EL PAÍS
PATRICIA ORTEGA DOLZ / Carmen Pérez-Lanzac
En un ambiente festivo, los manifestantes, llegados hasta el centro en seis columnas, han colapsado Neptuno sin provocar incidente alguno.
Si alguien tenía dudas de cómo iba a responder el movimiento 15-M después de levantar los campamentos, hoy se han disipadon. Decenas de miles de personas, ríos de gentes venidas del Norte, del Sur, del Este y del Oeste, desembocaron en la plaza de Neptuno, junto a las Cortes, con ese grito que se ha hecho unánime desde el principio de las movilizaciones: “Que no, que no, que no nos representan”.
En un ambiente festivo y perfectamente organizado, sin una sola intervención policial, y bajo un sol de justicia, los indignados tomaron la plaza. Jóvenes, mayores y niños, casi sincronizados a través de mensajes y planos creados en las redes sociales, se sumaron a una protesta que ya ha calado en lo más profundo del sistema y cuyo corazón ayer latía bajo la mirada impasible de Neptuno.