Religión Digital
Que la Iglesia necesita una reforma y está en camino de ella, me parece algo difícil de negar. La historia muestra también que en toda situación de reforma aparecen voces individualistas que piensan más en lo suyo que en lo de la comunidad y gritan aquello que, en castellano, se ha convertido ya en un tópico: “¿qué hay de lo mío?”. Temo que esas voces dificultan la reforma en lugar de ayudar a ella.
Dos principios fundamentales
El primero es simplemente humano: todo cristiano debe saber y aceptar que “la iglesia nunca será totalmente de mi gusto”. No solo por la evidente pecaminosidad humana (también mía) sino porque entre más de mil millones de personas es imposible que cualquier institución sea plenamente del gusto de todos. La comunidad exige renuncias y paciencias que se compensan por el valor de la unidad de muchos.
El segundo principio es más divino que humano: el criterio y el norte de la reforma de la Iglesia ha de ser el evangelio de Jesús y la voluntad de Dios. No la voluntad de los medios de comunicación… Leer más (José I. González Fauss)