Luis Fermín Moreno
Alandar
Deliberadamente, nunca he mencionado en estas páginas “interreligiosas” asuntos de velos, hiyabs, burkas y similares. Por una sencilla razón: porque, amén de recurrente, es un tema que excede ampliamente el ámbito religioso; y ya se han escrito –y se vuelven a escribir cada vez que resurge la polémica- miles de artículos a favor y en contra, mirando y remirando desde todos los puntos de vista posibles: sociológico, legal, (inter)cultural, histórico, político, étnico, económico, identitario, educativo, migratorio, humanitario, feminista, machista, monárquico, republicano… Poco –o nada- nuevo podríamos llegar a decir en este espacio.
Sin embargo, el incidente en torno a Najwa, la adolescente expulsada de un instituto de Pozuelo de Alarcón (Madrid) por llevar velo, ha aportado una novedad –a mi juicio- significativa. Me refiero al apoyo –inédito hasta la fecha en casos similares- que la chica ha recibido de la Conferencia Episcopal Española o de la Alianza Evangélica Española, en nombre del “derecho a la libertad religiosa”. Aunque tengo para mí que este apoyo llevaba un interés propio oculto (como la defensa implícita de símbolos cristianos en las aulas y otros lugares públicos), nuestros líderes católicos y protestantes, que han callado en otros casos de flagrante discriminación religiosa, se han equivocado al hablar esta vez.