(José Manuel Vidal).- El día 13 de marzo se cumplen cuatro años de un «milagro«, que, a pesar de inesperado, ha cuajado ya en la Iglesia y en el mundo. El prodigio lleva el nombre de Francisco y el lema de otro Francisco y santo de Asís: «Repara mi Iglesia». En estos pocos años, Bergoglio ha transformado una institución hundida, humillada y denostada, en un referente mundial de misericordia y esperanza. Algunos dicen que los milagros no existen. Pero aquí y ahora, antes nuestros ojos, se está cumpliendo uno de los mayores: la primavera floreciente de la vieja Iglesia católica. Leer mas….