José Arregui, teólogo
El Blog de José Arregui
Un hermano franciscano, que tiene de socarrón cuanto tiene de bondadoso –y es mucho–, me soltó hace unos días con su sonrisa traviesa: “Ya te vale de hablar de pajaritos en el aire y de nubes en el cielo. Escribe de economía”. ¡Caramba, Toño! Tan listo como eres, ¿piensas acaso que los pájaros y las nubes no forman parte de nuestra economía? ¿Crees que no son los mismos los males que nos afligen a ellos y a nosotros, pues somos carne común?
Pero bien, no me saldré por la tangente, cosa imposible contigo, y hoy escribiré de economía. Aunque no sé cómo puedo yo escribir de economía, si apenas hace un año que me enteré de cómo funcionan la hipoteca y el euríbor, y además estoy seguro de que la próxima semana, con la misma sorna mansa y con la misma razón, me dirás: “Zapatero, a tus zapatos”.
Los zapatos nos aprietan cada vez más, al igual que el cinturón, a pesar de que todos estamos en régimen de adelgazamiento general. Ajustar los zapatos y estrechar el cinturón: he ahí la receta que nos quieren imponer, en nombre de la razón económica. Bajar salarios, disminuir pensiones, reducir servicios. Adelgazar lo público y engordar lo privado. Trabajar más y ganar menos. Producir más y distribuir menos. Empobrecer a muchos y enriquecer a unos pocos. Abaratar el despido, facilitar el desahucio, encarecer el préstamo. Obligar a endeudarse, exigir que paguen, e impedir que puedan hacerlo.
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