De las casas llenas a los templos vací­os

por josé Mª castillo, Teólogo y escritor –
DIARIO DE NOTICIAS

Es sabido que en la Iglesia primitiva no había templos. Los cristianos se reunían en las casas, ya que la casa era la estructura base del cristianismo primitivo. Es decir, la Iglesia era la institución que aglutinaba a las iglesias domésticas (R. Aguirre). Esta situación duró hasta el s. IV, cuando (a partir de Constantino) se construyeron los primeros templos cristianos. Fue el concilio de Laodicea (del 360 al 370) el que prohibió la celebración de las eucaristías domésticas. Hasta entonces, o sea durante tres siglos, la Iglesia no tuvo templos, es decir, no tuvo espacios sagrados. Porque lo sagrado, para la Iglesia de aquellos tiempos, no estaba en determinados edificios o locales concretos, sino que lo sagrado eran las personas. Vale la pena explicar esto y sacar las debidas consecuencias.

Por lo que cuentan los evangelios, Jesús no levantó ningún templo o capilla. Ni organizó un centro de espiritualidad o una casa de retiros. Jesús fue un laico que vivió laicamente como un profeta itinerante. Un profeta además que, como sabemos, tuvo serios conflictos con el templo de Jerusalén y sus sacerdotes. Hasta que aquello terminó trágicamente en la Pasión y en la cruz. Después de la Resurrección y de Pentecostés, el libro de los Hechos cuenta que, cuando mataron al primer mártir, Esteban, éste, precisamente cuando lo iban a matar, dijo que "el Altísimo no habita en edificios construidos por hombres" (Hech 7, 48). Y, lo que es más importante, San Pablo afirma con toda claridad que la morada propia de Dios no está construida por manos de hombres (2 Cor 5, 1). Es más, la carta a los hebreos dice de forma terminante que el templo "no hecho por manos de hombres" se instaura a partir de Cristo (Heb 9, 11).

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¡Ven, Espí­ritu Santo!

          FE ADULTA

José Arregi
(Carta de otros años)

 

Querido amigo, amiga: 

En el Credo decimos “Creo en el Espíritu Santo”, y es mucho más que un artículo de fe. Convertir al Espíritu en artículo de fe es una ofensa grave al Espíritu de Dios, el Espíritu de la vida y del consuelo, el Espíritu de Pentecostés. 

 Es el Espíritu que movió a Jesús. Es la energía materna de Dios que habita en el corazón de la materia o, mejor, la constituye. Es el seno materno de Dios, el “beso de la vida”, el verdor de la vida, el abrazo de todos los seres. Es llama de amor viva, amorosa intimidad, apasionada cercanía y divina creatividad. 

Cree en el Espíritu Santo de Dios que mora en nosotros, suscitando y cuidando la confianza en las horas oscuras. Él mora en lo más adentro de ti, y tú moras en él. El es tu huésped y tú el suyo. Aunque tú no aciertes a acogerle, él siempre te acoge, te comprende y te cobija dulcemente, como una madre. Él es también Ella y todos los géneros: es femenino en hebreo (ruah), neutro en griego (pneuma) y masculino en latín (y en las lenguas romances y germánicas).  

 


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Lo más urgente: una ”religiosidad alternativa”

José María Castillo, teólogo 
Redes Cristianas

La crisis mundial de la economía, que está golpeando con especial crueldad a los países más débiles, y sobre todo a los más debiles en esos países, se está ensañando con muchos de nosotros, sobre todo con los inmigrantes, los parados, las personas dependientes… ¿Qué están haciendo las religiones en esta situación? ¿Qué está haciendo nuestra Iglesia?

No es éste el momento de echarnos en cara culpas y responsabilidades. Es la hora de buscar soluciones. Y mi propuesta es muy clara, aunque entiendo que no será fácil de llevarla a la práctica, al menos de inmediato, a corto plazo. Pero, aun a sabiendas de la dificultad que entraña, lo quiero decir con toda claridad y con toda firmeza. ¿De qué se trata?

Tenemos que buscar y poner en práctica un “modelo alternativo de religiosidad”. Lo he dicho ya muchas veces y no me canso de repetirlo. Nuestra Iglesia padece una hipertrofia de prácticas religiosas y una atrofia de convicciones evangélicas. En las parroquias, en las iglesias y conventos, por lo general, se siguen cuidando con esmero las prácticas sacramentales, al tiempo que no se cuidan con el mismo esmero las personas que peor lo están pasando en esta dramática situación.

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GRANDES CRÍMENES EN EL CONGO

Graves irresponsabilidades, encubrimientos y complicidades en la ONU y en occidente

Juan Carrero Saralegui. Presidente de Fundació S´Olivar.

Desde el 1 de octubre de 1990, el FPR (Frente Patriótico Ruandés) de Paul Kagame y, en menor medida, el ejército ugandés de Yoweri Museveni han cometido en Ruanda y Congo los mayores crímenes desde la 2ª Guerra Mundial.

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Europa hinca la rodilla

Redacción de Atrio,
15-Mayo-2010

La semana que concluye ha sido verdaderamente trágica para España y para Europa. Y tal vez es el principio. Y acabó ayer con una fortísima bajada de la bolsa y del euro. Los voraces financieros dicen ahora no estar satisfechos, porque disminuyendo el déficit no se recupera la economía. ¿Hay quien lo entienda? Traemos hoy la opinión de un Catedrático de Economía en Sevilla. Con él, otros economistas se reúnen en el foro de la Fundación Sistema. El problema no es sólo de España sino de toda Europa. Seguimos debatiendo… ¡sin enfadarnos!

 Zapatero hinca la rodilla 

   Por Juan Torres López. Economista. 13-5-2010 En su foro Ganas de Escribir.-      El paquete de medidas que hoy ha propuesto el presidente Zapatero en el Parlamento es un paso más y ya bien evidente de la extorsión a la que se enfrenta el gobierno y la sociedad española.      La justificación del paquete ha sido el déficit presupuestario tan elevado que se está registrando y el tratar de evitar que en España suceda lo que ha ocurrido semanas atrás en Grecia.

     

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Los lí­mites de la solidaridad ¿Hay que poner lí­mites a los valores?

Joan Majó 
El Ciervo

Una de las causas más profundas de la crisis actual y de las que pueden presentarse en el futuro es la falta de conciencia de lo que supone la globalización, que se refleja en la incapacidad de introducir el concepto de límites en nuestros comportamientos. Estamos viviendo bajo el supuesto –tal vez no explícito, pero profundo– de que el progreso y el crecimiento son vectores positivos e indefinidos. Lo primero es verdad, lo segundo no. Y por ello, a partir de ciertos límites, deja de ser verdad lo primero, y se convierte en negativo. La experiencia más íntima en nuestro propio cuerpo nos lo recuerda: el crecimiento celular es imprescindible para la vida, pero a partir de un límite, el crecimiento desquilibrado es peligroso y se convierte en un cáncer. Incluso las cosas buenas deben desarrollarse en términos equilibrados.

El crecimiento sostenible
En una sociedad, equilibrio equivale a sostenibilidad. Un crecimiento puede etiquetarse de “sostenible” si asegura su continuidad a medio plazo en tres aspectos. Ser sostenible económicamente, es decir garantizar trabajo y rentas a todos los miembros de la sociedad, y para ello debe tener unos niveles de eficiencia que permitan competir. Ser sostenible socialmente, es decir, asegurar una distribución equitativa de riqueza e ingresos entre los ciudadanos. Y ser sostenible ecológicamente, es decir, hacer un uso de los recursos naturales que evite su agotamiento y no genere un volumen de residuos que no permita su reciclaje. Si alguno de estos aspectos falla, se producirá un empobrecimiento económico, una revolución social o una inestabilidad ecológica. En todo caso, no será sostenible.

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Por qué la religión no puede vivir sin mí­stica

La gran batalla religiosa de nuestro tiempo no es la que libran creyentes y no creyentes. Está claro que ese es un conflicto importante y ciertamente ruidoso; nunca antes las voces de los detractores de la religión habían sido tan numerosas, fuertes o seguras como las de nuestros ateos proselitistas de hoy. Pero más significativa aún que esta lucha, sin embargo, es el choque en las tradiciones religiosas. La batalla dentro de cada una de las tres grandes religiones monoteístas es entre sus versiones exotéricas y esotéricas. Desde mi punto de vista, la competición está tan avanzada que ya casi está decidida. Pero eso es adelantarnos.

Como el nombre sugiere, lo exotérico se centra en las expresiones externas de la religión. Su preocupación es el cumplimiento de los mandamientos divinos, la práctica de rituales y la celebración de grandes festividades. En su deseo por un credo y una práctica comunes, su tendencia es hacia la ley religiosa, y procura crear una sociedad moral y visible moldeada por esa ley. Formar una comunidad visible obediente públicamente al mandato divino requiere una visión social explícita, y la religión exotérica es abiertamente política. La meta, después de todo, es la realización del reino de Dios como realidad empírica; el propósito es la religión en su dimensión pública.

Lo esotérico, en cambio, ve como el objetivo de la religión no tanto la representación externa como la experiencia interior y la devoción del corazón; menos la liturgia pública que la búsqueda individual de Dios. La dimensión esotérica de la religión privilegia el efecto transformador del ascetismo y la plegaria. Busca una experiencia de lo divino más intensa, más personal y más inmediata que las disponibles a través de la ley o el ritual formal. El elemento esotérico en la religión encuentra su expresión sobre todo en la mística. Los místicos persiguen la realidad profunda de la relación entre los humanos y Dios: aspiran al conocimiento verdadero de lo que es en sí mismo la realidad última, y desean amor absoluto por lo que es en sí mismo infinitamente deseable.

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De la religión ”degradada”, a la ”convicción ética”

José María Castillo, teólogo

Redes Cristianas 11 mayo 2010

Para nadie es un secreto que la práctica religiosa ha descendido en casi toda Europa de forma alarmante. Lo hemos pensado y lo hemos dicho muchas veces: los templos casi vacíos, los seminarios y noviciados también (fuera de contadas excepciones) casi vacíos, y muchos de ellos cerrados.

Cada día hay menos sacerdotes, menos religiosos/as. Cada día nos enteramos de nuevas noticias desagradables relacionadas con el clero, etc, etc. Pero, a mi manera de ver, lo más preocupante es que la Iglesia y sus prácticas religiosas, todo eso, es ya un hecho marginal en Europa, en su cultura, sus costumbres, sus proyectos. La Iglesia tiene una influencia cada día más escasa, más insignificante, en la vida, la moralidad y las costumbres de los ciudadanos en el gran continente donde primero se expandió el cristianismo y donde, desde sus orígenes, tiene su centro organizativo y administrativo.

¿A dónde vamos con todo esto? ¿No tenemos derecho y motivos para pensar seriamente en que nuestra religión, al menos en Europa, ha entrado en un proceso de creciente degradación? ¿No tendríamos que hablar, por lo tanto, de un proceso de “descomposición” del cristianismo, precisamente en la cultura en la que se encarnó, pero con la que no ha sabido crecer y estar a la altura de las circunstancias?

 


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Hostigamiento y difamación contra la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz

Secretaría Estatal de Comités Óscar Romero

Pedimos colaboración para enviar mensajes al Gobierno de Colombia denunciando los hechos y solicitando su actuación para defender a los activistas de DD. HH.

 La Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, y en particular Danilo Rueda y Abilio Peña y los padres Alberto Franco y Javier Girado, son víctimas de una campaña sistemática de difamación a base de falsos testimonios, amenazas y persecución, incluyendo el uso de páginas webs. La población de las Zonas Humanitarias y Zonas de Biodiversidad sufren también la situación de violencia, persecución, hostigamiento y miedo.

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La vida en un clic

Pedro Miguel Lamet. 

De la Revista  RS21.    

              Es verdad que Internet permite muchos contactos, pero quizás superficiales; que amplía la sociabilidad, pero que en el fondo crea muchos solitarios. Que rompe barreras internacionales, pero levanta muros de falsificación y/o mentira. Que permite la libertad de expresión y opinión al ciudadano de a pie, aunque también puede ser un sumidero de insultos y bajas pasiones. Como todo acceso a esa apetecida libertad, tiene su doble filo y riesgos, entre ellos el acceso a la pornografía, a comercios inconfesables y hasta a manuales de terrorismo. Pro la libertad puede y debe ser educada, no censurada e Internet lo permite de forma excelente. 

                Lo nuevo es que, según dicen, en un futuro muy próximo la gran memoria estará fuera de casa; colocaremos casi toda nuestra vida en una “nube”: colgaremos las fotos, los vídeos; ingresaremos la nómina en banca electrónica, guardaremos nuestros documentos en ingentes archivos virtuales. Todo en esa nube que no sabemos dónde está, pero que está ya en todas partes mientras nuestra mayor preocupación será saber si tal hotel o cual cafetería, donde quedamos con nuestro amigo/a para mostrarle las últimas fotos familiares o profesionales, dispone o no de Wi-Fi.

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