalcanzable con la fantasía humana, algo que traspasa la comprensión intelectual y emocional. Pablo intenta suplir este vacío con el mensaje de Jesús.
¿Qué decir de nuestra religiosidad popular, las devociones al Cristo crucificado, al Señor de los Milagros? Tiene algo de cristiano. Me temo, muy poco – me atrevo decir: nada. Tomemos como ejemplos estos representaciones en Comas o en las Filipinas donde se simula el vía crucis con un varón que “representa” a Jesús; o aquella horrorosa película “La Pasión de Jesús”. Estas escenas representan solo el efecto, más no las causas. Lo presentan en forma efectivista. Escenas huecas, vanidad y negocio. Las c a u s a s del desenlace son el núcleo del mensaje, lo que antecede al drama, el mensaje y la conducta de Jesús que le hizo objeto del odio y de la exterminación. Alí está el c a m i n o del SER cristiano. Aislada de la vida pública de Jesús, los gestos son tan vacías, como el lavatorio de los pies por el cardenal que despojado de mandil, vuelve a la mitra.
Pobres en una sociedad rica
Pobres en una sociedad rica
Editorial de “Noticias obreras” (Abril 2.009)
Vamos a situarnos en el cuarto trimestre de 1996. España cuenta con 39,5 millones de habitantes. De ellos, sólo 12,6 millones están ocupados. Tenemos una renta per capita de trece mil euros y nos tocaba sostener a 3,7 millones de parados y a 15,5 millones de inactivos. Cada ocupado debía sostener a 1,5 personas paradas o inactivas.
Ante la crisis eclesial
Juan Antonio Estrada, Imanol Zubero y 300 firmas más.
Somos conscientes de que este escrito es un procedimiento extraordinario, pero nos parece que también es extraordinaria la causa que lo motiva: la pérdida de credibilidad de la institución católica, en toda Europa, y que en buena parte es justificada, está alcanzando cotas preocupantes. Este descrédito puede servir de excusa a muchos que no quieren creer, pero es también causa de dolor y desconcierto para muchos creyentes. A ellos nos dirigimos principalmente.
La Iglesia fue definida desde antiguo como santa y pecadora, “casta prostituta”. Crisis graves no han faltado nunca en su historia, y la actual puede dolernos pero no sorprendernos. Toda crisis es siempre una oportunidad de crecimiento, si sabemos en estos momentos “no avergonzarnos del Evangelio” y amar a nuestra madre. Sabiendo que el amor a una madre enferma no consiste en negar o disimular su enfermedad sino en sufrir con ella y por ella. Si deseamos una Iglesia mejor no es para militar en el club de los mejores, sino porque Jesucristo se la merece.
La Cofradía del Cristo Antisistema
06-Abril-2009
José Mª Castillo
Los líderes del sistema están haciendo esfuerzos titánicos por sacarnos de la crisis en la que el mismo sistema nos ha metido. Para ello, por lo visto, lo que quieren es mejorar el sistema, a ver si puede funcionar de forma que la codicia de los gestores del propio sistema esté mejor controlada. Tarea en la que, según parece, no acaban de ponerse de acuerdo.
Obama, por un lado, Sarkozy y la Merkel, por otro, en definitiva son portavoces de potencias que concentran bastante codicia. Y es claro, no debe ser fácil que los representantes de las grandes potencias codiciosas, por más “gente de orden” que sean, puedan ponerle remedio a la codicia. Se pueden discutir los medios que unos y otros quieren poner para resolver la crisis. Lo que nadie puede discutir es la buena voluntad que a todos se les presupone. Pero ocurre que el problema no está en la buena o mala voluntad que cada cual pueda poner para salir de la crisis del sistema. El problema está en el sistema mismo. Pero ahí es donde no se quiere tocar.
Homilía de Jon Sobrino el 24 de marzo en la capilla de la UCA
ÓSCAR ROMERO, OBISPO Y MÁRTIR
Monseñor en el hospitalito a solas con Dios. En catedral con su pueblo. En medio del pueblo y en su defensa hasta el final
JON SOBRINO
EL SALVADOR
Eclesalia
En muchos lugares se está celebrando el XXIX Aniversario del asesinato-martirio de Monseñor Romero. Ahora, en esta eucaristía le recordamos en la Capilla de la UCA.
Para hacerlo hoy presente entre nosotros, he elegido dos lecturas. El evangelio es el del buen pastor, pues la universidad, con todo lo que tiene, conocimientos y recursos, debe pastorear de manera universitaria al pueblo salvadoreño. Debe alimentar ante todo a las mayorías hambrientas de pan y de trabajo, de justicia y de verdad. Y debe defenderlas de los mercenarios, los poderosos de todo tipo, que no las apacientan sino que, muchas veces, las devoran, como denunciaba el profeta Oseas. Y en esa defensa la universidad debe correr riesgos como el buen pastor. Muy bien nos lo recuerdan nuestros compañeros aquí enterrados.