Gil Hellín, arzobispo de Burgos, defiende una reforma laboral con “dignidad” para el trabajador

La reforma laboral también divide a los obispos. “Nunca se puede olvidar que el trabajo es para el hombre y no el hombre para el trabajo”. “Las medidas de la política económica no permitan a los trabajadores alcanzar niveles satisfactorios de ocupación no puede conseguir su legitimación ética ni la justa paz social”.