El Testamento Espiritual de Benedicto XVI: «Una condena absoluta del aggiornamento eclesial»

Religión Digital

«Mira hacia atrás y, según dice, lo primero que le viene a la cabeza es cuántas razones tiene para dar gracias. Y es lo primero que hace, dar gracias»
«Le preocupa que eso cambie, y confiesa que reza a Dios para que su tierra “siga siendo tierra de fe” y para que sus compatriotas no se dejen distanciar de ella»
“A todos aquellos a los que haya de cualquier modo hecho daño, les pido de corazón perdón.” No añade nada más. No menciona a ninguna persona dañada ni reconoce daño concreto alguno que haya hecho
“¡Permaneced arraigados en la fe! ¡No os dejéis confundir!”. Eso es lo que quiere que, tras su muerte, le escuchen decir quienes lean sus palabras. Considera que existe un serio riesgo de que ambas cosas ocurran y lo advierte, para tratar de evitar que se materialice
«Qué lejos queda este mensaje de la actitud de escucha a las ciencias naturales y a las investigaciones históricas en general y a las exegéticas en concreto promovida por Juan XXIII cuando convocó el Concilio Vaticano II»… Leer más (Jesús L. Sotillo, sacerdote)