En apenas dos meses y medio, se cumplirán (¡ya!) siete años de la elección de Jorge Mario Bergoglio como el Papa 266 de la Iglesia. Un nuevo aniversario de un pontificado que por intensidad y originalidad da la sensación de haber superado ya la década.
Pero, como cada año, los desafíos aparecen renovados y cada vez más complejos para un Francisco que aparece cada vez más con la impresión de estar eligiendo minuciosamente los frentes en los que se propone iniciar procesos de cambios, ya con una comprensión total de hasta qué punto la estructura que lo rodea a diario es al mismo tiempo una ayuda (las menos de las veces) o una carga (las más) para esa esperada y necesaria reforma que quiere dejar como legado. Leer más… (Hernán Reyes Alcaide)