ATRIO
Hace quince días me lo dijeron confidencialmente: mons. José Ignacio Munilla va a ser destinado a Orihuela-Alicante en torno a las navidades. La fuente era fiable, pero, la verdad, cansado de escuchar tantos nuevos destinos durante los últimos años, no pude evitar acoger la confidencia con cierto escepticismo y, a la vez, con una incontenible curiosidad: a ver, me dije, si ésta va a ser la buena. Y, finalmente, lo ha sido; para alegría de muchos y tristeza de otros. Conviene no perder de vista que en este movimiento de fichas episcopales sucede a su compañero de fatigas en la diócesis de Bilbao, mons. Iceta, destinado, como es sabido, a la sede de Burgos, con categoría de arzobispado.
Sospecho que serán muchos los que se pregunten a qué obedecen estos cambios; qué los provoca y por qué se les encomiendan o envían a estos destinos y no a otros… Leer más (Jesús Martínez Gordo)