Dos sacerdotes de Oaxaca son suspendidos por denunciar a un pederasta

Nueve sacerdotes católicos de Oaxaca acusan haber sido amenazados de muerte y al menos dos de ellos han sido suspendidos del sacerdocio por pedir a su obispo y al Vaticano su intervención en el caso de un párroco que ha abusado de unos 100 niños indígenas en Oaxaca, sureste de México. El pederasta incluso ya está preso pero la Iglesia se niega a castigarlo o siquiera reconocerlo como abusador.

El País, 9 de Marzo de 2016

 

 

El papa y las mujeres

Juan G. Bedoya en El País, 7 de Marzo de 2016

“Perdonadme si soy un poco feminista”, ha bromeado Francisco. Desde su llegada al pontificado romano, hace apenas tres años, multiplica los discursos en favor de incrementar el papel de las mujeres en la Iglesia católica. “Deben ser mejor consideradas”, proclama. A la espera de que emita en pocas semanas sus conclusiones sobre la familia después de escuchar lo debatido en dos sínodos celebrados en Roma en 2014 y 2015, el Vaticano ha tomado una decisión sin precedentes. A petición de Francisco, los jefes o jefas de Estado que se hayan divorciado y acudan con su nueva pareja a ver al Papa serán recibidos en audiencia como si estuvieran casados católicamente. Leer más

Hans Küng pide al Papa Francisco que revise el dogma de la infalibilidad papal

Hans Küng

Religión Digital, 09 de marzo de 2016

El teólogo suizo Hans Küng, que cumplirá la próxima semana 88 años, ha reiterado su petición al Papa Francisco de que revise la infalibilidad papal, que según la teología dogmática católica constituye un dogma de fe y por la cual el pontífice está preservado de cometer un error porque sus declaraciones en temas de fe y moral, como toda verdad de fe, no se presta a discusión de ninguna índole.

En un artículo, publicado por varios periódicos en diferentes países con motivo de la publicación de su último libro, el teólogo ha hecho de nuevo un llamamiento para que el Obispo de Roma analice este dogma de fe que, a su juicio, «ha bloqueado, de manera tácita, desde el concilio Vaticano II todas las reformas que hubieran exigido revisar posiciones dogmáticas anteriores». Leer más

Tres años después: «Francisco es un obispo tan creyente como humano»


 

José Mª Castillo en FE ADULTA

Hace tres años, cuando faltaban sólo unos días para que Benedicto XVI renunciara al papado, un importante personaje (de los que tienen mando en Roma) me dijo: «La Iglesia no puede caer más abajo de lo que ya está». Y creo que quien me dijo eso tenía razón.

Baste pensar que, desde los últimos años de Pablo VI hasta el día que tomó posesión Francisco, la Iglesia ha estado prácticamente sin gobierno. Más de 30 años. Juan Pablo II gestionó su pontificado con vistas a sus continuos viajes por el mundo entero. Benedicto XVI se dedicó a sus estudios y sus escritos. ¿Quién gobernaba de facto? Los cardenales que presidían las Congregaciones de la Curia. Leer más

La adúltera y los hipócritas – José Luis Sicre

La ahogamos con el adúltero (Código de Hammurabi)

Es la respuesta del famoso Código de Hammurabi, rey de Babilonia muerto hacia 1750 a.C. En el párrafo 129 dictamina: “Si la esposa de un hombre es sorprendida acostada con otro varón, que los aten y los tiren al agua [al río Eúfrates]; si el marido perdona a su esposa la vida, el rey perdonará también la vida a su súbdito.” Adviértase que la ley empieza por la mujer, pero los dos merecen la condena a muerte, aunque cabe la posibilidad de que el marido perdone.

La apedreamos (los escribas y fariseos)

Es la propuesta de los escribas y fariseos, invocando la Ley de Moisés. Es el procedimiento más frecuente en la Biblia para ejecutar a un culpable. Cosa lógica ya que en Israel no abunda el agua, como en Babilonia, y sí las piedras. Sin embargo, estos escribas y fariseos no habrían aprobado un examen de Biblia por dos motivos.

1) La Ley de Moisés, que usa a menudo el verbo “apedrear” para hablar de un castigo a muerte, nunca lo aplica al adulterio. El texto que podrían invocar sería este del Deuteronomio: “Si uno encuentra en un pueblo a una joven prometida a otro y se acuesta con ella, los sacarán a los dos a las puertas de la ciudad y los apedrearán hasta que mueran: a la muchacha porque dentro del pueblo no pidió socorro y al hombre por haber violado a la mujer de su prójimo” (Dt 22,23-24). Pero esta ley no habla de adulterio, sino de violación (aparentemente consentida) de una muchacha.

2) Si tienen tanto interés en cumplir la Ley de Moisés, al primero que deberían haber traído ante Jesús es al varón, ya que también a él lo han sorprendido en adulterio y por él comienza la ley (“Si uno encuentra a una joven…y se acuesta con ella”). Hay un caso en el que solo se habla de apedrear a la muchacha, pero tampoco se trata de adulterio, sino de la que ha perdido la virginidad mientras vivía con sus padres. Cuando se casa, su marido lo advierte y lo denuncia, si la denuncia es verdadera “sacarán a la joven a la puerta de la casa paterna y los hombres de la ciudad la apedrearán hasta que muera, por haber cometido en Israel la infamia de prostituir la casa de su padre (Dt 22,20-21).

¿Cómo puede un escriba, con tantos años de estudios bíblicos, cometer estos errores elementales? ¿Por ignorancia? ¿Por el deseo de interpretar la ley de la forma más rigurosa posible? ¿Para poner a Jesús en un aprieto y poder acusarlo, como dice Juan?

La perdonamos y que mejore (Jesús)

Jesús no precipita su respuesta. Le piden una opinión (“¿qué dices tú?”) pero se calla la boca y escribe en el suelo. Ellos insisten. Buscan lana y salen trasquilados. “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”. El principal pecado de escribas y fariseos no es la ignorancia ni el rigorismo, sino la hipocresía. Cuando se retiran, solo quedan Jesús y la mujer, ella de pie en el centro. Una imagen de gran impacto, digna de la mejor película. Por suerte para la mujer, Jesús no es un confesor a la vieja usanza. No le pregunta cuántas veces ha cometido adulterio, con quién, dónde, cuándo. Se limita a dos preguntas breves (“¿dónde están?, ¿nadie te ha condenado?”) y a la absolución final: “Yo tampoco te condeno. Ve y en adelante no peques más”.

A veces se habla de la actitud de Jesús con los pecadores de forma muy ligera, como si los abrazase y aceptase su forma de vida. Pero a la mujer no le dice: “No te preocupes, no tiene importancia; ya sabes a quién tienes que acudir la próxima vez”. Lo que le dice es: “en adelante no peques más”. Se lo dice por su bien, no porque corra peligro de ser apedreada. A este caso, cambiando de género, se puede aplicar el proverbio bíblico: “El adúltero es hombre sin juicio, el violador se arruina a sí mismo” (Prov 6,32). Eso es lo que Jesús no quiere, que la mujer se arruine a sí misma.

El buen ejemplo de los escribas y fariseos

A pesar de su hipocresía y mala idea, hay que reconocerles algo bueno: se van retirando poco a poco, empezando por los más viejos. Hoy día somos muchos los que conocemos la opinión de Jesús pero seguimos considerándonos buenos y no vacilamos en apedrear (más con palabras y juicios condenatorios que con piedras) a quien hemos elegido como víctima.

Nota: Un texto escandaloso

Este pasaje del evangelio es de los más desconcertantes para los especialistas. Forma parte del evangelio de Juan, pero falta en los mejores manuscritos, códices y leccionarios; otros lo trasladan al final del evangelio de Juan; y algunos lo traen en el evangelio de Lucas (después de 21,38s o de 24,53). Como si hubiese sido una hoja suelta que muchos dudaban de incluir y otros no sabían dónde meter.

No es raro que este pasaje provocase dificultades. Con el criterio “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra” podrían verse libres desde los terroristas del Isis hasta los ladrones de guante blanco. Naturalmente, no es eso lo que pretende Jesús. Sus palabras finales a la mujer, “no peques más”, dejan claro que no defiende un mundo en el que cada cual hace lo que quiere.

 

José Luis Sicre

 

 

Garizumako 5 igandea – Ez ikusia egin dioten iraultza – Revolución ignorada – José A. Pagola

Evangelio 13/mar/2016   Cuaresma – C (Juan 1, 8-11)
por Coordinador Grupos de Jesús

EZ IDUSIA EGIN DIOTEN IRAULTZA

Adulterioan harrapatu duten emakume bat dakarkiote Jesusi. Guztiek ezagutzen dute halakoaren zoria: legeak arautua duenez, harrikatua izanen da, hiltzeraino. Inork ez du kontuan hartu gizon adulteriogilea. Beti bezala, gizarte matxista da, emakumea galdu eta gizonezkoa desenkusatu. Aurrez aurre egin diote Jesusi desafioa: «Moisesen legeak emakume adulteriogilea harrikatzeko agindu digu. Eta zuk zer diozu?».

Jesusek ezin jasan du gizarte-hipokresia hori, gizonezkoen agintekeriak elikatua. Hiltzeko agindu hori ez dator Jainkoagandik. Xume eta miresgarriki ausart, aldi berean eta batean bildu ditu Jesusek adulteriogilearen kontrako auzi horretan egia, zuzentasuna eta errukia: «zuetan bekaturik ez duenak bota diezaiola lehen harria».

Eta salatzaileak han doaz lotsaturik. Badakite ezen berak direla gizarte hartan egiten diren adulterioen erantzule handienak. Orduan hila izatetik libratu den emakumeari mintzatu zaio Jesus, eta samurkiro eta errespetu handiz diotso: «Nik ere ez zaitut gaitzesten». Ondoren, barkazio hori biziera berri baten abiapuntu bihur dezan erregutu dio:«Zoaz, eta ez gehiago bekaturik egin».

Horra zer den Jesus. Azkenean izan da lurrean ez inongo legek, ez botere zapaltzailek makurrarazi ez duen norbait. Norbait askea eta bihotz-handia, sekula inor gorrotatu eta gaitzetsi ez duena, gaitzik gaitzaren truke itzuli ez duena. Adulteriogile honi eskaini dion defentsan eta barkazioan gure eskabide zorrotzetan eta sumindurazko gaitzespenetan baino egia eta zuzenbide handiagoak nabari dira.

Kristauak ez gara oraino gai izan emakumearen zapalkuntzaren aurrean Jesusek izan duen jarduera askatzailearen ondorioak ateratzeko. Gehiengo nagusian gizonezkoek gidatu eta arnasturiko Elizan, ez gara iritsi jabetzera emakumea bizitzako eremu guztietan jasaten ari den zuzengabekeriaz.. Teologo bat, duela urte batzuk, kristauek «ez ikusia egin dioten iraultzaz» mintzo zen.

Nolanahi, hau da egia: hogei mende ondoren, ustez kristau-erroak dituzten lurraldeetan, gizarte baten bizi garela, zeinetan emakumea sarritan ezin baita mugitu libreki gizonezkoari beldur izan gabe. Bortxakeria,  tratu txarra eta umilazioa ez dira irudipen huts. Aitzitik, indarkeriarik errotuenetarik dira eta sufrimendurik gehien eragiten dutenetarik.

Ez ote luke emakumearen sufrimenduak oihartzun biziagoa eta zehatzagoa izan behar gure ospakizunetan?, ez ote luke izan behar leku inportanteago bat gizartea kontzientziatzeko gure lanean? Baina, batez ere, ez ote genuke bizi behar emakume zapaldu ororengandik hurbilago, abusuak salatzeko, defentsa burutsua eta babes eraginkorra eskaintzeko?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Cuaresma – C (Juan 1, 8-11)
por Coordinador Grupos de Jesús

REVOLUCIÓN IGNORADA

Le presentan a Jesús a una mujer sorprendida en adulterio. Todos conocen su destino: será lapidada hasta la muerte según lo establecido por la ley. Nirauadie habla del adúltero. Como sucede siempre en una sociedad machista, se condena a la mujer y se disculpa al varón. El desafío a Jesús es frontal: «La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras. Tú ¿qué dices?».

Jesús no soporta aquella hipocresía social alimentada por la prepotencia de los varones. Aquella sentencia a muerte no viene de Dios. Con sencillez y audacia admirables, introduce al mismo tiempo verdad, justicia y compasión en el juicio a la adúltera: «el que esté sin pecado, que arroje la primera piedra».

Los acusadores se retiran avergonzados. Ellos saben que son los más responsables de los adulterios que se cometen en aquella sociedad. Entonces Jesús se dirige a la mujer que acaba de escapar de la ejecución y, con ternura y respeto grande, le dice: «Tampoco yo te condeno». Luego, la anima a que su perdón se convierta en punto de partida de una vida nueva: «Anda, y en adelante no peques más».

Así es Jesús. Por fin ha existido sobre la tierra alguien que no se ha dejado condicionar por ninguna ley ni poder opresivo. Alguien libre y magnánimo que nunca odió ni condenó, nunca devolvió mal por mal. En su defensa y su perdón a esta adúltera hay más verdad y justicia que en nuestras reivindicaciones y condenas resentidas.

Los cristianos no hemos sido capaces todavía de extraer todas las consecuencias que encierra la actuación liberadora de Jesús frente a la opresión de la mujer. Desde una Iglesia dirigida e inspirada mayoritariamente por varones, no acertamos a tomar conciencia de todas las injusticias que sigue padeciendo la mujer en todos los ámbitos de la vida. Algún teólogo hablaba hace unos años de «la revolución ignorada» por el cristianismo.

Lo cierto es que, veinte siglos después, en los países de raíces supuestamente cristianas, seguimos viviendo en una sociedad donde con frecuencia la mujer no puede moverse libremente sin temer al varón. La violación, el maltrato y la humillación no son algo imaginario. Al contrario, constituyen una de las violencias más arraigadas y que más sufrimiento genera.

¿No ha de tener el sufrimiento de la mujer un eco más vivo y concreto en nuestras celebraciones, y un lugar más importante en nuestra labor de concienciación social? Pero, sobre todo, ¿no hemos de estar más cerca de toda mujer oprimida para denunciar abusos, proporcionar defensa inteligente y protección eficaz?

José Antonio Pagola

 

¿En nombre de qué Dios seguimos condenando? – Fray Marcos

5º Domingo de Cuaresma

Jn 8, 1-11

La principal característica de las tres lecturas de hoy es que nos invitan a mirar hacia adelante. Isaías, desde la opresión del destierro, promete algo nuevo para su pueblo. Pablo quiere olvidarse de lo que queda atrás y sigue corriendo hacia la meta. Jesús abre a la adúltera un horizonte de futuro que los fariseos estaban dispuestos a cercenar. El encuentro con el verdadero Dios nos empuja siempre hacia lo nuevo. En nombre de Dios nunca podemos mirar hacia atrás. A Dios no le interesa para nada nuestro pasado. A mí debía interesarme solo en cuanto me permite descubrir mis verdaderas posibilidades de futuro.

El texto que acabamos de leer está en un contexto artificial. No se encuentra en ningún otro evangelista y, seguramente, ha sido añadido al evangelio de Jn. No aparece en los textos griegos más antiguos y ninguno de los Santos Padres lo comenta. Está más de acuerdo con la manera de redactar de Lc; incluso aparece incorporado a este evangelio en algunos códices. Está garantizado que es un relato muy antiguo y su mensaje está muy de acuerdo con todos los evangelios, incluido el de Juan. Puede ser que la supresión y los cambios se deban a su mensaje de tolerancia, que se podía interpretar como laxitud o permisividad.

En el relato, se destaca de manera clara el “fariseísmo” de los letrados y fariseos, acusando a la mujer y creyéndose ellos puros. No aceptan las enseñanzas de Jesús, pero con ironía le llaman “Maestro”. El texto nos dice expresamente que le estaban tendiendo una trampa. En efecto, si Jesús consentía en apedrearla, perdería su fama de bondad e iría contra el poder civil, que desde el año treinta había retirado al Sanedrín la facultad de ejecutar a nadie. Si decía que no, se declaraba en contra de la Ley, que lo prescribía expresamente. Como tantas veces, los jefes religiosos están buscando la manera de justificar la condena de Jesús.

Si los pescaron “in fraganti”, ¿dónde estaba el hombre? (La Ley mandaba apedrear a ambos). Hay que tener en cuenta que se consideraba adulterio la relación sexual de un hombre con una mujer casada, no la relación de un casado con una soltera. La mujer se consideraba propiedad del marido; con el adulterio se perjudicaba al marido por apropiarse de algo que le pertenecía (la mujer). Cuando el marido era infiel a su mujer con una soltera, su mujer no tenía ningún derecho a sentirse ofendida. ¡Qué poco han cambiado las cosas! Hoy seguimos midiendo con distinto rasero la infidelidad del hombre y de la mujer. Por cada prostituta tiene que haber cientos de prostitutos. Qué pocas veces se tiene esto en cuenta.

No se trata, pues, de un pecado sexual sino de un pecado contra la propiedad privada. Llevamos dos milenios tergiversando los textos con la mayor naturalidad. Decimos “palabra de Dios” pero no tenemos empacho alguno a la hora de distorsionarla. La Biblia apenas habla de la sexualidad, no era para ellos un problema, no estaban obsesionados con el tema. La obsesión enfermiza que nos ha inoculado la Iglesia no tiene nada que ver con el mensaje de la Biblia. Ni el AT ni el NT hacen hincapié en un tema que nos ha traumatizado a todos.

Aparentemente Jesús está dispuesto a que se cumpla la Ley, pero pone una simple condición: que tire la primera piedra el que no tenga pecado. El tirar la primera piedra era obligación o “privilegio” del testigo. De ese modo se quería implicar de una manera rotunda en la ejecución y evitar que se acusara a la ligera a personas inocentes. Tirar la primera piedra era responsabilizarse de la ejecución. Nos está diciendo que aquellos hombres, todos, acusaban, pero nadie quería hacerse responsable de la muerte de la mujer.

En contra de lo que nos repetirán hasta la saciedad durante estos días, Jesús perdona a la mujer antes de que se lo pida; no exige ninguna condición. No es el arrepentimiento ni la penitencia lo que consigue el perdón. Por el contrario, es el descubrimiento del amor incondicional lo que debe llevar a la adúltera al cambio de vida. Tenemos aquí otro gran tema para la reflexión. El “perdón” por parte de Dios es lo primero. Cambiar de perspectiva será la consecuencia de haber tomado conciencia de que Dios es Amor y está en mí.

Es incomprensible e inaceptable que, después de veinte siglos, siga habiendo cristianos que se identifiquen con la postura de los fariseos. Sigue habiendo “buenos cristianos” que ponen el cumplimiento de la “Ley” por encima de las personas. La base y fundamento del mensaje de Jesús es precisamente que, para el Dios de Jesús, el valor primero es la persona de carne y hueso, no la institución ni la “Ley”. El PADRE estará siempre con los brazos abiertos para el hermano menor y para el mayor. El Padre no puede dejar de considerar hijo a nadie.

La cercanía que manifestó Jesús hacia los pecadores no podía ser comprendida por los jefes religiosos de su tiempo porque se habían hecho un Dios a su medida, justiciero y distante. Para ellos el cumplimiento de la Ley era el valor supremo. La persona estaba sometida al imperio de la Ley. Por eso no tienen ningún reparo en sacrificar a la mujer en nombre de ese Dios inmisericorde. Jesús nos dice que la persona es el valor supremo y no puede ser utilizada como medio para conseguir nada. Todo tiene que estar al servicio del individuo. La causa del Dios es la causa de cada ser humano. Lo más contrario a Dios es machacar a un ser humano, sea con el pretexto que sea. Nadie se acerca a Dios alejándose del hombre.

Ni siquiera debemos estar mirando a lo negativo que ha habido en nosotros. El pecado es siempre cosa del pasado. No habría pecado ni arrepentimiento si no tuviéramos conciencia de que podemos hacer las cosas mejor de lo que las hemos hecho. Con demasiada frecuencia la religión nos invita a revolver en nuestra propia mierda, sin hacernos ver la posibilida­d de lo nuevo que seguimos teniendo, a pesar de nuestros fallos. Dios es plenitud y nos está siempre atrayendo hacia Él. Esa plenitud hacia la que tendemos, siempre estará más allá. Será como un anhelo de lo no conseguido que nos dejará sin aliento.

En la relación con el Dios de Jesús tampoco tiene cabida el miedo. El miedo es la consecuencia de la inseguridad. Cuando buscamos seguridades, tenemos asegurado el miedo. Miedo a no conseguir lo que deseamos, o miedo a perder lo que tenemos. Una y otra vez Jesús repite en el evangelio: «no tengáis miedo». El miedo paraliza nuestra vida espiritual, metiéndonos en un callejón sin salida. El descubrimiento al verdadero Dios tiene que ser siempre liberador. La mejor prueba de que nos relacionamos con un ídolo, creado por nosotros y no con Dios, es que nuestra religiosidad produce miedos.

El evangelio nos descubre la posibilidad que tiene el ser humano de enfocar su vida de una manera distinta a la habitual. La “buena noticia” consiste en que el amor de Dios al hombre es incondicional, es decir, no depende de nada ni de nadie. Dios no es un ser que ama, sino el amor. Su esencia es amor y no puede dejar de amar sin destruirse a sí mismo. Nosotros seguimos empeñados en mantener la línea divisoria entre el bueno y el malo. Fijaros que Jesús lo que hace es destruir esa línea divisoria. ¿Quién es el bueno y quien es el malo? ¿Puedo yo dar respuesta a esta pregunta? ¿Quién puede sentirse capacitado para acusar a otro sin contemplaciones? El fariseísmo sigue arraigado en lo más hondo de nuestro ser.

Recordemos el evangelio del domingo pasado. La adúltera ha desplegado el hermano menor y se cree digna de condena. Los fariseos actúan desde el hermano mayor y se creen con derecho a condenar. Jesús está ya identificado con el Padre y unifica los tres. Tanto el menor como el mayor tienen que ser superados. Una vez más descubrimos que el menor está dispuesto a cambiar con más facilidad que el mayor. Seguimos empeñados en echar la culpa al otro y, en consecuencia, siempre será el otro el que tiene que cambiar.

 

Meditación-contemplación

Tampoco yo te condeno.
Jesús nos dice, sin paliativos, que Dios no condena.
Todo aquel que se atreve a condenar, no habla en nombre de Dios.
Mientras esto no lo tenga claro, no daré un paso en la vida espiritual.
………………………..

Si uno te ayuda a descubrir tus fallos,
te está ayudando a encontrar el camino de tu plenitud.
Si alguien te convence de que eres una mierda,
te está metiendo por un callejón sin salida.
…………………….

Dios no es un ser que ama. DIOS ES AMOR y solo amor.
Cuando atribuimos cualidades a Dios, lo ridiculizamos.
Si descubro ese AMOR en lo más hondo de mí,
todo mi ser quedará empapado, trasformado en amor.
……………………..

 

 

“LA VIDA EN PLENITUD QUE OFRECE JESÚS ES LA META HUMANA”, Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Jn 6, 61-71

Estamos en el final del capítulo 6 del evangelio de Jn. Llega la hora del desenlace. La disyuntiva es clara: o acceder a la verdadera Vida o permanecer enredados en la pura materialidad. Recordar lo que decíamos el primer día: no tomar ninguna decisión es mantener el camino fácil del hedonismo, en el que estamos. ¿Qué resultado tuvo la oferta de Jesús?

Este modo de hablar es inaceptable¿Quién puede hacerle caso? Son inaceptables estas palabras, para ellos y para nosotros. Van en contra de toda lógica, pues contradicen nuestras apetencias más íntimas. Quieren llevarnos más allá de lo razonable. Todo aquél que se deje guiar por el sentido común se “escandalizará”. Lo que nos pide Jesús es salir del egoísmo y entregarse a los demás. ¡Qué disparate! Desde el punto de vista religioso, se trata de sustituir a Dios por el hombre. ¿Cómo podemos dejar de servir a Dios para dedicarnos a los demás?  ¿No es el primer deber de todo ser humano dar “gloria” a Dios?

La incapacidad de comprender es consecuencia del afán de entender desde la carne. Y ojo, que no se trata de despreciar y machacar la carne. Entendido de esa manera maniquea, tampoco tiene ninguna salida el mensaje de Jesús. Se trata de descubrir que el verdadero sentido de la vida fisiológica y terrena, para un ser humano, el verdadero sentido de la carne, está en la trascen­dencia; es decir, desplegar las posibilidades más sublimes que el ser humano tiene de crecer y ser más que simple biología. La vida terrena, caduca, transitoria no puede ser meta para el hombre. La meta es deshacerse en la entrega total.

El espíritu es el que da vida, la carne no sirve para nada. Este versículo es clave para entender todo el capítulo. Aquí, carne y espíritu no se refieren a dos realidades concretas y opuestas, sino a dos maneras de afrontar la existencia humana. Solo una actitud espiritual puede dar pleno sentido a una vida humana. Vivir desde las exigencias de la carne sola lleva consigo una limitación radical, y por lo tanto cercena la verdadera meta del ser humano. En teoría se entiende muy bien y es aceptable, pero en la práctica ¿quién de nosotros se cree, de verdad, que la carne no vale para nada? ¿Por qué luchamos? ¿Cuál es nuestra mayor preocupación? ¿Cuánto tiempo dedicamos al cuerpo y cuánto al Espíritu?

Después de remachar por activa y por pasiva que había que comer su carne, ahora nos dice que la carne no vale para nada; que lo único que vale es el espíritu. Estas palabras nos obligan a hacer un esfuerzo sobrehumano para poder comprender lo que nos quiere decir. No es ninguna contradicción. Se trata de descubrir que el valor de la “carne” le viene de estar informada por el espíritu. Con el espíritu, la carne lo es todo. Sin el espíritu, la carne no es nada. De nuevo queda claro el profundo sentido que da Jn a la encarnación.

Las palabras (propuestas) que os he dicho son espíritu y son vida. Las palabras no tienen valor por sí mismas. Debemos ir más allá de las palabras y descubrir el espíritu al que ellas hacen referencia. Como en el discurso de Nicodemo y el de la Samaritana, la referencia al espíritu es clave para entender el mensaje de Jesús. “Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del espíritu es espíritu”. “Dios es espíritu, y hay que acercarse a Él en espíritu y en verdad”. Todo el capítulo viene diciendo que él es el pan… Ahora nos dice que son sus palabras las que dan la Vida. Para un ser humano la única propuesta que le puede llevar a la plenitud es la que hace Jesús, con su Vida y con sus palabras.

Por eso os he estado diciendo que nadie puede llegar hasta mí si el Padre no se lo concede. El proyecto creador del Padre es ofrecer al hombre la plenitud de Vida. Jesús no hace más que ejecutarlo. Quién rechaza al Dios que está en su centro no aceptará nunca a Jesús. El espíritu es indispensable para entrar en la dinámica de la entrega/amor. Sin una experiencia de Dios, las palabras más sublimes se quedan en palabrería vacía. Ya decía Plotino: “Hablar de Dios sin una auténtica virtud, es pura palabrería”.

Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. En este proceso de alejamiento entre Jesús y los que le siguen se da el último paso, el abandono. Fijaros bien que hasta ahora los que le criticaban y murmuraban eran «los judíos», ahora son «los discípulos» los que deciden abandonar a Jesús. Tal vez la mayoría de los oyentes ya le habían abandonado antes. Recordemos que todo el capítulo se ha planteado como un proceso de iniciación. Terminado el proceso, hay que tomar una decisión.

¿También vosotros queréis marcharos? Qué lejos esta Jesús de la búsqueda, por todos los medios, de la aprobación general. Tanto los políticos como los medios lo condicionan todo a la audiencia. Lo importante es vender, a cualquier precio. Jesús acepta el reto que su doctrina provoca. Está dispuesto a quedarse completamente solo antes que ceder un ápice en la radicalidad de su mensaje. La pregunta manifiesta un deje de profunda amargura. Pero también deja muy clara la convicción que tiene en lo que está proponiendo.

¿Con quién nos vamos a ir? Tus exigencias comunican Vida definitiva. Pedro da la única respuesta adecuada: “Nosotros creemos”. La mayoría de los que escuchan a Jesús se sienten más seguros con el cumplimiento de la Ley que con la oferta de Jesús. En la comida eran cinco mil. Quedan doce. Más tarde demostrarían que ellos tampoco lo entendieron. Para entenderlo tuvieron que pasar por la experiencia pascual. Antes de esa experiencia ni la gente, ni los discípulos, ni los doce entendieron nada. Juan deja claro que el fundamento de la Iglesia que se empieza a organizar son los doce, y que Pedro es la cabeza que la dirige.

También en los sinópticos Jesús empieza siendo aclamado con entusiasmo por la multitud, pero termina siendo abandonado por todos, incluido sus discípulos. “Todos le abandonaron y huyeron”. Si hoy en día nos declaramos cristianos dos mil millones de personas se debe a que no se exige la radicalidad de su mensaje y estamos en el engaño de lo que nos puede dar, no en la conciencia de lo que nos exige. Si descubriéramos que la médula del mensaje de Jesús es que tenemos que dejarnos comer, ¿cuántos quedarían? Eso es precisamente lo que nos pide Jesús. Antes que morder a otro hay que dejarse comer.

En este discurso Jn intenta aclarar las condiciones de pertenencia a la comunidad de Jesús: la adhesión a Jesús y la asimilación de su propuesta de amor. Su ‘exigencia’ es una dedicación al bien del hombre a través de la entrega personal. El mesianismo triunfal queda definitivamente excluido. En contra de lo que se nos sigue diciendo, Jesús ni busca gloria humana o divina ni la promete a los que le sigan. Seguirlo significa renunciar a toda ambición y aceptar la entrega total de sí mismo en beneficio de los demás.

Hoy seguimos ignorando la propuesta de Jesús. En nombre del evangelio seguimos ofreciendo unas seguridades derivadas del cumplimiento de unas normas. No se invita a los fieles a hacer una elección de la oferta de Jesús, porque no se les presenta dicha oferta. Hemos manipulado el evangelio para salirnos con la nuestra. No nos interesa el mensaje de Jesús sino nuestros propios anhelos de salvación que no van más allá de la sola carne.

Hasta la eucaristía, que es el símbolo (sacramento) de la entrega, la hemos convertido en objeto de adoración o de devoción para evitar el compromiso de dejarnos comer. No queremos ni oír hablar de la realidad significada: el don de sí mismo. Es descorazonador seguir pensando que Dios está más presente en un trozo de pan que en el ser humano que sufre y espera nuestra comprensión y ayuda. Es decepcionante que la celebración de la eucaristía no tenga ninguna repercusión en nuestra vida real ni me exija cambiar nada.

 

Meditación-contemplación

“Tú tienes palabras de Vida eterna”.
Tú manifiestas en tu vida esa Vida plena y definitiva.
La experiencia pascual les llevó a hacer suya esa Vida.
No fue fácil superar el apego a las seguridades de su religión.
………………

Nosotros, con una religión tan anclada en la Ley como la judía,
no lo vamos a tener más fácil que ellos.
También tenemos que arriesgarnos
y perder el miedo a lo desconocido que nos desborda.
………………

La oferta es absoluta: Vida definitiva.
No me debe extrañar que la exigencia sea también absoluta.
Conozco bien la oferta. Solo falta elegir…
Si no tomo una decisión, seguiré el camino de la nada.

Fray Marcos

 

 

¿HA ABIERTO FRANCISCO UNA BRECHA EN EL DIVORCIO?

Paso a paso, piedra a piedra, el Papa va haciendo su revolución en la Iglesia dando la primacía a la realidad de la vida y a sus dramas humanos

 

JUAN ARIAS

El papa Francisco lanzó días atrás, conversando con los fieles en la plaza de San Pedro, una nueva provocación a la Iglesia conservadora al afirmar que “hay casos en que la separación (matrimonial) es inevitable”. ¿Estaba abriendo una brecha en el dogma del divorcio?

Los cristianos empiezan a acostumbrarse a las provocaciones del papa Francisco, que sigue lanzando piedras para remover las posiciones atávicas de retroceso de la Iglesia, que no se conjugan con las necesidades de un mundo que ha cambiado. Leer más

LAUDATO SI

JOXE ARREGI

Laudato si. Es el título de la primera encíclica del papa Francisco, la primera sobre la ecología en toda la historia, y sorprendentemente profética. Evangelio luminoso para hoy en paradigma ecológico. Reconoce al Poverello de Asís como modelo, y apostaría a que las líneas maestras y las mejores páginas, numerosas, son hechura… del hermano Leonardo Boff, un hijo de San Francisco al que Juan Pablo II hizo callar. El Espíritu no calla ni deja de soplar.

El Espíritu nos abre los ojos para que viendo veamos. ¿Qué vemos? Leer más