ECLESALIA INFORMATIVO
Hay una Siracusa que despierta cuando las luces comienzan a apagarse y el ritmo de la ciudad se vuelve más lento. Una Siracusa menos visible, más silenciosa, casi secreta. No es la de los paseos iluminados ni la de las terrazas abiertas al mar. Es la de las esquinas discretas, de los portales donde alguien busca resguardarse del frío, de los bancos que se convierten en refugio improvisado. Seguramente, también en tu ciudad podrías reconocer estos rincones. Lugares donde la vida queda a la intemperie y donde la noche se hace más larga.
En esa otra ciudad -la que a menudo preferimos no mirar- comienza cada noche “la ronda”. Un pequeño grupo de voluntarios se reúne para organizar la salida: termos de comida caliente -unas veces pasta, otras un plato de menestra, uno de lentejas…-, pan, agua, algunas mantas y productos de primera necesidad. Pero lo que realmente se prepara antes de salir no cabe en ninguna caja. Es una disposición interior. Una forma distinta de mirar la ciudad y a quienes la habitan desde los márgenes… Leer más (IÑIGO GARCÍA BLANCO, Hermano Marista)