Religión Digital
Tucho es su obsesión porque representa justo lo que no soportan: una Iglesia que no habla desde el miedo sino desde el Evangelio; un teólogo que combina fidelidad con inteligencia; un prefecto que entiende que la tradición no es un fósil, sino un organismo vivo. ¿Cómo no iban a intentar destronarlo?
Hay quien cree que la Iglesia es una casa abierta, un espacio de comunión, escucha, diversidad y búsqueda sincera de la verdad. Y luego está el fundamentalismo, esa corriente que, curiosamente, siempre habla de Dios mientras levanta muros, trincheras, garitas y fosos. Leer más (José Carlos Enríquez Díaz)