Como si de un rito sagrado se tratase, todas las tardes, a las 20:00 hs., me asomo a la ventana de casa para aplaudir a todo el personal sanitario que, una vez más en esta crisis, está mostrando toda su calidad humana y profesional. Y allí escucho aplausos que proceden de todas las direcciones. Aplausos que despiertan y movilizan en mí una corriente emocionada de comunión, solidaridad, confianza en el ser humano, gozo y gratitud… Leer más (Enrique Martínez Lozano)