¿Qué diaconado femenino?

Oportunidad o riesgo, se pregunta Iglesia Viva. Una ocasión para establecer igualdad de sexos en los asuntos de gobierno.

Iglesia Viva acaba de publicar en su web el número 274 con el título: Diaconado femenino: oportunidad o riesgo.

Efectivamente, el papa creó una comisión para su estudio y es posible que pronto se restaure esta institución. Para algunos esto puede representar un riesgo, el de dar un caramelito a mujeres que acepten el ver confirmadas algunas funciones que ya ejercen (de servicios sociales y de ministros extraordinarios de algunas liturgias y sacramentos), pero quedando siempre excluidas de la igualdad en el acceso al orden sagrado y gobierno jerárquico.

Sin embargo, las mujeres que escriben en este número (Phyllis Zagano, miembro de la comisión, Serena Noceti, Marilú Rojas, Olga Lucía Álvarez Benjumea, Christina Moreira Vázquez, mujeres sacerdotes católicas las dos últimas , Filo Hirota, quien hizo la pregunta decisiva al papa Francisco, Adelaide Baracco y el recuerdo de lo que hace años ya decía Marie de Gournay) siguen viendo en esa institución la ocasión para abrirse a la única decisión que la Iglesia tiene que adoptar de una vez para siempre y para la que SÍ que está autorizada, digan lo que digan: establecer igualdad de sexos en todo lo que se refiere a todos los asuntos de gobierno jerárquico y sacramentos.

¡Bienvenido todo lo que sirva para allanar el camino hacia ello! ¡Ay de medidas que confirmen el cierre de puertas para bautizadas, solo por el hecho de ser mujeres!

El número ha sido coordinado por Roberto Casas y Montserrat Escribano. Y en él escribe un documentado artículo sobre la historia del diaconado femenino el profesor de Comillas, Fernando Rivas.

Entra en la página web de Iglesia Viva, mira el sumario del número y pídelo completo o suscríbete.

Antonio Duato en Religión Digital, 22 de junio de 2018

 

Entrevista a José María Castillo

Jesús Bastante.

El evangelio no es una religión y, por tanto, el cristianismo tampoco: es un proyecto de vida. Tenemos una institución bien organizada y estructurada, pero alejada y distante del Evangelio. Leer más

Francisco, el Papa abolicionista

José Manuel Vidal

Bergoglio proclama que el “no matarás es no matarás: sin excepciones. Lo que más molesta a los rigoristas: que haya abierto el melón doctrinal.  Leer más

Yo soy el pan de vida – Fray Marcos

(Re 19,4-14) con la fuerza de aquel alimento, caminó cuarenta días y noches.

(Ef. 4,30-5,2) “Sed imitadores de Dios como hijos queridos, y vivid en el amor.”

(Jn 6,41-52) “Yo soy el pan de vida. El que coma este pan, vivirá para siempre.”

 

En la “carne” de Jesús debemos descubrir lo divino. Dios es encarnación y está encarnando siempre y en todo.

Seguimos en el capítulo 6 del evangelio de Juan. Aumenta la tensión entre los judíos y Jesús. A medida que Jesús va profundizando en la enseñanza y ellos creen entender lo que quiere decir, se hace más insoportable su mensaje. La propuesta sigue siendo la misma, pero va apareciendo la enorme diferencia que existe entre lo que ellos han aprendido de los rabinos y lo que Jesús les quiere trasmitir. Recordemos que el balance final no puede ser más desolador; de los cinco mil quedaron doce, y uno es Judas.

Lo criticaban porque había dicho: yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. Bajar del cielo es una de las claves para comprender a Jesús en este evangelio. Siguen las alusiones al AT. “Criticaban” es el mismo verbo que la versión de los LXX utiliza para hablar de las murmuraciones en el desierto. Los israelitas murmuraron contra Moisés en el desierto por no darles de comer como comían en Egipto. Les recuerda que el pueblo estuvo contra Moisés en los momentos difíciles. Aquellos no confiaron en Moisés  y estos no confían en él.

¿No es este el hijo de José? En los sinópticos hacen el mismo comentario los vecinos de su pueblo. El mayor obstáculo para acercarse a Jesús es conocerlo demasiado. Para su mentalidad, que no superaba la idea del dios antropomórfico, la lógica es aplastante. Si es hijo de José y de María no puede ser hijo de Dios. Hoy apreciamos el ridículo que supone contraponer la paternidad de Dios y la de José. Son realidades de naturaleza distinta. Hemos caído en la trampa al revés: Jesús no puede ser hijo de José porque es hijo de Dios.

Nadie viene a mí si el Padre no lo atrae. Más de 90 veces hace Juan referencia al Padre,  pero lo entendemos mal. Nuestro concepto de padre tenemos que cambiarlo por el de principio, origen, fundamento, germen, comienzo, razón de ser, realidad última. La última realidad no se puede expresar con palabras ni con imágenes, por eso encontramos en los evangelios tantas aparentes contradicciones. El mismo Jesús dice en otro lugar: “Nadie va al Padre si no es por mí”. Para llegar a la Verdad, tenemos que ir más allá de los contrarios.

Y yo lo resucitaré el último día. Debemos tener mucho cuidado con esta frase. Lo que normalmente hemos entendido por resurrección no sirve para descubrir el sentido. Es una manera de decir que está tratando de una Vida a la que no afecta la muerte. “Hemos pasado de la muerte a la vida, lo sabemos porque amamos a los hermanos”. La Vida definitiva tiene que tener un alimento también trascendente. Ese alimento tiene el mismo origen que tiene esa Vida: Dios. “El último día” esa Vida permanecerá idéntica a hoy.

Serán todos discípulos de Dios. También Jesús es discípulo, el mejor; por eso puede ser a la vez maestro. Ir a Jesús, ir al Padre, es conocerlos no por vía racional, sino por vía vivencial. La fe es actitud vital y no asentimiento a verdades teóricas. “Esta es la salvación, que te conozcan a ti, único Dios verdadero y a tu enviado, Jesucristo”. Solo la persona que ha tenido experiencia de Dios puede comprender lo que otra diga de Él. Ellos estaban incapacitados para comprender a un Dios que está al servicio del hombre. Para ellos Dios es el Soberano, el Señor. La única relación que cabe con Él es un servilismo de toma y da acá.

Vuestros padres comieron el maná en el desierto, pero murieron. Una nueva referencia al maná para dejar bien clara la diferencia. El maná alimenta el cuerpo que tiene que morir. Jesús, como pan de Vida, alimenta el espíritu con una Vida a la que no afecta la muerte. Esa es la diferen­cia. La expresión «pan de Vida» no se encuentra en ninguna otra parte de la Biblia; eso indica la originalidad de la doctrina de Juan. La VIDA, con mayúsculas, es el tema fundamental de todo el evangelio de Juan. Se trata de la misma Vida de Dios. Más adelante nos dirá: “El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre”. No se trata de vida material ni algo parecido pero espiritual. Se trata de la VIDA que es el mismo Dios.

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, el que come de este pan vivirá para siempre. Jesús es el alimento de la verdadera Vida. Este es el mensaje de Juan. Dios lo es todo para Jesús, y lo tiene que seguir siendo para todo cristiano. Jesús no puede suplantar en ningún momento a Dios. En este capítulo más de quince veces se hace referencia a Dios para dejar claro que el verdadero protagonista es Él, no Jesús. Es verdad que, con el tiempo, los cristianos terminaron predicando a Cristo, pero era solo una manera de comunicar su mensaje. Ya en las primeras comunidades se pasó del Jesús que predica al Cristo predicado. En el evangelio de Juan se ha dado ya claramente este paso.

El pan que yo os daré es mi carne para la vida del mundo. No pueden comprender que su Dios se pueda manifestar en la carne. Recordemos que “carne” para los judíos era el mismo ser humano pero en su aspecto más bajo; lo que le hacía limitado y contingente; aquello por lo que le venían todos sus “males”: dolor, enfermedad, muerte… Es tal vez la afirmación más rotunda sobre la encarnación en todo el NT. Para ellos Dios era lo contrario de cualquier limitación. Para ellos un Dios-carne, un Dios ‘limitado’ es inaceptable. Jesús quiere hacerles ver que el Espíritu se manifiesta siempre en la carne. No puede haber don del Espíritu donde no hay carne. El significado de esta afirmación hay que entenderlo bien.

La grandeza de la carne consiste en que está informada y trasformada por el Espíritu sin dejar de ser carne. Desde ahora solo se puede encontrar a Dios en la realidad concreta y en el Hombre. Esa transformación es la que está manifestando el evangelio de Juan desde el principio. Pensemos en el diálogo con Nicodemo: “Hay que nacer de nuevo”. “Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es Espíritu”. La carne es neutral; puede ser la base de lo más bajo y de lo más sublime; depende de cada uno. Nuestro gran error consiste en seguir pensando que, para acercarse a Dios, hay que alejarse de la carne

Lo que no aguantaron aquellos judíos seguimos sin aceptarlo nosotros. Un Dios involucrado en la carne sigue siendo inaceptable. Por eso hemos descarnado la persona misma de Jesús. La carne sigue siendo para nosotros perversa. La Escritura dice que el Verbo se hizo carne, pero nosotros nos empeñamos en decir que la carne (Jesús) se hizo Dios. El Dios identificado con la carne (con toda carne) no interesa a los dirigentes, porque hace imposible la manipulación de los intermediarios. Pero es inaceptable también para los cristianos de a pie, porque nos impide la relación intimista que no pasa por el encuentro con los demás.

Hemos convertido la misma eucaristía en cosa sagrada en sí, olvidándonos de que es, sobre todo, sacramento (signo) del amor y de la entrega a los otros. El fin de la eucaristía no es el consagrar un trozo de pan y un poco de vino sino  hacer sagrado (consagrar) a todo ser humano, identificándolo con Dios mismo y haciéndole objeto de nuestro servicio y adoración. Cada vez que nos arrodillamos ante Dios estamos creando un ídolo. Dios no es objetivable. Cuando me arrodillo estoy poniendo a Dios de rodillas ante mi falso yo, que intento potenciar. Seguimos empeñados en que en la eucaristía el pan se convierte en Jesús, pero el evangelio dice que Jesús se convierte en pan. No tengo que adorar a Jesús convertido en pan sino convertirme yo en pan, como él, para que todos me coman.

 

Meditación

La vida biológica no tiene más remedio que acabar.

Si hago mía la misma Vida de Jesús,

ya estoy en la eternidad, aquí y ahora,

porque he entrado a formar parte de la Vida de Dios.

Cuanto antes deje de identificarme con mi yo,

antes alcanzaré la plenitud de ser en una Vida definitiva.

 

 

 

Urteko 19. igandea / Domingo 19 Tiempo ordinario – José A. Pagola

B (Joan 6,41-51)

Evangelio del 12/agosto/2018

por Coordinador – Mario González Jurado

AITAK ERAKARRIAK JESUSENGANANTZ

Joanen kontaeraren arabera, gero eta argiago errepikatzen du Jesusek, Jainkoagandik datorrela bera, guztiei betiko bizia ematen duen janaria eskaintzeko. Jendeak, ordea, ezin jarraitu du gauza hain eskandalagarri hori entzuten, erreakzionatu gabe. Ezagunak dituzte beraren gurasoak. Nola esan dezake Jainkoagandik datorrela?

Ezin gerta dakiguke harrigarri beraien erreakzioa. Arrazoizkoa al da Jesu Kristogan sinestea? Nolatan sinets genezake, gizon jakin eta ezagun horrengan, Herodes Handia hil baino zerbait lehenago jaioa den eta hogeita hamargarren urte inguruan Galilean egin duen biziera profetikoagatik ezaguna den horrengan, Jainkoaren Misterio atzeman ezina haragitu dela?

Jesusek ez die erantzun jendearen objekzioei. Beraien sinesgabetasunaren sustraira jo du: «Ez ezazue jarraitu marmarrean». Errore handia da Jesusen errotiko berritasunari ezentzunarena egitea, tematuz, jada ezaguna dutela beraren egiazko nortasuna. Jarrai dezaketen bidea seinalatuko die Jesusek.

Jesusek jakindakotzat emana du, ezin duela inork beragan sinetsi, berak erakarria sentitzen ez bada. Hala da. Agian, hobeto uler genezake hori gaur egun geure kulturatik. Ez dugu batere erraza izaten doktrinetan eta ideologietan sinestea. Fedea eta konfiantza esnatu, ondo egiten digun batek eta bizitzen irakasten digun batek erakarririk sentitzen garenean esnatzen dira gugan.

Baina oso gauza inportante batez ohartarazi die Jesusek: «Ezin onartu nau inork, bidali nauen Aitak ematen ez badio horretarako bidea». Jesusekiko erakarmena Jainkoak berak eragiten du. Jesus mundura bidali duen Aitak esnatzen du gure bihotza, Jesusengana pozik eta konfiantzaz hurbil gaitezen, duda-mudak eta buru-gogorkeriak gaindituz.

Horregatik, geure bihotzean Jainkoaren hitza entzuten ikasi beharra dugu eta Jesusengana gida gaitzan uzten. Apal eta otzan, Aitari, biziaren Kreatzaile eta gizakiaren Adiskideari, irakats diezagun utzi beharra: «Aitari entzun eta haren irakaspena onartzen duen orok ni neu onartzen nau».

Jesusen baieztapena iraultzaile gertatu zen judu haientzat. Tradizio biblikoak esan ohi zuen, gizakiak bere bihotzean entzuten duela Jainkoaren deia, Legea leial betetzeko deia. Jeremias profetak honela aldarrikatu zuen Jainkoaren promesa: «Nik zuen barnean ipiniko dut Legea eta zuen bihotzean idatziko».

Jesusen hitzek beste esperientzia batera, desberdina, gonbidatzen gaituzte. Kontzientzia ez da Jainkoaren legea entzuteko leku ezkutu eta pribilegiatua bakarrik. Geure izatearen hondoenean on denak, eder denak, jator denak erakarririk sentitzen bagara, gizakia on egiten duenak alegia, mundu hobe bat eraikitzen duenak alegia, erraz sentituko dugu Jainkoaren gonbita Jesusekin sintonizatzeko.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

B (Joan 6,41-51)

Evangelio del 12/agosto/2018

ATRAÍDOS POR EL PADRE HACIA JESÚS

Según el relato de Juan, Jesús repite cada vez de manera más abierta que viene de Dios para ofrecer a todos un alimento que da vida eterna. La gente no puede seguir escuchando algo tan escandaloso sin reaccionar. Conocen a sus padres. ¿Cómo puede decir que viene de Dios?

A nadie nos puede sorprender su reacción. ¿Es razonable creer en Jesucristo? ¿Cómo podemos creer que en ese hombre concreto, nacido poco antes de morir Herodes el Grande y conocido por su actividad profética en la Galilea de los años treinta, se ha encarnado el Misterio insondable de Dios?

Jesús no responde a sus objeciones. Va directamente a la raíz de su incredulidad: «No sigáis murmurando». Es un error resistirse a la novedad radical de su persona obstinándose en pensar que ya saben todo acerca de su verdadera identidad. Les indicará el camino que pueden seguir.

Jesús presupone que nadie puede creer en él si no se siente atraído por su persona. Es cierto. Tal vez, desde nuestra cultura, lo entendemos hoy mejor. No nos resulta fácil creer en doctrinas o ideologías. La fe y la confianza se despiertan en nosotros cuando nos sentimos atraídos por alguien que nos hace bien y nos ayuda a vivir.

Pero Jesús les advierte de algo muy importante: «Nadie puede aceptarme si el Padre, que me ha enviado, no se lo concede». La atracción hacia Jesús la produce Dios mismo. El Padre que lo ha enviado al mundo despierta nuestro corazón para que nos acerquemos a Jesús con gozo y confianza, superando dudas y resistencias.

Por eso hemos de escuchar la voz de Dios en nuestro corazón y dejarnos conducir por él hacia Jesús. Dejarnos enseñar dócilmente por ese Padre, Creador de la vida y Amigo del ser humano: «Todo el que escucha al Padre y recibe su enseñanza me acepta a mí».

La afirmación de Jesús resulta revolucionaria para aquellos judíos. La tradición bíblica decía que el ser humano escucha en su corazón la llamada de Dios a cumplir fielmente la Ley. El profeta Jeremías había proclamado así la promesa de Dios: «Yo pondré mi Ley dentro de vosotros y la escribiré en vuestro corazón».

Las palabras de Jesús nos invitan a vivir una experiencia diferente. La conciencia no es solo el lugar recóndito y privilegiado en el que podemos escuchar la Ley de Dios. Si en lo íntimo de nuestro ser nos sentimos atraídos por lo bueno, lo hermoso, lo noble, lo que hace bien al ser humano, lo que construye un mundo mejor, fácilmente nos sentiremos invitados por Dios a sintonizar con Jesús.

José Antonio Pagola

 

 

 

Domingo 19º ordinario 12 de agosto – Koinonía

1Re 19,4-8: Elías caminó hasta el monte de Dios
Salmo 33: Gusten y vean qué bueno es el Señor
Ef 4,30–5,2: Vivan en el amor, como Cristo
Jn 6,41-51: Yo soy el Pan Vivo bajado del cielo

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo

En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían: «No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?» Jesús tomó la palabra y les dijo: «No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: «Serán todos discípulos de Dios.» Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan de vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

COMENTARIO LITÚRGICO

La narración del primer libro de los Reyes está sumamente cuidada y llena de detalles que hacen de esta simple huida algo más profundo y simbólico. Para empezar, las alusiones al desierto, a los padres, a los cuarenta días y cuarenta noches de camino, al alimento, al monte de Dios, son demasiado claras y numerosas como para no reconocer en el camino de Elías el camino inverso al que realizó Israel en el éxodo. No se trata sólo de una huida; también hay una búsqueda de las raíces que terminará en un encuentro con Dios. También los grandes héroes como Elías y Moisés (cf. Num 11,15) han sentido nuestra debilidad. Elías, desanimado del resultado de su ministerio huye porque «no es mejor que sus padres» en el trabajar por el reino de Dios y es mejor reunirse con ellos en la tumba (v.4). Cuando el hombre reconoce su debilidad, entonces interviene la fuerza de Dios (2Cor 12,5.9). Con el pan y el agua, símbolos del antiguo éxodo, Elías realiza su propio éxodo (símbolo de los cuarenta días, v.8) y llega al encuentro con Dios. Tal como está narrado este episodio de Elías nos habla del camino, de los empeños, de las tareas demasiado grandes para hacerlas con las propias fuerzas y de la necesidad de caminar apoyados en las fuerzas del alimento que nos mantiene.

La segunda lectura es la continuación de esta exhortación apostólica que desciende a detalles hablando de aquello que el cristiano debe evitar (aspecto negativo) o debe hacer (aspecto positivo). Así, el cristiano puede trabajar en la edificación de la iglesia y no entristecer al Espíritu rompiendo la unidad (4,25-32a; 4,3). Este modo de vivir encuentra su fundamento en aquello que Cristo ha realizado o el Padre ha cumplido por Cristo. Vivir de manera cristiana y vivir en el amor como Cristo y el Padre (cf. Mt 5,48). Como el Padre perdona, así debe hacer el cristiano (v. 32b); Mt 6,12.14-15). Como Cristo ama y se dona en sacrificio, así hace el cristiano. La unidad es fruto del sacrificio personal. El tema de la imitación de Dios, consecuencia y expresión de ser hijos suyos, revela la referencia evangélica de esta exhortación de Efesios (cf. Mt 4,43-48). El Espíritu es el elemento determinante del comportamiento cristiano. En línea con otros pasajes paulinos sobre el Espíritu, en éste su recepción se vincula (indirectamente) al bautismo y se le considera como sello/marca que identificará en la parusía a cuantos pertenecen a Cristo.

El evangelio de Juan que hoy leemos comienza con el escándalo que se produce en los judíos porque Jesús se equipara al pan; pero más aun porque dice que ha “bajado del cielo”. Para ellos esto no tiene explicación, puesto que conocen a Jesús desde su infancia y saben quiénes son sus padres. Para ellos su vecino Jesús, visto en su sola dimensión humana, no guarda relación alguna con las promesas del Padre y con su proyecto de justicia revelado desde antiguo.

Juan utiliza esta figura del escándalo y del no poder ver más allá de la dimensión humana de Jesús, para dar a conocer la dimensión que encierra la persona y la obra del Maestro. En primer lugar, la adhesión a Jesús es obra también de Dios; es él mismo quien suscita la fe del creyente y lo atrae a través de su hijo.

Conocer a Jesús es apenas un primer paso en el cual se encuentran sus paisanos; pero adherir la propia fe a él es el siguiente paso, que exige un despojarse totalmente para poder encontrar en él el camino que conduce al Padre. Sólo este segundo momento permite descubrir que Dios se está revelando en Jesús tal cual es; esto es, un Dios íntimamente comprometido con la vida del ser humano y su quehacer.

Jesús propone asumir el paso de la vida humana con un total compromiso. El alimento, que es indispensable para vivir, es utilizado como metáfora para hacer ver que más allá de la dimensión humana de cada persona hay otra dimensión que requiere también ser alimentada. El ser humano, llamado a trascenderse a sí mismo, tiene que esforzarse también continuamente para que su ciclo de vida no se quede sólo en lo material.

Así pues, el conocimiento y aceptación de la propuesta de Jesús alimenta esa dimensión trascendente del ser humano, que es la entrega total y absoluta a la voluntad del Padre; y la voluntad del Padre no es otra que la búsqueda y realización de la Utopía de la Justicia en el mundo en todos los ámbitos (Reinado de Dios), para que haya «vida abundante para todos» (Jn 10,10).

El evangelio de este domingo no está dramatizado por la serie «Un tal Jesús» de los hermanos López Vigil. Pero puede echarse mano de cualquiera de los que se refieren a la eucaristía, por ejemplo los referidos a la última cena (109, 110 y 111), que pueden ser tomados de http://www.untaljesus.net

 

Carta abierta del cura de las PAH al líder del PP sobre los emigrantes

Joaquín Sánchez, a Pablo Casado: No nos invaden, huyen del horror de la violencia, del hambre y la sed. ¿Queréis ocultar vuestra corrupción con el discurso racista? Reconozco que lo estáis consiguiendo.

(Joaquín Sánchez, ‘el cura de las PAH’, en el diario.es).- Me dirijo a ti, Pablo, pensando que eres una persona que no pertenece a la Iglesia Católica, y me atrevo a pensar esto por tu discurso lleno de racismo, de xenofobia y rechazo y desprecio al pobre. ¿Sabes que para el Dios de Jesús de Nazaret los inmigrantes son hijos e hijas de Dios? Has ido a la valla de Ceuta a dar abrazos a la Guardia Civil y a la Policía Nacional, ¿piensas que estos cuerpos de seguridad no son conscientes de tu oportunismo y de que lo vas a utilizar sin otra pretensión de ganar votos provenientes de la extrema derecha?

Permíteme una pequeña ironía: Cuando la Guardia Civil o la Policía Nacional detienen a políticos corruptos, en este caso del Partido Popular, ¿también has ido o vas a ir a darles abrazos por defender la democracia que está siendo deteriorada por la corrupción? Me llama poderosamente la atención vuestra alabanza a los jueces que dictan sentencias que os gustan y, en cambio, ponéis en tela de juicio la integridad moral de jueces que dictan sentencias que no os gustan nada, como ha sido la sentencia del caso Gürtel que dio origen a la moción de censura. ¿Queréis ocultar vuestra corrupción con el discurso racista? Reconozco que lo estáis consiguiendo.

En este país, en nuestro querido país, los enemigos no son los empobrecidos, no nos invaden, sencillamente huyen del horror de la violencia, del hambre y la sed. Los que nos han invadido y nos han conquistado son los inversores, los especuladores, los financieros y los banqueros que han puesto nuestro país de rodillas. Éstos sí nos han conquistado con la deuda. También tenemos una deuda por la corrupción que nos cuesta 87.000 millones de euros al año, que ha supuesto privatizar los servicios públicos elementales. Sin embargo, cuando se arruinan las empresas privadas que obtuvieron el concurso de la gestión de hospitales o autopistas de peaje, las rescatamos, les pagamos sus deudas y se las volvemos a dar.

Te voy a dar un pequeño consejo que creo que te puede ayudar. Has ido a la valla de Ceuta, ¿por qué no vas a la otra parte de la valla y te encuentras y dialogas con estas personas y que te cuenten por qué y cómo han llegado allí? Como eso es complicado directamente, podrías contactar con el Obispo de Tánger, Santiago Agrelo, un creyente y una persona extraordinaria, para que te acompañe y te facilite el encuentro.     Leer más…

Joaquín Sánchez en Religión Digital, 2 de agosto de 2018

 

Rebajas

No me gusta comprar en una tienda que ponga sus productos en rebajas. Me está indicando que lo que ahora vale, luego valdrá menos. Si valen, valen ahora y más tarde. Las rebajas indican que se sienten agobiados y es preciso rebajar las ganancias para poder sobrevivir.

Encuentro que es una invitación al consumo, porque ya que está tan barato, voy a comprar… Y ¿si estuviesen prohibidas? Significaría que los productos están ofrecidos a su auténtico valor. Así jugamos, todos, un poco al engaño. Y lógicamente, debo esperar a que se rebajen los precios de aquello que antes costaba más.

Las rebajas me recuerdan a los partidos políticos que prometen unas cosas y luego rebajan aquello y “se hace lo que se puede”. Veo que este sistema no educa, pues ya sé que lo que me dicen y me prometen, luego se va a quedar reducido a la mitad. Se da carta de normalidad a no pensar bien lo que ofrezco antes de ponerlo en el escaparate del programa político.

Cierto que es precisa la comprensión y atender a las circunstancias, pero sin dejar nunca de pensar y valorar las cosas por lo que son y valen realmente.

¿Educa este sistema económico? Porque actualmente lo que interesa es que funcione el negocio… La educación es de otro ministerio.

También hay rebajas en nuestro cristianismo. Por ejemplo, la pobreza o las bienaventuranzas que Jesús plantea a todo seguidor suyo, las hemos reducido y aplicado solamente a los miembros de vida consagrada. Y Jesús lo que dice es para todo seguidor suyo: “Si quieres seguirme, deja lo que tienes, dáselo a los pobres y luego, ven y sígueme”. Y detrás de las rebajas religiosas, hemos reducido el evangelio a religiosidad.

Detrás de las rebajas religiosas está el ansia de número, de multitudes, de búsqueda de un Dios protector y tapagujeros.

Con las rebajas del evangelio nos quedamos en fórmulas, en ritos, pero no llegamos a construir el reinado de Dios. Y eso es lo que quiere y nos plantea Jesús. Aunque seamos pocos, que tengamos la vitalidad de la mostaza.

En época de rebajas busquemos los productos auténticos, aunque cueste, como el seguimiento de Jesús. No queremos sucedáneos, aunque eso traiga multitudes.

Gerardo Villar en Fe Adulta, 27 de julio de 2018

 

El Papa expulsa a McCarrick del Colegio cardenalicio

Francisco suspende “a divinis” al religioso, acusado de abusos a menores. Le ordena observar una vida de oración y pena de reclusión hasta la finalización del proceso canónico. El purpurado, de 88 años, sigue los pasos del cardenal Keith O’Brien, quien renunció a su puesto pocas horas antes de comenzar el cónclave que eligió al Papa Francisco.

El cardenal estadounidense, Theodore McCarrick, suspendido del ministerio el mes pasado tras ser acusado de abusos sexuales a menores, ha sido apartado del Colegio de Cardenales. Tal y como adelanta National Catholic Reporter, el purpurado, de 88 años, sigue los pasos del cardenal Keith O’Brien, quien renunció a su puesto pocas horas antes de comenzar el cónclave que eligió al Papa Francisco.

La medida, anunciada en un comunicado de prensa de los obispos estadounidenses, no tiene precedentes en la Iglesia de los EE.UU. Ni siquiera en el caso del cardenal de Boston, Bernard Law, quien tuvo que huir a Roma para escapar del procesamiento por el caso ‘Spotlight’, llegó a abandonar el Colegio cardenalicio.

En dicha nota, además, se asegura el que Papa Francisco «ha aceptado la renuncia del cardenal McCarrick al Colegio de Cardenales». A su vez, el Vaticano anuncia que el Pontífice «ha impuesto al cardenal McCarrick la suspensión ‘a divinis'», al tiempo que le ordena «permanecer en una casa que se le indicará, para una vida de oración y penitencia, hasta que el las acusaciones que se dirigen a él se aclaren por el proceso canónico regular».

Jesús Bastante en Religión Digital, 28 de julio de 2018