Vivir en lo relativo

ATRIO

Hace meses traté en estas mismas páginas la cuestión que ahora retomo. No sólo porque me ha preocupado durante muchos años sino también porque para mí la vejez ha sido un proceso de relativización.
Quienes hemos vivido en España la segunda mitad del siglo XX hemos ido asistiendo –a veces contentos, a veces asustados- al paso de lo absoluto a lo relativo. Pongamos algunos ejemplos:
Ya antes, en la teología alemana, se había iniciado el paso del Cristo de la fe al Jesús de la historia. Según reconocen los estudiosos, ese tránsito tuvo su origen en el odio a los dogmas, es decir, al absoluto de las formulaciones dogmáticas. Simplificando mucho, la desmitologización y el método histórico-crítico han llevado a que algunos afirmen que la Biblia no es palabra de Dios sino palabra sobre Dios. Del absoluto se ha pasado a lo relativo.
Lo mismo ocurre con el tema de la autoridad. Un valor absoluto, garantizado por Dios, en el caso de los reyes, de los gobernantes, un valor absoluto en el caso de los padres, garantizado por el cuarto mandamiento. Dos absolutos que hora se han relativizado definitivamente…
En el terreno de la moral: de un mandamiento, el sexto, en que no había “parvedad de materia”, se ha pasado a la total libertad sexual, en la que apenas hay reglas ni prohibiciones… Leer más (Carlos F. Barberá)