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Cuando creíamos que después de la Segunda Guerra Mundial ya no habría más guerras con la creación de Naciones Unidas y la Declaración Universal de Derechos Humanos y sus múltiples Tratados en orden a humanizar este mundo, hemos sido testigos de horrorosos genocidios en diferentes regiones de África, la invasión de Ucrania y el criminal genocidio israelí en Palestina.
Netanyahu, después de bombardear y destruir casi el 90 % de las viviendas de Gaza y de masacrar a más de 34.000 personas entre las que 15.000 son niños y niñas, forzó a la población para que se desplace al sur de la Franja. Ahí infravive millón y medio de hombres, mujeres y niños en condiciones inhumanas. Yacen a la intemperie, pasan hambre, sed y frío, duermen hacinados, muchos heridos entre lodazales de barro, excrementos y sangre. Multitud de gente está al borde de la muerte bajo los constantes bombardeos de Israel, el hambre y la amenaza de ser expulsados al desierto. Una catástrofe humanitaria. Nos encontramos ante una barbarie genocida contra el pueblo gazatí por parte de Israel.
Ante esta realidad duele que mucha gente permanezca indiferente. En Occidente la vida continúa como si no pasara nada, se compra, se consume y se celebran fiestas. ¿Dónde ha quedado el sentido de humanidad que debe identificar a todo ser humano? Siento que el mundo se ha quedado sin corazón. Ha perdido la conciencia y la sensibilidad… Leer más (Fernando Bermúdez López)