Navidad 2017: Cáritas lanza una invitación a «ser parte» de la solución contra la pobreza

Cáritas dedica este año su habitual Campaña de Navidad a profundizar en la invitación que viene difundiendo en los últimos meses de tomar parte activa en la construcción de una sociedad más justa. Para ello, bajo el lema «SÉ PARTE de la solución contra la pobreza», se va a aprovechar el tiempo litúrgico del Adviento y la Natividad del Señor para anunciar un mensaje de esperanza y convocar a todos a ser parte de la acción de Cáritas contra la pobreza y la desigualdad.

Movilizar la generosidad

«Ser parte de Cáritas es un gesto de solidaridad que implica un profundo compromiso y una apuesta por una sociedad más justa», se señala en los materiales que se han editado para difundir de forma masiva esta Campaña de Navidad a toda la base social de Cáritas, tanto a los actuales donantes, como a ciudadanos particulares, empresas e instituciones.

De hecho, uno de los principales objetivos de la campaña es movilizar la solidaridad económica del máximo número de personas para que se adhieran al compromiso de construir oportunidades para las personas más vulnerables y, de esta forma, pasar a «ser parte de la solución contra la pobreza».

El rostro de la solidaridad

Cáritas quiere seguir fidelizando el apoyo de cientos de miles de colaboradores que, bien de manera gratuita, como es el caso de los 85.000 voluntarios, bien a través de la generosidad de los donantes, permiten desarrollar cada día sus programas de acción social para millones de personas empobrecidas, tanto en España como en terceros países.

Como atestiguan las cifras recogidas en la última Memoria anual de actividades, cerca de 4 millones de personas han sido acompañadas por las 70 Cáritas Diocesanas y las cerca de 6.000 Cáritas Parroquiales de nuestro país, con el sostenimiento de los 358 millones de euros invertidos en un amplio repertorio de programas sociales y proyectos de cooperación.

Ser parte de una Iglesia pobre y para los pobres

Con el lema «SÉ PARTE», la Campaña de Navidad apela a la verdadera naturaleza de la misión de Cáritas, que es la de «dar respuesta a las realidades de pobreza y exclusión social de nuestra sociedad» y sentirse «animados por una misión permanente e irrenunciable: ser Iglesia pobre y para los pobres». Es una invitación a ser agente de «escucha, acogida, acompañamiento y alivio de las personas y familias en riesgo de exclusión, a proteger su dignidad y a garantizar su acceso a los derechos humanos».

Es una propuesta impregnada del sentido de la Navidad, una celebración en la que, como recuerda el Papa Francisco, «Dios, que nos convoca a la entrega generosa y a darlo todo, nos ofrece las fuerzas y la luz necesarias para salir adelante».

Cáritas en Religión Digital, 13 de diciembre de 2017

 

 

 

El Papa, el padrenuestro y la oración de petición

Andrés Torres Queiruga en Religión Digital

Cada vez que le pedimos, le suplicamos y osamos decirle que tenga compasión de los niños que mueren de hambre o de los inmigrantes que se ahogan en las pateras, nuestro inconsciente está recibiendo un mensaje terrible: si los niños siguen hambrientos y los inmigrantes ahogándose, es porque Dios ni escucha ni tiene piedad. Este modo de orar, dicho en privado cada día y repetido en público cada domingo por miles de personas, va minando la imagen de Dios, oscureciendo la ternura infinita de su rostro y generando el fantasma idolátrico de un dios indiferente, cuando no cruel y favoritista. Leer más

La desacralización de la unidad y de la independencia

Jesús Martínez Gordo, teólogo, en Religión Digital

Hace poco, hubiera sido imposible escuchar de los obispos españoles un posicionamiento como el formulado el pasado mes de septiembre por la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal sobre la unidad y los nacionalismos. Para sorpresa de muchos y escándalo de no pocos, sostenían que «la verdadera solución del conflicto (sobre la unidad y las nacionalidades) pasaba por el recurso al diálogo desde la verdad y la búsqueda del bien común de todos». Leer más

Crónica del XIX Encuentro andaluz-estatal de CCP. Torrox 24-26 Nov 2017

Presentación del Encuentro: Animados por el Espíritu de Jesús caminamos hacia un cristianismo laico y humanista. Por eso el lema del Encuentro es “Una esperanza sin certezas. Un amor sin condiciones”.

Espacio de reflexión: Un teatrillo leído, con apoyo de imágenes y audios sobre el nacimiento de Jesús en los textos del Evangelio de Mateo. Una propuesta de reflexión y comentarios sobre un lenguaje nuevo para una nueva teología desde la nueva arqueología bíblica.  Leer más

Domingo 3º de Adviento – Fray Marcos

(Is 61,1-11) El Espíritu está sobre mí. Me ha enviado para dar la buena noticia.

(1 Tes 5,16-24) Estad alegres. No apaguéis el espíritu. Quedaros con lo bueno.

(Jn 1,6-8,19-28) Yo soy la voz. Yo bautizo con agua…

 

Solo soy un espejo pero que puede reflejar toda la Luz. Lo importante de ti no es lo que eres, sino lo que reflejas de Dios.

Las lecturas nos invitan a repensar nuestra condición de criaturas, limitadas pero con posibilidades infinitas. El tono es de alegría. La verdadera alegría nace del descubrimiento de lo que somos en Dios. No solo tenemos derecho a estar alegres, sino que tenemos la obligación de ser alegres. Puede ser interesante hablar de la alegría justo en este momento que estamos preparando la Navidad. ¿Qué alegría buscamos en esta fiesta?

El primer paso sería diferenciar el placer y el dolor de la alegría y la tristeza. El placer y el dolor son mecanismos que la evolución ha desplegado para asegurar nuestra supervivencia como individuos y como especie. Son respuestas automáticas del organismo ante lo que es bueno o perjudicial para nuestra biología. Si el contacto con el fuego no me produjera dolor, me abrasaría sin poner remedio alguno.

El placer que nos proporciona la biología no es malo. Pero las necesidades de placer no tienen límite y nunca quedan satisfechas. Debemos encontrar otro camino para desplegar una vida feliz. Esa alegría es la clave para alcanzar la felicidad de permanece en el tiempo. La alegría es un estado que debemos alimentar desde dentro. Nacerá de un verdadero conocimiento de nuestro ser y de la estructura de nuestra psicología.

Una alegría que perdure tiene que estar fundamentada en nuestro ser profundo, no en lo accidental que podemos tener hoy y perder mañana. No se puede apoyar en la riqueza, en la fama, en los honores; realidades que vienen de fuera de nosotros mismos. Pero tampoco se puede apoyar en la salud, en la belleza, en el cuerpo, porque también esas realidades son efímeras y antes o después las perderemos.

Nuestra principal tarea como seres humanos es descubrir ese verdadero ser y vivir desde la perspectiva de su realidad inconmovible. Entonces nuestra alegría será completa y nuestra felicidad absoluta y duradera. El ser felices o desgraciados no depende de las circunstancias que nos rodean, sino de la manera como cada uno respondemos a esas influencias de lo externo y de lo interno.

Es probable que el versículo 6 fuera el principio del evangelio de Jn. Muchos libros del AT comienzan así: “Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba…” Los otros 10 versículos son la continuación del prólogo y nos narran una  misión de los “judíos”. Da por supuesto que el lector conoce lo que el Bautista hacía en el desierto de Judea. Empieza con el interrogatorio al que le someten los enviados. Eran los responsables del orden, por tanto no tiene nada de extraño que se preocupen por lo que está haciendo.

La pregunta es simple: ¿Tú quién eres? Existían varias figuras mesiánicas. La principal era el Mesías, pero también la de un profeta escatológico (como Moisés). La de Elías que volvería. Juan atrajo mucha gente a oír su predicación y a participar en su bautismo. La pregunta quería decir: ¿Con cuál de las figuras mesiánicas te identificas? La respuesta es también sencilla: Con ninguna: No soy el Mesías ni Elías ni el Profeta. No quedan satisfechos y le exigen que defina su papel. La respuesta es también simple: Soy una voz.

Allanad el camino al Señor. Es el grito de todo profeta. Esto es lo que nos dice Jesús por activa y por pasiva. Lo que debemos tener en cuenta hoy es que “el Señor” no tiene que venir de fuera, sino dejarle surgir desde dentro. Con esta salvedad, esta sugerencia sigue siendo la clave de toda religiosidad. ¿Cómo conseguirlo? Apartando de nosotros todo lo que impide esa manifestación de lo divino en nosotros, el egoísmo e individualismo.

Entonces, ¿por qué bautizas? No se identifica con ninguno de los personajes previsibles, pero se siente enviado por Dios. La pregunta lleva en sí una acusación. Es un usurpador. El hecho de bautizar estaba asociado a una de las tres figuras anteriores. Consideran su bautismo como un movimiento en contra de las instituciones. En realidad era el símbolo de una liberación de las autoridades.

Yo bautizo con agua. La justificación de su bautismo es humilde. Se trata de un simple bautismo de agua. El que ha de venir bautizará en espíritu santo. Esta distinción entre dos bautismos, agua y Espíritu, es típicamente cristiana, se trae a colación para dejar, una vez más, bien clara la diferencia entre el bautismo de Juan y el cristiano.

Entre vosotros hay uno que no conocéis. El bautista habla de una presencia velada que no es fácil de descubrir. Es el recuerdo de lo que les costó conocer a Jesús. Esa dificultad permanece hoy. Incluso los que repetimos como papagayos que Jesús es Hijo de Dios, no tenemos ni idea de quién es Dios y quién es Jesús. Ni lo tenemos como referente ni significa nada en nuestras vidas. En el mejor de los casos, lo único que nos interesa es la doctrina, la moral y los ritos oficiales para alcanzar una seguridad externa.

Para entender la relación entre la figura del Bautista y Jesús es imprescindible que nos acerquemos a la narración sin prejuicios. Para nosotros esto no es nada fácil, porque lo que primero que hemos aprendido de Jesús es que era el Hijo de Dios, o simplemente que era Dios. Desde esta perspectiva, no podremos entender nada de lo que pasó en la vida real de Jesús. Este juicio previo (prejuicio) distorsiona todo lo que el evangelio narra.  Lc dice que Jesús crecía en estatura, en conocimiento y en gracia ante Dios y los hombres.

Jesús desplegó su vida humana como cualquier otro ser humano. Como hombre, tuvo que aprender y madurar poco a poco, echando mano de todos los recursos que encontró a su paso. Fue un hombre inquieto que pasó la vida buscando, tratando de descubrir lo que era en su ser más profundo. Su experiencia personal le llevó a descubrir dónde estaba la verdadera salvación del ser humano y entró por ese camino de liberación. Si no entendemos que Jesús fue plenamente hombre, es que no aceptamos la encarnación.

Es comprensible que los primeros cristianos no se sintieran nada cómodos al admitir la influencia de Juan Bautista en Jesús. Esta es la razón por la que siempre que hablan de él los evangelios hacen referencia al precursor, que no tiene valor por sí mismo sino en virtud de la persona que anuncia. A pesar de ellos tenemos muchos datos interesantes sobre Juan Bautista. Incluso de fuentes extrabíblicas. El primer dato histórico sobre Jesús que podemos constatar en fuentes no bíblicas es el bautismo de Jesús por Juan.

Jesús aceptó la propuesta de Juan, pero no renunció a seguir buscando. Eso le llevó a distanciarse de él en muchos puntos. Están de acuerdo en que no basta la pertenencia a un pueblo ni los rituales externos para salvarse. Es necesaria una actitud interior de apertura a Dios que se traduzca en obras. Pero hay diferencias. Juan no predicaba una buena noticia, sino una estrategia para escapar del castigo. Jesús predica una buena noticia para todos. Enseña la manera de participar del amor, no a escapar de la ira.

 

Meditación

“No era él la luz, sino testigo de la luz”.

La luz física no puede ser percibida directamente.

El ojo ve los objetos que reflejan la luz que los alcanza.

El ser humano Jesús, tampoco era la Luz,

Pero dejaba ver con toda claridad la Luz que es Dios.

La Luz te está alcanzando siempre. ¡Refléjala!

 

 

 

La rehabilitación de Teilhard de Chardin

En las últimas semanas, se viene destacando, en la prensa y en las redes, el proyecto de rehabilitar, desde el punto de vista de su ortodoxia doctrinal, las valiosas enseñanzas que nos dejó la enorme, original y excelente producción intelectual del jesuita Pierre Teilhard de Chardin. Sin duda alguna, uno de los más brillantes intelectuales católicos de la primera mitad del siglo pasado. Y uno de los testigos más audaces de la fe cristiana de los últimos tiempos.

No pretendo yo aquí hacer el elogio de quien ha sido tantas veces elogiado por escritores más competentes que yo, tanto en el ámbito de la ciencia, como en cuanto se refiere a la teología y a la espiritualidad. Sólo quiero insistir en un tema, que me parece capital. Y en el que nunca insistiremos lo suficiente y lo debido.

Durante buena parte del siglo pasado y comienzos del actual, especialmente en los pontificados de Pío XII y de Juan Pablo II, hemos sido muchos los teólogos a los que se nos ha desautorizado, se nos ha retirado la «venia docendi», en no pocos casos sin el juicio legal correspondiente e incluso (hablo desde mi propia experiencia) sin saber por qué se nos castigaba públicamente. Se nos comunicaba oralmente la prohibición, sin posibilidad de defenderse, puesto que ni sabíamos por qué se nos castigaba.

En el caso de Teilhard, como en otros casos, se sumaba una circunstancia agravante; el sujeto castigado «teológicamente» era, además, expulsado de su casa y de su patria. Teilhard fue extraditado de Francia y se vio obligado a emigrar a Estados Unidos. Murió en Nueva York el 10 de abril de 1954.

Son duras, muy duras, estas situaciones. Porque incluso cuando puedes demostrar que no has defendido ninguna herejía o doctrina contraía a fa de la Iglesia, el hecho de haber sido castigado por la autoridad religiosa oficial, lleva consigo inevitablemente que, en el resto de tus días, tienes que cargar con el «san Benito» de tanta gente que se dice o sospecha: «si lo han castigado, algo habrá hecho». Y ese «algo habrá hecho», nadie te lo quita de encima.

A no ser que se produzca una rehabilitación que venga de las más altas instancias de la Iglesia. Lo que hizo, por ejemplo, Juan Pablo II con Galileo. Pero, ¿de qué le ha lucido a Galileo después de varios siglos? Si, dentro de cuatro siglos, un buen Papa rehabilita a Teilhard, ¿de qué le va servir a este sabio eminente que un clérigo del más alto nivel salga diciendo que es verdad lo ya sabrán de memoria hasta los chiquillos de la escuela?

Y ya sabemos lo que pasa: cuando se llega tarde, se pierde el tren. Y no es que se llegue con retraso de cuatro minutos, sino de cuatro siglos. Mucho me temo que, con tanto retraso, no vayamos a ninguna parte.

José M. Castillo en Religión Digital, 10 de diciembre de 2017


 

La pederastia en la Iglesia vasca, al descubierto

Alberto Barandiaran, Iñigo Astiz y Miren Rubio han tratado de poner luz sobre la «historia ocultada» de la pederastia en la Iglesia vasca con Ez duzu abusatuko, un trabajo periodístico en formato libro que recopila testimonios de víctimas que relatan sus vivencias tras años de «silencio» y «vergüenza».

Ez duzu abusatuko. Casos de pederastia en la Iglesia vasca (Elkar) reúne, por una parte, vivencias de media docena de víctimas, desde los años 60 a casos actuales, como el presunto abuso perpetrado en el colegio vizcaíno de Gaztelueta.

Por otro lado, lleva a cabo un trabajo de investigación con la aportación de puntos de vista de personalidades de la judicatura como el exfiscal jefe del País Vasco, Juan Calparsoro, y como pedagogos, sociólogos y expertos de otros ámbitos.

Todos ellos desgranan sus percepciones a lo largo de la publicación que concluye con una entrevista al obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, la primera que concede dedicada exclusivamente a los abusos en la Iglesia pero en la que rechaza responder sobre el caso del sacerdote Juan Kruz Mendizabal, exvicario general de Gipuzkoa, condenado por un procedimiento eclesial por «tocamientos deshonestos a dos menores».

Los testimonios recogidos en el libro pertenecen a personas «valientes» que «se atreven a contar lo que les ha sucedido», aunque los autores aseguran que han tenido «mucho cuidado de no caer en el morbo» por lo que han evitado detalles de los hechos, han reconocido hoy en la presentación de la publicación. Leer mas…

 

El rector mayor de los salesianos ve “una absoluta estupidez” que algunos tachen de hereje al papa

«Nada de carrerismo, nada de cuarteles de invierno, nada de cuidarnos a nosotros mismos… Esta no es la imagen, ni la realidad, ni el lenguaje de los salesianos de Don Bosco. Vamos a intentar seguir, y no perder el tren». Ángel Fernández Artime habla con firmeza, mirándote a los ojos, convencido. El rector mayor de los salesianos tiene la voz tomada, fruto de un mes de viajes constantes, que le han llevado a Brasil, Roma, India, Angola, Mozambique y, ahora, Madrid, para participar en un congreso sobre pastoral educativa y familiar.

En esta entrevista, el responsable de la segunda congregación religiosa masculina del mundo, con 15.000 consagrados (a poco menos de un millar de los jesuitas), se muestra convencido de que, con el Papa Francisco, la Iglesia vive «una hermosa primavera, y no será la última», y defiende un pontificado en el que la vida religiosa se siente plenamente identificada. ¿Es Bergoglio un hereje? «Eso es una absoluta estupidez», zanja Artime, quien afirma, rotundo, que el Papa «necesita también sentir que se le apoya, que estamos con él, que estamos haciendo camino». En ese camino estamos.

-Viene de Angola y Mozambique. Antes estuvo en India, y antes en Brasil. ¿Cómo se vive con las maletas siempre hechas?

Físicamente es muy exigente, los ritmos son inhumanos. Además, no te alojas en hoteles con spa, sino que visitas comunidades, grupos y asambleas, con jornadas de 15 o 16 horas. Escuchando mucho… hace falta una buena salud, pero no falta la fuerza física personal, y especialmente la fuerza que viene de la fe, de la vocación y de tanta gente que te tiene en su corazón y en su pensamiento.

-¿Es duro seguir el ritmo?

Yo lo vivo muy intensamente. Carga las pilas. Acabo cada día la jornada exhausto, pero con el corazón lleno de entusiasmo y motivación. Con un sentimiento de que de verdad el Espíritu de Dios está acompañando tanto bien que se está haciendo por el mundo. Leer mas…

 

Abendualdiko 3º Igandea – Domingo 3º de Adviento, José A. Pagola

-B (Juan 1, 6-8.19-28)

Evangelio del 17 / Dic / 2017

por Coordinador – Mario González Jurado

JAINKOARI
IREKIRIK BIZI

Jende askorentzat esperientzia problematiko bihurtu da fedea. Ez dakite, juxtu, zer gertatu zaien azken urte hauetan. Baina gauza bat dago argi: jada ez dute sinetsiko haurtzaroan sinetsi zuten hartan. Hartaz guztiaz, sineskizun batzuk bakarrik gelditu dira, inguru-ertz aski lausokoak. Nork bere barne mundua eraiki du, askotan ezin saihestu dituzte duda-muda eta galdekizun larriak.

Pertsona hauetako gehienek bakarrik eta kasik sekretuan egiten dute beren «ibilbide erlijiosoa». Zeinekin hitz egin dezakete gauza hauetaz? Ez da, ez gidaririk, ez erreferentzia-gunerik. Bakoitzak ahal duen moduan jokatzen du gizakiaren alderik sakonenari dagozkion arazo hauetan. Askok ez daki gertatzen zaiona gauza normala den ala kezkatzekoa.

Atlantako James Fowler irakasleak fedearen garapenaz egin dituen azterketek laguntzen ahal diote jende ez gutxiri norberaren ibilbidea hobeto ulertzen. Aldi berean, argigarri dira pertsonak, bere «zentzu-unibertsoa egituratzeko, jarraitu beharko lituzkeen etapez. Bizitzako lehen unetan, haurrak gogoetarik gabe onartzen ditu proposatzen dizkioten sineskizunak eta balioak. Beren fedea ez dute, artean, erabaki pertsonala. Haurrak egiazko ala gezurrezko, on ala gaizto, kanpotik irakasten diotenaren arabera ezartzen du.

Aurrerago, sineskizuna, jarduerak eta irakaspenak modu gogoetatsuagoz onartuko ditu pertsona batek, baina beti taldeak, tradizioak edo agintari erlijiosoek zehazturik dituzten eran. Ez zaio otutzen ezer ere dudan jartzea. Dena da fede-gai, dena da seguru.

Beranduago iritsiko da krisia. Pertsona jabetuko da fedeak gauza askea eta pertsonala izan behar duela. Jada ez du uste, Elizak irakasten duena itsu-itsuan sinestera behartua dagoenik. Pixkana, gauza batzuk erlatibizatzen hasiko da eta beste batzuk aukeratzen. Bere mundu erlijiosoa aldatzen ari du eta urratu ere egiten du. Dena ez dator zinezkotasun handiago bat nahi izatetik. Tartean izango dira arintasuna eta inkoherentziak ere.

Horretan geldi daiteke dena. Baina jarrai dezake ere pertsonak bere barne munduan sakontzen. Jainkoari zinez irekitzen bazaio eta bere barnearen sakonenean hura bilatzen badu, sortzen ahal zaio fede berri bat. Jainkoaren maitasunak, apal-apal onartuak, zentzu sakonago bat ematen dio den-denari. Barne koherentzia harmoniatsuago bat ezagutuko du pertsonak. Duda-mudak ez dira, jada, oztopo. Pertsonak orain azken balio bat sumatzen du lehenago kritikatu zituen jarduera eta sinboloetan. Berriro iratzarri da Jainkoarekiko komunikazioa. Pertsona hori bat eginik sentitzen da munduan den on guztiarekin, eta bizia maitatzeko eta zaintzeko deia sumatzen du.

Funtsezko gauza, beti, geure baitan benetako lekutxo bat egitea da Jainkoaren esperientziari. Horra zergatik den garrantzizkoa profetaren dei honi kasu egitea: «Prestatu Jaunari bidea». Bide hau geure bihotzaren barruenean ireki behar diogu.

José Antonio Pagola

Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

Domingo 3º de Adviento

Evangelio del 17 / Dic / 2017

por Coordinador – Mario González Jurado

ABRIRNOS
A DIOS

La fe se ha convertido para muchos en una experiencia problemática. No saben exactamente lo que les ha sucedido estos años, pero una cosa es clara: ya no volverán a creer en lo que creyeron de niños. De todo aquello solo quedan algunas creencias de perfil bastante borroso. Cada uno se ha ido construyendo su propio mundo interior, sin poder evitar muchas veces graves incertidumbres e interrogantes.

La mayoría de estas personas hace su «recorrido religioso» de forma solitaria y casi secreta. ¿Con quién van a hablar de estas cosas? No hay guías ni puntos de referencia. Cada uno actúa como puede en estas cuestiones que afectan a lo más profundo del ser humano. Muchos no saben si lo que les sucede es normal o inquietante.

Los estudios del profesor de Atlanta James Fowler sobre el desarrollo de la fe pueden ayudar a no pocos a entender mejor su propio recorrido. Al mismo tiempo arrojan luz sobre las etapas que ha de seguir la persona para estructurar su «universo de sentido».

En los primeros estadios de la vida, el niño va asumiendo sin reflexión las creencias y valores que se le proponen. Su fe no es todavía una decisión personal. El niño va estableciendo lo que es verdadero o falso, bueno o malo, a partir de lo que le enseñan desde fuera.

Más adelante, el individuo acepta las creencias, prácticas y doctrinas de manera más reflexionada, pero siempre tal como están definidas por el grupo, la tradición o las autoridades religiosas. No se le ocurre dudar seriamente de nada. Todo es digno de fe, todo es seguro.

La crisis llega más tarde. El individuo toma conciencia de que la fe ha de ser libre y personal. Ya no se siente obligado a creer de modo tan incondicional en lo que enseña la Iglesia. Poco a poco comienza a relativizar ciertas cosas y a seleccionar otras. Su mundo religioso se modifica y hasta se resquebraja. No todo responde a un deseo de autenticidad mayor. Está también la frivolidad y las incoherencias.

Todo puede quedar ahí. Pero el individuo puede también seguir ahondando en su universo interior. Si se abre sinceramente a Dios y lo busca en lo más profundo de su ser, puede brotar una fe nueva. El amor de Dios, creído y acogido con humildad, da un sentido más hondo a todo. La persona conoce una coherencia interior más armoniosa. Las dudas no son un obstáculo. El individuo intuye ahora el valor último que encierran prácticas y símbolos antes criticados. Se despierta de nuevo la comunicación con Dios. La persona vive en comunión con todo lo bueno que hay en el mundo y se siente llamada a amar y proteger la vida.

Lo decisivo es siempre hacer en nosotros un lugar real a la experiencia de Dios. De ahí la importancia de escuchar la llamada del profeta: «Preparad el camino del Señor». Este camino hemos de abrirlo en lo íntimo de nuestro corazón.

José Antonio Pagola

 

Domingo 3º de Adviento, 17 de diciembre de 2017 – Koinonia

Is 61,1-2ª.10-11: Desbordo de gozo con el Señor

Interleccional: Lc 1,46-54: Me alegro con mi Dios

1 Tes 5,16-24: El Dios de la paz los santifique

Jn 1.6-8.19-28: En medio de ustedes hay uno que no conocen

En medio de vosotros hay uno que no conocéis

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.

Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?» Él confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.» Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?» El dijo: «No lo soy.» «¿Eres tú el Profeta?» Respondió: «No.» Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?» Él contestó: «Yo soy al voz que grita en el desierto: «Allanad el camino del Señor», como dijo el profeta Isaías.» Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?» Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.»

Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

COMENTARIO A LOS TEXTOS BÍBLICOS:

En la memoria de la gente estaban vivas las figuras del Cristo (Ungido), de Elías y del Profeta; ellas pertenecen a “los últimos días”, cuando Dios visite a su pueblo. El sumo sacerdote y el rey eran consagrados con aceite para dedicarlos a su misión, por eso eran ungidos. Elías sería el gran restaurador o unificador de las tribus de Israel (Eclo 48,1-11). Por su parte, Dios había prometido “levantar” de en medio del pueblo un profeta tan grande como Moisés (Dt 18,15-18). Juan no es el personaje mediante el cual Dios visitará a su pueblo, sino el testigo firme de la Luz.

El evangelio de Juan se presenta como un gran proceso judicial en el que hay que decidir si Jesús ha sido enviado por Dios o es un impostor. Los jueces son las autoridades religiosas de Jerusalén, y el lector. Juan el Bautista es el primer testigo; vendrán otros: lo que Jesús hace, su Padre que lo envió, el Espíritu, etc. Este proceso viene revestido en lenguaje simbólico; por eso habla de Juan como testigo de la luz.

Como la luz a nuestros ojos, la verdad atrae siempre a nuestra inteligencia. Nos repugna la mentira y huimos de la oscuridad. La mentira insulta nuestro entendimiento y la oscuridad nos apaga el gusto de vivir. Esto nos descubre nuestras aspiraciones más profundas y nuestra vocación última: somos personas orientadas a la verdad y a la luz. Los creyentes en Jesús el Mesías de Dios, debemos vivir orientados y empapados de la Verdad y la Luz que Dios nos dio. Nos debemos reconocer como testigos de la Verdad y de la Luz, como Juan el Bautista.

Por desgracia, muchas veces la mentira y el miedo a perder nuestras comodidades no nos permiten ser testigos de la verdad ni de la luz que irradia de Dios. Por lo tanto no nos queda mas que escuchar la voz de Juan, profeta del Adviento, que nos invita a: “enderezar el camino de Dios”, para convertirnos al igual que Juan el Bautista, en testigos de la Luz.

El profeta Isaías invita a todo el pueblo que retorna del destierro, y que ha visto que las promesas con que esperaban encontrar su tierra no son tan ciertas; lo invita a la esperanza. La acción de Dios es efectiva y eficaz. La Jerusalén que ahora ven arruinada, será en un futuro centro de peregrinaciones y a la que acudirán todas las naciones de la tierra. Es una realidad muy dura de pobreza, de tristeza y de cautiverio. Por eso, la vocación del profeta esta dirigida hacia esas personas. Se siente capacitado por Dios para el anuncio de «buenas noticias» de esperanza a los marginados del país. Las cosas están difíciles pero podemos salir adelante, Dios no nos abandona, parece decir el profeta. Aunque haya dificultades al regreso el Señor ha revestido al pueblo de ropas de salvación, le ha retornado el don de la tierra, y así como está hace germinar los frutos, quien hace germinar la justicia y la alabanza es el Señor.

El salmo recoge hoy la oración de María cuando visita a Isabel, que la tradición llama Magnificat. La oración esta basada en el cántico de Ana que encontramos en el 1Sam 2, 1-10. Se centra en dos grandes temas, por una parte los pobres y humildes son socorridos en detrimento de los poderosos, y por otra, el hecho de que Israel es objeto del favor de Dios desde la promesa hecha a Abraham (Gn 15,1; 17,1). María canta la grandeza de Dios salvador que se ha fijado en los humildes, especialmente en la pequeñez de María, y nos muestra que la lógica de Dios no siempre coincide con la lógica e los poderosos. Precisamente ha hecho una promesa con un pueblo pequeño cumpliendo la promesa de Abraham, se ha fijado en la humildad y pequeñez de María, ha derribado del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. La lógica de Dios pasa por el reconocimiento de los más pequeños como sujetos preferenciales de su acción. En eso consiste ser creyente. Esta es la palabra profética que la tradición pone en boca de María.

En la segunda lectura vemos como el apóstol Pablo invita a la comunidad de Tesalónica a la fidelidad. La vida de la comunidad tenía algunas dificultades: problemas con los animadores de la comunidad, peleas, desánimo, falta de fe, fornicación. Es una comunidad que se ha convertido del paganismo al cristianismo (1,9) y que ha dejado los ídolos, sus dioses, para seguir al Dios verdadero, pero que le cuesta desprenderse del todo de sus tradiciones antiguas, de su legado cultural. Parece que la exigencia de la vida de comunidad no le era satisfactoria a muchos que se sentían desilusionados. Es por esto que Pablo les llama la atención; reconoce que ha sido una comunidad que se ha esforzado por seguir a Jesús, que posee el Espíritu del Resucitado, pero que aún puede dar más. Les llama a estar alegres, a orar constantemente, a no dejarse desanimar. No se trata de rechazar todo lo que les viene de fuera y que les impide la vida de comunidad, se trata de examinar todo y quedarse con lo bueno. Les llama a fidelidad y a continuar en el camino que han emprendido. No hay que dejarse desanimar por los problemas, que siempre habrán, se trata de ser fieles al camino emprendido y vivirlo con alegría pues estamos convencidos que es el mejor camino a la felicidad.

El evangelio de Juan no presenta el testimonio de Juan el Bautista que ahondaremos a lo largo de esta semana litúrgica. La lectura nos introduce diciendo que este es el testimonio de Juan y luego nos cuenta que de Jerusalén los dirigentes judíos enviaron delegados para preguntarle si era el Mesías o Elías que precedería a la llegada del Mesías. La respuesta de Juan es ambigua. Si bien no se reconoce como Mesías tampoco se reconoce como Elías que ha de venir; sin embargo, sí se reconoce como la voz que clama en el desierto, que prepara la venida del Mesías. La respuesta genera una pregunta lógica en los emisarios judíos: si no eres, entonces ¿por qué bautizas? Su respuesta es parecida a la primera: el bautismo de agua es un bautismo purificador, si se quiere externo, pero quien vendrá traerá un bautismo que purificará a todo el ser humano y ante el cual el bautismo de Juan es solo anticipo. Es claro que la figura de Juan el Bautista tiene gran importancia para las primeras generaciones cristianas. Además de homologarlo con el profeta Elías, muchos de los seguidores de Juan pertenecieron a las primeras comunidades cristianas. Por otro lado, fue crítico ante el poder dominante de los romanos y de Herodes, lo que le llevó a la muerte. Fue un hombre que supo entregarse a su misión y que supo ver en el futuro que se avecinaba, los tiempos esperados.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 6 de la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «El hacha en la raíz». El audio, el guión y un comentario bíblico-teológico ad hoc pueden ser tomados de aquí: https://radialistas.net/article/6-el-hacha-en-la-raiz/