Entrevista a José María Castillo

Jesús Bastante.

El evangelio no es una religión y, por tanto, el cristianismo tampoco: es un proyecto de vida. Tenemos una institución bien organizada y estructurada, pero alejada y distante del Evangelio.

¿Qué nos dice el Evangelio de lo que está pasando en el mundo hoy?

Nos dice que en cuestiones muy fundamentales de la vida este mundo ha derivado hacia otros intereses, otros problemas, y otras soluciones que están justamente en oposición al Evangelio. Esto me parece importante. Y lo que quiero añadir es, a mi modo de ver, lo más fundamental en este momento: la relación entre la Iglesia y el Evangelio.

¿Cuál es esa relación? ¿Qué problemas tenemos en esa relación?

El problema esencial, a mi manera de ver y tal como lo estoy desarrollando en un libro que saldrá pasado el verano, es que la Iglesia, en gran medida y en lo fundamental, ha marginado el Evangelio.

¿Pero no sería la base sobre la que se asienta?

Efectivamente, es la base; es el eje, el centro. Pero, sin embargo, no lo es. Aunque tenemos la suerte del papa actual. El papa Francisco es un personaje singular en la historia del papado: es, por lo que sabemos, un papa enteramente original. Desde mi punto de vista, es un hombre que sin decirlo, en su intimidad profunda, es lo que él se ha marcado y cómo lo ha programado. Pero el hecho es que está cambiando el papado. Y lo está cambiando por su manera de vivir, su humanidad sobre todo, su cercanía a la gente, su sintonía con los que nadie sintoniza; las gentes más desamparadas y desgraciadas de este mundo. Este papa está cambiando la situación: está cambiando el papado y está cambiando también el futuro de la Iglesia. Esto quiero destacarlo.

¿Es suficiente? Quiero decir: que no deja de ser un hombre delante de un mastodonte, como es la institución eclesiástica, que pelea con fuerza y con fiereza para no hacerse el harakiri, para no desaparecer, en el sentido de desparecer las jerarquías, de los vínculos de poder; esa estructura piramidal que deja un poquito ahogado al pueblo de Dios.

Sí, así es, porque en el fondo hay un peligro que es mucho más grave: no es ningún secreto que el Papa tiene grandes -vamos a decirlo- enemigos en la Iglesia. Y enemigos de muy alto nivel. No solo entre el mundo laical, político, económico, social, intelectual…, sino lo más doloroso: en el mundo eclesiástico.

Los tiene en casa.

Sí. Enemigos que quisieran quitarlo de en medio cuanto antes, o que Dios lo quite de en medio. Pero es un hecho. Y la raíz del problema, desde mi punto de vista, está en que la Iglesia desde sus orígenes mismos ha tenido siempre una dificultad, una distancia y a veces una contradicción muy fuerte con el Evangelio.

No olvidemos una cosa muy importante: el Evangelio no es lisa y llanamente una religión. Prueba de ello es que al protagonista del Evangelio, que es Jesús, lo mató la religión. Y según los relatos del Evangelio, que a fin de cuentas es una teología narrativa no expuesta en teorías ni en doctrinas sino en relatos de hechos, de sucesos de la vida.

Esta recopilación de relatos, que cada uno de los evangelistas organizó y presentó de una manera distinta, en el fondo coincide en una cosa esencial y en la que, normalmente, una cantidad notable del mundo clerical se resiste a reconocer.

¿Y qué es?

Que el evangelio no es una religión y, por tanto, el cristianismo tampoco. Es un proyecto de vida. Y digo que no es una religión por lo que ya he indicado antes y no me cansaré de repetir: que nunca deberíamos olvidar que el Evangelio es la historia de un conflicto. Un conflicto que terminó en muerte y, esto sí que es curioso, el gran defensor y el que más se resistió a matar a Jesús, fue, según los relatos de La pasión, el procurador romano.     Leer más…

Jesús Bastante en Religión Digital, 24 de julio de 2018