BENJAMÍN FORCANO, teólogo
REDES CRISTIANAS
Acogida evangélica del Papa.
Mi análisis de la visita del papa no se va a fijar en aspectos organizativos en cierto modo necesarios pero circunstanciales, aunque muy sintomáticos. En una sociedad moderna y democrática como la nuestra, con presencia más que milenaria y mayoritaria de la religión católica, una invitación al lider espiritual de ella, que congrega a más de mil millones de católicos, sería míope e ingenuo negar la magnitud y movilización que conlleva y pretender neutralizar sus repercusiones sociales y políticas. O se hace o no se hace.
Si se hace – y es lo que ha ocurrido- es imposible eludir la conmoción y responsabilidad de un acontecimiento que implica a la mayoría de los españoles y que la Iglesia católica, con su forma actual vertical, tan ampliamente subordinada, es capaz de mover y articular lo que acaso no logre ninguna otra institución.
Estamos hablando de España, un país predominantemente católico en su historia, debido al cual su vida e historia se han configurado bajo la inspiración del Cristianismo, cobrando enorme relieve en su tradición cultural: literaria, filosófica, teológica, arquitectónica, artística, etc. y en su vida personal, social, cultural y política.