alandar
El verano es tiempo propicio para revisar el curso pasado y fijar las asignaturas pendientes para el siguiente. Para la Iglesia española podríamos decir que ha sido un buen año si nos fijamos en dos logros muy significativos, ambos al final del segundo trimestre: la regularización de los inmigrantes, que aprobó el gobierno y que había contado con el apoyo decidido de la Iglesia, y por supuesto, la visita del papa León XIV.
La regularización es la culminación de una lucha larga, a la que se ha opuesto tenazmente la derecha y especialmente la extrema derecha, que ha convertido a la inmigración en su chivo expiatorio favorito. Con algunas excepciones dentro del episcopado, el conjunto de la Conferencia Episcopal y, por supuesto, todos los organismos sociales de la Iglesia (Cáritas, Justicia y Paz…), han venido apoyando la regularización, desde que se inició la larga campaña de recogida de firmas a favor de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) hasta que el gobierno ha dado por fin el paso adelante de una nueva regularización a la que parece podrán acogerse cerca de un millón de personas. Un triunfo para las numerosas personas y organismos que la han peleado, sobre todo los colectivos de migrantes, un triunfo para la Iglesia, en la medida en que ha tomado partido claramente con ellos, y un triunfo sobre todo para esos inmigrantes que enriquecen España con su trabajo y tienen derecho a un reconocimiento de su dignidad y de su esfuerzo. Seguirán teniendo que afrontar muchas dificultades, pero podrán hacerlo desde un suelo más firme. Con esa aprobación, España es un país un poquito mejor… Leer más (Redacción de alandar)