“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. Hace ya un siglo, Bertold Brecht definía a la perfección el trabajo de personas como Juan José Aguirre. El obispo de Bangassou, como nos contaba José Carlos Soto en su magnífica bitácora en esta casa, salió ileso, por los pelos, de un brutal ataque de las milicias -ya nadie sabe en qué bando, o por qué, lucha cada uno en esta cruel matanza en que se ha convertido Centroáfrica-, mientras salía de una mezquita -sí, de una mezquita- tras negociar por la vida de dos mil hermanos musulmanes. Leer mas….