Atrio
Desde mi experiencia de vivir más de quince años en vecindad con un Monasterio cisterciense femenino, creo que el monacato vino para quedarse. Es cierto que no corren tiempos boyantes para la vivencia monacal, pero hay que decir que es una estructura eclesial imprescindible para la espiritualidad del creyente y del no creyente. Ortega y Gasset sostiene con convencimiento pleno que la persona que toma en serio su vida, que da sentido a su existencia es una persona profundamente religiosa. De ahí que el monacato juega un rol importante desde esta perspectiva. Leer más… (Antonio Gil de Zúñiga)