(Txenti García).- El 12 de marzo del pasado año la Diócesis de Vitoria recibía al nuevo obispo con una ceremonia en la que se unían su consagración episcopal y su toma de posesión de la sede vitoriana sucediendo a monseñor Miguel Asurmendi. Ha pasado un año desde que D. Juan Carlos Elizalde asumió de forma efectiva el compromiso de presidir la comunidad cristiana de Vitoria. Era un desconocido, no estaba en «las quinielas». Las primeras sensaciones que provocó su llegada fueron, en una gran parte de la feligresía, expectación y esperanza en un obispo de la era del Papa Francisco, y en otra parte, cautela hasta ver sus primeros movimientos. Leer más: