ECLESALIA INFORMATIVO
ECLESALIA, 11/02/26.- No guardes silencio, no calles, oh Dios… El salmo 83 es un botón de muestra de la multitud de plegarias que alzan la voz pidiendo a diario que Dios no esconda su rostro, que nos bendiga y evite la tribulación y el desamparo. Es desconcertante su silencio cuando le anhelamos porque es el peor sufrimiento. Lo cierto es que esta experiencia nos lleva a “saber” que el silencio de Dios nos impulsa hacia Él. Es en las situaciones difíciles cuando aprendemos a escuchar a Dios, a confiar en sus tiempos y a desarrollar paciencia del que sabe, y por tanto espera en su amor.
El silencio es un tiempo para la confianza que puede convertirse en la maduración en la fe. No es mal ejercicio a las puertas de la cuaresma, convertirse en “quien todo lo espera en el Señor” que cumple todas sus promesas aunque no se realicen nuestros deseos puntuales; hoy no es siempre. De aquí nace la necesidad de frecuentar los textos bíblicos donde se revela con claridad meridiana la actitud a seguir ante lo incomprensible de la existencia… Leer más (Gabriel Mª Otalora)