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Desde que en 2021 las autoridades talibanas regresaron al poder en Afganistán, han emitido más de un centenar de edictos estableciendo un sistema institucionalizado que restringe o elimina los derechos de las mujeres y de las niñas, las segrega, atenta contra su dignidad y las excluye
Richard Bennett, designado en mayo de 2022 relator especial de Naciones Unidas (UN) para la situación de los derechos humanos en Afganistán, presentó el pasado mayo su informe anual en la Asamblea General de NU. En él analiza “El fenómeno de un sistema institucionalizado de discriminación, segregación, desprecio de la dignidad humana y exclusión de las mujeres y las niñas”, como aparece en el título del mismo. Un sistema -afirma- que “está motivado por y se traduce en un rechazo de la plena humanidad de las mujeres y las niñas, omnipresente y metódico, institucionalizado a través de edictos y políticas que sancionan y refuerzan la grave privación de derechos fundamentales”.
El relator, aunque se centra en los daños que causa este sistema institucionalizado de opresión basado en el género, también destaca que produce daños devastadores no solo a la sociedad afgana en general, sino que se extienden más allá de sus fronteras, y se pregunta cómo es posible que, teniendo conocimiento la comunidad internacional de tal denegación de derechos fundamentales, especialmente, a las mujeres y a las niñas, sustentada por una opresión que resulta prácticamente imposible de sortear para la población afgana, no actuemos y permanezcamos al margen… Leer más (Mª Teresa de Febrer)