Redes Cristianas
DMD nº 94 de 9 de marzo de 2026
Esta es la historia de Amparo Avilés, un relato lleno de lucidez, dignidad y sobre todo decisión por elegir morir antes de que la enfermedad se apodere del cuerpo. Pero es también un ejemplo de la importancia de reconocer el sufrimiento más allá del dolor meramente físico y respetar el deseo de aquellas personas que no quieren ver cómo día a día pierden todas esas cosas que para ellas configuran una vida digna.
1. Coraza
Avanza a traición, en una maniobra envolvente, con la aviesa intención de apoderarse de su pecho y su espalda. Pero ella no se dejará atrapar. Es el único abrazo que rechaza Amparo, el único al que no permitirá rodear su cuerpo: tan ligero, tan vivo. Antes de que eso ocurra, antes de que el cáncer en coraza la envuelva, llamará a la muerte y evitará la asfixia, las úlceras, las infecciones. Será ella la que decida cuándo se apaga esa risa sincera, contagiosa, con la que acompaña los pormenores de su relato.
2. Peculiar
Amparo Avilés Izquierdo —69 años, cuerpo menudo, sonrisa abierta, pasión en cada palabra, carácter fuerte, genio cada vez más sosegado— es un caso peculiar en la aplicación de la Ley de Eutanasia. Se le concedió su derecho a recibir la ayuda para morir cuando, en el momento de solicitarla, aún no experimentaba el «sufrimiento intolerable» del que habla la LORE, aunque era evidente el enorme sufrimiento que pronosticaba la evolución de su enfermedad. Ella estaba convencida de que no era necesario llegar a tal extremo… Leer más (Rafael Quintana)