LA VANGUARDIA
CARLES CASTRO | Barcelona
Desde 1981, la tasa de católicos ha caído 17 puntos, y ha crecido en 27 la de quienes no van nunca a la iglesia
Los ingenieros de las almas tienen motivos de preocupación. Hace 15 años, más del 80% de los españoles se declaraban católicos y únicamente poco más del 10% se confesaban no creyentes o ateos. A día de hoy, la tasa de católicos ha caído al 73%, mientras que la cifra de no creyentes supera el 22%. Claro que en 1981, los católicos suponían el 90%: casi 20 puntos más que ahora. Y en paralelo, la asistencia a los oficios religiosos ha visto crecer sin parar el grupo que admite que no acude prácticamente nunca a la iglesia: del 28% en 1984, al 40%, en 1996, y al 58%, actualmente (o al 74% si se incluyen aquellos que van sólo "alguna vez al año"). Incluso la cifra de quienes asisten casi todos los domingos a misa ha pasado de cerca del 50% en los años ochenta, al 36%, en los noventa, y a algo más del 20%, ahora.
Esta evolución a partir de los datos del CIS completa un escenario en el que la confianza en la Iglesia alcanza únicamente a la mitad de los españoles (pues sólo uno de cada cuatro ciudadanos expresa mucha confianza en esta institución, frente a un 44% que dice tener poca o ninguna). Y las cifras son aún más severas cuando la pregunta versa sobre el poder de la Iglesia: casi el 52% lo cree desmesurado o excesivo; únicamente el 32% lo juzga adecuado, y sólo un 10% ve ese poder insuficiente o insignificante.
Sin embargo, estos no son los únicos indicadores que reflejan el declive de la fe católica de los españoles. Así, mientras en 1981 más de la mitad de los ciudadanos decían creer en la vida eterna y un 43% estaba convencido de que "sólo hay una verdadera religión", en el 2008 sólo un 19% hacía suya esta última convicción.
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