URTEAN ZEHAR XIII. IGANDEA, Uztailaren 1a, Mc. 5, 21-43

EMAKUMEAREN FEDEA

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Harrigarria da pasadizoa. Markos ebanjelariak emakume ezezagun bat dakarkigu fede-eredutzat, kristau-elkarteentzat. Harengandik ikasi ahal dute nola ibili Jesusen bila fedez, nola iritsi harekin harreman sendagarria izatera eta nola topatu Jesusengan biziera berri bati ekiteko indarra, bakezko eta osasungarri bati.

Jairo, «sinagogako buruzagi» eta Kafarnaumeko gizon ezaguna omen den hori, ez bezala, emakume hau ez da inor. Ezkutuko gaixotasuna, tipikoki femeninoa, duela dakigu soilik, emakume, emazte eta ama bezala osasuntsu bizitzea eragozten dion gaixotasuna.

Sufrimendu fisiko eta moral handia du. Dena xahutu du medikutan, inork sendatu gabe. Halere, ez du amore eman emakume gaixo bezala bizitzera. Bakarrik dago. Inork ez dio lagundu Jesusengana hurbiltzen, baina aurkitu du harengana hurbiltzeko modua.

Ez dago planto eginik, Jesusek hurbildu eta eskuak noiz ezarriko. Berak jo du haren bila. Eragozpen guztiak gainditu ditu. Ahal duen eta dakien guztia egin du. Jesusek ulertu du bizitza sanoago baten bila dabilela. Konfiantza osoa jarri du Jesusen indar sendatzailean.

Ez da konformatu Jesus urrunetik ikustearekin. Harreman zuzenagokoa eta pertsonalagoa nahi du. Erabakitasunez jokatu du, baina ez eroa bezala. Ez du inor gogaitu nahi. Atzetik hurbildu, jende artean, eta soingainekoa ukitu du. Keinu samur horrekin zehaztu eta adierazi du Jesusengan duen konfiantza osoa.

Ezkutuan gertatu da dena, baina emakume horren fedearen berri guztiek izan dezaten nahi du Jesusek. Emakumeak, beldurti eta dar-dar, egin duena aitortzean, Jesusek diotso: «Ene alaba, zeure fedeak sendatu zaitu. Zoaz bakean eta osasuntsu». Emakume hau, Jesusengan Jainkoak eskaini digun salbazio bila ibiltzeko eta onartzeko azaldu duen ahalbidearekin, fede-eredu bihurtu da gu guztiontzat.

Zeinek laguntzen die gaur egungo emakumeei Jesusekin topo egiten? Zein ahalegintzen da, gaur egungo Elizan aurkitzen dituzten oztopoak ulertzen, Kristorekiko beren fedea «bakean eta osasuntsu» bizi ahal dezaten? Zeinek hartzen ditu aintzat emakume teologoen fedea eta ahaleginak?, kasik inolako sostengurik gabe eta era guztietako trabak eta ukoak gaindituz, emakumeari bideak irekitzen atsedenik gabe saiatzen direnean, Jesusen Elizan duintasun handiagoz bizi ahal izateko?

Emakumeek ez dute izaten gure artean Jesusek eskaintzen zien onarpenik, balio-aitorpenik eta ulermenik. Ez dakigu Jesusek begiratzen zien bezala begiratzen. Halaz guztiz, emakumeak dira, sarritan, gaur ere gure kristau-elkarteen sostengu Jesusekiko beren fedeaz eta beren ebanjeliozko arnasaz.

DIOS, EL CÉSAR Y EL REY MIDAS

MARI PAZ LÓPEZ SANTOS,
pazsantos@pazsantos.com

 

ECLESALIA.  Hace tiempo que la figura del rey Midas vuelve recurrentemente a mi pensamiento: telediarios, periódicos y, sobre todo, los comentarios de tantas personas preocupadas y sufriendo la situación económica actual.

He leído a Mc 12, 13-17 y visto, una vez más, la sabiduría y la chispa de Jesús no dejándose embaucar pon las artimañas hipócritas de los fariseos y partidarios de Herodes, que querían ponerle en un aprieto con el poder político de su tiempo; que salió airoso de la situación, como siempre, y nos dejó un claro mensaje sobre qué es una cosa y qué la otra: “Dad al César lo que es del César, y lo que es de Dios a Dios”. Leer más

Un silencio clamoroso: África en los medios

Africa

“Solo trato de llamar la atención, porque la atención es el único modo de conseguir que pasen cosas”, dijo el actor George Clooney cuando fue detenido ante la Embajada de Sudán en Estados Unidos. Fue el 16 de marzo, tres días después de volver de Sudán y ver allí la escalada de la violencia contra el pueblo nuba.

Poco antes, se puso en circulación por las redes sociales el vídeo Kony 2012 con el objetivo de forzar a Estados Unidos a intervenir para detener al ugandés Joseph Kony, dirigente del Ejército de Resistencia del Señor. Una vez más, parece que la salvación de África solo es posible desde fuera, porque ella sola no puede ni sabe resolver sus problemas. Leer más

La Necesidad de Volver a la Iglesia de los Pobres

Jon Sobrino

Redes Cristianas

Ver a la Iglesia “en pobreza y sin poder” nunca ha tenido mucho éxito, y si se hace de ello algo central ni siquiera en el Vaticano II, tan importante y decisivo en muchas otras cosas. Sí lo tuvo en Medellín, y en Puebla todavía pudo salir con bien ante graves maniobras en su contra.

Pero desde hace tres décadas el deterioro es inocultable. Dice Comblin: “Después de Puebla comenzó la Iglesia del silencio. La Iglesia empezó a no tener nada que decir”. Y aunque Aparecida ha supuesto un pequeño freno, en la Iglesia no ha ocurrido todavía aquel “revertir la historia” que exigía Ellacuría para sanar una sociedad gravemente enferma. La conclusión es que hay que volver a una Iglesia de los pobres, y trabajar por ello. En El Salvador, después de Monseñor Romero, el deterioro es claro, y de ahí la necesidad de recomposición eclesial`. Leer más

La Iglesia ya solo oficia el 44% de bodas y el 64% de funerales

La Conferencia Episcopal reconoce la bajada en un año de 17.094 matrimonios.
La institución dice que 10 millones van a misa cada semana y que 5 comulgan. El descenso de la religiosidad católica prosigue en España. Algo tan generalizado hace años como casarse por la Iglesia es una opción que en el 2010 solo llevaron a cabo 74.289 parejas, el 44% de los 169.020 matrimonios celebrados en España aquel año.
La pérdida de adeptos a las uniones católicas fue de 17.094 (un 18,8%) con respecto al 2009, según se refleja en la memoria anual de actividades de la Iglesia, presentada ayer a bombo y platillo por la Conferencia Episcopal Española (CEE). En el 2009 «las parejas que optaron por unir sus vidas bajo el sacramento indisoluble del matrimonio ascendieron a 91.386», dice el texto. Leer más

XII DOMINGO T.O., Mc. 4, 35 – 40, 24 de Junio de 2012

HACIA LA OTRA ORILLA

Enrique Martínez Lozano

FE ADULTA

Jesús, quien ha visto, invita y anima a ir «más allá» de lo conocido y de lo trillado, hacia «la otra orilla».

El ser humano tiende a instalarse, acomodándose a aquello que va consiguiendo. Fácilmente nos acostumbramos a lo conocido y nos dejamos mecer por la rutina que evita sobresaltos y nos otorga una cierta sensación de seguridad.

Y esto suele ocurrir también con nuestras ideas, creencias o cosmovisiones. Acostumbrados a ver la realidad desde una determinada perspectiva, nos cuesta abrirnos a otros ángulos nuevos o desconocidos.

Preferimos, aun sin darnos cuenta, quedarnos instalados en «esta orilla», la conocida, habitual, acostumbrada. Es la preferida de nuestra mente y de nuestra sensibilidad, por la sencilla razón de que les resulta familiar y les aporta tranquilidad.

Es una actitud en principio comprensible, aunque comporta un riesgo importante: quedar reducidos a una visión estrecha y ahogados en una vida mortecina, una vez que nos hemos cerrado a cualquier posible salida…, sobre todo cuando hemos logrado un «bienestar» que se prolonga.

En realidad, cuando todo en la vida nos resulta fácil, es más probable que nos instalemos en nuestras seguridades. En ocasiones, solo cuando estas se conmueven, la persona conecta con otro anhelo más profundo.

Porque, si bien en los niveles mental y emocional, tendemos a instalarnos, en lo más profundo de nosotros, sin embargo, nos habita un Anhelo de «más», que nos empuja desde dentro en un despliegue abierto a horizontes cada vez mayores.

Tal anhelo podemos verlo también como la voz de nuestro «maestro interior» que nos da paz, pero que no nos deja en paz. Si no lo ahogamos con compensaciones ni lo acallamos con nuestro ruido, escucharemos su voz que nos anima a cruzar a «la otra orilla». Por eso, al escuchar estas palabras de Jesús, es probable que reconozcamos el «eco» que producen en nuestro interior, y que la invitación nos resulte conocida.

La «otra orilla» es la novedad del presente, el descubrimiento incesante, la amplitud sin límites. Pero solo podremos empezar a cruzarla si estamos dispuestos a dejar nuestros caminos trillados y nos entregamos con docilidad a la Vida –otro nombre de nuestro «maestro interior»-, en todo lo que tenga que enseñarnos.

Si «esta orilla» es la del yo –al identificarnos con la mente, nos habíamos reducido a él-, la otra es la de nuestra identidad profunda. Por eso, la primera es «cerrada» –tiene los mismos límites que el yo-, mientras que la segunda es ilimitada.

En aquella, pretendemos controlar todo desde la primacía del yo; en esta, nos reconocemos en la Vida misma que fluye y que se expresa en todo, incluido el propio yo, que ha «cedido» su protagonismo anterior.

Pero, aun oyendo la invitación y reconociendo la resonancia que produce en nuestro interior, el tránsito no suele ser fácil. Debido a nuestra identificación con la mente, que nos ha hecho creer que éramos el «yo individual» que ella misma ha plasmado, nos cuesta mirar la realidad desde otra perspectiva que no sea la del yo.

La dificultad del tránsito queda magníficamente expresada en el relato evangélico que estamos comentando. El yo (la barca), aun atreviéndose a salir de su mundo habitual, experimenta un oleaje (mental y emocional) amenazador en el que teme hundirse sin remedio.

Sin embargo, dentro de esa misma tempestad, hay alguien que duerme serenamente. No solo eso: es alguien que impone la calma con su sola palabra. De pronto, ante tal calidad de presencia, el mar (todo aquello que nuestra mente percibe y etiqueta como «mal») se torna apacible, y el miedo angustiante se convierte en confianza admirada y agradecida.

¿Ante quién estamos? Jesús, de quien había partido la invitación a cruzar a «la otra orilla» (nuestro maestro interior), es la expresión de quien «ha visto», conoce y vive su identidad profunda.

No se halla reducido a su «yo individual», sino que se sabe Consciencia y Vida sin límites, Presencia consciente y amorosa, que se nombra como «Yo Soy», sin otros añadidos.

Esa Presencia –otro nombre de nuestra identidad profunda- es paz, ecuanimidad y fuerza. Calma el mar embravecido y nos introduce en la paz que supera todo lo que podemos pensar.

En los niveles mágico o mítico de consciencia, Jesús era visto como alguien «exterior» o separado, cuya fuerza podía liberarnos «milagrosamente» de todos los males. La oración consistía, precisamente, en implorar su poder para sortear las dificultades.

En el nivel transpersonal, de la mano de la perspectiva no-dual, la liberación sigue ocurriendo, pero la explicación es distinta: Jesús es el «espejo» de lo que somos todos; en él nos vemos reflejados y en él podemos percibir y reconocer nuestra misma identidad.

Se trata de una identidad «compartida» (no-dual) que, sin negar las diferencias, reconoce que su fondo y nuestro fondo es uno y el mismo. En realidad, todo lo que existe «comparte» o participa de ese mismo Núcleo que constituye la Mismidad de todo lo que es.

Desde esta nueva perspectiva, por tanto, Jesús no aparece como un salvador «externo», sino como la referencia que, al abrirnos los ojos, nos hace tomar consciencia de que estamos ya salvados, en la Identidad que somos. El engaño consistía en nuestra propia ceguera, que nos había reducido a las dimensiones del yo mental.

De modo que las palabras del relato –»¿por qué sois tan cobardes?; ¿aún no tenéis fe?»- podrían «traducirse» por estas otras: ¿por qué estáis tan ciegos?, ¿todavía no veis? Despertad a vuestra verdadera identidad… Todo lo demás –la calma, la fuerza, el coraje…- se os dará por añadidura.

Necesitamos, para ello, activar nuestra «inteligencia espiritual», como la capacidad que nos permite acceder y conectar con esa dimensión profunda de lo real, a la que nos referimos con el término «espiritualidad».

(A quien esté interesado en todo ello, puedo sugerirle la lectura del último libro que he escrito, y que acaba de publicar la editorial PPC: «Vida en plenitud. Apuntes para una espiritualidad transreligiosa»).

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

La afonía de la Iglesia en España

Juan Rubio, director de Vida Nueva

Europa acude en ayuda de España. ¡El dinero, el dinero! Falta el dinero y, como siempre, gana la Banca. En el juego, siempre gana la Banca ante el gran público que contempla el espectáculo de políticos rendidos a las plantas de los nuevos reyes y señores. Es el mensaje que hace años venimos escuchando y que se venía negando de forma sistemática.

Ha habido que rendirse a la evidencia, maquillada por mensajes bien estudiados. Los fantasmas de los banqueros del emperador Carlos vuelven a revivir. De nuevo los Fugger que imponen sus condiciones; después impondrán, como en Grecia, a los gobiernos. Nerviosismo, falta de información. España convulsa, España a la deriva. Preocupación por doquier. Leer más

Jon Sobrino: «La necesidad de volver a la Iglesia de los pobres»

Ver a la Iglesia «en pobreza y sin poder» nunca ha tenido mucho éxito, y si se hace de ello algo central ni siquiera en el Vaticano II, tan importante y decisivo en muchas otras cosas. Sí lo tuvo en Medellín, y en Puebla todavía pudo salir con bien ante graves maniobras en su contra.

Pero desde hace tres décadas el deterioro es inocultable. Dice Comblin: «Después de Puebla comenzó la Iglesia del silencio. La Iglesia empezó a no tener nada que decir». Y aunque Aparecida ha supuesto un pequeño freno, en la Iglesia no ha ocurrido todavía aquel «revertir la historia» que exigía Ellacuría para sanar una sociedad gravemente enferma.

Xabier Pikaza: «A Jesús habría que buscarle en la Iglesia…, pero antes en los pobres y en los crucificados»

Verbo Divino).- El teólogo Xabier Pikaza acaba de publicar «El Evangelio de Marcos. La Buena Noticia de Jesús» (Verbo Divino), una completa disección del texto evangélico. En esta entrevista, asegura que «a Jesús habría que buscarle en la Iglesia… pero antes en los pobres y en los crucificados«.

Ciertamente, con Jesús. Me gustaría dejarme caer una tarde a su lado, en la orilla del lago, y preguntarle por qué se ha empeñado en proclamar la llegada del Reino. ¿Por qué estaba tan seguro de que los hombres podían cambiar? ¿Por qué se empeñó en subir a Jerusalén a pesar de los riesgos que implicaba la ciudad? Le quisiera hacer una entrevista.

IGANDEAN ZEHAR XII. T.O., Lc. 1,57-66.80, 24 de junio de 2012

ZERGATIK ZARETE HAIN BELDUR?

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jesus eta haren ikasleak doazen itsasontzia ekaitz batek jo du, Galileako aintziran udako egun batzuetan ezustean eta harro sortzen diren haietako batek. Markosek pasadizo hori deskribatu du, une zailak bizi dituzten kristau-elkarteen fedea esnatzeko.

Kontakizuna ez da istorio lasaigarri bat, gaur egungo kristauak kontsolatzeko, Jainkoaren babesa aginduz Elizari historian patxadan ibiltzeko aukera emateko. Jesusen dei erabakitzailea da, une zailetan berarekin itsasbidea egiteko: «Zergatik zarete hain koldar? Oraino ez al duzue federik?»

Hasieratik prestatu du Markosek pasadizoa. Esan digu «arratsa zela». Laster estaliko du aintzira gau ilunak. Jesus izan da itsasbide arraro horren eragilea: «Goazen beste ertzera». Esapidea ez da batere inozentea. Elkarrekin joatera gonbidatu ditu, ontzi berean, beste mundu baterantz, ezaguna dutena baino harago: Dekapolis lurralde paganorantz.

Bat-batean, urakan zakar bat jaiki da, eta uhinek gogor jotzen dute ontzia, urez betez. Patetikoa da eszena: brankan, ikasleak borrokan, ezinean, ekaitzaren kontra; txopan, txoko altuxeagoan, Jesus lo, kuxin baten gainean.

Izuturik, Jesus esnatu dute ikasleek. Ez dute sumatu Aitarekiko Jesusek duen konfiantza. Harengan ikusi duten gauza bakarra, beraietaz axolarik ez izatea da. Beldurrak jota ageri dira eta urduri: «Maisu, ez al dizu inporta gu hondoratzea?»

Jesusek ez du zuritu bere jarrera. Zutik jarri eta konjuru antzeko bat bota du: haizea gelditu eta dena bare-bare egin da. Bake eta isiltasun handi horietaz baliatuz, bi galdera egin dizkie Jesusek, guganaino iritsi diren hauek: «Zergatik zarete hain koldar?Oraino ez al duzue federik?»

Zer ari zaigu gertatzen kristauei? Zergatik gara hain beldur aldi erabakigarri hauei aurre egiteko?, zergatik hain konfiantza txikia Jesusengan? Ez ote da hondoratzeko beldur hori blokeatzen gaituena? Ez ote da segurtasun bila itsu-itsu ibiltzea, aldi hauen irakurketa buru argiz, erantzukizunez eta konfiantzaz egitea eragozten diguna? Zergatik gara hain uzkur ikusteko, Jainkoa dela Eliza gidatzen duena Jesusi eta haren Ebanjelioari leialago izatera? Zergatik bilatzen dugu segurtasuna iraganean ezaguna eta eraikia den hartan?, zergatik ez dugu entzun nahi «beste ertzera igarotzeko» Jesusen deia?, Jainkoaz axolagabe den, baina hartarainoko esperantza-beharra duen munduan Berri Ona apal-apal ereiteko.