Los curas mantendrán reuniones por arciprestazgos durante el mes de julio para reflexionar y preparar un documento público de protesta.
"En estos momentos la tensión entre el 80% del clero guipuzcoano y el obispo es máxima y podría desembocar en una ruptura total". El que así habla es un sacerdote donostiarra, miembro del Consejo Presbiteral, que pide el anonimato, por razones obvias. Los curas de San Sebastián están cada vez "más dolidos" con el obispo José Ignacio Munilla. Por razones de fondo y de forma. Le acusan de confirmar la sospecha con la que le recibieron, cuando fue nombrado, de venir a imponer otro modelo de Iglesia en total discontinuidad con la de sus predecesores, monseñor Uriarte y monseñor Setién. Amén de tacharlo de "dictatorial" en las formas, imponiendo sus decisiones sin tener en cuenta la opinión ni siquiera del Consejo Presbiteral.
La gota que colmó el vaso fue la última reunión de este Consejo precisamente. Convocado de urgencia y sin orden del día, la sesión fue "muy dura, hasta borrascosa y con acusaciones ad hominem". El obispo comenzó la reunión haciendo saber a los presentes que había tomado la decisión de trasladar a los tres seminaristas con los que cuenta la diócesis de Vitoria, donde estaban hasta ahora, a Pamplona. Y de entrada, ni siquiera accedía a informar o dar razones de su decisión.