Laura Zamora: «Las Familias Eclesiales de Vida Consagrada no somos el relevo vocacional de las congregaciones tradicionales»

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«A mediados del siglo pasado surgieron en España, Francia, Italia, etc. comunidades cristianas que tenían en común una fuerte aspiración a la vida según el evangelio: la oración personal y en común desde la meditación de la Palabra de Dios, la sencillez, la pobreza, la fraternidad entre todos, la dedicación a los pobres, el testimonio de vida, la misión de dar a conocer el evangelio a todos, etc. Algunas no pasaron de ser pequeñas comunidades que no crecieron, pero otras sí e incluso se expandieron a otros países. Por eso tuvieron que comenzar un itinerario de discernimiento con los pastores de la Iglesia para su institucionalización»
«En las Familias Eclesiales, en un mismo instituto se integran las dos ramas célibes, más los casados. ¿Esto cómo se vive? Es una comunión que engloba diversos estados de vida en el mismo espíritu y misión. De ahí que la denominación de “eclesiales” signifique que están constituidos por los tres estados de vida. Y la denominación de “familia” signifique que sea más que una fraternidad, que sea una sola familia»
Tal vez la nota que más llama la atención es que haya miembros casados; esto responde a la aspiración a que el matrimonio y la virginidad consagrada sean realidades no excluyentes, sino complementarias en reciprocidad, en una relación de comunión, de necesidad de lo uno para lo otro o en lo otro, en una relación de circularidad, al estilo de las relaciones de la Trinidad, donde nadie es a partir del otro, sino con el otro»Leer más (José Lorenzo)